El aborto legal en Argentina se convertirá en ley más temprano que tarde. Falta poco para que el Senado de la Nación ratifique la media sanción que diputados le dio al proyecto por 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.
El aborto legal pondrá a la Argentina entre los países más modernos del mundo que han sido capaces de interpretar las nuevas demandas de las democracias liberales. La jornada histórica de diputados y su continuidad en el senado, va a beneficiar a las mujeres más pobres de las pobres, que ya no estarán condenadas a morir en lúgubres galpones, cargados de la culpa de la clandestinidad y el delito.
El debate previo y el que se dio en el recinto, albergó a todas las opiniones, incluso las más extremas y delirantes. Nadie se quedó afuera. Nadie puede decir que no se discutió lo suficiente. Hubo pluralismo, diversidad, la democracia funcionó y finalmente, según mi humilde opinión, triunfó el mejor de los proyectos. El más razonable. En mi columna de ayer, donde confirmé mi postura que le había adelantado hace 4 meses, propuse abortar el fanatismo. Fue mi forma de apostar a la libertad con responsabilidad social y racionalidad individual. Por eso le dije que no creo que los que apoyaron la legalización del aborto sean asesinos de bebes ni que los que estuvieron en contra sean asesinos de madres pobres. No se puede acusar de criminal a otra persona porque piensa distinto.
El de ayer, fue un ejemplo de funcionamiento del Parlamento. Mayoritariamente hubo posturas razonables, con argumentos sólidos, sociales, científicos y legales de primer nivel.
El verde es el color de la esperanza. El verde nos habilita a tener esperanza de que podamos encontrar muchos más temas que atraviesen transversalmente los distintos bloques. Que por encima de la disciplina partidaria que valoro, podamos encontrar coincidencias para construir un país más justo y menos autoritario. Un tema tan delicado produjo verdaderos milagros políticos que tal vez no se repitan nunca más. El discurso de Fernando Iglesias a favor de la despenalización provocó aplausos desde todas las bancadas y sobre todo, desde el kirchnerismo pese a que Iglesias fue, es y será un acérrimo crítico de Cristina y sus muchachos. O la ovación de todos los colores partidarios que se llevó la diputada Silvia Lospennato, del PRO que terminó entre lágrimas sus palabras.
En esta situación tan irrepetible los únicos enemigos fueron los fundamentalistas. Los totalitarios de derecha e izquierda que se creen dueños de la verdad y con derecho a levantarnos el dedito con su presunta superioridad moral.
Que ese verde esperanza sirva también para apostar a la convivencia pacífica aún en los temas en los que tenemos grandes diferencias. Y que aprendamos a respetar la opinión de las mayorías y los resultados institucionales aunque no sean de nuestra simpatía.
La repito: Yo estoy a favor de la vida y de la legalización del aborto. Como dijo el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, “en los países que adoptaron el aborto legal, seguro y gratuito; bajó drásticamente la mortalidad de las madres.” Esa es mi mirada. Lejos del dogma religioso o ideológico y cerca de una política de salud pública. Le doy un solo dato que me parece demoledor: en Argentina se hacen alrededor de 500 mil abortos al año, (clandestinos o ilegales, por supuesto) y en España, 90 mil. La mayoría de los países del mundo tiene el aborto despenalizado hace años. Estamos hablando de naciones desarrolladas. En Estados Unidos es legal desde 1973, en España desde hace 8 años, en Uruguay hace poco pero los números demuestran cómo bajaron las muertes de embarazadas. Sin embargo, en Venezuela, sigue siendo delito después de 18 años de chavismo. Con la excusa de combatir al liberalismo consumista, individualista y hedonista, muchas veces las iglesias han sido compañeros de ruta de populismos autoritarios. En este país, esta es la primera causa de muerte de las mujeres embarazadas. ¿Escuchó bien? La razón más importante por la que se mueren las mujeres embarazadas en la Argentina es por los abortos realizados en forma oculta y sin ninguna seguridad sanitaria. En general, como siempre ocurre, el hilo se corta por lo más delgado y las que mueren son las más pobres de las pobres, las que no lograron ni siquiera educación para no tener embarazos no deseados o que fueron violadas y que no saben ni lo que es un anticonceptivo.
