Stiuso, Nisman y Cristina – 2 de marzo 2016

Cristina está en el peor momento de su vida política. Acaban de acusarla de haber enloquecido después de la muerte de su esposo y de ser la responsable por acción o por omisión, del asesinato del fiscal Alberto Nisman. El agente de inteligencia más poderoso de la era kirchnerista le dijo a una jueza de la Nación que el crimen de Nisman fue ejecutado por un grupo vinculado al gobierno de Cristina. Eso solo, es de una gravedad institucional sin antecedentes. Se lo repito por si la fugacidad de la radio no le permitió tomar conciencia de lo que estamos diciendo. El máximo espía que estaba a las órdenes del matrimonio Kirchner acusó a un grupo vinculado al gobierno de Cristina de haber matado al fiscal Nisman. Además, Antonio Stiuso no lo dijo en un café con los amigos o como un rumor. Lo declaró formalmente ante la justicia. Puso su firma y el cuerpo. Como dijo Santiago Kovadloff ayer en estos micrófonos, estamos ante un crimen de estado. Ante un magnicidio ordenado por un gobierno. ¿Se da cuenta? Es algo muy parecido a lo que viene sosteniendo la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, a lo que dictaminó el fiscal Ricardo Saenz, a lo que reveló otro ex espía de la Aeronáutica llamado Carlos Rodríguez conocido como “Moro” y a lo que el sentido común le dictó a una gran parte de los argentinos.
Stiuso dio argumentos que ensucian a Carlos Zannini como el monje negro detrás de todo lo que hacía la presidenta, y a Aníbal Fernández como vocero mediático de esta operación criminal.
Se preocupó y ocupó de llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien.
La jueza Fabiana Palmaghini, después de escuchar a Stiuso, denunció penalmente a la fiscal Viviana Fein por no haber volcado en el expediente estas denuncias y todo indica que van a tener que dar explicaciones por la zona liberada y por la manera en que ensuciaron la investigación y la escena del crimen tanto Sergio Berni como el general César Milani y otros jefes de inteligencia. También fue salpicada la doctora Alejandra Gils Carbó.
No se puede creer en todo lo que dijo Stiuso. Hay que probarlo. Es un experto en manipular información y por lo tanto su denuncia no cierra nada. Todo lo contrario, abre un terreno inmenso para investigar la rigurosidad de la denuncia de Nisman contra Cristina y Héctor Timerman, entre otros. Debemos recordar que fueron acusados de lo más grave que se puede acusar a un gobierno. De haber encubierto a los terroristas de estado iraníes que dinamitaron la AMIA asesinando a 85 personas en un segundo.
Hay algo de lo que Stiuso dijo que es absolutamente cierto. Me consta porque el fiscal Nisman me lo contó a mí dos años antes de su muerte. Es insólito pero es asi: Cristina le ordenó a Nisman que dejara de investigar la pista iraní. Nisman no acató porque no quiso cometer el delito de obediencia debida y a partir de ese momento los Kirchner le hicieron una guerra sin cuartel y recibió amenazas de muerte brutales contra él y su familia. Le enviaban fotos de sus hijas en el club en la escuela e incluso en una casa a la que se había mudado una semana ante. Ese era el nivel de información que tenían los enemigos de Nisman.
Esto explica muchas cosas que vale la pena recordar. Que Aníbal Fernández pidió que metieran presa a la madre del fiscal asesinado. O que Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.
Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.
Ni Cristina ni su canciller, traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial, otros que tuvo que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.
Hoy Timerman está casi clandestino en el silencio más blindado pero va a tener que dar muchas explicaciones.
Lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.
Nisman apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. La causa está tan paralizada y muerta como Nisman.
El fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque, como le dije, ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas?
El gobierno fue exitoso en su ataque previo y posterior a la muerte. El “operativo demolición” sobre la figura de Alberto Nisman logró matarlo por segunda vez y borrarlo de la faz de los titulares de los diarios. A Nisman lo vaciaron de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez. Esto es lo realmente importante. Juicio y Castigo, verdad y justicia. Saber la verdad y nada más que la verdad. Si ese día llega, Argentina será un país más republicano y democrático. Estamos hablando de un magnicidio que generó conmoción social, institucional y mundial. No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad. Estoy seguro que esos hijos de puta fueron los que lo mataron. Porque la píldora del suicidio no me la trago. Alberto Nisman que como el Cid Campeador parece que, aún después de muerto, sigue ganando batallas. Tal vez un día Nisman vuelva y sea millones de verdades iluminando tanta oscuridad. Ese día vivirá en el corazón de los argentinos que quieren un país sin corrupción, sin sangre derramada y sin impunidad.

Macri en el Congreso – 1 de marzo 2016

El presidente Mauricio Macri intentó transmitir dos cuestiones que considera fundamentales.
