Un año de San Brochero – 16 de octubre 2017

Acabamos de escuchar a Santiago Olivera, el ex obispo de Cruz del Eje y actual obispo castrense nos recordó con que hace un año el cura Brochero fue canonizado Santo por el Santo Padre, el Papa Francisco.
En una oportunidad, el obispo que trabajó tan cerca con un adalid de la democracia y los derechos humanos como monseñor Justo Laguna, me pidió mi columna sobre Brochero para publicar en la revista del Centro de Estudios Brocherianos. Lo tomé como una distinción que me llenó de orgullo. Y muchos fieles, sobre todo, cordobeses, me pidieron que corrigiera y aumentara esta opinión sobre nuestro santo celeste y blanco.
Olivera estuvo en el Vaticano junto a 37 obispos, 200 sacerdotes y más de mil peregrinos. Todos grabaron a fuego en su corazón para siempre cuando Francisco, el primer Papa argentino canonizó al cura Brochero y lo convirtió en el primer santo nacido y fallecido en nuestro suelo patrio. Ellos soñaron con que ese acto nos ayude a achicar la grieta, a ser más solidarios y ponernos la patria al hombro para sacar de la exclusión a nuestros hermanos más necesitados.
Yo también sueño eso. Que nos ilumine como Nación. El Vaticano ya certificó que médicos y teólogos no pudieron encontrar explicación científica a dos milagros producidos por el cura Brochero.
Se trata de dos chicos. La primera es una nena sanjuanina llamada Camila Brusotti que había quedado en estado vegetativo después de varias palizas a las que la sometieron su madre y su padrastro quienes, por suerte, luego fueron detenidos por delitos tan aberrantes. Pese al daño cerebral, hoy Camila tiene una vida normal y aquel domingo estuvo al lado del Papa.
El otro fenómeno fue la recuperación de Nicolás Flores. Tenía apenas 11 meses cuando sufrió un accidente automovilístico terrible. Tuvo 4 paros cardio-respiratorios y hasta perdió masa encefálica. La ciencia no puede comprender como es que Nicolás hoy habla y camina y eso que no tiene el hemisferio izquierdo del cerebro.
Muchas veces les conté que no soy una persona creyente. Que admiro profundamente a los que tienen fe y a los que canalizan esa fe en la construcción de una sociedad más igualitaria. Si me apuran me defino como agnóstico, es decir que no puedo probar la existencia de Dios, pero tampoco lo contrario. Tal vez ese escepticismo genético me haya convertido en periodista.
Por eso estoy maravillado con el Papa Francisco. Por su actitud revolucionaria hacia adentro y afuera de la iglesia y por su sinceridad brutal. Me conmueve ver una persona que conocí, que hoy tiene tanto poder como humildad, al que muchos le llaman el Papa de los Pobres y que se dedicó por entero a la paz, la convivencia y la justicia social. Y por suerte, puedo separar del análisis el papel que Francisco juega en la política interna de la Argentina. Me duelen y no me gustan muchas cosas, pero me parecen menores, parroquiales, al lado de tanta misericordia universal.
Además, como buen jesuita, es un intelectual de altísimo vuelo. Publicó un texto extraordinario llamado:
“Carta del Papa a los no creyentes”. Es una respuesta a las preguntas que el fundador del diario “La República” le hizo sobre la fe. Eugenio Scalfari es otro intelectual de aquellos, pero de izquierda y ateo. Como no come vidrio, publicó ese texto al que definió como “escandalosamente fascinante” en la tapa de su diario.
Allí el Papa, dice entre otras cosas que “la autoridad de Jesús es diferente porque no tiene como fin ejercitar un poder sobre los otros, sino servirlos, darles libertad y plenitud de vida”. Yo de inmediato pensé en José Gabriel del Rosario Brochero.
Pensé en ese verdadero gladiador del evangelio que a lomo de su mulo “Malacara”, con su poncho y su cigarro colgando de los labios fue capaz de cruzar una suerte de Cordillera de los Andes de Córdoba como son las Altas Cumbres para integrar a esos gauchos perdidos en sus necesidades básicas en medio de la humildad de sus ranchos.
