Kirchner y Chávez, ladrones de la Plata Grande – 17 de septiembre 2018

Néstor Kirchner y Hugo Chávez quisieron quedar en la historia como San Martín y Bolívar, los próceres de la Patria Grande.
Pero a medida que se conoce información más detallada de las corrupciones colosales que Néstor y Chávez cometieron, van rumbo a convertirse en el Gordo Valor y La Garza Sosa, los ladrones de la Plata Grande.
Los presuntos libertadores de América en realidad se hicieron millonarios, como los estafadores de América, porque se quedaron con mucho dinero de los argentinos y venezolanos más pobres.
Se llenaron la boca hablando en contra del Fondo Monetario, el imperialismo y los banqueros. Pero se llenaron los bolsillos de los dólares sucios producidos por la cleptocracia que instalaron en ambos países.
Hoy el colega Daniel Santoro revela en el diario Clarín una maniobra y solo una, de las muchas bicicletas financieras ilegales que ejecutaron el Gordo Chávez y la Garza Kirchner. Y la información no fue aportada al expediente judicial por la CIA. El que contó todos los detalles fue Claudio Uberti, en su declaración cómo arrepentido. Estamos hablando del gerente de las coimas de los peajes en las rutas y los peajes en el concubinato con Venezuela. Néstor y Hugo tuvieron relaciones carnales pagas. Y con sus respectivas muertes, dejaron países infectados de mentiras, latrocinio y autoritarismo que luego Nicolás Maduro y Cristina, sus sucesores, terminaron de dinamitar.
No se olvide: La solidaridad latinoamericana del chavismo nos otorgó prestamos usurarios de dinero a tasas del 15 % que nos perjudicaron muchísimo. Le recuerdo que el “sanguinario” FMI nos cobra el 4,5%. Más de tres veces menos.
Los negociados de Julio de Vido con el petróleo y los barcos que nadie sabe cuántos fueron ni cuanto nos costaron. Esa parte de la corrupción todavía no se investigó. Don Julio, como si fuera Don Corleone, desde la cárcel amenaza a los arrepentidos que están diciendo la verdad y les dice traidores y ortivas. Tiene miedo de quedarse en la cárcel durante toda la vida.
Y falta investigar las coimas que hubo que pagar con la maquinaria agrícola.
Insisto con el tema: Claudio Uberti, el que deschava al chavismo, era la pieza clave de lo que se conoció como lo embajada paralela. Uberti era un títere de Julio de Vido, el gerente general del robo sistemático y gigantesco que hicieron los presidentes Néstor y Cristina Kirchner.
Hay que recordar la valentía del embajador de entonces, Eduardo Sadous, que denunció estos y otros delitos y que fue perseguido por eso.
Por ejemplo, en el 2004 se había creado un fideicomiso entre Caracas y Buenos Aires para el intercambio de fuel oil por productos industriales en un banco suizo. Fue tan grave la ilegalidad que luego, por diversas denuncias, el UBS, cerró esa escandalosa cuenta.
Hay que recordar que Aníbal Fernández con su obsecuencia eterna, mintió al decir que Guido Antonini Wilson no había estado en un acto en la Casa Rosada. O la Casa Robada, a esta altura. ¿Se acuerda? Después un video del canal del estado mostró la presencia de Antonini en la sede del gobierno y lo desmintió en la cara dura de Aníbal. Era aquel avión, fletado por Enarsa y pagado por todos los argentinos, que trajo una valija de 800 mil dólares que fue descubierta en la aduana por María Lujan Telpuk, en ese entonces agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Dicen que esos 800 mil eran solamente una parte de un traslado de 5 millones de dólares.
Lo primero que Antonini hizo fue concurrir a un acto en Balcarce 50. Lo primero que Uberti hizo fue ir a la quinta presidencial de Olivos para contarle la mala nueva al comandante Néstor.