La primera es que por más que lo provoquen con insultos y gritos desde el sectarismo de las bancas camporistas, está decidido a hacer un esfuerzo monumental para intentar unir a los argentinos.
La segunda es que muchos de sus anuncios concretos apuntan a no permitir que se instale esa idea kirchnerista de que Macri gobierna para los ricos.
En todo momento, el presidente tuvo una actitud de firmeza pero no se cansó de hablar de la convocatoria a todos. En su metáfora de cierre apeló a su profesión de ingeniero y aseguró que el puente que quiere construir no lo puede hacer en soledad. Que necesita de todos los argentinos. Quiere que ese puente nos saque de la Argentina de la frustración y el pasado y nos lleve a la alegría de un país que no mienta, que cuide a su gente, que crezca y que ayude a crecer a sus habitantes sin rencores de ningún tipo. Ese momento fue tal vez el de mayor emoción del presidente. Seguramente porque sabe que será una tarea titánica porque los fanatismos en los grupos más minoritarios y cristinistas, lejos de calmarse en el llano, se potenciaron. Esa multiplicación de la agresividad los lleva a merodear actitudes de violencia de otra época que la inmensa mayoría de los argentinos despreciamos profundamente. Me refiero a Luis D’Elía diciendo que van a hacer tronar el escarmiento, a los pintores de Máximo Kirchner escribiendo en las paredes “que si la tocan a Cristina, que kilombo se va a armar”, al chiquito Axel Kicillof diciendo que están dispuestos a dar la vida por la patria y a Diana Conti que frente a las groseras interrupciones a Macri dijo que “ resulta difícil soportar tanto agravio en silencio. Porque la inflación la produjo este gobierno con la devaluación”. ¿Escuchó semejante irracionalidad? ¿En qué frasco vive Diana Conti? Así que la inflación es culpa de Macri? ¿Dónde estuvo Diana Conti en estos últimos 12 años? Negando la inflación, sin poder nombrar la palabra por temor al castigo de Cristina, diciendo que iban a ir con los tapones de punta contra Nisman, promesa que cumplieron y reconociendo su simpatía por el demonio fascista de izquierda llamado José Stalin.
Macri no perdió la calma en ningún momento y no reaccionó frente a las provocaciones. Es más, cuando se equivocó y comenzó a leer una página que ya había leído y se lo advirtieron en medio de burlas, agradeció la colaboración y dijo que esa era la ayuda mutua que entre otras había ido a proponer. Salió en forma elegante y con humor de un blooper. El momento más tenso fue cuando dijo con toda contundencia que la inflación del 700% había sido producida por el gobierno anterior. Una verdad tan grande como la Casa Rosada que no pudo ocultar ni las malversaciones de las estadísticas que hizo Guillermo Moreno a punta de pistola.
Respecto al segundo tema que a mi criterio fue central, alcanza con enumerar algunas de los anuncios y que solo un tozudo negador podría caracterizar de derecha o de medidas para favorecer a los ricos. Levantó el tono de voz para jurar que no va a ser tolerante con aquellos empresarios que se coloquen por arriba de la ley y la justicia.
Hablo de devolver el IVA en alimentos a los sectores más necesitados. O del proyecto de Elisa Carrió de extender un seguro universal a toda la niñez. Dicho sea de paso, la diputada Carrió fue ovacionada cuando Macri la nombró. Pero no hay que olvidar medidas absolutamente democráticas, republicanas y progresistas como
la revolución educativa y sobre todo de hacer obligatoria la escuela a partir de los tres años o la decisión de caminar hacia 82 % móvil para los jubilados, o la ley de acceso a la información y a la de compras públicas para dinamitar las oscuridades que permiten la megacorrupción que padecimos en los últimos 12 años. En un momento lo dijo casi como una consigna: menos inflación es más trabajo en blanco. Menos corrupción es más vida. Diversidad inclusiva es lo que propuso. Casi quebrado en su voz dijo que no se puede ni quiere olvidar al productor que había abandonado su campo por falta de rentabilidad, al trabajador que no llegaba a fin de mes, ni a los padres que tiemblan cuando sus hijos se demoran en llegar a su casa. También prometió luego de elogiar la experiencia de los sindicalistas, que las nuevas escalas de ganancias se van a tratar en el Parlamento lo antes posible.
El climax lo logró cuando aseguró que llega a su oficina de trabajo y en lo primero que piensa es que injusticia puede corregir o que inequidad puede solucionar.
No esquivó la fecha del 24 de marzo. Se cumplen 40 años de la dictadura más atroz que padecimos. Allí convocó a gritarle nunca más a la violencia. A Cristina no la nombró pero pareció aludir a ella en muchos momentos. Sobre todo cuando dijo que la democracia se empobrecía cuando se igualaba con sometimiento.
