Jaime también prendió el ventilador. Igual que Lázaro Báez rompió la omertá y mandó un mensaje mafioso que dice así: “Si quedo preso, cuento todo lo que se y los mando presos a todos”. Ricardo Jaime se cansó de ser el primer chivo expiatorio. Por ahora, es el único ex funcionario K al que lo llevan y lo traen de la cárcel a los tribunales, esposado y con chaleco antibalas.
Ayer le dijo al juez Julián Ercolini que todo lo que hizo fue “por órdenes expresas” tanto de Néstor como de Cristina en una curiosa versión de la obediencia debida que en su momento alegaron los terroristas de estado. No fue una declaración fugaz a un movilero de una radio. Jaime se lo dijo al juez sin que el juez le pregunte nada. Fue una declaración estudiada palabra por palabra. Y además de vincular al matrimonio presidencial, el ex secretario de transporte, también dijo que desde el 2008 dejó de tener injerencia en el tema de los trenes y que el que tomaba las decisiones era el ministro de Planificación Julio de Vido. ¿Qué hizo el juez? Llamó a declaración indagatoria para dentro de 20 días al mismísimo de Vido, otro de los cajeros de Néstor al igual que Jaime. Como puede verse, las investigaciones sobre la megacorrupción de estado kirchnerista se están convirtiendo en una lucha de todos contra todos en el barro. Eso significa que nadie quedará limpio. Hay una especie de estampida que dice: “sálvese quien pueda”.
En este caso el juez y la inmensa mayoría de los argentinos queremos saber qué pasó con 102 millones de euros que se malgastaron en trenes absolutamente inservibles que están arrumbados en un cementerio de chatarra. Jaime ya está alojado en la cárcel de Ezeiza, en el pabellón 5 para reos de baja peligrosidad. Dicen que el resto de los reclusos están preocupados porque tienen miedo que Jaime les robe algo.
Es que lo de Jaime parece un chiste de Jaimito que no le causa gracia a nadie. Su veloz carrera a preso culmina exitosamente. Casi que no hizo ninguna actividad que no tuviera como objetivo llenarse de oro y llevarle una valija todas las noches a su histórico jefe máximo, Néstor Kirchner. Digo histórico porque es rigurosamente cierto. El primer decreto que firmó Néstor Kirchner como gobernador tuvo también la rúbrica del ministro Ricardo Jaime. Desde aquel momento se conocen. Jaime es un K de la primerísima hora. De la línea fundadora. Jaime se convirtió en el ícono de la corrupción pero es apenas un botón de muestra al lado del matrimonio K y del concubinato entre Lázaro y Cristóbal. Ese cártel patagónico sí que hizo dinero a expensas de los argentinos. Jaime es un Pichi al lado de la banda de los Cuatro. Pero ya está condenado a 6 años de prisión por el siniestro de Estación Once donde los trenes criminales y la corrupción mataron a 52 argentinos. Ya está condenado a otro año y medio de cárcel por haber recibido dádivas, esto es coimas en especies o favores. Tiene otra condena porque intentó robarse pruebas que lo perjudicaban en un allanamiento. Está juzgado por enriquecimiento ilícito. No puede justificar un yate Cohiba, un avión Lear Jet, una moto de agua, otra moto BMW grande como un camión en la que se paseaba vestido de cuero, propiedades en Capital, en un country de Córdoba y tantos automóviles que me cuesta creer. Lo que pasa es que el exitoso ingeniero agrimensor, experto karateca, siempre bronceado y con cadenas y pulseras de oro, trajes italianos, corbatas doradas y chillonas y fumando habanos, tenía ética y estética menemista.
Hoy Jaime está detenido y al parecer ya quedará privado de su libertad por un largo tiempo. Está acusado de malversación de caudales públicos y según el Código Penal le corresponde una reclusión de 2 a 10 años. Además del resto de las penas. Por eso hoy el fiscal Federico Delgado rechazó su pedido de excarcelación.
La doctora Carrió dijo que hace diez años que lo tendrían que haber detenido pero que nunca es tarde cuando la dicha es buena. La justicia es sanadora.
