El sol del 25 viene asomando. El miércoles saldrá con toda su potencia libertaria. El sol del 25 de todos los argentinos y no solo de los que simpatizan con el gobierno como pasó en los tiempos de cólera de los Kirchner. Es un día que debería unirnos y no dividirnos. Aquel día fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera libertad. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria? No es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos. Leopoldo Marechal decía que “la patria es un dolor que nuestros ojos no aprender a llorar/ la patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita la igualdad de oportunidades y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades. Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar. De esa batalla cotidiana entre los laureles y los burdeles que nos supimos conseguir y que no supimos eliminar, nace todos los días la patria que tenemos. Hay que mirarla hacia el futuro como la patria que queremos. La que tenemos que sembrar. La que hay que refundar. La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco. Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Habíamos dado el primer paso, habíamos sembrado la primera semilla. Seis años después, lograríamos nuestra independencia. Y recién allí amanecería en esta tierra una nueva y gloriosa Nación.
Toda la información que dispongo dice que el presidente Mauricio Macri nos va a ayudar a recuperar ese día luminoso para todos. No importa que camiseta partidaria tengamos puesta. Participará del Tedeum en la Catedral Metropolitana y luego compartirá pastelitos, empanadas y sueños con referentes sociales como Margarita Barrientos. Esos que de verdad hacen patria todos los días. Podremos colocarnos con orgullo la escarapela y eso no significará adherir a ningún gobierno ni a ningún partido. Los Kirchner, entre otros gestos autoritarios y sectarios, se habían apropiado hasta de la palabra patria. El Instituto en el que trabaja Cristina ahora se llama así. Es como una forma de decirnos que la patria son ellos y todos nosotros somos la antipatria. Eso también se terminó. Todas las colectividades celebrarán en la Avenida de Mayo con sus comidas y bailes típicos. Habrá guitarras de tierra adentro y chamamé. Más de 100 parejas bailarán el emocionante Pericón Nacional. Seremos todos argentinos sin distinciones. Con austeridad, sin la fastuosidad faraónica de los grandes despilfarros del kirchnerismo. La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje. Es un día de gloria para todos. Otra vez recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. Recuperemos la patria. Porque la patria somos todos.
Margarita y el Papa – 19 de mayo 2016
Es tan profunda la grieta que dejó el kirchnerato que una santa de la solidaridad popular como Margarita Barrientos quedó en una vereda y el Papa Francisco, en otra. Es tan grande el odio que inocularon Néstor y Cristina en la sociedad que dos compatriotas tan luminosos que entregaron su vida a ayudar a los pobres, hoy están separados por un océano. Francisco en el Vaticano y Margarita en Los Piletones. Ayer este programa confirmó que el Santo Padre invitó a Roma a la santa madre pero que Margarita avisó que no puede ir porque tiene mucho trabajo. El diablo metió la cola en una relación que debiera ser maravillosa y fraternal. Se abrió una herida que con el tiempo, seguramente, se va a suturar. Los oyentes de esta radio se dividieron en sus opiniones. La inmensa mayoría ama al Papa y a Margarita. Pero muchos están dolidos por algunas actitudes políticas del jefe de la iglesia católica.
