Se acerca el final de Ricardo Echegaray. El juego está por terminar porque las últimas imágenes del naufragio son rumbo al juicio oral y público por una falsa denuncia que hizo contra Alfonso Prat Gay y porque el fiscal Gerardo Pollicita pidió el embargo de sus bienes.
Estas son las malas nuevas para quien fuera el todo poderoso capo de la AFIP.
En ambos casos está procesado. En el primero por violación de secreto fiscal, por mentir, por abuso de autoridad y por violación de los deberes de funcionarios público. Inventó y difundió que el entonces diputado Prat Gay tenía una asociación ilícita fiscal, una cuenta en Suiza y que era el articulador de las maniobras evasivas de Amalia Lacroze de Fortabat.
Todo falso. Todo con el único objetivo de perseguir opositores al gobierno de Cristina. La investigación tiene suficientes pruebas y evidencias y por eso ahora va directo al banquillo de los acusados.
Lo de Pollicita tiene que ver con la escandalosa causa por el robo al estado de 8.000 millones de pesos de impuestos a los combustibles que no pagó Cristóbal López con su empresa Oil y que Echegaray ayudó a ocultar. La justicia dirá si fue socio, cómplice o partícipe necesario del negociado corrupto. El pedido de embargo es multimillonario pero involucra más a Cristóbal y su socio Fabián de Souza. En total es por 70 inmuebles, 1.266 vehículos, maquinarias, 4 barcos y 5 aviones. Verdaderos magnates.
Por eso le repito que se abrió un abismo a los pies de Ricardo Echegaray. Todos los caminos de la mega corrupción de estado conducen a Cristina pero, antes, hay una parada en la estación Echegaray que queda al lado de un precipicio. Por eso su futuro puede estar en la cárcel, en el mismo pabellón de varios viejos conocidos a los ayudó a robar: hablo de Lázaro Báez, también. Todo se empieza a complicar más porque hasta el mismísimo Víctor Manzanares, el contador de los Kirchner hoy pidió ampliar su declaración indagatoria. Sus amigos dicen que está dispuesto a prender el ventilador y contar como se enriqueció la ex familia presidencial y que dibujos hicieron en los balances y declaraciones juradas. Manzanares está preso y según dicen sus allegados, él no se quedó con un centavo. Solo cumplió órdenes de Néstor, Cristina y Máximo. El mago de las tachaduras y el liquid paper argumenta obediencia debida.
Está claro que Echegaray le ocultó a la justicia las deudas impositivas que Lázaro tenía exactamente por 1.754 millones de pesos. El objetivo fue ayudarlo a zafar de una causa por evasión agravada que tenía. ¿Se entiende todos los delitos que se cometieron en un solo acto? Echegaray escondió los datos que hubieran condenado a Báez. Y sin embargo lo sobreseyeron. Esto se conoció gracias a un informe que la actual agencia recaudadora le hizo al juez Sebastián Casanello que investiga a Báez por lavado de dinero.
Pero esto no es todo.
En el caso Ciccone, la causa estrella de Boudou y su banda, el jefe de la AFIP de aquel momento también tuvo un rol clave. El arrepentido Alejandro Vandenbroele confirmó en Tribunales lo que los periodistas de investigación ya habían revelado. Que Echegaray otorgó, a pedido de Boudou, un plan especial para levantar la quiebra de Ciccone.
Echegaray también está procesado por la contratación irregular del servicio de limpieza para todo el edificio de la AFIP. Coimas y sobreprecios dice la justicia y por eso, también lo embargó en 15 millones de pesos.
Tal vez por eso otro delincuente pero más marginal como Leonardo Fariña definió a Echegaray como “un extorsionador serial”. Aunque parezca mentira y producto de nuestras burocracias tan temidas, Ricardo Echegaray sigue cobrando su sueldo de la AFIP y está en comisión en el Congreso de la Nación.
En todos los casos emblemáticos está Echegaray. Por eso está en la mira.
En el complejo tema de la empresa OCA, Echegaray también tiene que explicar cómo hizo Patricio Farcuh, el presunto dueño y/o socio de Hugo Moyano para tener una deuda de 3.400 millones de pesos con la AFIP mientras que cualquier mortal es poco menos que colgado del obelisco si se atrasa un mes con el monotributo.
