El final de Gils Carbó – 29 de diciembre 2017

Hoy es el último día hábil del año. Y es el último día de Alejandra Gils Carbó como Procuradora General de la Nación.
Este domingo, en los brindis de fin de año, en los deseos de prosperidad habrá que levantar una copa para celebrar el comienzo del fin de la justicia militante K y el nacimiento de una justicia independiente, de prestigio social y excelencia profesional.
Es que Alejandra Gils Carbó levantó la bandera blanca y se rindió. Tiró la toalla. Ella era a la justicia lo que Julio de Vido fue a la corrupción durante el kirchnerismo. Fue la jefa de operaciones sucias de Cristina. La autora material del escudo de impunidad que levantaron para encubrir a todos los funcionarios, cómplices y testaferros de la ex presidenta y su familia. Ella fue la que diseñó el plan de acoso y ataque judicial al presidente Macri, a sus funcionarios y a muchos periodistas independientes que cuestionaron el autoritarismo cleptocrático de Cristina y su banda.
Alejandra Gils Carbó tenía mucho poder. Prometió resistencia y venganza. Dijo que jamás iba a renunciar. Pero finalmente lo tuvo que hacer porque quedó herida de muerte política producto de tres acontecimientos.
El primero fue su procesamiento por parte del juez Julián Ercolini. Un hecho inédito. La procuradora general fue acusada de administración fraudulenta porque en la compra del edificio que funciona como sede de su organismo se pagó una coima de 8 millones de pesos y en ese delito está directamente involucrado quien fuera su mano derecha.
El segundo cimbronazo, Gils Carbó lo sufrió cuando el juez Pablo Cayssails declaró inconstitucional el artículo que obligaba al juicio político como mecanismo de remoción de la procuradora. Eso no figura en la Constitución. Y esa resolución habilitó el camino para que, mediante un sencillo mecanismo de reforma de la ley del ministerio público, ella fuera destituída.
Y el último mazazo que recibió fue electoral. La paliza que Cambiemos le propinó al peronismo en general y a Cristina en particular.
Estos tres sablazos la dejaron sin respaldo político, sin argumentos legales, y acorralada por la investigación sobre un delito de corrupción. Fue too much, diría Cristina.
Le dieron jaque mate. Negoció quedarse hasta fin de año y tomarse licencia mientras tanto para poder jubilarse y poder ir a la segunda entrevista con el Papa Francisco que ya le envió su correspondiente Rosario.
Es el final del cerebro del sistema de impunidad kirchnerista, de la arbitrariedad de la fundadora de Justicia Legítima y de la máquina de producir imputaciones y ataques infundados contra quienes no se arrodillaron ante el altar de Cristina. Ella fue la titiritera de un estado mayor que más temprano que tarde entrará en el ocaso y fue la que hizo ingresar 860 militantes de La Cámpora para que tuvieran un centro de operaciones y sabotajes y cobraran jugosos sueldos para militar pagados por todos los argentinos. De paso inventaron otro gremio para desplazar a Julio Piumatto. Fueron por todo, tal como había ordenado la jefa espiritual.
Hay que decir que con su renuncia a plazo fijo que vence hoy, se cayeron los 5 juicios políticos que tenía como espada de Damocles sobre su cabeza pero que continúa el juicio penal por la coima inmobiliaria que también pagamos todos los argentinos. No hay antecedentes históricos de una procuradora procesada. Es la jefa de los fiscales que fue investigada por un subordinado como Eduardo Taiano. El juez consideró que hay elementos suficientes para acusarla de ser la autora ideológica del armado de una licitación a medida que terminó con el pago de una coima de casi 8 millones de pesos. En la resolución de 200 páginas, el juez pone en evidencias varias mentiras y contradicciones de la procuradora que intentó culpar a su mano derecha de haber cometido ese delito. Ercolini habla de una verdadera “farsa” de “apariencia de legitimidad” y de “simulación” para violar en forma consciente y voluntaria los deberes de funcionario público”.
