Jorge Lanata los bautizó con ironía y precisión como “Seis-siete-rocho”. Fue un programa de la mal llamada televisión pública que se dedicó a perseguir e insultar a los dirigentes y periodistas que no se arrodillaron ante el altar de Cristina. El engendro fabricado por Diego Gvirtz fue uno de los engranajes de la maquinaria de hostigamiento y estigmatización que montó el gobierno kirchnerista. Fue el símbolo del periodismo de estado. Del paraperiodismo al servicio de Néstor y Cristina y nunca de la verdad.
Ahora van a tener que dar explicaciones a la justicia por el cobro ilegal de 88 millones de pesos, sin actualizar por inflación, de parte del ANSeS. La Oficina Anticorrupción que encabeza Laura Alonso denunció penalmente esta verdadera estafa que puede encuadrarse en los delitos de administración fraudulenta y negociaciones incompatibles con la función pública. La funcionaria encargada de luchar por la transparencia pidió también “el embargo anticipado” de tres propiedades de los hermanos Gvirtz y que se inmovilicen los fondos de su productora y de cinco de sus empresas con sede, casualmente, en Panamá. Pero no solamente están manchados los hermanitos Gvirtz por cobrar estos 88 millones en forma ilegal. También van a tener que comparecer en tribunales Diego Bossio, el jefe del ANSeS de ese momento, las dos máximas autoridades del canal Tristán Bauer y Martin Bonavetti y la agencia de Fernando Braga Menéndez, que fue la distribuidora de esa pauta.
De todos modos, los muchachos kirchneristas tienen suerte. La causa cayó en el juzgado de Ariel Lijo y el fiscal federal Juan Pedro Zoni, un integrante de justicia legítima, más cristinista que los acusados.
Le recuerdo que María Julia Oliván, la primera conductora, denunció que Néstor Kirchner y a veces Máximo llamaban para dar órdenes todos los días y que muchos de los revolucionarios bolivarianos que trabajaban en esos escraches televisados le hicieron juicios millonarios al estado. En general, son muchachos y muchachas que cobraban tres o cuatro sueldos porque operaban en Télam o en Radio Nacional o en alguno de los medios de Cristóbal López. Es decir que los presuntos progresistas les robaron dos veces a los jubilados. Primero porque el dinero de ellos a través del ANSeS se desvió a la productora para hacer propaganda para Cristina y daño para los disidentes. Y segundo porque ahora, le reclaman fortunas al estado. Le aclaro que ese dinero no lo va a pagar Macri de su bolsillo. Lo vamos a pagar todos los argentinos, igual que sus elevados sueldos.
Le doy solo algunos ejemplos.
Pedro Brieger, un mediocre propagandista de Chávez, Fidel e Irán, pide la friolera de alrededor de 9 millones de pesos por sus panfletos emitidos por radio Nacional y Télam.
Carlos Barragán, el conductor de 678, quiere 4 millones, Roberto Caballero 3 palitos. Son muchos más pero le nombro solo a algunos. ¿No les dará vergüenza? ¿No se dan cuenta que una cosa es que le saquen ese dinero a un privado y otra muy distinta al estado que les llenó los bolsillos durante años pese a que jamás lograron un éxito?
Cuando María Julia Oliván publicó estos y otros datos la insultaron y la amenazaron con una violencia digna de patoteros. Barragán la acusó de macartista y Hernán Brienza le dijo: “Dios te va a castigar, hija de puta y miserable”.
Eran muchachos acostumbrados a linchar desde la pantalla a todo aquel que expresara una opinión distinta. Acusaron a Jorge Lanata de ser pro dictadura. Y a mí también. Mentiras grandes como los hoteles de Cristina. Pero nunca les importó la verdad.
Los Kirchner convirtieron a una parte del periodismo argentino en perritos falderos y chupamedias seriales.
Los dos más grandes encubridores de los delincuentes que saquearon este país fueron Víctor Hugo Morales y Horacio Verbitsky. Uno con la excusa de combatir a Clarín y a Magnetto y el otro refugiado en su trinchera antimperialista subsididada por los dólares la Fundación Ford en el CELS, sellaron sus bocas para no hablar de ninguno de los casos de coimas, estafas y lavado. Además fueron abogados defensores, mayordomos y gerentes de prensa de los jefes máximos de esta asociación ilícita monumental que instalaron los 12 años de gobiernos más corruptos que tuvo la Argentina en toda su historia.
