El honor de Cacho Fontana – 12 de mayo 2016

A esta hora exactamente en el Senado de la Nación, le están entregando la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento a Jorge Cacho Fontana. Es la máxima distinción que otorga la cámara que representa a todas las provincias argentinas.
Un reconocimiento absolutamente merecido para alguien que es un verdadero monumento al periodismo y la locución y que acaba de cumplir 84 años.
El 23 de abril de 1932 nació por primera vez Cacho Fontana.
Se llamaba Norberto Palese. Su padre ganaba 160 pesos como capataz de un galpón del Ferrocarril Belgrano y su madre cosía a máquina junto a la ventana. El arrabal de Barracas era su mundo. Se prendía a un cepillo de pié, lo acercaba a su boca y soñaba relatando como Fioravanti. Annabella, su primera noviecita de la calle Vieytes… el piberío… la esquina, el respeto por don Adolfo Pedernera y la locura por la máquina de la banda roja. A la noche, los Palese, se daban el mejor de los gustos: escuchar a Luis Sandrini. Para reír y llorar en familia.

Un día de 1949, nació por segunda vez Cacho Fontana.

Ya era un personaje inventado por Norberto Palese que debutó presentando en el salón “La Argentina” a la orquesta de Roberto Padula. Anunció el primer tango de su vida y dijo: “Canaro en Paris…” Ganaba 10 pesos por baile. Después vino la orquesta de Domingo Federico, el primer aviso con esa voz inigualable que ofrecía confiabilidad, precisión y que dijo: “Rematador Loturco, en Guernica”. Radio El Pueblo, la utopía de Radio El Mundo. El famoso encuentro con su amado Antonio Carrizo y la anécdota mil veces contada:

-¿Pibe, usted es Fontana?, le preguntó el flaco de la vida y el canto…. Sale bien pibe ehhh… pero deje el bolero.
Eran tiempos de cambios, de decirle chau a los engolamientos y a los almibarados locutores de entonces. Cacho entendió rápido el negocio y pateó todos los tableros. Revolucionó la radio. La hizo de nuevo.

Durante años el “Fontana Show” fue el programa de mayor audiencia. Inventó los móviles, una manera especial y vertiginosa de entrar a la noticia. La gloria de Radio Rivadavia, el locutor más vendedor, la imagen más transparente, el más prolijo. El pelo engominado. Cacho era el símbolo de la armonía que algún día le iba a explotar en las manos. Era impecable. Cacho tenía cada cosa en su lugar.

Una noche le hizo el mejor de los regalos a sus padres. Un departamento de lujo y de yapa les llevó a Luis Sandrini a cenar a su casa. Para que juntos recordaran aquellas noches de verano en Barracas, con el aroma del espiral y los malvones.

Hoy ese locutor de la Nación es reconocido por el Senado de la Nación. Grande entre los grandes, Cacho inmortal. Todos los locutores le deben algo. Son los salieri de Cacho. Porque el rompió el molde, reinventó esta profesión noble que empieza en la voz clara y modulada y termina como nudo en la garganta.

Hubo un tiempo maldito donde le faltó esa Seguridad Odol en las neuronas. Desbarrancó, se cayó a pedazos. La vida lo cagó a trompadas en ese ring donde solía anunciar a los grandes boxeadores de la mano de Tito Lectoure, su amigo de toda la vida hasta que la muerte los separó. No fue un minuto Odol en el aire, ni la luna le dijo al sol que lindo que son tus dientes. El país ya no se paraba para verlo como antes. O mejor dicho, igual que en las carreras, se paraba en las curvas para ver cómo se pegaba la piña.

Cacho de las sentencias, de la sabiduría de la noche y el mostrador. Cacho tanguero, vestido de smoking y moñito entre el rubio champagne y las rubias del Chantecler. Sonrisa gardeliana, quien si no iba a tener los dientes perfectos como propaganda de dentífrico.

La vida de Cacho en muchos puntos se toca con la de Diego Maradona. No solo porque fue el número uno por lejos en lo suyo, gambeteando furcios, poniendo la inflexión correcta en un ángulo, leyendo un aviso desde la mitad de la cancha como nadie. No solo en eso se parecen Cacho y Diego. También tuvieron sus parábolas de ídolo. Su amor y su desprecio por parte de la gente. Cacho y Diego no solamente compartieron la gloria. También compartieron Devoto. Porque ambos se perdieron en los laberintos malditos.

