Un monumento a Alfonsín – 31 de marzo 2016

Hoy tengo otra propuesta constructiva. El lunes sugerí que se construyeran nuevos organismos de derechos humanos. Hoy quiero plantear un homenaje para pagar la deuda que los argentinos tenemos con el doctor Raúl Alfonsín. Levantarle un monumento. Si señor oyente. Cualquier perejil tiene una estatua en la Argentina. Algunos tienen calles, plazas, centros culturales y hospitales que llevan su nombre. Y sin embargo, Alfonsín, uno de los políticos más importantes de la historia no tiene ese lugar simbólico donde los que amamos la democracia y los derechos humanos podamos ir a rezarle nuestros rezos laicos.
Me imagino una estatua franciscana y franciscana, como era él. Podría estar en la Plaza de Mayo, o frente al Congreso de la Nación o en la ESMA como una manera de decir que la vida y la libertad se impusieron a la muerte y las dictaduras. ¿Qué le parece, señora? Mire que yo no lo voté en 1983 y hoy estoy arrepentido. Creo que cometí un grave error. Mire que no soy afiliado radical ni de ningún partido. Pero creo que hoy, que se cumplen 7 años de su muerte podemos bautizarlo definitivamente San Raúl de la democracia.
Ya pasaron 33 años de aquella epopeya refundadora de la democracia. Este sistema que es el menos malo de los conocidos llegó para quedarse por 100 años más. Por eso Don Raúl está en la eternidad. Seguramente está tomando unos mates con don Hipólito Irigoyen y don Arturo Illia en el cielo de la austeridad republicana y la honradez. O saludando a la gente por las calles de la memoria, con dignidad y la frente alta, como le gustaba hacer aquí en la tierra
Don Raúl, el padre de la democracia recuperada, caminando lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Don Raúl, firme en sus convicciones y peleando con coraje contra ese maldito cáncer que lo rompió pero que no lo pudo doblar. Como quería don Leandro Alem. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a tres décadas de la revolución cívica que significó la vuelta a la libertad, creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí andaba don Raúl con las manos limpias, viviendo y muriendo en el mismo departamento de siempre, honrado como don Arturo, corajudo como Alem manda.
No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Fue tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín fue un demócrata cabal. Nunca ocupó ningún cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por defender sus ideas. Fue un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que las balas picaban cerca. Fue su bandera permanente. Se jugó la vida por eso.
No fue por una cuestión de oportunismo ni para cazar dinosaurios en el zoológico. Fue defensor de presos políticos durante la dictadura, reclamó por los desaparecidos y fue co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Vale la pena recordar que Alfonsín hizo todo eso. Como para respetar la sagrada verdad de los hechos. Por eso, con toda autoridad, después dio a luz el Nunca Mas y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningún otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía acechante, poderosa y armada hasta los dientes.
Tuvo sublevaciones militares carapintadas, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo. Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios. La economía de guerra y el desmadre inflacionario. La gran desilusión frente al “felices pascuas” y “la casa está en orden”. O el Punto Final y la Obediencia Debida. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar y ese descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. O el pacto de Olivos. Jamás olvidaré una discusión muy fuerte que tuvimos. Yo fui muy irrespetuoso con su investidura. Como director de una revista edité y puse en tapa una investigación que dudada de su transparencia y la de su hermano. No lo hice con mala intención. No hubo real malicia, dirían los abogados. Fue el intento tozudo y permanente de mirar en forma crítica al poder y a los gobiernos. Había información correcta y otra que luego no pudo confirmarse. Alfonsín, gallego calentón como le decían sus amigos, me vino a buscar a la editorial con un bastón en la mano para defender su dignidad. Por un lado me avergüenzo y me autocritico por no haber sido todo lo riguroso que debería haber sido profesionalmente. Pero, por otro lado, me enorgullezco de haber sido amigo de casi todos los presidentes democráticos antes y después que lo fueran. Mientras duraron sus mandatos, tuve una mirada crítica como indica el manual básico de mi oficio. Pero me alegré de recuperar su amistad. La reconciliación fue gracias a Marcelo Bassani y Jesús Rodríguez que me ayudaron. Después fui varias veces a su casa. Vino muchas veces a mi programa de televisión. Y el día que murió hice el programa más conmovedor que me haya tocado hacer. En vivo y en carne viva. Con Pepe Eliaschev, Nelson Castro, Nacho López, Luis Brandoni y Jesús Rodríguez llorando en cámara, conmovidos por tanto dolor. Hoy se puede ver el programa completo en youtube y tiene más de 53 mil visitas. Recuerdo todo aquello y no lo puedo creer. Por supuesto que si tratamos de ser lo más ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras de una gestión.
Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino después, lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. En la vereda del sol. Entrando a los libros como un héroe que se definió como el más humilde de todos los servidores del pueblo. Nadie puede negar que fue un patriota. Cada día los extrañamos más. En estos tiempos de cólera su sabiduría nos podría iluminar el camino. Aquellas frases dichas casi como testamento: “Si la política no es diálogo, es violencia” y “gobernar no es solo conflicto, básicamente es construcción”. Algo así como decir que la palabra enemigo hay que extirparla del diccionario político. Que solo hay que marginar a los golpistas y los corruptos.
Cada día es más necesaria su apuesta a la coexistencia pacífica de los diferentes, a una república igualitaria y a la libertad. Raúl Alfonsín fue el partero del período democrático más prolongado de toda la historia. Siempre será como un símbolo de la luz de las ideas que salieron del túnel de la muerte y el terrorismo de estado. De la utopía de aquel preámbulo que sepultó todas las dictaduras por los siglos de los siglos, amén. San Raúl de la democracia. A 7 años de su paso a la inmortalidad, tal vez nos ayude a parir el país que soñamos. Se merece un monumento. Don Raúl: es hora de honrarlo.

La guerra de Lázaro y Cristina – 30 de marzo 2016

Es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos. Podría titularse: “Se desató la guerra entre Lázaro Báez y Cristina”. Es una novedad política impensable un par de meses atrás. Se quebró la sociedad comercial. Estalló la relación de negocios sucios y la megacorrupción de estado que los unía. Se rompió la omertá. Esa palabra significa para el código de la mafia siciliana, la ley del silencio. Nadie habla. Se cierra la boca como un juramento de que nadie va a revelar datos o información que perjudiquen a la organización criminal. El que rompe la Omertá en la mafia es castigado con la muerte. Esperemos que aquí no se llegue a tanto y que los códigos de la mafia de los pingüinos sean más pacíficos porque nadie quiere que haya muertos. La inmensa mayoría de los argentinos quieren que vayan presos los que le robaron los dineros al pueblo y que el estado recupere esas fortunas para volcarlas en obras para el bienestar de la comunidad. A esa ley de la mafia, la sociedad honrada solo la quiere transformar en la ley de la Constitución Nacional. Juicio, castigo y condena. Estado de derecho con plenas garantías.
Pero está claro que se rompió la Omertá. Como dice Jorge Lanata, comenzó la guerra de los roces o de los roses, con “ce” y con “ese”. El que tiró la primera piedra fue Ricardo Echegaray, ex todopoderoso comandante de la AFIP y hoy súper cuestionado titular de la Auditoría General de la Nación. Acorralado ante varias preguntas precisas de Nelson Castro, Echegaray dijo que “Lázaro Báez va a terminar preso” por el uso de facturas truchas en una causa que el inició. Ese fue el primer quiebre. El desprendimiento inicial, la ruptura de esa suerte de Glaciar Perito Moreno del choreo y la estafa. Alicia Kirchner, desesperada porque la provincia se le hunde pese a todos los fondos y privilegios que tuvieron durante 12 años canceló todos los contratos de obras que tenía Lázaro muchos de los cuales ya los había cobrado y ni siquiera los había iniciado. Un periodista le preguntó lo obvio y Alicia tiró la segunda piedra: “Jamás mi familia tuvo nada que ver ni ninguna sociedad con Lázaro Báez”.
