Mañana se cumplen cinco años sin el Flaco. Su ausencia parece una eternidad. Dicen que Luis Alberto Spinetta es nuestro David Bowie o nuestro John Lennon, pero en castellano. Que su marca cultural, para los argentinos fue tan potente como la de ellos para los que hablan inglés. Ese es el tamaño de la pérdida. Y ya pasaron cinco años.
Extrañamos tanto al flaco. Flaco, flaquito tu falta nos descoloca, nos hace tambalear. Es que fuiste un cimiento de mi generación. En tus letras nos hicimos adictos a la poesía y al contenido.
Flaco, flaquito, muchacho ojos de papel, quédate hasta el alba. Me aprendí de memoria aquellas canciones. Me hicieron más culto, más feliz, me dieron mejores herramientas para levantar minas y para levantar barricadas en la universidad de los 70. Me lucía recitando a Neruda o a Tejada pero también citando el simbolismo de Rimbaud o el teatro de la crueldad de Antonin Artaud al que convertiste en la obra maestra del nuestro rock. Elevaste a la música popular a aquel poeta maldito y eso que eras un pibe de 23 años entusiasmado con la primavera camporista de Perón y del Tío. Y eso que el militantismo dogmático de la época asociaba el rock con una expresión del imperialismo yanky. Yo jugaba al seductor cantando pícaro y pornográfico, susurrando al oído a las muchachas que me gusta ese tajo y realmente me gustaba. Descubrimos un mundo de belleza, un yacimiento de honradez intelectual y neuronas limpias. Porque seguramente ese es tu legado: se puede ser Gardel sin participar del show frívolo de la figuración y el caretaje. A lo mejor fuiste un poco menos notorio pero mucho más notable. A Lo mejor vendiste menos discos pero nunca nos vendiste nada. Creciste con nosotros pero nunca quisiste sentar cabeza. Ni transar. Obsesivo hasta el martirio, mortificado por todos los dolores. Siempre el perfil bajo, siempre lejos de las luces de la de la falsedad. Fuiste un gigante amasado con ética y estética.
Después de tanta mugre y corrupción K conviene abrir las ventanas de nuestras cabezas y dejar que ingrese el aire puro. Respirar un poco después de tanta podredumbre. Una excelente noticia siempre nos ayuda. Le recuerdo que hace un tiempo, por votación de los vecinos, el paso bajo a nivel de Avenida Congreso en el cruce con las vías del ferrocarril Mitre fue bautizado “Luis Alberto Spinetta”. Un homenaje de los habitantes de Villa Urquiza a un vecino ilustre que hasta su productora llamada “La Diosa Salvaje” había instalado en la Iberá al 500. Barrio, barrio, como le gustaba decir al flaco. Barrio de medialunas crocantes casi caseras en los boliches, de árboles añosos que respiran ecología y salud. Hoy hay un mural extraordinario en la pared del túnel con la tapa de 30 trabajos musicales de Spinetta. Alegran la vista, celebran la vida. No me arrepiento de haber seguido minuto a minuto las noticias de los corruptos que envenenan la democracia. Pero también creo que hay que buscar un pulmón que nos saque de la asfixia.
Uno de esos pulmones creativos se llama Luis Alberto Spinetta. El día de su cumpleaños es el día del músico argentino. Está todo dicho.
Ya se lo conté alguna vez. Yo era un chico de la música comercial de Palito, el Club del Clan y los demás hasta que un compañero del secundario cordobés en el Manuel Belgrano, el loco Bernabeu, me dijo: “escuchá esto, boludo. Avivate”. Era aquel disco entrañable de Almendra con la lágrima y la sopapa en la tapa. Esa lágrima que hoy es un emblema de lo que sentimos a cinco años.
Ese disco, long play se decía, salió a la venta el 15 de enero de 1970. Yo tenía 15 años y el flaco estaba a punto de cumplir los 20.