En carne propia comprendieron que cuando uno se cae en esas profundidades hasta que no logra ponerse de pié, está condenado a avanzar arrastrándose. Y eso humilla. Da vergüenza ante las hijas, te encierra en odio con tu esposa. Te aleja de tu oficio que es lo que más querés y lo que mejor hacés.

Una vez le preguntaron si le había pegado a Marcela Tiraboschi, una joven de 22 años que se ganaba la vida mostrando su redondeces en el programa de Sofovich y dijo:

– No acostumbro a hacer esas cosas con las mujeres. Hago otro tipo de estupideces, como enamorarme, por ejemplo.
Cacho Fontana se fue quedando solo y hasta tuvo que comer gracias a la solidaridad de los amigos.

Justo él, que en las noches de las noches era capaz de cerrar un boliche y repartir burbujas seductoras y bataclanas para todos. Su madre se fue quedando ciega, tal vez para no verlo en el derrumbe.

Porque después sí que se vino la noche para Cacho. Pero la noche pesada, de gatos de cuarta y de viajes de ida. Que puedo hacer si me gustan las mujeres con pasado, decía, cargándose a sí mismo. Ya había pasado taconeando por su vida la gran Beba Bidart. Pero hubo un momento en que la gente empezó a hacer leña del Cacho caído. El escándalo, la parálisis facial, los corticoides que lo inflan para curarlo, la idea de suicidarse que se repite hasta que …
Un día de junio de 1999, Cacho Fontana nació por tercer y última vez.

Resucitó del tiro de desgracia con el que se había castigado. Ese día del Martín Fierro, tocó el cielo con las manos. Lo ayudó su tercera y definitiva ex mujer, Liliana Caldini, la madre de sus dos hijas. La que tuvo destino de familia con sus genes.

La vida le dio revancha y Cacho la ganó el premio a la trayectoria. Subió temblando de emoción con las cámaras en vivo. Miró de frente a los 40 puntos de rating y desnudó sus miserias. Fue el día del perdón. Pidió disculpas por tantas macanas. Lo juró por sus hijas, por Antonella y Ludmila, y por sus nietas. Alcanzó a decir que se juramentaba ante Dios convertir esa trayectoria en futuro y se quebró y nos quebró a todos. Se tapó la cara y Cacho Fontana lloró desconsolado. Y pidió una oportunidad más. Y todos se la dieron.

A mi lado estaba otro locutor de lujo, heredero y continuador de esa estirpe llamado Fernando Bravo que, por supuesto, estaba llorando. Todos nos pusimos de pié. Para verlo correr en la recta y llegar a la meta como está llegando ahora con sus proyectos de radio y tele. No queremos un Cacho de Fontana. Lo queremos entero, de pie, para que salga a dar cátedra con los cientos de tonos con que lee las noticias o la tanda. Para que otra vez, con su sonrisa gardeliana, vuelva ese minuto Fontana en el aire., para que otra vez transmita y reclame seguridad como solo él sabe hacerlo y es su marca registrada. Un Cacho de 84 años que sigue soñando. Nació tres veces. Así en la vida como en la radio.

