Cambia, todo cambia. Se dio vuelta la tortilla de manera brutal para Carlos Zannini. Cambia todo cambia. Zannini que era hasta hace poco el poderoso monje negro y el comisario político de Cristina fue escrachado en dos oportunidades en menos de 24 horas. Y hace unos días le pasó lo mismo en un supermercado de Rio Gallegos donde integra el directorio del Banco de Santa Cruz.
Algo le comenté ayer sobre este tema tan inquietante. El domingo, en la cancha de Boca, durante el clásico con River, un grupo de hinchas insultó al ex candidato a vicepresidente y entonó canticos donde era tratada de h de p, de ladrón y corrupto. Un par de guardaespaldas o amigos corpulentos de Zannini le pegaron a uno de los que gritaba. La cuestión se puso muy delicada hasta que personal de seguridad del estadio lo tuvo que acompañar para que se retirara de la platea que ocupó sin problemas en los últimos 12 años.
Ayer Zannini fue hostigado nuevamente en un vuelo de American Airlans con destino a Miami. Varios pasajeros lo agredieron verbalmente, mientras le gritaban en su cara chorro, otra vez h de p, o volá por Aerolíneas Argentinas con Recalde. Incluso lo sacudían por viajar a los Estados Unidos pese a que el gobierno que el integró siempre habló pestes de ese país. Hasta hubo un instructor en artes marciales que le hacía cuernitos y se sacaba selfies mientras incitaba a que lo bajaran del vuelo. Todo muy penoso.
Tuvo que intervenir el piloto del avión para calmar a la gente. Amenazó a los pasajeros escrachadores con que el vuelo no iba a salir si seguían las agresiones.
Le decían que se iba a Miami a gastar la guita que les había robado a los argentinos. Pero en realidad, según el periodista Leonardo Mindez, viajaba a ver a su hija que lo acaba de hacer abuelo. Ella, María Paula Zannini y su esposo trabajan en la diplomacia argentina en Washington. Y ninguno renunció. Los otros tres hijos que también habían encontrado conchabos en el gobierno, siguen atornillados a sus cargos. Primero está la patria.
Zannini no entendía nada. Hasta el dia en que Cristina le ordenó que fuera el candidato a vice de Scioli no era demasiado conocido. Mantenía un perfil bajo, era una suerte de Rasputin detrás de los cortinados del poder. Solía caminar sin custodia por las calles porque nadie sabía quién era. Su frustrada candidatura le sumó un gran problema: ahora es una cara más familiar para muchos ciudadanos que se quieren vengar de tanto maltrato del gobierno de Cristina.
¿Qué está pasando en la sociedad? ¿Quienes quieren hacer justicia por mano propia? Hay una fuerte condena social hacia los que saquearon el país y se robaron millones de euros y dólares y hacia los que quisieron, pero no pudieron, instalar un chavismo pingüino y valijero.
Ya le dije ayer mi opinión negativa y de repudio absoluto a todo tipo de escrache. No importa quién sea el escrachado o el escrachador, creo que se trata de un mecanismo cobarde que tiene sus raíces en las hordas de Mussollini. Es un código que se aprende en el barrio. No se puede tolerar una pelea de muchos contra uno. Es un paso previo al linchamiento.
Ningún escrache es bueno. Ni el que le hicieron a Alberto Manguel en la feria del libro ni los que le hicieron a Zannini. Me parece una actitud facilista y oportunista. Mire que yo desprecio la nefasta actuación de Zannini y hace diez años que los vengo criticando sin eufemismos ni pelos en la lengua. Soy durísimo en la crítica desde hace una década y me enorgullezco de haber advertido tempranamente sobre las características de la banda de los Kirchner y el daño que le iban a hacer a la Argentina en todos los planos.
Así como le digo que no importa quién sea la víctima o el victimario, y que no estoy de acuerdo con ningún tipo de escrache, también debo decir sin vueltas que los que empezaron esta violencia cargada de odio en la sociedad fueron los Kirchner. La grieta, la fractura social expuesta, las agresiones las instalaron Néstor y Cristina. La democracia tenía muchos problemas antes de ellos, pero no teníamos ese enfrentamiento a muerte que fomentaron y fogonearon los integrantes del Frente para la Valija.
