El miércoles que viene, la Fundación Margarita Barrientos realiza su cena anual para juntar fondos. Es un gran momento para colaborar con esta gran obra. Aunque siempre es un gran momento para ser voluntario y sumarse a la lucha de Margarita. El comedor Los Piletones está cumpliendo 21 años. Aquel esfuerzo titánico de Margarita Barrientos hoy es mucho más que un comedor donde se alimentan 2.104 hermanos argentinos necesitados. Es un complejo solidario que hoy tiene guardería, un centro de jubilados, consultorios médicos, una biblioteca donde hay clases para apoyar a los chicos, un taller de costura y hasta una veterinaria. En los últimos tiempos y como parte de su combate frontal contra la exclusión y la droga, inauguraron una escuela de carpintería que enseña un oficio y que ademas fabrica los muebles que se utilizan en este faro de la fraternidad instalado atrás de la cancha de San Lorenzo.
Por eso es muy coherente que mañana comience la primavera. Porque no me canso de repetir que Margarita es un símbolo de la Argentina que florece. Ella tiene nombre de flor y es la más bella del barrio. Hace ya muchos años en esta columna la definimos como la madre Teresa del bajo Flores. Es la amada Margarita Barrientos. Ella tiene mucho que ver con mi historia periodística y hasta con la de mi hijo al que llevé desde muy chico a conocer ese mundo real que muchos quieren ocultar.
Me hace feliz contar una y otra vez su historia de sacrificio. De solidaridad. Margarita Barrientos a esta altura es un ejemplo del tipo de líderes sociales que necesitamos. Humilde, alegre, de esas que no bajan los brazos nunca, de las imprescindibles. Tiene 10 hijos a los que les enseña a valorar la vida y a pelear para progresar. Solamente se les escapan las lágrimas del duelo cuando recuerda a Isidro, su esposo que murió hace poco. El comedor que Margarita inauguró en su tierra natal, en Añatuya, con el presidente Mauricio Macri a su lado, lleva su nombre: “Isidro Antúnez”.
¿Se acuerda? A Isidro le faltaba un brazo pero le sobraba un corazón. ¿Se acuerda como fue el tema, no? Isidro estaba trabajando con un tractor y en un accidente se le cayó encima y eso le hizo perder un brazo. Pero estuvo apuntalando a Margarita desde siempre. Andaba con la camioneta de acá para allá trayendo donaciones, buscando materiales de construcción.
Porque si algo extraordinario pasa en el comedor los Piletones de Margarita es que siempre se está construyendo, en todos los sentidos de la palabra. Siempre hay ladrillos para levantar una nueva utopía. Hace 21 años que se está edificando. Cuando la Argentina se caía a pedazos en el 2.001 y todo se destruía yo fui a Los Piletones para ver que necesitaba y ellos estaban construyendo. Además en ese lugar se remonta la esperanza. Se planifica el horizonte. Se ofrece afecto, abrazos, educación, contención y dos platos de comida caliente.
Las injusticias y las adversidades le han pegado siempre en el pecho y ella siempre respondió con más esfuerzo y con más alegría. Margarita es la cocinera de los milagros. La que prepara todos los días, con sus manos generosas y su mirada limpia el sabroso milagro de un desayuno, un almuerzo y una cena para 2.104 vecinos, sobre todo chicos y abuelos de la villa. Cada vez que recibe una donación ella lo transforma en ayuda a sus semejantes. Sabe que hacer el bien hace bien y mucho mas si se lo hace sin mirar a quien. El escudo de Margarita es el delantal.
No se lo saca nunca. Siempre está cocinando, o comprando o limpiando. ¿Qué lleva a una persona a ser solidaria hasta los huesos? A dar hasta que duela como decía la Margarita Barrientos de Calcuta. Y allí está, edificando un futuro para sus hijos y para sus vecinos. A media hora del obelisco como si estuviera en medio del monte chaqueño. Cuidando las garrafas como si fueran de oro y la manteca y dulce de batata como si fueran lujos de príncipes.
