Massa se suicidó políticamente – 18 de junio 2019

El regreso de Sergio Massa al cristinismo equivale a su suicidio político. Resulta incomprensible y lejos del sentido común, que alguien que tenía su futuro asegurado como uno de los constructores del peronismo republicano y del post kirchnerismo que el país necesita, haya pegado un volantazo semejante para volver al chavismo K y al nacional populismo que tanto daño le hizo y le puede seguir haciendo a la Argentina.
Un tuit anónimo fue el que definió esto con mayor profundidad: El Frente Renovador fue el camino más largo para ir del kirchnerismo al kirchnerismo. Es insólito porque Massa dilapidó todo o casi todo su capital. Ese respaldo ciudadano que en su momento tuvo más de 5 millones de votos lo había logrado por el coraje y la capacidad organizativa de haber armado un partido que abortó las posibilidades de Cristina eterna. Dinamito la posibilidad de la reelección y eso fue reconocido. Pero esta mañana revivió y habilitó nuevamente el proyecto de que Cristina vuelva nuevamente al poder y vaya por todo, tal como había amenazado.
Massa había crecido ante la opinión pública con aquella firmeza desde la tribuna cuando dijo que “Si Cristina vuelve a aparecer, vamos a volver a frenarla como hicimos hace 4 años”.
Es una contradicción tan profunda que habilitó todo tipo de bromas y memes que llenaron las redes sociales. Solo les recuerdo algunos, los que no son irrespetuosos. Aquel del panqueque que se da vuelta en el aire y tiene la cara de Massa. A partir de ahí reapareció el emblema de la infidelidad y la traición partidaria llamado Borocotó que hasta tuvo la posibilidad de indignarse con Massa. ¿Y esa foto montaje donde Sergio aparece con la camiseta de River y la campera de Boca? O esa placa roja de Crónica que anunciaba como título catástrofe un último momento: “Massa se fue del massismo”
Es que fue desconcertante para sus seguidores y también para sus dirigentes, muchos de los cuales los fue perdiendo en cada movida. Los más K, se apuraron a volver a los brazos de Cristina como Felipe Solá o Daniel Arroyo. Su propio delfín en la intendencia de Tigre, Julio Zamora se mudó hace tiempo al Instituto Patria y ahora le generó un gran dolor de cabeza en su distrito y cuna del Frente Renovador.
Los peronistas más razonables huyeron despavoridos porque sienten que Cristina es el pasado, el autoritarismo y la cleptocracia.
Roberto Lavagna hizo rancho aparte y se llevó a Marco, su hijo y de inmediato se sumó Graciela Camaño que era una suerte de gran consejera y madre política de Sergio. Joaquín de la Torre, uno de los grandes armadores y ex intendente de San Miguel, hace mucho partió rumbo a María Eugenia Vidal.
Su fuerza se fue desperdigando por su falta de rumbo claro. La Avenida del medio con Margarita Stolbizer y contra la corrupción, se fue llenando de baches y se fue angostando. Hoy Massa solo habla del fracaso del gobierno de Macri y dice que su nuevo objetivo es participar de una gran fuerza opositora. Lo dijo esta mañana, en el seminario que organizó el grupo Clarín sobre “Democracia y Desarrollo”.
Allí no hizo ni una sola crítica a Cristina y elogió a Alberto Fernández con el que después de tomar un café acordado en la unidad básica C5N, llegó a un acuerdo. “Va a ser un gran presidente”, elogió Massita.
Marcos Peña ya lo había caracterizado como el dirigente menos confiable de la política argentina. Mauricio Macri rompió definitivamente con él cuando lo apodó “ventajita”. Pese a todo, Massa tiene una relación de amistad con Horacio Rodríguez Larreta y un excelente vínculo con María Eugenia Vidal. Todos arrancaron en la misma cantera: el ministerio de Bienestar Social que supo conducir Palito Ortega.
Massa ayudó a gobernar durante el primer año de Macri. Sobre todo para apoyar leyes necesarias a nivel nacional y para conseguir mayoría en la legislatura de la provincia de Buenos Aires.