Uberti confesó ante la justicia que en una operación trucha realizada con bonos de la deuda argentina en 2007, Néstor y Chávez se quedaron con 25 millones de dólares cada uno. Y que la parte del presidente argentino llegó al país en billetes verdes en aviones especialmente fletados. Tal vez algún fanático negacionista de la realidad piense que Uberti está mintiendo. Es fácil. Aportó pruebas, lugares y detalles para corroborar lo que dijo. Si es cierto, se beneficiará con una baja de su condena. Pero si es un engaño, se multiplicará su pena.
Para que quede más claro: Uberti no le contó esto en un café a un amigo ni es un trascendido de un periodista. Se trata de su declaración oficial ante el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío y, obviamente, consta en el expediente.
Le recuerdo que Uberti también reveló que el día que murió Néstor entró al departamento de Cristina en Juncal y Uruguay y encontró bolsos con 60 millones de dólares en el dormitorio.
La codicia sin límites, la enfermedad bulímica por el dinero ajeno, consagran al matrimonio Kirchner largamente como los políticos más corruptos de la historia argentina y algunos dicen que están en el podio de los mayores delincuentes del planeta.
Y como si esto fuera poco, entre el chavismo y el kirchnerismo construyeron un puente de plata (en el más amplio sentido de la palabra plata) con Irán.
La prestigiosa revista brasileña “Veja”, en su momento, publicó una nota que respalda con testimonios muy importantes gran parte de la hipótesis del fiscal Alberto Nisman y de las relaciones carnales y de complicidad entre el Irán de Ahmadinejad, la Venezuela de Chávez y la Argentina de los Kirchner. Un militar y ex ministro de Chávez exiliado en Miami, estuvo presente en la charla que mantuvieron el negador del holocausto de Teheran y el líder bolivariano hoy fallecido. Chávez le decía a todo que “si compañero”, como si se tratara de un subordinado. Y Mahmoud Ahmadinejad le pedía que convenciera a la Argentina para que le transmitieran tecnología nuclear imprescindible para culminar su plan y para que los Kirchner dejaran de perseguir a sus funcionarios mediantes las alertas rojas de Interpol. En una parte brutal del diálogo, el iraní le dice al venezolano: “No te preocupes por los costos de esa operación. Disponemos de todo el dinero necesario para convencer a los argentinos”. El comandante Chávez respondió que el se encargaría personalmente de las gestiones, cuando su compañero le dijo: “Es una cuestión de vida o muerte”. En esa época los vuelos entre Caracas y Teheran eran frecuentes. Se los llamaba “aeroterror” y cambiaban cocaína para Hezbollah por el traslado de terroristas con pasaporte venezolano. Dicen que hasta el mismísimo Moshen Rabbani acusado de ser el jefe del atentado a la AMIA utilizó esa documentación falsa. Un gesto de hermandad antimperialista. El mismo Rabbabi que aparece hablando con Yussuf Khalil en las escuchas y que envía dinero a la Argentina, según el mismo reconoció.
Fue tan importante la sociedad delictiva entre el chavismo y los Kirchner que enviaron de embajadora, para reemplazar a Sadous, a la mismísima Nilda Garré quien fue ministra de Defensa y hoy preside esa comisión en diputados.
La historia nefasta de los Kirchner en su paso por el poder en la Argentina tiene un capítulo especial por lo fabulador ideológicamente con el comandante Hugo Chávez Frías. Imágenes del Che Guevara, de Fidel Castro, de Hebe de Bonafini en las banderas, “al carajo con el ALCA”, en Mar del Plata con Maradona de ladero y finalmente se confirmó que todas esas consignas izquierdistas y emancipadoras quedaron sepultadas por la cara de George Washington en los billetes de las coimas y el enriquecimiento ilícito. Algunos dicen que billetera mata galán. En este caso bóveda mata a revolucionario.
San Martin y Bolívar próceres de la Patria Grande seguramente se están revolviendo en la tumba por la tragedia y la farsa que quisieron instalar, el Gordo Valor Chávez y la Garza Sosa Néstor, los estafadores de la Plata Grande.