Para los cordobeses, el cura Brochero siempre fue un orgullo, sin distinción de camisetas religiosas. Aun los que no somos creyentes valoramos ese ejemplo de entrega hacia los demás aún en el lecho de muerte. Porque de tanto compartir el mate y la vida con los enfermos se contagió la lepra que para aquella época era el nombre del horror. Se quedó ciego, sordo, absolutamente pobre. Dicen los historiadores que como buen hombre de campo, experto en las tareas agrícolas, puteador y corajudo, se despidió de la vida con un rosario en sus manos y diciendo: “Ahora tengo puestos los aparejos, estoy listo para el viaje”. El paisaje emocionante de Córdoba que de tan bello parece una pintura religiosa, fue una suerte de pesebre para este nacimiento. El alumbramiento ocurrió en Santa Rosa del Río Primero, donde hoy viven aproximadamente 9 mil personas. Bautizaron así a esa localidad en homenaje a Santa Rosa de Lima la primera santa latinoamericana consagrada. Otra vez el milagro de la curiosidad. En ese lugar nació quien será el primer santo totalmente argentino, como si se tratara de una señal del destino. Brochero, cursó en la universidad de San Carlos, junto a Miguel Juárez Celman quien después sería presidente de nuestro país. En 1867 el cura Brochero se bancó la epidemia de cólera que casi dejó desierta la ciudad de Córdoba. Movió cielo y tierra para socorrer a los enfermos. El cura gaucho que hoy hace un año cumplió eso de que santificado sea su nombre, murió en Villa del Tránsito, un pueblito colgado del cielo y las montañas que luego cambió su nombre por el de Villa Cura Brochero.
El cura Brochero es una bandera de los mejor de los argentinos. De los que tienen o no tiene fe. De los creyentes o de los agnósticos. Porque además de la palabra de Dios, llevó a esos lugares hostiles, en el 1.800, el progreso social. Ese parece ser, su verdadero milagro. Gracias a su fe y a su empuje y valentía se construyeron colegios, 200 kilómetros de caminos, un dique, varios pueblos, un ramal del ferrocarril, la estafeta postal con el telégrafo y hasta un acueducto para conectar el río Panaholma con las acequias. Eso rompió tanta discriminación y aislamiento de esos campesinos que estaban tan cerca de Dios y tan lejos de las autoridades.
El Papa Francisco, otro cura gaucho si se me permite la herejía, dice en su carta a los no creyentes que “La fe cristiana no marca la separación insuperable entre Jesús y los demás. Nos dice que en Él, todos hemos sido llamados a ser hijos del único padre y hermanos entre nosotros”.
El cura Brochero era un pastor con olor a oveja. Decía que la vida de los muertos está en el recuerdo de los vivos. Hace un año que se convirtió en santo aunque entre los más pobres de Córdoba hace rato que Brochero está en el altar de los grandes y en las estampitas de la esperanza. He visto ponchos que dicen: “Brochero: apóstol de la caridad”.
Francisco, le dice al editor de “La República” que “ La Iglesia, créame, no obstante su lentitud, sus infidelidades, sus errores y los pecados que pudo haber cometido y puede aún cometer en aquellos que la componen, no tiene otro sentido ni fin sino el de vivir y testimoniar a Jesús: Él que ha sido enviado por Abba «a traer a los pobres la alegre noticia, a proclamar a los prisioneros la liberación y a los ciegos la vista, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor».
Me apasiona el debate por un futuro mejor. No soy fácil de convencer. Creo más en lo que veo y en la ciencia. Soy duro para entender las abstracciones que habitan el cielo de las plegarias. Pero creo en los que creen. Creo en los que rezan y hacen. Creo en seres humanos de la dimensión de Jorge Bergoglio y José Brochero. Hoy uno es Papa y el otro, es santo. Sigo sin ser creyente pero creo que con personas como ellos, el mundo tiene cura.

El final de Gils Carbó – 13 de octubre 2017

¿Será el comienzo del fin de Alejandra Gils Carbó como funcionaria? El procesamiento que le dictó el juez Julián Ercolini por defraudación al estado y el embargo de 7 millones de pesos, es inédito en la historia de los tribunales. Es insólito: la jefa de los fiscales fue investigada por un subordinado como Eduardo Taiano y el juez consideró que hay elementos suficientes para acusarla de ser la autora ideológica del armado de una licitación a medida que terminó con el pago de una coima de casi 8 millones de pesos. En la resolución de 200 páginas, el juez pone en evidencias varias mentiras y contradicciones de la procuradora que intentó culpar a su mano derecha de haber cometido ese delito. Ercolini habla de una verdadera “farsa” de “apariencia de legitimidad” y de “simulación” para violar en forma consciente y voluntaria los deberes de funcionario público”.
Una vergüenza más del cristinismo. La doctora Alejandra Gils Carbó quedará en la historia como la jefa de operaciones sucias de Cristina y la líder espiritual de Justicia Legítima, la organización dedicada a blindar de impunidad a los funcionarios kirchnersitas y a atacar a todos los que no se subordinen a esa camiseta partidaria.
