Maldonado, a un año – 31 de julio 2018

Desde que Hebe de Bonafini y Estela Carlotto se pusieron la camiseta de los Kirchner fueron muchas las manchas que ensuciaron la lucha por los derechos humanos. Las más graves fueron las siguientes:
El concubinato ideológico de Bonafini con un general como Milani, actualmente detenido por su participación en el terrorismo de estado y por enriquecimiento ilícito.
La sociedad para el delito que Hebe concretó con un parricida como Sergio Schocklender en esas pesadillas compartidas donde recibieron fortunas de dinero de Néstor y Cristina y una gran parte no se sabe dónde está.
El perdón que Carlotto le concedió a Alberto Rodríguez Saa por una carta que le envió a los criminales de lesa humanidad reclamando “un castigo ejemplar” para varios ex funcionarios democráticos porque “tenían relaciones con movimientos subversivos”. En aquel momento, pedirle eso al genocida de Emilio Eduardo Massera era una condena a muerte de los denunciados.
Pero Estela dijo que eso “era pasado”.
Estas son solo algunas de las claudicaciones que Bonafini y Carlotto con el único objetivo de alegrar a Cristina y sus cómplices. Pero la más grave de todas tuvo que ver con el intento de fabricar un detenido desaparecido para que Cristina pudiera tener argumentos para decir “Macri basura/ vos sos la dictadura”. Eso superó todos los límites. Porque violaron algo sagrado como es la figura del detenido desaparecido. El jefe operativo, cuando no fue el ex periodista Horacio Verbitsky que tituló en Página 12 : “Macri ya tiene su primer desaparecido”, más como una expresión de deseo de su fanatismo resentido que con rigurosidad informativa.
Toda esa farsa se desmoronó el 27 de noviembre de 2017. Fue cuando 55 peritos, entre los que estaban los de la familia, en forma unánime concluyeron por escrito y ante el juez Gustavo Lleral que Santiago Maldonado no había sido secuestrado ni golpeado, ni torturado, ni arrastrado ni plantado en el río Chubut. Que había muerto ahogado en esas aguas heladas. ¿Escuchó bien? No uno ni dos ni diez peritos. Fueron 55 los que llegaron a la misma conclusión.
Y como si esto fuera poco, el testigo E, como se conoció a Lucas Naiman Pilquiman, mintió diciendo que se lo había llevado la gendarmería. En realidad el cometió el delito de falso testimonio y el de abandono de persona porque estaba al lado de Santiago Maldonado cuando se ahogó. Hoy el Pilquiman está borrado y no aparece por ningún lado. Huyó para no tener que rendir cuentas ante la justicia.
Algo parecido pasó con Matías Santana, el violento y mentiroso lugarteniente de Facundo Jones Huala. En su momento dijo que había visto con unos binoculares y subido a un caballo como un camión de la gendarmería se llevaba a Santiago a los golpes. Jamás se encontró el largavistas y después quedó claro que era una mentira para que unos inescrupulosos abogados kirchneristas enviaran una queja a la comisión Interamericana de Derechos Humanos. El papelón y la vergüenza ajena lograron status internacional. Santana tiene varias causas abiertas por invasión de propiedad privada, agresión a las fuerzas de seguridad y cortes de ruta. Un caradura que debería estar preso.
Horacio Verbitsky como comandante del CELS al que redujo a la servidumbre ideológica, con Bonafini, Carlotto y otros organismos menores, cometieron el peor de los delitos de lesa indignidad. Intentaron tirarle un desaparecido al presidente Macri. Una mentira grande como la Patagonia que repitieron muchos para periodistas y artistas, desesperados porque la realidad coincidiera con sus expresiones de deseo.
Agitar el mapuchismo anti sistema es peligroso. Los habitantes de la Patagonia en su mayoría les tienen miedo pero repudian sus acciones violentas. Muchas veces destruyen infraestructura que mejora la calidad de vida de los más pobres y en otras ocasiones, espantan al turismo que es la principal fuente de ingresos y de trabajo por aquellos pagos.
