Primero una chicana. Que es como un meme pero escrito y editorializado. Ayer, los muchachos de La Cámpora instalaron el hagshtag “Cristina cumple”. Fue realmente muy creativo porque juega a tres bandas. “Cumple” por cumpleaños, por “cumplir” lo que prometió mientras fue presidenta y, además, apela a la memoria histórica de aquel recordado: “Perón, cumple, Evita dignifica”. Hoy, por obra y gracia de la dura realidad que está atravesando la ex dos veces presidenta se podría decir: “Cristina cumple. Milani dignifica”.
Es que la abogada exitosa ayer pasó uno de los cumpleaños más infelices de su vida. Cristina sopló 64 velitas en medio de un verdadero tsunami judicial contra ella, su familia y sus funcionarios más cercanos. Semejante avance de la justicia la tiene contra las cuerdas y cada vez más cerca de ir a la cárcel por ser la jefa de una asociación ilícita que utilizó el estado para enriquecerse de una manera nunca vista en la historia democrática argentina.
El general César Milani está preso en La Rioja en un pabellón común, con otros 13 reos y con necesidades de un ventilador por lo menos. Está acusado de secuestros ilegales y torturas durante la dictadura militar y eso impacta directamente en la imagen y credibilidad de Cristina. Porque ella y nadie más que ella, fue la responsable de haberlo consagrado como la máxima autoridad militar durante su reinado. Milani todavía puede tener complicaciones judiciales más graves en Tucumán, por la desaparición del soldado Ledo y otros dos colimnas y encima está procesado por enriquecimiento ilícito.
Por eso ayer, Cristina no tenía mucho que festejar, más allá de la sobreactuación de su militancia más fiel. Porque el peronismo que gobierna no se solidarizó con Milani ni felicitó por el cumpleaños a Cristina. Hablo de los principales gobernadores e intendente. Contra viento y marea y pese a las denuncias de los periodistas independientes y algunos políticos opositores, la ex presidenta compró a Milani como un abastecedor de información de inteligencia, materia prima para extorsionar disidentes y como líder de un ejército peronista y chavista. Y eso que estaba mencionado hasta en el Nunca Más riojano. Pero no hay peor ciega que la no quiere ver. Todo eso imaginó Cristina. Y ya se sabe: a Cristina no se le habla, se la escucha. Por lo tanto ahora queda en evidencia su grave responsabilidad institucional. Ella le dio a un integrante del terrorismo de estado el manejo absoluto de las Fuerzas Armadas. Nilda Garré, quien fue ministra de Defensa la ayudó a cometer semejante aberración. Ella también adquirió los espejitos de colores nac and pop que vendía el farsante y criminal de Milani.
Una reflexión y una pregunta.
Nilda Garré, ex dirigente importante de Montoneros, propuso hace poco que se sancionara con prisión a “los que niegan el terrorismo de estado”. Lo hizo al salir al cruce del brulote insensato de Juan José Gómez Centurión quien negó que haya habido un plan sistemático para la desaparición de personas algo absolutamente probado y comprobado, juzgado y castigado por la justicia.
La pregunta inevitable que deja muy mal parada a Nilda Garré y Cristina es la siguiente: Si ella propone prisión para el que niegue los crímenes de lesa humanidad, ¿Qué propone como sanción a los que como ella premiaron a un criminal de lesa humanidad con el máximo cargo militar en la Argentina? ¿Es gratis para Cristina y Nilda Garré haber designado a Milani con el poder inmenso que le dieron? Y no podían decir que no sabían nada porque ambas se encapricharon en no escuchar lo que muchos denunciamos y no quisieron dar el brazo a torcer. Ahí está el resultado. Ante la historia, el general Milani quedará como el responsable de secuestros, torturas y encubrimiento de la desaparición del soldado Ledo. Pero Cristina y Nilda Garré quedarán como las responsables de haberlo endiosado a contramano hasta del sentido común.
Pero esta tormenta terrible, irreversible, sobre el relato de los derechos humanos del cristinismo no es su única amargura.
Hoy empieza el desfile de declaraciones indagatorias en la causa “Los Sauces”. Ante el juez Claudio Bonadío pasarán 20 personas vinculadas a los robos y estafas de Cristina y la propia Cristina.
Hoy tuvieron turno tres de los hijos de Lázaro Báez, testarerro, amigo, socio y empleado de los Kirchner. Después les toca a apoderados y contadores de esa empresa que según Margarita Stolbizer funcionó como pantalla para cobrar coimas y para lavar dinero de la corrupción.