Viva la radio – 24 de agosto 2018

El lunes, la radio cumple 98 años. Y esta querida radio Mitre cumplió 93 la semana pasada. ¿Qué me cuenta? Yo estaré de vacaciones y si usted me permite le quiero rendir hoy mi humilde homenaje con esta columna. El tiempo pasa. La radio es esa cultura de la Spica con olorcito a cuero para escuchar los goles en la oreja y monitorear a los relatores de la mano de mi viejo. O la Tonomac Platino Siete Mares que fue la primera internet que tenía dial en lugar de mouse y que nos permitía navegar por un mundo que nos devolvía interferencias y frituras en todos los idiomas. O ese suave calorcito que largaba la válvula por los parlantes de la radio Capilla de la abuela. O el walk man clavado en las orejas en pleno supermercado o el radio despertador que nos acribilla con la temperatura y en su momento con los hectopascales. ¿Se acuerda? O la que viaja en el auto y es compañía en la ruta o en laburo, o la que está en el living como si fuera la tele o en la cocina como si fuera el microondas o en el baño, ¿Por qué no? Mientras nos enjabonamos las noticias.
Hoy la radio es cada vez más un ícono en la red de redes que con un click en el real audio o en el celular te permite saber desde Lieja en Bélgica que calle está cortada y que semáforos no funcionan en el centro de Buenos Aires. La primera vez que llevé a mi hijo a una radio miró medio aburrido para todos lados y con sabiduría infantil dijo: “Pá: esto no es una radio, esto es un edificio”. ¡Cuánta razón tenía Dieguito en aquella época¡¡¡
Hay algunos que confunden la radio con el lugar físico en donde funciona. Con estas paredes llenas de historia. Con estos micrófonos que no perdonan. Con esa luz roja que tanto temo y que tanto quiero, con aquella vidriera que nos muestra operador al Pepo Colodrero y a veces a Dana, Emanuel, Lucas, el gran Bonello, Gaspar, Oscar Ruiz siempre con ganas y Juan Pablo. Ellos nos lanzan luces de advertencia y nos dicen, ojo que venimos. Atrás hay otros compañeros que producen todo lo que va al aire. Allí está Mariana, Juan, Nacho, Andy y sus twiters y la mirada sabia de Marta Lamas. Paula, Lucas e incluso celebramos que Marina, la hija del Chaucha Bianco, uno de los más grandes productores de radio que conocí, hoy juegue en este equipo.
¿Eso es la radio?
Algunas sillas, una mesa, la ceremonia del mate. ¿Eso es la radio? De ninguna manera, la radio no es un hecho inmobiliario.
Entonces, ¿Qué es la radio? La posibilidad de transmitir palabras y músicas a través de ondas hertzianas, micrófonos, ecualizadores, una consola de sonido, casseteras, compacteras, mini disc y compus que despachan publicidades grabadas, una antena gigantesca, híbridos y del otro lado un aparato más grande o más chico que recibe todo eso. Dígame la verdad, ¿Eso es la radio? De ninguna manera, la radio no es un hecho electrónico.
Y entonces, ¿Qué es la radio? ¿Porque se habla tanto de ella? ¿Por qué algunos tontos la tratan como una hermanita menor si tiene 98 años de vigencia absoluta a pesar de tanto cambio tecnológico, tanto mail, tanto tuit, instagram o Facebook, celulares o cámaras HD? ¿Por qué sigue ocupando un lugar tan destacado, creíble e irremplazable? Ni el cine ni la tele ni la poderosa internet pudieron con la radio. Todo lo contrario, la radio se sirvió de todos ellos para llegar antes y mejor. Para ser más radio.
La radio es como la cigarra de María Elena Wash. Tantas veces la mataron, tantas desapareció, a su propio entierro fue y sin embargo esta aquí, resucitando.
Muchas veces la gente que visita la radio sale un poco desilusionada como mi hijo aquella primera vez. Seguramente espera ver decorados, tarimas, escenografías, telones, noticias viejas, risas nuevas, disfraces, dragones y hasta algún que otro mago. Pero no. No encuentra nada de eso. Solamente unas cuantas personas en el centro de una habitación hablándole con gestos y ademanes a un fierrito que no sabe, no contesta. Los que no hablan en ese momento hacen todo en cámara lenta y se mueven como si la gravedad no existiera. Parecen locos que caminan por la luna. Juegan a dígalo con mímica, escriben grande en los papeles los nombres muy famosos o muy desconocidos de los entrevistados y tratan de leer los portales en la notebook o sin que el papel haga ruido y se escape por el micrófono.