Ella es igual de tozuda que Cristina. Dijo que no se iba a tomar licencia ni iba a renunciar y que llevaría el caso al ámbito internacional. Laura Alonso, en su momento, la jefa de la Oficina Anticorrupción también le pidió que dé un paso al costado porque “le hace mucho daño a la justicia y a la Argentina”. Recordó que Gils Carbó en complicidad con el entonces titular de Unidad de Investigación Financiera hicieron zafar a Lázaro Báez del delito de lavado de dinero.
La doctora Elisa Carrió, fue la que sintetizo con mayor contundencia, el rol de Gils Carbó: “Utilizó su cargo para hacer negocios y para garantizar la impunidad de los que saquearon al país y que los más corruptos puedan seguir en libertad.”
Parte de la negociación con el gobierno la llevó León Arslanián. Es triste escuchar que un prócer que juzgó a las juntas militares y que está lleno de dinero y prestigio, muchas veces defienda a los peores de la sociedad y diga que Gils Carbó está acusada de “un delito imaginario”. Y encima hizo responsable a los medios de haber anticipado esta situación, cosa que se caía de maduro y que además, es parte del trabajo del periodismo.
Arslanian sabe que cada uno elige su destino. Del bronce de condenar a Videla y su banda criminal al barro de ensuciar la cancha para que Gils Carbó no vaya presa o se pueda retirar en forma cuasi elegante. El delito del que está acusada tiene una pena de 2 a 6 años de prisión.
El Colegio de Abogados que preside el doctor Guillermo Lipera hizo las presentaciones y consiguió el fallo del juez Pablo Cayssials que abrió un abismo a los pies de la procuradora que se creía eterna.
Ya en julio, Elisa Carrió dijo que Gils Carbó “es una delincuente que debería estar presa”.
De paso le recordó que ella suspendió al honesto fiscal José María Campagnoli para defender al actualmente detenido Lázaro Báez.
Gils Carbó dirigía una célula militante en tribunales que han logrado alrededor de cien imputaciones para funcionarios de Mauricio Macri y 5 para el presidente de la Nación. Algunas causas tienen cierta materia prima pero la mayoría están vacías, son puro humo, invento K.
Gils Carbó era un verdadero peligro institucional. Porque llenó de odio, revanchismo y militancia K un cargo que debería ser independiente. Eso es antidemocrático y desestabilizador.
Son institucionalmente graves las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para designar y trasladar fiscales a dedo y consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.
Gils Carbó a través de Carlos Gonella benefició a Lázaro Báez. La procuradora se movía en las sombras. Movía los hilos e hizo uso y abuso de su poder. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla era una necesidad de la democracia para consolidar la República. Era una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Fue en defensa propia. Porque sin justicia, no hay República.
Gils Carbó entró por la ventana de la política luego de que Cristina y Amado Boudou humillaran a Esteban “El Bebe” Righi, el anterior procurador, que jamás dijo una palabra en su defensa.
Gils Carbó se va por la ventana de la corrupción, acorralada por la justicia y aislada políticamente. Adiós a Alejandra Magdalena Gils Carbó. Otra poderosa cristinista que se va derrotada a su casa y a recorrer los tribunales. Triste, solitario y final.

Vivir bien y morir bien – 28 de diciembre 2017

Lo miro de frente a Santiago Kovadloff y veo un faro. Erguido y elegante en sus convicciones. Iluminando a los que vienen y a los que van. Con la dulce gravedad de su voz envidiable. Con su talento de pensar y escribir profundo y en modo patriótico. Con una alegría de vivir y de abrazar que contagia. Y con un amor colosal por Patricia a la que mira y se derrite. Acaba de cumplir 75 años. Siente admiración por sus hijos. Disfruta de la discusión futbolera con su nieto. No se perdonaría no visitar a un amigo enfermo. Anda por la vida repartiendo poesía y generosidad. Navega entre los filósofos y los escritores. Está enamorado de la música y la docencia. Saborea cada instante y hace unos días escribió con su bisturí de cirujano de almas una columna valiente sobre la muerte, sobre su propia muerte.