Alejandro Nieva, uno de los denunciantes junto al resto de los integrantes de la Auditoria General de la Nación dijo que pocas veces había visto una estafa tan alevosa con el tema de los trenes. Fue tan brutal que hasta Florencio Randazzo, miembro del mismo gobierno fue uno de los que hizo las denuncias correspondientes. No quiso quedar pegado y deslindó responsabilidades.
Jaime es un corrupto confeso. Ya lo asumió. Más que un sincericidio fue un intento de tener un castigo más suave.
Hace años que Jaime y La Cámpora viene acusando al periodismo de mentiroso. Finalmente, los colegas que lo investigaron tenían razón. Jaime reconoció que recibió coimas por parte de dos empresas a las que debía controlar. Una de ellas le pagaba con viajes en avión a distintos destinos y otra se hacía cargo del alquiler de dos lujosos departamentos. ¿Se entiende la gravedad del tema? Un funcionario que debía velar por la seguridad y la eficiencia en el transporte para todos los argentinos no controlaba nada. Miraba para otro lado y a cambio recibía viajes y alquileres.
A Jaimito se le viene la noche. La sumatoria de penas y las causas que todavía faltan lo instalarán inexorablemente a un calabozo. Le aclaro que Jaime ya está procesado por enriquecimiento ilícito porque no pudo justificar una fortuna de 12 millones de pesos.
Cristina y Máximo hace rato que le soltaron la mano. Hay que recordar que con sus más de 20 causas abiertas por corrupción es uno de los ex funcionarios record en esta materia en toda la historia judicial argentina.
Ese triste record lo convierte en un emblema. La corrupción, la estafa, el choreo, las coimas, el enriquecimiento ilícito, llámele como quiera, siempre es incompatible con la ética de cualquier gobierno que se diga progresista. Y mucho más si en estos negociados se asociaron con empresarios como los hermanos Cirigliano o sindicalistas como José Pedraza, preso por el asesinato de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero. La pérdida de poder político por parte de Cristina potencia la actividad de la justicia. Un sector de los jueces y fiscales fue presionado, perseguido, y vigilado por el gobierno y sus aparatos de inteligencia, como si se tratara de peligrosos enemigos. Muchos de esos funcionarios judiciales ahora sienten que pueden ir a fondo con mayor tranquilidad. Esto es lo que simboliza Ricardo Jaime. Porque no es un funcionario del montón que cobró una coima y chau, como puede haber en cualquier gobierno. No es una funcionaria como la condenada ex ministra de Economía, Felisa Miceli que no pudo explicar de dónde sacó el dinero que tenía escondido en el baño. No se trata de los hermanos Schocklender que con Hebe Bonafini transformaron millonarios aportes del estado en pesadillas compartidas. Ni siquiera es Juan José Zanola que con la mafia de los medicamentos participó también del sistema de financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández. Lo de Jaime es peor aún que la avalancha de expedientes que se viene sobre el vicepresidente Amado Boudou. El caso Jaime integra el mismo equipo que el de Lázaro Báez. Porque ambos “robaron para la corona”. Para el ladriprogresismo feudal. Jaime confesó ayer que siguió expresamente órdenes de Néstor y Cristina. Ambos son parte de los mecanismos corruptos que malversaron fortunas desde que arrancaron en Santa Cruz con Néstor Kirchner. Ni Jaime ni Báez podrían haber hecho lo que hicieron sin tener como socio al ex presidente. Hay complicidad de estado. Matriz mafiosa. Asociación ilícita. Es la verdad más triste que dejará está docena de años. ¿Habrá juicio y castigo o impunidad? El pueblo quiere saber.
Macri: alerta amarilla – 4 de abril 2016
Se encendió una luz amarilla en el tablero político de Mauricio Macri. La única manera que tiene de apagarla es dar la cara, presentarse ante la justicia y el Congreso de la Nación y ofrecer todas las explicaciones que sean necesarias. La investidura presidencial tiene que quedar limpia, sin ningún tipo de mancha ni de sospecha. Tiene razón la doctora Elisa Carrió: Macri debe presentar las pruebas de sus dichos.