Ni lerdo ni perezoso y enojado como pocas veces, Báez se defendió atacando. “Yo puedo explicar mi declaración jurada. Ni Echegaray ni Alicia pueden explicar sus bienes”. Fue explosivo. Inesperado. El viejo empleado bancario enriquecido ilícitamente por sus socios, cómplices o patrones, es decir por la familia Kirchner, finalmente había decidido desatar la rebelión en la granja. Entre los allegados a Báez dicen que le dolió que Alicia que es Cristina y que Echegaray que es Carlos Zannini le hayan soltado la mano. Siente que lo tiraron bajo un camión. Todos demostraron que para salvarse ellos son capaces de entregar a la madre. O a los hijos. Porque ahora dicen que les duele en el alma que los hijos de los patrones del mal puedan ir presos. Pero Lázaro no dudó en poner a su hijo Martin; Cristina y Néstor no dudaron en involucrar a su hijo Máximo y Alicia no dudó en que Romina Mercado, su hija fuera pieza fundamental de este ajedrez tenebroso de poder y dinero negro. Parece la agrupación “Hijos”. Pero en este caso no son dolorosamente hijos de desaparecidos, son hijos de corruptos que se creyeron impunes y eternos.
Por eso digo que se rompió la omertá y que todos parecen dispuestos a prender el ventilador y ensuciar a quienes hasta hace poco fueron sus amigos y cómplices. No es necesario hacer la lista puntual de las relaciones comerciales, de las sociedades, los negociados en común y la amistad que unía a los Báez con los Kirchner. Alcanza con recordar algunos datos y un par de hechos. La información dura y pura dice que Lázaro recibió la friolera de 24.500 millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Hoy tiene 636 cheques sin fondo y 1.800 trabajadores que están a punto de quedar desocupados. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Hoy la empresa dejó de operar, está cerrada y al borde de la quiebra. Debe fortunas a sus proveedores y al estado y está lleno de dinero en cuentas en Estados Unidos, Suiza y varios paraísos fiscales. Lucía Salinas la definió como un gigante en ruinas. Lo mismo podría decirse de Lázaro o del concubinato para el delito entre ambas familias: son gigantes en ruinas. Y como si esto fuera poco para demostrar la convivencia obscena entre ellos, hay que recordar que la última noche en que Néstor estuvo vivo, cenó con Lázaro y Cristina. Y que el mausoleo faraónico donde descansan los restos de Néstor fue diseñado, construido y ahora vigilado por Lázaro con todos los gastos a su cargo.
Solo falta saber cómo va a reaccionar Cristina. Hasta ahora hizo silencio. Pero da toda la impresión que los Kirchner se vieron sorprendidos por la derrota electoral y por el avance de la justicia empujada por el implacable periodismo de investigación. Todo indica que Cristina se creyó eso de que iba a ser eterna. Que iba a tener impunidad por los siglos de los siglos. Lo digo porque no prepararon la retirada ordenada ni prolija. Quemaron y destruyeron documentos pero eso no alcanza para ocultar la magnitud de los delitos cometidos desde el estado. Ahora hay demasiadas evidencias. Hay pruebas, declaraciones, documentos que obtuvo la justicia en los allanamientos y hasta cámaras de televisión que mostraron el pornográfico conteo de montañas de euros y dólares que para Víctor Hugo eran panes de una panadería.
Es tan grave lo que está pasando que en el gobierno de Macri hay un debate silencioso sobre cúal es el mejor camino. Algunos como Elisa Carrió dicen que hay que refundar moralmente la República y que es ahora o nunca. Que hay que ayudar con información y respaldo político a la justicia para que avance y que vayan presos todos los que robaron. Incluso Cristina. Otros dicen que eso sería un terremoto político y desataría una crisis callejera muy difícil de manejar. Hebe de Bonafini y La Cámpora están organizando una manifestación multitudinaria que se movilizará hacia los tribunales para acompañar a Cristina cuando declare ante el juez Claudio Bonadío por el escandaloso caso del dólar futuro. Bonafini fue contundente: “Si Cristina va presa, todos vamos presos”. Otros dicen que la ex presidenta no se va a presentar y va a provocar que sea la fuerza pública la que la lleve a Comodoro Py. Dicen que esa foto de Cristina llevada al banquillo por la policía es demasiado parecida a la de Lula en Brasil. Este Lázaro ya no se levanta ni anda. Este Báez no es un cartonero. En el 2008 la Coalición Cívica los denunció ante la justicia como una asociación ilícita cuya jefa era Cristina. A los Báez y a los Kirchner hoy no los une el amor ni el espanto. Lo une la Rosadita, la cueva financiera del poder del ladriprogresimo feudal. Algunos dicen que Lázaro se quiere despegar de Cristina y que Cristina se quiere despegar de Lázaro. Si te he visto no me acuerdo. Pero es imposible después de tanta promiscuidad a la hora de pesar los dólares y los euros. Es difícil que alguno zafe de la condena. Están atrapados sin salida.