Cristina, negadora serial – 11 de mayo 2016

Después de más de 12 años, al kirchnerismo en general y a Cristina en particular se los puede definir de varias maneras. El ladriprogresismo feudal, los vaciadores y malversadores de los valores de los derechos humanos, el patoterismo de estado o el cártel del FPV, el Frente para la valija. Pero creo que a partir de ahora también los podemos caracterizar como los negadores seriales de la realidad.
El comunicado desmintiendo que la familia sea propietaria de hoteles es de una cara de piedra tremenda que subestima escandalosamente la inteligencia de los argentinos. Esta mañana, Diego, mi hijo, decía, que en cualquier momento van a negar que hayan sido presidentes. No solamente es intentar tapar el sol con las manos. Los papeles y las declaraciones certifican lo contrario. Pero además, los funcionarios de protocolo saben las veces que Cristina viajó al sur en aviones que pagamos todos nosotros llevando muebles, toallas y hasta sábanas de hilo de las más caras del mundo para abastecer a sus hoteles.
Decir que no tienen hoteles, que solo son propiedades, edificios que los que se los alquilan lo hacían para trabajarlos como hoteles es una burla incomprensible que habla mucho del estado psíquico y anímico de la ex presidenta. Me hizo acordar a Raúl Eugenio Zaffaroni, ex juez de la Corte Suprema y actual asesor en impunidad de Cristina que en su momento dijo que el solo había alquilado sus seis departamentos. Y que no tenía nada que ver con lo que hacían o el destino que le daban los inquilinos. Casualmente, las inquilinas se dedicaban a la prostitución. Vergonzoso, humillante para un juez que se dice progresista y defensor de la dignidad de la mujer y combatiente contra la trata. En este caso, casualmente, tanto Lázaro Báez y Cristóbal López dedicaron varias propiedades a la hotelería de lujo y alto nivel de sofisticación y hasta alquilaron un terreno baldío.
Resulta que ahora, cuando las papas queman y los papeles están muy flojos y las sospechas de lavado y corrupción son muy fuertes, los Kirchner nunca tuvieron hoteles.
De todos modos no debería sorprender esa compulsión a la negación serial, esa cerrazón que los lleva o la lleva desmentir lo evidente. Hay una enfermedad que se llama bovarismo, que es creerse sus propias mentiras. Ya en su momento Cristina dijo que la fortuna que tenía se debía a que había sido una exitosa abogada cuando no litigó jamás en su vida. Semejante mentira no fue dicha a pasar en un café. Fue dicha en la universidad de Harvard y como una respuesta a alumnos. Ella era la presidenta cuando Aníbal Fernández instaló tres conceptos en la historia del disparate: cuando dijo que la inseguridad era una sensación y cuando aseguró que en Alemania había más pobres que en la Argentina o que no había una inflación importante.
Es como decir que Néstor no se murió, que Florencia no fue madre, que Alicia no es gobernadora o que Máximo trabajó toda la vida en la calle ayudando a chicos a salir de la droga. ¿Se acuerda cuando Cristina dijo semejante mentira?
Todos los días se va descubriendo y comprobando las verdades que Elisa Carrió, Margarita Stolbizer, Jorge Lanata y un grupo no demasiado grande de periodistas anticiparon con bastante tiempo.
Por eso el fiscal Guillermo Marijuan quiere averiguar cómo es que Sandro Férgola, el número 2 de Vialidad Nacional durante la era K se enriqueció a la velocidad de la luz y de no tener donde caerse muerto ahora tiene seis estancias extensas y vive en un country de lujo. Todos los funcionarios, amigos, favorecedores y cómplices de los K se enriquecieron mientras la mayoría de los argentinos se empobreció. Julio de Vido, el cajero de la banda de saqueadores va a tener que explicar lo inexplicable de su fortuna y dejar de ampararse en los fueros porque el Congreso no puede ser un aguantadero. Y el propio ex vicepresidente Amado Boudou está desarrollando exitosamente su candidatura a preso y en los próximos días va a tener novedades y va a comprobar que ni sus viejos amigos ni los jueces K van a seguir protegiéndolo. Se rompió el pacto de impunidad. Si Julio de Vido fue procesado quiere decir que de ahí para abajo todos tienen que poner las barbas en remojo. No es un dato menor que Julio Mendoza, el presidente de Austral Construcciones haya prendido el ventilador cuando dijo que él no firmó ni un cheque y que el responsable de todos los choreos fue Lázaro levántate y devuelve lo que robaste.
La etapa superior de la mentira es la locura. Es vivir en un mundo irreal que la hace creer a Cristina sus propias mentiras y a pensar que el resto de la humanidad no tiene cerebro y puede ser engañada con facilidad. Mentir está mal en una presidente o en una ex. Pero mentir sabiendo que esa mentira se puede descubrir en forma instantánea tiene características psicológicas muy inquietantes. En mi último libro llamado Juicio y Castigo confieso que estuve a punto de ponerle como título, “La impostora”, parafraseando el texto de Javier Cercas. Es una autodefensa ante tantas mentiras dichas con toda impunidad y elocuencia.
Cercas, en su libro, hace una radiografía del impostor que podría ser una descripción profunda de Cristina. Allí se pregunta: ¿hay o no un límite para las mentiras que proclama el poder? ¿Hay una frontera ética, moral, sicológica para la mentira institucional? ¿Es una herramienta legítima o un vicio maldito? Es una picardía o una bajeza y una agresión, una sucia falta de respeto y una ruptura de la primera regla de la convivencia entre los seres humanos: decir la verdad”.
Decir la verdad es el primer contrato que firmamos los periodistas con nuestras audiencias. Y decir la verdad es que Cristina tiene bien ganada la posibilidad de que esta columna lleve de título: “Cristina, la impostora” o “la negadora serial”
Juan Domingo Perón, al que seguramente Cristina conoce, hizo famosas a dos de sus frases: una dice que la única verdad es la realidad y la otra, que de todos lados se puede volver, menos del ridículo. Eso es lo que pasa, Cristina, Máximo, Aníbal, Oscar Parrilli , entre otros patrones del mal de Santa Cruz han caído en el más terrible y brutal de los ridículos. Y por eso, no vuelven más. Nunca Más. A Dios gracias.

