A esta altura todo indica que Cristina está más para el diván del psicoanalista que para la banca de senadora. Tal vez para el sicódromo de nuestro compañero Federico Andahasi.
Es que su desequilibrio emocional la lleva a decir locuras y falsedades a repetición. Ayer dijo ante diputados europeos, muy suelta de cuerpo, que el gobierno de Macri surgió de “la más formidable estafa electoral de la que se tenga memoria”.
Jamás en democracia alguien se atrevió a hablar de estafa electoral a un triunfo limpio y contundente en las urnas con 13 millones de votos. Y ella dijo que Macri es un presidente ilegítimo. ¿Qué es eso? ¿Imposibilidad de reconocer y procesar su fracaso o golpismo berreta?
Le confieso que a veces me cansa hablar de Cristina. Pero creo que sigue siendo una formadora de opinión pública y corresponde salir al cruce de sus falsedades. Porque de lo contrario, el que calla otorga. Es como si naturalizáramos las mentiras flagrantes o nos creyéramos semejantes delirios afiebrados por la ideologitis, es decir por la inflamación de la ideología. Según Cristina la estafa electoral de Macri consistió en engañar a todo el mundo prometiendo cosas que después no cumplió ni intentó cumplir.
Es impresionante como le funciona a Cristina el mecanismo de la proyección. Ella fue la que prometió jerarquizar las instituciones republicanas y por eso lo echó de su gabinete a Guillermo Moreno y a los pocos días pronunció el célebre: “Vamos por todo”. El que va por todo es un totalitario, la propia palabra lo dice. El lema de campaña de Néstor fue “por un país en serio” y colocó a Roberto Lavagna como una señal de continuidad del país razonable y centro progresista. Sin embargo a los dos años tiró todas esas promesas a la basura, humilló a Lavagna y se lo sacó de encima y nos metió en la fundación de un modelo de corrupción colosal que fue pensado y ejecutado por él y en un sistema de persecución y odio hacia el pensamiento distinto y plural. Nos prometió Suiza y nos metió en Venezuela.
Me sigue preocupan la carencia de argumentos sofisticados e intelectualmente modernos de Cristina. Hace un par de días dijo esa brutalidad de que los jóvenes que consiguieron trabajo no lo lograron por mérito propio sino por las bondades del esquema económico que ella diseñó desde el estado. Hacía mucho que no escuchaba una gorilada que desprecia a la gente humilde tan grande y sobre todo de parte de una mujer que se dice peronista. Pero ese paternalismo que subestima a los pobres la llevó a plantear ahora algo peor todavía. Según ella, en estos momentos, la sociedad es incapaz de leer o interpretar los mensajes subliminales que hay detrás de las noticias. Por lo tanto se convierten en unos robotitos medio tontos manejados a control remoto por la televisión hegemónica que casi les dice a quien tiene que votar. Un verdadero despropósito que indigna la condición humana. Por suerte los seres humanos en general y los argentinos en particular tenemos bastante mirada crítica como para tomar decisiones por nuestra cuenta. Y los medios de comunicación influyen muy poco. La gente vota o elige sus liderazgos sociales en función de su propia experiencia personal y no por lo que le dice la tele o la radio y mucho menos los diarios. Si a una persona le va bien en el trabajo, siente que puede opinar con libertad y su seguridad mejora en las calles y la educación de su hijo también, sabrá a quien tiene que votar. Es muy injusto y maltratador de parte de Cristina decir lo que dijo. Primero porque su arbitrariedad la lleva a decir que en el 2011 cuando ella fue reelecta con 12 millones de votos y el 54%, la gente no veía televisión o no escuchaba la radio. Es insensato. Irracional. No le puede echar la culpa a los medios que le lavan la cabeza a la gente de su derrota. Porque si no, le tiene que echar la culpa también de su triunfo. ¿Cómo se explica semejante metida de pata? Los que la votan a ella son conscientes y capaces de descartar los mensajes nefastos de los medios y los que no la votan son unos corderitos que hacen lo que les dice Clarín. Que mirada ramplona que Cristina tiene de los ciudadanos. Como los subestima. Los considera una cabeza vacía a la que se puede llenar con cualquier cosa.
