De Belgrano a Milani. Son dos apellidos que identifican la caída libre de nuestros valores y de nuestras esperanzas. De Belgrano a Milani. De la gloria a Devoto. Dios los cría y la actualidad los amontona.
Ayer se cumplieron 205 años de la creación de la enseña que Belgrano nos legó. Su sueño fue que esa bandera fuera el símbolo de la unión nacional que integrara a nuestro pueblo, llena de orgullo y bizarría.
Ayer Milani cumplió diez días detenido en una cárcel de La Rioja, acusado de delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Además, el periodista Hernán Capiello descubrió una escucha que señala al general cristinista como el culpable de haber creado una red de espionaje ilegal para extorsionar periodistas independientes y políticos opositores. Hay dos causas abiertas con acusaciones de este tipo. En una de ellas, el ex hombre fuerte de los servicios, Antonio Stiuso acusó a Milani en Tribunales de haber aumentado partidas presupuestarias en forma indebida para incorporar personal en forma irregular y para comprar materiales tácticos y tecnológicos de última generación. Algunas de esos aparatos sofisticados y carísimos no aparecen por ningún lado. ¿Lo estarán utilizando los K en la conspiración contra Macri?
De Belgrano a Milani. Ambos fueron generales del Ejército Argentino y sin embargo representan valores absolutamente antagónicos. Belgrano y Milani son como el día y la noche. La cara luminosa y la cara lastimosa de nuestras Fuerzas Armadas.
El general Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González, es el emblema de la patria que soñamos y necesitamos construir con aquel ejemplo de cuando triste la patria esclavizada, con valor sus vínculos rompió.
El teniente general Cesar Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, es el ícono del país fracturado, saqueado y espiado que dejaron más de 12 años de kirchnerismo feroz.
Milani fue el preferido de Cristina, el amigo de Hebe de Bonafini y el socio de Guillermo Moreno. En las últimas horas, dos Cámaras le dieron malas noticias a Milani y sus abogados. Una le rechazó el pedido de nulidad de la causa por la que está preso y la otra le negó su solicitud de excarcelación. Es que lo consideran integrante de los grupos de tarea del terrorismo de estado. Y con poder suficiente como para obstruir la investigación o fugarse si fuera necesario. Encima la investigación por la desaparición del soldado Agapito Ledo en Tucumán sigue avanzando a paso redoblado.
Belgrano dijo que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples. Combatió contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Defendió la libertad de prensa y la modernización y trajo de Europa las ideas más avanzadas de soberanía y emancipación.
Milani está procesado por enriquecimiento ilícito. No pudo explicar de dónde sacó el dinero para comprar una mansión de 1.150 metros cuadrados en La Horqueta, uno de los barrios más caros de San Isidro. Mintió descaradamente sobre un préstamo de 200 mil dólares que nunca se hizo.
Belgrano nació en cuna de oro y murió en la más terrible de las miserias. Se fue al cielo de la historia vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. El mármol de una cómoda de su casa sirvió de lápida para identificarlo. Sus restos descansan en el atrio del convento de Santo Domingo y su monumento fue construido con el aporte del pueblo. En la función pública se empobreció lícitamente.
Milani tuvo y tiene como amigos a fascistas criminales violadores de los derechos humanos como Eduardo Enrique Barreiro, el comodoro Luis Fernando Estrella y el coronel Marcelo Oscar Granitto. Según la escucha que se conoció en la investigación que el fiscal Alberto Nisman hizo de Cristina, Milani llegó a ser el máximo espía con estructura propia gracias a su amistad tan peculiar con Nilda Garré y a que la hija de la entonces ministra era novia de otro capo de la agencia de inteligencia llamado Fernando Pocino.
Belgrano fue un progresista moderno. Protegió siempre a los más desprotegidos, a los más humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Apostó al progreso y al bienestar de la gente. Le dio a la tierra el carácter de generadora de riquezas e inventó el impuesto a las tierras improductivas.
Milani, descontrolado y delirante, quiso fundar un ejército chavista pero hoy es empresario en chacinados y embutidos. Tiene un par de pancherías en sociedad con otro patotero derechoso pero civil llamado Guillermo Moreno. Tal vez haya encontrado su lugar en el mundo justo unos meses antes de que la justicia lo condene a la cárcel. Por ladrón y por golpista
Belgrano fue un hombre culto, una suerte de renacentista. Pasó por Salamanca y Valladolid, hablaba y leía perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Redactó junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Combatió en las invasiones inglesas y se hizo general de la Nación porque la patria lo necesitó pese a que su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista.