También hubo algunos perejiles, cadetes y correveidiles de esta herramienta de ocultamiento y fabricación de la impunidad.
Aparecieron esbirros menores de Diego Gvirtz y Sergio Szpolsky como Mariano Hamilton, Daniel Tognetti, Camilo García, Julia Mengolini, Mauro Viale que en su momento negaron todas las investigaciones de la ruta del dinero K y todas las denuncias rigurosas que ponían en el banquillo de los acusados a algunos personajes nefastos como Lázaro Báez, su abogado, su contador y su valijero, Leonardo Fariña y el corrupto confeso Ricardo Jaime, y Milagro Sala, entre otros. Hoy todos esos están presos por orden de la justicia.
Amado Boudou, Julio de Vido y hasta Cristina tienen un destino parecido éntre las rejas.
NO LO CREE? Recuerda este video?
Hoy todo eso está probado y mucho más.
Fue patético ver y escuchar a algunos de los que pontificaban que todo era mentira, un invento de Clarin o una operación. Una placa de 67rocho, se preguntaba:
¿Quién es más chantún y corrupto, Fariña o Lanata?
Pero sigamos analizando el periodismo militonto que se llevó el dinero en pala.
El más grande receptor individual de pauta oficial fue un cronista del montón que en los últimos tiempos se transformó en un jefe de operaciones anti Macri y pro Kirchner: Roberto Navarro. Se hizo un famoso hazmerreir el día que anticipó en exclusiva y en primicia que Scioli se había consagrado presidente y Aníbal Fernández gobernador. Expresiones de deseo que llevó a los zócalos de C5N, es decir Cristina 5 Néstor.
En su momento, Aníbal inventó que durante el gobierno de los Kirchner nunca se levantó un programa periodístico. Frágil memoria la del mariscal de la derrota más dura del peronismo bonaerense. Le recuerdo algunos casos, porque para muestra alcanza con un botón. Primero en ese mismo canal, levantaron el reportaje que Marcelo Longobardi le estaba haciendo a Alberto Fernández que criticaba a Cristina. A Marcelo también lo echaron de radio 10 por algo parecido. Ni hablar de Pepe Eliaschev cuando Mona Moncalvillo lo despidió de Radio Nacional con aquel irrespetuoso: “Negro, c’est fini . Nelson Castro probó la misma medicina suministrada por otro amigo de los K en los medios: en radio del Plata le mostraron tarjeta roja los revolucionarios de Electroingeniería. Y le cuento otra que me involucra a mí y también a Longobardi. El ministro y cajero de entonces, Julio de Vido apretó tanto a América TV que lograron sacarnos del aire con nuestro programa llamado “Fuego Cruzado”.
El cártel de Gvirtz, el perseguidor que cobró esos 88 millones, tuvo sus aportes a la Argentina: cerraron los ojos, olvidaron sus principios y se bajaron los pantalones. La patria siempre nos exige algún sacrificio. Se arrodillaron y lamieron las medias de los Kirchher pero no se olvidaron de cobrar los cheques. Todo sea por la patria.
Cristina viene por todo – 26 de mayo 2017
Anoche fue el lanzamiento de su candidatura a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. El acto fue televisado. Una escasa militancia en la calle gritaba “Vamos a volver/vamos a volver” y “Macri basura/ vos sos la dictadura”. Tres para-periodistas y una señorita hicieron de escenografía y de mayordomos de la información. Fueron los encargados de colocar la alfombra roja para que Cristina se luciera y anunciara su plataforma electoral.
Cristina viene por todo.
Es la misma falsamente exitosa abogada pero recargada. No fue capaz de reconocer aunque sea un mínimo error. La palabra autocrítica no existe en el diccionario de los autoritarios. Solo se lamentó de no haber ido más a fondo. Por eso sus propuestas fueron claramente de un chavismo kleptocrático que todavía sigue convocando a un sector importante de la población. Las urnas dirán que porcentaje de bonaerenses sigue bancando a Cristina y no le importan ni su autoritarismo confeso ni que haya sido la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado, como dicen los fiscales Pollicita y Mahiques.
Cristina viene por todo.