Esto es lo que se terminó anoche. Esa brutalidad horrorosa de la muerte de las mujeres más humildes. En realidad se va a terminar cuando el Senado lo convierta en ley. Pero ya falta poco.
Comparto absolutamente el lema: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Le aclaro una vez más, mi postura que también incluye mi respeto por los que piensan distinto.
No insulto ni estigmatizo a nadie por sus creencias y por defenderlas con la mayor pasión posible.
No estoy de acuerdo pero comprendo y valoro a aquellos que quieren mantener penalizado al aborto. No los siento mis enemigos. Los siento mis conciudadanos con los que, igual que en toda sociedad, podemos llegar a consensos o disensos en distintos temas. Ese es el ADN de la democracia. Sin amenazas ni extorsiones para nadie.
Le repito la mirada política:
La mayoría del bloque del Pro perdió la votación. Se opusieron al proyecto de ley. Pero fue el presidente Mauricio Macri el que habilitó el debate. Hoy están tratando de contender a los legisladores que fueron derrotados y sobre todo a la doctora Elisa Carrió que se fue enojada del recinto amenazando con romper la coalición de gobierno. “La próxima, rompo”, dijo Carrió. Palabras incomprensibles en un momento de gran crisis del oficialismo de Cambiemos.
Algunos dicen que Macri adoptó esta postura porque necesitaba una cortina de humo que ocultara el malestar por la economía o que fue una respuesta a la persistente apuesta del Papa Francisco a la oposición peronista/ cristinista. Los que quieren a Macri aseguran que en realidad esta fue la confirmación de que Macri no es un conservador de derecha y que en lo cultural, es un dirigente moderno que registra los cambios que la sociedad está demandando. Así como Raúl Alfonsín abrió las puertas para el divorcio y Cristina las del matrimonio igualitario, Macri sigue ese mismo camino donde las creencias religiosas no se le pueden imponer a toda la comunidad. Nadie obliga a ningún ciudadano a divorciarse ni a ser homosexual. Pero lo puede hacer y ser si tiene ganas y quiere sin que por eso se coloque fuera de la ley. Con el tema del aborto es lo mismo. El estado no está fomentando el aborto. Todo lo contrario. Con educación y anticonceptivos va a haber muchos menos abortos. Estoy seguro. Y con aborto legal va a haber menos muertes.
Insisto con lo que le dije al principio. Esta es mi posición y respeto la opinión contraria. No creo que María Eugenia Vidal o Esteban Bullrich sean malos dirigentes por defender la histórica postura de la Iglesia. Tampoco creo que Máximo Kirchner se convierta de golpe en honesto porque se puso un pañuelo verde y apoyó la despenalización. Es peor la cuestión. El príncipe Máximo, el hijo de la reina Cristina, batió todos los records de hipocresía cuando dijo que: ““Uno escuchó decir hasta que una mujer que interrumpe el embarazo es una asesina o que abran menos las gambas. Fíjense cómo es la derecha Argentina que pasó de decir que se embarazaban por un plan a cuidar las dos vidas”. Eso dijo Máximo ocultando que Macri abrió el debate y Cristina lo cerró durante 12 años con mayorías parlamentarias. Impuso su verticalismo que enmudeció a todos y a todas. Los K no se atrevieron ni a mencionar la palabra aborto. Cristina los hubiera mandado a la Siberia. Y ahora revolean el pañuelo verde y tratan de apropiarse de la iniciativa. Bastardean todo lo que tocan. Y con gran oportunismo, ahora Cristina acaba de anuncia que va a modificar su posición y votará a favor en el Senado. Se veía venir.
