Polonia nazi – 5 de marzo 2018

Le pido que preste atención porque le quiero contar un hecho increíble pero cierto. Acaban de aplicar una ley nazi en Polonia. Así de grave es la cosa y sin embargo no se armó el suficiente escándalo en la comunidad internacional. Estamos naturalizando el resurgimiento y la consolidación de posturas xenófobas, discriminatorias y que fomentan el odio racial. Escuche los detalles porque son incompatibles con la condición humana.
Polonia tiene una ley (repito, una ley) que prohíbe señalar a ese país como cómplice y mucho menos copartícipe del nazismo. ¿Escuchó bien? Por ley, el gobierno polaco quiere borrar la historia y mentirle descaradamente al mundo. La norma dispone hasta 3 años de prisión para quién use la expresión “campos de concentración polacos”, entre otras verdades. Lo cuento y todavía no lo puedo creer. Es como si Alemania decretara que Adolf Hitler no existió. O que Argentina vote una ley ordenando sanciones para aquellos que hablen sobre el terrorismo de estado argentino y Jorge Rafael Videla. Un despropósito pocas veces visto. La memoria de los pueblos no se puede borrar. Todo lo contrario, el Holocausto, la Shoa y todos los holocaustos hay que recordarlos para homenajear a sus víctimas y para no olvidar jamás. El olvido es una tragedia que vuelve. Memoria, verdad, justicia y castigo son los remedios contra los totalitarismos que masacraron multitudes en nombre de alguna idea o de algún Dios.
La novedad es que en Polonia acaban de aplicar esta ley de “la amnesia y el lavado de manos”. Una organización fascista llamada Liga Polaca contra la Difamación acusó al Página 12 y al escritor Federico Pavlovsky por una nota sobre una masacre cometida en el municipio polaco de Jedwabne en 1941 cuando 1.600 judíos fueron quemados vivos en un galpón. Esta Liga antisemita acusa al autor de la excelente nota de “manipular los datos con el objetivo de dañar a la nación polaca y la imagen de sus soldados y tratar de engañar conscientemente a los lectores para hacer creíble la tesis del antisemitismo polaco”. Suena a una locura. Pero le juro que es verdad. Una verdad de dementes hijos de puta.
Polonia está gobernada por un partido neonazi de los muchos que están creciendo en Europa. No hubo demasiadas voces potentes que se levantaran contra esta ley que quiere asesinar la historia para matar por segunda vez a las víctimas del Tercer Reich. Apenas un comunicado de la Comisión Europea que inició un sumario por “presunta violación al estado de derecho” y protestas diplomáticas obvias de Israel y algo de Estados Unidos.
Me siento con cierta autoridad para opinar sobre este retroceso brutal de la humanidad. Mi viejo nació en Polonia y de allí huyeron sus padres, la bobe Rosa y el zeide Samuel, es decir mis abuelos.
A mi Papa todos le decimos Mayor. Hoy tiene 95 años y la cabeza impecable.
Mi abuela decía “que los polacos habían sido peores que los alemanes, más sanguinarios”. Pero no quería dar detalles de historias desgarradoras de los pogroms y los cosacos.
Samuel y Rosa eran panaderos en una aldea llamada Charsznica, cerca de Cracovia y de Eslovaquia. Había muchos judíos entre los 2.000 habitantes y estaban desde la edad media. Como no les permitían tener animales ni tierras por ser judíos, en su mayoría se dedicaron a los oficios y a ser artesanos y comerciantes: carniceros, sastres, zapateros y panaderos como mis abuelos. Hablaban el idish, una mezcla de varios idiomas con el alemán medieval y tenían su escuela, su comida kosher, su sinagoga y su cementerio.
Todos los días hordas de fanáticos se metían en sus casas y en sus templos y profanaban lo que se les daba la gana. Escupían y humillaban a los judíos. En un momento los obligaron a lucir la estrella de David en el pecho con la condena en cuatro letras: “Jude”, es decir judío en alemán. Todo esa maquinaria criminal fue aumentando hasta que, los que pudieron, huyeron de ese país llamado Polonia pero que según su nueva ley no se llama Polonia. A mi bobe Rosa, la obligaron a elegir entre sus hijos porque no podía subir todos al barco que iba a navegar hacia la libertad de Argentina. No debe haber horror más terrible que una madre tenga que llevarse a sus hijos más chicos y dejar a los más grandes en ese lugar al cuidado de sus abuelos. Mi Papa y su hermana Lionti eran los más pequeños y se salvaron porque pudieron llegar a Córdoba sanos y salvos a sobrevivir en conventillos y a progresar con la cultura del trabajo de aquellos inmigrantes.