Hebe no tiene remedio – 29 de marzo 2016

Parece que puse el dedo en la llaga. Parece que mi reclamo por la aparición de nuevos organismos de derechos humanos generó un revuelo tremendo. Ayer Estela Carlotto dijo que yo había perdido el rumbo. Y anoche, Hebe Pastor de Bonafini me calificó de “vendido, cínico, necio y renegado” y de hablar por boca de otro “como un chirolita”. Confesó que todas las madres se hicieron kirchneristas “por amor y no por dinero” y recordó que vive en la misma casa de siempre y que no tiene ni auto. Insólitamente dijo que toda “la plata de los desfalcos se la llevó Sergio Schoklender” y que este delincuente esta más cerca de mí que de las madres.
Esto es un delirio más de los muchos delirios y falsedades que dice Hebe. A SS, Sergio Schoklender lo ví un dia en un estudio de televisión y lo desprecio profundamente. Fue ella la que ante mis denuncias muy tempranas lo calificó de hijo y lo protegió como tal. Y digo muy tempranas y doy las pruebas. Cualquiera puede poner en google “Alfredo Leuco- Schocklender- Zito Lema” y comprobará que le advertimos a Hebe una y mil veces que estaba asociada a una persona peligrosa. Vicente Zito Lema, un impecable luchador por los derechos humanos fue fundador y rector de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo. Pero en el 2003 renunció acusando a Schoklender de ser “un monje negro que lo amenazó con actitudes mafiosas, una suerte de lopezreguismo”. Yo me hice eco de esa denuncia. Porque siempre respeté la trayectoria de Zito Lema y porque se veía claramente que desde que empezó a funcionar la sociedad entre Hebe y Sergio, las madres empezaron a recibir montañas de dinero de origen por lo menos incierto. Me conmovió el coraje de Zito Lema porque en el 2003 nadie se atrevía a decir una palabra de Hebe con la excusa de “no darle pasto a las fieras de la derecha”. Pero Zito Lema no quiso mancharse con dinero sucio ni trabajar al lado de un personaje tan nefasto y se fue con dignidad. Hebe se abrazó a Sergio y durante muchos años insultó y descalificó a los que les habíamos advertido que estaba llevando a las Madres a un callejón sin salida y al desprestigio absoluto.
Y eso es lo que pasó. Después los Kirchner multiplicaron el daño y terminaron de cooptar a las Madres con fortunas que les dieron para construir viviendas populares y financiar la universidad. En los dos casos, todo terminó con una escandalosa corrupción que se está investigando con lentitud en la justicia. Estoy diciendo que en el 2003, hace 13 años, un hombre digno le avisó que Hebe había adoptado como hijo a un delincuente. Pero Hebe no escuchó. Su autoritarismo mandón no se lo permite. Por capricho o por conveniencia ella asoció los pañuelos blancos a la mugre del dinero sucio y se cansó de insultar a todos los que lo denunciamos tempranamente. Solo al final del escándalo, cuando todo era muy grosero y evidente, Hebe dijo como dijo anoche en la radio de los empresarios kirchneristas de Electroingeniería, que Sergio era un delincuente y que se había llevado toda la plata y que ella era inocente. Trece años después. Un poco tarde, ¿No?
Yo no creo ni digo que Hebe se haya enriquecido como Néstor, Cristina, Báez o Julio de Vido. Digo que ella y solo ella fue la responsable de darle alas de ángel a un demonio como Schoklender.