El otro día la leyó aquí en radio Mitre otro faro amigo llamado Jorge Fernández Díaz. Hoy la comenta Ricardo Roa en Clarín. Es un texto que no tiene desperdicio. Imperdible. Equivale a una charla descarnada con uno mismo. Roa rescata ese concepto conmovedor de que nacemos dos veces, una de nuestros padres y otra de nuestros proyectos y que “lo ideal – dice Santiago- es no perder la vida más que una”.
Recomiendo fervorosamente la columna de Kovadloff. Hay que leerla con la cabeza y las neuronas abiertas. Y le confieso que en mi caso, despertó las ganas de volver a contarles una columna que escribí hace 16 meses y que tiene las mismas preguntas y que se viralizo como nunca antes.
Quiero hablarles de lo que considero uno de los temas más importantes de nuestra existencia. Buscar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo vivir bien para morir bien? Debo agradecer un escrito que hizo Mariana Jacobs. Ella trabaja en cuidados paliativos. Es una especialidad de la medicina que se encarga de acompañar a los pacientes en situación extrema y cuando están a un paso de la muerte. Mariana escribió un texto conmovedor donde cuenta todo lo que aprendió en su trato con seres humanos en estado terminal. Quiso compartir esa experiencia que te sacude hasta la fibra más íntima.
Primero, el trabajo.
Dice Mariana que los que se enfrentaban con la muerte inminente le enseñaron que hay que bajar 50 cambios. Que no importa la gravedad que parezca tener lo que te pasa hoy en el laburo. Nada es tan grave. El trabajo es lo que haces, pero no lo que sos. Si nuestra identidad sólo pasa por nuestro trabajo eso se convierte en una fuente segura de sufrimiento y stress. Todo lo que pasa en la vida cuando terminas de trabajar es lo que más valoras cuando todo se termina y entras en el túnel negro. ¿Qué es lo realmente valioso? Ella dice que nunca en todos los años que acompaña a personas hasta la muerte escuchó a alguna que le dijera que le daba pena morirse porque le hubiera gustado trabajar más, ganar más plata o tener un mejor puesto en la empresa. Nunca nadie le dijo algo semejante, ni una sola vez. Claro que esto no significa que el trabajo no importa. Yo agrego que en mi caso, por ejemplo, mi oficio es parte de mi disfrute, de mi felicidad cotidiana porque tengo la bendición de trabajar en lo que amo. Es mi vocación. Es lo que me da orgullo. Siento que me completo como ser humano y que de paso puedo ser más útil a la comunidad en la que vivo y en la que vive mi hijo.
Lo que Mariana dice, y la entiendo, es que a la hora del balance final, todos añoramos a nuestros hijos y a nuestros padres, todos lamentamos no haber compartido más tiempo con ellos.
Para decirlo en el más crudo castellano: ¿Cuánto tiempo perdimos ocupados y preocupados por boludeces sin tirarnos en el suelo a jugar con nuestros hijos, en contarles un cuento en voz alta, en abrazar fuerte y entrevistar a nuestros padres para conocer más de sus vidas y por lo tanto de nuestras vidas. ¿Cuántas veces por un compromiso formal y laboral postergamos una comida con amigos o una salida al campo o ir a la cancha a gritar por nuestro equipo? En síntesis, cuantas veces nos perdimos de hacer cosas que nos producen felicidad sin ningún otro objetivo que ese. Mi sicoanalista lo sintetiza cuando me dice: tenés que hacer cosas donde vos puedas sacar sin poner. No podes estar poniendo todo el tiempo. El Doctor López Rosetti muchas veces receta de verdad, con formulario y todo y de puño y letra, más sexo, más cine, más encuentros con amigos y familia. Más mimos con tu pareja, más besos, más cama y menos burocracias y pavadas cotidianas. No hay mejores remedios para curar cualquier mal que esos.