A los que no quieren que nunca más vuelvan personajes oscuros como Carlos Zannini, en lugar de apelar al escrache, les sugiero que aumenten la participación ciudadana. Que se sumen a un partido político, a una ONG o un sindicato o centro de estudiantes y sostengan con pasión sus ideas contrarias a los patoteros de estado y a los ladriprogresistas feudales. La política o el espacio ciudadano ofrece muchas posibilidades de canalizar esa condena social de una manera pacífica y constructiva. Participar en el armado de algo superador que nos permita desterrar para siempre a los corruptos y a los autoritarios.
Claro que eso no significa olvidar quien es y quien fue Zannini. Una broma que circuló hace un par de años habla de la mimetización de Zannini con el matrimonio Kirchner. Se preguntaba en caso de un divorcio entre Néstor y Cristina quien se quedaría con Zannini. Para ordenar verticalismo al justicialismo inventó esa frase humillante y castrense y castrista que dice “A la presidenta no se le habla, se la escucha”.
Zannini es el autor intelectual y ejecutor de todos los avances autoritarios e intentos hegemónicos del cristinismo.
Es el que diseñó el ataque a la justicia y al periodismo. El que quiso forjar un país con discurso único.
Zannini es un duro dogmático que se formó como marxista leninista maoísta y admirador de Albania, no de China. Fue un cuadro de Vanguardia Comunista que apoyó al clasismo combativo en el sindicalismo cordobés. Estuvo preso cuatro años y en la cárcel conoció a Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería que esa época militaba en la guerrilla del Ejército Revolucionario del Pueblo. Zannini nunca apoyó la lucha armada. Zannini fue el alter ego de Cristina, una Cristina con pantalones que se emociona cuando ve a su jefa levantar del dedito y dictar cátedra como si fuera La Pasionaria. Dicen que él fue muy cuidadoso a la hora de dibujar sus declaraciones patrimoniales. Y que su lugarteniente histórico, Carlos Liuzzi, es una especie de testaferro que maneja sus bienes. Por ahora la justicia tiene mucho que hacer en ese tema y en todas las rutas del dinero K. Carlos Alberto Zannini es un símbolo del dogmatismo extremo e infantil de estos años. Es un comandante de la tropa kirchnerista pero también, un soldado de Cristina.
Cambia todo cambia. El poderoso se quedó sin poder. El monje negro tuvo que dejar de lado la soberbia. Carlos Zannini está en su peor momento. El fantasma de lo que fue lo persigue. Se le apareció en un supermercado, en la cancha y en un avión. Frase sabia de un político italiano: el poder desgasta, pero desgasta más al que no lo tiene. Y Zannini lo sabe.
Las valijas de Máximo – 25 de abril 2016
Todos los días pongo a prueba mi capacidad de asombro. Mire que hace tiempo que estoy absolutamente convencido que los Kirchner montaron la maquinaria de corrupción más formidable de la historia de la democracia. Sin embargo siguen apareciendo obscenidades que repugnan la conciencia ciudadana. Le estoy hablando de la denuncia de la diputada Mabel Balconte. Primero, para que se entienda, le resumo en forma bien sencilla el mecanismo de robo de los dineros públicos y luego vamos a los detalles. Don Julio de Vido, por orden de Cristina, le mandó fortunas a Milagro Sala a Jujuy para que ella hiciera política y construyera casas populares para la gente necesitada. El primer anticipo de esa plata era la coima que debía volver a sus dueños delincuentes, es decir a los Kirchner y no sus dueños verdaderos que somos todos los argentinos. Milagro sacaba en bolsos y valijas la plata en efectivo y viajaba a Buenos Aires con una docena de integrantes de la Tupac Amaru porque ella sola no podía transportar tantos bultos llenos de billetes físicos como le gusta decir a Leonardo Fariña. En la Capital se juntaban con su delegado en la ciudad y juntos iban a la Quinta de Olivos donde Máximo Kirchner cobraba ese retorno. ¿Se da cuenta de lo que estamos hablando? Ladrones, impunes, recitaban palabras revolucionarias pero les robaban las viviendas a los más pobres de Jujuy. Todos fueron malandras pornográficos sin estómago ni escrúpulos. “El Principito” como la mafiosa de Milagro Sala le decía al hijo de Cristina y Néstor estaba acompañada por el jefe de La Cámpora, el “Cuervo” Larroque. Está todo dicho.