Dice que con los jóvenes de su generación eso no pasaba porque estaban acostumbrados a razonar por su cuenta, a leer libros y lograr un pensamiento abstracto. Es una mirada demasiado complaciente de ella misma y sus compañeros de generación, muchos de los cuales terminaron mandando miles de jóvenes a la muerte y se levantaron en armas contra la democracia. También es un prejuicio demasiado ofensivo para los jóvenes de hoy que son más democráticos, pacíficos, tecnológicos, innovadores, abiertos y audaces.
Se refiere despreciativamente a los más pobres y a los más jóvenes, justo el grupo social al que ella dice intentar representar. Por eso digo que su discurso no tiene coherencia ni racionalidad. No se corresponde ni con su presunta ideología progresista. Es más parecido al de una señora feudal de la Patagonia que está llena de hoteles, dinero ajeno y prejuicios reaccionarios.
En el parlamento europeo, Cristina tuvo que beber de su propia medicina. Dos jóvenes la escracharon con una bandera que decía “Welcome Korrupta”, con “K”. Algo que no me gusta ni defiendo pero que instalaron los Kirchner durante su gobierno. Esa provocación de ir a insultar a alguien en lugar de promover algo superador.
De todas manera la acusación más grave que hizo Crisitina desde lo institucional fue decir que la Corte Suprema es un instrumento de represión y persecución que utiliza el gobierno contra ella y sus testaferros, cómplices o socios de los delitos. No hay un solo indicio de que eso sea cierto. Ella cree que el gobierno hace lo mismo que hizo ella en el gobierno. Presionar y extorsionar a jueces y fiscales para que castiguen las voces disidentes y blinden con impunidad a los amigos. Macri casi no tiene contacto con la Corte. Le dije y lo repito: se entera por los medios de sus decisiones.
Acompañada por embajadores Cuba, Venezuela y Nicaragua, los países más autoritarios e injustos socialmente, Cristina dijo apocalíptica que este es un país de presos políticos y genocidas libres. Milagro Sala está presa por sus estafas y actitudes violentas y por ahora no salió ni creo que salga en libertad ningún criminal de lesa humanidad. Siga la joda y la mentira serial.
La ex presidenta cree que la sociedad se ha derechizado frente a las pantallas de televisión. No comprende que los argentinos votaron por más libertad, más instituciones, más justicia, más trabajo, menos pobreza e inflación y, sobre todo, más igualdad de oportunidades. Eso es todo lo contrario de la derecha. Es sentido común, ansias de progreso, búsqueda de felicidad y seguridad para nuestros hijos. Esos valores y demandas no son derecha ni de izquierda. Eso se llama democracia plena y republicana. Ni más ni menos.
Macri contra Zaffaroni – 10 de mayo 2017
Hoy Macri rompió el silencio y su voz se escuchó con toda contundencia en Mendoza. Dijo que siempre estuvo contra la ley del 2×1 y de todo lo que favorezca la impunidad y, mucho más, cuando se trata de delitos de lesa humanidad”. Hasta ahora el presidente no se había pronunciado. Lo habían hecho el jefe de gabinete, el ministro de Justicia y la gobernadora bonaerense. Pero faltaba conocer la postura del jefe del estado en un tema tan delicado. En la conferencia de prensa, Macri felicitó al Congreso de la Nación por la rapidez y la eficiencia para salir a cubrir el vacío legal que permitió ese fallo vergonzoso y que además, a mi criterio es claramente anticonstitucional.
Una pregunta de una colega le permitió a Macri salir al cruce de las acusaciones de Cristina y su tropa. Ellos siguen la línea que les bajó Horacio Verbitsky que sin una sola prueba dijo que se trataba de un complot del gobierno nacional con la iglesia católica y la justicia para liberar la mayor cantidad de terroristas de estado posible.
Macri dijo todo lo contrario. Que le llamó la atención con la firmeza que muchos kirchneristas se opusieron a este fallo pese a que en su momento apoyaron la ley del 2×1 de la mano del falso garantismo que siempre benefició a todo tipo de delincuentes del doctor Raúl Eugenio Zaffaroni que hoy es el principal asesor de Cristina en temas jurídicos.