En aquel momento fue cuando Massa acompañó al presidente Macri y viajó a Davos, la cumbre económica y empresarial más famosa. Guillermo Moreno lo atacó bautizándolo “Macri blue” por ese tema. Y Massa le dio duro a Moreno, a Luis D’Elía y La Cámpora cuando ante una pregunta de Jorge Rial le contestó que no tenía nada que ver con esos personajes y juró que nunca más iba a volver al kirchnerismo. Que nunca más iba a apostar al pasado”. Este video tiene una firmeza en sus convicciones que lo hace imperdible.
Pero ese no fue su único amague para un lado para salir para el otro. Hasta hace poco negoció su pase al kirchnerismo con el comandante de La Cámpora, Máximo Kirchner y su lugarteniente, Wado de Pedro pese a que había puesto a esos muchachos en el centro de sus cuestionamientos. Varias veces prometió que iba a terminar con los ñoquis de La Cámpora y que “iba a meter presos a los corruptos porque le daba asco la corrupción”.
Cuando proponía la tercera vía, rechazaba el gobierno de los ricos de Macri y el gobierno de los ladrones de Cristina. Acaba de sumarse a esa banda.
Llegó a tanto el odio contra Massa de los personajes más cercanos a Cristina y de ella misma, que en las escuchas telefónicas que Jorge Lanata pasó el domingo se siente claramente como Eduardo Valdés, en forma oportunista y pragmática, le dice a Juan Pablo Schiavi que “al único hijo de puta que tenemos que traer es a Massa, es el único que tiene votos”. Eso explica muchas cosas y la desesperación de Cristina por ganar en primera vuelta de cualquier manera.
Y es directamente antológica aquella charla de Cristina con Parrilitudo cuando usa el mismo insulto contra Massa y contra Margarita Stolbizer y le pide directamente que lo emboquen a Sergio. Embocar en el diccionario de los pingüinos buitres, significa tirarle un carpetazo, extorsionarlo con alguna operación, intimidarlo con determinada acción directa que puede ser más o menos violenta. La más recordada y agresiva fue cuando un espía de los servicios de inteligencia de Cristina se metió con un arma en la casa familiar de los Massa y revolvió todo buscando material que ensuciara al fundador del Frente Renovador. El intruso fue condenado y está preso. El matrimonio de Sergio y Malena se enojaron mucho con Cristina pero le pegaron a Daniel Scioli. “Sos un forro”, llegó a decirle Malena que no tiene pelos en la lengua. Y en un programa de Los Leuco, ella llegó a decir que Scioli era peor que Macri y que en una posible segunda vuelta votaría por el actual presidente. Cambia, todo cambia.
Otra vez, también en Los Leuco, Massa y Margarita respondieron las agresiones tan fuertes de Cristina y Parrilli.
En uno de los spot de campaña, plantea que Massa es el único que le puede ganar a Cristina porque ya le ganó. Y aparecen las fotos de quienes Massa derrotó y quiere derrotar nuevamente. Insólitamente aparecen las imágenes de Cristina, Axel Kicillof, Aníbal Fernández, Carlos Zannini y Alicia Kirchner, los mismos con los que ahora se abraza y va a recorrer el país haciendo campaña y diciendo que Cristina es buena y genial.
¿Cómo va a hacer Sergio para explicar su respaldo al gobernador radical Gerardo Morales que levantó el cepo de pánico judicial que había en Jujuy para que Milagro Sala fuera juzgada y encarcelada? La totalidad del kirchnerismo dice que ella es una presa política. ¿Defenderá Massa a Julio de Vido o a Lázaro Báez a quienes su ex compañera Margarita Stolbizer lapidó con denuncia serias por la mega corrupción de estado? Hay un video de campaña en donde Massa muestra su rechazo a Luis D’Elía que grita desaforado que odia a los blancos frente al genial Fernando Peña del que se acaban de cumplir 10 años de su muerte. En ese mismo material del 2015, presenta el tema del asesinato de Alberto Nisman con sospechas hacia el gobierno de Cristina o a ella diciendo que hay que tenerle miedo solo a Dios y un poquito a ella. Pero tratándose de Nisman, fue Alberto, el candidato a presidente ungido por Cristina el que argumentó con rigurosidad que hubo encubrimiento de los asesinos y que el memorándum con Irán fue un pacto tenebroso.