Por esa puerta de Almendra entré a la música progresiva, descubrí a Manal y a Los Gatos. No sabía que estaba asistiendo a un parto de la historia porque estaba naciendo el rock nacional con Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari, Rodolfo García y el flaco, entre tantos otros.
Flaco, flaquito, te extrañamos. Odio ese cigarrillo que te asesinó. Ese océano de tabaco en donde te ahogaste igual que Sandro. Yo sé que a esta hora Ana no duerme preocupada por Fermín. Que Foucault no tiene quien le escriba. Confieso que después de Pescado Rabioso, en algún momento te me fuiste haciendo Invisible. Empecé a perderte por culpa de mis dogmas blindados. Pero te recuperé cuando Charly rezó por vos. Siempre jugando el Superclásico de las antinomias argentinas. ¿Charly o Spinetta? Los dos, carajo. ¿Desde cuándo hay que elegir entre dos genios?
Creo que hubo una despedida en un estadio y no nos dimos cuenta. En la cancha de Vélez tocaste hasta que te sangraron los dedos. Ese recital interminable hasta el amanecer en comunidad. Estabas alegre, incansable, rodeado de la multitud y de tus amigos. No se terminaba nunca. “No te mueras nunca”, te gritaban los muchachos.
Flaco, flaquito, te extrañamos. Fuiste la conciencia crítica del rock. Una suerte de guía espiritual por los caminos de la honradez. La última vez te ví, estabas poniendo el cuerpo solidario como siempre. Con los padres y las madres y los hermanos de los que murieron en la tragedia del colegio Ecos. Empujando siempre. Poniendo tu nombre para convocar más y mejor. Usando tu chapa para los demás. Para calmar en algo si eso es posible a los padres del desgarro. Hasta en el comunicado donde confirmaste que el cáncer te estaba acorralando aprovechaste para decir que pertenecías a la agrupación “Conduciendo a conciencia” y rogaste que en las fiestas no chupara el que tenía que manejar.
Se quedan con nosotros para consolarnos Litto Nebbia y Moris y te esperan para una gran zapada Pappo y Tanguito. Nosotros no tenemos consuelo, Flaco, flaquito. No nos queda otra que cantar en voz baja, que despedirte con una plegaria, como si fueras un niño dormido que quizás tenga flores en su ombligo.
Flaco flaquito, gracias por ayudarnos a respirar en momentos de tanta contaminación. Quizás te sientas gorrión esta vez, o tus dedos se vuelvan pan, barcos de papel sin altamar. Flaco flaquito, que nadie te despierte, que te dejen seguir soñando en libertad.
Cristina condenada – 6 de febrero 2017
Margarita Stolbizer dice que Cristina no va a poder zafar de la condena de la justicia. La diputada denunciante en la causa Los Sauces, asegura que la ex presidenta es responsable de los delitos que se cometieron en contra de la administración pública y que hay suficientes pruebas de eso.
No es la primera vez que se cruzan. Cristina enojada llegó a tratarla de “burra”. Pero Margarita le contestó que prefiere que la acusen de burra pero que nunca le digan chorra. Y finalmente Stolbizer le dio la última estocada: dijo que tenía claro que había metido el dedo en donde más le duele a Cristina que no es el corazón: es la fortuna.