Cristina antes de salir de Grecia, siguió hablando de fantasmas que solo existen en su imaginación sesgada y torpe. Acusó al gobierno de Macri por el fallo de la Corte donde dijo que hay una nueva mayoría automática. No conforme con ese delirio, Cristina redobló la apuesta y aseguró que “la justicia está totalmente alineada con el gobierno” y que “lo único independiente” que hoy hay en la Argentina “son los reyes de España”. De hecho Página 12, el boletín oficial del cristinismo mas fanático titula al fallo de los tres jueces de la Corte como “Pro genocidas”.
Ya le dije muchas veces que Cristina suele proyectar las trampas de su propio gobierno. Que acusa a los demás de sus propias matufias. El ladrón cree que todos son de su condición. Antes había dicho que durante su gobierno no hubiera salido un fallo así. A confesión de partes relevo de pruebas. Ella intentó por todos los medios colonizar la justicia y en muchos casos lo logró. Su herramienta principal fue la agrupación “Justicia Legítima” y la comandante Alejandra Gils Carbó. Hoy no hay un solo indicio de que el gobierno le ordene a la justicia lo que tiene que hacer. Todo lo contrario. Es tan grande la distancia que hay entre ambos poderes que muchas veces Macri se entera por el periodismo de los fallos cortesanos. El presidente hace tres horas le respondió a Cristina con este concepto. Dijo que ella piensa con la deformación de haber gobernador así, vulnerando la independencia de los poderes y cree que todos hacen lo mismo.
Fue duro Macri cuando calificó a los que actuaban como Cristina, como “líderes mesiánicos, iluminados que creen que se las saben a todas”. Y aprovechó para poner el ejemplo de Santa Cruz. Dijo que no era una casualidad todo lo que estaba pasando en esa provincia colapsada y paralizada. Que era “causalidad por del desmanejo que se hizo durante muchos años, igual que lo que se hizo en el país en la década robada.” Allí el presidente entró en el autobombo. “Nosotros con el cambio evitamos en la Argentina la crisis que hoy estalló en Santa Cruz”.
En todos los temas aparece la increíble hipocresía de Cristina y su tropa. Y en su rechazo al fallo de la Corte Suprema de Justicia a favor del 2×1, también surge con una cara de piedra que no se conmueve frente a las evidencias más contundentes. Si la realidad no encaja con sus prejuicios dogmáticos, a la basura con la realidad. Ese parece ser su lema.
La ex presidenta mira la paja en el ojo ajeno y no observa la viga en el propio.
Porque no hay un solo dato riguroso que pruebe que el actual gobierno movió aunque sea un dedo en favor de este fallo vergonzoso y absolutamente injusto. Por el contrario, hay varias informaciones que le dan mayor responsabilidad a la cultura falsamente garantista del kirchnerismo en la resolución de tres miembros de la Corte que, a mi criterio, también es inconstitucional.
Por eso hay que hablar de Eugenio Raúl Zaffaroni, el brazo jurídico de Cristina. Su prédica siempre favorable a los delincuentes instaló o ayudó a instalar el clima de época que parió el nefasto 2×1 y que se sancionó durante el gobierno peronista de Carlos Menem.
Para muestra basta un botón. Zaffaroni votó en el 2013 con el mismo criterio de los tres jueces de la Corte que hoy todos los K repudian. Fue en el caso del gendarme Enrique Rei que se había apropiado de un hijo de desaparecido. Y eso que Rei había sido detenido en el 2004, es decir, con posterioridad a la derogación de esa ley indigna que solamente benefició a delincuentes y criminales de todo tipo. No fue la única vez que Zaffaroni tuvo esa postura. Hizo lo mismo en el caso del coronel Antonio Simón
Durante el gobierno de Cristina nadie impulsó una ley que excluyera a los represores del beneficio de la ley más benigna. Eso lo marcó claramente ayer en el recinto la doctora Elisa Carrió.
El peligro y la conmoción institucional que generaron Elena Highton de Nolasco, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz lo da la cantidad de criminales de lesa humanidad que podrían llegar a salir en libertad. Algunos famosos por su crueldad y ferocidad como Luciano Benjamín Menéndez, Alfredo Astiz, Jorge “El Tigre” Acosta, o en nazi criollo Miguel Etchecolatz, entre otros.