Era tan grande su necesidad de hacer coincidir sus deseos con la realidad que solo faltó que dijeran que lo habían secuestrado en un Falcon verde sin chapa.
Hoy se puede ver la filmación de aquel momento y es patético ver a Cristina, la ex presidenta, que en su sobreactuación, hasta llevó una foto de Maldonado a una misa del obispo Fernando Maletti donde fue increpada por la madre de una víctima del siniestro de Estación Once. “Asesina”, le gritó la madre de Tatiana Pontiroli.
Maletti, obispo de Merlo suele acompañar a los piqueteros Cayetanos que se referencian en Juan Grabois y el Papa Francisco a las reuniones con el gobierno.
La negación de la militancia K fue tan grande que aún hoy siguen hablando de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado como si hubiera sido asesinado en una mesa de tortura en un campo de concentración clandestino o en la ESMA.
Es tan grande su necesidad de que la historia se repita que intentaron convertir al joven artesano en una suerte de Che Guevara de estos tiempos, llevando su imagen barbada y sus ojos tristes a afiches, banderas y ahora a una película que cierra un capítulo nefasto: la apropiación de la figura de Santiago Maldonado. La ideologitis, la ideología inflamada y la falta de comprensión de lo que pasa en la Argentina real, los hace repetir los mismos esquemas y los mismos errores. Hoy Maldonado quiere ser elevado a la categoría de mártir kirchnerista cuando se trataba de un artesano tatuador que murió ahogado en un río e insisto abandonado en forma oportunista por los que usurpan también la cultura mapuche.
Y ahora, encima, el intento de consagración de la mentira con la película. “El camino de Santiago”, se llama y fue dirigida por Tristán Bauer. El guión es de Florencia Kirchner y Omar Quiroga (que le supo escribir los textos a Diego Capussotto). La voz en off es de Darío Grandinetti y la música de León Gieco. La producción, entre otros es de Osvaldo Papaleo quien supo ser el secretario de prensa de Isabel Perón y amigo de José López Rega, (a) “El brujo”, el fundador y ejecutor de la Triple A, un grupo parapolicial que asesinó a mansalva a militantes de la izquierda y de los derechos humanos entre otros.
Es muy cruel que se utilice en forma tan burda la muerte accidental, dolorosa como toda muerte, pero falsamente heroica de Santiago Maldonado. El grupito autoritario de la Resistencia Ancestral Mapuche que lidera Jones Huala y la Columna Cristina Vuelve Recargada que conducen Horacio Verbistky y Máximo Kirchner necesitaban un mártir y un poster. Pese a sus mentiras no pudieron lograrlo. No hubo secuestro, ni desaparición ni tortura ni asesinato. Pero ellos redoblaron la apuesta. Su principal enemigo suele ser la realidad. Ya son varias las manchas con las que ensuciaron a los organismos de derechos humanos a los que vaciaron de contenido plural. Hoy son grupitos sectarios que al servicio de Cristina y sus cómplices. La mancha de Santiago Maldonado tal vez sea la más grave. Ojalá sea la última.

Los paros de Baradel – 30 de julio 2018

Roberto Baradel es el jefe de los sindicalistas que utilizan a los alumnos como rehenes para sus propios intereses partidarios e ideológicos que son los de Cristina Fernández de Kirchner.
La gobernadora María Eugenia Vidal, que además es la política argentina con mayor imagen positiva por lejos, sostiene que Roberto Baradel y sus muchachos tienen un solo interés: desestabilizarla tanto a ella como al presidente Mauricio Macri. La información que maneja y su análisis de la situación, la impulsaron a no ceder ante un brutal plan de lucha de los dirigentes que considera claramente extorsivo, desmesurado y que tiene como principal objetivo sembrar el mal humor entre las familias que no van a poder mandar a sus chicos al colegio después de las vacaciones de julio. Baradel, primero lanzó un paro que casi no tiene antecedentes en la historia: 72 horas sin dar clases. Cuando la justicia declaró la conciliación obligatoria, todos los gremios bonaerenses acataron la ley y hoy están en las aulas. Menos el Suteba de Baradel, que inventó una trampa administrativa: CTERA, el gremio a nivel nacional, lanzó con urgencia un paro de 48 horas al que por supuesto el Baradel adhirió, fomentó y encabezó. Argumenta una chicana: que la conciliación era para la provincia y la de CTERA es una medida nacional. Un argumento mentiroso que lo dejó solo haciendo paro y por eso el nivel de acatamiento de hoy fue muy pobre.