¿Es posible que toda una familia haya enfermado de bulimia y desesperación por el dinero y el poder? Porque ni siquiera robaban para la corona. Robaban para la coronade la reina Cristina y su falso proyecto nac and pop.
La denuncia de la diputada es muy creíble. Sobre todo porque no es una golpista de derecha. Hasta hace poco era una de las principales colaboradoras de Milagro Sala. Pero se hartó de tanto maltrato y amenazas. Sintió que comenzaba otro tiempo en la Argentina, que se respiraba otro aire en la justicia y decidió hablar en defensa propia y la de sus hijos. Milagro Sala fue tan autoritaria y capanga que reducía a la esclavitud y a la servidumbre a sus propios militantes. Por eso en una organización que tenía más de 50 mil afiliados, casi nadie la defiende. No hay grandes manifestaciones ni protestas en Jujuy y ella está presa hace tiempo y es difícil que salga por mucho tiempo. Pero ella, a algunos les daba viviendas y ni siquiera les entregaba los títulos de propiedad. De esa manera los tenía cautivos. Si no iban a los actos, sin no se humillaban ante ella y cumplían sus órdenes, los desalojaba y les sacaba la casa. A eso, muchos intelectuales ladriprogresistas le llaman izquierda. Y a los que eran muy discutidores, los hacía patotear y cagar a trompadas. Hay tres muertes que pesan sobre la conciencia de Milagro Sala y la justicia está investigando. Esa era Milagro Sala. Ese es Máximo Kirchner. Hijo de tigre, típico heredero de un matrimonio que siempre dijo que tenían que hacer caja para hacer política pero perdieron totalmente las dimensiones y la chaveta. Enloquecieron por el dinero. La imagen de Néstor excitado y abrazado a una caja de seguridad, lo dice todo.
El manual de instrucciones siempre fue el mismo. Obras públicas para los cómplices que sobrefacturaban y el primer pago era la coima que debía volver. Se hicieron montañas de dólares y euros y cuando murió Néstor empezaron a blanquearla y a pelearse todos contra todos porque unos les robaban a los otros. Una inmoralidad colectiva sin antecedentes. Una banda de ladrones disfrazados de chavistas. Fue tanto el dinero, que se les vino encima. Se desmoronó la montaña de billetes y los sepultó. Nunca visto. Inédito. Insólito. Incomprensible para cualquier personas común y honrada.
Da vergüenza ajena. Los Kirchner fueron al progresismo lo que Menem fue al liberalismo. Lo vaciaron de contenido, lo usaron como un forro y lo tiraron.
El fiscal Mariano Miranda, en una carta abierta fue muy claro con Máximo en este tema de las valijas. Le dijo textualmente: “Vaya preparando las valijas, usted que conoce de eso, pero esta vez con ropa, para que venga a explicar a Jujuy donde están los 1.200 millones que faltan en 2.300 viviendas”
Fue muy triste ver a la diputada Balconte llorar ante las cámaras al recordar el maltrato y las amenazas permanentes de Milagro Sala que tuvo la caradurez de compararse con Eva Perón al defender y simultáneamente recibir el apoyo de Cristina.
La diputada que denuncia dio pruebas y pistas con lujo de detalles. Se liberó de Milagro. Un milagro la hizo zafar de las garras de semejante perversa.