La ley del 2×1 fue unos de los mecanismos más perversos y aberrantes en materia de política criminal, un engendro humillante para todos los familiares de víctimas que en muchos casos vieron como salían en libertad los asesinos de sus seres queridos.
Este fallo dividido, tan ajustado de 3 votos a 2, abrió una herida social que estaba lentamente en camino de suturarse. Eso es imperdonable. Porque los crímenes cometidos por el terrorismo de estado son imprescriptibles y no pueden ser indultados ni beneficiados por una amnistía.
Pero una vez más frente al hecho consumado, Cristina, vuelve por su camino de falsedad e hipocresía, mira para otro lado, no reconoce un solo error de su parte y aprovecha el tema para erosionar políticamente al gobierno.
En el caso de derechos humanos los Kirchner acumularon una vasta experiencia en apropiarse del tema como escudo para ocultar la corrupción y para ponerle su camiseta partidaria a los pañuelos blancos. Todo eso pese a que mientras gobernaron esta Santa Cruz que se cae a pedazos, nunca movieron un dedo por los desaparecidos ni presentaron un habeas corpus ni hicieron, aunque sea, una misa un 24 de marzo. Cristina es así. Fue ella la que designó como máximo jefe del ejército al general César Milani, hoy detenido por delitos de lesa humanidad. Cristina es asi. Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. Los errores son ajenos. Los aciertos son de ella. Soberbia y altanería de estado. Cristina es así.
Cristina en un pantano – 9 de mayo 2017
Cristina se fue a Europa para buscar un poco de oxígeno y tratar de huir del pantano político en el que está atrapada. De nada vale que corra, el incendio va con ella. Está en arenas movedizas y por eso mientras más se mueve, más se entierra. Los problemas más graves que la inquietan fueron generados por su propio sectarismo autoritario y por haber sido tanto la mariscal de la derrota electoral como la jefa de la asociación ilícita que saqueó al estado nacional.
Cristina lo hizo. Ella fue la que decidió sin consultar con nadie y con su dedo designó a Amado Boudou como vicepresidente de la Nación. Nadie la obligó. Ni Néstor. Hoy no puede evitar que la mugre de la corrupción de Boudou salpique su propia mugre. Que quien ella eligió casi como su delfín se haya convertido en el pato de la boda por aplicar la misma metodología delictiva de los Kirchner con los dineros públicos. Por eso Ciccone, Formosa y el enriquecimiento ilícito, entre otras ocho causas y cuatro procesamientos.
Cristina lo hizo. Fue ella la madre fundadora del proyecto pingüino en Santa Cruz. Codo a codo con Néstor instalaron un ladrifeudalismo que llevó al estallido social y la anarquía a la provincia. Fue ella la que provocó a los manifestantes que sitiaron la casa de la gobernadora Alicia Kirchner.Y después, filmó un reality show cargado de mentiras y sobreactuaciones con la idea de victimizarse.
Cristina lo hizo. Fue ella la que primero dijo me excluyo y después con la misma cara dura aseguró que no cree en exclusiones. Claramente tuvo que recular en chancletas porque si Cristina avisa que no va a participar del desafío electoral es una demostración de temor que la vacía del poco poder que le queda para armar las listas y llenarla de integrantes de La Cámpora.
Cristina hizo cosas muy graves. Insisto en que fue la comandante de un modelo que instaló la persecución y el odio y la fractura social expuesta pero que además construyó un gobierno cleptocrático de dimensiones colosales e inéditas.
Pero lo más grave que Cristina hizo desde el punto de vista conceptual, teórico o cultural si usted quiere es fomentar el facilismo populista y consolidar la idea paternalista y nefasta de que es el estado el que decide si a una persona le va bien o mal. Ese pensamiento que ya era jurásico y fracasado en los 70, quedó desnudo en una de las charlas que dio en Grecia.
A la hora de explicar los motivos del triunfo de Mauricio Macri dijo que “ los jóvenes que consiguieron trabajo durante su gobierno creyeron que había sido por sus propios méritos” y no por los beneficios el modelo que ella había instalado que generaba el marco suficiente para que se efectivizara el “derecho” que todos tienen al trabajo.