Evidentemente la radio no está allí. El edificio, la tecnología y las personas no alcanzan para hacer una radio. Muchos señores amantes de la razón pura creen que sí. Creen que con todo alcanza y sobra y se equivocan. Ni siquiera es televisión pero sin imagen. La radio se completa con la imaginación de ambos lados. Los que piensan así no tienen una radio. A lo sumo un gigantesco altoparlante, un altavoz que llega lejos. Eso tienen… pero de ninguna manera tienen una radio.
Para definir una radio es condición fundamental haber leído el principito para comprender que lo esencial es invisible a los ojos. Es el único lugar donde no hacer falta ver para creer. Desmiente ese dicho de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Acá es al revés. Si hay una verdadera radio, ojos que no ven, corazón que siente mucho. Por eso quien visita una radio no ve nada importante pero allí hay cosas importantes. Por eso la radio se escucha, pero sobre todo, se siente. La radio es esa carta pidiendo ayuda para una familia inundada que genera una catarata solidaria. Es esa convocatoria a la esperanza que hacemos con la buena noticia. ¿Usted ve la solidaridad y la esperanza? Por supuesto que no, pero la siente. La puede palpar y compartir. Igual que la alegría que desborda cuando nos equivocamos y nos tentamos o alguien nos cuenta que recibió esa ayuda y esa hermandad que pedimos al aire. Ese nudo en la garganta que se siente acá, ese cosquilleo en el pecho que mezcla las risas y el llanto, ¿Cómo se llama ese clima intangible? Radio, eso se llama radio.
La radio es esa señora que pide un bolero de aquella época porque es su aniversario de casamiento y quiere homenajear al hombre que la acompaña desde hace tantos años y le cocina un guisito de ternura, compra un vino especial y la mujer que al amor no se entrega no merece llamarse mujer. ¿Cómo se llama ese clima romántico? Radio, ese clima se llama radio.
Sin estas cosas usted tendrá muy buena información, o el coraje de una opinión jugada pero no tendrá radio. La radio es la que siempre llega primero, es la primera versión del periodismo que a su vez es la primera versión de la historia. Por eso la radio hace historia todos los días.
Sin esos climas, sin esos temblores, sin esas fantasías, usted tendrá algo honorable y muy útil tal vez, pero que no se llamará radio.
La radio es Cacho Fontana o Antonio Carrizo, Bravito o Badía. La radio es Mareco y el negro Víctor Brizuela y Fioravanti o el Gordo Muñoz. La radio es Pepe Eliaschev y Magdaena Ruiz Guiñazú o Marcelo Bonelli. La radio es Longobardi y Lanata. Nico Wiñasky y su viejo. Mi hijo Diego y María Isabel con Rolo, y Tato con Guido y las recetas de sabiduría del doctor Lopez Rosetti o Cormillot. La radio es Mitre informa primero y las gargantas de oro de Trichi y Marcelito Elorza. Las risas, los PNT y las campanitas de Natalia López, Andres Estévez Mirson, Marcela Labarca o Mariel Di Lenarda. Eso es la radio. Un equipo de radio, un verdadero dream team que me acompaña con Marcela Giorgi, Federico Andahazi y Sergio Gendler. La radio es mi amigo Jorge Fernández Díaz sembrando literatura y coraje por las noches. La radio sube desde el pié y baja la escalera con Corda, Porta y Valeri.
La radio es el aire libre que todos respiramos. La radio es estar en el ring side de la vida como dice Magdalena Ruiz Guiñazú. Es un lugar de riesgo y audacia para caminar por el alambre. La radio es el teatro de la mente o el teatro sin imagen como me dijo ese genio del Negro Hugo Guerrero Martinheitz.
El lunes se cumplen 98 años del nacimiento de la radio en el teatro Coliseo de Buenos Aires con la música de Parsifal y los locos de la azotea.
