¿Se acuerda de Amado Boudou? Hablo de ese atorrante de estado designado vicepresidente de la Nación por Cristina. Hoy batió un record. Es el primer funcionario de esa jerarquía en la historia argentina que estuvo sentado en el banquillo de los acusados en un juicio oral y público. Había solo 11 personas en el recinto. Entre ellos el ex vice gobernador bonaerense Gabriel Mariotto que preside la agrupación de Boudou. Y Manuel Quieto, el lider de la banda llamada “La Mancha de Rolando” que fue un símbolo de las manchas de Boudou que no le hacen nada al tigre. Ya no estaban las banderas de “La Cámpora” para acompañarlo. Lo dejaron solo. Le soltaron la mano. Es que saben que Boudou está condenado a ir preso.
Más temprano que tarde la cárcel será su destino. Y eso que la causa actual es la menos grave. Pero es una muestra cabal de su condición de inmoral y de chantapufi que utilizó la política para enriquecerse. Ahora tiene que explicar porque falsificó documentos de un auto para no darle la mitad que le correspondía a su ex esposa, Daniela Andriuolo, la única con la que Aimé se casó legalmente. Esa actitud tramposa, de vivillo vividor es parte de su ADN. Por eso también truchó su documento para dar como domicilio un médano.
Pero fraguar documentos públicos es uno de sus delitos preferidos. El otro es apoderarse del dinero ajeno.
Esta es la causa más suave pero tiene 10 expedientes abiertos. Padece cuatro procesamientos y algunas causas gravísimas: el intento de apropiarse de la fábrica de billetes, Ciccone Calcográfica, o la coima de casi 8 millones de pesos que cobró del pueblo pobre de Formosa o el enriquecimiento ilícito que utilizó como testaferros a su familia.
Finalmente todo llega. La justicia tarda pero llega. Un violador serial de leyes como Amado Boudou no tiene otro lugar que la prisión. Tal vez se encuentre en Ezeiza con un viejo conocido: Lázaro Báez.
La de Ciccone es una de las causas más bizarras. Casi un record mundial. Hubo cientos de casos de corrupción de estado durante el reinado K. Pero afanarse la fábrica de los billetes, es como too much diría Cristina.
Di Lello en sus 200 páginas da por acreditado que el ex vicepresidente, siendo ministro de Economía le compró el 70% de la empresa a Nicolás y Héctor Ciccone a cambio de salvarla de la quiebra a la que la había empujado el propio gobierno de Néstor. Una metodología bastante utilizada durante la era de los pingüinos buitres. Hostigar a una empresa o un empresario, perseguirlo con ferocidad y obligarlo a vender a precio vil. Hay muchos casos pero el más conocido fue el de Héctor Ricardo García que tuvo casi que regalar Crónica a los hermanos Olmos.
En esta causa que pronto irá a juicio oral también están acusados los dos mejores amigos y testaferros de Boudou, es decir José María Nuñez Carmona y Alejandro Vandenbroele, entre otros.
Di Lello pide también la indagatoria de Ricardo Echegaray porque cree que el titular de la AFIP fue partícipe necesario de estas maniobras delictivas. Otro tema apasionante para develar es que yo creo que Boudou se apropió de un negociado que iba a hacer Néstor Kirchner. Cuando el ex presidente muere, Amado avanza con más velocidad en el plan que originariamente había diseñado Néstor. Tal vez Boudou pensó que iba a tener 100 años de perdón por robarle a un ladrón. Pero eso no funcionó. La sentencia del juicio oral lo puede llevar a la cárcel porque la acusación de coimas y de negociaciones incompatibles tiene una pena de hasta 6 años y por lo tanto, no es excarcelable.
Los 12 años de mayor corrupción de la historia democrática argentina tuvieron algunas aristas tragicómicas. Mutaciones impensadas.
Pero el de Amado Boudou sigue siendo el caso más extremo. En su sobreactuación por ocultar los delitos que cometió pasó de Alsogaray a Perón y de María Julia al Che Guevara. Un ortodoxo neoliberal se convirtió en un defensor de la patria socialista. Un amante de Estados Unidos en un tardío lector de Marx. En eso también aprendió de Néstor. Utilizar los símbolos de la izquierda y los derechos humanos como escudo para ocultar sus estafas y su enriquecimiento ilícito lleno de testaferros y truchadas.