Nadie se había animado a tanto. Nadie desde un lugar tan poderoso como la procuración.
El ministro de justicia, Germán Garavano le pidió a Gils Carbó que se tome licencia. Otros que dé un paso al costado y renuncie. Porque para destituirla es necesario un juicio político y la mayoría calificada de la asamblea legislativa.
Ella es igual de tozuda que Cristina. Dijo que no se va a tomar licencia ni va a renunciar y que va a llevar el caso al ámbito internacional. Laura Alonso, la jefa de la Oficina Anticorrupción también le pidió que dé un paso al costado porque “le hace mucho daño a la justicia y a la Argentina”. Recordó que Gils Carbó en complicidad con el entonces titular de Unidad de Investigación Financiera hicieron zafar a Lázaro Báez del delito de lavado de dinero.
Ella va a apelar su procesamiento pero todo indica que la Cámara Federal va a respaldar la decisión de Ercolini.
La doctora Elisa Carrió, fue la que sintetizo con mayor contundencia, el rol de Gils Carbó: “Utilizó su cargo para hacer negocios y para garantizar la impunidad de los que saquearon al país y que los más corruptos puedan seguir en libertad.”
¿Será el triste, solitario y final de Gils Carbó o resistirá de la mano de su abogado León Arslanián? Es triste escuchar que un prócer que juzgó a las juntas militares y que está lleno de dinero y prestigio, muchas veces defienda a los peores de la sociedad y diga que Gils Carbó está acusada de “un delito imaginario”. Y encima hace responsable a los medios de haber anticipado esta situación, cosa que se caía de maduro y que además, es parte del trabajo del periodismo.
Arslanian sabe que cada uno elige su destino. Del bronce de condenar a Videla y su banda criminal al barro de ensuciar la cancha para que Gils Carbó no vaya presa o se pueda retirar en forma cuasi elegante. El delito del que está acusada tiene una pena de 2 a 6 años de prisión.
Dicen que para lograr los dos tercios de los votos y destituirla con la nueva conformación del Congreso después del 10 de diciembre, se debería consensuar un candidato que no sea de Cambiemos y que sea una persona intachable desde la ética y desde su capacidad profesional: ¿El peronista Alberto García Lema? ¿La socialdemócrata Margarita Stolbizer? Rumores que dan vueltas.
Gils Carbó podría tener más problemas si la Cámara Federal confirma el procesamiento y si la Corte Suprema resuelve que es inconstitucional “el privilegio” que ella tiene de ser necesaria una mayoría calificada para poder desplazarla. El Colegio de Abogados que preside el doctor Guillermo Lipera hizo las presentaciones al respecto.
Ya en julio, Elisa Carrió dijo que Gils Carbó “es una delincuente que debería estar presa”.
De paso le recordó que ella suspendió al honesto fiscal José María Campagnoli para defender al actualmente detenido Lázaro Báez.
Alejandra Gils Carbó mira para otro lado pero está atrapada y sin salida. Le sacaron tarjeta amarilla. Estamos hablando de la comandante del ejército kirchnerista de justicia legítima. Son los que han logrado alrededor de cien imputaciones para funcionarios de Mauricio Macri y 5 para el presidente de la Nación. Algunas causas tienen cierta materia prima pero la mayoría están vacías, son puro humo, invento K.
Gils Carbó es un verdadero peligro institucional. Porque llena de odio, revanchismo y militancia K un cargo que debería ser independiente. Eso es antidemocrático y desestabilizador.
Son institucionalmente graves las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para designar y trasladar fiscales a dedo y consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.
Para zafar, Gils Carbó reconoció en el expediente que hubo algo sucio y por eso suspendió en forma preventiva a Guillermo Bellingi quien en el momento de millonaria operación cuestionada era subdirector de Administración y hombre de la íntima confianza de Gils Carbó. Sin embargo lo separó del cargo hasta que se aclaren las cosas que son muy oscuras. Y para eso encargó una investigación administrativa.
El otro dolor de cabeza que tiene Alejandra Gils Carbó es internacional. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es una entidad de mucho prestigio que nuclea a 40 países y difundió un duro informe sobre la actuación de Gils Carbó donde cuestiona su extrema politización y diversas irregularidades en la designación de fiscales.
Gils Carbó a través de Carlos Gonella benefició a Lázaro Báez. La procuradora se mueve en las sombras. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla es una necesidad que tiene la democracia para consolidar la República. Es una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Es en defensa propia. ¿Será justicia?
Porque sin justicia, no hay República.

Cristina y el fraude – 12 de octubre 2017

Cristina está acorralada por la justicia.