Y lo cierto es que con el comunicado oficial no alcanza a despejar todas las dudas que se abrieron en la opinión pública. El presidente Macri tiene que ofrecer una conferencia de prensa y repartir fotocopias de todos los papeles delicados. De sus declaraciones juradas y de los motivos porque no declaró que era director de la empresa de Las Bahamas que acaba de conocerse.
El massismo está proponiendo que utilice la cadena nacional para ofrecerle explicaciones al pueblo. Para algunos suena exagerado. Yo creo que en estos temas, lo que abunda no daña.
Es cierto que abrir una cuenta o armar una empresa en un paraíso fiscal no es un delito en sí mismo. Es como una billetera que uno compra en el exterior, lejos de la mirada de los organismos de control. El problema es que se pone adentro de esa billetera. El dinero de la elusión, de la evasión, del lavado, el ocultamiento de bienes o simplemente nada. Macri dice que no pusieron nada, que la empresa la abrió su padre Franco, por las dudas.
La verdad es que hay muchos puntos oscuros. Primero hay que decir que el grupo Macri recurrió en Panamá (como muchísimas empresas argentinas) al estudio de abogados Mossack y Fonseca, que es el mayor especialista mundial en crear sociedades fantasmas en paraísos fiscales y ocultar fortunas. Primer dato: M y S no es la cruz roja ni una entidad humanitaria. Es un nido de truchos que hacen truchadas.
El segundo dato es que la empresa fue radicada en Las Bahamas y todos sabemos que ese tipo de empresas en esos lugares es muy difícil por decir imposible que se generen para llevar adelante actividades totalmente lícitas. Dicen que se hizo por las dudas para un negocio que nunca se hizo con Brasil. ¿La verdad? Suena extraño.
Dijo Macri a través de un comunicado que no declaró la empresa Fleg Traiding porque estaba en el directorio ocasionalmente pero no tiene ni tuvo acciones y que jamás cobró honorarios. ¿Y para que estuvo, entonces? ¿Lo hizo gratis? ¿Un favor a su padre? Un director tiene responsabilidades en cualquier empresa y por lo tanto la tiene que declarar. No es un mero cargo formal con fines decorativos. Y es difícil saber si tuvo acciones porque en general no son nominativas y lo normal es que haya apoderados. Y el tema de los honorarios, es muy difícil de probar que no los cobró en negro. Ojo que como funcionario creo que siempre hay que invertir la carga de la prueba: demostrar que es inocente. Si Macri hace eso saldrá fortalecido y enaltecido. Eso lo limpia totalmente, lo dignifica.
Es más, lo ideal desde el punto de vista republicano es que Laura Alonso desde la Oficina Anticorrupción tome cartas en el asunto e inicie una investigación. No tiene que defender a los funcionarios y a sus secretos. Esa no es su función, como le dijo la diputada Margarita Stolbizer.
Algunos comentan que el gobierno está en estado de shock, como asfixiados. Nada mejor para eso que abrir todas las puertas y ventanas. El que no tiene nada que ocultar no le debe tener miedo a los sabuesos ni a los periodistas.
La vergüenza ajena una vez más la produjo la posición de Victor Hugo que siempre defendió la virginidad moral de Cristina y sus cómplices y condenó al periodismo independiente al acusarlo de corporativo, destituyente del kirchnerismo y de proteger a Macri.
Este caso le demuestra en la práctica que eran mentiras para justificar su propia actitud chupamedia y encubridora de estado. Hoy dijo que La Nación y Clarín “no tuvieron más remedio que llevar este tema a la tapa”. Una nueva mentira gigante. Esto se descubrió gracias al aporte de La Nación y canal 13 que como todo el mundo sabe pertenece al grupo Clarín. En nuestro país, trabajaron directamente periodistas rigurosos y de prestigio como Hugo Alconada Mon, Mariel Fitzpatrick y Maia Jastreblansky, entre otros.
La otra vergüenza es la de la familia Kirchner y de Cristina. Jamás fueron capaces de explicar lo inexplicable. Tienen enriquecimiento ilícito por donde se lo mire y nunca fueron capaces de dar las explicaciones que ahora están pidiendo. Además la presencia de Daniel Muñoz, el secretario de Néstor en las mismas listas de empresas en paraísos fiscales y el depósito de 70 millones de dólares del socio de Cristóbal López, nos exime de mayores comentarios. Cristina celebró que su apellido no estuvo en esta ocasión. Pero le aclaro que esto recién empieza y hay 11 millones y medios de documentos para analizar que pertenecen a 214 mil sociedades de 200 países. Es la filtración de documentos más grande de la historia. Cuarenta y seis veces mayor que Wikileaks.
