Los problemas del presidente Mauricio Macri son por ausencia de política. Es una actividad que muchos de los que integran su gobierno no valoran o directamente desprecian. Por eso y por la consecuente falta de comunicación, el presidente Macri comete errores no forzados por los que tiene que pagar un innecesario y alto costo político. No es el único, pero el caso más claro es el del Correo que ahora mismo se está desarrollando y donde el oficialismo corre detrás de los acontecimientos porque le ganaron la iniciativa y tiene que dar explicaciones tarde y mal a Dios y María Santísima.
A esta altura los opositores de todos los palos lograron instalar que en el acuerdo del gobierno de Mauricio Macri con el Correo de Franco Macri hubo aspectos oscuros, licuación de pasivos, privilegios inadmisibles y un gran perjuicio para el estado originado en un claro conflicto de intereses.
No estoy diciendo que esto sea totalmente cierto. Digo que la torpeza, la falta de cintura y experiencia y la subestimación de la política, permitió que esto ocurriera. Ahora ya es tarde para lágrimas y todas las iniciativas que impulsan caen en saco roto y fracasan. El gobierno se metió solito en estas arenas movedizas: mientras más se mueve, más se entierra.
Ayer, Marcos Peña, el jefe de gabinete, anunció en conferencia de prensa como gran solución que el presidente le pedía a la Auditoría General de la Nación que tomara cartas en el asunto ahora mismo y no dentro de un tiempo como suele ser su costumbre. La Auditoria de inmediato rechazó ese pedido. Elemental Watson. La Auditoría no responde ni a órdenes ni a solicitudes del Poder Ejecutivo. Solo responde al Congreso. Pregunta: ¿Antes de anunciar semejante cosa, nadie habló con Oscar Lamberto para asegurarse una respuesta positiva y no dejar al presidente desairado? ¿No piensan dos o tres jugadas de ajedrez hacia adelante? ¿No analizan los comportamientos de los distintos sectores involucrados en cada decisión que toman?
Ahora no tienen otro camino que retirar el acuerdo y dejarlo caer. Empezar de cero. Una vez más deben reconocer el error y dar marcha atrás. Es cierto que se trata de proyecto de acuerdo que todavía debe ser homologado por la justicia. Con más razón entonces. Retirar un proyecto es menos doloroso que retirar un acuerdo. Pero es la única manera de desinflar este globo que infló la oposición pero el globo lo puso el gobierno con su impericia e ingenuidad.
Porque nadie cree que se trate de un intento de corrupción de Macri. Pero esta tarde zafó de un intento de interpelación en el Congreso pedido por los opositores más duros.
Ahora dicen que Juan Pedro Zoni, el fiscal que imputó al presidente Macri y al ministro Aguad es de La Cámpora y de Justicia Legítima y que fue designado en forma ilegítima por Alejandra Gils Carbó. Tarde piaste. Insisto. Los cristinistas que defienden al gobierno más corrupto y autoritario de la historia, siempre van a hacer este tipo de operaciones o intentos de esmerilar la figura presidencial. Tratan de instalar que todos son lo mismo. Que el colosal enriquecimiento y robo de la familia Kirchner se puede equiparar a este error político. Pero, el gobierno, ¿Esperaba otra actitud del kirchenrismo? Así fueron en el gobierno y así siguen siendo en el llano. Por eso el oficialismo tiene que aprender a no darle pasto a las fieras. Insisto: los K inflaron el globo que hace una semana está con títulos negativos en los diarios. Pero el globo amarillo lo pusieron Aguad y su equipo.
Corregir y reconocer el error, tiene un mérito, pero su repetición lo está transformando en un demérito. Algunos ministros que vienen de las empresas y no de la militancia están muy acostumbrados a tomar decisiones casi sin consultar a nadie. Después serán los accionistas los que le pedirán rendición de cuentas al fin del ejercicio. En la actividad pública la cosa es distinta. Todo el tiempo los opositores, los organismos de control y los periodistas están exigiendo transparencia y analizan críticamente cada paso. Son los reaseguros de la democracia. Y en este caso, los legisladores, los organismos del control y el periodismo se enteraron por la denuncia de una fiscal.
Por eso hay que pensar muy bien cada resolución y consultar a todos los involucrados antes y no después, con el hecho consumado.