Por eso produce risa y vergüenza ajena ver hoy a este atorrante y malandra con el pelo largo desprolijo y la estética progre, como si de verdad se creyera el heredero de Lenin y Evita. Anda con Fernando Esteche y Luis D’Elía y el cree que eso limpia todo su pasado y todo su prontuario. Su discurso clasista y combativo lo transformó en un patético personaje, una caricatura trucha de Fidel Castro.
En su momento habló por radio Rebelde, la del piquetero amigo del chavismo, el castrismo y el negacionismo del holocausto de los iraníes más fanáticos. Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, Boudou, en la carpa de Luis D’Elía en el acampe de Plaza de Mayo exigió por la libertad de Milagro Sala, justo tres de los cristinistas que mayor imagen negativa tienen. El gobierno de Macri celebra que estos impresentables que son rechazados por las grandes mayorías sean las caras visibles de un cristinismo aislado y en franca decadencia. Como al solitario Boudou, se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer.
Tal vez como Al Capone, el ex vicepresidente de la Nación, vaya preso por algunos de los temas más chicos pero más fáciles de probar. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune. No hay una sola voz de peso en el peronismo o en el kirchnerismo que se levante para defenderlo.
Y todavía falta la causas de enriquecimiento ilícito. El muy malandra puso bienes de todo tipo a nombre de su familia cuyo patrimonio se multiplicó a la velocidad de la luz. El cancherito de Puerto Madero solía desplazarse en sus poderosas motos Harley Davidson y con una remera que decía “Cristina Capitana”, mostrando que tiene la cara dura y la mano larga.
Hay derrumbe del relato. Agustina K, la otrora segunda dama, sin ponerse colorada entendió que el amor se terminó pero las causas judiciales siguen. Ella deberá dar explicaciones al juez Ariel Lijo que la investiga por enriquecimiento ilícito y al juez Julián Ercolini por ese robo sospechoso que sufrió en su auto estacionado a la hora en que Argentina jugaba la final del mundial de fútbol. ¿Quién no saca a pasear dos notebooks y hasta un disco rígido y lo deja en el asiento de atrás del auto? Las cosas que habrán hecho desaparecer. O el robo de casi 8 millones de pesos que le hizo al pueblo pobre de Formosa en complicidad con el gobernador feudal, Gildo Insfran y su socio José María Nuñez Carmona. Es increíble que con lo clarito que está el delito en esta causa, Amado Boudou pueda caminar en libertad por las calles como una persona honorable. Hoy empezó el primer juicio oral. Pero se vienen varios. Se viene la noche y por eso arde la ciudad.
Vargas Llosa libre – 5 de mayo 2017
Si tuviéramos que asociar a Mario Vargas Llosa con una sola palabra, esa palabra sería libertad. No solamente porque es el nombre de su fundación, que en la Argentina preside Gerardo Bongiovanni, sino porque su lucha política siempre ha sido contra todo tipo de dictaduras y autoritarismo. Eso solo, más el genio literario que lo llevó a ser Premio Nóbel, lo coloca en un altar de admiración. Pero lo que más me impacta de Vargas Llosa es su insobornable y feroz pelea por su propia libertad individual. No hablo solamente de condenar asesinos jurásicos como Hugo Chávez o Jorge Rafael Videla. Hablo de sus libertades personales. De permitirse a los 81 años ponerse de novio con una estrella del glamour como es la bellísima Isabel Preysler y que le importe un comino lo que la gente comente. Anoche, Marcelo Longobardi en una deliciosa entrevista le preguntó al final por este tema. Gambeteó como el mejor lo de las revistas del corazón, pero dijo que su fórmula para disfrutar este tiempo es tratar de que la muerte lo encuentre vivo. Que lo sorprenda lleno de proyectos, de ilusiones, de batallas, de amores y esperanzas. Jamás hay que entregarse mansamente a la muerte ni esperar sentado que la parca llegue. Eso habla de su amor a la vida y a la libertad. Pero como es un francotirador que no tiene patrones ni dogmas no tuvo problemas en tener un par de definiciones políticamente incorrectas. Generó murmullos y pocos aplausos cuando dijo que el Papa Francisco hasta ahora había sido pura retórica, con un discurso que busca simpatías pero que, de verdad, no había cambiado nada de la estructura de la iglesia y el Vaticano. Se puede estar de acuerdo o no con su pensamiento. Pero hay que tener coraje para meter los dedos en todas las llagas. Ni siquiera tuvo problemas en decir que mientras vivió en Londres descubrió que los ingleses son muy sensibles con los animales pero no tanto con los seres humanos. O de utilizar calientes escenas de sexo explícito para describir el clima de época del final de Fujimori.