Cuando todo se termina, nadie se arrepiente de no haber comprado un auto más caro o de no haber tenido un puesto de gerente más alto. ¿Qué importa cuántas sucursales abriste y que imperio económico pudiste levantar?
Otra enseñanza que los pacientes antes de cerrar sus ojos para siempre le dieron a Mariana es no haber escuchado más lo que le decía su instinto, su panza o su conciencia. Porque aguantó tanto tiempo a ese jefe que odiaba o se bancó a tal pariente que no podía ni ver. Nadie lo obligaba y sin embargo se cargaba de broncas y puteadas sin necesidad. La ira se multiplica y luego es difícil extirparla. Hay que patear más tableros. Tener honestidad brutal con nosotros mismos. No pensar en el que dirán. Pensar en lo que más placer me produce. Cuando ya no tenemos más tiempo nos lamentamos de todo el tiempo que perdimos en boludeces a las que solo nosotros nos obligamos.
El tiempo es lo más valioso que tenemos, dice Mariana. Y creo que tiene razón. El tiempo y la calidad que le demos a la utilización de ese tiempo. ¿Por qué no me anime? Tendría que haber mandado todo a la mierda. No me atreví a vivir en otro país. Me autocensuré en mis fantasías.
El tiempo no vuelve. El reloj no retrocede.
A dónde irán los besos que guardamos, que no damos
dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo
dónde irán tantas cosas que juramos un verano dice la poesía talentosa de Víctor Manuel.
No hay apariencia que nos haga mejores. Solo se trata de vivir. Y de viajar. Dicen que viajando se fortalece corazón y te hace olvidar del anterior, según el evangelio de San Lito Nebbia. Ojalá que eso suceda así podrá descansar la pena, hasta la próxima vez.
Hay otra carga pesada que nos hace transitar muy lentamente y en forma sufrida. Son las broncas que acumulamos, las facturas que tenemos para cobrar, los odios que nos envenenaron el alma. Los que se mueren lamentan no haber tirado ese lastre por la borda. Le confieso que yo digo esto pero me cuesta muchísimo llevarlo a la práctica. Conscientemente sé que debe ser así. Pero no me resulta fácil que sea así.
Me han hecho mucho daño y me cuesta sacarme la bronca de encima. Y a los que le hicieron daño a mi hijo, confieso que los aborrezco y que no los puedo olvidar tan fácilmente aunque me lo proponga. Le doy mucho valor a la dignidad de las personas y a los que se plantan frente a las injusticias. Hay que tener un coraje y una voluntad que después es muy difícil transformar en olvido. O en memoria. Perdonar, reconciliar, olvidar, borrón y cuenta nueva son cuestiones complicadas. Tal vez la fe religiosa que yo no tengo ayude a esa liberación. Mucha bronca y odio nos enferma a nosotros y nos hace iguales que nuestros enemigos.
Se trata de valorar lo que se tiene y no lamentarse todo el tiempo por lo que se perdió. De cicatrizar heridas y mirar para adelante. Y de agradecerle a la vida todos los días. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que cuando los abro distinto lo negro del blanco, los dos materiales que forman mi canto, decía Violeta Parra.
Todo finalmente termina en el amor. En el amor a nuestros hijos y padres, a nuestra pareja, a nuestros semejantes. Esa capacidad de dar y recibir afecto nos hace más plenos y felices, aunque suene medio de bolero romanticón.
Mariana aprendió muchas de estas cosas de sus pacientes a punto de morirse. Y ella lo quiso compartir con otra mucha gente. Es una frase que dice para morir bien hay que vivir bien. Que cada minuto valga la pena. Que no aflojemos nunca en la batalla por ser felices y hacer felices a nuestros semejante. Solo se trata de vivir bien para morir lo más sano posible. Sólo se trata de vivir, antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.