Permítame y disculpe que saque pecho y le recuerde uno de los hechos que más orgullo me provocan de mi oficio de periodista. Fue un hecho mágico y maravilloso que ocurrió con Margarita en este programa. Un día le hicimos una entrevista como tantas. Pero los diarios habían publicado que Baltazar Garzón, el ex juez español, estaba cobrando del gobierno de Cristina 70 mil pesos por mes como asesor en Derechos Humanos. Se nos ocurrió preguntarle a Margarita que haría ella con tanto dinero. Y ella confesó que su sueño era construir un Centro de Atención para las Víctimas de Violencia Familiar. Como Margarita siempre piensa en los que más sufren, se acordó de tantas mujeres que por las noches llegan a su casa pidiendo auxilio frente a los golpes brutales de sus maridos, muchas veces borrachos. Como siempre, los gravísimos problemas de la marginalidad y la exclusión, Margarita los vive en carne propia. Nadie le tiene que contar que es lo que pasa con los excluidos. Es ella la que pone el cuerpo cuando llega una mujer llorando, con sangre en su rostro, cargando uno o varios chicos y que pide protección. Muchas veces Margarita no se da cuenta pero evita que haya asesinatos. Una vez ella misma sacó a cachetazos limpios a un hijo de puta que quería seguir trompeando a su esposa. Margarita, su cuerpo, su coraje, su conciencia es un refugio para los más débiles y para las víctimas de ese despreciable delito que es la violencia de género. Por eso ella soñaba con un refugio. Y ese sueño se convirtió en realidad por el milagro de la radio y la generosidad. Emilio Quesada, un empresario español que se casó con una argentina y se quedó para siempre resolvió donarle ese edificio. No se imaginan lo que es ese lugar. Con todas las comodidades y necesidades satisfechas para contener y proteger a la mujer golpeada. Un sueño de Margarita hecho realidad. Margarita ya tiene un lugar en el mundo para las mujeres de la villa cuya vida era un calvario.
La luz se hizo. El milagro de la esperanza no cayó del cielo. Fue construido por hombres y mujeres que aman a su prójimo como a sí mismos. Ella sabe desde la cuna lo que es el dolor y el horror. Le pasó de todo allá, en el fondo de Santiago del Estero. Su madre murió temprano. Su padre los abandonó y eran once hermanos. Eso suele pasar demasiado seguido en los subsuelos de la patria. Margarita sabe desde la cuna lo que es el hambre y lo que provoca. No se lo contó nadie. Sabe muy bien cuando la panza duele porque está vacía. Se sienten como cuchillos invisibles que se clavan. Por eso hace lo que hace. Lo hace porque sueña con un país donde nunca más nadie sienta esos dolores quemantes de la miseria. Hace mucho tiempo viene lavando nuestras miserias y nuestros pecados en los piletones del Bajo Flores. Está lejos de Calcuta y muy cerca de las necesidades mas profundas de sus prójimos. Ella los ama como a si misma. Se llama Margarita y es una flor que nos perfuma la vida.
Entre tantas pálidas y malas noticias, entre tanta cara de preocupación y nervios bien vale la pena ver la Argentina que amanece todos los días buscando un mejor amanecer para todos. Como Margarita. Ella es de las imprescindibles. De las que luchan toda la vida. De las que trabajan todos los días ayudando a los que mas necesitan. La madre Teresa del Bajo Flores. La flor más bella.
Los millones de Cristina – 19 de septiembre 2017
Si en cualquier país del mundo se descubre que una presidenta como Cristina, que junto a su marido gobernaron más de 12 años, ocultó 5 millones de dólares en 22 plazos fijos se armaría un escándalo espectacular con grandes títulos en los diarios. Acá es una noticia chiquita, perdida en las páginas interiores que no le llama demasiado la atención a nadie. Estamos hablando de que Cristina no informó que tenía ese dinero ni a la AFIP ni a la Oficina Anticorrupción.
