Meijide ciudadana ilustre – 1 de junio 2017

Dentro de un rato, la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires va a hacer justicia. En el salón Dorado van a designar ciudadana ilustre a Graciela Fernández Meijide. Milita a favor de la vida, la libertad y la justicia con la energía de una adolescente. Es inteligente, coqueta e incansable.
Todos le dicen simplemente Graciela. Su historia personal es un poco la historia de esta Argentina con sus dolores y alaridos más profundos y sus alegrías más fugaces. Muchas veces las arrugas de su cara representaron un país cansado de vivir espasmódicamente, sin planificación y con un grado de infantilismo que asusta. En tiempos de cirugías estéticas por millones, de urnas llenas de botox y de siliconas mentirosas, sus ojeras son medallas que la vida le colgó por haber pasado por tantos túneles y por haber sufrido tanto. Ella viene del horror y no de la política. Fue su segundo nacimiento.
El primero fue un 27 de febrero de hace 86 años en Avellaneda. Pero el segundo fue hace 40 años, en una madrugada desgarradora que no olvidará jamás. Cinco civiles armados que llegaron en tres autos secuestraron a su hijo Pablo que estaba en el quinto año del secundario y nunca había militado en política ni tenía actividad gremial. Pablito Fernández Meijide tenía 17 años y no apareció nunca más. Le repito… Pablito Fernández Meijide no apareció nunca más. En su casa quedó una mochila que todavía tenía tierra de Bariloche, una bolsa de dormir, una pecera refulgente de peces de colores, una máquina de fotos que adoraba, un perro pastor ovejero que aullaba presintiendo todo y un tremendo agujero negro que se instaló en el corazón de la familia para siempre. A partir de ese momento lo buscaron las 24 horas del día por cielo y tierra. Por las noches, Graciela le hablaba a la oscuridad y creía que Pablito la escuchaba. Entonces se abrazaba a la almohada y le decía:” Pablo, Pablito, esto va a pasar, vos sos joven y esto va a pasar. Pablito, viví, aguanta, mantenete con vida, aguanta”.
Le hablaba a una foto en la mesita de luz, a esa misma foto que después convirtió en pancarta y llevó a todas las movilizaciones para pedir aparición con vida y castigo a los culpables. Porque resultaba indispensable.
En ese momento parió a la dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Hace muchos años que conozco a Graciela Fernández Meijide. Allá lejos y hace tiempo, más de 40 años, integré desde el último escalón de importancia ese organismo multipartidario y multisectorial desde donde ella se hizo conocida en todo el país.
Supo y pudo encontrar el equilibrio necesario para mantener viva la llama de la memoria de pablo sin quemarse en el fuego del odio, el resentimiento y la venganza. Fue una activa integrante de la Conadep donde se dedicó a recibir las denuncias de los campos de concentración, los delitos de lesa humanidad y el terrorismo de estado. Fue figura fundacional del Frepaso junto a Chacho Alvarez
Finalmente Graciela nació por tercera vez en 1995 cuando un millón de personas la votaron para que sea senadora. Por sus agallas y por su sentido de la solidaridad. Apenas dos años y medio después, en 1997, fueron más de tres millones y medio de compatriotas que la tocaron con la varita mágica y republicana de las urnas. Y así pudo derrotar al fantasma de Menem y al aparato de Duhalde.
Graciela nació tres veces y hoy se convertirá en lo que ya es: una ilustre ciudadana. Eso es mucho para cualquiera. Su madre la dio a luz en el corazón de una Avellaneda obrera y pujante, después amaneció en la noche de la dictadura y, finalmente en la democracia de las urnas donde habla la voz del pueblo.
Graciela en sus orígenes se asoció políticamente con Carlos Auyero, un demócrata-cristiano íntegro de transparencia a toda prueba y gran capacidad intelectual.
Graciela siempre apuesta al consenso, a debatir con honestidad intelectual y la cabeza abierta y es difícil que se le escape alguna agresión verbal. Publicó varios libros pero los más significativos fueron las críticas y autocríticas de la violencia política de los 70. Uno se llamó “Eran humanos, no héroes” y el otro fue un extraordinario diálogo reconciliador con el ex dirigente montonero Héctor Leis.
Hebe de Bonafini en su momento la trató de “rata” a Graciela y eso me dolió en el alma. ¿Cuál es el límite? El motivo fue que Graciela había propuesto una idea audaz y polémica como la de bajarle la pena a los represores a cambio de información fehaciente sobre los desaparecidos y sobre los nietos que las abuelas buscan sin descanso y sobre el número exacto de desaparecidos durante el terrorismo de estado. Ese fue su pecado. Abrir un debate sano, necesario y desde el lugar de la víctima para buscar la verdad y la justicia como siempre han dicho los organismos de derechos humanos. Los derechos humanos tan manoseados pueden recuperarse como el terreno fértil en donde sembrar nuevos tiempos.