No quiero profundizar esa división. Describo una realidad y punto. Solamente me interesa contarle a mucha gente un hecho mágico y maravilloso que ocurrió con Margarita en este programa. Un día le hicimos una entrevista como tantas. Pero los diarios habían publicado que Baltazar Garzón, el ex juez español, estaba cobrando del gobierno de Cristina 70 mil pesos por mes como asesor en Derechos Humanos. Se nos ocurrió preguntarle a Margarita que haría ella con tanto dinero. Y ella confesó que su sueño era construir un Centro de Atención para las Víctimas de Violencia Familiar. Como Margarita siempre piensa en los que más sufren, se acordó de tantas mujeres que por las noches llegan a su casa pidiendo auxilio frente a los golpes brutales de sus maridos, muchas veces borrachos. Como siempre, los gravísimos problemas de la marginalidad y la exclusión, Margarita los vive en carne propia. Nadie le tiene que contar que es lo que pasa con los excluidos. Es ella la que pone el cuerpo cuando llega una mujer llorando, con sangre en su rostro, cargando uno o varios chicos y que pide protección. Muchas veces Margarita no se da cuenta pero evita que haya asesinatos. Una vez ella sacó a cachetazos limpios a un hijo de puta que quería seguir trompeando a su esposa. Margarita, su cuerpo, su coraje, su conciencia es un refugio para los más débiles y para las víctimas de ese despreciable delito que es la violencia de género. Por eso ella soñaba con un refugio. Y ese sueño se convirtió en realidad por el milagro de la radio y la generosidad. Un empresario español que se casó con una argentina y se quedó para siempre resolvió donarle ese edificio que tanta utilidad le va a dar Margarita. La gran noticia, la inmensa novedad esperanzadora es que Emilio Quesada, de él se trata, nos contó que falta muy poco para que se inaugure ese lugar extraordinario que tiene todas las condiciones para albergar a quien lo necesite. En ese lugar las mujeres golpeadas van a recibir el cariño y la contención de Margarita pero también la asistencia profesional que haga falta. La relación entre Margarita y Emilio dio sus frutos. Obreros de la construcción en cooperativa de trabajo liderados por otro gran hombre como Lalo Creuss finalmente cumplieron su tarea y Margarita ya tiene un lugar en el mundo para las mujeres de la villa cuya vida era un calvario.
La luz se hizo. El milagro de la esperanza no cayó del cielo. Fue construido por hombres y mujeres que aman a su prójimo como a sí mismos. Es emocionante ver como Margarita siempre florece. Desde chico, siempre lo llevé a mi hijo Diego al comedor Los Piletones. Para que se formara como un ciudadano íntegro que nunca se olvide de sus hermanos, de nuestros hermanos, que más necesitan y menos tienen.
Y para que todos aprendamos a ser mejores personas de la mano de Margarita. Ella levantó ese complejo solidario que hoy tiene guardería, un centro de jubilados, consultorios médicos, una biblioteca donde hay clases para apoyar a los chicos, un taller de costura, y hasta una veterinaria. En los últimos tiempos y como parte de su combate frontal contra la exclusión y la droga, inauguraron una escuela de carpintería que enseña un oficio y que además fabrica los muebles que se utilizan en este faro de la fraternidad instalado atrás de la cancha de San Lorenzo.
Por eso no me canso de repetir que Margarita es un símbolo de la Argentina que florece. Ella tiene nombre de flor y es la más bella del barrio. Hace ya muchos años en esta columna la definimos como la madre Teresa del bajo Flores. Es la amada Margarita Barrientos. Muchas veces contamos su historia de sacrificio. Margarita Barrientos a esta altura es un ejemplo del tipo de líderes sociales que necesitamos. Humilde, alegre, de esas que no bajan los brazos nunca, de las imprescindibles. Tiene 10 hijos a los que les enseña a valorar la vida y a pelear para progresar. Porque si algo extraordinario pasa en el comedor los Piletones de Margarita es que siempre se está construyendo, en todos los sentidos de la palabra. Siempre hay ladrillos para levantar una nueva utopía. Cuando la Argentina se caía a pedazos en el 2.001 y todo se destruía yo fui a Los Piletones para ver que necesitaban, para darles una mano. Y no hizo falta. Ellos me ayudaron a mí y calmaron mi angustia porque ellos estaban construyendo y remontado la esperanza, como un barrilete. Se planifica el horizonte. Se ofrece afecto, abrazos, educación, contención y dos platos de comida caliente.
Las injusticias y las adversidades le han pegado siempre en el pecho y ella siempre respondió con más esfuerzo y con más alegría. Margarita es la cocinera de los milagros. La que prepara todos los días, con sus manos generosas y su mirada limpia el sabroso milagro de un desayuno, un almuerzo y una cena para 2.300 vecinos, sobre todo chicos y abuelos de la villa. Cada vez que recibe una donación ella lo transforma en ayuda a sus semejantes. El escudo de Margarita es el delantal.