Un viejo jingle publicitario de Francisco de Narváez fue desempolvado por los que le quieren seguir bajando el precio de Massa. ¿Se acuerda? Dice que el massismo es más de lo mismo, que el massismo es más kircherismo. Pasó el tiempo y esa melodía se convirtió en premonición.
Se demoró mucho, especuló excesivamente, dudó durante demasiado tiempo pero finalmente eligió. Si los K ganan las elecciones, Sergio Massa será el futuro presidente de la Cámara de Diputados. ¿Aceptará respaldar a Nicolás Maduro? ¿Tragará sapos o volverá a la rebeldía? No lo sabemos. Lo qus sí sabemos es que si Macri y Pichetto triunfan, ese será su certificado de defunción política. Massa habrá tirado a la basura años de construcción y deberá volver a empezar. O volver a cambiar.

Lo de Brieva no es chiste – 17 de junio 2019

Hace mucho tiempo que Dady Brieva no hace reír a nadie. Su fanatismo y obsecuencia por Cristina Fernández de Kirchner lo colocó en el escenario público como una marioneta triste que repite mentiras. La última falsedad que dijo generó mucho repudio por la magnitud del ladrón al que intentó defender y por su provocación de proponer formar una Conadep para juzgar al periodismo.
Ustedes escucharon el audio al principio de esta columna. En síntesis, dice que el “periodismo no puede salir indemne de todo esto” y debe ser sometido a una Conadep porque “fueron totalmente responsables de haber esmerilado a Cristina” durante mucho tiempo” y “de haberle mentido a la opinión pública” que repite que José López “revoleó los bolsos en el convento cuando en realidad en el video se ve que los está arrastrando”.
En pocas palabras, Brieva se convirtió en una caricatura grotesca que resumió varios de los argumentos más vergonzosos que utilizan los cristinistas para justificar lo injustificable.
Lo más grave es la profanación de lo sagrado. Banalizó uno de los logros más trascendentes de la historia de los derechos humanos como fue la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas”, la Conadep creada durante el gobierno del doctor Raúl Alfonsín para denunciar y sepultar al terrorismo de estado de Jorge Videla y su banda criminal. Como Néstor y Cristina jamás participaron durante la dictadura y bien entrada la democracia, ni de la lucha por la aparición con vida de los desaparecidos ni de la pelea por liberar a los presos políticos, este crimen de lesa indignidad se repite una y otra vez con total impunidad.
Brieva y otros personajes nefastos como el doctor Eugenio Zaffaroni pidieron la libertad de los presos políticos. Otra vez cometieron el bastardeo de algo tan delicado. Un preso político es alguien que es perseguido y encarcelado por su pensamiento e ideología. Los presos del kirchnerismo, son perseguidos por el código penal, por haber saqueado el estado con la jefatura de Cristina y por haber lavado dinero de coimas y haberse enriquecido en forma colosal. De presos políticos, nada. A lo sumo políticos presos y ni siquiera eso, ladrones y delincuentes comunes.
En un acto que dio vergüenza ajena, Cristina llegó a decir para justificar el negocio de Fútbol para Todos “que habían secuestrado los goles”.
Leopoldo Moreau, que pelea el primer puesto de los chupamedias de estado y entre los dirigentes mas desprestigiados, hizo lo mismo para responderle a Miguel Angel Pichetto. El senador, flamante candidato a vice con Mauricio Macri dijo que el peronismo bonaerense llevaba como candidato a Axel Kicillof, alguien formado en el marxismo. Ni siquiera hizo un juicio de valor. Dio una información absolutamente cierta de la que Kicillof se siente orgulloso. Era una advertencia sobre la malversación ideológica a la que Cristina estaba sometiendo a algunos intendentes del Conurbano que al único Marx que pueden representar es a Groucho. ¿Que le respondió Moreau?: “Me hizo acordar a Videla en 1976”. Otra vez la desmesura y el atraso.