Cristina está desesperada porque tiene
información muy negativa sobre su actuación electoral. Hay que esperar la hora de la verdad que es cuando se cuenta el último voto de la última urna. Pero casi no hay ninguna encuesta que no advierta que Cristina está perdiendo el domingo 22 y algunas van más allá: dicen que está perdiendo el invicto contra ella misma. Ya hizo en las PASO la peor elección de la historia del peronismo. Sacó menos votos que dos impresentables como Aníbal Fernández y Herminio Iglesias. Nadie jamás, hundió tanto al peronismo bonaerense. El problema es que algunos consultores aseguran que esta vez, en los comicios generales, podría llegar a sacar menos votos todavía. Sería un papelón y una confirmación: es ella la mariscal de la derrota. Hay un rechazo muy extendido hacia su figura. Altísima imagen negativa es igual a baja cantidad de votos.
Y eso la desespera porque sabe que la exhibición de su fragilidad política tiene dos consecuencias inmediatas. Por un lado, muchos intendentes y legisladores van a huir de su lado. Ya se sabe que el peronismo perdona todo menos la derrota. Y por el otro, los jueces federales van a avanzar a paso redoblado en las causas que podrían llevar a la ex presidenta a la cárcel de Ezeiza donde la esperan ex funcionarios, testaferros y cómplices.
¿Qué hace Cristina frente a esa situación que la angustia? Empieza a diseminar la semilla del fraude. En cada reportaje o discurso ella plantea que el sistema electoral no es confiable y que están dadas todas las condiciones para el fraude. Abre el paraguas. Prepara el terreno para huir hacia adelante. Empieza a victimizarse para evitar ir presa. Actúa de perseguida política por el presidente Macri y dice barbaridades incomprobables como, por ejemplo, que de cada tres argentinos 2,9 son pobres.
Cristina está jugada. No le interesa ni la verdad ni la honestidad. Cuesta abajo en su rodada Cristina es capaz de hacer cualquier cosa. Patear el tablero del sistema democrático, por ejemplo. Ir a los organismos internacionales a denunciar un fraude electoral inexistente. Ella le dijo a los opositores que formaran un partido y ganaran las elecciones. Y eso hizo Cambiemos: armó una coalición que expresó el hartazgo por una dinastía K, la más corrupta, autoritaria y mentirosa de la democracia recuperada. Y Macri le ganó limpiamente a Scioli. Así como se negó a entregar los atributos de mando, asi como no felicitó nunca al ganador de las elecciones presidenciales, asi piensa deslegitimar el resultado si es que pierde por lo menos por un par de puntos como anticipan varias encuestas. Ese nivel de irresponsabilidad tiene Cristina. No está conforme con todo el daño que hizo. Quiere destituir al gobierno de Mauricio Macri y por eso inventa una situación caótica que no existe. Es que nada produce tanto pánico como imaginarse tras las rejas. Ella la mira a Milagro Sala o a Lázaro Báez y es como si se mirara en el espejo. Por eso dice que no pone las manos en el fuego por Julio de Vido. El gerente de la corrupción pinguina fue ministro los 12 años y también en Santa Cruz. Pero ella le suelta la mano.
El fraude en las elecciones solo está en la imaginación y en la expresión de deseo de Cristina. Ella es un fraude. Miente con una liviandad insólita en todos los temas. La relación con Domingo Cavallo, por ejemplo. Denuncia que Federico Sturzenegger trabajó con el ministro de la convertibilidad. Y dice que esas mismas políticas fracasadas en lo económico son las que lleva adelante Mauricio Macri. Bad information. Vamos por partes. Primero hay que recordar que Cavallo fue el gran impulsor de Néstor Kirchner a nivel nacional. Decía que era su mejor alumno. Néstor privatizó hasta el Banco de Santa Cruz. Hay un recorte de Ambito Financiero que lo certifica.
Los Kirchner apoyaron la privatización de YPF del menemismo y Oscar Isidro Parrillitudo fue el miembro informante en el Congreso. Por eso Cavallo premió a Néstor con los tristemente célebres fondos de Santa Cruz que se evaporaron en el aire.
Y como si esto fuera poco, Cristina en una entrevista que le hice yo y que ya mostré otras veces dice que Cavallo es su amigo. Era la interna del Partido Justicialista de la Capital donde competían Cavallo, Béliz e Irma Roy. Yo le pregunté a quien apoyaba. Y ella dijo que a ninguno porque todos eran sus amigos y compañeros.
Y como si esto fuera poco hay que decir que fue Jorge Capitanich, su ex jefe de gabinete y Axel Kicillof su ex ministro chiquitin, los que trabajaron con Cavallo en aquella época.
