Hoy se cumplen 30 años de la muerte de Jorge Luis Borges, el más grande escritor que haya nacido en esta patria y en los alrededores del idioma español. Borges fue el que revolucionó el lenguaje, el que lo reinventó. El erudito que supo multiplicar en espejos las paradojas y descifrar los sueños. Le digo más todavía. Creo que Borges es un patrimonio nacional que hay que preservar y difundir por los siglos de los siglos, amén.
Todavía no hemos conocido ni reconocido en toda su dimensión a quien sentenció: “Nadie es la patria pero todos lo somos”. Parece mágico o mentira que hoy existan científicos, físicos matemáticos cuánticos que encuentran en sus ficciones elementos reales para investigar. Borges soñaba y escribía con idéntica rigurosidad.
Pero con la misma sinceridad, también le quiero decir que su genio literario no tiene que ocultar al ciudadano reaccionario y elitista que con sus acciones y omisiones expresó siempre su simpatía hacia todas las dictaduras que padecimos los argentinos y de otros dinosaurios como Augusto Pinochet. Tal vez por eso nunca ganó el premio Nobel cosa que seguramente le importó muy poco. Creo que la única verdad es la realidad aunque duela.
Y sé que esto genera polémica y críticas de ambos lados. Me parece estar escuchando algunos oyentes que me dicen.., “Pero Leuco, ¿en qué quedamos?, usted lo llama genio y reaccionario… al final ¿Lo ama o lo rechaza? “¿Quiere que le diga la verdad? La dos cosas. Lo amo y lo rechazo. Amo a ese talento que escribió El Aleph o el Hombre de la Esquina Rosada, por ejemplo. O al que fue capaz de concentrar la belleza en pocas palabras diciendo que “no los une el amor sino el espanto” Eso es lo que amo de Borges: su literatura.
Rechazo a ese reaccionario que se sentó a la mesa de Videla, el más grande genocida que tuvo la Argentina y lo caracterizó como un caballero. O al que fue capaz de recibir una condecoración de las manos ensangrentadas de Pinochet. Eso es lo que rechazo de Borges: su estupidez.
Pero creo que una cosa no invalida la otra.
Me joden aquellos adoradores de su pluma que tratan de minimizar las atrocidades que apoyó con la excusa de la ironía. Eran cosas que decía para provocar, argumentan…Puede ser… digo yo. Pero hay cosas terribles como la muerte masiva con las que no se juega ni se ironiza. Aunque seas Borges.
Solo sé que son su prestigio pudo haber ayudado mucho a las víctimas y sin embargo ayudó a los victimarios. Y eso no es poco.
Recién en 1981, Borges salió de ese laberinto en el que se había metido y tuvo el coraje orillero de poner su firma en la primera solicitada de Las Madres de Plaza de Mayo. Para algunos fue demasiado tarde para lágrimas. Y para otros, nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Borges tuvo una fugaz admiración por la revolución Rusa y hasta le escribió una módica oda. Después se sintió un tiempo anarquista tal vez en homenaje a Evaristo Carriego, un gran amigo de su padre que lo introdujo en el mundo de los guapos y los puñales.
Después, los jardines se bifurcaron y cada vez fue más reaccionario y mejor escritor. Tuvo palabras terribles para los negros del mundo sobre todo si eran peronistas. Al Martin Fierro lo llamó siciliano rencoroso. Definió al colectivo como un vehículo lleno de chinches y sirvientas. Tuvo una batalla cuerpo a cuerpo con el peronismo que se multiplicó cuando le mojaron la oreja y lo convirtieron en inspector de ferias municipales. Entre Borges y Perón hubo una lucha cultural feroz. Borges prologó a Arturo Jauretche que después forjó Forja pero que nunca le perdonó su antiperonismo y lo inmortalizó como profeta del odio.