Hoy las cosas se han complicado para Cristina. En varios planos. En lo político, la filtración de escuchas telefónicas nos permitió confirmar el maltrato humillante que ella les dio siempre a quienes la rodeaban: Pelotudo a Parrilli, hijo de puta traidor a Miguel Angel Pichetto y a José Luis Gioja le recomendó que se “suturara el orto”. Les pido perdón a los oyentes por las groserías que jamás diría en la radio pero creo que en este caso todos deben saber la verdad más cruda para que cada uno saque sus propias conclusiones. No soy pacato. No me asombran las malas palabras. Es un lenguaje que no se lo escuché ni a Hugo Moyano ni a los piqueteros. Pero lo más grave es el desprecio por los demás. De todos modos, que esa terminología soez no sea el árbol que nos tape el bosque. Lo realmente grave es que en los primeros audios, decía que a Stiuso habría que matarlo y le ordenaba a Parrilli que pusiera en marcha el aparato judicial y de espías que tienen para presionar jueces y fiscales. Ahora lo mismo. Le dice a su mayordomo felpudo pelado que le diga a Martin que “se mueva para apretar a jueces y fiscales y que citen a Stiuso porque hay que terminar con este sicópata”. Son brutales confesiones de delitos. Y lo hace desde el llano. Cualquiera se puede imaginar cómo manejaba a su tropa y a la justicia cuando tenía casi la suma del poder público. Someter a la justicia. Ponerle camiseta partidaria. Convertirla en un ejército a su servicio con Alejandra Gils Carbó como comandante y Justicia Legítima como soldados. Eso hizo durante años. Ahora quiere entorpecer a la justicia y las investigaciones que hay en su contra. Que se cuide Cristina porque ese es un motivo legal para que un juez le aplique la prisión preventiva.
Cuando habla de Martín, todo indica que se trata de Juan Martín Mena que junto al diputado Rodolfo Tailhade, son los que operaran los topos de La Cámpora que todavía quedaron adentro de la estructura de la inteligencia del estado.
De todos modos tiene suerte Cristina porque estos temas van a tener que ser investigados por el juez Sebastián Casanello, de claras simpatías por el kichnerismo y por el fiscal Franco Picardi que, directamente, es un empleado fiel de Cristina.
La ex presidenta está padeciendo una tormenta perfecta porque ya tiene dos procesamientos y Bonadío le podría aplicar el tercero como suele hacer después de la declaración indagatoria.
Cristina es la última que deberá enfrentar cara a cara al juez que más odia. Pero hay 20 personas más citadas antes. Entre ellos sus hijos, Florencia y Máximo que debutarán en Tribunales. Nunca tuvieron que declarar como sospechosos.
Sobre todo porque Stolbizer dijo que la familia retiraba el dinero que Lázaro Báez y Cristóbal López depositaban en las cuentas de la sociedad familiar que era solo una pantalla para lavar el dinero sucio de las coimas que se pagaban en forma de alquileres inflados y que, en algunos casos, no se utilizaban.
Cristina está atrapada sin salida. Ella es la jefa de esa asociación ilícita. Es gravísimo y más temprano que tarde la llevará a la cárcel porque ella es la principal organizadora de esos delitos y la principal beneficiaria. Más allá de que ahora haya violado nuevamente la ley al insolventarse en forma fraudulenta. Hubo abuso de poder al servicio de su enriquecimiento personal.
Ahora la justicia debería agilizar los tiempos procesales rumbo a los juicios orales en cada una de las causas. Y eso abre la posibilidad de que se unifiquen todas en una megacausa ya que todos los delitos están interconectados.
Las pruebas recolectadas en la causa Los Sauces muestra una vez más la impunidad con que la familia Kirchner se manejó. Dejaron los dedos pegados en todas partes porque pensaban quedarse eternamente en el poder. Como el chavismo.
Hay cuestiones insólitas. La inmobiliaria “Los Sauces” no tenía oficinas y solo dos empleados. Uno de ellos era el jardinero de Cristina. Tres años estuvo sin actividad y de golpe, hace operaciones por casi diez mil millones de pesos y tiene deudas con Lázaro por tres mil millones. No hay documentos, no hay contratos ni facturas que respalden semejante movimiento millonario. Flojos de papeles los muchachos K.
Silvina Martínez, la colaboradora de Stolbizer tiene esperanzas en que alguno de los perejiles se arrepienta y cuente. Porque hay citados contadores, empleados, escribanos, apoderados que no se enriquecieron pero que fueron cómplices, partícipes necesarios del enriquecimiento colosal, veloz e ilícito de la familia que gobernó el país durante más de 12 años.