Milani representa la máxima claudicación del kirchnerismo en el tema de los derechos humanos. No solamente por su actuación repudiable durante la dictadura. También en democracia violó las leyes y armó un aparato ilegal de espionaje a las órdenes de Cristina. De eso también, ambos, va a tener que rendir cuentas ante la justicia.
Belgrano donó sus sueldos para levantar la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Les salvó la vida a la esposa y a la hija del general San Martín. Belgrano cohesiona a los argentinos detrás de su ejemplo. Es una figura indiscutida como emblema del país que queremos. La etimología de la palabra bandera lo dice todo: viene de banda, de lazo que amarra, que nos liga y nos mantiene abrazados en forma estrecha. Nos une en nuestra identidad. Es el espejo en donde todos los dirigentes políticos deberían mirarse. Una bandera de austeridad republicana.
Debo pedir disculpas por esta comparación incomparable y porque todas las comparaciones son odiosas. Pero estos dos generales cargados de nombres propios nos muestran la cumbre y la decadencia de las ideas, las capacidades estratégicas y militares y también de la moral y la ética. De Belgrano a Milani, nuestra patria describió una parábola descendente que nos alejó de nuestras mejores utopías y nos acercó peligrosamente al país del autoritarismo cleptocrático que tanto daños nos hizo. De Belgrano a Milani. ¿Cómo hicimos para caer tanto? ¿Qué hicimos para merecer esto?
Extrañamos a Strassera – 27 de febrero 2017
Claro que extrañamos a Strassera. Claro que la Argentina, hoy más que nunca, necesita, a todo nivel, hombres de la estatura moral de Strassera. Ya pasaron dos años de su muerte y nunca son suficientes los homenajes que recuerden su coraje y su siembra republicana.
Julio César Strassera fue como una especie de Raúl Alfonsín de la justicia. Tenía hasta un parecido físico, la misma dignidad y austeridad ciudadana que el ex presidente. Ambos pasarán a la mejor historia argentina por el juicio a las juntas militares. Alfonsín porque tomó la decisión corajuda de combatir la impunidad de los terroristas de estado para refundar la democracia sobre la base de verdad, justicia y castigo a los culpables. Y don Julio, porque fue el fiscal de aquella instancia inédita en todo el mundo. Grabó a fuego en la memoria colectiva ese grito de batalla por la paz que fue el Nunca Más. Hasta en la marcha del 18-F a la que adhirió con toda pasión, se cantó ese Nunca Más que nos identifica con orgullo en el mundo. Le puso el pecho a los dictadores de la banda de Videla cuando las balas picaban cerca y había que ser muy valiente para aguantar las presiones y amenazas.
Nunca más a los golpes militares.
Nunca más la tortura y la desaparición forzada de personas.
Nunca más un genocidio.
¿Se acuerdan cuando Aníbal Fernández lo quiso descalificar? Y digo lo quiso, porque no descalifica el que quiere, sino el que puede. Y nosotros recurrimos al testimonio de Marcelo, el hijo del ex gobernador Jorge Cepernic que tuvo palabras de desagravio para Strassera.
Hoy hace dos años que murió don Julio Strassera. Se fue sin doblarse ni quebrarse. Fiel a sus convicciones de enfrentar siempre a los autoritarios. Hace dos años viajó rumbo a la estatura de prócer cívico. Seguramente se encontró en el cielo con don Raúl y Ernesto Sábato. Estoy seguro que juntos, nos ayudarán a construir un país mejor. Para que Nunca Más los fusiles y la muerte puedan más que la Constitución y la vida.
En su momento, le rindieron homenajes otros argentinos que admiraron su huella. Hablo de nuestra querida compañera Magdalena Ruiz Guiñazú, de Santiago Kovadloff, Ricardo Gil Laavedra y Leandro Despouy. Lo hicieron porque Strassera dignificó para todos los tiempos la categoría de Fiscal.