El muy caradura tuvo que renunciar a la Auditoría General de la Nación a donde lo había mandado Cristina para comprar impunidad. Era una mojada de oreja a todos los ciudadanos decentes que semejante personaje fuera el encargado de bregar por la honradez y la transparencia de los funcionarios. Se lo digo con más claridad todavía. No se puede poner al lobo a cuidar el gallinero.
En aquel momento, el justicialismo le sacó la escalera y lo dejó colgado del pincel. Le habían soltado la mano. Eran tantas las acusaciones y las sospechas que ya no podían protegerlo más. En ese momento Echegaray comenzó a resbalar y en estos días se está por caer en el agujero negro.
Echegaray ha sido claramente una suerte de jefe del encubrimiento de la asociación ilícita que integró la familia Kirchner. Ese es el rol que tuvo que jugar Echegaray. Cada uno atiende su juego. La AFIP fue utilizada como un instrumento de castigo y hostigamiento a políticos disidentes y periodistas opositores pero, fundamentalmente como una coraza protectora que blindaba de impunidad a los malandras de estado. Echegaray fue el responsable de hacer eficiente para el mal a la AFIP. Fue el jefe de los encubridores. El que daba garantía y certificado de impunidad. Para decirlo en criollo: el que les decía “roben tranquilos muchachos que Papá los protege”.
Es la pieza clave que permitió que la ruta del dinero K evadiera por los menos 830 millones de pesos en facturas truchas que luego eran lavadas en La Rosadita y otras entidades al servicio de la banda de kirchneristas enriquecidos a la velocidad de la luz.
El valijero arrepentido, Leonardo Fariña denunció que por cada factura trucha que Echegaray dejaba pasar, se llevaba el 15% de coima. Hasta el narco Ibar Pérez Corradi apuntó a Echegaray. Estaba todo tarifado.
Al que más protegió Echegaray, con excepción de la familia K, fue a Lázaro. Pero batió todos los records de perversidad. Ricardo Echegaray, el ángel protector de los demonios K, hizo una locura para blindar a Lázaro. Escuche bien: Cerró la oficina de la AFIP en Bahía Blanca, 49 trabajadores cesaron en sus funciones y Bahía Blanca pasó a depender de Mar del Plata. Eso se llama borrar huellas y no macanas. Pregunta incisiva: ¿Alguien cree que Ricardo Echegaray se hubiera atrevido a cometer semejante delito sin la orden de Cristina? Segunda pregunta incisiva: Si Echegaray tiene las manos tan manchadas, ¿Se imagina la mugre de Lázaro? ¿O la de Cristina? ¿Qué recibió a cambio? ¿Dólares, euros, poder, impunidad?
Insisto: se le vino la noche a Echegaray.
Hoy está en problemas. Puede defenderse porque es abogado especialista en derecho tributario y fue guardamarina en el Liceo Naval Militar Capitan Moyano antes de incorporarse a UPAU, la fuerza universitaria que tributaba a la UCeDé, el partido de Alvaro y María Julia Alsogaray. En Santa Cruz se hizo amigo de Rudy Ulloa Igor y eso lo catapultó a la Aduana de Rio Gallegos en tiempos de Kirchner. Hoy está frente a un precipicio. Llegó el final de su juego perverso. Too much, diría Cristina.
Y game over también.
Serrat en Mitre – 27 de febrero 2018
Apenas sale a escena surge la magia del romance entre los argentinos y Serrat. No importa si es en el Colón, de saco y corbata o en la Plaza Vaticano, de jeans y remera. Hay una relación indestructible entre el artista catalán y nuestra gente. Es pasión de multitudes y todos los aplauden. Lo hacen de pié. Todo el mundo corea las canciones y se emociona cuando el Nano le da un abrazo paternal y de contención a la angelical Elena Roger y su panza de embarazada. Las versiones sinfónicas de sus temas son celestiales. Tiene 50 años de carrera, más de 450 canciones.
Ya lo estamos extrañando pero sabemos que en octubre vuelve por estas tierras para plantar su nuevo disco “Mediterráneo da capo”, que significa desde el principio. Ahora le vamos a preguntar los detalles.