Le doy un ejemplo bien concreto y actual. Si Marcos Peña y el ministro Oscar Aguad hubieran convocado a los jefes de todos los bloques parlamentarios para plantearles el dilema que tenían y para invitarlos a encontrar una solución consensuada, el tema del correo hubiera sido solo una anécdota. De cara a la sociedad, se podría haber expuesto esta situación tan difícil y dilemática.
1) Si no se llegaba a un acuerdo con el Correo el estado iba a seguir perdiendo plata y se iba a seguir beneficiando a la empresa como ocurrió durante 12 años de kirchnerismo. Por algo Franco se la pasó elogiando a los Kirchner, los asesoró en su vínculo con China y hasta llegó al despropósito de decir que el próximo presidente tenía que ser de La Cámpora.
2) Pero si se llegaba a un acuerdo era seguro que se iba a generar el debate y el rechazo que se generó. Es de sentido común que un padre empresario no puede negociar con un gobierno de un hijo presidente. O peor aún. Dicen que Mauricio cedió sus acciones del Correo a los tres hijos del primer matrimonio. Por lo tanto el gobierno de Mauricio estaba decidiendo sobre una empresa en la que sus hijos son socios.
Hay mil excusas y explicaciones que se pueden dar desde el oficialismo. Pero lo cierto es que si le pedían opinión a los opositores y a los organismos de control antes, seguro que iban a llegar a algún consenso que cerraba toda posibilidad de crítica posterior. Pero no lo hicieron. Como no lo hicieron en demasiadas cuestiones. Y tuvieron que recular demasiadas veces.
Con el tema del feriado del 24 de marzo pasó lo mismo. ¿No le preguntaron la opinión a Graciela Fernández Meijide o a Ernesto Sanz? Se hubieran ahorrado tres días de noticias negativas en los medios. Y le podría nombrar muchas situaciones similares. Pero les doy estas dos como ejemplo. Imaginar escenarios futuros. Compartir costos y beneficios con otros actores. Estudiar a fondo los temas y pedir una auditoría de ideas a otros sectores. Generar acuerdos cediendo parte de sus necesidades como ocurrió con las 100 leyes que aprobaron en el Congreso es hacer política. Puede ser que la actividad esté desprestigiada por tanto corrupto y autoritario que nos gobernó los últimos 12 años. Pero no hay democracia sin política. Y no hay política sin diálogo y sin debate de ideas. La gestión es muy importante para resolver los problemas de la gente y por eso van a ser juzgados en octubre. Pero la política es el arte de que todo eso sea posible.
Hay políticos buenos, malos y regulares igual que empresarios o periodistas. Una forma de gobernar de la mejor manera es buscar la excelencia también entre los dirigentes políticos. El gobierno tiene muchos políticos buenos pero les dan poca bola. De vez en cuando les tiran un pelotazo de 40 metros cuando están asfixiados y los dejen en posición adelantada.
Falta un elemento clave que inclinará la balanza. El oráculo de la ética de Cambiemos aún no se pronunció. Pronto escucharemos que dice Elisa Carrió.
No hay que olvidar jamás a Winston Churchill. Decía que el político se convierte en estadista cuando empieza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.
Valentín, el santo del amor – 14 de febrero 2017
Es muy bueno que haya un día del amor de pareja. Hoy, los enamorados debemos celebrar con todo el corazón, las neuronas y el cuerpo. Es cierto que todos los días hay que regar esa plantita maravillosa que es el amor, pero no es malo que un día nos dediquemos por entero al otro. Hay cientos de definiciones de amor. Y uno va cambiando con la edad y con el paso del tiempo. Yo creo que el amor es esa pasión que uno siente por el otro o la otra que hace que lo extrañe mucho y que quiera compartir muchas cosas con él o con ella. Pero eso no alcanza. La carne es fundamental pero no alcanza. El fuego encendido de la piel y el aliento feliz y agotado de la cama debe tener otros dos componentes, según mi humilde criterio. Uno debe ser el admirar al otro. Tenerle un gran respeto por lo que es como persona o como profesional. Por su capacidad intelectual por su actitud solidaria y generosa, por su apuesta al progreso y al esfuerzo de la pareja. Y le agrego algo más. Para mantener vivo ese amor, creo que hay que hacerse el bien uno al otro. Es bueno pensar en uno, en lo que le gusta en su propia satisfacción. Nadie puede hacer feliz al otro si primero no es feliz. Pero hay que ver siempre como podemos expresarle al otro o la otra que estamos pensando en el o en ella. Que la tenemos presente y que vamos siempre a tratar de hacer algo que la haga más feliz, que le genere más placer, que la haga sentir mejor como mujer o como hombre. Esa ida y vuelta es el secreto de la duración de una pareja. Los mimos, los besos, el sexo, el compañerismo, el compartir esfuerzos, llantos y alegrías siempre fortalece la pareja.