De Vido procesado – 10 de mayo 2016

Hace un mes se lo anticipé en esta columna. Don Julio de Vido estaba a punto de perder su virginidad en los Tribunales. Así se lo dije. Y hoy, el juez Claudio Bonadío lo procesó por su responsabilidad en el siniestro de estación Once donde murieron 52 personas. El actual diputado que se escudó hace unos días en sus fueros para no permitir el allanamiento de su domicilio por otra causa, finalmente fue perforado en su coraza protectora y fue procesado por “estrago culposo y administración fraudulenta”. Además lo embargaron por 600 millones de pesos.
De arranque esto demuestra dos cosas: que hay por los menos dos jueces, Luis Rodríguez y Bonadío que están dispuestos a avanzar contra quien hasta hace poco era un intocable. Por eso el procesamiento de Julio de Vido tiene un alto valor simbólico. Fue funcionario eterno del matrimonio Kirchner. Jamás dejó de ser ministro ni en la Nación ni en la provincia de Santa Cruz. Ahora que se rompió el dique de contención de sus hechos de corrupción es posible que empiece a llover sobre De Vido una catarata de acusaciones. A De Vido se le viene la tormenta perfecta. Va a desfilar por tribunales y va a tener que ir a declarar ante los jueces por dos causas de corrupción en las que está involucrado. Suena insólito que semejante personaje jamás haya sido citado. Por algo la doctora Elisa Carrió dijo que ella va a ser feliz el día que vea preso a Julio de Vido. Es que ella lo denunció como cajero de Néstor Kirchner en el 2004 y recién ahora, 12 años después, don Julio empieza a caminar por el terreno minado de Comodoro Py.
Más vale tarde que nunca, dirán algunos. Tarda pero todo llega, dirán otros.
Hay que decir que en esta causa, Ricardo Jaime ya fue condenado a 6 años de prisión y hace unas semanas mandó debajo de un camión a De Vido y dijo que era su jefe, su superior y el que manejaba todo el tema de los trenes.
Pero esa no es su única inquietud. De Vido está involucrado en otro tema que también va sobre ruedas. Es porque Jaime dijo lo mismo respecto a la compra de trenes inservibles a España y Portugal y el juez Julián Ercolini lo mandó a llamar.
Parece que se rompió una suerte de blindaje de protección que había armado De Vido en los tribunales. Ya se allanó el estudio de Roberto Dromi en una investigación que le pega de lleno a De Vido. Es por la compra de Gas Natural Licuado con sobreprecios y pago de coimas a una empresa española. Pero lo más increíble es que se está buscando un buque ruso lleno de gas licuado que se pagó una fortuna y nunca llegó a Buenos Aires. No está. Se fue. ¿Se habrá hundido en el Triángulo de las Bermudas o en el pantano de la corrupción del kirchnerismo que en este caso batiría todos los records de truchadas? Hasta ahora nadie se había afanado un barco ruso lleno de gas. Se nota que a De Vido le empezaron a entrar las balas y tal vez por eso, su coterráneo, el diputado radical Eduardo Costa pidió que lo echaran de la presidencia de la comisión de Energía de diputados. Y tiene razón. Es una afrenta, una provocación, una mojada de oreja a todos los argentinos que el culpable del agujero negro energético sea el que presida la comisión que tiene que tratar de solucionar esos temas. A un criminal no se le puede encargar que investigue el asesinado. Es como poner a Robledo Puch en una comisión de seguridad. Durante los 12 años de la dinastía K, Don Julio fue el que ordenó los sobreprecios en las obras públicas. Por su culpa se fueron del gobierno de Néstor dos figuras honradas: Sergio Acevedo y Horacio Rossati. Ninguno quiso firmar obras públicas o la construcción de cárceles que ya venían llave en mano y con el 15 % de recargo para coimas. Ahí surgió ese chiste de humor negro