Ese sacrilegio ultrajante con momentos tan delicados de la historia lo repitieron Hebe de Bonafini y Luis D’Elía comparando a un presidente democrático (te guste o no) con Mussollini o el mismísimo Hitler. Amado Boudou, llegó al colmo de poner a los periodistas al mismo nivel que los judíos que limpiaban los campos de concentración nazis. No los perdones, Dios, si saben lo que dicen.
Esto es solo una parte de lo que representó Dady Brieva. También la negación permanente de la realidad, la mentira sistemática y tozuda y el ataque el periodismo independiente. El blanco móvil siempre fue el periodismo que no se dejó domesticar ni por la plata ni por los latigazos, y aportó muchas informaciones rigurosas de la cleptocracia que luego, en su inmensa mayoría, se fueron corroborando en la justicia con pruebas documentales y testimonios de arrepentidos que contaron con lujo de detalles como fue el mecanismo del robo del siglo.
Fue tan burdo lo de Brieva que hasta Cristina está enojada con él. José López fue empujado al abismo por Cristina el día en que hizo pucherito por televisión, tomó un trago de agua y dijo, presuntamente emocionada, que llegó a “odiar” a José López. Fue una forma de reconocer el robo. Nunca se supo si Cristina lo odió porque robó 9 millones de dólares o porque se dejó descubrir. Pero Cristina, de esa manera admitió el delito que Brieva no termina de digerir. Es más, el robo lo admitió el propio López que contó que esa plata era de Cristina y que un secretario de ella se la había llevado para que la escondiera.
Y, como si esto fuera poco, la justicia con todas las garantías procesales acaba de condenarlo a 6 años de cárcel. Y Brieva, se apoya en un detalle boludo que ni siquiera es cierto. Porque fue absolutamente cierto que Josesito revoleó los bolsos. Fue lo primero que hizo para atravesar los muros del monasterio. El testigo que contó todos los detalles en el expediente, es un vecino llamado curiosamente Jesús, que vio todo eso y utilizó el verbo “revolear”, que es lo que le llamó la atención a las 3:15 de la madrugada. Las imágenes que luego se convirtieron en un clásico del cine de terror K, fueron tomadas adentro y en ese lugar si se arrastraron esos bolsos repletos de dólares sucios y se ingresó el arma y varios relojes de alta gama y joyas diversas.
Le recuerdo además que José López no fue un marginal del poder ni un cadete. Fue la mano derecha del gerente de coimas y retornos, don Julio de Vido que también está preso.
Los negacionistas son mayoría en el kirchnerismo. Cristina no es chorra, dice Alberto. Son fotocopias, los cuadernos no aparecieron, repiten todos negándose a mirar los papeles con las declaraciones de arrepentidos que estuvieron 30 años al lado de los K. Claudio Uberti que dice que la noche de la muerte de Néstor, vió mas de 70 millones de dólares en el dormitorio del departamento de Juncal y Uruguay, el ex contador Víctor Manzanares que relató con lujo de detalles como Daniel Muñoz y el Bochi Sanfelice ocultaban valijas y bolsos con dólares y euros en la casa de María Ostoic, la madre de Néstor, es gente contando plata decían cuando observaban las pornográficas imágenes de La Rosadita que mostró Jorge Lanata y así con todo. Podríamos hacer un libro entero sobre la negación de estado. El propio Jorge contó esta mañana que con 40 años de periodista nunca tuvo tantas pruebas en sus investigaciones como con los Kirchner y recordó cuando mostraron el video de los malandras sacando pruebas, carpetas y computadoras en changuitos de supermercado. Eso superó todos los límites. Quien quiera mirar que mire.