Aquel alegado de Strassera marcó un día histórico y refundacional de la democracia argentina. En la Sala de Audiencias del Palacio de Justicia declararon 833 personas cuyos testimonios durante las 530 horas que duró el proceso fueron filmados y grabados y permanecen preservados para la posteridad en Noruega, en una habitación especial a prueba hasta de bombas atómicas.
Hay que decir en la dimensión humana de la historia que una maldita infección intestinal y un cuadro de hiperglucemia terminó con la vida de Don Julio pero parió su leyenda.
Un día como hoy y todos los días vale la pena rendirle un humilde homenaje patriótico a un hombre que según Luis Moreno Ocampo, quien fuera su adjunto, «es un prócer cuya estatua no tendrá sable ni caballo porque su escultor deberá representar sus armas: la verdad y la ley».
Hasta el 27 de febrero del año 2015, Don Julio era un ciudadano común que fumaba mucho y caminaba lento por las calles y que muy pocos conocían y reconocían. Despreciaba los homenajes pero aunque él no lo quisiera, tal como dijo Moreno Ocampo, ya es un Santo del Nunca Más que deberíamos bendecir de una vez por todas. Los bigotazos blancos y las ojeras profundas lo hacían insólitamente parecido a Alfonsín que fue el político que lo convenció para que se jugara la vida por todos nosotros.
Y no estoy exagerando. Ser el fiscal acusador de aquellos genocidas era jugarse la vida. Exponerse a los atentados, a tantas amenazas de muerte para él y su familia. En aquellos tiempos los ex dictadores y sus patotas tenían poder y capacidad de daño. No era fácil como ahora hablar de los derechos humanos y condenar a los asesinos de uniforme. Hay que decirlo para que haya memoria histórica. Para que ningún recién llegado al tema, como Néstor Kirchner en su momento se haga el guapo descolgando cuadros 25 años después cuando en aquellos años terribles no se le recuerda un solo gesto de defensa de los presos políticos o de lucha por los derechos humanos. Ahora es fácil, repito.
Se hicieron los valientes porque cazaron dinosaurios en el zoológico y se creyeron revolucionarios. Y don Julio, que lo fue de verdad, anduvo calladito y humilde por la vida soportando maltratos de los Kirchner en general y de Aníbal Fernández en particular. Don Julio inmortalizó aquellas dos palabras, aquellos dos rezos laicos que lo decían todo: Nunca más. Todavía hoy tiemblo todo cuando me parece escuchar su voz cavernosa diciendo con firmeza: “Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más”. Don Julio era de esos argentinos que condenaron todas las formas de la muerte y las combatieron con todas las formas de la vida. Aquel juicio fue una bisagra en la historia de este país. Nadie en el mundo se atrevió a hacerlo.
Aquel proceso legal, fue inédito aunque algunos lo comparen con el juicio de Nuremberg a los nazis.
Pero el nuestro fue el único hecho por tribunales civiles. Videla y Massera fueron condenados a reclusión perpetua por señores de saco y de corbata que esgrimían solamente un instrumento: la constitución nacional.
Don Julio consideró inmoral el indulto otorgado por el ex presidente Carlos Menem y se retiró de la función pública, y bajó su perfil con sus ojos cargados de tristeza. El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Pero Julio César Strassera se transformó en un mito. Lejos del bronce, don Julio hoy es un monumento a la ley pero hecho de carne y hueso. De vida y libertad.
Vidal vs Baradel – 24 de febrero 2017
Se viene un choque de planetas en el mundo político y sindical. La gobernadora María Eugenia Vidal está dispuesta a ponerse muy firme con los paros de los docentes y a dar la pelea en la opinión pública. Está convencida que tiene razón y que algunos sindicalistas utilizan a los alumnos como rehenes para sus propios intereses partidarios e ideológicos.
Vidal que además es la política argentina con mayor imagen positiva por lejos, sostiene que Roberto Baradel y sus muchachos tienen un solo interés: desestabilizarla tanto a ella como al presidente Mauricio Macri. La información que maneja y su análisis de la situación, la impulsaron a no ceder ante un brutal plan de lucha de los dirigentes que considera claramente extorsivo, desmesurado y que tiene como principal objetivo sembrar el mal humor entre las familias que no van a poder mandar a sus chicos al colegio. Es que la decisión de los sindicalistas docentes fue grosera, apurada e irracional. Casi sin negociar absolutamente nada se mandaron 48 horas de paro de arranque y anuncian que van a sumarse a la marcha de la CGT a la que también llamó Cristina Fernández de Kirchner, al paro de las mujeres para el 8 de marzo, asambleas para agitar a las bases y finalmente una gran marcha nacional contra la política del gobierno.