Pero para mi generación, para los que tenemos algo más o algo menos de 60 años, Joan Manuel Serrat fue una suerte de hermano que nos fue abriendo los ojos al amor y al combate. Fue como ese amigo que sabe más que nosotros y vá unos pasos adelante anunciando los peligros y los milagros que se vienen. Fue como un susurro al oído de aquella piba del colegio primario que apoyaba su cuerpito en el mío por primera vez mientras le cantaba que su nombre me sabe a hierba. De la que nace en el valle, por supuesto. Recuerdo eso y todavía me tiemblan las piernas por las primeras emociones eróticas, los ojitos pícaros seduciendo nuestra inocencia y convencidos de que se equivocó la paloma, se equivocaba. Por ir al norte fue al sur. Todo eso nacía de la fantasía del primer Wincofon que tuve en mi vida y del primer long play que, por supuesto, era de Serrat. Después fuimos creciendo a la militancia y a la política y Joan Manuel se convirtió en nuestro norte sin paloma confundida. En la encarnación de la resistencia cultural, en el cantor popular que mucho más adelante nos iba a recordar que el Sur también existe de la mano de Mario Benedetti, que en la paz de su Montevideo descanse. Serrat se fue transformando en una bandera que nos dio letra para todo. Nos ayudó a parir como generación, nos ayudó a levantarnos minas que, como dice el Negro Dolina, es la máxima utopía. Nos ayudó a levantarnos utopías que, podríamos decir, es la máxima mina. El Nano se convirtió en sinónimo de libertad y por ella sangró, luchó y pervivió. Por aquí enarbolábamos pancartas por las calles que hablaban de la patria liberada y de la sangre derramaba. Y por allá sus canciones eran barricadas donde la vida y la democracia le peleaban cuerpo a cuerpo a la noche de Francisco Franco y su tragedia.
Eran tiempos en que a Serrat lo prohibían acá y allá. Y sin embargo no podían. Eran tiempos de amar a España, de sentir orgullo por Rafael Alberti y por García Lorca, de tomar partido en la guerra civil española aunque ya era un poco tarde. Eran tiempos de saber de memoria todas las canciones de Serrat y de gastarlas en los fogones playeros de Valeria del Mar o en las peñas del comedor universitario de Córdoba donde la política era una canción como si por esos días los pueblos fueran libres, como quería León Felipe. Después vino la noche del terror, del asesinato masivo a esta tierra y Serrat se convirtió en una contraseña. Era tanto el silencio y el miedo a que te secuestraran que hasta escuchar a Serrat era todo un desafío. Y si algún conductor de radio se atrevía y lo pasaba o si algún compañero de trabajo se atrevía y lo escuchaba sabíamos que había algo secreto que nos unía frente a la locura del terrorismo de estado. Era una contraseña y una trinchera. Era una luz en las tinieblas. Por eso Serrat se quedó a vivir entre nosotros aunque se volviera físicamente a España. Se convirtió como el mismo dice en la banda sonora de los mejores momentos de nuestras vidas. Hoy mucha gente repite que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. O caminante no hay camino, se hace camino al andar. O ese con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalija.., Y es como si se rezara un padre nuestro. O como si cantara el himno. Gardel será uruguayo pero es argentino. Serrat será español pero es argentino. Dime Serrat con quién andas y te diré quién eres. Anda reivindicando diversidades y bellezas con los sueños de Miguel Hernández y Antonio Machado al hombro. Utilizabas la risa y la verdad de duelo con Daniel Rabinovich aunque extrañes aquellos asados con tus negros amigotes que no están pero que nos siguen dibujando desde el cielo: Caloi y Fontanarrosa.
Gracias por todo Joan Manual. Me gustaría regalarte la vuelta olímpica del Barsa con Kubala y Messi de la mano para que ningún niño se deje ya de joder con la pelota. O una España donde nunca más corra la sangre por las calles y ya nadie utilice el tiro en la nuca con los que piensan distinto. O el secreto de tu seducción que todavía hace mojar bombachitas. Y finalmente me gustaría condenarte a regresar un rato y cuando quieras a tu barrio de Poble Sec a preguntarle a Ángeles, tu vieja, cuál era su patria. Para que ella te conteste, profunda y duradera, yo soy de donde comen mis hijos. Y para que una vez más puedas ver sus ojos tristes por el asesinato de toda su familia durante la guerra. Eran los demonios que había heredado Ángeles.