Es que puso en riesgo a su sindicato porque pueden ser multados en alrededor de 600 millones de pesos.
Ya hubo 12 paros en los colegios bonaerenses. Ya hubo 17 reuniones con el gobierno y 8 ofertas distintas y superadoras.
Esto que pasa es muy malo para todos, pero sobre todo, para los chicos más pobres que con el modelo Baradel ya perdieron 110 días de clases en diez años. Se llenan la boca en defensa de la educación pública y su boicot permanente al mejoramiento de la educación y la capacitación de los maestros, generó una huida masiva hacia la educación privada. Un dato duro: durante el kirchnerismo se fueron 433 mil alumnos de la escuela primaria pública y se sumaron 265 mil a las escuelas privadas.
Baradel y su gente fueron parte de este fracaso brutal educativo que condena a muchos chicos humildes a no progresar y a seguir en la marginalidad. Su cabeza está en otro lado: quiere conducir la CTA unificada y darle alegrías a sus jefes políticos, Martin Sabbatella y Cristina.
Y le aclaro que “los Baradel”, son poco representativos de los 280 mil abnegados docentes de la provincia. Para empezar, la mitad no está sindicalizados. De los 140 mil que sí, en Suteba, el gremio de Baradel, están cerca de 65 mil y encima en las elecciones difícilmente voten más de 15 mil docentes. Por eso nunca informan los números de votos, siempre dan porcentajes. Es decir que Baradel tiene 15 mil votos de un total de 280 mil docentes.
Encima viven atados a sus cargos. Y después critican a la burocracia sindical.
Baradel no se pierde una manifestación en contra de Macri ni en contra de todo. Siempre está en primera fila. Tiene asistencia perfecta a todas las marchas. Y prometieron que el conflicto va a crecer.
Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque 12 millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. No se puede tomar a los chicos como botín de guerra. Cada vez hay más deserción y ausentismo. Tenemos el calendario escolar para chicos que van a escuelas estatales más corto del planeta. ¿Escuchó bien? Nuestros hijos son los que menos días y horas de clase tienen. Los que padecen feriados extra large o ausentismo feroz entre docentes y también entre alumnos y paros que baten todos los records. No existen antecedentes de gremios docentes que hagan tantos días de huelga. Tantos paros y tantos palos en la rueda agotan la paciencia de cualquier padre. Son sindicalistas que defienden más su posición de poder y su carguito sindical que la estrategia de crecimiento educativo para producir una sociedad más igualitaria, para construir ciudadanía y generar mayor inclusión social. Eso no es progresismo. Es conservadurismo corporativo. Estamos tocando fondo educativamente. Le doy los datos más brutales y preocupantes de la herencia kirchnerista de la cual Baradel y Hugo Yasky y varios de sus compañeros fueron partícipes necesarios.
Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.
El 54% de jóvenes de 15 años no logra comprender un texto simple.
El 67% de jóvenes de 15 años no logra resolver un problema matemático simple.
Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países medidos. Y sospecho que entre los docentes pasa lo mismo.
¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.
Se viene una pulseada fuerte. María Eugenia Vidal de un lado y Roberto Baradel del otro. Cada ciudadano sabrá quién le quiere hacer más daño y quien le quiere dar las mejores soluciones al drama educativo. María Eugenia Vidal quiere que le vaya bien a la Argentina y combate contra las mafias policiales, penitenciarias y contra las calamidades de una provincia quebrada que dejó Daniel Scioli. Baradel hizo campaña electoral para la fórmula Scioli- Zannini y quiere que le vaya mal a Macri.