Pero sus hermanos más grandes no tuvieron la misma suerte. Berta y Rubén desaparecieron y nunca más se supo de ellos. Roberto, en su desesperación, se tiró al río Vístula para huir de una persecución y la correntada se lo llevó para siempre. El Vístula es el río más importante de Polonia, tiene 1.047 kilómetros de recorrido y desemboca en el Mar Báltico. Tal vez ahora con la legislación actual. El Vístula no quede en Polonia.
Pola y Frida conocieron el terror en persona. Al doctor “Muerte”, Josef Menguele. Era el que experimentaba con los seres humanos como si fueran ratas de laboratorio. Fracturaba huesos del cráneo de los chicos, extirpaba ovarios de mujeres embarazadas, quemaba gente viva para reducirla a cenizas. Era la perversidad atroz disfrazada con guardapolvo blanco.
Frida y Pola padecieron a este criminal de lesa humanidad porque fueron confinadas en Auschwitz, el campo de concentración y exterminio más grande. Auschwitz quedaba y queda en Polonia. Pero según la nueva ley, parece que no existió. Es un invento de los judíos. A Pola y Frida les tatuaron en sus brazos la marca del nazismo. La marcaron como ganado. Llegaron a pesar menos que un espantapájaros y varias veces estuvieron al borde de la muerte en las cámaras de gas. Ellas se salvaron de milagro. Pero los nazis alemanes y polacos asesinaron a 6 millones de judíos y también a 5 millones de otras minorías como los gitanos, comunistas homosexuales y hasta discapacitados. Los fanáticos de las SS, la Gestapo y la cruz svástica utilizaron hornos crematorios a donde incineraron montañas de cadáveres raquíticos.
Todo para que la raza aria, la raza superior, dominara el mundo, como soñaba Hitler.
En Auschwitz que según el gobierno polaco no existió, además de mis tías Pola y Frida estuvieron Primo Levi, Elie Wiesel, premio Nóbel de la paz y Ana Frank, entre el millón trescientos mil personas que pasaron por ese lugar tenebroso.
Mi viejo era un pibe cuando llegó a la Argentina a tratar de salir de la miseria y vivir en paz y en libertad. Tenía los ojos tristes pero un apellido que nos llena de orgullo: Lewkowicz. En hebreo, Lev es corazón. Y lew significa León en polaco. Mi viejo tiene el corazón de león para pelearle a todas las adversidades. Pero cada vez que le nombro la palabra “Polonia”, tiembla y se llena de luto su alma. No sé cómo hacer para decirle que por una ley no existió jamás nada de lo que él y su familia padecieron.
La única manera que encontré es leerle este texto de la brillante escritora y psicoterapeuta, Diana Wang al que adhiero con toda mi alma. Dice así:
Quiero que Polonia me denuncie a mí también, que me demande, me acuse y me crucifique porque digo públicamente que: fueron polacos los que no devolvieron a mi hermanito,
fueron polacos los que se apropiaron de las casas y de todo lo que había adentro una vez que los judíos había sido deportados.
Fueron polacos los que no dejaban a mi mamá caminar por las veredas y la echaban a la calle “por dónde van los animales”
Fueron polacos los que cuando vieron vivos a mis padres profirieron con desprecio “¿ah? ¿sobrevivieron?”
Fueron polacos los que pedían sobornos cuando descubrían a un judío.
Fueron polacos los que lo denunciaban aún después de sobornados.
Quiero que Polonia me denuncie
que me demande, me acuse y me crucifique porque fueron polacos los que quemaron a sus vecinos en Jedwabne
Fueron polacos los que mataron a los que volvían a Kielce.
Fueron polacos los que no dejaban que ningún judío integre sus grupos rebeldes
Fueron polacos los que iban atentos por las calles esperando cazar algún judío para ganarse la recompensa.
Fueron polacos los que escondieron judíos a cambio de dinero y los que, cuando el dinero se terminaba los denunciaron.
Fueron polacos los que vendían agua a precios exorbitantes cuando los trenes se detenían en su camino a Treblinka y Auschwitz.
