La censura de Sabbatella – 23 de agosto 2016

Aníbal Fernández y Martin Sabbatella me quieren callar. Quieren ponerme una mordaza y censurarme. Aníbal ya me inició una querella que tengo el privilegio de compartir con Jorge Lanata, Luis Majul y Nicolás Wiñaski. No fui a la mediación porque ratifico todo lo que dije y seguiré diciendo de Aníbal.
Este fin de semana me enteré por los medios kirchneristas que Sabbatella también dijo que me va a llevar a la justicia por mis dichos y opiniones. Todavía no tengo ninguna notificación oficial pero dice que en una audiencia yo voy a tener que ratificar o rectificar lo que dije el martes pasado en la tele y en esta radio. No es necesario ningún trámite judicial. Públicamente y en este instante ratifico todo lo que dije de Cristina y de Sabbatella y lo voy a ampliar en este momento.
Es curioso pero Aníbal y Sabbatella fueron los integrantes de la fórmula a gobernador y vice que llevó al peronismo al peor fracaso electoral de su historia en la provincia de Buenos Aires. Fueron los mariscales de la derrota que posibilitaron el triunfo de María Eugenia Vidal y de Mauricio Macri. Fue tan rechazada esa boleta y tan catastrófico su resultado que ambos perdieron hasta en sus propios distritos, Quilmes y Morón, respectivamente.
Sabbatella me quiere silenciar porque el opina que yo no respeto la libertad de prensa. Suena tragicómico ese concepto en boca de quien fue el comisario político ejecutor de los ataques más virulentos a los medios y los periodistas independientes. Los autores intelectuales fueron Néstor y Cristina, pero Sabbatella fue el autor material desde el AFSCA, ese organismo que se dedicó a premiar a los empresarios del oligopolio amigo de los K con dinero de todos y a perseguir a quienes opinaban distinto o denunciaban los casos de corrupción que hoy acosan y ponen en duda el futuro político del kirchnerismo.
Sabbatella y la libertad de prensa son conceptos antagónicos. Fue una de las caras más visibles del plan sistemático que intentó convertir este país en una Venezuela chavista con medios solamente oficialistas o en una Cuba de diario, radio y televisión de un solo discurso autoritario.
Sabbatella fue obsecuente con Cristina y con Hebe Bonafini. No dijo una palabra ni de la utilización de la SIDE ni de la AFIP durante más de 12 años nefastos y apretadores. Calló y por lo tanto otorgó en todos los escraches y agresiones que sufrimos los periodistas durante estos años. Celebró el juicio mussoliniano en la plaza pública que hizo Bonafini contra varios periodistas. Miró para otro lado cuando se incitaba a los chicos a escupir los afiches con las caras de Magdalena Ruiz Guiñazú, por ejemplo. Antes de hacerse un talibán de Cristina, exhibía con orgullo el diario Clarín que informaba que el Wall Street Journal lo había destacado por su honestidad en el gobierno. Pero después satanizó a Clarín como la corpo, “el cáncer moral”, como decía su amigo Victor Hugo y se convirtió de nuevo en el feroz antiimperialista que había sido en su juventud estalinista.
Sabbatella llenó de familiafres y militantes de su partido todos los organismos que integró y los obligó a que dejaran el diezmo de sus sueldos para financiar la militancia. El decía que era voluntario, pero hubo gente que lo denunció porque nadie podía negarse a ese aporte compulsivo. Además era la confirmación de que casi todo su partido político tenía sueldo del estado. Pocos ejercieron el nepotismo extremo como el. No hay demasiados antecedentes. Mónica Macha su esposa es senadora provincial y Camila su hija también fue funcionaria. Hernán, su hermano fue candidato a intendente. Pero eso no es todo. Familias enteras de sus amigos pasaron a cobrar de los impuestos de todos los argentinos: los Larrache, los Zurano, los Ghi. ¿No será mucho? Tiene causas en la justicia por todo esto. Por cobrarle a los empleados un porcentaje de su sueldo para el partido y por abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público” según la imputación que en su momento le hizo el fiscal Carlos Stornelli.
Sabbatella fue el ariete del intento de sojuzgamiento del periodismo independiente que le estalló en las manos a Cristina. Es el que hoy frecuenta y pone las manos en el fuego por personajes violentos y agresivos como Fernando Esteche y Luis D’Elía y corruptos de magnitud como Amado Boudou o la propia Cristina. No dijo una palabra ni siquiera sobre Lázaro Báez. ¿Creerá que los millones y millones que robó son culpa del imperialismo y de Clarín? ¿O pone también las manos en el fuego por Lázaro, Jaime, López y demás ladrones de estado?
