El lunes, en este mismo espacio de mi columna editorial, yo arranque diciendo lo siguiente:
Se encendió una luz amarilla en el tablero político de Mauricio Macri. La única manera que tiene de apagarla es dar la cara, presentarse ante la justicia y el Congreso de la Nación y ofrecer todas las explicaciones que sean necesarias. La investidura presidencial tiene que quedar limpia, sin ningún tipo de mancha ni de sospecha.
Tal vez el gobierno de Macri minimizó el tema desde lo político o subestimó la potencialidad de la comunicación de la denuncia y en lugar de hacer lo que sugeríamos, fue dando pequeños y frágiles pasos que no alcanzaron a aclarar definitivamente la oscuridad de la situación. Recién ayer, luego de pagar un innecesario y excesivo costo, el presidente dio el paso correcto. Fue una reacción demasiado tardía pero positiva. Si el mismo lunes Macri se hubiera autodenunciado en la justicia y hubiese llevado todas las carpetas con las pruebas, se terminaba el tema en 5 minutos. Pero fue haciendo pequeños movimientos sin convicción, como si fueran concesiones y eso multiplicó las preguntas en lugar de ofrecer las respuestas correspondientes. Ni el comunicado oficial, la conferencia de prensa de Marcos Peña, la explicación acotada a un medio de Córdoba, ni el envío de documentos a la doctora Elisa Carrió lograron apagar la alerta amarilla. Fueron errores no forzados. El gobierno de Cambiemos por impericia política y comunicacional le regaló a los opositores rabiosos del kirchnerismo el título de que un fiscal federal como Federico Delgado lo imputó y abrió una investigación.
Con buena cintura y celeridad, Macri podría haber evitado todo esto. Recién ayer, en el salón Blanco anunció que hoy se iba a presentar ante la justicia civil para pedir una declaración de certeza y que está como corresponde a disposición de cualquier juez.
Insisto: ahora si, Macri dio un paso en el rumbo correcto. Tarde pero correcto. No se puede manejar de taquito una denuncia de un grupo muy serio y riguroso de periodistas. Ya le dije que el estudio Mossack Fonseca es el especialista más grande del mundo en generar empresas fantasmas en guaridas fiscales. No estamos hablando de una entidad humanitaria. No es la Cruz Roja, es un nido de truchos que hacen truchadas. Encima la empresa de su padre donde figura el jefe de estado fue radicada en Las Bahamas y todos sabemos que ese tipo de organizaciones, en esos países, es muy difícil por no decir imposible que se constituyan para llevar adelante actividades totalmente lícitas.
Esto debe servir como aprendizaje. El funcionario público debe entender que políticamente, se invierte la carga de la prueba. Tiene que demostrar que es inocente. Es tanta la bronca que tiene gran parte de la sociedad y tan grande la sospecha generalizada que no solo hay que ser honesto, también hay que parecerlo.
Por eso también me parece una decisión muy saludable poner todo el patrimonio presidencial en manos de un fideicomiso ciego. Es el mejor mecanismo para que ninguna decisión que tome el jefe de estado pueda ser interpretada como un camino para favorecer sus intereses privados. Eso le da una transparencia absoluta. Esa actitud es muy bienvenida y seguramente será muy valorada por la opinión pública.
Y finalmente, la ley de acceso a la información pública, cuando se apruebe va a ser un instrumento muy útil para los jueces, fiscales y periodistas que quieran investigar a fondo. Mientras menos cosas ocultas y secretas haya en un estado menos posibilidades habrá de que se cometan hechos de corrupción. Poner toda la actividad en una vidriera accesible para todos los ciudadanos es una apuesta a la construcción de una ética pública intachable como necesitamos los argentinos para volver a creer.
La presentación espontánea de Macri ante la justicia lo va a fortalecer. Si un magistrado comprueba que nunca cobró honorarios, que no tenía acciones y que esa empresa no funcionó jamás, Macri va a salir dignificado en su palabra, con la investidura presidencial inmaculada por haber dicho la verdad.
Insisto y abro el paraguas porque desconfiar es una obligación de todo periodista independiente. Macri va a salir dignificado de la justicia siempre y cuando sea absolutamente verdad lo que dijo.