Esa libertad y ese combate contra todos los prejuicios y las pacaterías de catedrales contrasta como la luz contra la oscuridad de muchos de sus enemigos que no le llegan ni al tobillo.
Recuerdo que en 2011, ocurrió algo que me dio una profunda vergüenza ajena.
Le cuento primero los hechos puros y duros porque… no se pueden creer. Escuche, por favor: una cronista de televisión, le hizo una entrevista a la diputada kirchnerista Diana Conti.
– ¿Leyó algo de Mario Vargas Llosa?, fue una de las preguntas.
– Las venas abiertas de América Latina, contestó la dama, metiendo la pata hasta el caracú. Pero no conforme con semejante papelón avanzó rauda hacia el ridículo: “Y después, como me pareció un traidor, dejé de leerlo”, sentenció con tono revolucionario. Al final se produjo un insólito diálogo donde Diana Conti le insistía a la movilera para que chequeara la información porque le parecía que estaba equivocada. Al final, con cierto pudor, Diana Conti, salió rápidamente de la escena, y dijo una primera verdad: “Entonces no leí nada”.
La ex diputada que encima se ha manifestado orgullosa de ser estalinista o de soñar con una Cristina eterna y que elogió a Hugo Chávez en varias oportunidades ni siquiera tuvo en cuenta el regalo que el bolivariano le hizo al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama la primera vez que lo vió en una cumbre americana: el libro “Las venas abiertas de América Latina”, el clásico de Eduardo Galeano.
Por aquellos tiempos cólera, un grupo de intelectuales kirchneristas quiso evitar que Mario Vargas Llosa, inaugurara a Feria del Libro con su discurso. El que primero levantó la bandera de la censura fue Horacio González que es sociólogo, docente, integrante de Carta Abierta y en ese momento era director de la Biblioteca Nacional. González les envió un mail a los organizadores donde acusaba Vargas Llosa de ser “un mesiánico autoritario que expresa a la derecha más agresiva y un militante que no deja de atacar a los gobiernos populares” de la región.
Fue otro momento de intensa vergüenza ajena. Era la primera vez que un premio Nobel y encima latinoamericano, iba a abrir nuestra querida Feria del Libro.
El talentoso peruano recordó amargamente aquel trago amargo. “En algún momento soñé con vivir un tiempo en Buenos Aires. Pero tengo un triste recuerdo de las últimas veces que fui. Un grupo de escritores encabezados por el director de la Biblioteca Nacional me quiso prohibir que hablara por mis ideas políticas. ¡Escritores! ¡El director de la biblioteca en donde estuvo Borges!”, dice con asombro, Vargas Llosa. Y de inmediato hace un análisis político con la precisión de un cirujano: “Era un índice de ceguera ideológica que había cundido en la Argentina y que empobreció el país además de enconarlo”.
No quiero ni acordarme de su paso por Rosario, cuando un grupo de vándalos autotitulados militantes K atacaron a pedradas la camioneta en la que se desplazaba Vargas Llosa. Daban ganas de escuchar a Jesús diciendo: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen». Seguramente, leyeron tantos libros como Diana Conti.
Hoy Vargas Llosa utiliza una figura genial para definir los últimos 12 años de autoritarismo de estado: “Con los Kirchner el país estaba embotellado. Pero el populismo está en retirada en América Latina y tengo motivos para ser optimista. La Argentina me inspira mucha ilusión. La democracia está empezando a funcionar otra vez”.
Mario Vargas Llosa es un combatiente a favor de todas las libertades en su máxima expresión y está en contra de todas las censuras y dictaduras. Desde las de la izquierda stalinista como la de la dinastía Castro en Cuba hasta las de la derecha fascista como las de Pinochet en Chile.
No me gustan las posturas sectarias, militantistas, enfermas de ideologitis que son capaces de apoyar gobiernos corruptos y patoteros como vimos de sobra durante el kirchnerato. Es verdad que Vargas Llosa fue un duro crítico del matrimonio Kirchner. Eso lo hace más interesante todavía. Si el intelectual no tiene una cuota de provocación a contra corriente suele convertirse en un funcionario del montón que apela a la obsecuencia para mantener sus privilegios.
Los que desprecian desde el kirchnerismo a Vargas Llosa por ser un neoliberal no deberían olvidar que Carlos Menem que fue el ícono más grande que tuvo este pensamiento en la Argentina a la que gobernó durante una década, fue compañero de boleta electoral del matrimonio Kirchner en siete ocasiones. ¿Escuchó? No en una ocasión… en siete. Néstor lo elogió como el mejor presidente de la historia. ¿Se acuerda?