Para abrir el paraguas ante una probable, no segura, pero probable, derrota electoral, Mempo Giardinelli, el devaluado intelectual dijo que el apagón general de ayer era parte de ese “plan gigante para hacer fraude” en las urnas y el conteo de votos. Algo tan disparatado como proponer que uno de los pilares de la Constitución y la República, como es el Poder Judicial sea borrado de un plumazo y transformado en un servicio que dependa del Presidente de turno. Pero lo más grave, lo que enciende una alerta roja en el tablero de la democracia es la fotografía que Máximo Kirchner se sacó haciendo la “ve” de la victoria abrazado y sonriente con Santiago Cúneo. Y esta foto no es una casualidad. Cúneo declaradamente nazi, tristemente célebre por sus expresiones brutalmente antisemitas y de descalificación violenta a las mujeres es un socio político de Guillermo Moreno y de Hugo Moyano que fue a su último programa en Crónica TV como invitado y luego a la fiesta de lanzamiento de un espacio propio. Juan Cabandié también estuvo presente ese día, igual que Alessandra Minicceli, la esposa de Julio de Vido a quien Cuneo propone como candidato a diputado. Ahora es el príncipe heredero y el comandante de La Cámpora, Máximo Kirchner el que confraterniza con Cúneo.
Hasta Felipe Solá lo criticó y dijo que esa foto “es un salvavidas de plomo”. Pero la DAIA fue más contundente: “Esa foto ofende la dignidad de todas las personas de bien, es un hombre que está querellado por antisemitismo y misoginia”.
Se sienten tan impunes tanto Máximo como Cúneo que sonríen ante la cámara.
Los extremos antidemocráticos siempre encuentran motivos para unirse. Y eso no es chiste. Como lo que dijo Dady Brieva.

Un padre da la vida – 14 de junio 2019

Mi querida Adriana me inoculó la pasión por el programa “La Voz Argentina”. Disfruté del talento de los participantes y de la sabiduría compinche de jurados como Ricardo Montaner, La Sole, Tini y Axel. Sueños de gloria, belleza, emoción en estado puro, un canto a la vida que demuestra que se puede hacer televisión masiva de calidad. Pero en los últimos tiempos estamos viendo, gracias al milagro de internet, “La Voz Senior de España”. Y ya vimos “La Voz Kids”, con los pibes o los chavales. A la hora de meternos en la historia de personas que superan los 60 años aparece lo más profundo y genuino del ser humano. Lo que más me conmovió hasta las lágrimas tiene que ver con un padre y un hijo. Hablo de Ricardo Rubén Araya de 71 años y de su hijo Rubén. En la audición a ciegas, Ricardo cantó “Caruso”, la canción de Lucho Dalla que dice “que el amor funde la sangre en las venas”. No digo que Ricardo estuvo a la altura de Luciano Pavarotti o de Andrea Bocelli pero llegó al alma de todos. David Bisbal se demoró un poco y le ganó de mano Paulina Rubio. Ella fue la primera en darse vuelta, enamorada de la voz y la forma de interpretar de Ricardo y se lo llevó para su equipo.
Ricardo estaba feliz, pero con los ojos profundamente tristes. Contó su historia pero la contó incompleta. Dijo que había sido un profesional de la lírica, un tenor de rápido crecimiento que tuvo éxito en México y Venezuela y que hasta llegó a ser telonero de Plácido Domingo. Contó que era argentino pero que vivía en Lanzarote. Dijo que había dejado de cantar y se puso a trabajar de taxista para llevar el sustento a su familia. Todos lo felicitaron, elogiaron sus capacidades extraordinarias como intérprete pero después nos enteramos de una parte de la película que Ricardo no quiso contar. ¿Por qué había dejado de cantar durante 23 años alguien que estaba en la gloria haciendo lo que más amaba en vida? Ricardo no contó esa parte porque no quiso influir en la elección de los jurados. Ese fue el tamaño de su dignidad y honestidad intelectual.
Ricardo dejó de cantar por una promesa. Su hijo Rubén fue atropellado por un auto y estuvo muy cerca de la muerte. Ricardo y su esposa Ana, la madre de Rubén rezaron y lloraron hasta el infinito. En un momento, entre sueros y enfermeras, Ricardo le rogó al cielo, a dios y la virgen, que su hijo se salvara. Prometió que si eso ocurriera dejaría de cantar. Era una forma de decir que por la vida de su hijo estaba dispuesto a dejar lo que más amaba después de su familia. Y Rubén se salvó. La terrible lesión que sufrió en la médula lo dejó para siempre en una silla de ruedas.