El 6 de marzo, tendrán que declarar por primera vez en su vida, Florencia y Máximo, los hijos que están sumamente comprometidos. Las firmas de cheques y actas lo tienen bajo la lupa a Máximo y los 5 millones de dólares termosellados en caja fuerte la dejan en posición muy incómoda a Florencia. Encima, Cristina al día siguiente deberá responder preguntas, cara a cara, al juez que más odia.
Son todas noticias dejan a la familia Kirchner muy cerca del juicio oral y de probar que la fortuna colosal que amasaron fue producto de un plan sistemático para cometer delitos desde el estado mediante una asociación ilícita que lideró primero Néstor y luego Cristina.
A los 64 años y con tres nietos, seguramente lo que más la preocupa es la situación de sus seres queridos. De sus hijos y de la madre de dos de sus nietos. Porque Rocío García también está en serias dificultades. Para empezar ya no maneja más el plan “Argentina Sonríe”, una movida absurda e incomprensible que gastó una millonada solo para que ella tuviera trabajo en el estado y a pocas cuadras de su casa. No sea cosa que tenga dificultades para criar a sus hijos. Ella también tendrá que ir a tribunales para explicar cuestiones oscuras de su tarea.
A los presentes griegos en el cumpleaños de Cristina de ayer hay que sumarle la intimación que le hizo el juez Ariel Lijo para que designe abogado en la causa de la investigación que Alberto Nisman no pudo llevar adelante porque apareció muerto, con un balazo en la cabeza.
Siempre decimos que esta causa es la que más temor y bronca le produce a Cristina. Es la más incomprensible y la más difícil de explicar con cierta racionalidad. Está acusada de ser encubridora de los terroristas de estado que dinamitaron el edificio de la AMIA y asesinaron en un instante a 85 personas.
Nisman había involucrado al canciller de entonces, Héctor Timerman, considerado traidor a su pueblo y algunos de los más violentos defensores de Irán como Luis D’Elía y Fernando Esteche. Pero el fiscal Gerardo Pollicita, de arranque, mientras pidió 32 medidas de prueba, también imputó a 4 de los funcionarios de mayor confianza de la ex presidenta. Hablo de Zannini, de Vido, Parrilli y Abonna.
El cerco se cierra. La justicia avanza y se le viene la noche a Cristina. No tuvo tregua ni en su cumpleaños. Por más velas que haya apagado y por mas torta que haya repartido.
Milani preso – 17 de febrero 2017
El general César Milani, el preferido de Cristina, el amigo de Hebe de Bonafini y el socio de Guillermo Moreno fue detenido en La Rioja. El juez federal Daniel Herrera Piedrabuena lo mandó a la cárcel inmediatamente después de que se negara a prestar declaración indagatoria y de haber dormido en un hotel de 5 estrellas. Hubo emoción y alegría entre los que pedían verdad, juicio, castigo y condena. Graciela, la hermana del soldado desaparecido Agapito Ledo dijo que esto era “una luz de esperanza”.
Milani está preso porque el magistrado considera que el militar formó parte de los grupos de tareas del terrorismo de estado que secuestraron a un padre y a su hijo, llamados Pedro y Ramón Olivera y además por la detención ilegal de Verónica Matta. Pero esta no es la única mala noticia para Milani. También está procesado por enriquecimiento ilícito.
El juez Daniel Rafecas, en un escrito de más de 500 páginas, precisó que el militar no puede justificar el origen del dinero que utilizó para comprar una mansión de 1.150 metros cuadrados en el barrio de La Horqueta.
Estas noticias son presentes griegos para Cristina que pasado mañana cumple 63 años. Son una granada al corazón del relato cristinista cuyas esquirlas explican la relación de quien fuera el máximo espía uniformado con la dictadura y varios personajes tenebrosos del terrorismo de estado.
El juez Rafecas también embargó a Milani por 5 millones de pesos. Se trata de un magistrado que le hizo varios favores importantes al gobierno anterior y por eso está en la mira en el Consejo de la Magistratura.
Milani hizo dibujos contables tan truchos que hacen dudar hasta de su capacidad profesional en el mundo de la inteligencia y el espionaje. Todas las mentiras que utilizó para justificar su patrimonio fueron fácilmente descubiertas.