No se lo saca nunca. Siempre está cocinando, o comprando o limpiando. ¿Qué lleva a una persona a ser solidaria hasta los huesos? A dar hasta que duela como decía la Margarita Barrientos de Calcuta. Y allí está, edificando un futuro para sus hijos y para sus vecinos. A media hora del obelisco como si estuviera en medio del monte chaqueño. Cuidando las garrafas como si fueran de oro y la manteca y dulce de batata como si fueran lujos de príncipes.
Ella sabe desde la cuna lo que es la pobreza. Le pasó de todo allá, en el fondo de Santiago del Estero, en un pueblito que está lejos de todos los pueblitos. Su madre murió temprano. Su padre los abandonó y eran once hermanos. Eso suele pasar demasiado seguido en los subsuelos de la patria. Margarita sabe desde la cuna lo que es el hambre y lo que provoca. No se lo contó nadie. Sabe muy bien cuando la panza duele porque está vacía. Se sienten como cuchillos invisibles que se clavan. Por eso hace lo que hace. Lo hace porque sueña con un país donde nunca más nadie sienta esos dolores quemantes de la miseria. Hace mucho tiempo viene lavando nuestras miserias y nuestros pecados en los piletones del Bajo Flores. Está lejos de Calcuta y muy cerca de las necesidades más profundas. Ella los ama como a sí misma. Se llama Margarita y es una flor que nos perfuma la vida.
Entre tantas pálidas y malas noticias, entre tanta polémica política mezquina que nos divide, entre tanta distancia entre el Vaticano y el Bajo Flores, bien vale la pena ver la Argentina que amanece todos los días buscando un mejor amanecer para todos. Como Margarita. Ella es de las imprescindibles. De las que luchan toda la vida. La madre Teresa del Bajo Flores. La flor más bella.
Cleptocracia K – 18 de mayo 2016
Cleptocracia es el gobierno de los ladrones. A esta altura hay pocas palabras tan precisas para definir los más de doce años de la dinastía Kirchner en el poder. Insisto con un concepto: fue el gobierno más corrupto de la historia de la Argentina democrática. Por su magnitud, por su extensión y por su profundidad podemos afirmar que Néstor y Cristina instalaron un gigantesco aparato para enriquecerse en forma ilegal y que ese ejemplo fue seguido por la inmensa mayoría de sus funcionarios. Le soy sincero: cuesta encontrar un funcionario decente. Hay que buscar demasiado para señalar un kirchnerista que no haya integrado la patota autoritaria que saqueó el estado. Hubo por lo menos tres funcionarios honrados pero que tuvieron que irse del gobierno para mantener sus principios: Gustavo Béliz, Sergio Acevedo y Horacio Rosatti. La verdad que trato de encontrar los motivos de semejante bulimia por los billetes de todos los colores y no es fácil. Yo lo atribuyo a una enfermedad, a una obsesión por el dinero fácil y el choreo. Pero tal vez algunos se autoengañan y tomaron como verdad revelada el rezo laico de Néstor cuando dijo que “hay que tener mucha plata para hacer política”. Tal vez sus subordinados vieron a su jefe levantarla en pala y robarse montañas de dólares y euros y decidieron seguir su ejemplo revolucionario.
No habrán faltado los mas setentistas, que recordaron las viejas épocas de Montoneros cuando los secuestros extorsivos como los de Born eran decodificados como una forma de que el dinero de la burguesía o el imperialismo vuelva al pueblo para sostener la lucha por la liberación y en contra de la dependencia.
Ni le cuento algún histórico del peronismo al que se le habrá cruzado por la cabeza las antiguas luchas de la resistencia peronista durante los 18 años de proscripción. Recuerdo que hasta el propio Herminio Iglesias confesó en su momento que, a veces, los dineros de la organización se mezclaban en el bolsillo con los propios porque muchos vivían en la clandestinidad y necesitaban fondos para esconderse y “recuperar” para los más humildes algo de lo que les habían robado los oligarcas.