De todos modos no hay una fórmula científica y por eso es tan apasionante e inquietante. Hay siempre un toque mágico, inexplicable. Hay algo que enamora que te hace temblar las piernas cuando la vez. Que te sacude el alma cuando te mira con ganas. Que podes pasarte horas hablando de algún tema y horas callados, mirando el futuro o un paisaje conmovedor.
Todavía recuerdo a mi primera novia. Estaba en quinto grado de la escuela Ortiz de Ocampo de la calle Salta. Hicimos un asalto. Susana tenía el pelo rubio y largo hasta la cintura. En el Wincofon sonó la ternura de Salvatore Adamo cantando “mis manos en tu cintura” y yo cerré mis ojos y me sentí volar. Jamás me atreví a decirle nada. Yo había llevado bebidas y las chicas, comida. Era un asalto de aquella época y yo la recuerdo como el día de mi primer amor aunque ella no lo supo nunca. Baile todo el tema con las manos transpiradas y colorado como un tomate.
Después vino el tiempo del caradura que se animaba a todo. Jamás olvidaré la piel cetrina de Alicia y sus ojos de miel que parecían convertirla en siciliana. Con ella cantamos y bailamos a un Leonardo Favio que decía “ding, dong, son las cosas del amor, yo subía y ella bajaba/ la miré y me miró”.
O Laura, la hermosura de su mirada de cielo con la que me quise casar. Fui capaz de viajar todos los fines de semana a Buenos Aires donde se había mudado. Iba en tren barato de bolsillos flacos de estudiante y sufrí como un loco cuando ella se casó con alguien menos soñador pero con una mejor posición económica que le dio muchas seguridades y tres hijos. Nuestro tema era Mamy Blue en la penumbra de los boliches. O Sandro, hablando de penumbras.
A todas les escribí poemas. O textos cargados de sentimientos. Está claro que las palabras, siempre fueron mi forma preferida de comunicarme, de expresar lo que siento y pienso.
Me volvió loco la Mirta que cantaba a Vinicius y con su afrolook y pantalones naranjas superajustados me cantaba al oído que “tus brazos precisan los míos y los míos, precisan los tuyos”. No pudo ser.
En los 70, la universidad combativa y las marchas callejeras me empujaron a los brazos de Celina. Era una partisana de apellido italiano y orgullo cordobés. Hincha de Agustín Tosco y los camperones verdes de la militancia. La dictadura acechaba, había que tomar decisiones para sobrevivir y huimos hacia Buenos Aires. Previamente nos casamos. Seguramente demasiado rápido. Éramos muy duros para la política pero demasiado blandos para la convivencia. Hoy miro a aquel Alfredo y lo veo con una inocencia y una falta de experiencia terrible. Pero empecé a ganarme la vida muy de abajo, en la revista Goles, mientras dormíamos con un colchón en el piso en un departamento de Floresta que casi no tenía muebles. Pero había música de Tejada Gómez y Silvio Rodríguez.
Después viví tiempos de separado más zarpado y fui picoteando por distintas flores. La calle Corrientes me deslumbraba y tuve mucho de ese amor fugaz del toco y me voy que es amor pero no tanto. Esos son amores de madrugadas y calenturas pero no un amor de todo el día. Son esos ásperos entreveros de sábanas a los que suele cantarle Joaquín Sabina.
Con Silvana, la psicoanalista de Lugano, me casé y viví durante 24 años. Entramos a la fiesta con Sting que cantaba “Si la amas, déjala ir”. Apenas la ví en un recital, supe que iba a ser mi futura segunda ex esposa. Es una gran madre de Diego y nadie vive tanto tiempo con alguien si no lo respeta y valora.