Una Cristina auténtica. Con un pensamiento congelado en el populismo más retrógrado. Y encima con argumentos falsos por donde se lo mire. Vamos a tratar de desmontar ese relato mentiroso.
Primero hay que decir que durante el segundo gobierno de Cristina casi no hubo creación de empleo genuino, privado y en blanco. Que el estancamiento económico fue feroz y que los pocos que consiguieron trabajo lo hicieron en el estado producto del plan sistemático que desarrollaron para dejar sembrado de militantes pagos, quinta columnistas y saboteadores las oficinas públicas.
Pero lo imperdonable es el mensaje de no superación que la ex presidenta dio con ese balance. En dos palabras está diciendo que la cultura del esfuerzo, el estudio consciente y el trabajo productivo e innovador no sirven para nada. Que lo importante no son las ansias de progreso y movilidad social ascendente sino la asignación de recursos que resuelve un caudillo como Néstor o una reina como Cristina. Los planes, los conchabos, los acomodos, todo viene de arriba y por acomodo. De nada vale que uno se rompa la espalda trabajando de sol a sol o se queme las pestañas estudiando todo el día. Es justo todo lo contrario de lo que nos enseñaron nuestros padres y abuelos inmigrantes. Nadie les regaló nada. Todo lo hicieron con su coraje y entrega. Con sus manos callosas y su capacidad intelectual.
Eso es imperdonable porque es una de las peores herencias que los Kirchner dejaron. Los derechos sin obligaciones. El viva la pepa. El paternalismo que subestima y esclaviza a las personas con planes clientelares.
Pero también fue insólito lo que Cristina dijo como explicación de su fracaso electoral.
En realidad Cristina no quiere ver lo que no le conviene. Porque el triunfo de Mauricio Macri tuvo como principales motivos los errores y horrores no forzados de Cristina.
Daniel Scioli perdió en segunda vuelta porque casi 13 millones de argentinos estaban hartos del maltrato y la patota y de ver como se enriquecían los funcionarios mientras el pueblo estaba cada vez más pobre.
Daniel Scioli perdió porque no pudo demostrar un mínimo de personalidad y coraje como para poner algún límite a Cristina. Para conspirar de entrada, ella le puso como vice a Carlos Zannini, un piantavotos de proporciones. Fue Cristina la que colocó a Aníbal Fernández como candidato a gobernador, el peor dirigente de la historia del peronismo bonaerense, el que más rechazo generaba incluso del Papa Francisco al que solo se puede igualar con Herminio Iglesias.
El Frente para la Victoria perdió porque sus listas estuvieron repletas de jóvenes de La Cámpora y desplazaron a dirigentes del peronismo tradicional mucho más representativos y con trabajo en el territorio.
Cristina perdió porque como decía Fernando Henrique Cardoso, más de dos períodos es monarquía.
Cristina perdió porque se fue radicalizando y fue virando hacia los grupos y dirigentes más sectarios y extremos como Fernando Esteche, Hebe de Bonafini, Luis D’Elia, Martin Sabatella.
Cristina perdió porque ocultó la inflación galopante que nos colocó en el podio de los peores países del mundo y porque no quiso medir más la pobreza con el verso de que era estigmatizante. En realidad no quiso medir sus fracasos, los quiso ocultar. Cristina perdió porque se asoció estratégicamente a los países más inviables y repudiados de la tierra como Venezuela e Irán.
Cristina, transformó su movimiento en Frente para la Derrota y la Valija producto de una soberbia y altanería pocas veces vista. Llenó de cadenas nacionales y de periodistas y medios adictos el país y así y todo no pudo mantener al peronismo en el poder. Hoy es un enigma para el justicialismo. Muchos no saben si ir con o contra Cristina. Tiene una alta intención de votos sobre todo en el Conurbano pero más del 65% de los argentinos la rechaza por todo lo que dijimos acá. Hoy ofrece más de lo mismo. Cero autocritica y mirada conspirativa. La culpa de todo lo malo es de los demás y la responsable de todo lo bueno es de ella. Por huye hacia adelante. Pero está en medio de un pantano.