Otros como Amado Boudou son culturalmente malandras de estado. Son atorrantes sin un solo escrúpulo ni moral ni estómago. Roban todo el tiempo. Mientras más alto trepan en el escalafón del estado, mas roban. Pero llevan la delincuencia siempre a su lado como una sombra. Por eso tienen papeles truchos del auto que le quieren robar a su ex mujer, o dan domicilios falsos en sus DNI, o le roban al pueblo pobre de Formosa por un asesoramiento que no hicieron, o intentan quedarse con la fábrica de billetes o, como si esto fuera poco, falsifican facturas de hoteles y de traductores como rateros de cuarta. Cantan canciones emancipadoras con La Mancha de Rolando pero se manchan la conciencia y el alma la tienen más sucia que un chiquero. La verdad, no puedo creer como Amado Boudou, que viene cometiendo delitos desde joven, todavía no está preso.
Pero lo más inquietante es que la estafa y las coimas y los sobreprecios fueron una norma y no una excepción. El lavado de dinero de Lázaro y Cristobal con Néstor y Cristina con alquileres mentirosos. Las 240 propiedades que no se pueden explicar, los 900 vehículos, las estancias que suman más tierra que la Capital Federal multiplicada por 20. ¿Habrá en América Latina un terrateniente de semejante envergadura? Lo dudo. Y encima un tesoro en documentos y arte peronista, y las dudas tremendas sobre la transparencia del mismísimo mausoleo de Néstor Kirchner, y la compañía Helvetic que dicen que no es de ellos pero el dueño no aparece y Fariña dice que es de la sociedad Báez- Kirchner, y la cara de piedra de Cristina que dice que nunca tuvo hoteles pero le pagó sueldos a 70 personas por trabajar en sus hoteles.
Todo es mentira. Todo es falso. Es un castillo de engaños que se desmorona todos los días. Da vergüenza ajena. Sus acusaciones de que se trata de una campaña del gobierno o de los medios son insostenibles. A esta altura no se las cree nadie. Y hay algunos caraduras que quieren ensuciar a Margarita Stolbizer que vive hace años en una casa sencilla de clase media de Morón.
Y Julio de Vido con sus dibujos en la obra pública, su responsabilidad en el siniestro de la estación Once, su triangulación con las universidades igual que Alicia Kirchner, la embajada paralela con Chávez, el barco ruso de gas licuado que desapareció en el triángulo de las Bermudas de Río Gallegos.
No alcanzan las palabras ni el tiempo para hacer el diccionario de la corrupción K. Es una enciclopedia. Ricardo Jaime, corrupto confeso, Carlos Kunkel utiliza con su mujer dos autos del gremio del Caballo Suárez, otro corrupto que va a recorrer tribunales. ¿Es posible que todos hayan seguido el mismo camino inmoral de los Kirchner? Ricardo Echegaray que protege a Báez de las facturas truchas o mira para otro lado con los 8 mil millones de deuda de Cristobal. ¿Será posible que no se salve nadie? Aníbal y la efedrina y el fútbol para todos o el Plan Qunitas. Ni el ex defensor del comunismo albanés, Carlos Zannini se salva si miran a dos de sus amigos/testaferros: Carlos Liuzzi y el cuevero financista Guillermo Greppi. Y ni que hablar de los vaciadores de empresas seriales y fusiladores mediáticos de periodistas independientes y políticos opositores llamados Sergio Szpolsky y Diego Gvirtz.
El colmo es que estén investigando a Lázaro por haber comprado un terreno en El Chaltén, en el Parque Nacional los Glaciares. Quiero creer que es un error. Que no se sentían tan impunes e intocables y que no son tan tontos. Son demasiado vivos.
Dicen que Cristina está en su peor momento judicial y en las encuestas sube con ritmo en la imagen negativa.
Al principio yo creía que el dineroducto del Frente para la Valija solo iba a parar a los bolsillos de la familia presidencial. Pero la realidad está demostrando que se democratizó el afano. Que los inmorales nos han igualado. Que el que no llora no mama y el que no afana es un gil. Que el cambalache se hizo Cleptocracia. Que falta de respeto, que atropello a la razón. Cualquiera es un señor. Cualquiera es una ladrón.