Macri habló de que a la realidad no hay que negarla, hay que transformarla. Y que de esa manera piensa cambiar la historia. Y lograr un estado al servicio de la gente y no de los corruptos que viven de la política.
En su primera parte, las palabras del jefe del estado fueron destinadas a caracterizar la catastrófica herencia o hipoteca feroz que dejaron en el país Cristina y sus cómplices. Pero fue aplaudido de pie con gran entusiasmo cuando dijo que van a presentar un escrito con el análisis detallado, ministerio por ministerio de tanta mala praxis, irresponsabilidad y enriquecimiento ilícito. Y pidió que semejante agujero negro no sirva para deprimirnos ni enojarnos. Si para saber de dónde parte la nueva gestión que encabeza.
Cuando los intolerantes que no dejan hablar ni al presidente interrumpían su discurso, los legisladores oficialistas salieron a respaldar al gobierno al grito de “Si se puede.Si se puede”. Y esta es la gran puerta que se abre hacia el futuro. Edificar el país de nuestros sueños sin corruptos, golpistas ni violentos y con más libertades, igualdad de oportunidades y paz social. ¿Se puede?, me pregunto. Y soy consciente que la respuesta solo la tiene la historia que viene. Y de ninguna manera la historia que se fue con Cristina.

Ni una sonrisa papal para Macri – 29 de febrero 2016

Una sonrisa por el amor de Dios. La palabra pordiosero viene precisamente de ahí. De los que piden una limosna por el amor de Dios. Pide por Dios, y por eso se les dice pordioseros. Eso es lo que parecíamos una gran parte de los argentinos. Los creyentes lo decían a modo de plegaria. Los dudantes como yo, casi como un rezo laico. Santo Padre Francisco, una sonrisa por el amor de Dios. Esa persona que está a su lado es el presidente que los argentinos elegimos ejerciendo con legalidad y legitimidad la soberanía popular. Esa persona que está a su lado es un jefe de estado que se encontró con un descalabro monumental plagado de mentiras en la economía y con un nivel de corrupción nunca visto desde 1983 a la fecha. Muchos de los que votaron a ese señor que le da la mano con una sonrisa lo hicieron porque estaban hartos del autoritarismo de estado y del ataque a la libertad de prensa y a la justicia independiente.
Tal vez por eso, aunque sea por misericordia o por lástima, millones de argentinos frente al televisor repetían la cantinela: “Santo Padre, una sonrisa por el amor de Dios”. Un gesto de solidaridad y respaldo a la tarea titánica que tiene por delante ese ser humano que es un jefe de estado que por primera vez no es peronista ni radical y que no tiene mayorías parlamentarias.
Fue muy extraño lo que pasó. No quiero utilizar la palabra ofensa porque quiero ser respetuoso con la investidura del Papa. Pero yo le aseguro, porque lo sentí en el cuerpo, que ese sábado frente al televisor hubo millones de argentinos que se sintieron ofendidos y desilusionados. No le pedían demasiado al Papa celeste y blanco por el que sienten devoción. No le estaban mendigando nada excepcional. Todos sabían que era imposible que el Papa Francisco abrazara al señor que tenía al lado como hizo tantas veces con Omar “El Caballo” Suarez, uno de los sindicalistas más corruptos y violentos y amigos de Cristina que acaba de ser desplazado de su cargo e intervenido su sindicato. Todos los que siguen la política más o menos de cerca y admiran al Papa y lo creen el argentino más importante de todos los tiempos como es mi caso, sabíamos que jamás iba a tener un trato familiar y de viejos amigos como lo hizo con Guillermo Moreno al que va a prologar un libro en el que van a participar otros economistas populistas convocados por la Santa Sede. Cualquier ciudadano sabe que Moreno está en el podio de los argentinos con mayor imagen negativa. Es un ícono del patoterismo de estado, la grosería, los matones a su lado y la mala praxis profesional. Hasta Cristina se lo tuvo que sacar de encima porque era un piantavotos gigantesco. Tal vez el Papa no lo sepa y crea que Moreno sigue siendo ese caudillito peronista provocador y folcklórico de otra época.
Nadie bien informado le hubiera pedido al Papa que se fotografiara con unos globos amarillos tal como hizo con la camiseta de la Campora. O que le dispensara chacoteos, anécdotas y una actitud afectiva como lo hizo cien veces con Cristina.
Pero una sonrisa y un vaso de agua no se le niegan a nadie. Un gesto. Nadie iba a acusar de derechista e insensible al Papa de los pobres si le hubiera dicho algo amable aunque sea de compromiso.
