El milagro de la ONU – 19 de mayo 2017

El grupo de trabajo de las Naciones Unidas mantuvo su postura de que la detención de Milagro Sala “es arbitraria”. Dos personas de este equipo dieron una conferencia de prensa: Elina Steinerte de Letonia y Setondi Adjovi de Benín. Ellos no dieron mayores precisiones sobre la líder tupaquera pero en su informe preliminar evaluatorio fustigaron en forma genérica el “uso excesivo de la prisión preventiva” y su carácter “selectivo”. Finalmente “alientan a las autoridades a aplicar medidas alternativas a la detención en todos los casos posibles”.
Creo que Elina y Setondi tienen razón en los casos de los sectores más vulnerables de la sociedad, porque siempre el hilo se corta por lo más delgado. Es cierto que los niños, la comunidad homosexual, los indígenas, los pobres y los inmigrantes de países vecinos tienen más probabilidad de ir presas que cualquier otra persona.
Pero con la misma sinceridad le digo que creo que en el caso Milagro Sala se equivocan.
Se equivocan porque utilizan un reclamo humanitario que es válido para los ciudadanos de a pié que se presumen inocentes. Pero Milagro Sala fue y es una dirigente muy poderosa y violenta y está detenida por una decisión de la justicia de Jujuy, en un país y en una provincia donde existe la división de poderes.
Se equivocan por prestar su oreja a los argumentos provocadores y sesgados de Horacio Verbitsky que nos quiere hacer creer que a Milagro Sala la metió presa el gobernador Gerardo Morales por orden de Mauricio Macri. El jefe de inteligencia informal de Cristina que vació de pluralismo al CELS debe pensar que todos los seres humanos actúan como los integrantes del Frente para la Valija. En las épocas de Cristina si había una extorsión y amenaza permanente a los jueces para condicionar sus fallos. En las épocas de Milagro Sala si había un estado paralelo corrupto y mafioso que instaló el terror en la provincia. Por algo a Milagro Sala le decían “la gobernadora”.
Elina y Setondi se equivocan porque Milagro Sala no es una presa política. No está encarcelada por sus ideas ni de prepo. Todo lo contrario. Milagro Sala esta con prisión preventiva con total apego a la ley que dice que debe aplicarse para el caso en que haya peligro de fuga o que la detenida en libertad pueda obstaculizar la investigación de la justicia. Y Milagro Sala ya demostró más de 20 veces que es capaz de apretar, patotear, amenazar y maltratar a todo el mundo. Y por lo tanto el peligro que la verdad corre es que muchos testigos se atemoricen y cambien sus testimonios.
Se equivocan los funcionarios de la ONU si creen que esta decisión es política o arbitraria. Cuatro instancias judiciales confirmaron que la prisión preventiva es correcta y es lo que corresponde. El juez, la Cámara de Apelaciones, el tribunal de Casación y el Superior Tribunal de Justicia. ¿Escucharon los del Grupo de Trabajo? Repito: Cuatro instancias legales certifican lo que le estoy diciendo. Y no se trata de jueces nuevos colocados por el flamante gobernador Gerardo Morales. Todos son jueces designados durante gobiernos peronistas y hay algunos que hace 30 años que ejercen la magistratura. No son militantes ni dictadores lo que tienen encarcelada a Milagro Sala. Son jueces de la Constitución.
Se equivoca la gente de la ONU si creen en los argumentos mentirosos de Cristina que muy suelta de cuerpo dice que volvieron los presos políticos a la Argentina. Cristina lo hace en defensa propia porque sabe que el lugar donde está Milagro puede ser también su destino. Milagro Sala no es una líder de la lucha por los pobres. Ella tomó de rehenes a los pobres, los maltrató y sobre todo a las mujeres, a las que en con brutal violencia de género las castigó a cachetazo limpio. Ella es la jefa de una asociación ilícita mafiosa que robó los dineros públicos y extorsionó a los más necesitados porque los obligó a afiliarse a la Tupac Amaru para aspirar a una casa, un trabajo, un plan o un banco de escuela para sus hijos.
Se equivocan Elina y Setondi si creen que Milagro es una luchadora social admirable. Es la comandante de un grupo de choque con ropa y costumbres castrenses y militaristas que anduvo metiendo miedo a Dios y a María Santísima.
Milagro Sala, amigos de la ONU, está siendo juzgada con todas las garantías, con respeto a sus derechos humanos y con el debido proceso. Tiene muchas causas porque cometió muchos delitos.