El verde fue una vez más el color de la esperanza. La esperanza de que haya muchas menos muertes evitables y de que poco a poco, aprendamos a convivir en la disidencia y en la coincidencia. Si hay coincidencia absoluta hay dictadura y si hay disidencia absoluta hay anarquía. Son las dos caras de la moneda que se llama democracia. Que nadie lo olvide jamás.
Abortar el fanatismo – 13 de junio 2018
Hace cuatro meses, cuando se inició el delicado debate del aborto, yo le hablé de esta nueva grieta nacional que atraviesa la grieta anterior. Hoy más que nunca, le quiero decir que estoy en contra de los fanatismos de ambos lados. De los que nos quieren imponer su verdad a los empujones. De los fachos de toda desfachatez como monseñor Héctor Aguer y de los troskos de toda tosquedad que son capaces de orinar o apedrear una Catedral. No creo que los que apoyan la legalización del aborto sean asesinos de bebes ni que los que están en contra sean asesinos de madres pobres. No se puede acusar de criminal a otra persona porque piensa distinto. Es cierto que mayoritariamente hubo posturas razonables, con argumentos sólidos, sociales, científicos y legales de primer nivel. Pero los extremos, como siempre se juntaron para cargar de pólvora y de odio el clima en el Congreso y en la calle.
En este debate los únicos enemigos son los fundamentalistas. Y a las pruebas me remito:
A Mario Negri, presidente del interbloque de Cambiemos, radical cordobés lo amenazaron de la manera más repugnante. Se metieron con sus hijos y con sus nietos. Viralizaron su número telefónico para presionarlo. Negri con mucha prudencia y sin agredir a nadie había dicho que está a favor de despenalizar el aborto. Los que tienen como religión al totalitarismo, un grupo minoritario le quiso hacer cambiar su voto metiendo miedo a su familia. Una locura. Eso de un lado.
Del otro lado, entre los que también tienen como dogma ideológico al totalitarismo, una jovencita llamada Manuela Begino Lavalle, del centro de estudiantes de la escuela Rodolfo Walsh dijo que si no se aprueba el proyecto, ella espera “que se produzca una rebelión popular”. Una joyita. Es decir, soy democrática solo si gana la votación lo que yo pienso.
De ambos extremos se tiraron con la muerte. Muriel Santa Ana dijo que a los que se opongan desde sus bancas “llevarán de por vida sobre sus espaldas a las muertas que de aquí en más produzca la industria del aborto clandestino”. El padre Pepe Di Paola, a quien valoro por su trabajo maravilloso poniendo el cuerpo en las villas contra las drogas y la exclusión social, llegó a decir que “El genocidio (de bebes) es inspirado y promovido por el Fondo Monetario Internacional”. Eso cayó como una bomba entre el presunto progresismo que está a favor de la despenalización del aborto y en contra del FMI.
Yo estoy a favor de la vida y de la legalización del aborto. Como dijo el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, “en los países que adoptaron el aborto legal, seguro y gratuito; bajó drásticamente la mortalidad de las madres.” Esa es mi mirada. Lejos del dogma religioso o ideológico y cerca de una política de salud pública. Le doy un solo dato que me parece demoledor: en Argentina se hacen alrededor de 500 mil abortos al año, (clandestinos o ilegales, por supuesto) y en España, 90 mil. La mayoría de los países del mundo tiene el aborto despenalizado hace años. Estamos hablando de naciones desarrolladas. En Estados Unidos es legal desde 1973, en España desde hace 8 años, en Uruguay hace poco pero los números demuestran cómo bajaron las muertes de embarazadas. Sin embargo, en Venezuela, sigue siendo delito después de 18 años de chavismo. Con la excusa de combatir al liberalismo consumista, individualista y hedonista, muchas veces las iglesias han sido compañeros de ruta de populismos autoritarios. En este país, esta es la primera causa de muerte de las mujeres embarazadas. ¿Escuchó bien? La razón más importante por la que se mueren las mujeres embarazadas en la Argentina es por los abortos realizados en forma oculta y sin ninguna seguridad sanitaria. En general, como siempre ocurre, el hilo se corta por lo más delgado y las que mueren son las más pobres de las pobres, las que no lograron ni siquiera educación para no tener embarazos no deseados o que fueron violadas y que no saben ni lo que es un anticonceptivo.