Si en cualquier país del mundo se descubre que Florencia, la hija de la presidenta, tiene en su caja de seguridad casi 5 millones de dólares termosellados pese a que nunca trabajó, se produciría una conmoción informativa y política muy potente. Acá ya nos olvidamos de semejante locura. La aclaración de su madre en realidad complicó más las cosas. Dijo que ese dinero era de ella y que le había pedido prestada la caja de seguridad a su hija. No aclare que oscurece, doctora.
Si en cualquier país del mundo se comprueba que Máximo, el hijo presidencial y ahora diputado, declara bajo juramento que gasta 57 mil pesos por día sin presentar un solo comprobante ni del supermercado, la reacción de la opinión pública sería tremenda. Acá eso pasó cómo por un tubo y tuvo una fugacidad insólita en los medios. Fue tan grande el dibujo que hizo el contador Víctor Manzanares que hoy está preso, que Máximo se vió obligado a rectificar semejante disparate.
Sobre todo porque juró por escrito que gastaba 57 mil pesos por día y el año anterior 45 mil pesos pero por mes. ¿Vió como aumento todo, doña?
Si en cualquier país del mundo una presidenta y su marido muerto, durante el ejercicio del poder compran una cadena de 4/5 hoteles se levantaría una ola de indignación imparable. Cuando el matrimonio presidencial llegó al poder nacional no tenían ni una habitación de un hotel. Hoy tienen el Alto Calafate de 103 habitaciones, Los Sauces, Las Dunas y La Aldea en el Chalten. Pero digo 4/5 hoteles porque el Waldorf de esta ciudad parece ser también de los Kirchner. Lo compró el Bochi Sanfelice, un histórico socio de la familia. Pagó 6 millones pese a que su patrimonio no llegaba a los tres millones. El hotel, de inmediato se llenó de presuntos pasajeros de la empresa Odebrecht, la más corrupta del mundo. Qué casualidad tan casual.
Si en cualquier país del mundo una familia como los Kirchner declara un patrimonio de 7 millones de pesos cuando llega al poder en el 2003 y cuando se va Cristina acusa 77 millones y su hijo 36, producto de la sucesión por la muerte de Néstor, todas las alarmas de la indignación se encenderían en una sociedad que mayoritariamente se gana esforzadamente la vida y paga impuestos como en ninguna nación del planeta. Y hay que agregarle otros 36 millones a Florencia que no está obligada a declarar porque no es funcionaria. Es decir que entre los tres tienen declarados y en blanco 150 millones de pesos. Es un numerito, ¿No? Sobre todo para gente que se dedicó a la política y fueron empleados del estado durante 30 años. Néstor intendente en 1987 y después gobernador y presidente. Cristina, diputada, senadora y presidenta. Al país que condujeron no le fue bien. Dejaron 12 millones de pobres, una inflación descontrolada y un autoritarismo inédito. Pero a ellos les fue maravillosamente bien. A ellos y a todos sus funcionarios y amigos. Todos se hicieron millonarios. Movilidad social ascendente que le dicen.
Y eso que estamos hablando solo de lo declarado. Solo del blanco. No les cierra ni pueden explicar el blanco. Se imaginan el negro, lo oculto. Porque Lázaro Báez, el socio, cómplice, empleado o testaferro de Néstor Kirchher, es la persona que más se enriqueció y más rápido en la década robada. De empleado bancario a magnate y terrateniente. Y nadie sabe cuál es el porcentaje de esa fortuna que les pertenece a la familia Kirchher. Aunque en realidad nos pertenece a todos los argentinos que esperamos que la ley de extinción de dominio finalmente se apruebe y tengan que devolver todo lo que robaron.
A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y depositados en el exterior.