Lázaro habla, Cristina tiembla – 27 de diciembre 2017

Lázaro Báez es un hombre de pocas palabras y de muchos millones. Es tímido y por eso conviene leer entre líneas lo que dijo en la interesante entrevista que el periodista Luis Gasulla le hizo para Infobae.
El primer dato es que habló. Que aceptó decir algunas cosas. Algo cambió. De lo contrario hubiera mantenido el silencio. Lázaro en todo momento se muestra distante de Cristina y de Julio de Vido. Dijo que a la ex presidenta la vio muy preocupada por el tema Nisman y que tuvo actitudes mezquinas y que por eso, no dejó herederos políticos. “Mezquina” es una de las palabras más utilizadas para definir el carácter de Cristina por quienes la conocen profundamente. La otra palabra es “desagradecida”. Como si solo le importara lo que le pasa a ella y ni registrara lo que le pasa al resto, incluso a su gente muy cercana que en su mayoría están presos. Cómo Lázaro Báez que está por cumplir dos años de detención en la prisión de Ezeiza.
“Era la señora de mi amigo”, contesta Báez para definir su relación con Cristina.
Con De Vido es más duro todavía. Dice que es verdad que lo abandonaron a De Vido, pero aclara que él también “los abandonó a todos, sobre todo, a los argentinos y en especial a mí porque soy el único empresario detenido”. Es que la entrevista se hizo antes de que encarcelaran a Cristóbal López y Fabián de Sousa, otros dos empresarios acusados de ser testaferros de los Kirchner y de graves hechos de corrupción.
Lázaro y Cristóbal nunca se llevaron bien. Se tiran misiles por elevación. Báez negó ser testaferro de Néstor. Reconoció que es una agradecido a su amigo que le dio trabajo, pero aclaró que a él no le “regalaron bancos ni fichas”, en obvia referencia a Cristóbal. Respecto del enriquecimiento veloz y colosal de los Kirchner, Lázaro dijo que había que preguntarle a su contador. Justo cuando Víctor Manzanares reveló que enmendó las actas societarias con liquid paper por orden de Cristina y además denunció que Lázaro pagaba fortunas por habitaciones que no ocupaba en el holding hotelero de los K.
Lázaro no comulga con esta Cristina. Le da un consejo. Le dice que tiene que cambiar mucho si quiere seguir en los primeros planos de la política.
Es obvio que Lázaro sabe mucho. Y que cada vez que habla, Cristina tiembla. Se podría decir que hay un puñado de personas que tienen la llave de la celda que está reservada para la ex presidenta. Una de esas llaves la tiene Lázaro Báez. Tal vez se anime a usarla alguna vez. Por ahora desliza suaves mensajes amenazadores.
La realidad lo puso a Lázaro Báez sobre arenas movedizas. Mientras más se mueve, más se entierra. Y en su desesperación se lleva puesta a Cristina. La arrastra hacia la cárcel porque resolvió romper la omertá. Esa palabra significa para el código de la mafia siciliana, la ley del silencio. Nadie habla. Se cierra la boca como un juramento de que nadie va a revelar datos o información que perjudiquen a la organización criminal. El que rompe la Omertá en la mafia es castigado con la muerte. Esperemos que aquí no se llegue a tanto y que los códigos de la mafia de los pingüinos sean más pacíficos.
Enojado y asustado, Lázaro dice que todos los usaron de forro empezando por Cristina Fernández de Kirchner. Reclama, exige casi a los gritos que el juez siga investigando hacia a arriba. ¿Quién está arriba de Báez? De Vido, Néstor y Cristina. No creo que Lázaro haya tenido otro jefe. De hecho no es la primera vez que dispara contra algún integrante del Cártel de los Kirchner. ¿Se acuerda cuando dijo: “Yo puedo explicar mi declaración jurada. Ni Echegaray ni Alicia pueden explicar sus bienes”.