A esta hora exactamente hay millones de aparatos encendidos buscando una radio, sintonizando un síntoma, un aroma, un color en las ondas. Cuando esos aparatos encuentran una radio difícilmente se vayan. La consideran un miembro más de su familia. La quieren y la insultan. Discuten con ella, la abrazan, piden temas musicales, piden que le pasen sus mensajes, protestan, elogian, piden soluciones que no tenemos, aportan ideas. La gente interactúa con la radio como con ningún otro medio. Van y vuelven. Pasan de receptores a emisores. De oyentes a auditores. Miran la radio conmovidos como quien mira la vida.
Fernando Bravo, uno de sus reinventores dijo que la radio es en vivo y en directo, va a domicilio, es gratis, no se suspende por mal tiempo y está atendida por sus propios dueños.
Cuando uno encuentra una radio se da cuenta de inmediato. Porque lo siente acá. En el pecho y sabe que es un lugar en el corazón y en el cerebro donde se cruzan la emoción, la imaginación y la solidaridad.
Eso es la radio. O por lo menos creo que en esa radio creo. En ese milagro cotidiano llamado radio.

Celebrar a Borges – 23 de agosto 2018

Vamos a seguir de cerca toda la información pestilente de arrepentidos, ladrones de estado y allanamientos de las casas de Cristina, la jefa de la asociación ilícita.
Vamos a seguir todas las noticias nauseabundas pero necesarias que están generando una refundación de la ética republicana en nuestro país.
Pero permítame que hoy, por un rato y mientras todo eso está ocurriendo con la mujer más corrupta de la historia argentina, le hable del hombre más brillante de la literatura de nuestro país y de los alrededores del idioma español. Es que mañana cumpliría años Jorge Luis Borges.
Fue el que revolucionó el lenguaje, el que lo reinventó. El erudito que supo multiplicar en espejos las paradojas y descifrar los sueños. Le digo más todavía. Creo que Borges es un patrimonio nacional que hay que preservar y difundir por los siglos de los siglos, amén.
Todavía no hemos conocido ni reconocido en toda su dimensión a quien sentenció: “Nadie es la patria pero todos lo somos”. Parece mágico o mentira que hoy existan científicos, físicos matemáticos cuánticos que encuentran en sus ficciones elementos reales para investigar. Borges soñaba y escribía con idéntica rigurosidad.
Pero con la misma sinceridad, también le quiero decir que su genio literario no tiene que ocultar al ciudadano reaccionario y elitista que con sus acciones y omisiones expresó siempre su simpatía hacia todas las dictaduras que padecimos los argentinos y de otros dinosaurios como Augusto Pinochet. Tal vez por eso nunca ganó el premio Nobel cosa que seguramente le importó muy poco. Creo que la única verdad es la realidad aunque duela.
Y sé que esto genera polémica y críticas de ambos lados. Me parece estar escuchando algunos oyentes que me dicen.., “Pero Leuco, ¿en qué quedamos?, usted lo llama genio y reaccionario… al final ¿Lo ama o lo rechaza? “¿Quiere que le diga la verdad? La dos cosas. Lo amo y lo rechazo. Amo a ese talento que escribió El Aleph o el Hombre de la Esquina Rosada, por ejemplo. O al que fue capaz de concentrar la belleza en pocas palabras diciendo que “no los une el amor sino el espanto” Eso es lo que amo de Borges: su literatura.
Rechazo a ese reaccionario que se sentó a la mesa de Videla, el más grande genocida que tuvo la Argentina y lo caracterizó como un caballero. O al que fue capaz de recibir una condecoración de las manos ensangrentadas de Pinochet. Eso es lo que rechazo de Borges: su estupidez.
Pero creo que una cosa no invalida la otra.
Me joden aquellos adoradores de su pluma que tratan de minimizar las atrocidades que apoyó con la excusa de la ironía. Eran cosas que decía para provocar, argumentan…Puede ser… digo yo. Pero hay cosas terribles como la muerte masiva con las que no se juega ni se ironiza. Aunque seas Borges.
Solo sé que son su prestigio pudo haber ayudado mucho a las víctimas y sin embargo ayudó a los victimarios. Y eso no es poco.