Gracias por todo Joan Manuel. Gracias por ser nuestro hermano y por estar siempre cuando te necesitamos.
Me gustaría regalarte un poco de tus pasiones, un día de pesca, vino Malbec y las mollejas… una tarde de ciclismo y el eco rumoroso que baja de las tribunas en el Nou Camp y celebrar el césped que huele a gloria y donde el pro hombre y el gusano bailan y se dan la mano.
Muchos te han hecho su mejor homenaje poniendo Juan Manuel a sus hijos y no por Rosas, precisamente. O Lucías y Penélopes, que andan por los ríos de tiempo sembrando tu melodía. Gracias…
Por disfrutar la vida en grandes porciones como si fuera una pizza azul y oro muy cerca de la Bombonera. Un abrazo en el tiempo para tu padre, Josep, obrero para toda la muerte. Gracias por cantar Zamba del Grillo de Yupanqui y con los Chalcha y que tus amigos te dejen tocar el bombo después de cuatro copas de más que nadie echará de menos.
Gracias por estar aquí y ahora. En Radio Mitre, en nuestra casa que es tu casa.
El aborto como grieta – 26 de febrero 2018
El debate por el aborto es un tema delicado y abre una nueva grieta. Como siempre, quiero comportarme con la mayor honestidad intelectual posible. Espero lograrlo. Yo sé que muchos oyentes se van a enojar conmigo, pero creo, que en el debate público cada uno debería dar su opinión sin miedos ni hipocresías.
Yo estoy a favor de la despenalización del aborto. Comparto absolutamente el lema: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Le aclaro de entrada mi postura que también incluye mi respeto por los que piensan distinto. Adhiero fervorosamente a sacar de debajo de la alfombra los temas conflictivos y ponerlos en la mesa del debate racional. No me gusta el oscurantismo. Esa frase que dice “De eso no se habla”, me parece el origen de todas las censuras. En democracia, se habla de todo. Con responsabilidad social y libertad.
No estoy de acuerdo pero comprendo y valoro a aquellos que quieren mantener penalizado al aborto. No los siento mis enemigos. Los siento mis conciudadanos con los que, igual que en toda sociedad, podemos llegar a consensos o disensos en distintos temas. Ese es el ADN de la democracia.
Estoy en contra de los fanatismos de ambos lados. De los que nos quieren imponer su verdad a los empujones. De los fachos de toda desfachatez como monseñor Héctor Aguer y de los troskos de toda tosquedad que son capaces de orinar o apedrear una Catedral. No creo que los que apoyan la legalización del aborto sean asesinos de bebes ni que los que están en contra sean asesinos de madres pobres.
Yo estoy a favor de la vida. Como dijo el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, “en los países que adoptaron el aborto legal, seguro y gratuito; bajó drásticamente la mortalidad de las madres.” Esa es mi mirada. Lejos del dogma religioso y cerca de una política de salud pública. Le doy un solo dato que me parece demoledor: en Argentina se hacen alrededor de 500 mil abortos al año, (clandestinos o ilegales, por supuesto) y en España, 90 mil. La mayoría de los países del mundo tiene el aborto despenalizado hace años. Estamos hablando de naciones desarrolladas. En Estados Unidos es legal desde 1973, en España desde hace 8 años, en Uruguay hace poco pero los números demuestran cómo bajaron las muertes de embarazadas. Sin embargo, en Venezuela, sigue siendo delito después de 18 años de chavismo. Con la excusa de combatir al liberalismo consumista, individualista y hedonista, muchas veces las iglesias han sido compañeros de ruta de populismos autoritarios. En este país, esta es la primera causa de muerte de las mujeres. ¿Escuchó bien? La razón más importante por la que se mueren las mujeres en la Argentina es por los abortos realizados en forma oculta y sin ninguna seguridad sanitaria. En general, como siempre ocurre, el hilo se corta por lo más delgado y las que mueren son las más pobres de las pobres, las que no lograron ni siquiera educación para no tener embarazos no deseados o que fueron violadas y que no saben ni lo que es un anticonceptivo. Las mujeres de clase media para arriba, tienen otras posibilidades económicas y recurren a médicos y consultorios privados que les dan otras garantías.