Su mirada jurásica es profundamente paternalista y descalificadora de los más humildes. Ella cree que los 13 millones de ciudadanos que votaron a Macri en contra de ella y de Scioli son tontitos que se dejaron engañar por los medios de comunicación y por lo ella bautizó: “una colosal estafa electoral”, de Cambiemos. Justo ella dice que hicieron todo lo contrario a lo que prometieron. Cristina no dejó delito por cometer y no dejó mentira por pronunciar. Con la cara de piedra dijo que ella había entregado un gobierno que estaba bajando la inflación y la pobreza cuando ni siquiera se atrevieron a medirla. La ocultaron, falsificaron las estadísticas. La inflación ya era galopante con ella y la pobreza, que Macri aumentó, era infinitamente superior a la de Alemania.
Cristina viene por todo.
Ella citó elogiosamente en varias ocasiones al cardenal Mario Poli que ayer hizo una homilía con un reclamo directo al gobierno de Macri por los niveles de marginalidad que generan violencia y por las promesas no cumplidas. Ni Poli ni el Papa Francisco en su afectuosa carta a Milagro Sala, mencionan la palabra autoritarismo ni corrupción. Mucha gente sospecha que Poli y Bergoglio no quieren condenar el patoterismo ni los robos de Cristina, Hebe o Milagro Sala. Sobre el tema, no han dicho una palabra y Cristina se subió a esa movida papal. Esa simpatía del sumo pontífice por los movimientos populistas de la región es cada vez más explícita. Su formación peronista juvenil y la opción por los pobres lo coloca en la vereda de denunciar la miseria como un escándalo moral. Y eso está muy bien. Solo que falta una cara de esa moneda. Y es la defensa de la libertad, la república y la condena a la corrupción y el autoritarismo. El cardenal Poli llegó a decir que no hay nada que festejar en el día de la patria. Se puede festejar que hay un gobierno que se alejó de Irán, Venezuela y Cuba, que respeta la división de poderes, que no utiliza los medios del estado para perseguir a disidentes, que no espía a los cardenales, que está haciendo cloacas y llevando agua a los más humildes, que arrancó con la reparación histórica de los jubilados y que no roba con formato de mafia organizada.
Cristina viene por todo.
Propone declarar las emergencias casi en todos los terrenos. Es una manera elegante o eufemística de poner a la Constitución debajo de la alfombra y poder hacer de prepo lo que se les cante: apretar empresarios, expropiar medios, nombrar todos los jueces y crear un consumo ficticio que implica pan para hoy y hambre para mañana.
Fueron tantas las falsedades que Cristina expresó ayer que llegó a fingir preocupación por la inseguridad, los secuestros, los robos, etc, como si este drama cotidiano hubiera nacido con Macri Presidente. Dijo que hay un aumento exponencial de la violencia. Ella jamás pronunció la palabra inseguridad mientras fue presidente y su lenguaraz preferido, Anibal llegó a la irresponsabilidad irrespetuosa de decir que “era solo una sensación”. Ahora hay inseguridad y con Cristina también. Solo que este gobierno no la niega. La reconoce y la combate como puede. Y enfrenta las mafias policiales con las que Daniel Scioli convivió en la provincia. Esa es la verdad. Y Cristina y los kirchneristas miraron muchos años para otro lado y decían que la pelea por una mayor seguridad era una bandera de la derecha mientras, de la mano de Zaffaroni, dejaban en libertad a criminales y violadores.
Cristina viene por todo.
Mantiene su jurásica y conspirativa opinión de los medios de comunicación. Dice que hay un blindaje sobre el gobierno de Macri y que nadie lo critica y eso no es cierto. Llegó a la irracionalidad de decir que juegan en democracia el mismo rol que los militares en dictadura. Ya no hacen falta las desapariciones, ahora los medios te ningunean y te borran del debate: esa fue su conclusión. Su obsesión por lo que publican los diarios la sigue enfermando. ¿Te imaginás como van a titular mañana Clarín y La Nación?¿Me banqué 8 mil tapas de Clarín y me bancaría 20 mil más. Necesitamos legisladores que no se dejen correr por un par de tapas de Clarín. Eso lo dijo para llenar las listas con muchachos de La Cámpora por pedido de su hijo Máximo. Tiene la idea fija.
Cristina viene por todo.