Maximo, el principito, según el lenguaje de la Tupac preguntó por una radio porque Milagro Sala estaba detenida. Y el fiscal Miranda le explicó con toda contundencia. Además de esta nueva denuncia sobre las valijas y los millones robados, la falsa dirigente social está encarcelada por su peligro de fuga mientras llega el juicio oral por amenazas contra el actual gobernador, y por otras seis causas como lesiones graves calificadas, encubrimiento, infracción a la ley penal tributaria, amenazas, daño agravado, asociación ilícita, fraude a la administración pública y extorsión.
¿Le parecerá poco a Máximo Kirchner? Y no puede mentir diciendo que es la justicia adicta al gobierno de Cambiemos. Las causas pasaron por 7 jueces provinciales y 4 federales, todos nombrados en gobiernos anteriores, la mayoría de ellos gobiernos peronistas.
Encima la detención de Milagro y varios de sus cómplices fue confirmada por la Cámara de Apelaciones y Control de Jujuy. No es Macri ni Gerardo Morales los que tienen presa a Milagro. Es la justicia, la aplicación de la ley.
Si hasta el ex gobernador Eduardo Fellner, un pelele que estuvo mudo y también sometido a Milagro le comentó al actual gobernador que él sabía de las valijas que iban a Olivos. Es decir que también cometió un delito porque como funcionario público tenía la obligación de denunciarlo.
Al principio, mucha gente utilizaba la figura simpática y torpe de un pingüino para simbolizar estos tiempos de cólera. Hoy sin lugar a dudas, el emblema del kirchnerismo es la valija. FPV, el Frente para la Valija. Terminaron siendo eso, valijeros, lavadores de dinero robado al pueblo que decían defender.
En esas valijas se robaron los fondos de los argentinos como en su momento se robaron los fondos de Santa Cruz. En esas valijas se robaron los sueños de todos los argentinos de tener un país más justo e igualitario y con más libertad. En esas malditas valijas nos empaquetaron a todos.
Echegaray, el encubridor – 22 de abril 2016
Ricardo Echegaray venía zafando del largo brazo de la justicia. Las balas de los tribunales le picaban cerca pero ninguna lo había tocado. Ahora su futuro se complicó de golpe y todo indica que se le viene la noche. En esta Argentina insólita es un juez apadrinado por La Cámpora como Sebastián Casanello el que lo va a sentar en el banquillo de los acusados. La información rigurosa dice que el magistrado lo citó a declaración indagatoria para el 3 de mayo y le prohibió la salida del país. Estamos hablando del actual titular de la poderosa Auditoria General de la Nación y ex titular de la muy poderosa AFIP.
El jefe de gabinete Marcos Peña, confirmó que son varios los bloques de legisladores que en el Congreso estaban esperando un procesamiento de Echegaray para desplazarlo de ese lugar clave que está destinado según la Constitución Nacional para un dirigente de la oposición. Fue Cristina (cuando no) la que lo impuso en ese lugar. Los peronistas más históricos y menos camporistas habían propuesto a Eduardo Fellner, ex gobernador de Jujuy y ex presidente del Partido Justicialista.
Ahora se entienden muchas cosas. Cristina le quiso dar un premio a Ricardo Echegaray y de paso se quiso asegurar la mayor impunidad posible para los negociados del ladri progresismo feudal que ella encabezó. Según lo que escribió en el fallo de 122 páginas, el doctor Casanello apunta a Echegaray como una suerte de jefe del encubrimiento de la asociación ilícita que integró la familia Kirchner. Ese es el rol que tuvo que jugar Echegaray. Cada uno atiende su juego. La AFIP fue utilizada como un instrumento de castigo y hostigamiento a políticos disidentes y periodistas opositores pero, fundamentalmente como una coraza protectora que blindaba de impunidad a los malandras de estado. Echegaray fue el responsable de hacer eficiente para el mal a la AFIP. Fue el jefe de los encubridores. El que daba garantía y certificado de impunidad. Para decirlo en criollo: el que les decía “roben tranquilos muchachos que Papá los protege”.
Margarita Stolbizer fue la principal denunciante de estos mecanismos perversos y corruptos. El juez la cita a ella en su resolución. Es la pieza clave que permitió que la ruta del dinero K evadiera por los menos 830 millones de pesos en facturas truchas que luego eran lavadas en La Rosadita y otras entidades al servicio de la banda de kirchneristas enriquecidos a la velocidad de la luz.