Borges podría haber gritado: “Libros si, alpargatas, no”. Es que Borges vio en las grandes concentraciones lo vulgar, la barbarie, la ausencia de inteligencia pese a que en su juventud fue parte del comité yrigoyenista de intelectuales jóvenes con Carlos Mastronardi, Leopoldo Marechal, los hermanos Raúl y Enrique González Tuñón . Fue su momento más democrático. Después se paró en la vereda lúcida, paqueta y elitista de Florida y humilló a los escritores del grupo de Boedo a los que llamó “poetas del mal humor obrero”. Se estaba refiriendo a Alvaro Yunque, César Tiempo, Elías Castelnuovo, Roberto Artl y Leónidas Barletta, entre otros que pusieron sus letras al servicio de la lucha social. No lo conmovieron ni las semanas trágicas ni las patagonias rebeldes. Ignoraba a los obreros y como buen erudito, odiaba todo lo que ignoraba, tal como dijo Pedro Orgambide.
Santiago Kovadloff, (cuando no), aportó un par de genialidades al respecto. Dijo que Borges es nuestro Shekespeare y que “le infundió a la lengua una originalidad léxica que nunca fue amanerada y siempre poderosamente original”.
Me joden aquellos enemigos de sus posturas políticas despreciables que tratan de minimizar sus cuentos o sus poemas con la idea de que alguien que no defiende la vida no puede construir belleza. Puede ser, digo yo. Pero no es el caso de Borges que dijo monstruosidades pero escribió montañas de palabras que asociadas eran un placer para la estética y una perfección para el lenguaje. Es así, amigo oyente. Borges, como si tuviera las dos caras de la Argentina demuestra, entre otras cosas, que es imposible pensar siempre en términos dicotómicos, en blanco y negro.
En la vida y en el arte hay malos no tan malos y buenos no tan buenos. Se puede seguir siendo una persona democrática disfrutando de Borges, se lo aseguro. Se puede seguir siendo un admirador de sus ficciones criticando a Borges, se lo aseguro. Está claro que su obra fue muy superior a su persona si es que esto es divisible. Sus textos quedaron en la historia y su postura política se transformó apenas en caricatura. Despreció la realidad y esa fue su principal virtud a la hora de escribir y ese fue su principal defecto a la hora de vivir. No siempre la justicia y la belleza van de la mano. En este caso la moneda tiene dos caras antagónicas. Genio y reaccionario. Ángel y demonio. Una cosa no invalida la otra. Un hombre para no olvidar nunca y menos cuando hace 30 años que pasó a la eternidad. Un grande entre los grandes para amar y rechazar con toda intensidad. Con toda la pasión de ser tan argentino, como Jacinto Chiclana:
Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera
y aquella muerte casual
en una esquina cualquiera.
¿Sabe que pasa señor oyente? Siempre el coraje es mejor. La esperanza nunca es vana. Vaya entonces esta columna para Jorge Luis Borges, el que hizo magia con las palabras.
El Papa contra Macri – 13 de junio 2016
Esta vez el desplante del Papa Francisco contra el presidente Mauricio Macri fue sonoro como una cachetada. Esta vez no se trató de un gesto sujeto a interpretación. Esta vez fue un hecho concreto. Francisco obligó a dos de sus personas de mayor confianza a devolverle una donación de casi 17 millones de pesos al gobierno de Cambiemos. Conviene aclarar que ese dinero había sido pedido por la fundación llamada Scholas Ocurrentes que tiene la absoluta bendición del Papa. ¿Se entiende lo que digo? Los 17 millones que el gobierno de Macri le dió a Scholas no fueron producto de una iniciativa propia. Fueron en respuesta a un pedido de las autoridades de Scholas que incluso habían hecho un resumen de sus necesidades: departamento de 3 ambientes en Palermo como sede, sueldos para 36 empleados, etc. Además, en su momento, el Papa Francisco en la fugaz y helada entrevista que tuvo con Macri le pidió, genéricamente, que ayudara a Scholas.
Macri hizo lo que le pidieron y le respondieron con un cachetazo. Públicamente el Papa hizo que le devolvieran esa donación y varios de sus voceros más cercanos fueron durísimos con el Presidente argentino sugiriendo que había querido comprar con dinero una mejor relación con el Santo Padre.
A esta altura está claro que los dos opositores más poderosos que tiene Macri son el Papa Francisco y su gran amiga Cristina Fernández de Kirchner.