Báez se habló encima. Se ensució a si mismo cuando dijo que por pensar distinto, Cristina no le dio nada. Primero porque eso es mentira. Pero si fuera cierto, sería la confirmación de que Néstor le daba obras públicas con sobreprecios y retornos por pensar como él y que su viuda no. Es que así se malversaron los dineros de todos los argentinos. A los amigos todo, a los amigos de lo ajeno. A confesión de partes, relevo de pruebas. La información dura y pura dice que Lázaro recibió la friolera de 24.500 millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Los Kirchner y los Báez formaron un concubinato para el delito. La convivencia fue obscena entre ellos. No hay que olvidar que la última noche en que Néstor estuvo vivo, cenó con Lázaro y Cristina. Y que el mausoleo faraónico donde descansan los restos de Néstor fue diseñado, construido y durante un tiempo vigilado por Lázaro con todos los gastos a su cargo. Digo durante un tiempo porque en su momento Lázaro se enojó y le mandó a Cristina las llaves del mausoleo de Néstor. Dejó de custodiarlo y mantenerlo. “Que se haga cargo la viuda”, les dijo a unos amigos de Santa Cruz.
Este Lázaro ya no se levanta ni anda. Este Báez no es un cartonero. En el 2008 la Coalición Cívica los denunció ante la justicia como integrante de una asociación ilícita cuya jefa era Cristina. A los Báez y a los Kirchner los une el mismo destino del juicio y castigo. Es difícil que alguno zafe de la condena. Están atrapados sin salida. Hasta Vialidad Nacional les está reclamando vía judicial que les devuelvan 1.200 millones de dólares que se perdieron en el camino y que fueron a parar a los bolsillos de los pingüinos millonarios.
A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y depositados en bóvedas o en el exterior. Lázaro Báez fue el amigo, socio, cómplice, testaferro y empleado de Néstor y Cristina que más rápido se hizo millonario pero que dejó los dedos más pegados por todos lados.
Más que pingüinos son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes. Los muchachos de la agrupación “Lázaro Báez para la Victoria y la Fortuna de Cristina”, pusieron al estado al servicio del enriquecimiento ilícito de la familia presidencial. Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno. Produjo el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y las estancias y los autos de alta gama y de los millones de dólares y de euros. El que andaba en camionetas 4×4 y en su propio avión ahora es trasladado con chaleco antibala, casco, un policía con un escudo adelante y con francotiradores que cuidan que nadie asesine a Lázaro Báez.
Hay un tema macabro y terrible cuando Leonardo Fariña, el valijero arrepentido autodenominado “imputado colaborador” sugiere que podrían asesinar a Lázaro Báez. Hay que decirlo con toda claridad. En una parte de su testimonio, Fariña que hasta ahora se pudo comprobar como cierto todo lo que denunció, dice textualmente que:” Si lo pudieran silenciar (a Lázaro) lo van a silenciar” y que “ellos, (por Cristina, Máximo, De Vido y Echegaray) serían felices si le da un ataque al corazón: su vida no vale nada”. Lázaro está en su peor momento. Cristina también. Ambos temen porque sus hijos mayores puedan perder la libertad. Sobre todo Martín Báez. Se supone que a un padre le va a remorder la conciencia porque primero lo convirtió en delincuente y ahora está a un paso de convertirlo en presidiario.
Ese señor desesperado que habló ayer es el caso de movilidad social ascendente más veloz de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a megamillonario. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Cristina sabe que los tiempos se acortan. Cada vez que se mira al espejo tiene miedo que le aparezca Lázaro Báez en su lugar. Es que fue en su cabeza y en la de su marido fallecido donde se planificó un tsunami de ilegalidad que arrasó con todo. Todos le llaman la jefa y es cierto. Cristina es y fue la jefa. Y más temprano que tarde va a tener que pagar por eso. Hay una celda de pocos metros cuadrados, una cama y un inodoro que la está esperando. Por eso cada vez que Lázaro habla, Cristina tiembla.