Como siempre, quiero comportarme con la mayor honestidad intelectual posible. Espero lograrlo. Yo sé que muchos oyentes se van a enojar conmigo, pero creo, que en el debate público cada uno debería dar su opinión sin miedos ni hipocresías.
Comparto absolutamente el lema: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Le aclaro de entrada mi postura que también incluye mi respeto por los que piensan distinto. Adhiero fervorosamente a sacar de debajo de la alfombra los temas conflictivos y ponerlos en la mesa del debate racional. No me gusta el oscurantismo. Esa frase que dice “De eso no se habla”, me parece el origen de todas las censuras. En democracia, se habla de todo. Con responsabilidad social y libertad.
No estoy de acuerdo pero comprendo y valoro a aquellos que quieren mantener penalizado al aborto. No los siento mis enemigos. Los siento mis conciudadanos con los que, igual que en toda sociedad, podemos llegar a consensos o disensos en distintos temas. Ese es el ADN de la democracia. Sin amenazas ni extorsiones para nadie.
Una ex mujer de un legislador salió ventilar a los medios que su marido que está en contra de la despenalización la había hecho abortar cuando estaban casados.
Otro diputado, el tucumano Facundo Garretón de Cambiemos, recibió esta mañana más de 650 mensajes de desconocidos en su teléfono porque manifestó que está indeciso. Todos tenían el logo que dice “Defendamos las dos vidas” que corresponde a los que usan pañuelos celestes y se oponen a la ley.
Hay una lectura política de todo esto. Es la respuesta a la pregunta de porque el presidente Mauricio Macri habilitó este debate que le genera confrontación entre sus propios dirigentes y funcionarios y en su propio electorado. Es una polémica que atraviesa transversalmente a los distintos partidos. Algunos dicen que Macri adoptó esta postura porque necesitaba una cortina de humo que oculte el malestar por la economía o que fue una respuesta a la persistente apuesta del Papa Francisco a la oposición peronista/ cristinista. Los que quieren a Macri aseguran que en realidad esta es la confirmación de que Macri no es un conservador de derecha y que en lo cultural es un dirigente moderno que registra los cambios que la sociedad está demandando. Así como Raúl Alfonsín abrió las puertas para el divorcio y Cristina las del matrimonio igualitario, Macri sigue ese mismo camino donde las creencias religiosas no se le pueden imponer a toda la comunidad. Nadie obliga a ningún ciudadano a divorciarse ni a ser homosexual. Pero lo puede hacer y ser si tiene ganas y quiere sin que por eso se coloque fuera de la ley. Con el tema del aborto es lo mismo. El estado no está fomentando el aborto. Todo lo contrario. Con educación y anticonceptivos va a haber muchos menos abortos. Estoy seguro. Y con aborto legal va a haber menos muertes.
Insisto con lo que le dije al principio. Esta es mi posición y respeto la opinión contraria. No creo que María Eugenia Vidal o Esteban Bullrich sean malos dirigentes por defender la histórica postura de la Iglesia. Tampoco creo que Máximo Kirchner se convierta de golpe en honesto porque se puso un pañuelo verde y apoyó la despenalización. Es peor la cuestión. El príncipe Máximo, el hijo de la reina Cristina, batió todos los records de hipocresía cuando dijo que: ““Uno escuchó decir hasta que una mujer que interrumpe el embarazo es una asesina o que abran menos las gambas. Fíjense cómo es la derecha Argentina que pasó de decir que se embarazaban por un plan a cuidar las dos vidas”. Eso dijo Máximo ocultando que Macri abrió el debate y Cristina lo cerró durante 12 años con mayorías parlamentarias. Impuso su verticalismo que enmudeció a todos y a todas. Los K no se atrevieron ni a mencionar la palabra aborto. Cristina los hubiera mandado a la Siberia. Y ahora revolean el pañuelo verde y tratan de apropiarse de la iniciativa. Bastardean todo lo que tocan.