Para aportar otra mirada vale la pena escuchar lo que dijo Joaquín Sabina sobre Vargas Llosa: “Me alegré mucho con su Nobel; es un magnifico escritor. Soy amigo de él, no soy sectario y no les pido carnet a mis amigos. Mis amigos son de izquierda, pero no tienen la obligación de serlo. Me enfado con mis amigos cuando son sectarios y dicen que él es de derechas. Pero los progres deberían leer sus libros”.
Esto es lo que dijo Joaquín Sabina sobre Vargas Llosa. Y solo un fanático podría acusarlo de derechista.
Vargas Llosa desprecia por igual a los carniceros que industrializaron la muerte tanto en nombre de Hitler como de Stalin. Para que no queden dudas hay que decir que la dictadura de Videla lo censuró y por decreto de un general genocida ignorante llamado Albano Harguindeguy prohibió la circulación de su emblemático libro “La tía Julia y el escribidor”. Vargas Llosa contó que guarda aquel texto oscurantista y medieval y todavía no entiende lo que quiere decir.
Además, Vargas Llosa en el plano de los derechos individuales y la cultura es casi un anarquista. Dinamita todos los dogmas. Abre todas las cabezas. Francotira ideas para provocar e incomodar a los pensadores perezosos. Está a favor del matrimonio igualitario, del aborto, defiende a rajatabla los derechos humanos. Mario Vargas Llosa es un hombre libre en el más amplio sentido de la palabra. Está entre nosotros. Brindo por eso.
Andahazi y la radio – 4 de mayo 2017
Nació para la radio. Hablo de Federico Andahazi que está allá en la Feria del Libro. Andahazi nació para la radio o mejor dicho, nació para jugar con las palabras en todos los formatos y en todos los soportes. Es un hombre que hace magia con las letras. Las saca de la galera y las convierte en palomas. En la literatura es un exquisito provocador intelectual que se cansa de vender libros cada vez que publica. Tiene calidad y es popular, una fórmula que es bastante difícil de encontrar. Pero, le doy mi palabra que las palabras que amasa Federico saltan de la letra escrita al lenguaje oral y no pierden una pizca de su talento, de su profundidad y de su humor mordaz hasta la chicana. En las redes sociales es un gladiador defendiendo sus verdades con su metralla de 140 caracteres y yo diría que cada vez que lo critican o intentan atacarlo lo potencian en su energía y coraje.
Se tiene una fe y una confianza infernal. Algunos dicen que esa es la definición de talento.
Siento orgullo porque Federico trabaja conmigo. Siento la envidia sana del resto de los conductores de la radio que lo quisieran tener en sus programas. En la jerga interna de los medios, se dice que Andahazi “rinde”. Es que no dice boludeces, y lo que dice lo dice con belleza, humor y en muchos casos, como recomienda el genio de Arturo Pérez Reverte, “con ánimo de ofender”. En los tiempos de cólera que vivimos a veces, el género del panfleto nos sirve como autodefensa. Lo sé porque lo vivo en carne propia y también suelo levantar la ironía cruel y utilizar un lenguaje directo, despojado de eufemismos. Me irritan los colegas que apelan a esas gambetas a las verdades y se esconden bajo el falso rótulo de periodistas equilibrados o equidistantes. Ya lo dijo el Papa Francisco: “Si la prudencia se convierte en inacción, es cobardía”.
Siento orgullo porque Federico integra este verdadero dream team que me acompaña todas las tardes en radio Mitre, la catedral del periodismo. Y le confieso algo. También eleva mi autoestima que yo lo haya elegido. Es relativamente fácil traer una figura de otra radio. Se le paga un mejor sueldo y listo. Pero yo le ofrecí el trabajo a Fede sabiendo que nunca había laburado en radio. Eso me pone feliz. Siento que tuve la sensibilidad profesional para descubrir sus condiciones. Que la pegué con el casting o que hice una buena política de cuadros como diríamos los militantes de los 70. Me avivé al escucharlo como entrevistado en la tele y en la radio. Es preciso y tiene un vocabulario selvático. No tiene miedo a llamar a las cosas por su nombre. Es capaz de explicar todo con la facilidad que requiere una radio masiva de audiencia multitudinaria. Su voz y su cadencia son agradables.