Sin embargo, Cristina con la cara de acero es capaz de mentir diciendo que su enriquecimiento ya fue juzgado. Es cierto que hasta el 2009 el juez Norberto Oyarbide y hasta el 2012, el juez Canicoba Corral la sobreseyeron. Pero ahora tiene que responder ante la justicia desde el 2012 hasta la fecha.
A esta altura la bronca de la sociedad supera todos los límites y está exigiendo que haya juicio, castigo y condena para los que saquearon los dineros públicos. Gran parte de la sociedad mira a los tribunales y se pregunta en voz alta: ¿Irá presa, Cristina?
Los patrones del mal han aparecido contando dinero sucio en La Rosadita. Néstor mostró el mayor grado de excitación que se le haya conocido abrazando una caja fuerte de su tamaño y diciendo “éxtasis”. ¿No lo habrás filmado, no? Si Néstor, lo filmaron y quedó en la historia
Cristina tiene tres procesamientos y va derechito a uno más y a por lo menos un juicio oral y público. Está acusada de todo: de jefa de una asociación ilícita para saquear al estado, de coimas, enriquecimiento ilícito, malversación de fondos públicos, evasión impositiva y lavado de dinero además de encubrimiento agravado.
Más que pingüinos son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que sufren bulimia de poder y dinero. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por un puñado de miserables billetes. El Frente para la Valija se instaló como el gobierno de los bolsos llenos de la plata de todos los argentinos. De norte a sur. Desde Milagro Sala hasta Lázaro. Todos la levantaron en pala mecánica y se la tenían que llevar en bolsos tan pesados que tenían que arrastrarlos.
Estamos hablando de casi todos los ministros y funcionarios que se hicieron millonarios. Amado Boudou, Julio de Vido, José López, Ricardo Jaime, el general César Milani solo son algunos, los más groseros y expuestos.
Hubo algunos funcionarios honestos pero hay que buscarlos con lupa.
Las familias Kirchner y Báez, seguramente explican el mayor monto de la gran estafa nacional y popular.
Martín Báez es socio de Cristina en el hotel La Aldea, de El Chalten. Báez juniors es dueño del edificio y la ex presidenta del terreno.
En su momento, el hijo de tigre supo tener el 48% de las acciones de Valle Mitre, la empresa que administró tres de los cuatro hoteles de la cadena “Kirchner, Resort All inclusive”. Las Dunas, era de Lázaro, pero se lo vendió a Néstor en cómodas cuotas. En el Alto Calafate se hizo esa vergonzosa operación de los 14 millones que Lázaro le pagó por habitaciones que jamás usaron a Cristina. Insólito. ¿Son muy tontos o demasiado vivos? O aplicaron el manual básico de lavado de dinero.
Las empresas de los Báez y los Kirchner batieron todos los records de facturas truchas. Son las empresas que le compraron la casa de Rio Gallegos a los Kirchner a precios sobrevaluados y con papeles subfacturados, o la que le pagaron alquileres por encima del mercado a varios departamentos de los K.
Esta fue la fábrica de millones que fundaron Néstor y Cristina. Tienen una fortuna tan grande que es casi imposible de justipreciar. Ni ellos saben cuánta plata y propiedades tienen.
No hay antecedentes en democracia de tantas estafas y negociados.
Revuelve el estómago de asco moral, como dijo Carrió, comprobar el olor nauseabundo que surge cada vez que se destapa una olla oficial. De cualquier negociado que se toque salta pus. Nunca presentan balances y los dibujos son groseros. ¿Qué papel cumplió el ladriprogresismo feudal? ¿Cómo se lo recordará cuando se cuente la historia de estos años de estafas y fractura social expuesta?
La única duda es si Cristina volverá. Que será millones está muy claro. Millones de dólares.