Hay casos para una película de terror. Escuche por favor esta mojada de oreja a todos los argentinos honrados. La mansión en la que vive Cristina, ubicada en la calle Mascarello al 400 fue comprada en abril del 2010 por una empresa del Bochi Sanfelice, socio de Máximo por 200 mil pesos. Una verdadera pichincha. Unos meses después se la compró Néstor Kirchner por (ta tan ta tan) 250 mil dólares. ¿Escuchó el pase de manos? Bochi la compró en 200 mil pesos y la vendió en 250 mil dólares en unos meses. Ganó el 500 %. Encima los tasadores de la Corte dicen que esa casa vale 570 mil dólares. Los K fueron muy tontos o demasiado vivos. Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Como por arte de mafia.
Otra: retiraron más de 20 millones de pesos como anticipo de dividendos. Eso es más dinero del que entró. Como si la plata tuviera cría. No lo pueden explicar.
Cristina solo dice que es una perseguida política y que todo esto lo fogonea el presidente Mauricio Macri con la idea de esconder el “desastre” de la situación económica.
Hay que extirpar la impunidad de los Kirchner, su familia y sus cómplices. Para demostrar que la justicia existe y que todos somos iguales ante la ley.
Este país saldrá del atraso cuando confirme que nadie tiene coronita y que hay traje a raya para los corruptos como pidió Néstor Kirchner para los evasores. Llegará el día en que la justicia recuperará su prestigio.
Llegará el día en que los corruptos vayan presos por más altos cargos que hayan ocupado.
Llegará el día en que condenarán a Cristina.
Justicia sin anestesia – 3 de febrero 2017
Le pido que me escuche por favor porque tengo varias noticias, algunas muy malas y otras no tanto, referidas a la violencia de género. La más grave es que el anestesista Gerardo Billiris fue dejado en libertad por la causa de “lesiones leves”, así se caratuló, en la justicia correccional. El juez Alejandro Litvack le fijó una caución de 80 mil pesos y lo liberó. Pero por suerte no todo está perdido. También tengo que decirle que gracias a una presentación que hizo la fiscal Paola Ochoa frente al juez Sebastián Ramos, se le negó la excarcelación a Billiris que va a seguir detenido durante el fin de semana. El martes va a tener que enfrentar un nuevo juez y por lo menos dos denuncias de otras mujeres y ahí se le pueden complicar mucho las cosas. Porque si se prueba que el atacante tenía un modus operandi de anestesiar o drogar a las mujeres para luego abusarlas sexualmente ya entramos en otro terreno más grave para este sujeto.
Estamos hablando del energúmeno que le desfiguró la cara a Belén Torres y que según ella declaró: “quiso matarla”.
Yo seguí el caso de cerca porque me produce indignación por todos lados. Y la pregunta que me hago en voz alta es: ¿Qué hay que hacer en la Argentina para quedar preso más de dos días? Belén hace dos horas que salió del sanatorio con la cara desfigurada a trompadas y patadas, con cortes de vidrio en todo el cuerpo, con un tímpano perforado y con fisuras en el omoplato y en otros huesos y el animal que le produjo esas lesiones gravísimas estuvo a punto de volver a la calle a caminar entre nosotros. Una maniobra inédita de último momento logró mantenerlo entre rejas por tenencia ilegal de estupefacientes y porque el juez sospecha que también podría vender drogas.
Repito la pregunta: ¿Qué tiene que hacer un tipo para quedar preso? ¿La tiene que matar? Este es un femicida en potencia. No mató todavía porque no le alcanzó el tiempo. De hecho los abogados de Belén lo acusan de “intento de homicidio”. ¿No hay un mecanismo legal que lo margine de la sociedad y lo castigue severamente antes de que asesine a una mujer y ya sea demasiado tarde para lágrimas?
Otra vez las leyes y algunos jueces en particular tienen una mirada demasiado favorable al victimario y poco protectora de la víctima. ¿Cuál es el derecho a tutelar aquí? Que una chica de 20 años, empleada de un anestesista de 40 y obligada a tomar droga no pueda ser castigada con una paliza feroz sin que pague por lo que hizo?