También es positivo que el presidente Macri haya enviado los papeles a la Oficina Anticorrupción. Es una lástima que Laura Alonso haya reaccionado al revés de lo que su cargo le indicaba. Ella tendría que haber exigido que el presidente presentara las pruebas luego de abrir una investigación en lugar de prejuzgar y decir que Macri era inocente. Fue más militante que funcionaria.
Lo digo por lo que pasó y por lo que puede pasar. Le recuerdo que hay 11 millones y medios de documentos para analizar que pertenecen a 214 mil sociedades de 200 países. Es la filtración de documentos más grande de la historia. Cuarenta y seis veces mayor que Wikileaks.
Lo digo también por la situación de Néstor Grindetti que aparece más comprometida. Fue ministro y es un hombre de gran confianza del presidente. El intendente de Lanús, figura como gestor de una firma con cuentas en Suiza y tenía dos poderes para administrar una sociedad panameña que durante tres años hizo diversas operaciones offshore.
Por ahora Grindetti no dio la cara ni abrió la boca. Teléfono para Laura Alonso. Hasta la propia diputada Carrió lo acusó de corrupto.
Corrupción cero y transparencia 10 es un reclamo de la inmensa mayoría de la población. Y que los ladrones de estado vayan a la cárcel y devuelvan lo que robaron.
Es que la megacorrupción de estado que instalaron tanto Néstor como Cristina es uno de los venenos que dinamitó el contrato entre el ciudadano y sus dirigentes. Frases como:” acá nadie va preso”. “nadie paga por lo hace” o “solo los ladrones de gallinas van en cana”, son la confirmación que hay una fuerte demanda social por un gobierno transparente y honrado, de manos limpias y uñas cortas que genere las condiciones necesarias para actúe la justicia con independencia.
¿Qué debe hacer el gobierno de Cambiemos, precisamente para sepultar esa suerte de cleptocracia casi sin antecedentes que nos estuvo gobernando? Y digo casi sin antecedentes porque estoy absolutamente seguro que los gobiernos del matrimonio Kirchner fueron los más corruptos desde el regreso de la democracia. Hoy están presos Lázaro Báez, Ricardo Jaime, Daniel Pérez Gadín, Leonardo Fariña y Milagro Sala. Fue condenada Felisa Miceli y acaba de presentar su renuncia el juez más corrupto, Norberto Oyarbide.
Esto no soluciona todos los problemas. Pero son pasos en el camino correcto. Es que nadie había llegado a tanto desde 1983. Nadie se había atrevido a convertir al estado en una maquina recaudadora e ilegal para llenarle los bolsillos a unos pocos. Para que no vuelvan. Para que la devuelvan.
Hace falta construir otra ética, otra moral pública que le haga honor a próceres de nuestra historia como Manuel Belgrano o políticos dignos contemporáneos como don Arturo Illia.
Necesitamos construir un nuevo país de cristal en sus cuentas y en sus licitaciones. Asi todos podremos concretar un sueño doble: transparencia diez, corrupción cero.
De Vido está en el horno – 7 de abril 2016
Don Julio de Vido está a punto de perder su virginidad en los Tribunales. Dentro de un par de semanas deberá ir a declarar ante los jueces por dos causas de corrupción en las que está involucrado. Suena insólito que semejante personaje jamás haya sido citado. Por algo la doctora Elisa Carrió dijo que ella va a ser feliz el día que vea preso a Julio de Vido. Es que ella lo denunció como cajero de Néstor Kirchner en el 2004 y recién ahora, 12 años después, don Julio va a pisar los tribunales de Comodoro Py. Más vale tarde que nunca, dirán algunos. Tarda pero todo llega, dirán otros.
El juez Claudio Bonadío lo citó para el 21 de abril por su responsabilidad en el siniestro de estación Once que costó la vida de 52 personas. Ricardo Jaime ya fue condenado en esa causa a 6 años de prisión y hace unos días mandó debajo de un camión a De Vido y dijo que era su jefe, su superior y el que manejaba todo el tema de los trenes.