Vamos a llamar a las cosas por su nombre. Suena increíble pero es la realidad. Toda la información disponible indica que Francisco jamás ha dicho “Cuiden a Mauricio”, como en su momento decía a todos sus visitantes, “Cuiden a Cristina” producto de su sana preocupación republicana de que todos los gobiernos democráticos terminen sus mandatos sin saqueos ni violencia callejera.
Esto adquiere más relevancia justo en este momento cuando varios dirigentes ultrakirchneristas convocan a protestas incendiarias con palabras cargadas de pólvora y donde reaparecieron las capuchas y los palos en los piquetes con organizaciones de nuevos nombres pero de viejos conceptos autoritarios que tributan ideológicamente a Cristina que en su última carta sigue fomentando el odio y el resentimiento. Hubo varios indicios peligrosos y desestabilizadores y aun así, el Papa no pronunció esas palabras mágicas de que “cuiden al presidente” pese a que es un jefe de estado democrático que gobierna hace apenas 6 meses y que heredó una gigantesca bomba de tiempo que nos llevaba al chavismo.
Lamentablemente, el Papa Francisco, el hombre de mayor prestigio planetario, bien ganado por cierto, el líder que más hace por la paz y la convivencia en el mundo no puede, no sabe o no quiere eludir la tentación de actuar en Argentina como un fino operador político nada ingenuo ni celestial. Gustavo Vera, quien duerme en Santa Marta cada vez que viaja al Vaticano y que jamás fue desmentido por el Papa dijo que “en el gobierno tratan a Francisco como a un puntero de Berazategui”. Juan Grabois, directamente trató de “pelotudos, corruptos o prevaricados” a los que piensen que pueden comprar con dinero la simpatía del Papa. Es muy importante este dato porque Grabois es un cuadro político que funciona como mano derecha papal entre los movimientos sociales y acaba de ser designado por Francisco en el Consejo Pontificio de Justicia y Paz. Esta mañana fue entrevistado por Longobardi y dijo que hay sectores que tienen la intención de que la gente no quiera al Papa pero que no lo van a lograr porque lo quieren mucho. También dijo que es escandaloso y espantoso que un estado laico siga sosteniendo la educación católica y gran parte del funcionamiento de la Iglesia. Juan es hijo de Roberto “Pajarito” Grabois, uno de los jefes de Guardia de Hierro, la agrupación del peronismo derechoso que allá por los 70 integraban entre otros Guillermo Moreno y un tal Jorge Bergoglio, del barrio de Flores.
De ahí viene el afecto con el que el Papa Francisco trata a Guillermo Moreno quien se destapó cómo un defensor del genocida Jorge Rafael Videla haciendo una comparación repugnante con un presidente elegido por la soberanía popular. No debería sorprendernos porque pese a que ahora Moreno sobreactúa de camporista de la izquierda nacional y le abre la puerta del Vaticano a Hebe de Bonafini, en su momento fue un macartista que atacaba a la izquierda del peronismo y a la izquierda en general y no se le conoce una sola palabra o acción en contra de la dictadura ni a favor de los derechos humanos.
Pero lo más incomprensible es la cordialidad y el afecto que el Papa Francisco le dispensa a personajes intolerantes, autoritarios y en algunos casos verdaderos delincuentes como el del Omar “El Caballo” Súarez, ex capo del gremio de los marítimos, hoy acusado en la justicia por extorsión seguida de patoterismo.
Ya dijimos que Hebe de Bonafini también tiene que rendir cuentas ante los tribunales y fue la que más insultó al Papa tratándolo de basura fascista. El Papa la recibió con bombos y platillos, y le comentó que está muy preocupado por el actual gobierno al que ve como la continuidad del revanchismo gorila de la Revolución Libertadora. Solo en dirigentes como Cristina y sus cómplices que se desesperan porque sienten que en cualquier momento pueden terminar en la cárcel por todo lo que robaron, puede prender esa comparación con Isaac Rojas que es una verdadera fantasía delirante.