Esa misma palabra electoral inapelable de los votos le gritó “No va más” a Graciela y le bajó el pulgar en dos momentos terribles. Primero perdió la interna con De la Rúa y después la gobernación con Carlos Ruckauf.
Ella que se había cansado de subir la cuesta ganando una elección tras otra, perdió dos comicios seguidos y su carisma empezó a deteriorarse. Mantuvo las manos limpias y el corazón caliente pero dejó de ser el gran fenómeno político argentino, la mujer que más alto había llegado hasta ese momento con el voto popular, desde el renacimiento de la democracia.
Por esos días era como la heredera de Alicia Moreau de Justo. Pero con mucho apoyo popular.
Un familiar manchó su bandera de la ética. Su cuñado Ángel Tonietto a los 4 meses del gobierno de la Alianza fue el primer renunciado por manejos pocos claros en el PAMI donde era interventor y sin decir nada a nadie, también era prestador a través de su esposa, Juana Castagnola, hermana de Nenuca Castagnola es decir Graciela.
Eso desató un tsunami de frente. La acusaron de las peores cosas. Le dijeron abortista, Alfonsín con polleras, pituca de Barrio Norte que solo conoce a los pobres por televisión.
Algunos la insultaron como autoritaria, ineficiente y hasta la acusaron de ama de casa. Suena insólito, incomprensible, pero es la verdad histórica.
Y ella se bancó todo. Porque todavía sigue de pié peleando por sus convicciones, cuestionada por algunos y lejos de aquel estrellato pero todavía se mantiene firme y valiente en el debate nacional con mucho que perder y sin nada que ganar. Esta profesora de francés, viuda de un arquitecto llamado Enrique que la acompañó en todas hoy tiene un programa en radio ciudad, está por comenzar un ciclo de entrevistas en la televisión pública y es una de las dirigentes más participativas del Club Político Argentino. Graciela no se rinde.
Pero ya está absolutamente amortizada desde el día que perdió lo más importante que puede perder un ser humano: a su hijo. Lo demás es historia que anda caminando para que cada argentino la juzgue como quiera. Un grupo importante en media hora va a hacer justicia. Consagrarán a Graciela como lo que es, una ilustre ciudadana. Fernández Meijide mucha mujer.

Alperovich contra Nisman – 31 de mayo 2017

Hacía mucho que no se escuchaba una ofensa semejante al fiscal Alberto Nisman. ¿La escuchó a Beatriz Rojkés de Alperovich? Ayer pasamos el audio y yo le prometí esta columna. Dijo que el gobierno “resucita a Nisman porque Cristina está avasallando en las encuestas”. Terrible por donde se lo mire. Digno de un personaje nefasto y repudiable como la esposa del ex gobernador tucumano José Alperovich. Por un lado insulta y difama la memoria de una persona muerta que obviamente no puede defenderse. Y encima demuestra su ignorancia en la utilización del lenguaje. Dice que Cristina avasalla y seguramente, quiso decir arrasa en las encuestas. Pero bien lo marcaba ayer nuestro equilibrista Federico Andahasi. “Avasallar” es convertir en vasallo a alguien. Y fueron los señores feudales como los Alperovich los que en la historia reducían a la servidumbre, la esclavitud y el vasallaje a los ciudadanos comunes. Son muy tramposas las palabras desde Freud para acá. Muchas veces los actos fallidos desnudan el verdadero pensamiento.
Encima, esta mujer que avasalló la provincia llena de gente pobre y excluida, ensucia el tema Nisman justamente cuando hay dos informaciones demoledoras para su jefa espiritual, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, otra señora feudal y maltratadora.
Julio Blanck en Clarín reveló que hay pericias de la Gendarmería que confirman que hubo otra persona en la escena del crimen de Nisman. Y digo crimen porque esa presencia extraña confirmaría que no se trató de un suicidio y si de un magnicidio.
Y ayer, Rodrigo Alegre en TN, presentó un cable secreto de la cancillería que agrega pruebas a la acusación de Nisman contra Cristina, Timerman y otros cómplices por haber encubierto a los terroristas de estado iraní que volaron el edifico de la AMIA. En ese material se ve claramente como es el gobierno negacionista del holocausto de Adjmadinejad el que propone en el año 2008 un memorándum de entendimiento y es el gobierno K el que cede a esas presiones y firma el tenebroso pacto.