Hay una lectura política de todo esto. Es la respuesta a la pregunta de porque el presidente Mauricio Macri habilitó este debate que le genera confrontación entre sus propios dirigentes y funcionarios y en su propio electorado. Es una polémica que atraviesa transversalmente a los distintos partidos. Algunos dicen que Macri adoptó esta postura porque necesitaba una cortina de humo que oculte el malestar por la economía o que fue una respuesta a la persistente apuesta del Papa Francisco a la oposición peronista/ cristinista. Los que quieren a Macri aseguran que en realidad esta es la confirmación de que Macri no es un conservador de derecha y que en lo cultural es un dirigente moderno que registra los cambios que la sociedad está demandando. Así como Raúl Alfonsín abrió las puertas para el divorcio y Cristina las del matrimonio igualitario, Macri sigue ese mismo camino donde las creencias religiosas no se le pueden imponer a toda la comunidad. Nadie obliga a ningún ciudadano a divorciarse ni a ser homosexual. Pero lo puede hacer y ser si tiene ganas y quiere sin que por eso se coloque fuera de la ley. Con el tema del aborto es lo mismo. El estado no está fomentando el aborto. Todo lo contrario. Con educación y anticonceptivos va a haber muchos menos abortos. Estoy seguro. Y con aborto legal va a haber menos muertes.
Insisto con lo que le dije al principio. Esta es mi posición y respeto la opinión contraria. No creo que María Eugenia Vidal o Esteban Bullrich sean malos dirigentes por defender la histórica postura de la Iglesia. Tampoco creo que Máximo Kirchner se convierta de golpe en honesto porque se puso un pañuelo verde y apoyó la despenalización. Este debate no debería hacer cambiar nuestras convicciones morales, éticas o ideológicas.
En este debate los únicos enemigos son los fundamentalistas. Los líderes partidarios ya dieron libertad de conciencia y los números legislativos todavía son confusos. Veremos si el proyecto que necesita una discusión a fondo y sin urgencias, finalmente se convierte en ley.
Para el Papa Francisco si sería un problema adicional a todos los que tiene. A pocos días de cumplir su quinto año como Sumo Pontífice estalló este tema en el que su postura es, obviamente, irreductible, como lo fue con el divorcio y el matrimonio igualitario. En la historia de la iglesia, son dogmas confesionales que no están sujetos a discusión. Lo más importante es que los argentinos nos saquemos el peso del silencio y el ocultamiento. A los cristinistas no les gusta que se los recuerde pero la única verdad es la realidad: Macri abrió el debate y Cristina lo cerró durante 12 años con mayorías parlamentarias. Impuso su verticalismo que enmudeció a todos y a todas.
Tenemos un drama terrible que es el 15% de maternidad adolescente. Madres niñas que todavía no saben ni ser hijas. Es parte de la exclusión y la marginalidad que debemos superar con crecimiento económico, igualdad de oportunidades y educación de calidad.
Hay otro debate mucho más complejo que es el científico. ¿Desde qué momento existe una persona? Desde la concepción existe vida, dice el ministro Lino Barañao, pero las características como persona aparecen más adelante. Los países más avanzados del mundo no autorizan a matar niños, apuestan a salvar madres. Dice el científico Alberto Kornblit que no es correcto decir que el embrión es una persona desde el punto de vista biológico y social. Antes de las 14 semanas no hay actividad encefalográfica, no hay dolor. La prestigiosa Organización Mundial de la Salud dice que hay 47 mil mujeres que mueren por año por esta causa. El proyecto que más consenso tiene asegura en su médula “que toda mujer debe tener derecho a interrumpir voluntariamente su embarazo en las primeras 14 semanas del proceso de gestación”.
Hay una nueva grieta en la Argentina. Que atraviesa la grieta anterior. Ojalá podamos demostrar como sociedad que hemos madurado. Que ya no somos el país jardín de infantes que denunció María Elena Walsh durante la dictadura. Somos grandes, o debemos ser grandes y pensar con independencia y sin tutelajes. Que nadie nos diga “Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca”. En democracia, con libertad y responsabilidad, se puede hablar de todo. Y del aborto también.