Pasaron de cero a cien en dos minutos. Ni les interesó escuchar la propuesta del gobierno. Quieren enfrentar a los gobernadores y al presidente y se prepararan para un largo combate.
Eso es muy malo para todos, pero sobre todo, para los chicos más pobres que con el modelo Baradel ya perdieron 110 días de clases en diez años. Se llenan la boca en defensa de la educación pública y su boicot permanente al mejoramiento de la educación y la capacitación de los maestros, generó una huida masiva hacia la educación privada. Un dato duro: durante el kirchnerismo se fueron 433 mil alumnos de la escuela primaria pública y se sumaron 265 mil a las escuelas privadas.
Baradel y su gente fueron parte de este fracaso brutal educativo que condena a muchos chicos humildes a no progresar y a seguir en la marginalidad. Su cabeza está en otro lado: quiere conducir la CTA unificada y darle alegrías a sus jefes políticos, Martin Sabbatella y Cristina.
Y le aclaro que “los Baradel”, son poco representativos de los 280 mil abnegados docentes de la provincia. Para empezar, la mitad no está sindicalizados. De los 140 mil que sí, en Suteba, el gremio de Baradel, están cerca de 65 mil y encima en las elecciones difícilmente voten más de 15 mil docentes. Por eso nunca informan los números de votos, siempre dan porcentajes. Es decir que Baradel tiene 15 mil votos de un total de 280 mil docentes.
Encima viven atados a sus cargos. Y después critican a la burocracia sindical.
Baradel no se pierde una manifestación en contra de Macri ni en contra de todo. Siempre está en primera fila. Tiene asistencia perfecta a todas las marchas. Y prometieron que el conflicto va a crecer. Claro, hay elecciones. Y votos no tienen. De hecho su líder, Sabbatella perdió hasta en su distrito histórico de Morón. Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque 12 millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. No se puede tomar a los chicos como botín de guerra. Cada vez hay más deserción y ausentismo.
Tantos paros y tantos palos en la rueda agotan la paciencia de cualquier padre. Son sindicalistas que defienden más su posición de poder y su carguito sindical que la estrategia de crecimiento educativo para producir una sociedad más igualitaria, para construir ciudadanía y generar mayor inclusión social. Estamos tocando fondo educativamente. Le doy los datos más brutales y preocupantes de la herencia kirchnernista de la cual Baradel y Hugo Yasky y varios de sus compañeros fueron partícipes necesarios.
Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.
El 54% de jóvenes de 15 años no logra comprender un texto simple.
El 67% de jóvenes de 15 años no logra resolver un problema matemático simple.
Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países medidos. Y sospecho que entre los docentes pasa lo mismo.
¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.
Se viene una pulseada fuerte. María Eugenia Vidal de un lado y Roberto Baradel del otro. Cada ciudadano sabrá quién le quiere hacer más daño y quien le quiere dar las mejores soluciones al drama educativo. María Eugenia Vidal quiere que le vaya bien a la Argentina y combate contra las mafias policiales, penitenciarias y contra las calamidades de una provincia quebrada que dejó Daniel Scioli. Baradel hizo campaña electoral para la fórmula Scioli- Zannini y quiere que le vaya mal a Macri.
Ya es hora de combatir ese fracaso educativo de esta década aplazada. Ese es un agujero negro en el futuro del país y debemos resolverlo cuanto antes. No es ninguna novedad que nuestros mejores años fueron los mejores años de la educación argentina. Fuimos ejemplo en el mundo. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, o fueron manipulados por dirigentes sin escrúpulos, la Argentina se vino a pique. Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se dilapida en educación se multiplica en inseguridad. Un ex ministro dijo que mantener a un chico preso un año en un instituto es más caro que pagar los 13 años de escolaridad
No hay debate ni desafío más importante. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. Convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación debe ser prioridad nacional. Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también. Para sembrar ciudadanía y recoger una mejor democracia. Por la deserción cero. Más todavía, por la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene.