Estela, de Cristina a Mauricio – 26 de febrero 2016

Esta semana ocurrió algo nuevo y muy positivo en la vida política. El encuentro entre Mauricio Macri y Estela Carlotto fue un paso hacia la convivencia pacífica entre los argentinos. Los presidentes de la Nación y de Abuelas de Plaza de Mayo, representan y piensan cosas muy distintas sobre temas estratégicos. Macri nunca descalificó a Estela pero ella si le pegó con todo en varias situaciones. Sin embargo por conveniencia o por convicción, ambos dialogaron, se dieron primero fríamente las manos y sellaron el encuentro con un beso mucho más cálido en medio de varias sonrisas que aflojaron la tensión. La propia Carlotto dijo que en el transcurso de la charla, al presidente le cambió la cara. Es que hubo mucha polémica y distancia durante mucho tiempo. La grieta que se abrió entre ambos fue realmente muy grande. Sin embargo, esta semana, empezaron a cerrarla. Jamás serán amigos ni levantarán las mismas banderas ideológicas pero ojalá puedan aprender a respetarse y a coexistir pacíficamente.
Carlotto se hizo militante de Cristina y la aplaudió a más no poder en todo. No hubo jamás una crítica de Abuelas a la ex presidenta. Ni siquiera en el tema del general César Milani donde varios organismos tomaron distancia. Ella apoyó a Scioli y su hijo fue funcionario de su gobierno. En la campaña, sin ningún dato fáctico Carlotto dijo que Macri iba a liberar a los militares genocidas condenados y que iba a suspender los juicios contra el terrorismo de estado. Macri jamás dijo algo parecido. Y creo que ni lo piensa. Creo que Macri con la dictadura y los desaparecidos tiene una distancia similar a la que tenía Daniel Scioli. Pero es democrático, escucha, dialoga, repudia los autoritarismos de todo signo y a los golpes de estado.
Estela dijo que Macri hirió su sensibilidad cuando visitó la ex ESMA donde funcionó uno de los más horrorosos campos de concentración. Hoy sin embargo, Juan Manuel Abal Medina dijo que él vivió eso como un triunfo de ellos, de los que defienden los derechos humanos.
Alguna vez el jefe de estado dijo que se iba a acabar el “curro” de los derechos humanos y varios se declararon ofendidos. Yo creo que lo dijo en función del curro y la estafa a los dineros públicos que hicieron Sergio Schocklender y Hebe de Bonafini. Pero eso quedó ahí.
De ninguno de estos chisporroteos hablaron Macri y Carlotto. Todo lo contrario. Macri les garantizó que el 24 de marzo se van a tomar todos los recaudos para que la marcha contra el golpe de Videla, a 40 años, se realice con toda tranquilidad y sin ninguna interferencia ni siquiera por la presencia ese día del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Antes de los Kirchner, Estela siempre fue más prudente y democrática que la intolerancia beligerante y agresiva de Hebe de Bonafini. Siempre se llevaron mal entre ambas. Con Cristina fomentando la pelea, Carlotto se subió equivocadamente a la pelea por tratar de imponer una mentira: que los hijos de la dueña del grupo Clarín eran de padres desaparecidos y que ella se los había apropiado. Incluso Cristina la embaló con acompañarla a todos los foros internacionales para buscar esa verdad que finalmente se comprobó que era una mentira destinada a atacar la libertad de prensa. Estela Carlotto nunca pidió disculpas por eso, pero bajó el tono.
Desde la derrota electoral del kirchnerismo, Carlotto se mostró más abierta y republicana. Reconoció que Macri no le gusta ni lo votaría jamás pero que es un presidente democrático elegido por el pueblo. Fue elegido legal y legítimamente por mecanismos constitucionales. Dijo una verdad gigante: que pensar distinto no debería convertir en enemigos a las personas. Los únicos enemigos de la democracia son los corruptos y los golpistas. Los demás son adversarios.
La charla fue creciendo en cordialidad y a la salida, Carlotto se atrevió a confesar que si Obama la invitaba, no tendría problemas en encontrarse con él. Que le pediría desclasificación de más documentos para establecer el destino de los nietos que todavía siguen desaparecidos, con su identidad robada como botines de guerra.
Fue el punto máximo de contraste con Hebe. La madre de Plaza de Mayo dijo que Macri era un dictador y un enemigo y que Obama era un invasor. Y recordó que Estados Unidos apoyó la dictadura de 1976 y otras varias dictaduras en el continente. Eso es cierto. La CIA y Henry Kissinger apoyaron los golpes militares que asesinaron a las democracias. Pero también es cierto que demócratas como el presidente James Carter y su funcionaria del área, Patricia Derian denunciaron la violación de los derechos humanos en la Argentina antes que la Cuba de Fidel y que la Unión Soviética que comerciaba granos con Videla y sus cómplices.
Esta es la verdad histórica. Hebe dijo que no hablaba con el enemigo y Carlotto habló con Macri y seguramente va a volver a hablar y dijo que no tendría problemas en entrevistarse con el primer presidente negro de los Estados Unidos.
Estela Carlotto escuchó de boca del presidente que ellos también iban a hacer un acto desde el estado pero varios días antes para que nadie lo interpretara como una provocación. El estado no puede estar ausente de la recordación del día en que una banda criminal uniformada destruyó a sangre y fuego el estado de derecho.
Insisto con el tema: creo que fue un paso hacia la convivencia. Creo que la grieta se achicó. Todavía falta mucho pero el gesto de Carlotto y Macri va en el mejor de los sentidos. Nadie pide que cambien sus convicciones ideológicas. Solo que haya respeto por el otro, por el pluralismo y la diversidad. Eso hace una mejor democracia, una mejor República y eso es bueno para todos. Para los que adoran a Macri y para los que adoran a Estela Carlotto. Fue la demostración de que hay un espacio para responder a esa demanda social de bajar los decibles de las peleas.
Seguramente hay extremistas intolerantes de ambos lados. Gente ultra cristinista que no le perdonará a Estela que haya hablado con el diablo amarillo y derechistas recalcitrantes que hubieran preferido que Macri ignorara a Carlotto. Pero estoy seguro que son grupos minoritarios. La inmensa mayoría de los argentinos piensa que si hay menos injurias hay más pluralismo. Si hay menos agresiones hay más acuerdos. La democracia es disensos y consensos. Pero si entre todos construimos un país con más diálogo, habrá menos espacio para el odio.
Y en un país sin odios no hay lugar para la barbarie y el genocidio. Amanece que no es poco.

Peronismo 14, La Cámpora 0 – 25 de febrero 2016

Así terminó el partido justicialista si lo quisiéramos resumir con lógica futbolera y resultadista. Peronismo 14, La Cámpora 0. La elección de la Junta Electoral por parte del Congreso partidario terminó demostrando con toda contundencia el nivel de rechazo que los muchachos camporistas han cosechado dentro del peronismo realmente existente, es decir los que tienen que administrar territorio como los gobernadores e intendentes y los que se ganaron su representatividad en las urnas como los legisladores.
Los soldados de Cristina estaban casi en un corralito, aislados, al fondo del estadio. Les ofrecieron un solo cargo en la junta electoral que tiene 14 lugares. Era casi una falta de respeto, una forma de mojarles la oreja como venganza a tantas humillaciones y maltratos. Pero los teledirigidos desde Santa Cruz por Cristina y Máximo resolvieron no aceptar ese lugar. Era reconocer demasiado su debilidad. Por eso le digo que el resultado fue peronismo 14, La Cámpora 0.