Yasi fue durante 23 años. Ricardo tuvo que reinventarse. Y vendió verdura por las calles y trabajó en una granja. Cumplió su promesa durante 23 años.
Pere fue Rubén, su hijo del alma, el que obligó a su padre a que rompiera esa promesa de tantos años para que participara en “La Voz Senior”.
“Lo hice por ellos”, dijo Ricardo. “Para darle un poco de felicidad a ellos. Para que Rubén jamás crea que por su culpa dejé de cantar”. El muchacho aplaudió más fuerte que nunca cuando Ricardo fue elegido para pasar de ronda. Ricardo mostró su sonrisa pero jamás se le fue la tristeza del fondo de sus ojos. Se abrazaron los tres, el padre, la madre y el hijo y esa silla de ruedas se transformó en una montaña de familia, en el centro de energía más poderoso que se pueda conseguir. Yo fui feliz mirando la escena. Lloré como loco pero fue feliz. Respiré hondo un viento limpio y fresco. Y confirmé algunas ideas muy simples. Los hijos son lo más importante que tenemos, y ser padre o madre, es sufrir para siempre, aprender con alegría de los hijos y estar dispuesto a dar la vida o lo que uno más ama en la vida por ellos.
El domingo es el día del padre y quería compartir esta enseñanza de un padre y un hijo. Y además, me gustaría cumplir el rito de esta columna que casi se convirtió en un clásico de todos los años. Como la canción de Piero…
Viejo, mi querido viejo. Ahora ya camina lerdo, como perdonando el viento. Yo soy tu sangre mi viejo, yo soy tu silencio y tu tiempo. La canción es una radiografía de lo que pienso. Yo soy su sangre así como él fue la sangre de Samuel y como Diego es mi sangre en pleno crecimiento y desarrollo. Esa cadena es blindada. Irrompible. No me entra en la cabeza que existan hijos peleados con padres y viceversa. No sabría cómo vivir sin ese combustible y ese afecto. Me estremezco de solo pensar en ellos. En mi viejo y en mi hijo. En sentirme un eslabón entre ambos. En haber experimentado en el cuerpo el paso de los años y los distintos roles que la vida nos va dando. Recuerdo mis peleas de rebeldía con quien soñaba tener un hijo farmacéutico, formal y cortés y le salió un vago militante que hizo el Bar Mitzvá solo por respeto hacia él y que nunca se casó con una chica judía.
Todavía le sigo pidiendo consejos a mi viejo pero hubo un momento en que él me los empezó a pedir a mí. Cuando comprobó que yo me podía ganar la vida con honradez y compromiso, creo, que me dio el título de hombre y pasó a darle más valor a mi palabra que a la suya. Esa transición es impresionante y cada vez se hace con una edad más temprana. Yo hoy tomo las decisiones más importantes de mi vida profesional pero en muchos casos le pido la opinión a Diego y suelen ser de una madura sensatez que me asusta.