Algunos expedientes ya tienen 12 cuerpos.
Las filmaciones muestran a los tupaqueros mientras se llevan bolsos de dinero de los bancos. Esa plata se evaporó en el aire igual que las 2.300 viviendas que no están y que fueron pagadas en su totalidad, incluso con actualización de precios.
Las casas no están. El dinero no está. Milagro Sala además fue procesada este año en dos ocasiones por el juez Pablo Pullén Llermanos. Una vez por el encubrimiento agravado de la tentativa de homicidio una nena de 11 años que fue herida en un tiroteo. Y la otra por lesiones agravadas a Cristian Arias, el cuñado de un dirigente sindical histórico y marxista, no fachista, que se llama Carlos “El Perro” Santillán. Hay que decir que este gremialista honrado, también denunció que fue amenazado de muerte y corrido de su sindicato por patotas armadas de Milagro Sala. ¿Escucharon amigos de la ONU? No la denuncia un oligarca jujeño a Milagro. Es un dirigente clasista y combativo.
Hay muchas denuncias de humillación y amenazas a la gente de su movimiento que no se arrodillaba ante sus órdenes. Y ahora, en estos momentos, todos los días hay amenazas a jueces, fiscales, testigos, periodistas e intentos extraños de provocar motines en las cárceles y caos en las calles. Hubo incluso una denuncia falsa por parte de Milagro. Dijo que había sido torturada. Algo que no pudo comprobarse ni es cierto. Todo lo contrario, ella tiene privilegios que no tienen las demás presas.
Si esto es así con Milagro Sala presa, ¿Se imagina lo que sería de las investigaciones con ella en libertad? Todo volvería al miedo y al silencio como los años en los que Milagro fue dueña y señora de la provincia de Jujuy. Corre riesgo la vida de mucha gente si dejan libre a Milagro.
El juez Pullén Llermanos dice que está combatiendo al crimen organizado y que todos pueden ser objeto de un atentado. Porque la tropa de Milagro anda con armas y dicen que no dudan en usarlas si es necesario.
Milagro Sala hizo uso y abuso de los bolsones de comida que le enviaba Alicia Kirchner: se quedaba con 40 mil para vender.
Fue la reina de los manejos clientelares feroces, casi de reducción a la servidumbre y con una discrecionalidad absoluta y por eso perdió por goleada la elección. En las internas, Milagro Sala sacó menos votos que la cantidad de afiliados a la Tupac. El voto secreto desnudó que muchos no la quieren y que se afiliaron porque no tenían alternativa.
Fue discriminadora con los homosexuales cuando dijo, “Callate puto, te haces custodiar por la policía, marica”. El Inadi K no dijo una palabra. Amiga de los Luis D’Elía y los integrantes de La Cámpora y Quebracho.
¿Se acuerda cuando apretaron a Jorge Lanata y su equipo y le robaron una cámara de televisión que nunca le devolvieron?
Milagro se movilizaba en caravana de autos cero Kilómetros y es parte de una barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Muchos viajes a Bolivia hacen que haya sospechas de algún tipo de vinculación con los narcos de ese país. Tiene un crecimiento patrimonial inexplicable. Hasta una casa de tres millones de pesos en el Dique La Ciénaga.
Milagro fue amenazante con su organización vertical y castrense. “Les voy a poner una bomba en la comisaría y los voy a hacer volar a la mierda”, amenazó a dos policías y esa es una de las causas abiertas que tiene en la justicia.
No se equivoquen funcionarios de la ONU. Milagro no es una presa política. Milagro es una presa de la ley de las instituciones democráticas. Milagro Sala tiene un discurso de izquierda pero es maltratadora de los pobres como algunos terratenientes de la alta sociedad. No tiene compañeros de militancia, tiene rehenes. Es un milagro que digan que su detención es arbitraria.

Los impresentables de Cristina – 18 de mayo 2017

La grieta ahora se instaló puertas adentro del peronismo. Esa fractura social expuesta que los Kirchner le produjeron a la sociedad, ahora la tienen en su propia casa. Hay un sector mayoritario del Partido Justicialista, sobre todo los que tienen poder y votos porque gobiernan municipios y provincias, que no quiere compartir espacio con lo que me gusta denominar como “Los impresentables de Cristina”. Tienen nombre de murga. Los Impresentables de Cristina. Y son una murga, pero no de artistas de variedades, payasos y saltimbanquis que alegran la vida, sino una murga de delincuentes que amargan la vida. Hay un denominador común: tienen un amplio rechazo de la sociedad que los coloca en los primeros puestos de la tabla de posiciones de imagen negativa. Además, todos se esconden debajo de la pollera de Cristina para seguir mojando del pancito del poder.
