Malvinas, a 35 años – 31 de marzo 2017

Malvinas es el espejo de nuestras miserias y nuestras grandezas. Es la cara y cruz de lo que somos. La cara que mostramos y la cruz que llevamos. Las dos caras de la moneda. El coraje y la cobardía. El héroe y el traidor. Los dictadores y los combatientes.
El 2 de abril debe ser nuestro día de luto. Nuestro día de reflexión para pensar en la patria. Pero en la verdadera patria. No en la de Galtieri, o Astiz, el lagarto cobarde que se rindió al primer amague. Las propias fuerzas armadas argentina recomendaron la pena de muerte para esos jefes despreciables.
Yo recuero a los que lucharon con dignidad. Los ex combatientes son la contracara de los terroristas de estado. Los pibes murieron por la patria y los dictadores mataron a la patria. No hay porque confundir las cosas.
Nosotros necesitamos por lo menos un día para pensar en ellos. En esos muchachos que fueron sin entrenamiento y sin el armamento necesario. En esos chicos estaqueados por robar la comida que les habían robado a ellos. En tantos colimbas que murieron sepultados en el mar con el hundimiento del Belgrano.
En esos hijos de la Argentina más humilde que, como siempre, fueron los primeros en morir. Igual que ahora. Así en la guerra como en la paz, el hilo siempre se corta por lo más delgado.
A ellos les debemos una explicación histórica. A ellos debemos pedirles perdón por la forma en que los mandaron al frente y por la forma en que los escondieron en el fondo a su regreso como si fueran delincuentes.
Pasado mañana, este domingo, se cumplen exactamente 35 años y no puedo olvidar aquella fotografía, más negra que blanca, con los viejos fusiles FAL amontonados y cruzados como símbolo de la rendición en Malvinas. Mucho después, asocie políticamente ese momento a la capitulación que el general Mario Benjamín Menéndez firmó frente a su par británico, Jeremy Moore. Y mucho más tarde aprendí a mirar la guerra de Malvinas a través de los ojos de los héroes.
De los muchachos de carne y hueso que lucharon hasta el final. Y cómo un homenaje a los que murieron en aquellas tierras que pertenecen al pueblo argentino. Ya pasaron 35 años y si usted me permite quiero contarle nuevamente una de las historias más conmovedoras: la del soldado maestro Julio Rubén Cao. Justo ahora que hay un debate muy grande respecto del rol y del futuro de los docentes. Justo ahora que la crisis cuestiona hasta la vocación de los que levantan esa bandera de la educación pública.
Pocas horas antes de que la guerra terminara, Julio murió combatiendo. Resistió como pudo el avance de las tropas enemigas. Literalmente, le puso el pecho a las balas para proteger a sus compañeros como lo hizo desde el primer minuto que llegó a Puerto Rivero, como se bautizó primero a Puerto Argentino. Hace 35 años que Julio entregó su vida por la patria y es desgarrador recordar que ni siquiera pudo conocer a su hijita, Julia que nació un par de meses después de su muerte.
Julio Cao acarició a Julia en la panza de Clara Barrios, el día que se despidió. Delmira, la abuela de Julia y la madre de Julio casi le rogó que se quedara: “Julito, no vayas. Si no te llamaron. Tengo miedo”. Julio, el maestro, le respondió como un maestro de la patria: “No me pidas eso mamá. ¿Con que cara yo podría dar clases sobre San Martín o Belgrano si me escondo debajo del pupitre?”. Fue uno de los pocos soldados voluntarios. Fue un apoyo permanente de sus compañeros de colimba del regimiento de Infantería Motorizada de La Tablada. Siempre con la misma alegría que tenía al frente del grado en su escuela. Siempre ayudando a escribir y a leer cartas el resto de los soldados. Siempre con optimismo.
La humedad criminal de los pozos de zorro, el viento que helaba el alma, el hambre que agujereaba por dentro y los bombardeos que destruían por fuera eran solo excusas para reforzar el coraje y para seguir yendo al frente. Así era el soldado maestro Julio Rubén Cao. Solidario, guapo, así en la paz como en la guerra. En las aulas se convertía en albañil para reparar los techos, o en carpintero para arreglar los viejos bancos de escuela. Hizo un profesorado en Literatura porque amaba a Serrat. Siempre soñó con ser docente porque admiraba a Ghandi y a la paz. Antes de embarcarse a Malvinas y después de besar el ombligo de su esposa, Julio plantó un árbol en el patio de la casa de su madre. Quiso respetar aquello de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. El libro no pudo concretarlo. Pero escribió cartas conmovedoras desde Malvinas. Una de ellas debe leerse en todos los colegios cada 2 de abril y dice así:
A mis queridos alumnos de 3ro D:
No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.
Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes .Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.
Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.
Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.
……………………………………………
Es desgarrador comprobar que solo le pidió a Dios volver y fue lo único que no pudo lograr. Hace 35 años que comenzó aquella guerra, su hija Julia, tiene 35 años y anda con algunos problemas producto de todo lo que tuvo que pasar, su madre, doña Delmira todavía lo espera aunque muy delicada del corazón herido.
Cuando Julia cumplió 9 años, viajó con su abuela a Malvinas. En el cementerio de Darwin adoptaron una tumba y le dejaron una flor y muchas lágrimas. Hoy la escuela Nro 32 de Lafferrere donde daba clases con su impecable guardapolvo blanco lleva su nombre: “Soldado maestro Julio Rubén Cao”. El árbol que plantó, ya tiene 10 metros de altura. Tras un manto de neblina no los hemos de olvidar. Ni a nuestras Malvinas ni a nuestros héroes.
Las dos islas que son un solo corazón. La melancolía de la soledad y la euforia de la Gran Malvina.
Las escarapelas en el pecho sobre un guardapolvo duro de almidón tembloroso, el pelo engominado, los zapatos bien lustrados y la celeste y blanca que sube flameando segura…
Segura de que algún día dejaran ser nuestras hermanitas perdidas.

Marcha atrás de Cambiemos – 30 de marzo 2017

Cambiemos está a punto de cometer uno de sus más imperdonables errores políticos. No hay antecedentes en el mundo de lo que la coalición de gobierno está a punto de hacer. Todos los partidos o coaliciones de gobierno de la tierra hacen lo imposible para convocar a actos y marchas en su apoyo. Cambiemos va a romper esa tradición. No solamente no organiza la marcha de pasado mañana, sábado 1ro de abril. Es peor todavía. Porque emitió un comunicado lavadito para sacarle el cuerpo a la convocatoria. ¿Se entiende? Miles y miles de ciudadanos de a pie, sintieron la necesidad de darle una abrazo al gobierno y al sistema democrático frente a lo consideran, con razón, un embate golpista o desestabilizador de los grupos más radicalizados que apoyan a Cristina.
La idea fue creciendo hasta que se convirtió en una catarata que inundó las redes sociales con invitaciones a participar en esta patriada. Las consignas no pueden ser más amplias, razonables y republicanas. La convocatoria es en un día no laborable para no seguir complicando la vida de la gente que quiere trabajar, es solo con la bandera argentina y la camiseta del sistema democrático y en defensa de la legalidad y de los jueces y fiscales que con coraje están juzgando a los funcionarios del gobierno de Cristina, el más corrupto y autoritario desde el retorno de la democracia. Así de simple y pacífico. Sin aparatos ni colectivos. Sin obligaciones. Cada uno va si tiene ganas. Cada uno por la suya se concentra en una esquina emblemática o en una plaza de su barrio. Muchos habían resuelto concentrarse en el Obelisco o en la Plaza de Mayo para demostrar que Mauricio Macri no está solo porque es un presidente elegido democráticamente y no un dictador como dicen los kirchneristas todo el tiempo.
Pero hubo un inconveniente. En el seno de la coalición que gobierna empezaron a recular en chancletas por razones incomprensibles que demuestran la falta de confianza en la gente y la absoluta inexperiencia política.
De hecho nadie se hizo cargo. No hubo un solo dirigente político del Pro, ni del radicalismo o de la Coalición Cívica que llamara públicamente o que enviara su adhesión a la movida espontánea de los ciudadanos que quieren participar y no quieren mirar para otro lado cuando ven que a un gobierno elegido legítimamente le hacen paros de todos los colores, piquetes violentos que cortan calles y puentes y actos masivos que repudian sus decisiones. Y eso que este gobierno asumió hace apenas 15 meses.