Recién en 1981, Borges salió de ese laberinto en el que se había metido y tuvo el coraje orillero de poner su firma en la primera solicitada de Las Madres de Plaza de Mayo. Para algunos fue demasiado tarde para lágrimas. Y para otros, nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Borges tuvo una fugaz admiración por la revolución Rusa y hasta le escribió una módica oda. Después se sintió un tiempo anarquista tal vez en homenaje a Evaristo Carriego, un gran amigo de su padre que lo introdujo en el mundo de los guapos y los puñales.
Después, los jardines se bifurcaron y cada vez fue más reaccionario y mejor escritor. Tuvo palabras terribles para los negros del mundo sobre todo si eran peronistas. Al Martin Fierro lo llamó siciliano rencoroso. Definió al colectivo como un vehículo lleno de chinches y sirvientas. Tuvo una batalla cuerpo a cuerpo con el peronismo que se multiplicó cuando le mojaron la oreja y lo convirtieron en inspector de ferias municipales. Entre Borges y Perón hubo una lucha cultural feroz. Borges prologó a Arturo Jauretche que después forjó Forja pero que nunca le perdonó su antiperonismo y lo inmortalizó como profeta del odio.
Borges podría haber gritado: “Libros si, alpargatas, no”. Es que Borges vio en las grandes concentraciones lo vulgar, la barbarie, la ausencia de inteligencia pese a que en su juventud fue parte del comité yrigoyenista de intelectuales jóvenes con Carlos Mastronardi, Leopoldo Marechal, los hermanos Raúl y Enrique González Tuñón. Fue su momento más democrático. Después se paró en la vereda lúcida, paqueta y elitista de Florida y humilló a los escritores del grupo de Boedo a los que llamó “poetas del mal humor obrero”. Se estaba refiriendo a Alvaro Yunque, César Tiempo, Elías Castelnuovo, Roberto Artl y Leónidas Barletta, entre otros que pusieron sus letras al servicio de la lucha social. No lo conmovieron ni las semanas trágicas ni las patagonias rebeldes. Ignoraba a los obreros y como buen erudito, odiaba todo lo que ignoraba, tal como dijo Pedro Orgambide.
Santiago Kovadloff, (cuando no), aportó un par de genialidades al respecto. Dijo que Borges es nuestro Shakespeare y que “le infundió a la lengua una originalidad léxica que nunca fue amanerada y siempre poderosamente original”.
Me joden aquellos enemigos de sus posturas políticas despreciables que tratan de minimizar sus cuentos o sus poemas con la idea de que alguien que no defiende la vida no puede construir belleza. Puede ser, digo yo. Pero no es el caso de Borges que dijo monstruosidades pero escribió montañas de palabras que asociadas eran un placer para la estética y una perfección para el lenguaje. Es así, amigo oyente. Borges, como si tuviera las dos caras de la Argentina demuestra, entre otras cosas, que es imposible pensar siempre en términos dicotómicos, en blanco y negro.
En la vida y en el arte hay malos no tan malos y buenos no tan buenos. Se puede seguir siendo una persona democrática disfrutando de Borges, se lo aseguro. Se puede seguir siendo un admirador de sus ficciones criticando a Borges, se lo aseguro. Está claro que su obra fue muy superior a su persona si es que esto es divisible. Sus textos quedaron en la historia y su postura política se transformó apenas en caricatura. Despreció la realidad y esa fue su principal virtud a la hora de escribir y ese fue su principal defecto a la hora de vivir. No siempre la justicia y la belleza van de la mano. En este caso la moneda tiene dos caras antagónicas. Genio y reaccionario. Ángel y demonio. Una cosa no invalida la otra. Un hombre para no olvidar nunca.
Un grande entre los grandes para amar y rechazar con toda intensidad. Con toda la pasión de ser tan argentino, como Jacinto Chiclana:
Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera
y aquella muerte casual
en una esquina cualquiera.
¿Sabe que pasa señor oyente? Siempre el coraje es mejor. La esperanza nunca es vana. Vaya entonces esta columna para Jorge Luis Borges, el que hizo magia con las palabras.