Para empezar simuló de una manera grosera un préstamo de 200 mil dólares que le hizo su gran amigo, el capitán retirado Eduardo Enrique Barreiro.
Que Milani se enriqueció en forma ilícita no tengo dudas. Parece que la justicia tampoco. Pero yo quiero poner el foco en otro lado. Porque Milani fue elevado a la categoría de general nacional y popular, casi un libertador bolivariano y chavista por parte de Cristina. Lo defendieron como si se tratara de San Martin frente a rigurosas acusaciones tanto del periodismo independiente como de algunos organismos de derechos humanos.
Y digo algunos organismos de derechos humanos porque otros como el que encabeza Hebe de Bonafini también sobreactuaron y compraron ese buzón negro creyendo que era rojo. La presidenta de las Madres de Plaza de Mayo se cansó de elogiarlo y le dedicó la tapa a una entrevista que le hizo para la revista de la agrupación. Así como en su momento endiosó a Sergio Schocklender pese a las advertencias de la gente que la quería, Bonafini se abrazó a Milani como si fuera un Hugo Chávez criollo. Y no quiso escuchar nada ni a nadie.
Ni siquiera a Marcela Brizuela de Ledo, la madre de plaza de mayo de la Rioja que acusaba a Milani de la desaparición de su hijo, el soldado Agapito Ledo.
Pero para Hebe, todo era una operación de Clarín. Su fanatismo la lleva una y otra vez a negar lo evidente. Que Néstor y Cristina fueron grandes corruptos, que Sergio Schocklender hizo sus negociados y que Milani fue un violador de los derechos humanos y un ladrón.
El conscripto Ledo era asistente personal de Milani en Tucumán. Un día desapareció y nunca más se su supo nada. Milani firmó un certificado de que Ledo había desertado. Los compañeros de Ledo lo desmintieron terminantemente. Hay una investigación en Tucumán que Milani viene gambeteando y postergando con chicanas legales. Pero pronto tendrá que ir a declarar. ¿Lo llevarán esposado a Tucumán? Quien era su superior, Eduardo Sanguinetti, un sanguinario capitán está preso desde hace casi 4 años por este y otros casos.
Tiempo atrás, un ex diputado tucumano presentó pruebas de las extrañas muerte de 3 soldados más en situaciones similares.
Como si esto fuera poco, Milani apareció en el Nunca Más riojano en operativos de secuestros a los Olivera y otros por los que ahora está entre rejas.
Lo más triste es que Bonafini dijo que todo era un invento de Lanata para ensuciar a Cristina.
Pero hay otras cosas igualmente graves.
El capitán Eduardo Enrique Barreiro también fue procesado y embargado por ser partícipe necesario de la estafa de Milani. Fue su cómplice porque jamás le prestó los 200 mil dólares que, según ellos, era para comprar la casona de La Horqueta. Fue todo una mentira. Pero eso demuestra la gran amistad de Barreiro con el general emancipador de Milani. ¿Quién es Barreiro? Está preso porque fue condenado dos veces a prisión perpetua por graves violaciones a los derechos humanos. El ex integrante del Batallón 601 de Comunicaciones de City Bell y otros integrantes de un grupo de tareas asesinaron a un matrimonio y secuestraron a sus tres hijos. La nena más grande de 12 años fue torturada durante 3 meses en el Regimiento de La Tablada y luego en el campo de concentración El Vesubio.
Este criminal de estado es uno de los mejores amigos del “progresista” Milani. ¿Raro no? Pero esto no es todo. Milani fingió que Barreiro le prestó 200 mil dólares pero además truchó un documento para hacer aparecer como que le había vendido su departamento de la calle Moldes. ¿A quién le compró esa propiedad el general libertario Milani? A otro amigo que conoció en La Rioja, el comodoro Luis Fernando Estrella, un verdadero fascista en todo el sentido de la palabra fascista. Fue condenado por haberse levantado en armas contra la democracia en tres ocasiones. Un golpista de alma. Hecho y derecho. Hecho y ultraderecho, mejor dicho. Dos veces contra Isabel Perón, en una como jefe del estado mayor del brigadier Jesus Capellini en lo que fue el primer paso del golpe de Videla. Y otra vez acompañando a los carapintadas de Seineldín. Estrella, fanático de la Falange de Fe fue amigo del nazi criollo Ramón Camps y conoció a Milani cuando era el jefe de la base aérea de Chamical en La Rioja. A él le compró el departamento de la calle Moldes que luego dice que vendió pero no vendió a Barreiro. Todos criminales de lesa humanidad.