Las mentiras de Cristina – 18 de septiembre 2017
Hace muchos años que conozco a Cristina. Ya le dije que soy el periodista que más veces la entrevistó cuando era diputada y senadora. A esta altura estoy convencido que es una mentirosa serial y compulsiva que tiene la cara de piedra y el estómago de acero. Dice falsedades sin que se le mueva un músculo. El detector de mentiras debería encender todas sus alarmas cuando es capaz de decir, muy suelta de cuerpo:
– No recuerdo eso de que en Argentina había menos pobres que en Alemania.
No es necesario (diría Carlos Menem con quien Cristina compartió 7 veces la boleta electoral). Para que decir esa mentira tan evidente. Ella tranquilamente podría haber dicho: “Bueno, fue una exageración producto del apasionamiento del debate. Un intento de defender al gobierno frente a tantos ataques”. Pero no. Dice que no se acuerda y encima quiere que nosotros lo creamos. De todos modos, el periodismo es un servicio y estamos aquí para ayudarla, reina Cristina. Para refrescar su memoria:
Fue su lenguaraz, Aníbal Fernández el que dijo que había menos pobres que en Alemania y fue usted la que planteó al mundo que en Argentina había menos de un 5% de pobreza. Están los videos y los audios en youtube para el que quiera escucharlo.
¿Ahora se acuerda, doctora? Faltó que dijera que teníamos menos pobres que en la Luna y Júpiter juntos.
Bueno, mejor pasemos a otro tema. No hay peor sordo que el que no quiere oír.
En otro momento acusó al gobierno de Macri de querer desplazar a la procuradora Alejandra Gils Carbó.Y por eso dijo que no había estado de derecho.
Dan ganas de reír si no fuera para llorar. Ya es una costumbre decir que “en la Argentina no hay estado de derecho” Al procurador Esteban Righi, un auténtico camporista de la primera hora, usted lo sacó de un plumazo. No le duró un round. Por defender a un atorrante y delincuente como Amado Boudou, el vicepresidente que usted eligió, tiró por la ventana a Righi que con su silencio permitió una de las mayores humillaciones de su carrera política. Y Alejandra Gils Carbó sigue en su cargo vivita y coleando pese a que es su jefa de operaciones contra el gobierno en la justicia y que el organismo que ella encabeza pagó una coima de 8 millones de pesos en la compra de un edificio. Gils Carbó sigue precisamente, porque hay estado de derecho.
Pero el colmo del maquillaje y la ficción fue cuando hizo puchero y pidió un vaso de agua porque se le quebró la voz cuando se acordó de José López. “Lo odie como pocas veces he odiado”, dijo de alguien que viene siendo la mano derecha de Julio de Vido, el cajero del proyecto kirchnerista desde que empezaron allá en Rio Gallegos.
Lágrimas de cocodrilo o pucherito de pinguina, con el mismo gesto de una actriz quebrada por el dolor que puso en la iglesia de Morón, con la foto de Santiago Maldonado en sus manos.
Pero el colmo de la hipocresía, el cinismo y la manipulación fue cuando aseguró que “no es justo decir que nuestro gobierno fue corrupto. No puede explicar su colosal enriquecimiento ni el de sus amigos, socios, cómplices o testaferros empresarios y es casi imposible encontrar un funcionario decente en su gobierno. Ahora se le descubrieron 5 millones de dólares más en 22 plazos fijos que no había declarado. Esa es la verdad y por eso la justicia, pese a su lentitud, tiene decenas de procesados camino al juicio oral como usted y varios detenidos como Víctor Manzanares, su contadora doctora, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, confeso corrupto, José López el que se ganó su odio, el general Cesar Milani, su jefe del ejército preferido y otros personajes menores que integraron la banda delictiva, como el cuñado de De Vido.
Y tal vez lo más provocador de su parte es disfrazarse de corderita patagónica y decir que nada tienen que ver con el asesinato de Alberto Nisman. Fue usted la que ordenó dejar de investigar a Irán, fue usted la que le hizo firmar a Timerman el tenebroso pacto clandestino de impunidad y fue usted la que designó a Sergio Berni que convirtió la escena en un chiquero donde casualmente no se encontró la huella de nadie. Y fue y es usted la principal acusada por el fiscal Nisman de encubrimiento agravado de los terroristas de estado que volaron la AMIA. Y fue usted la que no tuvo ni una palabra de pésame para la familia del muerto.