Desde el Sumo Pontífice se argumenta que lo de Moreno, Suarez, Casanello, Hebe, y el rosario a Milagro Sala y siguen las firmas, es producto de su misericordia. Ese también es un mensaje confuso. Es positivo que el Papa no discrimine a nadie pero un estratega brillante como él sabe que los encuentros con unos o con otros, son señales de premios y castigos que se emiten hacia la sociedad. Y si el Papa trata como los dioses a personajes violentos y corruptos el mensaje es que no hay castigo para nadie por más atropellos que cometa. Sobre todo porque muchos de los que son recibidos a los abrazos no se arrepintieron de nada y redoblaron la apuesta autoritaria como Hebe. Eso sí que es grave. Ser recibido por el Papa debería ser un premio para la gente honrada, democrática y solidaria.
A veces, medio en broma y medio en serio, pienso en cuanto falta para que el Papa Francisco reciba a Lázaro Báez. O se estreche en un abrazo con Aníbal Fernández, al que bajo cuerdas acusaba de favorecer el narcotráfico o con Horacio Verbitsky, que fue el que denunció a Bergoglio por entregar curas a las catacumbas de una dictadura que los hizo desaparecer.
Es muy contradictorio que el Papa predique contra los corruptos y, simultáneamente, recibe a algunos mafiosos enriquecidos ilegalmente en la función pública. Y no hablo solamente de Cristina y parte de su gabinete. Hablo también de varios dirigentes gremiales malandras.
Como si esto fuera poco, hace un mes le comenté que el titular de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano recibió institucionalmente a Fernando Esteche comandante de Quebracho y a Luis D’Elía. Se trata de dos personajes que fomentan la violencia. Esteche lidera los escuadrones que desfilan con las caras tapadas y palos y bombas molotov y de hecho estuvo preso por incendiar la casa de Neuquén en Buenos Aires. D’ Elía tomó una comisaría, trompeó a un productor agropecuario y encima no se le cae la palabra fusilar de la boca. Ambos son los dirigentes que más defendieron a Hugo Chávez y su régimen autoritario y con presos políticos por los que el Papa nunca reclamó y a Ajmadinejad, el líder iraní que niega el holocausto.
Hay que poner el grito en el cielo y no ocultar lo que pasa con medias verdades ni eufemismos. Cada día hay un hecho nuevo que muestra a las claras que como escribió ayer Loris Zanatta” el mito de la nación católica está de vuelta y erosiona la independencia y la autoridad” del gobierno de Cambiemos.
Está claro que Macri tiene un problema serio con el Papa. Y lo peor que puede hacer es ignorarlo o mirar para otro lado.
El jugador del pueblo – 31 de mayo 2016
Le pido que me escuche un segundo con atención señor oyente. Lo mismo para usted, amiga oyente. No importa si usted es de River o de Boca. No es necesario que le interese el fútbol en particular. Le quiero contar la historia de un ser humano que conmueve a una gran mayoría de los argentinos. Hablo de Carlos Tévez. De Carlitos. Del apache. O del jugador del pueblo, como usted prefiera. Su vida es un verdadero ejemplo de superación. Creo que pocos ciudadanos surgieron de tan abajo, con tantas dificultades y llegaron tan arriba, con tantos valores.
No conozco ninguna persona que haya sido tan castigada por la vida y que luego haya sido tan premiada. Su infancia fue un calvario producto del destino y la injusticia social y su actualidad es una gloria gracias a su esfuerzo y su coraje.
Carlos Tévez nació en la pobreza más extrema y en la marginalidad típica de las villas miserias. Pobrecito, apenas tenía 6 meses cuando su madre, Fabiana, lo abandonó. Tal vez Carlitos no tenga memoria de aquel drama. Pero cuatro meses después, la tragedia le dejó una marca para toda su vida. Una pava repleta de agua hirviendo para el mate se derramó sobre cuerpito. Es un accidente doméstico muy común que aterra hasta los médicos. Las ollas siempre deben estar en las hornallas de atrás de la cocina. Pero en este caso no había ni hornallas ni cocina. Había un humilde braserito para todo uso puesto sobre el piso de tierra. Y por eso pasó lo que pasó. Lo llevaron de urgencia a la salita de primeros auxilios de Fuerte Apache y de ahí al hospital. Pero en su desesperación sus seres queridos, los que no lo habían abandonado, lo envolvieron en una manta con fibra de nylon. Eso hizo todo más grave y terrible. El plástico se derritió con el calor y se adhirió a la piel del chiquito en llamas de llanto. Estuvo a punto de morir. Se pasó dos meses en terapia intensiva y la valentía que siempre tuvo le ayudó a salir a flote pero con una cicatriz gigantesca que va desde su oreja hasta el pecho pasando por el cuello. Sufrió las curaciones durante meses. Y el peligro de las infecciones en un ámbito desolador.