Sabbatella, reducido a su mínima expresión y casi sin representación política de envergadura, alienta desde todos sus militantes y sitios la consigna “Macri basura/ vos sos la dictadura”, vaciando de contenido el rol que jugaron los verdaderos genocidas y terroristas de estado de Videla y su banda criminal. Aplaude siempre. Sobre todo cuando Hebe dice que el presidente elegido democráticamente es igual a Mussollini o a Hitler.
Eso también es banalizar el holocausto. Son incapaces de expresar aunque se aun matiz diferente, una mínima crítica a semejante salvajada. Y por eso fogonea y respalda todo tipo de escrache y acto de desestabilización y erosión de la figura presidencial. Eso en cualquier lugar del mundo es golpismo en ciernes. A ocho meses de gobierno.
Este mini lugarteniente del ladriprogresismo fue tan oportunista que fue un acérrimo crítico del patotero fascista de Raul Otacehé, ex intendente de Merlo. Con metodología mafiosa había agredido a varios militantes, entre otros los de su partido. Pero bastó que Cristina saludara públicamente al vasco por su cumpleaños y le sobara el lomo públicamente para que Martincito no hablara más de Otachehe. Ya no era un patotero. Era su patotero.
Referente permanente de 678, donde esos salvajes me acusaban entre otras cosas de colaborar con los genocidas cuando él sabía que mi posición siempre fue mucho más comprometida en el tema de defensa de los derechos humanos que la de Cristina y Néstor.
Pero lo más humillante que hizo fue echar de su cargo a la representante del AFSCA en La Rioja porque era la abogada de la madre del soldado Agapito Ledo de cuya desaparición durante la dictadura está acusado el general Cesar Milani, el preferido de Cristina y Hebe.
Otros monigotes mediáticos como el autodenominado “Profe” Romero con perdón de los profesores, decía groseras mentiras por la cadena de medios chupamedias y cobradores de fortunas en pautas. Es más, con el dinero de todos los vecinos de Morón subsidió pasquines berretas editados por el Profe Romero que al servicio de Cristóbal López quiso ser interventor de radio 10 pero no duró ni 24 horas.
Mientras ocurría todo esto yo trabajaba sin relación de dependencia en tres medios que no eran del grupo Clarín.
Cristina tenía casi la suma del poder público. Aún en esas condiciones absolutamente desfavorables seguí criticando como lo hago ahora porque creo en el debate caliente, sin censuras, pese a las mentiras e insultos como los que recibía casi a diario.
Hoy sin la extorsión a la que sometieron a la justicia, hasta un juez federal, el doctor Alfredo López de Mar del Plata denuncia un plan sistemático para desestabilizar a Macri liderado por Cristina. Y a fiscales kirchneristas que protegen a los atacantes. Yo también creo eso. Y no me callo como no me callé nunca. Por más juicios que me hagan los adoradores del autoritarismo.
Eso es lo que quería decir. Que por más acoso judicial con el que intenten asfixiarme, lo único que me guía es la búsqueda de la verdad. Y eso es lo que voy a seguir haciendo como lo hago desde hace 38 años que ejerzo este maravilloso oficio. En este plano, que Anibal y Sabbatella me quieran censurar, lo tomo como una medalla profesional y la confirmación de que voy por el buen camino. Por el camino del periodismo.

CFK: el incendio va con ella – 22 de agosto 2016

Ya sabíamos que el gobierno de los Kirchner fue el más corrupto de la historia. Gracias a algunos periodistas valientes que investigaron y no se callaron, como Jorge Lanata, sabíamos que tanto Néstor como Cristina fueron los presidentes que más delitos cometieron y que fueron los jefes de una asociación ilícita que no dudó en saquear al estado argentino.
Pero con el programa de anoche, se confirma que no solamente fueron los más ladrones. También fueron los que más pruebas e indicios dejaron de todas sus fechorías. Se sintieron tan impunes y fueron tan inútiles que dejaron sus dedos pegados en todos lados. Se lo resumo: Nunca antes hubo tanta corrupción en la Argentina. Tampoco nunca antes hubo tantas pruebas de los robos más grandes del siglo.
Todo el tiempo están saliendo a la luz los miserables comportamientos que tuvieron contra el pueblo pobre los que se llenaron la boca diciendo que habían empoderado a los más humildes. En realidad los Kirchner, empomaron a los más humildes. Cristina quedará en la historia como la abandera de una banda de malandras que nos robaron hasta los calzoncillos.