Este anestesista no es la primera vez que tiene actitudes de este tipo. Es inquietante que uno pueda encontrárselo en un quirófano mientras operan a un ser querido. Por suerte, la información que dispongo dice que la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires ya lo había marginado a una categoría profesional llamada “fuera de quirófano”. Es decir que este personaje nefasto que consume todo tipo de drogas no puede trabajar en una intervención quirúrgica. De todos modos hay información de que igual lo estuvo haciendo en algunos sanatorios que no controlan demasiado. Antes estuvo trabajando en el Hospital Militar donde lo echaron por drogarse antes y durante las operaciones. Y el muy caradura le dijo al juez que tiene una excelente reputación profesional.
¿Se da cuenta de lo que le digo? A Belén, según su relato, la hubiera matado si el portero del edificio no escucha sus alaridos y llama a la policía. “Me cagó a palos, si no me escapo me mata”, dijo la piba que además era su secretaria. Hay ahí otro delito: el abuso de poder por su condición de empleador.
Estaban consumiendo crack con una pipeta de vidrio y esos son los cristales que lastimaron a Belén en medio de la paliza que le pegó. Tenían sobre la mesa líneas de cocaína listas para ser aspiradas, cigarrillos de marihuana y bebidas blancas. Además, el testimonio de Belén y de otras mujeres dice que el mismo se anestesiaba antes de ir a trabajar y que anestesiaba a sus abusadas con el morbo de potenciar la sexualidad. Así lo dijo su ex pareja de un año y medio que ahora también va a hacer la denuncia por abuso sexual y violencia de género. Hay otros cuatro testimonios que están a punto de judicializarse.
El médico, pintón y de gran lomo por su práctica del boxeo, primero les ofrecía trabajo, luego las seducía y finalmente las reducía a la servidumbre a fuerza de trompadas y patadas. Ya sabemos cómo pega alguien que practica box. Hay que ver la cara destruida de Belén para darse cuenta.
Entiendo que los abogados defensores deben apelar a todo tipo de artilugios y chicanas para defender a su cliente. Pero en este caso tan grave me parece una provocación que digan que no fue Billiris el que pego y lastimó. Que no fue su alma. Que fueron las convulsiones involuntarias que les produjo la droga. Que tuvo un brote sicótico. No se puede meter presa a la droga. Hay que encerrar al que la consume y termina dañando severamente a otra persona, No es creíble que el anestesista golpeador de mujeres ahora diga que pide disculpas, que no fue su intención, que quiere internarse para curarse de su adicción. Estoy enfermo. No soy violento, dice. Lo más grave es que no es la primera vez. A Florencia, su ex pareja le partió la boca, le hizo perder un diente y la atacó de la forma más violenta. Confesó que estuvo dos veces en estado de coma en tres mesas por las cosas que le inyectaba en el cuerpo. Dice que por momentos lo vio tan drogado que caminaba arriba de vidrios y no se daba cuenta.
Este criminal en potencia estuvo a punto de salir en libertad. Un milagro y una acción legal infrecuente lo impidieron.
No es casual que la justicia sea uno de los sectores más desprestigiados de la sociedad. Es una lástima porque hay muy buenos jueces y fiscales. Pero hay algunos que han adoptado el dogma Zaffaroni como una religión y militan para Cristina en lo político y para que ningún delito sea castigado en lo legal. Es nefasto lo que han hecho. Han convertido a la justicia en un lugar de sospechas y de desprotección para lo que sufren delitos cuando debería ser todo lo contrario. La justicia debe reaccionar. En forma individual ya lo están haciendo muchos magistrados honestos y valientes. Falta una reacción colectiva para recuperar el prestigio social que necesitan para hacer bien su trabajo. Hay que poner de pie a la justicia. Todos necesitamos una justicia confiable y con prestigio. Todos necesitamos una justicia activa. Una justicia sin anestesia.
Nadie quiere sufrir una justicia anestesiada.