En realidad esa pelea mínima fue una de las formas en las que se expresó la grieta que se instaló adentro del Frente para la Victoria. Hay una grieta en la sociedad entre K y anti K. Pero desde ayer hay otra grieta entre los peronistas ortodoxos o los más tradicionales y los cristinistas más extremos y dogmáticos. Pero esa no fue la única expresión de esa división que crece a pasos agigantados. Oscar Parrilli y Héctor Recalde, los títeres de Cristina, quisieron sacar patente de guapos antimperialistas y plantearon con vehemencia chavista que la contradicción fundamental hoy es “Patria o Buitres” y que Macri es “un conservador y entreguista”. Propusieron, para ponerle un árbol en la rueda al actual gobierno, que no se apruebe la derogación de la ley cerrojo y otras normas que necesita Macri para cerrar de una vez por todas, esa nefasta pelea contra la voracidad, la codicia y el salvajismo sin límites de los fondos Buitres. Es decir que Axel Kicillof y sus amigos del adjetivo fácil y la mala praxis, rompieron todos los platos y ahora ni siquiera quieren que Macri pague la cuenta de la fiesta. Hicieron un desastre pero no se conforman con eso. No quieren que nadie lo arregle. Y a eso le llaman patria. A estar afuera del mundo y al lado de Venezuela. A que nos presten dinero a tasas altísimas cuando Evo Morales recibe créditos al 4% y dialoga con el Fondo sin bajarse los pantalones.
Les salió al cruce Miguel Angel Pichetto en representación de los peronistas históricos. Y les dijo que ellos van a ayudar a darle gobernabilidad al oficialismo y que son una oposición responsable sin fanatismos ni ánimos golpistas. Algunos pibes no tan pibes lo silbaron y el los sacudió con un sablazo intelectual y con un tiro por elevación a Cristina. Dijo que “se acabaron los documentos que venían de arriba con las instrucciones de lo que teníamos que hacer”. Todos entendieron la referencia al congreso pasado cuando Carlos Zannini, alias el paje, en nombre de la reina Cristina, trajo el texto cocinado y se los hizo firmar a todos sin que pudieran casi leerlo. La chupada de medias a Cristina en ese texto redactado por ella misma fue colosal. Se autodefinía como “una adalid de la lucha por la igualdad”. Mirá vos. Una mezcla de Evita, La Pasionaria y Juana Azurduy. Pero millonaria y corrupta.
Lo bueno es que van quedando muy clara las posiciones de ambos bandos. Los que tienen que gobernar sus distritos son prudentes, racionales y no quieren patear el tablero porque la crisis los llevaría puestos a ellos también.
Y los que no representan a nadie y se ganaron todos los lugares gracias al dedazo de Cristina y a la genuflexión verticalista de sus actitudes. Ellos, solo quieren que vuelva Cristina y que Macri huya en el helicóptero. Ese es su sueño destituyente. Dicen que lo hacen por el bien de la patria pero en realidad es para conservar sus cajas de dinero, sus quintitas y sus módicos puestos porque si no es con Cristina no tienen otra forma de conseguirlos.
Si Cristina no juega ellos quedan afuera de todo. Son muy pocos los que supieron aprovechar las montañas de dólares que recibieron para construir legitimidad en alguna intendencia. La mayoría a imagen y semejanza de su jefe, el comandante Máximo, no ganaron una elección de centro de estudiante ni la conducción de gremio, se dedicaron al poroteo palaciego y se olvidaron de la gente y de la política más sana que es transformar la realidad de los más pobres y acompañarlos todo el tiempo en esa experiencia.
Ellos malgastaron su tiempo en grandes concentraciones para aplaudir “a la adalid de la igualdad” y para votar en forma obsecuente todo lo que les mandaba Cristina.
Son muy pocos los dirigentes de La Cámpora que dirigen a alguien. Esos van a lograr mantenerse en lugares expectantes y van a conseguir el respeto de sus pares. Pero el resto sabe que si Cristina los puso, es Cristina la que los tiene que mantener. Y los peronistas no los quieren. Sufrieron la soberbia y el manejo arbitrario del dinero de estos chicos casi sin experiencia. Están en franco repliegue en todos lados. José Ottavis, presidente del bloque de diputados de Buenos Aires está haciendo fuerza pero en el Frente para la Victoria Xipolitakis. Por eso debe soportar en silencio los ataques feroces y discriminadores de Luis D’Elia que lo acusó de ser un “pelotudo comegato y mariscal de la derrota”. El valiente piquetero vocero de Irán no se atreve a decir que Cristina, Scioli o Aníbal Fernández fueron los que los condujeron a la peor derrota de la historia. Por eso se la agarra con el mas chiquitito.