Pero el 27 de abril, don Julio deberá comparecer nuevamente ante los estrados judiciales. También es un tema que va sobre ruedas. Es porque Jaime dijo lo mismo respecto a la compra de trenes inservibles a España y Portugal y el juez Julián Ercolini lo mandó a llamar.
Parece que se rompió una suerte de blindaje de protección que había armado De Vido en los tribunales.
Esta semana se allanó el estudio de Roberto Dromi en una investigación que le pega de lleno a De Vido. Es por la compra de Gas Natural Licuado con sobreprecios y pago de coimas a una empresa española. Pero lo más increíble es que se está buscando un buque ruso lleno de gas licuado que se pagó una fortuna y nunca llegó a Buenos Aires. No está. Se fue. ¿Se habrá hundido en el Triángulo de las Bermudas o en el pantano de la corrupción del kirchnerismo que en este caso batiría todos los records de truchadas? Hasta ahora nadie se había afanado un barco ruso lleno de gas.
Se nota que a De Vido le empezaron a entrar las balas y tal vez por eso, su coterráneo, el diputado radical Eduardo Costa pidió que lo echaran de la presidencia de la comisión de Energía de diputados. Y tiene razón. Es una afrenta, una provocación, una mojada de oreja a todos los argentinos que el culpable del agujero negro energético sea el que presida la comisión que tiene que tratar de solucionar esos temas. A un criminal no se le puede encargar que investigue el asesinado. Es como poner a Robledo Puch en una comisión de seguridad.
Eduardo Costa argumentó su exigencia con una lista de manchas brutales que tiene el tigre De Vido.
Fue ministro durante los más de doce años que gobernó la dinastía K. Fue el que ordenó los sobreprecios en las obras públicas. Por su culpa se fueron del gobierno de Néstor dos figuras honradas: Sergio Acevedo y Horacio Rossati. Ninguno quiso firmar obras públicas o la construcción de cárceles que ya venían llave en mano y con el 15 % de recargo para coimas. Ahí surgió ese chiste de humor negro famoso. Al gobierno de Néstor le dicen teléfono celular: le tenés que poner el 15 adelante para que funcione.
Por las manos sucias de Julio De Vido pasaron varios de los casos más groseros. Milagro Sala, Sergio Schoklender y Hebe de Bonafini recibían el efectivo de Don Julio. El ponía el gancho y autorizaba. Tiene que dar explicaciones en las megacoimas que se pagaron el escándalo petrolero de Cerro Dragón, en las estafas que se hicieron con la embajada paralela de Venezuela y la vinculación de Antonini Wilson con Claudio Uberti que también dependía de De Vido. Y como si esto fuera poco, al ministro de Planificación se le debe pedir una rendición de cuentas políticas que explique cómo en 12 años de viento de cola y crecimiento a tasas chinas dejaron un país donde el 45 % de los argentinos más pobres no tiene cloacas ni está vinculado a la red domiciliaria de gas. Es el responsable de que todos los habitantes tengamos que poner 15 mil millones de dólares al año para comprar el combustible necesario para que el país pueda funcionar. Y eso que en 1983 teníamos autoabastecimiento de combustible.
Por todo eso le piden que abandone la presidencia de la comisión de Energía. Por eso De Vido va a recorrer los pasillos de tribunales. Tiene que dar muchas explicaciones sobre el millonario nivel de vida que disfruta pese a que hace casi tres décadas que es funcionario y cobra sueldos como empleado del estado.