Después fue un vale todo. Hebe quemó todo el prestigio conseguido en la lucha contra la dictadura y por la aparición con vida de los desaparecidos. Este 24 entró a la plaza en un camión del brazo de Aníbal Fernández y Guillermo Moreno otros personajes patoteros que gozan del mayor desprestigio social y que se lo han ganado en buena ley. Ambos tienen causas abiertas ante la justicia y ambos fueron los mariscales de las derrotas electorales del Frente para la Victoria.
Hebe se la pasó elogiando al General Milani y maltrató a la madre del soldado desparecido Agapito Ledo que era una madre de plaza de Mayo en La Rioja. Cocinó en la ESMA con otro malandra de estado que tiene destino de cárcel como Amado Boudou. Convocó a tomar el Palacio de los Tribunales, llamó turros a los miembros de la Corte Suprema, poco menos que celebró el atentado de los terroristas de estado de Bin Laden contra las Torres Gemelas que asesinaron 5 mil personas en un segundo, las acciones del narcoterrorismo de las FARC, o los homicidios de la ETA, los del tiro en la nuca como dice Serrat.
Y así podría seguir la larga lista de actitudes estalinistas y agresivas. Solo hay que preguntarla a Las Madres de Plaza de Mayo –Línea Fundadora porque tuvieron que hacer rancho aparte. Hebe nunca las dejó ni hablar en las reuniones. Hizo gala de un maltrato autoritario solo comparable con el de los Kirchner. Una vez, está en todos los archivos, hasta la propia Estela dijo: “Que la gente no nos confunda con las Madres”.Y se atrevió a decir lo que ningún kirchnerista se había atrevido a decir: “Ella es quien dirige esa institución y no puede estar ajena a lo que pasa y a lo que ha pasado”. Fue de una claridad impresionante. Es que la justicia dirá si Bonafini es culpable de algo pero que es responsable no hay ninguna duda. Como si esto fuera poco, Estela avanzó explicando en detalle las diferencias entre ambas instituciones que son autónomas: “Tenemos objetivos, disciplinas, tácticas y actitudes distintas. No es nuestra misión convertirnos en una empresa constructora” y remató hablando de la relación entre Hebe y Sergio Schoklender: “siempre nos extrañó la simbiosis entre ambos”.
Durante una discusión con Horacio Verbitsky, Bonafini cayó en un antisemitismo despreciable y lo acusó de ser “judío y además sirviente de los Estados Unidos y estar a sueldo de la Fundación Ford”.
Cada vez que Bonafini degrada su causa pienso en Azucena Villaflor. Ella tuvo el coraje cívico de ser la madre de las madres. Armada solamente con un pañal enfrentó la dictadura más sangrienta de la historia argentina. Y lo pagó con su vida. Fue detenida y desaparecida junto a María Eugenia de Bianco y Esther de Careaga. Las madres, como organización de derechos humanos, se convirtieron en una bandera universal que nunca dejó de reclamar y que siempre lo hizo sin violencia y jamás intentó hacer justicia por mano propia.
Después, Hebe insultó hasta a Adolfo Pérez Esquivel, el Premio Nóbel de la Paz que estuvo preso durante la dictadura y fue casi un padre de Plaza de Mayo.
Hay una gran distancia entre Azucena y Hebe. Es la distancia que va de aquella Hebe Bonafini que agradecía a Magdalena Ruiz Guiñazu que la entrevistara por radio cuando nadie lo hacía, hasta la misma Hebe que, apoyada por el gobierno K y el poder, promovió una farsa de juicio a Magdalena en la plaza. 4
Se lo digo lo más claramente que puedo: su pelea en plena dictadura y casi en soledad contra los terroristas de estado la hizo grande. Pero su pelea en plena democracia y casi en soledad contra los defensores de la vida y la libertad la hizo chica.
Yo entiendo que tuvo que sufrir el más terrible dolor al que puede someterse a un ser humano: la desaparición de sus hijos. Soy consciente de que muchos, por mucho menos, enloquecerían. Pero la tragedia no puede ser un certificado de impunidad ni de inmunidad. El desgarro no da fueros. La impunidad es como la muerte. No hay ninguna buena. De aquella lucha contra los asesinos de ayer, a la intolerancia y el dogmatismo blindado de hoy. Aquellos Sueños compartidos se transformaron en pesadillas. No es bueno negar una cosa ni la otra. Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.