En este contexto abrió la boca la esposa de Alperovich. Hasta el gobernador actual, Juan Manzur tomó distancias y se despegó de semejante provocación. Con sensatez Manzur dijo que “si hay nuevas pruebas en el caso Nisman hay que investigarlas”.
Pero a nadie debería extrañarle el lenguaje y el contenido de esas declaraciones al diario “La Gaceta” de Tucumán. Hay antecedentes de su torpeza autoritaria.¿ Se acuerda de lo que pasó en la localidad de «El Molino»?, uno de los lugares brutalmente castigados por la inundación. En su momento, la esposa del gobernador de Tucuman fue humillante con un par un par de ciudadanos muy humildes que le reclamaban ayuda del estado y que mandaran las máquinas para arreglar los puentes y las calles del pueblo. No la insultaron. No la agredieron. Ejercieron el derecho constitucional a peticionar, a reclamar.
Pero Beatriz reaccionó con un desprecio típico de los que se sienten superiores. En su soberbia les dijo a los muchachos que eran unos pedazos de animales y unos vagos de miércoles. El video se pudo ver en todas las pantallas no kirchneristas. Las imágenes fueron tomadas por un teléfono celular. Hartos y deprimidos por haber perdido sus pocas pertenencias, los inundados de Tucuman se encontraron con un cachetazo peor todavía. La esposa del jefe del estado les enrostró su fortuna. Les dijo que ella podría estar en una de las diez mansiones que tiene y sin embargo estaba allí, intentando ayudar. No hacía mas que cumplir con su obligación tarde y mal y encima pretendía que las víctimas le levantaran un monumento.
Duele la panza de indignación. El estomago se revuelve. Después levantan el dedito y hablan de justicia social. Beatriz ya es la abanderada del maltrato a los humildes. Tardó varios días en pedir disculpas.

Es una señora abonada al sincericidio. Se enoja y dice lo que realmente piensa. Se le cayó la careta de la hipocresía varias veces. Ante el asesinato de una nenita de 6 años llegó a decir que nada puede hacer el Estado frente a los padres borrachos que dejan a sus chicos todo el día en la calle. ¿Quien es esta señora que presidió el Partido Justicialista y no conocía la letra de la marchita? ¿Quien es su esposo?
José y Beatriz siempre fueron uno de los matrimonios políticos preferidos de Néstor y Cristina. Tienen muchas cosas en común. Por ejemplo toda una vida dedicada al poder y el dinero y el manejo feudal de la provincia de Tucumán y de Santa Cruz.
Por eso José Alperovich recibió la información privilegiada a la hora de comprar dólares. No tan casualmente en el 2008, poco antes de que se estatizaran las AFJP apareció la lista de apellidos políticos que habían comprado dos millones de dólares. Está en esa condición tanto Néstor Kirchner como el padre y la madre de José Alperovich. Pertenecer tiene sus privilegios. La plata llama a la plata.
Por eso Cristina en su momento, nombró a Beatriz Rojkes de Alperovich como presidenta provisional del senado, un puesto clave desde lo institucional.
A José, dos periodistas de investigación de la provincia lo bautizaron como el Zar y a Beatriz, obvio, como la Zarina. No han dejado truchada por hacer. Sembraron el estado provincial de parientes y batieron todos los records de nepotismo. Hubo corrupción en muchas de las obras y acciones en la que el gobernador intervino en forma personal y, entre las acusaciones mas graves, hay que apuntar al asesinato de la joven Paulina Lebbos.
Pero el Zar, se convirtió en Jeque y eso seguramente quedará grabado en la historia política como una de las grandes obscenidades de las que son capaces algunos dirigentes que se sienten impunes. Las vacaciones fastuosas que mostraron los videos de José y Beatriz, daban vergüenza ajena. No solo porque fueron durante los masivos cacerolazos en su provincia.
También porque mientras en Tucumán todavía hay miles de chicos con problemas de desnutrición, José y Beatriz se fueron a Dubai y Abu Dhabi y se alojaron en uno de los hoteles más lujosos y caros del mundo. Es obsceno ver la opulencia descarnada y recargada. Habitaciones que cuestan entre 5 y 10 mil dólares la noche.
Oro por todos lados, mas de 20 restaurantes, un acuario en el segundo piso de 360 grados que sería la envidia de Disney. Lujo asiático en estado puro. Bailes de odaliscas, al estilo de las mil y un noches o de Ali Baba y los 40 ladrones. Ayer, Beatriz de Alperovich no hizo más que confirmar sus antecedentes y su apodo: La Zarina.