El juez federal Luis Rodríguez dispuso ampliar la investigación del patrimonio del ministro De Vido por enriquecimiento ilícito. El juez le pidió al fiscal Patricio Evers que disponga de distintas medidas de prueba y amplíe el objeto procesal. Hay muchas sospechas pero la más grande tiene que ver con la chacra que el matrimonio de Vido compró en Zárate para disfrutar de la paz de la naturaleza y que le está trayendo muchos dolores de cabeza. Es que vive como un excéntrico magnate berlusconiano. No se priva de nada. La chacra número 9 de Puerto Panal Farm Club es famosa por sus 39.500 metros cuadrados. Los vecinos de Lima-Zárate se quejaban cuando el ministro bajaba del helicóptero que lo traslada desde la Isla Demarchi y rompía el clima bucólico. Según su declaración jurada, ese paraíso que tiene hasta embarcaderos, en 2007, les costó apenas 162 mil pesos pero reconocen que le hicieron mejoras por más de un millón. Figura a nombre de su esposa, Alessandra Minnicelli y además de contar con lago propio, puentes, glorieta, cancha de fútbol y caballeriza, se ha convertido en un sofisticado zoológico con tecnología de última generación. Un “deja vú”, de la quinta de Olivos cuando la habitaba Carlos Menem. Animales criados desde bebes, como los faisanes, conviven con pavos reales, tucanes, papagayos. Tiene hasta un palomar inteligente que se maneja por computadora, igual que el aire acondicionado que disfrutan cientos de canarios de raza que tienen una edificación en la que podrían vivir cómodamente un par de familias. Ni hablar de los bonsái y los humidificadores inteligentes.
En cualquier olla que se destape aparece don Julio. Skanska, ¿Se acuerda?, Conarpesa en la prehistoria con un crimen extraño incluído. ¿Es casual que el ministro que acusó a los jubilados de cacerolear para ir a Miami haya estado en esa ciudad en la lujosa mansión de Carlos Molinari, el empleador de Fariña, que integró la lista “6,7,8” junto a Mario Ishi? ¿O era un homónimo como el que tiene una sociedad inscripta en esas playas norteamericanas junto a Hernán J. López Bravo que también vive en Zárate? El fiscal podría averiguar. ¿Por qué motivo estuvo De Vido en el 2006 en Panamá y fue recibido por el embajador Jorge Arguindegui, abrepuertas del desarrollador de sociedades fantasmas, Fabián Rossi, ex esposo de Iliana Calabró.
El caso de la compra de Gas Licuado tiene un costado tragicómico. La empresa española que nos vendió el combustible jamás vendió gas. Parece que nos vendió un buzón porque se dedican a la venta de hornos industriales. Me la dejan picando para decir que a don Julio de Vido está en el horno. Perdió la virginidad y se le viene la noche.
Robo para la corona – 6 de abril 2016
¿Amanece una nueva justicia? ¿Amanece un nuevo país, una nueva ética? Veremos. Por ahora, amanece que no es poco. Lázaro Báez y Ricardo Jaime están presos y sus traslados se producen con sus manos sucias esposadas y su torso cubierto por un chaleco antibalas. Julio de Vido, el cajero de la primera hora, también tiene dos citaciones de la justicia y las balas del juicio y castigo empiezan a picarle cerca. Cristóbal López se prepara para rendir cuentas y explicar lo inexplicable ante la AFIP y los tribunales. El escandaloso caso de Antonini Wilson y los 800 mil dólares más negros que verdes de Hugo Chávez fue puesto nuevamente en investigación por la Corte Suprema de Justicia. Una avalancha de expedientes va a sepultar pronto la libertad de Amado Boudou. El ciudadano común al que le robaron tanto dinero celebra lo que parece el fin de la impunidad. Que vaya preso alguien. Que devuelvan todo lo que robaron. Esas dos frases demoledoras son las que más se escuchan en los mensajes telefónicos de las radios, en el comentario del supermercado o en la oficina y en las redes sociales. La gente no está feliz por la desgracia ajena. Pero festeja que empiece a desmoronarse un concepto nefasto que se había instalado y que decía: “En este país nadie va preso, solo los ladrones de gallinas”. Por eso le digo que amanece que no es poco.
Ya nombré a los más notorios integrantes del ladriprogresismo feudal que están en serios problemas y tienen destino de calabozo. Ya mencioné a Lázaro, Jaime, Cristóbal, don Julio, Amado, Antonini pero faltan los más importantes: Cristina y Máximo. La reina Cristina y su príncipe heredero son los actuales jefes de lo que Elisa Carrió denunció hace tiempo como asociación ilícita. Recibieron esa organización mafiosa como parte del proceso de sucesión por la muerte de Néstor Kirchner. Nunca me canso de decirlo porque es una verdad que no todo el mundo dice: la delincuencia de estado del gobierno más corrupto de la historia democrática no se hubiera podido realizar sin la jefatura de la familia Kirchner y sin el aparato más formidable de recaudación ilegal y de impunidad que se haya construido jamás con excepción de las dictaduras.