Quiero que Polonia me denuncie
que me demande, me acuse y me crucifique porque fueron polacos los que se burlaban de sus alumnos y compañeros judíos en las escuelas.
Fueron polacos los curas que predicaron siglo tras siglo el odio bajo la acusación de deicidio.
Fueron polacos los que aplaudían a las hordas nazis que arrancaba a los judíos de sus casas.
Fueron polacos los contratados para hacer cruzar ríos y fronteras a los judíos y los que los abandonaban en parajes desconocidos.
Fueron polacos los que después de abandonarlos los denunciaban.
Que Polonia me denuncie
que me demande, me acuse y me crucifique aunque diga también que
el gobierno polaco en el exilio no fue cómplice del nazismo y que
también fueron algunos polacos los que no se sometieron y ayudaron a los judíos
también algunos polacos los escondieron, alimentaron y cuidaron arriesgando sus vidas,
también fueron algunos polacos los que les proveyeron de documentos falsos
también algunos polacos integraron la red de salvación Zegota.
Sin esos polacos casi ningún judío podría haber sobrevivido
Fueron miles esos polacos que iluminan por contraste y con crudeza a los millones de polacos cómplices, responsables y culpables por acción u omisión
Por todo eso:
Quiero que Polonia me denuncie a mí también que me demande, me acuse y me crucifique.
Me sumo al rezo laico de Diana. Yo también, Alfredo Lewkowicz, más conocido como Leuco, quiero que Polonia me demande, me acuse y me crucifique. Amen.

La capitulación de CFK – 2 de marzo 2018

Cristina firmó la rendición incondicional. La reina y el príncipe heredero Máximo, con su ausencia de ayer confirmaron la capitulación. Es tan claro el final de una época que el propio presidente Mauricio Macri ya no hizo alusión alguna al nefasto pasado de ladrones y autoritarios. Ayer comenzó una etapa nueva donde la ex presidenta y su militancia, iniciaron el proceso de fuerte disgregación, del sálvese quien pueda y si te he visto no me acuerdo. A Cristina le cayó la ficha. Está absolutamente cercada política y judicialmente.
Los datos de hoy son demoledores. El juez Julián Ercolini dio por clausurada la etapa de la instrucción y elevó a juicio oral la causa que investiga el direccionamiento de la obra pública a favor de Lázaro Báez, su amigo, cómplice y testaferro.
Este es el segundo juicio oral que involucra a Cristina. Además tiene cuatro procesamientos y un pedido de prisión preventiva que para concretarse necesita que el senado le saque los fueros, cosa que es muy difícil que ocurra.
Este camino lento pero inexorable hacia la cárcel de Ezeiza llevará a Cristina a tener que someterse más temprano que tarde a una mega causa que unifique todos los delitos que cometieron para saquear el estado y enriquecerse en forma ilegal y monumental. Está claro que también están hasta las manos en todo esto el ex ministro Julio de Vido, José López y Lázaro entre otros, todos presos a la espera de la llegada de Cristina.
Se estima que solo en esta causa robaron 22.500 millones de pesos entre Cristina y la empresa Austral Construcciones, según la demanda que le inició Vialidad Nacional.
Esta es la causa más grave. La madre de toda la corrupción de estado. El delito precedente, para decirlo en términos jurídicos. La matriz que permitió a Cristina ser la jefa de la asociación ilícita para saquear al estado, lavar montañas de dólares sucios y enriquecerse en forma descomunal.
¿Se imagina a Cristina sentada en el banquillo de los acusados junto a Lázaro al que además desprecia con toda su alma? ¿Y el día de la condena a prisión? Hoy es inimaginable. Pero estamos mucho más cerca que ayer.
La modalidad de la corrupción de estado de la familia de los ex presidentes permitió que Lázaro aumentara su patrimonio en un 12.127% en apenas 11 años. Si escuchó bien. No hay error en las cifras. Entre el 2004 y el 2015, el ex cajero de banco aumentó su patrimonio en 12.127% y se pudo comprar bienes por más de 200 millones de dólares. A vos no te fue tan mal gordito.
Como si esto fuera poco, ayer fue intervenido Hotesur y se desplazó de la administración a Osvaldo Bochi Sanfelice, otro socio de los K, en este caso de Máximo, de quien además son vecino de chacra lujosa y berlusconiana en Zárate junto a Julio de Vido. Todos unidos triunfaremos. Pero no combatiendo al capital. Robando el capital.