Para el final dejé la mentira más grosera. Usted dijo que durante su gobierno no hubo persecución y que los medios del estado fueron democráticos.
Bad information, arquitecta egipcia. Su gobierno y el de Néstor fueron los más autoritarios desde el retorno de la democracia. Utilizaron todo el aparato del estado para atacar a periodistas, jueces y políticos que no se arrodillaron ante el altar de su cristinato cleptocrático.
Carpetazos extorsivos de los servicios de inteligencia, inspecciones integrales eternas y extorsivas de la AFIP, afiches para que los chicos escupieran a colegas, un bizarro y musoliniano juicio presuntamente popular en la Plaza de Mayo, apriete a dueños de medios y a empresas anunciantes que produjeron censura y autocensura y escraches y palizas callejeras que lamentablemente sufrí en carne propia. Hasta un abuelito que usted calificó como “amarrete” fue víctima de su rayo láser desde los atriles y las interminables cadenas nacionales.
En otra parte del intercambio de preguntas y mentiras usted justificó estos ataques porque la insultaban groseramente: le decían “Yegua, puta y montonera”.
Usted debería saber, como exitosa abogada que nunca ganó un juicio, que una cosa son las órdenes desde el aparato del estado para agredir y estigmatizar al que piensa distinto y otra, muy distinta, es un cartel o una pintada suelta con insultos de alguien anónimo. Usted fomentó y jamás condenó los latigazos autoritarios que propinaron sus ministros y más fieles seguidores. Fíjese que recién ahora dice una obviedad grande como una casa de que el gobierno de Macri “No es una dictadura”, pese a que su tropa lo canta todo el tiempo y su amiga Hebe de Bonafini lo dice a cada rato. Y encima intenta confundir al asegurar que en este país no rige el estado de derecho y lo compara con la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Esto no se lo van a perdonar ni sus propios seguidores. Ellos aman al chavismo que se cayó de maduro aunque hayan llenado las cárceles de presos políticos y las calles de asesinados a sangre fría por el régimen.
La desafío, doctora, a que encuentre a un solo periodista profesional incluso de los críticos más implacables como es mi caso que la haya dedicado insultos groseros como los que usted dice:
Yo jamás dije, ni diría que usted ni nadie es una yegua, puta y montonera.
Si dije y lo repito que usted el 22 de octubre se juega su libertad ambulatoria y la posibilidad de tener que devolver la fortuna que robaron que hasta ahora aseguraba el futuro de sus hijos y nietos y de toda la descendencia de la dinastía Kirchner.
Si dije y lo repito que usted tenía joyas dignas de una monarca que después de una denuncia de Graciela Ocaña dejó de usar. Collares, anillos, pulseras, oro y más oro que no había declarado y que no se sabe con qué dinero y donde se compró. ¡Qué bueno sería preguntarle sobre eso y tener a mano el video con esas ostentosas joyas para mostrarle en cámara si usted es capaz de decir que no se acuerda en donde escondió ese oro sucio de corrupción.
Si dije y lo repito que usted llevó al peronismo a la peor actuación de su historia con el 34% de los votos. Peor que Aníbal, peor que Herminio.
Si dije, digo y seguiré diciendo que usted ha sido la presidenta más autoritaria, soberbia, dañina y corrupta desde el regreso de la democracia en 1983. Si dije todo eso. Y no me arrepiento. Me siento orgulloso pese a cierto periodista pecho frío que me critica por no ser moderado. Si todos hubiéramos sido moderados, hoy gobernaría el chavismo cristinista, reinaría la censura y la moderación se la tendrían que meter en el bolsillo.