Ya es hora de combatir ese fracaso educativo de esta década aplazada. Ese es un agujero negro en el futuro del país y debemos resolverlo cuanto antes. No es ninguna novedad que nuestros mejores años fueron los mejores años de la educación argentina. Fuimos ejemplo en el mundo. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, o fueron manipulados por dirigentes sin escrúpulos, la Argentina se vino a pique. Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se dilapida en educación se multiplica en inseguridad. Un ex ministro dijo que mantener a un chico preso un año en un instituto es más caro que pagar los 13 años de escolaridad
No hay debate ni desafío más importante. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. Convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación debe ser prioridad nacional. Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también. Para sembrar ciudadanía y recoger una mejor democracia. Por la deserción cero. Más todavía, por la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. A pesar de Baradel y sus paros jurásicos.

El tiro de Favaloro – 27 de julio 2018

Este domingo, a los argentinos, nos vendría bien reflexionar aunque sea unos minutos sobre la figura monumental del doctor René Favaloro. Estamos atravesando tiempos de tanta basura de corrupción y golpismo, estamos tan asqueados de los De Vido y los D’Elía que vale la pena abrir un rato alguna ventana de aire fresco para que nos tranquilice el alma y nos ilumine. Este domingo es un aniversario de la muerte de Favaloro. Por eso creo que volver a meternos en su vida y obra nos puede ayudar a salir del túnel. Es que hoy lo necesitamos más que nunca. Por eso no me canso de repetir esta plegaria laica.
Es un emblema de lo mejor de los argentinos llamado René Gerónimo Favaloro. Al doctor de los doctores le gustaba decir que “el nosotros siempre estuvo por encima del yo”. Solidario hasta el dolor, como quería la Madre Teresa. Ante tanta mugre de estado producida por los años de los Kirchner, ante tanta vergüenza ajena por tanta corrupción cleptocrática, recordar su figura nos llena los pulmones de un aire de esperanza y nos sirve como el mejor de los espejos.
Recordar su aporte ciudadano nos hace olvidar un poco de uno de los momentos más tristes de nuestra bendita Argentina. El día en que el doctor Rene Favaloro se pegó un balazo en el corazón. Justo el que salvó miles y miles de vidas. Justo él, que derrotó miles y miles de muertes, justo él. Solo, abatido, cansado de luchar contra la burocracia y la mediocridad, uno de los argentinos más grandes de todos los tiempos nos pegó un cachetazo brutal para despertar nuestra conciencia ciudadana. Justo él que vino a ofrecer su corazón generoso como ejemplo a toda la sociedad.
René Gerónimo Favaloro tuvo a lo largo de su vida la posibilidad de manipular dos de los elementos más nobles que existen sobre la tierra: la madera y los corazones. Y trabajó con respeto sobre ellos. Los mejoró con su precisión de cirujano y su sensibilidad artística de ebanista. Sus manos gigantes, manos como patios como dijo Horacio Ferrer de Anibal Troilo, eran expertas a la hora de esgrimir las gubias que aprendió a utilizar en la carpintería de su padre y el bisturí que dominó como nadie. Favaloro era un artesano que trabajaba con las manos y el cerebro para resucitar corazones. Por eso todavía duele tanto su partida. Por eso su memoria nos interpela. Porque era un científico admirado por las elites intelectuales pero había sido parido entre los hombres más sencillos de La Pampa.
Su etapa de médico rural en Jacinto Arauz lo marcó para siempre. Le fortaleció las raíces y modeló su identidad. Doce años de su vida los dedicó a enriquecerse humanamente en el campo, ayudando a los que menos tienen, poniendo el cuerpo y las neuronas donde había más necesidades. Se hizo hombre del pueblo en la profundidad de nuestra patria. Aprendió a escuchar y valorar los silencios. Ese intenso color azul del jacarandá y los aromas de la salsa de tomate y hongos secos que era su especialidad a la hora de agasajar a sus amigos con una pasta amasada y cortada a cuchillo por el mismo como si fuera hecho por un cirujano. El pueblito pampeano fue su plataforma de lanzamiento hasta asombrar al mundo y recibir todos los premios que se pueda imaginar. Todos lo condecoraron como uno de los grandes precursores de la cirugía cardiovascular de todos los tiempos.