Los más notorios son Amado Boudou y Luis D’Elía. Fueron los primeros patos de la boda que los intendentes bonaerenses no quieren tener cerca y mucho menos compartir una lista de diputados con ellos. Dicen que son piantavotos, salvavidas de plomo, que no aportan nada, solo problemas y se convierten en el centro de los ataques del resto de la ciudadanía. Pero Amado que ya no es tan amado y el patotero Luisito no son los únicos de esta formación carnavalesca y careta. Son los abanderados, los que con su actuación pública se han convertido en todo lo que la inmensa mayoría de los argentinos rechaza. Pero hay que sumar a Aníbal Fernández, Martín Sabbatella y Fernando Esteche, entre otros “impresentables”.
Todos han sido avalados por Cristina. Sin ella no serían nada. Y con ella son la síntesis de lo que no debería ser un político.
Amado Boudou es un malandra de estado, un vivillo que no dejó delito por cometer a lo largo de toda su vida. Desde piratearle la mitad de un auto a su ex esposa hasta falsificar sus documentos y dar como domicilio a un médano. Siempre la trampa, siempre por izquierda, nunca por el camino ético ni respetando la ley. Ahora va camino al juicio oral por el intento de robarse la fábrica de billetes. Es muy conocido el caso Ciccone. Con su banda, la Mancha de Amado que integran Vandenbruele y Nuñez Carmona, armaron una asociación ilícita para apoderarse de la empresa luego de haberla sometido a un hostigamiento feroz desde el estado para quebrarla. Aquí hay un agravante que los kirchneristas no le perdonan. Ese era un botín de guerra de Kirchner. Néstor fue el autor intelectual del proyecto y le encargó a Amado que lo ejecutara. Lo que pasó es que, una vez que Néstor murió, Amado Boudou dijo “papita pa’l loro” y se apropió de lo que Néstor se quería apropiar ilegalmente. Ni hablar del robo que junto al gobernador Gildo Insfran le hicieron al pueblo pobre de Formosa. Una coima de casi 8 millones de pesos para refinanciar la deuda de la provincia. La consultora que actuó también fue la Mancha de Amado que entregó la factura número 3 de una empresa sin oficinas ni empleados. La factura número 1 y 2 habían sido anuladas por haber sido mal confeccionadas. Que curioso. Cobraron la coima en el banco en efectivo y en dólares y le devolvieron dos millones a un funcionario de Insfrán. Todos robaron a los formoseños. Amado fue elegido siempre por Cristina. Por eso llegó a vice incluso con la oposición de Néstor. Fue un liberal de Alsogaray y hoy se siente un revolucionario del chavismo K. Es el jefe de “Los impresentables de Cristina”.
Su lugarteniente es Luis D’Elia. Tienen un altísimo desprestigio bien ganado. Un rechazo social inmenso. Tomó una comisaría en el barrio de La Boca. Agarró a trompadas a un manifestante del campo. Llamó a fusilar disidentes. Llegó un momento en que toda su familia, su esposa y sus hijos cobraban sueldos del estado. Es el vocero informal de Irán en la Argentina y es consecuente con su antisemitismo. No pudo explicar algunos negocios con combustibles y camiones que regentean amigos suyos. Enojado ayer le dijo a los intendentes que no lo pueden ni ver: “Que se vayan con Randazzo: no necesitamos a estos forros para ganar las elecciones”. Claro que D’Elía confía, ruega, mejor dicho, para que se presente su jefa Cristina como candidata, porque solo no puede ganar las elecciones ni del centro vecinal de su barrio.
Ariel Sujarchuk que es el intendente de Escobar dijo que “Boudou y D’Elía son el límite”. Y Sujarchuk no es un derechista amigo de Macri. Es un fiel verticalista de Cristina. El contragolpe de D’Elía fue escatológico y grosero como siempre pero contra Martín Insaurralde: “No sos peronista ni kirchnerista. Sos un hijo de puta al servicio de los peores intereses. La querés vetar a Cristina y no te animas. Fuiste a la embajada de los Estados Unidos a pedir instrucciones.”
Máximo Kirchner quiso hacer una reunión amplia, mostrando la unidad partidaria en la provincia de Buenos Aires y no consiguió que se sumaran un grupo grande de intendentes. Amado Boudou se fue enojado por exigencia de estos dirigentes que aún asi, no fueron a la convocatoria del comandante de La Cámpora, el príncipe Máximo.