Como si esto fuera poco, desde lo político son todas malas noticias para la senadora bonaerense por la minoría. Hoy Alicia Kirchner confesó que no puede pagar los sueldos en tiempo y forma ni lograr el equilibrio fiscal. Jorge Fernández Díaz me dijo esta mañana: “Imagina si esa frase la ponemos en boca de Mauricio Macri”. Sería un escándalo, un estallido social. Es que Santa Cruz, la cuna del kirchnerismo se convirtió en nuestra Venezuela. O en lo que la Argentina podría haber sido si seguían en el gobierno los pingüinos estafadores y prepotentes. Circula por las redes un texto irónico que juega con la idea de lo que hubiera pasado si Daniel Scioli ganaba las elecciones y hoy fuera presidente de la Nación. Yo creo que a esta altura ya estaría Carlos Zannini en el sillón de Rivadavia después de haber dado un golpe de palacio encabezado por La Cámpora y Cristina.
Y que la inflación y la persecución a los disidentes se hubieran disparado exponencialmente.
Pero lo cierto es que Cristina perdió, como le dije ayer, una votación para colocar a Juliana Di Tullio en un puesto menor. Tiene el tercer bloque en importancia y eso la saca de quicio. Por eso prefiere no estar. Huir. La deprime ver un espectáculo tan humillante para ella.
Los kirchneristas de la justicia ya tomaron nota de la debacle. Ya no están Alejandra Gils Carbó ni María Laura Garrigó de Rébori, las dos jefas de operaciones de Cristina para blindar de impunidad a los propios y para perseguir a políticos y periodistas que no se arrodillaron. Eduardo Freiler y Norberto Oyarbide están en su casa y jubilados también. Y varios de los que ocupaban cargos claves fueron desplazados como Cristina Caamaño, Carlos Gonella, Felix Crous, Enrique Senestrari, Daniel Adler, entre otros. Hasta Horacio Verbitsky pasó a cuarteles de invierno y ya no pesa con sus columnas ni decide demasiado en el CELS.
Muchas de las banderas del progresismo feminista como la despenalización del aborto, paridad salarial entre los sexos, educación sexual, más días de licencia por paternidad, ley de reproducción asistida, entre otras van al debate en serio. Son banderas de Cambiemos ahora. Cristina solo las enarboló para la tribuna. Porque obligó al silencio vertical y alcahuete a todas y todos sus legisladores. Hoy no sabe que decir, como pararse frente a esto y por eso falta a la Asamblea Legislativa en un gesto antidemocrático similar al que hizo cuando se negó a entregar la banda y el bastón de mando presidencial. Un resentimiento personal que daña la salud institucional de la Argentina. Pero ella siempre se sintió propietaria y no inquilina de la casa rosada y el sillón de Rivadavia.
Ayer asistimos a la ceremonia de entierro del fanatismo y la agresividad K y al nacimiento del diálogo y la disidencia sin odios ni patota.
Hasta Aníbal Fernández se atrevió a ser crítico de Cristina y su guardia pretoriana de La Cámpora. El kirchnerismo se debate entre seguir detrás de cierto progresismo testimonial sin votos ni vocación de poder como Anibal Ibarra, Martin Sabbatella, Hebe. Yasky y Zaffaroni o acercarse al peronismo histórico y unir fuerzas contra Macri. El tema es que el peronismo que gobierna no quiere a Cristina. Ya sea porque fueron maltratados por ella cuando fue presidenta o porque todas las encuestas coinciden en que ella como candidata a presidenta en el 2019 se transformaría nuevamente, en la mariscal de la derrota. En el senado, hace unos días, Cristina quiso colocar a Juliana Di Tullio en un cargo menor y perdió la votación 44 a 18. Ese es el tamaño de la derrota. Esa es la decadencia de su liderazgo.
En el colmo del ridículo, desde no se vuelve, Amado Boudou levanta la bandera de la libertad al Pata Medina y lo define como “un preso político”. Ya le dije ayer que si el Pata es preso político yo soy Gabriel García Márquez.
Todos estamos esperando que Víctor Manzanares prenda el ventilador y diga la verdad. El contador de la familia Kirchner pidió ampliar la indagatoria.
Y aquí llegamos al peor de los mundos para Cristina.