Al que más protegió Echegaray, con excepción de Néstor, Cristina y Máximo fue a Lázaro. ¿Cómo fue el caso más burdo? En Bahía Blanca se descubrió una organización de empresas falsas que vendían facturas apócrifas a Austral Construcciones. La AFIP, obligada por las circunstancias, investigó solamente a los que las vendían y por eso hoy está preso Juan Ignacio Suris, el ex novio de la vedette Mónica Farro. Pero, pero, aquí está la madre del borrego: no investigaron a los que compraron esas facturas inventadas. Peor todavía: para que la seccional de Bahía Blanca de la AFIP no siguiera indagando, Ricardo Echegaray, el ángel protector de los demonios K, disolvió esa oficina. Una locura producto de la impunidad que sentía. ¿Escuchó bien? Cerró la oficina de la AFIP en Bahía Blanca, 49 trabajadores cesaron en sus funciones y Bahía Blanca pasó a depender de Mar del Plata. Eso se llama borrar huellas y no macanas. En un alarde de poder cerró una oficina de la AFIP con 49 personas adentro con el solo objetivo de encubrir a Lázaro. Pregunta incisiva: ¿Alguien cree que Ricardo Echegaray se hubiera atrevido a cometer semejante delito sin la orden de Cristina? Esas facturas permitían evadir impuestos y disfrazar sobreprecios para las coimas y retornos de la obra pública con la que fue beneficiado Lázaro y sus cómplices, como Angel Rubén Toninelli, el ex director de la DGI, que también fue citado por el juez.
Segunda pregunta incisiva: Si Echegaray tiene las manos tan manchadas, ¿Se imagina la mugre de Lázaro? ¿O la de Cristina?
La grotesca maniobra, como la bautizó el propio juez, prueba que Echegaray conoció y ocultó todo por lo menos durante dos años. ¿Qué recibió a cambio? ¿Dólares, euros, poder, impunidad?
La que primero lo puso en la mira fue, cuando no, Elisa Carrió. Lo acusó de instalar el autoritarismo extorsivo en la AFIP y hace unos meses lo impugnó por “falta de idoneidad moral”.
El fiscal Gerardo Pollicita también lo embocó. Pidió la indagatoria de Echegaray y también de Cristóbal López por el escandaloso caso de la evasión fraudulenta de 8 mil millones de pesos de la petrolera Oil. Pero la cuestión se complicó porque esta causa pasaría a integrar una megacausa por asociación ilícita, corrupción y defraudación a la administración pública. Insisto: se le viene la noche a Echegaray. Y eso que no estamos contando su rol durante el caso Ciccone, la fábrica de billetes de la que Amado Boudou quiso apropiarse. Su paso por la ONCCA no fue un ejemplo de transparencia y nadie olvida que fue el autor intelectual del allanamiento para intimidar al grupo Clarín que hizo en su momento con un despliegue espectacular.
Ricardo Daniel Echegaray está en problemas. Puede defenderse porque es abogado especialista en derecho tributario y fue guardamarina en el Liceo Naval Militar Capitan Moyano antes de incorporarse a UPAU, la fuerza universitaria que tributaba a la UCeDé, el partido de Alvaro y María Julia Alsogaray. En Santa Cruz se hizo amigo de Rudy Ulloa Igor y eso lo catapultó a la Aduana de Rio Gallegos en tiempos de Kirchner. Dicen que sus amistades en la Marina también lo ayudaron. Hay cuestiones insólitas en su vida: Fue profesor de educación Cívica en un colegio salesiano de Punta Alta, donde nació.
Por todo esto creo que Ricardo Daniel Echegaray no puede seguir un minuto más al frente de la Auditoria General de la Nación. Es una falta de respeto y una mojada de oreja a todos los ciudadanos decentes que semejante personaje sea el encargado de bregar por la honradez y la transparencia de los funcionarios. Se lo digo con más claridad todavía. No se puede poner al lobo a cuidar el gallinero.