La Argentina vive momentos refundacionales. En el plano de la ética hay una sociedad que mayoritariamente está reclamando barajar y dar de nuevo. Se cansó de ver a funcionarios enriquecidos a la velocidad de la luz mientras millones de argentinos caen en la pobreza, la indigencia y son presa fácil del narcotráfico.
Hay una demanda social que puso la lupa sobre jueces y fiscales. Hay un reclamo ciudadano que obligó a unos y respaldó a otros, para que los magistrados apretaran el acelerador.
El dirigente político o el gobierno que sepa interpretar con sinceridad y liderazgo esa exigencia, quedara instalado en la historia. Sobre todo si reflotan proyectos como la Conadep de la corrupción que propuso Ernesto Sanz o si ayuda a parir una comisión bicameral en el Congreso que alimente de información y arrepentidos a muchos jueces que quieren investigar pero que no dan abasto. Hay varios malandras que tienen ganas de vomitar lo que saben. Jaime dijo que recibió “expresas órdenes” del matrimonio Kirchner y Lázaro, según fuentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, atormentado por su detención, atinó a reclamar: “espero que hagan lo mismo con Cristina”. Muchos lo esperan. Lo decían los carteles que ciudadanos de a pie levantaron anoche frente a las cámaras de televisión.
No es momento para tibios. No es momento para los que solo miran el marketing. Tenemos presidente. Pero todavía no tenemos un conductor que además de la resolución de problemas concretos tenga una mirada estratégica y refundadora de la moral política.
Con la máxima sinceridad posible hay que decir que en la última docena de años de cólera, los protagonistas fueron grupos pequeños.
Elisa Carrió fue la comandante de un puñado de políticos que vienen denunciando toda la mugre institucional desde muy temprano y en una soledad aterradora.
Jorge Lanata fue el que derrotó al miedo y tradujo al lenguaje televisivo y por ende popular y masivo, las investigaciones más jugadas y profundas de los medios gráficos sobre una banda que llegó a pesar el dinero y que lo tuvo que enterrar para no ser descubierto.
Ni Elisa Carrió ni Jorge Lanata fueron los únicos valientes. Pero sin dudas que fueron los que mayor visibilidad lograron por la tozudez en darle batalla a quienes instalaron que era progresista y lógico robar para la corona.
Aún hoy, con las evidencias más pornográficas sobre la mesa de La Rosadita, los encubridores de estado encabezados por Víctor Hugo Morales, Horacio Verbitsky y Diego Gvirtz insisten en plantear que todo es un invento de las corporaciones mediáticas. Un brillante cineasta como Luis Puenzo llegó a decir por los medios que los medios son el instrumento de represión de la actualidad.
La mirada sicoanalítica y ficcional de mi compañero de radio, Federico Andahasi encontró las metáforas perfectas del gran círculo vicioso que prostituyó la Argentina oficial. Arranca con aquel video insólito en el que Néstor Kirchner se abraza con pasión a una gigantesca caja fuerte, que es el tesoro de un banco y dice que entra en éxtasis. Y cierra con la novela repugnante de La Rosadita donde cuentan montañas de dólares y euros como si fueran panes de una panadería, según el relator del relato. Aquí ni siquiera corresponde un análisis ideológico. Porque Néstor votó y fue en las listas con Carlos Menem e idolatró a Chávez que se supone son los íconos de dos veredas enfrentadas. Aquí hay una enfermedad que podríamos mirar como una suerte de bulimia por el poder y el dinero. Nadie, o muy pocos, entran en éxtasis o llegan al orgasmo acariciando un objeto símbolo de la codicia, salvo que tenga mentalidad y práctica de usurero.
Algunos piensan que está amaneciendo un país distinto. Eso lo dirá la historia. Si se puede estar seguro de que hay amplias mayorías nacionales que quieren que vayan presos los corruptos de estado y que devuelvan el dinero de todos los argentinos. Y que no haya coronita para nadie. Mucho menos para los que robaron para la corona.