Por suerte, la humanidad siempre gana y fue criado y educado por sus tíos maternos. Por la hermana de su madre y por su esposo, don Segundo Tévez que le dio apellido y dignidad aunque en medio de las privaciones más atroces. Pero esto no fue todo. Su padre biológico, Juan Alberto fue asesinado en un enfrentamiento de 23 balazos.
Carlitos tenía solo 5 años y un amor incondicional por la pelota. La dominaba como nadie entre las piedras, el barro y los perros flacos. Era magia lo que surgía de sus pies alados. Destellos de luz en cada gambeta en la canchita del club Santa Clara, al lado de la parroquia y frente a la radio comunitaria. Alguien corrió la bola y un delegado de All Boys lo fue a buscar. Don Segundo Tévez, con todo el dolor del alma y un nudo de lágrimas en la garganta le dijo: “No te puedo mandar al pibe para que se vaya a probar porque no tiene zapatillas”. Jugaba descalzo o con un par de championes rotos que le prestaba un vecino.
El fútbol le dio la nutrición y la potencia muscular que no tenía. Se ordenó su vida y encontró un objetivo para seguir. Carlos siempre dice que si no hubiera sido jugador de fútbol hubiera terminado preso o muerto por entreverarse en el delito. Es que en esos lugares tan extremos de marginalidad y necesidades insatisfechas no hay muchas opciones. Hoy algunos de esos pibes eligen ser soldaditos de la droga. Y así se compran una moto, unas altas llantas y seducen a la mejor de las pibas. Es doloroso pero rigurosamente cierto. De hecho uno de los pocos hermanos biológicos con el que mantenía relación está condenado a 16 años de prisión por asaltar un camión como pirata del asfalto. Uno de sus amigos de infancia, apodados “Cabañas” fue jefe de una banda criminal temible llamada “Los Backstreet”.
Todo eso me maravilla. Me lleva a preguntar como hizo un ser humano tan castigado para superar todo eso y convertirse en lo que es hoy.
Se la hago corta. Jugó profesionalmente 688 partidos, metió 283 goles, y salió campeón en 23 ocasiones y casi siempre fue el goleador del equipo. Y el compañero más querido. Y el más venerado y ovacionado por los hinchas de todos los colores. En Boca fue y es uno de los ídolos más grandes de todos los tiempos y es comprensible. Pero fue muy querido y valorado en el Corinthians de Brasil, país en el que los futbolistas argentinos tienen que rendir un doble exámen. Hasta Lula lo invitó al palacio Planalto y le pidió una camiseta del equipo que ama desde que era tan pobre como Tévez pero en una favela en lugar de Fuerte Apache.
Allí Carlitos empezó a hacer sus primeros palotes con los idiomas. Se las rebuscaba en el portugués. Pero lo titánico para él fue triunfar en Inglaterra. En tres equipos. A uno lo salvó del descenso, el West Ham y a los otros dos los hizo salir campeón y fue amado por los hinchas de los otros dos que en Manchester son enemigos a muerte, como River y Boca. Carlitos jugó en los dos y dio la vuelta olímpica con los dos. Y amagó con el inglés para un lado y salió por el otro, pero se hizo entender. Si para un argentino es difícil triunfar en el fútbol brasilero, hay que imaginarse lo que debe ser en Inglaterra donde la guerra de Malvinas y viejos odios todavía pesan bastante. Pero Carlitos superó todo eso. Hasta se hizo amigo de otro Tévez pero colorado y percherón como el Búfalo Wayne Rooney. Y fue ganando fortunas en euros. Le doy un dato que resume la dimensión de su talento. Noel Gallagher, el cantante de Oasis, una mega estrella, un día en las elecciones de Gran Bretaña puso en la urna un papel que decía: “Voto a Tevez”.