Y hay algo para seguir investigando: Su gran amistad con el coronel Marcelo Oscar Granitto, quien atentó contra la democracia en el levantamiento de Seineldín y se auto proclamaba como una suerte de justiciero para terminar con todo vestigio de marxismo en la Argentina. Un energúmeno que calificaba de esa manera a periodistas democráticos, a La Coordinadora del radicalismo o al peronismo renovador de entonces.
Ya son demasiados los amigos del general César Milani que en su momento hubieran matado sin problemas a Cristina y a Hebe de Bonafini.
No puedo decir lo mismo de su actual socio comercial, Guillermo Moreno. En aquellos tiempos militaba en la derecha dura del peronismo enfrentada a los Montoneros. Por lo tanto aquel Moreno y aquel Milani tenían el mismo enemigo. Hoy tienen un par de negocios para comercializar salchichas y Moreno empuja a Milani para que sea candidato del peronismo. Milani representa la máxima claudicación del kirchnerismo en el tema de los derechos humanos.
El teniente general don Cesar Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, un comando en inteligencia, hoy es empresario en chacinados y embutidos. Tal vez haya encontrado su lugar en el mundo justo unos meses antes de que la justicia lo condene a la cárcel. Por ladrón y por golpista. A pesar de sus amigas Cristina y Hebe que no saben no contestan y miran para otro lado.
Fariña en peligro – 16 de febrero 2017
Hay que cuidar a Leonardo Fariña. Si apareciera muerto este delincuente arrepentido que funciona como testigo protegido sería casi tan grave como la muerte del fiscal Alberto Nisman.
El ministro de Justicia, Germán Garavano, de quien depende la custodia y el cuidado de Fariña, debe ser muy consciente de esto. Fariña es un ser despreciable pero la democracia argentina y la justicia lo necesitan vivo para que siga prendiendo el ventilador y denunciando los hechos de corrupción de estado que vincularon mafiosamente a las familia Báez y Kirchner. Sería un terremoto institucional si Leo Fariña fuera asesinado. Lo digo porque su auto y su custodia fueron el eje de un episodio sumamente sospechoso. Fariña estaba comienzo una pizza con un amigo en un departamento de Parque Chacabuco y de pronto se produjo una lluvia de balas. Algunos dicen que hubo 30 disparos y otras fuentes aseguran que fueron 100 detonaciones. Fue un enfrentamiento entre los agentes de seguridad especiales que deben mantener vivito y coleando a Fariña y un grupo comando que, al parecer, en principio, quiso robar el auto de Fariña. Pero todo es muy confuso. Es raro que para robar un auto al boleo haya tantos atacantes. Incluso algunos vecinos dicen que había varias motos de apoyo. Es insólito que se prendan en un toma y daca de balas pese a que los atacantes comprueban que hay fuerzas de seguridad expertas del otro lado. Y del otro lado estaba el grupo Albatros, una formación de elite de la Prefectura Naval Argentina. Tanto fue así que no de los delincuentes fue abatido en plena calle Zuviría. Uno de los prefectos fue herido levemente y por suerte ya fue dado de alta.
Va a ser muy importante conocer la identidad del atacante muerto. Porque eso nos puede dar un indicio de si fue un robo común, de los cientos que asolan esta sociedad, o fue un intento de asesinar o de intimidar a Leonardo Fariña que ya padeció otros episodios extraños. Un tiroteo sobre su auto estacionado. Un grito de alguien que pasaba que les gritó “cuida bien a Fariña”.
Hay que cuidarlo como oro. Porque para la investigación de la megacorrupcion kirchnerista vale oro. Es el primer testigo arrepentido de la democracia que declara en la causa más importante de lavado de la historia argentina. Y hay que decir que todos los datos que aportó se fueron confirmando rigurosamente. Es decir que ahora no miente. Lo que pasa es que quiere que le bajen la pena. Ese es el objetivo de haberse arrepentido. Confiesa que participó de la banda delictiva pero aporta datos para esclarecer los hechos a cambio de una reducción de la pena.