Es altanera y soberbia pero no come vidrio. Va a ser candidata pero no quiere competir en las internas con Florencio Randazzo ni con nadie. Sabe que en las PASO cualquier ciudadano puede votar en cualquier partido. Y que muchos bonaerenses que no quieren volver al pasado podrían votar en contra de ella en esos comicios. Es un riesgo que ella no está dispuesta a correr. ¿Se imaginan si pierde las PASO? Sería el final de su carrera política. Por lo tanto va a ordenar a su tropa que no le permitan competir a Randazzo. ¿Qué hará al ex ministro? Eso es motivo de otro análisis.
La otra pregunta es a quien pondrá de compañero para los dos lugares para el senado y para encabezar la lista de diputados. ¿Daniel Scioli todavía está en carrera? ¿Verónica Magario como candidatura testimonial para que luego ingresen los camporistas? Veremos. Ese toma y daca recién empieza. Todo indica que los que no tienen chance son Juan Manuel Abal Medina, Miguel Angel Pichetto o Diego Bossio a los que considera traidores aunque no haya querido calificarlos asi. Crecen las posibilidades de Amado Boudou, el que va a juicio oral por el intento de apropiación de la máquina de hacer billetes y de Luis D’Elía el vocero de Irán que cobra casi 80 mil pesos de jubilación, doce veces más que los pobres que dice defender.
Cristina viene por todo.
Hizo agua cuando habló del agua y de las motos. No le gusta que la gente de Recoleta pague más que los que viven en Constitución. Y esa es una medida que justamente trata de poner mayor equidad y que no paguen lo mismo los barrios con más posibilidades que los que tienen mayores carencias.
Lo de las motos fue desopilante. Quiso demostrar que este es un gobierno de ricos que favorece la compra de productos de lujo y alta gama. Y que por eso ahora se había multiplicado geométricamente la venta de Harley Davidson y autos BMW mientras baja el consumo de leche. Y la verdad rigurosa y estadística es que en su gobierno no se podían comprar motos de ese nivel porque no entraban al país. Los que lo querían hacer se anotaban en lista de espera.
Cristina viene por todo.
Dice que no volvimos al mundo. Que volvimos al peor de los mundos. Al del neoliberalismo. Asegura que la justicia la persigue por orden de Macri y que por eso la han puesto en dos asociaciones ilícitas, su familia y su gobierno.
Cristina viene por todo.
Está recargada, propone mucho más de lo mismo. Es la reina de las mentiras. Es candidata para octubre. Solo el voto popular le puede poner un freno y reducir su proyecto a cenizas o lanzarla a la candidatura presidencial. Las urnas tienen la palabra.
25 de mayo de todos – 25 de mayo 2017
El sol del 25 viene asomando. Aunque hoy esté nublado, el sol del 25 viene asomando con toda su potencia libertaria. Y hablo del sol del 25 de todos los argentinos y no solo de los que simpatizan con el gobierno como pasó en los tiempos de cólera de los Kirchner.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Es que todavía hay un sector importante que encerrado en su ideologismo dogmático cree en una democracia chavista. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera independencia. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria? No es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos. Leopoldo Marechal decía que “la patria es un dolor que nuestros ojos no aprender a llorar/ la patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita mayor equidad y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades. Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar. De esa batalla cotidiana entre los laureles y los burdeles que nos supimos conseguir y que no supimos eliminar, nace todos los días la patria que tenemos. Hay que mirarla hacia el futuro como la patria que queremos. La que tenemos que sembrar. La que hay que refundar. La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco. Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Habíamos dado el primer paso, habíamos sembrado la primera semilla. Seis años después, lograríamos nuestra independencia. Y recién allí amanecería en esta tierra una nueva y gloriosa Nación.
Podremos colocarnos con orgullo la escarapela y eso no significará adherir a ningún gobierno ni a ningún partido. Los Kirchner, entre otros gestos autoritarios y sectarios, se habían apropiado hasta de la palabra patria. El Instituto en el que trabaja Cristina ahora se llama así. Es como una forma de decirnos que la patria son ellos y todos nosotros somos la antipatria. Eso también se terminó. O se tiene que terminar.
Seremos todos argentinos sin distinciones. Con austeridad, sin la fastuosidad faraónica de los grandes despilfarros del kirchnerismo. La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje. Es un día de gloria para todos. Otra vez recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. Recuperemos la patria. Porque la patria somos todos.