Es asombrosa incluso para organismos internacionales la magnitud, la extensión y la profundidad de la mega corrupción de estado. Son contados con los dedos de una mano los funcionarios que no robaron para la corona y que de paso robraron para ellos. Nunca tanta gente se hizo millonaria en el ejercicio de la función pública. Una movilidad ascendente muy particular. En lugar de llevar a los más necesitados a la clase media, se transportaron ellos mismos a la clase más adinerada. Estamos llenos de nuevos ricos kirchneristas. Empezando por los magnates Cristina y Néstor.
La denuncia de Margarita Stolbizer sobre que Cristina se insolventó en forma fraudulenta y le transfirió su fortuna a sus hijos lo dice todo, o casi todo. Porque ahora hay que investigar si el Hotel Bahia Calafate también es de Cristina. Es un palacio de lujo que todavía no fue habilitado.
Hay mugre por todos lados. La tristemente célebre ruta del dinero K anoche, gracias a la investigación de Nicolás Wiñazki, se llenó de papeles bancarios, correos electrónicos y resúmenes de cuentas y operaciones que certifican todo lo que Lanata y sus muchachos vienen denunciando desde el principio. Cristina por boca de su abogado dice que todo es basura y que los va llevar a la justicia. Los K tienen el talonario de telegramas en la casa y reparten querellas como repartían obras públicas con sobreprecios y retornos.
Hay 21 personajes oscuros de la peor calaña. Son viejos conocidos como Martín Báez, el hijo del empleado de Néstor y Cristina. Martin tiene dos procesamientos por lavado y una cuenta en Suiza por 25 millones de dólares junto a sus hermanos. A esta altura no se entiende porque no está preso en Ezeiza junto a Lázaro, su padre y jefe de la parte operativa de la mafia K. Quedaron escrachados con papeles irrefutables los integrantes de lo que podríamos denominar el “Cartel de la Rosadita”. Hablo de Federico Elaskar, el ex dueño de esa cueva de Puerto Madero donde el dinero de las estafas se contaba entre el humo de los Habanos cubanos y tragos de whisky escocés. En esa novela negra de terror aparecen Jorge Chueco, abogado de Báez que intentó escapar hacia Paraguay, Ernesto Clarens, el financista estrella de Néstor y hasta Fabián Rossi, ex esposo de Ileana Calabró.
Pero las que quedaron más comprometidas con las revelaciones televisivas fueron dos mujeres: Cristina, la jefa, cuando no y Angelina Abbona que fue procuradora general del tesoro. Ella por su función debía defender los intereses del pueblo de la Nación, es decir de todos nosotros. Pero por orden de Cristina defendió los intereses de todo el “Cartel de la Rosadita” que son socios, empleados o testaferros de los Kirchner.
Cristina le ordenó a Angelina que escondiera estos documentos que recién ahora se conocen y que demuestran giros y transferencias al exterior para lavar dinero por casi 500 millones de dólares. Cuando Cristina se enteró de estas pruebas, en el 2014 le exigió a Angelina que se llevara esa información sensible a su casa, al sur. Porque Angelina es fiel defensora de los K desde la primera hora, en la intendencia de Néstor en Río Gallegos. Acá se cometieron varios delitos: lavado, coimas, encubrimiento, enriquecimiento ilícito y mal desempeño, entre otros. Y por eso el fiscal Guillermo Marijuan ya pidió la indagatoria de Abbona quien está refugiada en uno de los aguantaderos K, en la gobernación de Alicia Kirchner en Santa Cruz. Es fiscal de estado. Lealtad con lealtad se paga. Esta información fue proporcionada por 6 bancos de 5 continentes y consta de 3.500 fojas. Estamos hablando de cuentas en Montevideo, Panamá, Zurich, Andorra, y Hong Kong. Estamos hablando de las 123 empresas radicadas en Nevada, Estados Unidos y manejadas por la empresa Aldyne de las Islas Seychelles.
Hoy el juez Sebastián Cassanello pidió
un exhorto a Suiza y en los próximos días será para las islas Seychelles y además van a viajar a Estados Unidos para tomarles declaración a los abogados que mandaron toda esta información.
¿Se acuerda cuando Cristina hizo una escala con su avión en las Islas Seychelles? Fue un misterio que también se quiso ocultar. Hoy por Twitter, la ex presidenta dijo que no tenía cuentas en el exterior ni fondos no declarados. Pero nada de lo que dice tiene que ver con la realidad objetiva.