Solamente tuve una duda que la despejé en este tiempo que llevamos juntos. Pensé que semejante figura intelectual iba a ser un muchacho difícil, lleno de egos y caprichitos en una feria de vanidades. Egos revueltos, como diría Juan Cruz. Fue un prejuicio. Lo reconozco. Pero estaba dispuesto a lidiar con eso. Siempre digo que el líder de un grupo o el conductor de un programa debe saber sacarle a cada uno lo mejor que tiene. Y ordenarlo repartiendo la pelota en el momento justo. Federico tiene otra virtud clave para haberse convertido en la gran revelación de la radio del año 2016. No está desesperado por hablar. No va a todas las pelotas como suelen hacer equivocadamente algunos columnistas ansiosos.
Un columnista que tiene la camiseta con el número 10 en la espalda no tiene que hablar de todo, todo el tiempo. Pero cada vez que toque la pelota tiene que desequilibrar. Un amague, una pisada que sorprenda, tirarle un caño a la mediocridad si le da el cuero. Y le da el cuero. Y meter goles todos los partidos.
Siento orgullo porque este libro al que hoy estamos bautizando entre este estudio legendario y la mítica feria, nació entre estos micrófonos y auriculares. Es un libro que se escribió en el aire, en el aire libre de radio Mitre.
Dice su cortina de presentación, otro acierto, que el equilibrista, es lo que hace, está de tu lado y hace equilibrio, igual a vos.
Parece escrito para Federico. Que es lo que hace: escritor, psicólogo, polemista político, esgrimista de enjundia y un motociclista que valora el pasado y la historia de sus máquinas, que disfruta de la libertad que el viento le dibuja en la cara y que se mete por todos los rincones de la realidad.
Está de tu lado. Tiene el ADN del periodista porque es abogado del hombre común y fiscal implacable del poder. De todos los poderes. De todos los que se la creen. Y hace equilibrio como todos. Vivimos en la cuerda floja. Muchos rezan para que nos estrellemos en el suelo y otros para que nuestras cabriolas hagan feliz a la mayor cantidad de gente posible.
Todos queremos lo mismo. Salir del abismo, dice Hilda Lizarazu y dice bien.
La radio, según el glorioso Negro Guerrero Martinheitz es el teatro de la mente. Y sobre este escenario, Federico hace varios papeles. Es un detective de la historia que nos ayuda a pensar y comprender, es un profesional que te lleva la terapia a domicilio y no necesita diván para resucitar a Freud y finalmente es un justiciero que como un Llanero Solitario del tercer mundo se coloca la máscara y sale a cabalgar vestido de Sátiro Político. Y hasta los más poderosos tiemblan frente a las dagas filosas que arroja por el éter y suelen dar en el blanco.
Federico Andahazi como dice la contratapa es un escritor de ficciones y ensayos. Pero hoy es mucho más que eso. Parió en la radio, en Le doy mi palabra, otro Federico Andahazi que llevaba adentro pero que todavía no conocía del todo. Es un anatomista que descubrió un nuevo lugar de su propio placer. Es el que zigzaguea entre santos y pecadores. El que heredó de Samuel Merlín su abuelo materno la actitud del tanguero de “Errante en la sombra”, acodado en el billar bien porteño de “La Academia” en Callao y Corrientes.
Cada vez que se metió y nos metió de prepo en su propia intimidad me conmovió y conmovió a los oyentes hasta las lágrimas. Una vez con la garganta quebrada no pudo seguir narrando esa historia descomunal y mágica de El Conquistador y la batalla galáctica que tuvo que dar su hijo recién nacido. O ese encuentro casual que tuvo con su padre. Federico había crecido sin conocerlo y sin querer conocerlo. Pero en la solapa de un pequeño libro de poesía descubrió la foto de un tal Béla Andahazi-Kasnya y la tierra tembló bajo sus pies. Nunca le pudo decir Papá.
Ese día que Andahazi se quebró y lloró se recibió de hombre de radio. Hay miles de voces que pueden dar informaciones u opiniones. Mejores o peores. Pero el diploma radial se logra cuando una persona se permite llorar y hacer llorar sin demagogias baratas ni golpes bajos. Cuando pone su corazón y sus entrañas en el micrófono.
Por su pinta parece un mosquetero. O un quijote que se quedó sin Rocinante y tripula motos bellas y gigantes como catedrales góticas. Hoy deleita a los televidentes con sus novelas itinerantes e instantáneas viajando en su sidecar.
Andahazi odia el sectarismo, el autoritarismo y la mediocridad. Andahazi acaba de parir un nuevo libro. Acaba de dar a luz y de iluminarnos el camino. Andahazi nos da su palabra todos los días. El equilibrista está de nuestro lado. ¿Qué más podemos pedir?