Un órgano, diez vidas – 30 de mayo 2017

Hoy es el Día Nacional de la Donación de Órganos que es como sembrar mil esperanzas todos los días. Es el día de la máxima solidaridad posible. Se eligió esta fecha porque en 1997 nació Dante y María, su madre, se convirtió en la primera mujer trasplantada que dio a luz en un hospital público. Ella sufrió una hepatitis inmune terrible durante diez años hasta que le hicieron un trasplante hepático. ¿Se imaginan lo que fue aquel embarazo? Hoy, el pibe es un gigante que se abraza a su vieja y ambos tienen la sonrisa más contagiosa del mundo.
Un solo donante, escuche bien por favor, un solo donante puede salvar la vida de 10 personas. Es la generosidad solidaria que se multiplica. Es una forma de procreación al alcance del ser humano por ser humano. ¿A cuántos hermanos podemos salvar? ¿Cuántos compatriotas pueden recibir semejante bendición? ¿Se lo preguntó alguna vez? ¿Hay otra forma superior de la entrega y el servicio hacia los demás? Es ser solidario con nuestro propio cuerpo aún después de muerto. Dar hasta que duela como pedía la Madre Teresa. Es como arrebatarle un poco de vida a la muerte, como ganarle algunas batallas.
Muchas veces la gente tira para atrás por desconfianza. La comprendo pero no la justifico. Hemos sufrido tantos engaños y desilusiones desde las instituciones que todo nos despierta sospecha. Pero en el caso de la donación de órganos hay que confiar. Nunca, jamás, se comprobó un solo caso en el que haya ocurrido algo poco claro o reñido con la ética. Hay tanta leyenda urbana producto de la ignorancia que vale la pena repetirlo una y mil veces. No se registran hechos de corrupción ni de malversación y mucho menos de tráfico vinculado al trasplante de órganos. Esas historias inventadas nos hacen mucho mal como sociedad. A todos, porque todos podemos ser donantes y todos podemos necesitar que nos donen un órgano. Uno nunca sabe su destino. Nunca sabe de qué lado del trasplante puede estar. Es actuar en defensa propia. Le recuerdo que la evaluación de los doctores del INCUCAI es muy rigurosa para confirmar la muerte. La ley exige que dos médicos, un terapista y un neurólogo firmen el acta de defunción. Y se hacen dos exámenes separados por seis horas. Hacen falta más campañas de concientización hacia la sociedad y capacitación para los médicos. Hay que quebrar ese dato nefasto de que en un año se cayeron un 10% las donaciones, son las más bajas de la década. El año pasado hubo 2.633 trasplantes, 280 menos que en el 2015.
En este momento hay más de 11 mil personas en lista de espera. No son números de una planilla. Son hijos, padres, hermanos, novios, amantes, soñadores, tan argentinos como cualquiera de nosotros y esperan en la lista y desesperan en la angustia. La medicina avanza a pasos agigantados y los trasplantes son cada vez más frecuentes y exitosos en la Argentina pero en este bendito país los donantes no alcanzan. Hemos mejorado pero todavía falta. Según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) hay 2.800.000 donantes. Los periodistas, los docentes, los religiosos, los políticos, los artistas, los deportistas y todos los que tenemos un micrófono, una tribuna o un púlpito desde donde difundir informaciones y pensamientos tenemos la responsabilidad social, la obligación moral de incitar a la esperanza, de fomentar la donación, de multiplicar la solidaridad de hacer una propaganda constante de los valores que nos hermanen más y nos hagan mejores personas y mejores argentinos. No hay otra. Un nuevo país solo tendrá mejores cimientos con mejores ciudadanos. Hubo campañas de todos los colores. Una que decía: escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo y donar un órgano. Hay que iluminar la vida de los donantes con la posibilidad de dar a luz sin ser padre o madre. Dar a luz a otro ser humano sin parir pero dando vida. Suena maravilloso. Es una epopeya que salva la vida de nuestros semejantes. ¿Hay algo superior a eso?
A esta hora exactamente hay un donante en la calle. El obelisco está iluminado de verde esperanza y todos los que están vinculados a este tema tan delicado pueden instalar la etiqueta “Si, quiero ser donante”.
Eso que late en la patria no es otra cosa que nuestro corazón multiplicado. Combatiendo a la muerte, honramos la vida. Quién dijo que todo está perdido/ yo vengo a ofrecer mi corazón. Combatiendo a la muerte, honramos la vida. La gran Eladia nuestra que está en los cielos lo decía con toda luminosidad:
Eso de durar y transcurrir,
no nos dá derecho a presumir,
porquE no es lo mismo vivir,
que honrar la vida.
Donar órganos. Dar vida aún después de muertos es honrar la vida.