Finalmente alguien muy confiable como Alicia López, ex titular de la Unidad de Investigaciones Financieras y especialista en el tema lavado, dijo que hacen falta más papeles y que hay que abrir una investigación. Y agregó que no declarar una empresa es por lo menos una irregularidad. Más cuando Macri fue diputado nacional y jefe de gobierno. ¿Puede haber sido un olvido o un error por desconocimiento? ¿Puede haber más empresas en la misma condición? Tranquilamente. De hecho Macri declaró cuentas bancarias en Suiza y Estados Unidos sin dramas. Siempre fue alguien de fortuna. Pero si es así, con más razón hay que mostrar todo, incluso las actas societarias donde muestre con claridad que no cobró nunca un peso.
Y el otro tema que debe ocupar y preocupar al gobierno de Cambiemos es la situación de Néstor Grindetti que aparece más comprometida. Fue ministro y es un hombre de gran confianza del presidente. El intendente de Lanús, figura como gestor de una firma con cuentas en Suiza y tenía dos poderes para administrar una sociedad panameña que durante tres años hizo diversas operaciones offshore.
La mujer del César debe ser honesta y además, parecerlo. Nada de lo que ocurre con esta investigación planetaria de la Corporación de Periodistas de Investigación debe ocultar ni minimizar la megacorrupción de estado de los Kirchner, los Báez, los Cristobal ni los Ricardos Jaimes o los Sergios Szpolskis que según su socio fue lavador, vaciador y testaferro del poder K.
Corrupción cero y transparencia 10 es un reclamo de la inmensa mayoría de la población. Y que los ladrones de estado vayan a la cárcel y devuelvan lo que robaron. Macri prometió cambiar ese pantano de estafas y negociados en el que los Kirchner convirtieron al gobierno. Por eso y con más razón tiene que dar la cara y aclarar todo. Cuentas claras conservan la amistad. Todos quieren un presidente con las manos limpias, las uñas cortas y la frente alta.
Hay que apagar la luz de alerta amarilla antes de que se convierta en roja. Hay que cuidar la ilusión de la gente. Hay que cuidar y respetar a la gente.
El maestro de Malvinas – 1 de abril 2016
Malvinas es el espejo de nuestras miserias y nuestras grandezas. Es la cara y cruz de lo que somos. La cara que mostramos y la cruz que llevamos. Las dos caras de la moneda. El coraje y la cobardía. El héroe y el traidor. Los dictadores y los combatientes.
El 2 de abril debe ser nuestro día de luto. Nuestro día de reflexión para pensar en la patria. Pero en la verdadera patria. No en la de Galtieri, o Astiz, el lagarto cobarde que se rindió al primer amague. Las propias fuerzas armadas argentina recomendaron la pena de muerte para esos jefes despreciables.
Yo recuero a los que lucharon con dignidad. Los ex combatientes son la contracara de los terroristas de estado. Los pibes murieron por la patria y los dictadores mataron a la patria. No hay porque confundir las cosas.
Nosotros necesitamos por lo menos un día para pensar en ellos. En esos muchachos que fueron sin entrenamiento y sin el armamento necesario. En esos chicos estaqueados por robar la comida que les habían robado a ellos. En tantos colimbas que murieron sepultados en el mar con el hundimiento del Belgrano.
En esos hijos de la Argentina más humilde que, como siempre, fueron los primeros en morir. Igual que ahora. Así en la guerra como en la paz, el hilo siempre se corta por lo más delgado.
A ellos les debemos una explicación histórica. A ellos debemos pedirles perdón por la forma en que los mandaron al frente y por la forma en que los escondieron en el fondo a su regreso como si fueran delincuentes.