Pero hay un par de excusas hacia adentro del gobierno que no se atreven a expresar públicamente. Muchos creen que van a juntar poca gente y que van a perder en la comparación con la masividad de la marcha federal de los docentes o en la del 24 de marzo. Un error grande como una casa. Un temor incomprensible y paternalista de los que viven en un frasco y en el Facebook. En las redes se notaba que iba a ser masiva. Yo digo iba a ser masiva y digo mal. No tiene que ser en pasado. Porque la marcha se hace lo mismo a pesar de la actitud tibia de los destinatarios de semejante apoyo y gesto.
La magnitud del encuentro tiene dimensiones similares a algunos cacerolazos que cambiaron el rumbo de muchas cosas. La protesta que defendió y salvó de su destitución al fiscal José María Campagnoli, la caminata por el fiscal Nisman y otras que fueron en repudio al ladri feudalismo de Cristina y su bandita. Varias veces, en todo el país hubo alrededor de 400 mil personas movilizadas. Y en este caso la cuestión iba a ser similar. ¿O tal vez sea mayor ahora que tienen que superar incluso el pecho frío de los que ellos quieren calentar con calor humano?
Otra excusa es que Cambiemos no sabe hacer marchas, que no está en su estilo y en su historia. No era y no es una marcha de Cambiemos. Es una respuesta cívica. Son ciudadanos corajudos en movimiento, participando y tratando de torcer este destino maldito que dice que un gobierno no peronista no puede terminar su mandato en tiempo y forma.
La gente en la calle es la máxima expresión de la participación y el compromiso ciudadano. No es cierto lo que dicen los nerd del PRO de que no sirven para nada. Me extraña de los radicales que con Yrigoyen y Alfonsín supieron del calor popular. Hay cientos de movilizaciones que cambiaron la historia en el mundo y en nuestro país. La de Martin Luther King en la que pudo concretar su sueño de combatir la discriminación a los negros y las protestas de Soweto que ayudaron a derrumbar el Apartheid. Los hippies con colores y pelos largos que quebraron la guerra de Vietnam. Lech Walesa en los astilleros dinamitó a un comunismo facho que sojuzgaba. El mayo francés que impuso el prohibido prohibir, las sufraguistas que en 1917 rodearon la Casa Blanca exigiendo el voto femenino en Estados Unidos, la marcha de la sal de Ghandi que puso de rodillas al imperio británico. Los indignados en España que liquidaron el bipartidismo vacío de contenido, la primavera árabe, el Cordobazo que hirió de muerte a la dictadura de Onganía, la CGT que obligó a huir a José Lopez Rega, y, repito, los cacerolazos que pusieron a la defensiva al poderoso aparato de Cristina. ¿Se acuerda del 8N o del 18A para abortar la reforma judicial y el intento reeleccionista de Cristina? Y las multitudes en el monumento a la Bandera y a los Españoles en Rosario y Palermo respectivamente contra el ataque al mundo productivo del campo.
Son momentos épicos como los de David contra Goliat. Gente común contra profesionales de la mala política. Una marcha no es tan cómoda como mandar un tuit o mirar la tele. Hay que mover las tabas, levantar el culo de la silla, gritar bien fuerte el apoyo a un sistema democrático que tanta sangre, sudor y lágrimas nos costó recuperar. En la calle, codo a codo, los argentinos somos mucho más que dos. Se reconocen los iguales, confraternizan los vecinos, hacen carteles caseros donde expresan sus críticas y su creatividad, se sienten útiles. Todos los que por las redes están participando sienten que este sábado van a poner su granito de arena en la edificación de un futuro distinto para nuestros hijos. Donde no haya ladrones ni golpistas. Donde se pueda trabajar y circular. Donde haya escuelas funcionando y educación de calidad para construir una sociedad más justa con la igualdad de oportunidades que da a escuela pública, un país donde se premie de nuevo la cultura del trabajo, del esfuerzo y la innovación científica y productiva.
Todo eso se puede expresar caminando sin agredir a nadie. Mire, le voy a hacer una confesión que no se si corresponde a mi oficio de periodista. Yo no apoyo políticamente a Mauricio Macri. Creo que es una buena persona, con buenas intenciones pero no comparto muchas de sus ideas y lamento la falta de ideas de los partidos políticos que lo acompañan. Hace tiempo que no tienen una iniciativa. No marcan agenda. Van a la cola de lo que les marca el kirchnerismo. Mi función como periodista no es respaldar funcionarios ni candidatos. Mi maravilloso oficio que tanto amo es informar lo más rigurosamente posible y opinar en defensa de valores.