Todos los días se confirman las peores sospechas sobre Néstor y Cristina. Todos los días se desmorona el falso relato emancipador que los convierte a ellos más en Buitres que en pingüinos.
Pero la noticia más importante del impecable programa de anoche es que habrá más informaciones para este boletín. Es solo el primer capítulo de los CristiLeaks. Esto recién empieza y es demoledor para el futuro de Cristina. Es la justicia y la realidad la que persiguen a al ex presidenta. De nada vale que corra, el incendio va con ella.

Extrañamos a Daniel – 19 de agosto 2016

Este domingo es el día del niño y además se cumple un año de la muerte de Daniel Rabinovich. Creo que el gran secreto del talento de Daniel es que nunca dejó de ser un chico. Que se divertía y disfrutaba de la vida con esa mirada limpia e inocente que tienen los pibes. Y simultáneamente pensé en que para los chicos que están enfermos, no hay mejor regalo que las sonrisas envueltas en celofán que les suelen llevar los payasos de “Alegría intensiva”.
Son dos historias de felicidad que quiero unir en matrimonio periodístico en esta columna.
Porque “Alegría Intensiva” es una organización no gubernamental y sin fines de lucro que, como si fueran un Papa Noel de todos los días, llevan a los hospitales fantasías, canciones y sorpresas que siempre terminan en carcajadas de felicidad. Hace 8 años que trabajan con clowns y payasos y ya aplicaron su terapia a más de 300 mil chicos que estaban internados con distinto tipo de dolencias. No solamente se ponen una nariz roja. Se capacitan en el arte de hacer reír y en el acompañar a los que sufren. El humor suele ser el mejor de los remedios. Está comprobado científicamente en varios hospitales del mundo donde también funcionan estas organizaciones de zapatones inmensos, pantalones amarillos con lunares rojos y las máscaras pintadas en sus caras. Son los que llevan luz y esperanza allí donde hay dolor e incertidumbre. Le cuento una historia que cuentan los muchachos y muchachas de “Alegría Intensiva”. Thiago conmovió al país. Con sólo 7 años y tras pasar la etapa más complicada de un tratamiento contra la leucemia, bailó y cantó junto a los payasos. Ese momento fue registrado por su madre en un video que apareció en varios portales de noticias.
En febrero de 2015 a Thiago le diagnosticaron leucemia en el hospital Houssay y fue trasladado automáticamente al hospital Posadas. Alejandra, su madre, nos contó cómo empezó lo que ella definió como una pesadilla: “Sentí que se me venía el mundo abajo. Tuve que secar las lágrimas, tragar saliva y ponerle el pecho”.
Empezó el tratamiento mientras su mamá trataba de explicarle qué le estaba pasando. “Él no entendía por qué de golpe no podía correr. Estaba internado, sentía dolor. Le dije que eran unos bichitos que le entraron en la sangre y que tenía que tomar la medicación para que le mataran los bichitos”.
Thiago cambió de repente. “No hablaba con nadie, odiaba el hospital. Lo fue entendiendo y después de dos bloques de internación le cayó la ficha y volvió a ser él”, contó Alejandra.
Desde chiquito, a Thiago siempre le gustaba disfrazarse. Cuando iba al hospital le pedía a su mamá que le llevara los disfraces. “Con los compañeritos de la sala siempre fue medio payasito”, contó su mamá entre risas.
En noviembre del año pasado terminó con las internaciones y la quimioterapia. Actualmente está en etapa de mantenimiento. Lo más duro ya pasó.
En el hospital conoció a los doctores Lagarza y Preparado, de Alegría Intensiva, a quienes veía cuando divertían semana a semana a los chicos que aguardan ser atendidos en las salas de espera de Hematooncología y Pediatría del hospital. Se acercó especialmente a ellos durante un tiempo en el que le tocó estar internado.
Un día que había ido al hospital disfrazado de Topa, el animador infantil, el Dr. Preparado se le acercó, hablaron y Thiago se sumó a los payasos. “Se puso a cantar, fue todo muy espontáneo”, recordó la mamá.
Al terminar, ella le preguntó qué pensó en ese momento. “Yo muchas veces estuve sentado en el hospital de día y es feo estar esperando a que te llamen, que te atiendan. Yo sé que te da miedo que te pinchen”, le respondió.