El jefe máximo de la iglesia, podría por ejemplo haber pronunciado la siguiente frase: “Señor, le deseo que tenga suerte. No por usted, lo digo por los argentinos que más sufren que necesitan un gobierno que los contenga y los saque de la pobreza. Conozco que hay muchos problemas muy graves en nuestro país. Creo que si a usted lo acompaña la fortuna y trabaja bien en cuatro años habrá menos argentinos excluidos, menos fractura social y menos narcos. Por eso le deseo suerte, no a usted, que quede claro, le deseo suerte al país en esta etapa que recién comienza”.
Pero nada de eso se dijo. Ni siquiera esas palabras imaginadas tan vacías de compromiso. No le hubiera costado nada al Papa decir algo así. Pero nada, che. Estaba como empecinado, como enojado. Ni una sonrisa hubo para quien tiene que levantar una hipoteca de terror que le dejó la señora a la que el Papa le dedicaba la siguiente frase: “Cuiden a Cristina”. Está muy bien. Hay que cuidar a los presidentes constitucionales, es como cuidar el sistema de convivencia menos malo que se conoce que es la democracia repúblicana. Estuve tentado de preguntarle retóricamente al Papa: ¿ Y a ese señor que está a su lado, cree que hay que cuidarlo o tratarlo con la frialdad de un témpano como lo hizo usted? ¿Cuál es el mensaje? ¿Qué nos quiso decir a los argentinos con ese rostro imperturbable y árido? ¿Qué la mayoría se equivocó y que con Scioli, La Campora, Guillermo Moreno y Cristina hubiéramos estado mejor? ¿Cuál es el mensaje de un Papa que en el mundo lucha maravillosamente para combatir la corrupción, la violencia y la pobreza y que para su país solo puso la cara que puso?
Lo del rosario bendecido a Milagro Sala es un paso más inquietante y peligroso, todavía. Ella no es una luchadora social que está presa por eso. Ella es la patrona del mal, está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita y extorsiva y por eso pocos la defienden en su propia tierra. Son los propios pobres de Jujuy los que la denuncian por el robo de dinero que era para ellos, de narcomenudeo, de amenazas y patoteadas feroces que incluyeron la sospecha de la participación de ella en tres muertes. En una de ellas fue la propia Milagro la que le partió el cráneo en tres pedazos de un culatazo a un dirigente social llamado Lucas Arias y encima eso ocurrió adentro de un despacho del gobierno de Eduardo Fellner.
Esta historia es apasionante para analizar porque genera volteretas en el aire de las más increíbles. Página 12 por ejemplo se burlaba del presidente argentino diciendo que no hubo globos en el Vaticano y que la entrevista fue express, de apenas 22 minutos. Dos cosas tan ciertas como que el principal columnista de ese diario, Horacio Verbirtsky, acusó al actual Santo Padre de haber manchado sus manos con sangre al entregar sacerdotes a las catacumbas de la dictadura militar. Cristina tardó 48 horas en celebrar al nuevo Papa porque estaba convencida, igual que su marido, que era el jefe de la oposición. Por eso lo satanizaron, lo ningunearon y lo hicieron espiar por los topos de la vieja SIDE.
Es asombrosa la rapidez que tuvo el Papa para perdonar todo eso y al actual presidente no le perdona no se sabe qué. Porque si el problema es que Macri es millonario, hay que decir que Cristina lo es más y que logró enriquecimiento súbito pese a que con su esposo fueron funcionarios durante los últimos 30 años.
Es comprensible que el gobierno argentino trate de minimizar lo evidente. Políticamente no pueden presentar la entrevista como un fracaso. Pero el trabajo de los periodistas es otro. Tratar de decir lo más aproximado posible a una verdad y hacerlo sin medias tintas ni pelos en la lengua. Por lo menos es lo que yo creo que debe ser nuestro oficio. No importa a quien perjudique o beneficie. Y la verdad es que el Papa está en todo su derecho de simpatizar con los regímenes populistas y autoritarios de la región aunque ahora empiecen a extinguirse. El cree que para los humildes no hay alternativa mejor. Insisto, el Papa tiene todo el derecho del mundo de defender sus ideas, pero es una verdadera lástima que en esa tarea no extirpe de su alrededor a los corruptos y a los violentos. Como dijo la doctora Elisa Carrió. Es riesgoso que se empodere a los violentos desde la religión.
Es cierto que fue un encuentro histórico. El Papa y un señor llamado Mauricio Macri que por ahora y hasta que haya nuevas elecciones es el presidente de este país. El que tendrá que hacer las cosas lo mejor posible, El que tiene que pagar los platos rotos y levantar la hipoteca. El que debe pacificar lo que el kirchnerismo envenenó. Ese señor se fue del Vaticano con la certeza de que no es querido en ese lugar. Y con los murmullos que llegaban desde Argentina, de un parte importante de los argentinos que frente al televisor, como pordioseros, casi en actitud mendicante, pedían: “Santo Padre, una sonrisa, por el amor de Dios”.