Mañana se cumplen exactamente 34 años y no puedo olvidar aquella fotografía, más negra que blanca, con los viejos fusiles FAL amontonados y cruzados como símbolo de la rendición en Malvinas. Mucho después, asocie políticamente ese momento a la capitulación que el general Mario Benjamín Menéndez firmó frente a su par británico, Jeremy Moore. Y mucho más tarde aprendí a mirar la guerra de Malvinas a través de los ojos de los héroes.
De los muchachos de carne y hueso que lucharon hasta el final. Y cómo un homenaje a los que murieron en aquellas tierras que pertenecen al pueblo argentino. Ya pasaron 34 años y si usted me permite quiero contarle nuevamente una de las historias más conmovedoras: la del soldado maestro Julio Rubén Cao. Justo ahora que hay un debate muy grande respecto del rol y del futuro de los docentes. Justo ahora que la crisis cuestiona hasta la vocación de los que levantan esa bandera de la educación pública.
Pocas horas antes de que la guerra terminara, Julio murió combatiendo. Resistió como pudo el avance de las tropas enemigas. Literalmente, le puso el pecho a las balas para proteger a sus compañeros como lo hizo desde el primer minuto que llegó a Puerto Rivero, como se bautizó primero a Puerto Argentino. Hace 34 años que Julio entregó su vida por la patria y es desgarrador recordar que ni siquiera pudo conocer a su hijita, Julia que nació un par de meses después de su muerte.
Julio Cao acarició a Julia en la panza de Clara Barrios, el día que se despidió. Delmira, la abuela de Julia y la madre de Julio casi le rogó que se quedara: “Julito, no vayas. Si no te llamaron. Tengo miedo”. Julio, el maestro, le respondió como un maestro de la patria: “No me pidas eso mamá. ¿Con que cara yo podría dar clases sobre San Martín o Belgrano si me escondo debajo del pupitre?”. Fue uno de los pocos soldados voluntarios. Fue un apoyo permanente de sus compañeros de colimba del regimiento de Infantería Motorizada de La Tablada. Siempre con la misma alegría que tenía al frente del grado en su escuela. Siempre ayudando a escribir y a leer cartas el resto de los soldados. Siempre con optimismo.
La humedad criminal de los pozos de zorro, el viento que helaba el alma, el hambre que agujereaba por dentro y los bombardeos que destruían por fuera eran solo excusas para reforzar el coraje y para seguir yendo al frente. Así era el soldado maestro Julio Rubén Cao. Solidario, guapo, así en la paz como en la guerra. En las aulas se convertía en albañil para reparar los techos, o en carpintero para arreglar los viejos bancos de escuela. Hizo un profesorado en Literatura porque amaba a Serrat. Siempre soñó con ser docente porque admiraba a Ghandi y a la paz. Antes de embarcarse a Malvinas y después de besar el ombligo de su esposa, Julio plantó un árbol en el patio de la casa de su madre. Quiso respetar aquello de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. El libro no pudo concretarlo. Pero escribió cartas conmovedoras desde Malvinas. Una de ellas debe leerse en todos los colegios cada 2 de abril y dice así:
A mis queridos alumnos de 3ro D:
No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.
Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes .Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.
Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.
Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.
……………………………………………
Es desgarrador comprobar que solo le pidió a Dios volver y fue lo único que no pudo lograr. Hace 34 años que comenzó aquella guerra, su hija Julia, tiene 34 años, su madre, doña Delmira todavía lo espera. Cuando Julia cumplió 9 años, viajó con su abuela a Malvinas. En el cementerio de Darwin adoptaron una tumba y le dejaron una flor y muchas lágrimas. Hoy la escuela Nro 32 de Lafferrere donde daba clases con su impecable guardapolvo blanco lleva su nombre: “Soldado maestro Julio Rubén Cao”. El árbol que plantó, ya tiene 10 metros de altura. Tras un manto de neblina no los hemos de olvidar. Ni a nuestras Malvinas ni a nuestros héroes.
Las dos islas que son un solo corazón. La melancolía de la soledad y la euforia de la Gran Malvina. Las escarapelas en el pecho sobre un guardapolvo duro de almidón tembloroso, el pelo engominado, los zapatos bien lustrados y la celeste y blanca que sube flameando segura…
Segura de que algún día dejaran ser nuestras hermanitas perdidas.