“Se pone en el lugar del otro. Como él ya estuvo ahí, quiso distraerlos por un ratito, que se diviertan y que canten con él”, dijo la mamá. ¿Se da cuenta de ese milagro solidario de ponerse en el lugar del otro?
La historia de Daniel Rabinovich es más conocida. Hace un año que los argentinos tenemos una sonrisa menos y un agujero negro más en el alma. La muerte de Daniel Rabinovich nos dolió en todo el cuerpo porque era un argentino genial en sus capacidades musicales, humorísticas y personales. Amigo de Serrat, del Negro Fontanarrosa, y de Magdalena fue un admirador de Raúl Alfonsín y un defensor permanente de la democracia, la libertad y los derechos humanos. Tuvo la generosidad de presentar mi libro anterior y leer un texto que yo había escrito sobre el desgarro de la AMIA. Daniel, tenía la estatura intelectual suficiente para componer melodías, parir letras y carcajadas y sentarse a escribir literatura que tal vez, era lo que más disfrutaba junto con los asaditos y jugar al dominó. Con Jorge Guinzburg y Tato Bores tal vez se diputen en el cielo de la alegría el título de haber sido el Woody Allen argentino.
Una vez en un café me confesó que habían invitado a Les Luthiers al festival de Cosquin y que eso le despertaba más temor que actuar en el Colón como lo hicieron varias veces. Yo me atreví a decirle que la Plaza Próspero Molina se iba a poner de pié para aplaudirlos y rendirles homenaje a su talento tan argentino y que tan bien pintaba su aldea. Casi le rogué que aceptaran treparse al escenario Atahualpa Yupanqui. Sabía además del amor de Daniel y sus compañeros por el folcklore. Muchas veces se dieron el gusto de cantar nuestra música criolla en serio y en broma. Un día me llamó por teléfono y me dijo que me querían invitar a compartir desde el escenario su actuación en Cosquín. Jamás olvidaré aquel espectáculo maravilloso que yo observaba tras bambalinas. Yo miraba de frente a esas 12 mil personas que desbordaron las localidades y las espaldas de los maestros del humor de calidad que jamás cayó en la grosería ni el golpe bajo. Ellos estaban con sus ponchos blancos, felices entre las chacareras y las vidalas. La primera vez que hablé con él fue por teléfono. Llamó a la radio y me dijo cuatro palabras: “Que huevos que tenés”. Yo acababa de decir una columna fuerte y descarnada contra algún gobernante.
Daniel Rabinovich fue una de las personas más inteligentes que conocí en mi vida. Disfrutaba como un chico de cada momento. Fue una pieza clave de Les Luthiers.
Ellos podrían haberse quedado en el humor inteligente para pocos, en el elitismo culturoso. En esa actitud de algunos presuntos intelectuales que se creen que mientras menos gente va a verlos más geniales son. Nunca fueron sectarios ni excluyentes. Supe como llenaron la cancha de fútbol del Sevilla en España y de esa vocación por buscar la felicidad del pueblo a través de la risa. Uno sabe que Daniel volverá y será millones de carcajadas.
La ética fue el soporte para ejercer su tarea creativa. Ganaron todo el dinero que se merecen por su trabajo, pero nunca cedieron a la tentación de la máquina de chorizos, de caer en el mercantilismo trucho que todo lo traduce a dólares y destruye el arte. Se respetaron a si mismos y nos respetaron a nosotros.
Tenían una ley interna que era sagrada: la ley del no jodás que se basa en el principio de la incomodidad respetable. Un teorema científico que dice así: cuando a alguno le jode demasiado que lo jodamos un poco no lo jodamos ni siquiera un poco porque sería joderlo demasiado. Brillantes brillaron en el Lincoln Center de Nueva York. Me pongo de pié para nombrarlos, y acompañarlos a un año de aquella pérdida a mis queridos Luthiers: Carlos Nuñez Cortes, Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich que en paz descanse. Querido Daniel, hace un año que te extrañamos. Nos falta más gente como vos que quiera jugar y nos sobran mediocres que solo quieren odiar.
Te confieso que se me ocurrió una idea. O en realidad una travesura. Imaginar por un momento que el domingo volvés con tus compañeros y con los chicos de Alegría Intensiva salen a suministrar por los hospitales pediátricos la mejor de las medicinas: la risa. Un niño nunca pierde la capacidad de imaginar ni de jugar. Y eso nos define como seres humanos. Es mentira que Daniel no está. Se lo puede encontrar en la alegría de cada pibe, en la sonrisa de cada argentino.