Finalmente, todo llega. Hoy Cecilia, es la colorada que me puede. Un arroyito salvaje que me enseñó a disfrutar de muchas cosas que yo ignoraba. Todos los días nos levantamos con la alegría de estar juntos y de construir la mejor pareja que podamos. Nos avanzamos bailando con Los Amados y riendo como chicos de nuestras picardías. Ella me dijo goloso porque yo le pedí un beso demasiado pronto.
A esta altura creo que cada amor tuvo su identidad. Cada amor fue un espejo de mis momentos, mis sueños, mis fracasos y mis éxitos. Yo ya no soy el mismo que fue feliz con aquellas otras mujeres. Ni el que dejó de serlo y se fue en busca de otros susurros. Tal vez no cambié el fondo de mi mirada ni mi ADN de la vida. Pero fui modificando las formas de aproximarse a la vida y al amor. Uno cree que sabe pero no sabe bien que es el amor. Sospecha. Siente cosas en el cuerpo y aproximaciones en las ganas.
Hoy creo que lo que más se parece a lo que siento lo escribió, cuando no, Daniel Salzano para Jairo.
Se llama “Los enamorados” y dice que se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
se tocan el pelo,
se cuentan los dedos,
se besan las manos.
Los enamorados…
Inventan proezas,
desatan pasiones,
murmuran promesas,
adoran la vida,
comparten helados.
Los enamorados…
Los enamorados,
son cuerpos sagrados,
oigamos el himno que cantan callados,
no me dejes nunca, no me dejes solo,
no me dejes, teneme apretado
decime amor mio, decilo de nuevo,
te quiero te quiero, que el mundo se acabe y empiece de nuevo.
Los enamorados, se miran de frente,
caminan despacio, se besan de lado,
ocupan el mundo, se prestan el alma,
los enamorados…
evitan las luces, dominan la noche,
abarcan estrellas, señalan planetas,
estiran las manos …. y
al final estallan, se apuntan,
se juegan, se afloran,
se abejan, se abren,
se cierran se bailan,
se juran, se viaban de lengua ,
de ojos de lado, se acunan,
se miman, se doblan, se triplan,
se llaman, se citan,
se loban, se lunan,
se celan se adoran,
los enamorados…
Brindo por todos los enamorados y les deseo que ese amor no se termine nunca. Brinde por eso hoy. Es el día del amor.
Femicidios, nunca más – 13 de febrero 2017
No me canso de repetir esta suerte de proclama y declaración de principios.
En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, las pobres mujeres llegan a preguntarse si las culpables no son ellas. Hasta tanto llega la humillación que ella, la víctima, llega a dudar de su condición. Llegan a pensar que por su culpa él golpeador, pasaba de ser un ángel a ser un demonio.
Por eso tienen que asesorarse con un abogado y hacer la denuncia. Saber que están dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. Nunca Más.
Las crónicas de las últimas horas están repletas de muerte y sangre. Una violencia de género cargada de un odio sin límites que extermina incluso a familiares o amigos en lo que se llama técnicamente «femicidios vinculados”.
Es tan grande el horror que la información parece inventada o salida de las novelas de la crueldad.
Le hablo de Denise, Sabrina, Magalí y Némesis. La más chica tiene 15 años y la más grande 17. Se trata de nenas. Denise y su amiga Sabrina murieron en el acto acribilladas. Quedaron tiradas en plena calle en Florencio Varela, una con 9 balazos y la otra con cuatro. Magalí y Némesis están internadas graves. Una recibió 3 disparos y la otra dos. Por un milagro sobreviven, por ahora. Están dando la batalla. Estaban esperando el colectivo a las 6 de la mañana. Habían salido de bailar del boliche Santa Diabla pese a ser menores de edad las cuatro. Un vigilador privado llamado Luis Weiman apareció con su pistola 9 milímetros e hizo una masacre con 18 tiros. Por suerte está preso.
Por suerte acaban de detener al albañil de Moreno que acuchilló a Nancy, su mujer y secuestró a su hija llamada Mía. Ya recuperaron la nena y el criminal está preso.