Repito: No apoyo políticamente a Macri pero no tengo dudas que Cristina, sus doce años junto a Néstor y la conspiración que está fogoneando ahora, es lo peor que nos puede pasar a los argentinos. Si Cristina vuelve será con un revanchismo feroz y con un chavismo arrasador.
Por eso creo que es positivo que los ciudadanos se expresen siempre de todas las maneras posibles. No solamente por twitter. Por eso creo que es emocionante la firmeza y decisión de miles y miles de anónimos frente a las dudas de los funcionarios. Pocas veces se vió algo igual. Un sector importante del pueblo quiere abrazar a un gobierno que no sabe no contesta. Quieren ayudar a un gobierno que no se deja ayudar.
La política es gestión, en eso tiene razón Macri. Pero la política también son ideas, propuestas, audacias intelectuales y valentía para ponerse al frente de la sociedad. Hace poco Alejandro Rozitchner cometió la torpeza de decir que la sociedad no está a la altura de Mauricio Macri. Me temo que es al revés. La sociedad está mucho más madura de lo que creen en el gobierno. Y es el equipo de Mauricio el que no es el mejor de los últimos 50 años. Muchos de ellos se están por ir al descenso. Quien quiera oir que oiga. Y quien quiera marchar que marche. El que no construye su destino se tiene que aguantar que se lo construyan otros. Ojalá haya mucha gente en las marchas en todo el país. Ojalá las plazas desborden de ciudadanos. Para que los conspiradores tomen nota. Y para que el gobierno, también.
Los dirigentes que no dirigen no son dirigentes. Son burócratas a sueldo incapaces de levantar utopías de cambio. Son tibios que la historia vomitará. Como dice la biblia.

Gils Carbó contra las cuerdas – 29 de marzo 2017

¿Quién es Alejandra Gils Carbó? Formalmente es la Procuradora General de la Nación. Pero, políticamente, es la jefa de operaciones contra el presidente Mauricio Macri. Es un verdadero peligro institucional porque es la comandante en jefe del ejército de Justicia Legítima. Ella solo recibe órdenes de Cristina que es la autora intelectual de los operativos de protección para los propios y de ataques para los enemigos. Gils Carbó es la autora material de semejante movida antidemocrática y desestabilizadora que llevó al actual presidente a tener 5 imputaciones en la justicia y sus funcionarios a 80 en solo 15 meses de gobierno. Algunas de esas causas tienen cierta carnadura y otras son puro humo.
Ahora es ella la que está contra las cuerdas y en su peor momento. Porque tiene varios frentes de tormenta.
1) El fiscal Carlos Rívolo imputó a Gils Carbó porque sospecha que se pagó una coima al ex esposo de la procuradora cuando ella compró el edificio donde funcional la sede del organismo. La causa la tiene el juez Julián Ercolini y en estas horas secuestró el expediente por el que se registró la adquisición del inmueble ubicado en la calle Perón. Se investiga si ella anuló un llamado a licitación previo para que luego, en otra convocatoria, ganara una inmobiliaria que le pagó a Héctor Alonso una comisión de 8 millones de pesos. Alonso es el ex esposo y padre de las hijas de la procuradora y esa presunta coima disfrazada de comisión es el triple de lo que suele pagarse en el mercado por esa actividad. Si esto se comprueba sería gravísimo. Ella dice que no pagó ninguna comisión. Que a lo sumo, si se pagaron comisiones, fue la parte vendedora del edifico la que lo hizo. Eso es infantil como argumento. Cualquiera sabe que entre las partes se pueden poner de acuerdo en acordar un sobreprecio de 8 millones en el valor de la propiedad y luego que el vendedor le transfiera ese dinero a Alonso. En los papeles figura que Gils Carbó no pagó la comisión pero en la realidad se puede haber ocultado mediante este engaño de sobrevaluar el precio del edificio que ronda los 55 millones de pesos. Ahora tiene que dar explicaciones ante la justicia. Explicar porque anuló una licitación previa. Y si el edificio fue valuado o tasado por algún organismo ajeno o independiente de la Procuración. Por este tema ya se amplió el pedido de juicio político que ella tiene en el Congreso de la Nación.