Nadie duda que Domingo Cavallo estuvo siempre muy cerca de los Kirchner y no de Mauricio Macri. Pero Cristina miente, miente porque sabe que algo queda.
Varias veces dije que lo peor de Cristina no es haber cometido la mayor cantidad de delitos o haber sido la más autoritaria y la más mentirosa. Lo peor es su condición humana. Es una mala persona. No tiene amigas, no demuestra afecto ni por sus hijos ni por sus nietos. Al contrario, los complicó en la corrupción. Los empujó a la hoguera de los tribunales. Es la consecuencia de que tiene solo dos intereses en la vida: el poder y el dinero. Está enferma de bulimia de poder y de dinero. Y eso la hace cometer errores burdos a repetición. Pierde el concepto de realidad. Tiene tanto odio que no puede decidir con la cabeza fría. Por eso pone a Boudou de vice, por eso pone a Aníbal Fernandez de candidato a gobernador, por eso no le da la interna a Randazzo. Se convierte en una máquina de cometer errores no forzados. Viene cayendo en las encuestas por su propia torpeza. Hasta se pelea con dos de las figuras más queridas durante años de la televisión argentina: Susana Giménez y Mirtha Legrand. A usted le pueden gustar más o menos los programas de televisión que las dos divas hacen. Pero lograron el respaldo popular durante décadas. Es una locura hablar mal de ellas a pocos días de las elecciones. Susana se negó a entrevistarla y dijo textualmente:” De ninguna manera voy a recibir a la ex presidenta, sería como traicionar mis principios y mis ideas”.
Todo lo que toca lo divide. En todos lados genera una fractura producto del odio que inocula.
El otro día dijo que los encapuchados que tiran piedras, molotov y andan con facas para apuñalar a ex compañeros de Quebracho eran servicios de inteligencia que sembraba el macrismo para desvirtuar el reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Ya se conoció que hay más de 20 detenidos y procesados y que la mayoría son de La Cámpora o cristinistas.
Da lástima Cristina. No pega una. Se tira contra María Eugenia Vidal que es la persona con mayor imagen positiva de la Argentina. ¿Quién la aconseja a Cristina?
Dicen que estaba furiosa porque el juez Claudio Bonadío la citó a declarar como sospechosa de encubrimiento de los terroristas de estado que volaron la AMIA. Es por la denuncia que hizo el fiscal Alberto Nisman. ¿Qué hizo? Salió a demoler al juez. Habló de la servilleta de Corach, de que Bonadío fue acusado por esa causa y de haber matado a dos personas con una pistola Glock. La pregunta es: ¿Y si Bonadío eran tan malo para la justicia, porque durante 12 años de gobierno no hicieron nada y ningún militante ni dirigente kirchnerista dijo una palabra sobre Bonadío?
Cristina está parada sobre arenas movedizas. Mientras más se mueve, más se entierra.
Llegó a decir que Macri tiene una lista negra de más de 500 personas que quiere mandar a la luna para que Argentina funcione mejor. Tomó textualmente el comentario coloquial e irónico de un periodista pero exageró más todavía. Dijo que ella está primera en esa lista negra para que la manden a la luna y eso significa que la quieren hacer desaparecer. “Quieren que me muera, llegó a decir”. Otra vez frivoliza un concepto sagrado: el de la desaparición. Ya en un momento había dicho que Clarín había secuestrado los goles. Dice cualquier cosa. Se siente impune.
Vive tan lejos de la realidad que critica a Cambiemos por la concentración de poder que tiene. Dice que eso es inédito y peligroso. Habla así de un gobierno que no tiene ni tendrá mayorías parlamentarias como si tuvo ella durante casi toda la era K.
Acusa a los demás de sus propias miserias. Hizo responsable al presidente Macri de la persecución política que sufre con la fuerza de tareas que es la justicia. Justo ella que intentó y casi logra colonizarla y domesticarla con Justicia Legítima. Todavía Alejandra Gils Carbó comanda esa fuerza partidaria que busca la impunidad para la arquitecta egipcia.
Cristina es un fraude que tiene que explicar lo inexplicable de su fortuna y la de su familia. Y como broche de oro tiene que explicar quién paga la cancha de Racing para el acto del lunes 16. Dicen que el presidente del club se lo presta gratis o que el intendente de Avellaneda puso los 500 mil pesos del alquiler. Sería una aberración republicana. Como si no hubiera hinchas de la Academia o vecinos de Avellaneda que no simpatizan con Cristina. Es una concepción. Se apropian de todo. Son dueños y señores de las instituciones. Son señores feudales que tienen miedo de perder y por eso inventan que hay un fraude en ciernes.Son más buitres que pingüinos.