famoso. Al gobierno de Néstor le dicen teléfono celular: le tenés que poner el 15 adelante para que funcione. Por las manos sucias de Julio De Vido pasaron varios de los casos más groseros. Milagro Sala, Sergio Schoklender y Hebe de Bonafini recibían el efectivo de Don Julio. El ponía el gancho y autorizaba. Tiene que dar explicaciones en las megacoimas que se pagaron el escándalo petrolero de Cerro Dragón, en las estafas que se hicieron con la embajada paralela de Venezuela y la vinculación de Antonini Wilson con Claudio Uberti que también dependía de De Vido. Y como si esto fuera poco, al ministro de Planificación se le debe pedir una rendición de cuentas políticas que explique cómo en 12 años de viento de cola y crecimiento a tasas chinas dejaron un país donde el 45 % de los argentinos más pobres no tiene cloacas ni está vinculado a la red domiciliaria de gas. Es el responsable de que todos los habitantes tengamos que poner 15 mil millones de dólares al año para comprar el combustible necesario para que el país pueda funcionar. Y eso que en 1983 teníamos autoabastecimiento de combustible. Tiene que dar muchas explicaciones sobre el millonario nivel de vida que disfruta pese a que hace casi tres décadas que es funcionario y cobra sueldos como empleado del estado. Hay muchas sospechas pero la más grande tiene que ver con la chacra que el matrimonio de Vido compró en Zárate para disfrutar de la paz de la naturaleza y que le está trayendo muchos dolores de cabeza. Es que vive como un excéntrico magnate berlusconiano. No se priva de nada. La chacra número 9 de Puerto Panal Farm Club es famosa por sus 39.500 metros cuadrados. Los vecinos de Lima-Zárate se quejaban cuando el ministro bajaba del helicóptero que lo traslada desde la Isla Demarchi y rompía el clima bucólico. Según su declaración jurada, ese paraíso que tiene hasta embarcaderos, en 2007, les costó apenas 162 mil pesos pero reconocen que le hicieron mejoras por más de un millón. Figura a nombre de su esposa, Alessandra Minnicelli y además de contar con lago propio, puentes, glorieta, cancha de fútbol y caballeriza, se ha convertido en un sofisticado zoológico con tecnología de última generación. Un “deja vú”, de la quinta de Olivos cuando la habitaba Carlos Menem. Animales criados desde bebes, como los faisanes, conviven con pavos reales, tucanes, papagayos. Tiene hasta un palomar inteligente que se maneja por computadora, igual que el aire acondicionado que disfrutan cientos de canarios de raza que tienen una edificación en la que podrían vivir cómodamente un par de familias. Ni hablar de los bonsái y los humidificadores inteligentes.
En cualquier olla que se destape aparece don Julio. Skanska, ¿Se acuerda?, Conarpesa en la prehistoria con un crimen extraño incluido. ¿Es casual que el ministro que acusó a los jubilados de cacerolear para ir a Miami haya estado en esa ciudad en la lujosa mansión de Carlos Molinari, el empleador de Fariña, que integró la lista “6,7,8” junto a Mario Ishi? ¿O era un homónimo como el que tiene una sociedad inscripta en esas playas norteamericanas junto a Hernán J. López Bravo que también vive en Zárate? El fiscal podría averiguar. ¿Por qué motivo estuvo De Vido en el 2006 en Panamá y fue recibido por el embajador Jorge Arguindegui, abrepuertas del desarrollador de sociedades fantasmas, Fabián Rossi, ex esposo de Iliana Calabró. El caso de la compra de Gas Licuado tiene un costado tragicómico. La empresa española que nos vendió el combustible jamás vendió gas. Parece que nos vendió un buzón porque se dedican a la venta de hornos industriales. Ya se lo dije y se lo repito. Me la dejan picando para decir que don Julio de Vido está en el horno. Perdió la virginidad y se le viene la noche.