Por eso le digo que la grieta se instaló adentro del peronismo. Hasta ahora nadie se animaba a cuestionar a estos muchachos bancados por Cristina. Pero hoy la necesidad tiene cara de hereje. Para mantener sus intendencias y ganar las elecciones de octubre, muchos han comprendido que el último mensaje de las urnas fue basta de violentos autoritarios y de corruptos.
El caso más claro es el de la fórmula que llevó al peronismo a una de sus peores derrotas de la historia: Aníbal Fernández y Martin Sabbatella. Ellos fueron bendecidos por Cristina y por eso los tres fueron los mariscales de la derrota. Fueron derrotados por María Eugenia Vidal pero también perdieron en sus propios distritos: Aníbal en Quilmes y Sabbatella en Morón. Era tan pobre su nivel de representación que hasta en el lugar en donde nacieron y fueron intendentes los repudiaron en las urnas. Son datos. Nadie los quiere cerca. También son considerados piantavotos por intendentes que ganaron con comodidad sus comicios. Quieren renovar las caras, limpiar la imagen, sacarse de encima a los más repudiados por los ciudadanos de a pié.
Aníbal se incineró en el altar de Cristina defendiendo lo indefendible. Diciendo que la inseguridad era una sensación, que en Alemania había más pobres que en Argentina y una sarta de estupideces más. Pero además tiene cosas muy graves que explicar ante la justicia. Su relación con el triple crimen de la efedrina, la estafa a los más humildes que fue el plan Qunitas, y un nivel de vida que no se corresponde con sus ingresos, entre otras causas. Hasta el Papa Francisco se movió para que Aníbal no fuera consagrado gobernador de Buenos Aires. La gente de la Iglesia siempre lo vinculó al narcotráfico.
De Fernando Esteche está todo dicho. Acaba de dejar la conducción de Quebracho para abrazar definitivamente al cristinismo. Es uno de los encapuchados con palos y molotov que más violencia generó en los últimos diez años. Ya estuvo preso por eso. Tuvo que pedir disculpas cuando en un sincericidio brutal llamó a derrocar al gobierno de Macri en una clara actitud golpista y autoritaria. Es otro de los delegados de Irán en la Argentina. Es el más peligroso de Los Impresentables de Cristina.

La droga asesina – 17 de mayo 2017

Roberto Moro, el titular de la Sedronar denunció que nuestro país está en el peor momento del consumo de droga de su historia. Más que un título informativo de alto impacto es un grito pidiendo ayuda.
El consumo, la producción, la exportación y el lavado de dinero proveniente del narcotráfico son los cuatro eslabones que completan esa cadena criminal nefasta. Todo el país está atravesado por semejante drama y es una de las malditas herencias que les debemos a 12 años de kirchnerismo. Nos dejaron altísimos índices de pobreza inflación negada, una corrupción colosal y el odio que alimentó la fractura social expuesta. Pero seguramente la peor de las asignaturas pendientes que dejó Cristina tiene que ver con los estupefacientes.
La gran mayoría de los argentinos todavía no tomó conciencia de la gravedad del tema del narcotráfico por un lado y del consumo de droga por él otro. No se generó el suficiente escándalo moral que nos haga levantar la voz y exigir que todos los involucrados trabajen duro y en forma mancomunada para terminar con estos dueños del veneno que mata a nuestros hermanos y que se llenan los bolsillos con dinero sucio.
La droga es el principal enemigo del pueblo. El último intento de instalar el tema de verdad en el debate público lo hizo la Comisión Nacional de Pastoral sobre Drogadependencias, que coordina el padre José María “Pepe” Di Paola. El documento fue contundente al pedirle a las autoridades la urgente declaración de la “emergencia nacional de adicciones” para empezar a cortar por lo sano y para ganar algunas batallas en esta lucha desigual que, según el especialista en desarrollo social Daniel Arroyo, “estamos perdiendo 10 a 0”.
El texto de los curas que ponen el pecho y el cuerpo todos los días en las villas y en los hospitales pegó un alarido: “¡Basta! ¡Basta! ¡Ni un pibe menos por la droga! Hay que ponerse a trabajar”. También ratificó su firme rechazo a “las políticas liberales que reclaman el derecho de cultivar, tener o consumir drogas”, en clara referencia a la marihuana. Se agradece esa postura tan taxativa frente a muchos presuntos progres y chicos cool que se creen que la legalización puede ser un camino de salida cuando, en realidad, es la puerta de entrada de los sectores más necesitados.