Máximo pobre, como si fuera Patricia Bullrich, firmó una solicitada con su tía y gobernadora y otros parientes funcionarios, contra los trabajadores de ATE en Santa Cruz. Los acusan de violentos porque reclaman por los 370 despidos que hizo la tía Alicia y de paso llamaron a la Gendarmería por si hay que pegar palos pero eso sí, sin criminalizar la protesta.
La banda del Cuervo Larroque, trató de traidor y cagón a Diego Bossio quien hasta hace 5 minutos era una de las mejores esperanzas de Crispasión, como le decían antes. Ahora Cristina está refugiada cuidando a sus nietos y vigilando que la causa Hotesur no la lleve a la cárcel como vaticinó Jorge Lanata. Cambia todo cambia. Lo dijimos muchas veces. En la cancha se ven los pingos. En el llano se ve las diferencias entre la militancia. La que es sana y es capaz de jugarse por una idea y los que solo buscan dinero fácil y la figuración Es verdad que se llevaron mucho dinero y que no van a tener problemas económicos aunque deban resignarse a perder espacios. También aparecen muchos oportunistas que no decían una palabra con Cristina en el poder y que ahora hacen leña del árbol caído. Son los que dicen: “juguemos en el bosque mientras Cristina no está “. Otro juego infantil que jugó con todos los argentinos.

El Papa hizo el Milagro – 24 de febrero 2016

Ya lo dije varias veces y lo repito: tengo una profunda admiración por el Papa Francisco. Y si me apura le digo que creo que es el argentino más importante de todos los tiempos. El que más alto llegó y el que más transformaciones revolucionarias está realizando en todo el planeta. Se ocupa de cientos de cuestiones. Pero el aporte que hizo a la paz mundial, al dialogo inter-religioso y a instalar la preocupación por los más pobres de los pobres ha sido monumental. Celestial, podría decirse. O milagroso, para utilizar su lenguaje religioso. Dice lo que siente y vive como piensa. Es rebelde y llama a ser rebelde. El mismo en su momento dijo que estaba en condiciones de perdonar a los pecadores porque el mismo era un pecador, pero que no perdonaba a los corruptos.
Por eso es que no entiendo algunos de sus comportamientos. Los quiero puntualizar con todo respeto pero también con toda firmeza. No me molesta para nada su ideológica juvenil peronista. Esa matriz lo llevó a una opción por los pobres y a una sensibilidad muy especial contra todo tipo de injusticia. Luego, su formación intelectual y estratégica como jesuita hizo el resto.
Lo que yo le critico al Papa Francisco es su relación con algunos personajes argentinos que son nefastos, corruptos y que ensucian su investidura y su mensaje porque representan todo lo contrario a lo que el predica.