El Tribunal Oral 9 que la juzga por la ruta del dinero K tiene la intención de sumar el resto de las causas por corrupción en lo que llamamos la Mega Causa. Y el dato clave es que los integrantes de la prestigiosa sala 2 de la Cámara Federal Porteña, Martin Irurzun y Eduardo Farah votaron que no hay causas aisladas.
Todos los caminos conducen a la verdad, juicio, castigo y condena como corresponde a toda democracia que se precie. Hasta ahora Cristina ejerció su vocación negadora o desafiante desde la soberbia. Su ausencia en el Parlamento y su casi inacción en el escenario público demuestran que capituló. Que bajó los brazos y se rindió. Cristina ya no es lo que era y no sabemos lo que va a ser.

De Macri a Cristina – 1 de marzo 2018

El presidente Mauricio Macri dijo que “lo peor ya pasó” y eso está por verse. Ojalá sea cierto. Lo que se puede confirmar es que para la ex presidenta Cristina Kirchner lo peor está por venir. Macri y Cristina hoy representan las dos caras de la moneda del país.
Macri, pese a todos los problemas que todavía faltan por resolver, tuvo un discurso tranquilo, sin agresiones ni insultos para nadie. Expuso lo que piensa y se dirigió básicamente al ciudadano común.
Cristina, vomitó otro gesto antidemocrático de profundo resentimiento y de desprecio hasta por sus propios compañeros de bancada. Resolvió faltar a su compromiso republicano de concurrir a la Asamblea Legislativa porque, según hizo trascender, ya sabe las mentiras que el presidente va a decir. Tiene la cara de acero. Primero ya sabe: es adivina del futuro. Pitonisa además de exitosa abogada y arquitecta egipicia. Segundo: Macri va a decir mentiras. Justo ella, que fue la reina del relato y la falsedad. Y tercero, repitió su gesto autoritario de creerse la dueña del estado y la Casa Rosada. En su momento ni siquiera se dignó a entregar el bastón de mando y la banda presidencial, algo repudiable que no tiene antecedentes desde la recuperación de las instituciones en 1983. Ultima reflexión: le avisó a Máximo que no vaya porque ya sabía las mentiras que iba a decir Macri pero dejó que fueran el resto de los diputados y los senadores que la apoyan. Cristina es maltratadora con todos y todas. Con los que la critican y también con sus colaboradores: trató de pelotudo e hijo de puta al mayordomo Parrilli, al anímicamente frágil Taiana, a los militantes del movimiento Evita, a Remo Carlotto y siguen las firmas.
Macri aseguró que ahora vamos a crecer con mayor intensidad. Venimos de poco menos del 3%. Aseguró que la inflación va a ser menor que la del 2017 y que la del 2019 todavía menor a la del 2018. Son esperanzas que despierta. Pero lo cierto es que la inflación todavía es un hueso muy duro de roer, que baja demasiado lentamente y que el gobierno no utiliza todo su poder para que los precios no aumenten con tanta facilidad. Otro de los anuncios positivos es el empuje que le dio a la ley de extinción de dominio. Traducido al castellano esto significa cumplir con el deseo de tanta gente: que los funcionarios K devuelvan lo que robaron. Y que vayan presos.
En ese sentido, Cristina también está a las antípodas. Las causas que tiene por corrupción lentamente van convergiendo hacia el juicio oral unificado. Eso la puede dejar en las puertas de Ezeiza. Pero no del aeropuerto para ir a Europa a dar conferencias. En la de la cárcel de Ezeiza donde residen muchos de los integrantes de su gabinete y dos de sus socios, testaferros o cómplices más importantes: Lázaro y Cristóbal. Como si esto fuera poco el juez Ercolini dispuso la intervención durante seis meses de Hotesur lo que abre la posibilidad del decomiso de su cadena de hoteles.
Macri, sin sobreactuar anunciando nuevas doctrinas, tuvo sentido común respecto de que no quiere ni mano dura ni abolicionismo. Gatillo y muerte fácil para nadie. Ni para los delincuentes con o sin uniforme. Pero si respeto hacia aquellos servidores públicos honestos y democráticos que se juegan la vida por nosotros. En ese rubro pudo exhibir que en la madre de todas las batallas que es contra los narcos, hubo este año que pasó un record en el decomiso de droga.