2) El otro dolor de cabeza que tiene Alejandra Gils Carbó es internacional. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es una entidad de mucho prestigio que nuclea a 40 países. Tienen como objetivo promover las mejores prácticas en políticas públicas. La mayor transparencia para lograr una mejor situación económica y social. La OCDE difundió un duro informe sobre la actuación de Gils Carbó donde cuestiona su extrema politización y diversas irregularidades en la designación de fiscales. El texto del Grupo de Trabajo Antisoborno expresa su «seria preocupación» por el accionar del Ministerio Público Fiscal.
3) Gils Carbó estuvo eufórica por el éxito que logró al ensuciar a Mauricio Macri con el escándalo del correo de su padre. Pero también hay que decir que la procuradora está preocupada porque el juez Esteban Furnari aceptó un amparo de Será Justicia y por eso Gils Carbó no pudo designar a 36 fiscales militantes más que tenía en la manga. ¿Se imagina? 36 fiscales más al servicio de Cristina. Pegó en el palo, sobre la hora.
El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que preside Guillermo Lipera, actualizó hace unos días su presentación para iniciar el juicio político a Gils Carbó en diputados. Ese texto, complementa la denuncia que ya hicieron y agrega más elementos que dejan en evidencia la gravedad institucional de las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.
El Colegio de Abogado de la Ciudad de Buenos Aires considera que la funcionaria debe ser destituida por su mal desempeño y la comisión de delitos de acción pública. En su primer escrito de 36 carillas los abogados aportaron pruebas de una serie de irregularidades que tienen un modus operandi: la designación y el traslado ilegal de fiscales a dedo. Y yo le agrego que esos fiscales fueron militantes de Justicia Legítima que es la organización con la que Cristina Kirchner persigue a los políticos y periodistas que no se arrodillan ante sus órdenes y que también sirve para blindar y proteger a la ex presidenta y sus ministros de las graves acusaciones que afrontan en la justicia por haber implementado un plan sistemático para saquear al estado mediante una asociación ilícita liderada por Néstor y Cristina.
Tal vez lo más grave, Gils Carbó , lo hizo con el nombramiento de Carlos Gonella al frente de la fiscalía anti lavado. Le dio un poder inmenso a un militante que pasó del llano a la cima en un segundo y solo por sus méritos como soldado de Cristina. Hay que recordar que hace un par de semanas la Cámara Federal porteña exigió el juicio oral para Gonella porque cuando era titular de la Procelac benefició ilegalmente a Lázaro Báez. Por eso lo acusan de prevaricato en la ruta del dinero K, causa en la que solo indagó liviana y vagamente a Leonardo Fariña y Federico Elaskar.
Está claro que Gils Carbó archivó la ecuanimidad e hizo designaciones arbitrarias y de prepo y con clara intencionalidad cristinista cuando ese puesto le exige tener independencia política. En cada uno de las irregularidades hay un fallo de la justicia que condena esos procedimientos y los califica de ilegales.
Diputados, si toma el caso, actúa como cámara acusadora y el Senado es el encargado de juzgar y castigar o no a Gils Carbó. Y que para eso se necesitan mayorías calificadas del 2/3 de los votos. Es la única forma de destituirla hasta que se declare la inconstitucionalidad de un artículo que le da esos privilegios a la procuradora kirchnerista.
Alejandra Gils Carbó fue la ejecutora del intento de destituir al fiscal José María Campagnoli que finalmente fracasó por la movilización popular. ¿Se acuerda? Querían castigar a uno de los funcionarios judiciales con más fama de honesto y corajudo. ¿Cuál fue el motivo de semejante intento autoritario? Campagnoli cometió un pecado imperdonable por Cristina. Se metió a fondo a investigar a Lázaro Báez y el lavado de dinero. Y esa actitud coherente y valiente hizo entrar en pánico a la presidenta y a sus allegados.
Fue una justicia que quiso domesticarse y colonizarle pero solo lo lograron parcialmente. Prometían ascensos, favores y dineros para que jueces y fiscales que miraran para otro lado y no buscaran la verdad sobre la corrupción de estado.
Alejandra se mueve en las sombras y se refugia en el silencio. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder pero difícilmente hable con el periodismo o haga alguna declaración. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla es una necesidad que tiene la democracia para consolidar la República. Es una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Es en defensa propia.