En Estados Unidos desarrolló su obra cumbre: el By Pass o puente. Sacó del fondo de su alma su habilitad conseguida en el taller de carpintería de su padre y del pulso firme y minucioso de costurera de su madre modista. Trabajaban 14 horas por día igual que su hijo. Hizo una clara opción por lo pobres y fue de una austeridad y una generosidad inmensa. Fue un hombre del pensamiento nacional y popular. Siempre decía que los datos de la mortalidad infantil y la concentración de la riqueza eran claves para medir a un modelo injusto que él llamaba Neofeudalismo. Fue un adelantado. Como si hubiera presentido lo que nos pasó en los 12 años de la era del hielo K. Jamás hizo nada ni por dinero ni por poder. Sus valores eran otros. Era de otra madera. Amaba la historia argentina y a San Martín. Su máxima felicidad era ir a pescar y alquilar un autito y dormir donde lo agarraba la noche. Y hablar de las cosas de la vida y de la muerte con los campesinos.
La vida lo castigó demasiado. No pudo tener hijos biológicos con María Antonia, su novia de la secundaria y su esposa de siempre. La muerte de Juan José, su único hermano lo atravesó como una puñalada a traición.
Jamás olvidaré el día que operó a mi viejo. Estaba tan delicado “el mayor” que nadie se atrevía a operarlo. Se sacó los guantes, el guardapolvo y me abrazó junto a mi madre y mi hermana. Recién salido del quirófano, nos dijo: “Salió todo bien. Quédense tranquilos. Perdió poca sangre. El 93% que me corresponde salió bien. El 7% restante le corresponde a Dios y hasta ahí no llego”. Todavía me resuenan sus palabras, su vozarrón campechano y esa caricia en el alma que nos hizo cuando nosotros éramos un pantano de dolor y angustia. Y hablando de Dios, recuerdo que la primera vez que vi una capilla ecuménica fue en la Fundación Favaloro. Un lugar de silencio y reflexión para sentarse a meditar y para que todos pudieran rezar a su Dios, a su religión o a la energía en la que creyeran. Hasta en eso la fundación fue un ejemplo de amplitud y no discriminación.
Rene Favaloro fue el mejor producto que salió del barrio El Mondongo. Se encendía su mirada cuando contaba cien veces los goles de Gimnasia y Esgrima y decía “fulbo”, como el más sencillo de los hinchas. Hoy lo extrañamos como nunca. Necesitamos de su molde. Para que nazcan argentinos a su imagen y semejanza. Militantes de la cultura del esfuerzo y la excelencia. Plantados sobre nuestra tierra. Con la ética y la honradez como bandera. Eligió no ser millonario. Prefirió cultivar la amistad con Cesar Milstein o Luis Federico Leloir, dos de los premio Nóbel argentinos o pasar horas charlando con su admirado Ernesto Sabato.
Nos dejó como legado y herencia colectiva una fundación que es un faro de excelencia, innovación científica y solidaridad. Como dice su lema : «Tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico». Muchas eminencias que militan en esa Fundación hacen el bien sin mirar a quien. Son genios que no conocemos pero que deberíamos conocer y rendirles el homenaje que se merecen.
Todo eso es, fue y seguirá siendo el doctor René Favaloro. Este domingo podríamos rezar una plegaria por el.
Hoy lo necesitamos más que nunca para demostrar que no todo es corrupción, trepadores del poder, autoritarios y soberbios. Que la patria no se devora a sus mejores hijos. Que se puede ser argentino de otra manera. Como Rene Favaloro que en paz descanse.