Hace una semana apenas en Hurlingham, otro cobarde asesino llamado Diego Loscalzo primero asesinó a Romina, su pareja y después mató a su cuñada y cuñado, a su suegra y concuñado y en el grado máximo de su salvajismo sanguinario le metió un tiro a la concuñada que estaba realizando trabajo de parto para dar a luz. El proyectil mató a ese bebe que estaba punto de salir de la panza.
Le pido perdón por la crudeza de las cosas que le relato pero creo que parte de la lucha contra estos femicidas es dar a conocer todo, aún con los detalles más terribles, para que tomemos real dimensión de quienes son, como actúan y que alertas hay que levantar para proteger a las víctimas antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.
Hay cosas tenebrosas e infrahumanas. Un padre de 16 años mató a palazos y a patadas a su bebita de año y medio porque le había tirado el teléfono celular al suelo. Dicen los periodistas que era conmovedor ver a los médicos que lloraban sin parar frente a ese cuerpito que era una gran hematoma.
Otro hijo de puta mató a martillazos en la cabeza a Ramona con la que había convivido 15 años. O la joven santafesina que fue quemada por su pareja. Tienen ardido el 35% de su cuerpo y lucha por su vida.
Matan a sus seres queridos. A sus esposas o novias, a sus hijos a los familiares y a los amigos. Pretenden exterminar todo vestigio de esas mujeres que no quieren ser propiedad de nadie. Saben que hace mucho se acabó la esclavitud. Todos los que rodean a una mujer amenazada tienen que hacer la denuncia y no dejarla sola. Estar cerca, acompañarla, protegerla y estar alertas, siempre con la guardia alta.
El dato más terrible es que hoy, pese a toda la lucha en las calles y en los medios hay un femicidio cada 30 horas. ¿Escuchó bien? No me entra en la cabeza que algún animal que no merece ser llamado hombre pueda cometer semejantes aberraciones.
De tantas marchas valientes y masivas que se han hecho siempre recuerdo un cartel emblemático que decía: “Vivas nos queremos”.
Claro que las queremos vivas, claro que nos queremos vivos y que juntos somos ciudadanos en movimiento que levantamos la guardia para defendernos y refundar la parte más oscura y repugnante de una sociedad que denigra a la mujer, que la somete y la reduce a la servidumbre. Por momentos siento que algunos varones han retrocedido a la vida de las cavernas, que han escupido a la civilización y que creen que pueden tener a una mujer en un puño con un puñetazo.
Hay que ser una bestia. Una mujer es una mina que amamos, nuestra vieja querida del alma, la hija que tanto miedo nos provoca cuando tarda en llegar de la facultad, la madre que nos sembró de hijos nuestra existencia, nuestra abuela de la sabiduría.
¿Que nos está pasando? ¿Cuál es el nivel de cobardía y de salvajismo de andar matando mujeres? ¿Cuántos casos por día hay de maltratos, de golpes brutales que terminan con la muerte femenina?
La Asociación Civil La Casa del Encuentro dice que pese a las marchas de ni una menos, a las campañas de concientización en los medios y a las nuevas leyes que son buenas, los femicidios siguen creciendo.
Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? ¿Alcanza con prohibir que el criminal se acerque?¿ Los botones de pánico y las tobilleras electrónicas pueden ayudar? ¿La policía actúa con la rapidez que corresponde?
Parecen películas de terror pero son realidades repugnantes y horrorosas. En cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: «Nunca más un femicidio».
Hay 55 denuncias por día. Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social. Todo el que sea víctima de violencia de género o conozca a alguien puede hacer la denuncia al teléfono 144 durante las 24 horas.
Son mujeres asesinadas por machos que, insisto, no merecen llamarse hombres. Son infames varones que avergüenzan al género y a la condición humana.
Estos energúmenos por lo general están cortados todos por la misma tijera. Responden al mismo patrón criminal. Primero les gritan a sus esposas, novias o amantes. Se sienten sus propietarios y no sus compañeros de afecto. Después les pegan, las humillan, las castigan con ferocidad, y les provocan un pánico que las paraliza.
Denunciar, gritar, levantar la voz, pedir ayuda lo antes posible es el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. Femicidios, nunca más.