Fariña ya estuvo preso, y la pasó muy mal. Probó dos años la amarga medicina de estar en los pabellones con todo tipo de pistoleros y malandras que lo miraban con un odio particular. Es que Fariña para los presos comunes en un nenito muy especial. Contador público, pintón con su barba rala y su colita en el pelo, un tipo lo que se dice cool. Si a esto le sumamos que estuvo casado con la voluptuosa modelo Karina Jelinek y tuvo una boda digna de un jeque árabe, son suficientes motivos para que los internos lo miren como una mezcla de envidia y sapo de otro pozo.
Podemos decir como decía Karina: “Lo dejo a tu criterio”. Pero Fariña, es un valijero de lujo, un experto en bicicletas y truchadas financieras fue junto a Federico Elaskar fue el que manejó parte de las finanzas de Cristina que estaban en manos de Lázaro. De hecho Fariña y Elaskar le cuentan a Jorge Lanata y a Nicolás Wiñazky toda la verdad de “La Rosadita” porque Báez y su banda le arrebatan la propiedad de esa financiera llamada SGI. Fue lo que en la jerga policial se llama mexicaneada, es decir cuando los ladrones se roban entre ellos parte del botín. Por eso estalla todo y deciden contarle todo a Lanata por televisión. Pero después los amenazan de tal manera que los muchachos se asustaron y recularon en chancletas. Fueron a otros programas de TV y desmintieron lo que dijeron con aquella frase histórica: “Lanata quería ficción y le dí ficción”. Después Fariña estuvo preso dos años por otra causa de evasión y ahí decidió que su única salvación era decir la verdad y pedir una reducción de la pena. La primera vez declaró durante más de 11 horas. Contó todo con lujo de detalles, con números de cuenta, con precisiones de calendarios y domicilios, y eso produjo un avance notable en la investigación conocida como “La ruta del dinero K”. La operación más burda fue transferir 55 millones de euros sucios de las coimas a las guaridas fiscales. Y la más grosera y pornográfica de las situaciones fueron las filmaciones que se vieron de la rosadita, esa cueva del poder donde contaban dinero con máquinas, fumaban habanos y tomaban whisky como los grandes ladrones de las películas. Pero todo era cierto y por eso Lázaro Báez está preso. Y varios de sus cómplices también.
Hay que cuidar al testigo en peligro. Para que otros personajes se arrepientan y colaboren con la búsqueda de la verdad y para que Cristina y su entorno tengan juicio, castigo y condena y devuelvan todo lo que se robaron por la ley de extinción de dominio que ya va a venir.
Parte de los datos que aportó Fariña fueron claves para procesar a Cristina en la causa por las coimas y sobreprecios en las obras públicas.
Fariña es muy difícil de proteger porque es un personaje mediático que hasta generó tendencia con su look malandra ganador. Dijo una vez: “Me subí a una Ferrari y pensé que era Dios”.
Tiene otra causa por la compra en efectivo de un campo en Mendoza por cinco millones de dólares, con billetes físicos como el mismo decía. Los pagó a nombre de Lázaro.
Fariña sabe mucho y por eso hay que cuidarlo mucho. Hay que reforzar su seguridad. Fortalecer su custodia. Dotarlos de la mejor tecnología. No podemos permitir que Fariña muera porque mueren una parte de los testimonios fundamentales de la investigación. Cuando él habló comenzó la etapa Fariña del Kirchnerismo. El último eslabón de la cadena de estafas, coimas y enriquecimiento ilícito desde el estado mediante una asociación ilícita.
Leonardo Fariña fue solo la punta del ovillo. Pero tuvo las dosis de frivolidad y ansiedad por aparecer en los medios suficientes como para dejar todas sus huellas digitales en los expedientes sucios del dinero negro. Esta es la importancia de Fariña que fue detenido, igual que Al Capone, apenas por un tema de evasión impositiva.
Santa Cruz es la provincia donde nació el kirchnerismo y la tierra de los milagros económicos. Exitosos abogados que nunca ganaron un juicio se hacen rápidamente millonarios. Y modestos cajeros del banco provincial como Lázaro por arte de magia se transforman en verdaderos potentados dueños de las mayores fortunas de la Argentina. ¿Será la famosa movilidad social ascendente?
Todos se fueron vivir a Puerto Madero. Es como una confesión de partes. Fariña es la etapa más menemista del kirchnerismo. Fariña cumple y Karina Jelinek dignifica. Y no lo dejo a tu criterio.
De la Rosadita a la Rosada. De la libertad a la cárcel. Cuiden a Fariña. Es como cuidar la verdad.