El documento de los curas villeros puso el dedo en la llaga cuando dice que hay que cortar el circuito financiero. Dinamitar la ruta del dinero que enriquece a estos criminales que trafican con el dolor de nuestras familias.
El texto dice que “El narcotráfico es una red multinacional con gerentes y CEOs, que saben tanto de complicidades políticas como de comunicación, de maquillar la realidad con teorías novedosas surgidas en universidades prestigiosas, de hacer lobby y buscar leyes favorables a sus negocios”. Una denuncia corajuda que describe la magnitud de la guerra que nos han declarado.
Los representantes diocesanos no creen conveniente politizar el tema. Dicen con claridad que “no se trata de un gobierno u otro, sino más bien de un problema que fue creciendo y, como una espiral, avanza profundizando el deterioro de la vida de nuestros jóvenes y destruyendo el tejido social”.
Denuncian que cotidianamente, llegan a sus parroquias e instituciones presentes a lo largo del territorio nacional, a los pueblos y ciudades muchos pibes, gurisas, changos y chinitas que perdieron su libertad por la falta de sentido y oportunidades, y quedaron entrampados en las redes del consumo de alguna droga, tanto legal como ilegal. Acompañamos el sufrimiento de sus familias y seres queridos. Esto sucede incluso en los pueblos más chiquitos, en los que para poder ver a un psicólogo o especialista en salud mental hay que viajar 100 o 200 km. La situación es desesperante y nos preguntamos cuál es la respuesta que como sociedad estamos ofreciendo. Debemos sincerarnos. En los centros urbanos estamos discutiendo modos novedosos de intervenir, organizando congresos y analizando las falencias de los distintos paradigmas y modelos teóricos, muchas veces importados, y la respuesta sigue siendo insuficiente, mientras hay cerca de un millón de jóvenes que no estudia ni trabaja en nuestro país.
Rechazan los enfoques represivos hacia las víctimas que consumen y explican que si a nuestros jóvenes no les ofrecemos oportunidades reales para crecer, para descubrir el sentido de la vida, políticas públicas de prevención y un sistema de salud adecuado, van a ser estructuralmente vulnerables. No alcanza con perseguir al narcotráfico, hay que cuidar a los pibes.
La ministra de seguridad Patricia Bullrich dijo que nuestro país “tiene un mercado perfecto para los narcos y por eso iniciaron una lucha frontal y concreta. Argentina exporta cocaína por las hidrovías”.
Y está claro que la prevención siempre es el camino más barato y efectivo. Porque el narcomenudeo llegó a todas las latitudes. Porque la cultura que se instaló muestra al vendedor de droga como alguien exitoso que se llena de plata y que tiene las mejores motos y zapatillas frente a la miseria que lo rodea. Es un liderazgo absolutamente tóxico. Un patrón del mal que produce una verdadera implosión social allí donde se instala: los robos y los asesinatos se multiplican en forma proporcional a la cantidad de droga que se consume y trafica. Y a las instituciones que han sido perforadas y prostituidas por la corrupción.
El anterior gobierno tenía una actitud cómplice y negadora. No solo por los millones de dólares que embolsaron con el contrabando de efedrina y por el triple crimen. También porque personajes fuertes del gobierno como Aníbal Fernández miraban para otro lado y subestimaban el problema. Hay que revisar a fondo los aportes que recibieron en la campaña electoral de la mafia de las droguerías y sumar dos más dos.
Hay que decirlo con todas las letras: no hay droga buena. Hay que decirlo de la manera más descarnada posible: no hay droga buena porque no hay muerte buena. Y la droga asesina. Todas las drogas matan: Más temprano o más tarde. Algunas matan en forma fulminante y otras lo hacen por goteo: primero te esclavizan, te hacen adicto, te dominan hasta que finalmente, cuando menos lo esperas, te clavan un puñal por la espalda.
No solamente la droga mata. En general, en la mayoría de los casos, mata a pibes. Es un crimen a la vista de todos que liquida a los jóvenes. La iglesia ya puso el grito en el cielo. Ahora nos toca a nosotros levantar esa bandera y llevarla a la victoria. “Ni un pibe menos por la droga” debe ser nuestro objetivo colectivo. Nuestra epopeya nacional. Ni uno menos por la droga. Ni uno menos.
No hay otro camino que matar a la droga antes de que la droga nos mate a nosotros.