En Italia, en la Juventus repitió la historia de campeonatos y goles y afecto de los tanos de Milan que daban la vida por él.
No digo que Carlos Tévez fue perfecto o un robot de lo políticamente correcto. Hizo algunas macanas, como hacemos todos. Se peleó con un grandote que lo discriminó y lo trepó, literalmente por sus rodillas hasta su cara y lo cagó a trompadas. Discutió con Mancini y se fugó a la Argentina hasta que lo suspendieron y tuvo que pagar una multa de un millón 400 mil euros. ¿Qué me cuenta? Pero en todos lados fue un ejemplo de esfuerzo, de huevos para poner en cualquier cancha y de compañerismo. Por eso se ganó el afecto de todo el mundo. Incluso de sus rivales. Tuvo un desliz y se fue de trampa con una actriz muy bonita pero siempre mantuvo su hogar como un altar de la familia. No se casó con un gato que le comiera la billetera. Se casó con una piba de barrio hermosa y bancadora como Vanesa Mansilla y tuvo tres hijos por los que dá la vida y jamás abandonará: Florencia, Katia y Lito Juniors. Varios de sus golazos los festejó con el pulgar en la boca como tomando de la mamadera o llevó a los pibes a las vueltas olímpicas como la que dio en la Bombonera este domingo y el miércoles en Córdoba.
A Tévez le ofrecieron un sueldo de 20 millones de dólares al año en el Shangai de China. Pero el eligió su gente y sus afectos. Y quiso venir a Boca en un gran momento profesional y no de vuelta, con el cuerpo roto como hicieron tantos otros. Eligió el corazón y sus afectos y su familia y los bosteros en lugar de los palacios y la fortuna que no se puede gastar en toda una vida. Se compró una casa maravillosa y llevó a sus amigos de toda la vida a vivir cerca y le dio una mano grande a esa familia adoptiva que tanto lo cuidó. Hoy es amigazo de dos cordobeses que le producen felicidad con lo que hacen porque él también lo hace. El cuarteto de la Mona Giménez y el golf del Pato Cabrera. Otra vez dos mundos presuntamente enfrentados como el golf y el cuarteto unidos por Carlitos. Tiene luz y alma de bueno. Pudo haber sido un delincuente y se transformó en un tipo solidario que visita chicos en hospitales y gente que sufre. Denunció la pobreza de Formosa y se bancó la que vino después. Se reconstruyó a sí mismo. Como se darán cuenta yo lo admiro profundamente por cientos de cosas, porque todo se lo ganó transpirando la camiseta. Nunca se quiso hacer una cirugía reparadora para borrar esa cicatriz que lleva en su cuerpo. Tal vez esa marca sea su manera de mantener la identidad, y sus raíces, de no olvidar a aquellos que se quedaron y de mantener los pies sobre la tierra ante tantas tentaciones de todo tipo.
Pero hay dos cuestiones que les quiero contar para despedirme. Creo haber visto la belleza en estado puro. Es cuando Tévez aparece en el borde del área, inclina su cuerpo a la izquierda, se hamaca y le mete un sablazo con la derecha al segundo palo y la comba se clava en el ángulo. Para mi esa es una de las formas de la belleza pura.
Y la otra es lo que le escribió el día que cumplió años su padre adoptivo, el que lo ayudó a zafar de las catacumbas. A don Segundo Tévez, al que alguna vez secuestraron, Carlitos le dijo textualmente: “Me enseñaste hacer (sic) un hombre. Mis tristezas son las tuyas y mis logros tu satisfacción. Te amo, viejo, feliz cumple”.
Hoy se lo puede ver con su hermosa familia en una publicidad de lácteos por televisión. Hoy se lo puede ver trepado a los travesaños celebrando con su pueblo o trepado a los escenarios cantando con “Piola Vago”, el grupo de cumbia villera de su hermano. Hoy se lo puede ver gambeteando su destino y llegando a la gloria de ser el jugador del pueblo, el más querido. Carlitos corazón.