Cristina también tiene problemas en ese rubro. Las diferencias son abismales porque su gurú jurídico, Eugenio Zaffaroni pregona la libertad de todos los que violan la ley y Hebe de Bonafini elogió a los pibes chorros que matan trabajadores para robarles una campera y Amado Boudou hizo ayer un acto con el hijo del Pata Medina pidiendo la libertad de quien calificó como “preso político”. Si el Pata Medina, ladrón, estafador, mafioso y patotero es un preso político yo soy García Marquez. Y encima tiene como abogado a Boudou que más temprano que tarde va a regresar a la cárcel porque todavía falta que lo juzguen por las causas más importantes de enriquecimiento ilícito y de intento de apropiarse de la fábrica de hacer billetes.
¿Qué pensarán los que de verdad fueron presos políticos como Zannini y Taiana durante la dictadura, cuando Boudou califica de esa manera al Pata Medina? Ya lo dije alguna vez. Los K en su fanatismo tienen una característica: profanan o vacían de contenido aún los temas o las causas más sagradas. Y como si esto fuera poco, el contador de Cristina, Máximo y Florencia, harto de comerse el garrón de la cárcel, quiere ampliar su declaración para prender el ventilador y contar la verdad. Seguramente es la persona que sabe más de como se hizo y como se compone la fortuna de la familia Kirchner. ¿Será un arrepentido?
Otra mala noticia para Cristina fue política. Ya no tiene tanto poder ni tantos senadores. Designó a Juliana Di Tullio para un cargo importante y perdió la votación 44 a 18 y eso que sumó varios votos porque por una cuestión de género algunos eligieron a Di Tullio. Cristina es senadora por la minoría y su fuerza real está detrás de Cambiemos y del peronismo no kirchnerista. En el mismo sentido de la estampida de las fuerzas del que ahora podríamos llamar “Frente para la derrota” hay que sumar la renuncia de la jueza Garrigó de Rébori, jefa espiritual de Justicia Legítima y la inhibición de los bienes de Lázaro Báez.
Macri en la apertura de las Sesiones Ordinarias planteó el tema de la despenalización del aborto aunque él no está de acuerdo y eso también muestra la cara y cruz de lo que fue con Cristina. Ella impuso en forma vertical que no se tratara nunca ese tema pese a tener mayorías parlamentarias. Ella está en contra, igual que Macri, pero censuró a todos y todas las legisladoras de su bloque que no se atrevieron ni a decir una palabra del tema. Macri está en contra pero, por ejemplo el diputado radical Fabio Quetglas, en un gesto de honradez intelectual y de libertad se colocó el pañuelo verde en su cuello dejando en claro que su postura es a favor de la despenalización, a contramano de casi todo el gobierno y de Elisa Carrió. Y nadie lo va a sancionar por eso. Es el ejercicio de la libertad de conciencia en temas tan delicados.
Macri bajó en su imagen positiva producto de tarifazos castigadores de la clase media y de un par de casos de conflicto de intereses o de sospechas de corrupción como la que dejó afuera del gobierno a Díaz Guilligan. Pero el presidente sigue siendo el que mayor imagen positiva tiene entre sus pares de América Latina. Hay algunos puntos que son muy preocupantes y en contra y otros muy luminosos: el record histórico de obra pública, trabajo registrado y créditos hipotecarios. El gradualismo tiene aciertos y virtudes pero es una táctica que llegó para quedarse y de la cual el presidente no se va a mover. Por eso les dijo a los que quieren un shock de ajuste desde la derecha insensible que van a respetar la promesa de bajar la pobreza y terminar con el hambre en la Argentina. Les pasó la factura a los dirigentes docentes kirchneristas con el reclamo que le hacen los ciudadanos comunes: no hagan política con la educación de nuestros hijos y está todo dicho. El blanqueo laboral va en el mejor de los caminos y el crecimiento del turismo demuestra que el consumo empieza a despertar. Enero de 2018 marcó un record en la exportación de carne vacuna desde hace 8 años. Fueron 33.700 toneladas, es decir un 45% más que en enero del 2017.
Y la gran noticia financiera es que el gobierno en dos meses ya consiguió la mitad del dinero que necesita para todo el año. Y que Templeton, uno de los fondos de inversión más importantes de Wall Street comenzó a operar hoy en Argentina. Confían en el futuro próximo del país y le creen al presidente cuando dice: “Lo peor ya pasó”. Insisto con el tema. Ver para creer. Soy periodista y por definición siempre miro con cierta desconfianza. Necesito ver para creer que lo peor ya pasó. Ojalá. De lo que no tengo dudas es que para Cristina, lo peor, aún está por venir.