Hay una nueva grieta en la Argentina. Que atraviesa la grieta anterior. Ojalá podamos demostrar como sociedad que hemos madurado. Que vamos a ser capaces de aceptar el resultado de la votación por más pareja que sea. Y que cada uno seguirá peleando pacíficamente por sus convicciones. La democracia garantizó este debate y seguirá garantizando todos los debates. Lo único que hay que abortar es al fanatismo.
José López, vergüenza nacional – 12 de junio 2018
José López no es el más corrupto de todos. Sus jefes fueron mucho más corruptos que él. Tanto Julio de Vido como Cristina y Néstor robaron fortunas incalculables que convierten a los 9 millones de dólares del monasterio en un
vuelto. Pero a José López lo agarraron con las manos en la lata. In franganti.
Las imágenes de aquella madrugada ya entraron en la antología de los delitos más bizarros y tragicómicos. Parecía una película de terror pero clase B. López que llega con su camioneta Mariva. Toca el timbre del Monasterio de General Rodríguez varias veces y como nadie lo atiende tira un par de bolsos por encima del muro. Pero enseguida aparece un personaje inolvidable: la presunta monja Celia Inés Aparicio. En ese momento tenía 78 años. Le abre la puerta y ayuda a López a entrar los bolsos negros deportivos.
Ver video
Ella después dijo que creía que eran donaciones de alimentos. Pero eran las 3 y 53 minutos de la mañana y la religiosa trucha ni se inmutó ante el fusil ametralladora Sig Sauer con cargador de 22 proyectiles y con el permiso de portación vencido. Salvo que en su fe inconmensurable la cuasi monja haya creído que el arma también era una donación para sortearla en alguna feria de platos y recaudar fondos. Ese convento lleno de vento, guarda muchos más secretos y conspiraciones. El rol de Julio de Vido y el intento de derrocar a Jorge Bergoglio desde ahí comprando curas y congregaciones. Pero ese es otro capítulo de esta novela negra. En el lugar había una bóveda o un sótano excelente para ocultar fortunas que no llovieron del cielo precisamente.
Ver video
Fue tan celestial todo que dos vecinos llamados casualmente Jesús y María llamaron a la policía. Y el milagro se hizo: en 7 minutos llegó el patrullero que desbarató toda la operación. Un personaje de Tinelli que imitaba a José López lo decía con humor negro: “Justo a mí me tocaron los pocos policías bonaerenses honestos”.
Ver video
Al parecer López los quiso coimear y fracasó en eso también. Encontraron en esos bolsos un tesoro pirata: casi 9 millones de dólares, 153 mil euros, yenes y hasta billetes de Qatar. Dos relojes carísimos y 59 mil pesos.
Fue too much,diría Cristina que todavía no dijo una sola palabra de José López. No emitió ni un tuit pese a que lo conocía muy bien desde Santa Cruz. Siempre José fue el cajero del cajero. El lugarteniente de Julio de Vido, el que llevaba las valijas repletas de dinero sucio de acá para allá. Don Julio entró en contradicciones y dijo que era su mano derecha pero que no era su mano derecha.
Ver ambos videos-
No es ideológico el tema. Pero aunque fuera su mano izquierda, fue la manipuló las coimas de la Gerencia de Asuntos Corruptos que Néstor y Cristina siempre le encargaron a De Vido que también está preso.