Hace unos años, jugamos en la pileta del hotel de Carlos Paz como cuando yo era chico y él me ensañaba a nadar. Jamás en mi vida olvidaré esa sonrisa cuando salió del agua después de haber nadado con estilo y velocidad. Hablamos de todo. Una noche en la cabaña me preguntó ante mi asombro: “¿Qué es el twitter?”. Es que nada de lo humano le resulta ajeno. Es curioso, inteligente, siempre quiere saber y aprender más. Y a la noche me contó otra vez esa historia de cuando uno de sus hermanos por huir de los nazis se tiró a un río maldito y polaco y nunca más apareció. Lloramos los tres. Los Lewkowicz somos flojos de lágrimas. Y lo digo con orgullo. El que no sabe llorar no sabe reír. Y yo aprendí a su lado ambas cosas. A gritar juntos un gol y a reírnos de los gorritos de Talleres bailando en nuestras cabezas. La foto que más quiero es la que nos sacamos las tres generaciones en la cancha de Talleres con el mismo gorrito tejido azul y blanco. También nos quebrarnos hasta el desgarro del alma cuando viajamos en el tiempo hasta ese día cruel y ateo en el que mi zeide, su viejo, el fortachón y rudo campesino y panadero murió en plena calle cordobesa con su cabeza golpeando contra el cordón de la vereda. Quiso laburar hasta el último aliento y lo hizo. Tampoco olvidaré jamás su cara desencajada que no podía parar de lamentarse por semejante tragedia. Recién ahora me doy cuenta que el zeide murió tan joven. En esa época yo era chico y el zeide me parecía viejito. Es lo que estoy tratando de explicar desde el principio. Como cambia la perspectiva a medida que pasan los años en la relación padre e hijo que es una de las más maravillosas y profundas que existen en la vida. Lo único que no cambia es el pedido, casi el ruego: “Cuidate mucho por favor”. Siempre me lo dice Mayor y siempre se lo digo a Diego: “Cuidate changuito”. Cuando uno es pibe se deja proteger por su viejo. Y cuando uno es padre, protege a su hijo. Pero cuando supera los 50 y los 60, aparece una dicha milagrosa, la posibilidad de cuidar y proteger a los dos, a mi padre y a mi hijo.
Pruebe este domingo algo que le recomiendo desde el alma. Sin que su padre se dé cuenta, sígalo profundamente con la mirada. Atenta y minuciosamente. Descubra en sus arrugas las arrugas que a usted le van creciendo. En esas canas, sus propia canas. Descubra todos los gestos que usted heredó. ¿No me diga que tienen la misma forma de caminar? ¿Vió, que le dije? ¿Cómo le decía su madre en aquella vieja casa de la infancia? ¿Cómo le decía? Nene, vos sos igual a tu padre!!! Le recomiendo que repita la operación mirada profunda con su hijo. Abra los ojos hasta el cerebro, abra los poros, déjese invadir por ese aroma maravilloso que viene de la cocina. Reconozca que el pibe es ansioso porque usted lo es. Que cuenta las cosas con pasión porque lo aprendió de chico. Descubra en su hijo esa mirada húmeda y esa sonrisa que tiene tanto de usted y de su padre. Y del padre de su padre.
Este domingo es ideal para practicar esto que le digo. Pregúntele a su padre y a su hijo como andan y tómese todo el tiempo del mundo para escucharlos. Hagan un campeonato de chistes, vean fotos viejas.
Su padre le hablará de Herminio Masantonio y la Wanora Romero. Su hijo del Martin Palermo y de Messi y usted tratará de describir los pases de magia que hacía Maradona, antes de caer en el pozo del despropósito.
No tenga vergüenza en decirle que lo quiere mucho. Y si puede cante, cante con su hijo y con su padre y con toda la familia. Cante por la alegría y por la esperanza. Cante para no llorar o cante y llore si quiere. Pero viva este domingo con toda la intensidad que pueda. No cuesta un peso y vale oro.
Esa entrega que hace que uno sea capaz de dar la vida por los hijos es el acero más resistente que conozco. Es invencible. Por eso Samuel que era de menos palabras todavía que Mayor sorprendió el día que le entregó todo lo que tenía simplemente porque mi viejo lo necesitaba. “La casa es tuya, hace lo que quieras”. Eso fue todo lo que le dijo. Mi viejo la hipotecó para comprar la farmacia y concretar el sueño. Samuel había dejado la espalda quebrada y las manos callosas para levantar esa casa. Esa generosidad, ese sacrificio, esa honradez, esa apuesta a no arrodillarse ante nadie pero tampoco a hacer arrodillar a nadie es lo mejor que me pasó en la vida. En esos valores me formé y esos valores transmito. La ética es también una forma de egoísmo. Porque nos hace bien a nosotros. Nos permite dormir en paz. Nos permite sentir orgullo por lo que hacemos y por lo que somos. Durante mucho tiempo fui el hijo de Mayor. En cierto momento me di cuenta que algunos pasaron a decir que Mayor era el padre de Leuco. Por suerte, kenore, diría la Esther, de a poco están empezando a decir que soy el padre de Diego. Mi viejo y Diego me iluminan el camino. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?