Pasado mañana se cumplen exactamente dos años de aquel papelón internacional. Esa filmación fue más vista que la más vista serie de Netflix. Por eso ayer, José López, estuvo sentado en el banquillo de los acusados y no hubo un solo cartel de apoyo de La Cámpora.
Ver video.
Ayer comenzó el juicio oral que lo va a llevar por varios años a la cárcel. Lopecito solo se saludó con su ex esposa, María Amelia Díaz, que también está acusada de enriquecimiento ilícito y tal vez de lavado de dinero. Es por las propiedades de Tigre y Capital que ellos alquilaban pese a que los inmuebles eran de su propiedad. Al final, su mujer le convidó un caramelo y le dejó el paquete que López guardó en su bolsillo. Tiene mucha amargura que calmar en la prisión. Y mucho que reflexionar. Porque lo único que dijo en su momento fue que ese dinero “era de la política” y luego selló su boca como en la omertá de la mafia. José sabe mucho. Recibió y pasó de mano mucho dinero negro que se robaron. Conoce a todos los que pagaron y a todos los que cobraron. Tal vez por eso ningún kirchnerista lo criticó en público. No recuerdo ninguna declaración de algún dirigente tomando distancia y repudiando o condenando la corrupción explícita de José López. Tal vez tengan miedo que prenda el ventilador y ensucie a todos y a todas. Por ahora el único poder que López conserva es la información que atesora. Y la única buena noticia para López es que el fiscal del juicio oral es Miguel Ángel Osorio un gran amigo de Carlos Zannini al que abrazaba en los pasillos de la Bombonera cada vez que Boca jugaba de local.
El ex Secretario de Obras Públicas durante los más de 12 años de kirchnerismo era el señor de las valijas al que todos esperaban con ansiedad. El juicio se postergó por diez días y lo esperan 6 meses más donde se van a ventilar los 23 cuerpos que tiene la causa que con tanta minuciosidad instruyó el fiscal Federico Delgado. También serán condenados su esposa, la monja mentirosa y sus testaferros. Hasta ahora la pregunta del millón o de los 9 millones es quien le dio esa plata. ¿Son sus ahorros y lo que fue tragando de todas los retornos que pagó? ¿O era su parte en uno solo de los negociados?. Los billetes estaban húmedos, como si hubieran estado enterrados. ¿Habrá más? Tres millones los recibió desde un banco de Nueva York en una operación puerta a puerta. Eso está probado.
López llegó esposado a Comodoro Py. Después le soltaron las manos con las que sostuvo una carpeta celeste y miró siempre fijo a los integrantes del Tribunal Oral Federal Número 1.
Ver video.
En su triste y solitario final hay que decir que solo es visitado entre rejas por su antiguo secretario, Amílcar Fredes. Le soltaron la mano. Se convirtió en un leproso. Hasta sus abogados lo abandonaron porque nadie les pagaba un peso. Es que fue tan burdo lo que hizo que ni el más fanático de los kirchneristas se atreve a defenderlo. Hasta Pablo Echarri dice que se siente desilusionado.
(ver video).
Para Cristina todo esto no fue magia.
Ver video.
Para mí todo esto fue mafia. La base del gobierno más corrupto de la historia democrática.
Insisto en el tema: José López no fue el más corrupto. Pero lo agarraron con las manos en la lata. Su vida estuvo dedicada a robar los dineros del pueblo para entregarle una parte a la corona de la dinastía Kirchner. José López quedará en la memoria colectiva de los argentinos como un repugnante ladrón de ladrones. Da vergüenza ajena lo que hizo y lo que hizo su espacio político. Son el ícono de la corrupción. La máxima expresión de la vegüenza nacional. Se llenaron la boca hablando de los pobres y se llenaron los bolsillos con el dinero de los pobres. Mas temprano que tarde, la historia los condenará. Esperemos que la justicia, también.