Por eso entiendo su simpatía hacia los regímenes populistas de la región, incluido el kirchnerismo. Pero es un disparo en sus pies, en sus propias convicciones que reciba con afecto a dirigentes sindicales, sociales o políticos que son el símbolo de la corrupción, el enriquecimiento ilícito y el autoritarismo. Tranquilamente el Papa podría evitar fotos, sonrisas y afectos con los íconos decadentes probadamente reñidos con la ética como el sindicalista marítimo Omar “El Caballo” Suarez. O el apoyo a siniestros patoteros como Guillermo Moreno. Sin costo alguno el ex cardenal Jorge Bergoglio podría haber tratado con formalidad institucional y no con alegría cuasi militante, la presencia de muchachos de La Cámpora que hasta le hicieron sacar una foto con la camiseta o el aprovechamiento obsceno de utilizar el encuentro de prepo con Martin Insaurralde como afiche de campaña. No se trata de poner la otra mejilla. Esa es solo una parte de la enseñanza de Jesús. Creo humildemente que la austeridad franciscana, el respeto por las libertades y la división de poderes también se siembran desde el cielo y el Vaticano. Bergoglio fue perseguido y espiado por Néstor y Cristina. Sus soldados, como Horacio Verbitsky, dijeron atrocidades como que había entregado sacerdotes a las torturas de la dictadura, lo compararon con satán y con el jefe de la oposición. El gobierno de los Kirchner fue muy dañino con la cohesión social y la convivencia pacífica en la Argentina. Y el Papa en sus encuentros con Cristina pareció premiar esos comportamientos con sus sonrisas complacientes y su silencio ante los perseguidos por el régimen de Cristina y el de Hugo Chávez, por ejemplo. Todavía no dijo una palabra de los presos políticos en Venezuela. Son datos. Son realidades que no se pueden ocultar. Yo entiendo que estoy al borde de la herejía porque me considero un pigmeo al lado de una figura sideral. Pero me atrevo a plantear estas cosas una vez más sin hipocresías ni eufemismos porque siempre fue un reclamo del Papa Francisco.
Lo del rosario bendecido a Milagro Sala es un paso más inquietante y peligroso, todavía. Ella no es una luchadora social que está presa por eso. Ella es la patrona del mal, está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita y extorsiva y por eso pocos la defienden en su propia tierra. Son los propios pobres de Jujuy los que la denuncian por el robo de dinero que era para ellos, de amenazas y patoteadas feroces que incluyeron la sospecha de la participación de ella en tres muertes. En una de ellas fue la propia Milagro la que le partió el cráneo en tres pedazos de un culatazo a un dirigente social llamado Lucas Arias y encima eso ocurrió adentro de un despacho del gobierno de Eduardo Fellner. Esa persona murió tiempo después de otra cosa, pero como bien dijo el Perro Santillán, la dictadura demostró que muchos desaparecidos que eran blanqueados después del horror, se morían de cualquier cosa pero era porque nunca habían logrado recuperarse de las mazmorras del terrorismo de estado.
El gobernador Gerardo Morales habla de otras dos muertes en las que la comandante de la Tupac fue autora intelectual, por lo menos. Se refiere al asesinato del luchador social, Luis “El Pato” Condorí al que un pistolero de la Tupac le metió un balazo mientras peleaban por la ocupación de un terreno. Milagro es tan responsable como José Pedraza lo fue del asesinato de Mariano Ferreyra aunque ella no haya disparado el arma. Y el otro crimen es el del militante radical, Ariel Velazquez al que balearon por la espalda en plena campaña electoral caliente y violenta.
Ayer se levantó todo tipo de carpa en la Plaza de Mayo. Ya nadie pide ahí tampoco por Milagro. Justo ayer fue apresada Shakira, la lugarteniente agresiva que le robo las cámaras de televisión a Jorge Lanata y la que aparece custodiando que los millones robados se carguen en los bolsos para llevarse el efectivo lejos de los que los más humildes y cerca de las necesidades políticas y personales de Milagro.
Esa actitud mafiosa y dictatorial no es denunciada en estos momentos por oligarcas y terratenientes. Gente probadamente honrada y democrática como Gabriela Michetti, Elisa Carrió, Margarita Stolbizer, Graciela Ocaña y el propio Perro Santillán fueron portadores de acusaciones de diverso tono pero en todas había una crítica a la actitud del Papa y al comportamiento de Milagro Sala.
El Perro Santillan es un dirigente clasista y combativo al que jamás podrán acusar de derechista. Sin embargo asegura que Milagro Sala regentea la droga en Jujuy. Para colmo, entraron a la casa de Santillán, le robaron, le regaron de sal la puerta y le dejaron un machete sobre su cama. Para el no hay dudas: fue un mensaje mafioso.
No es un tema menor para los argentinos que necesitamos ejemplaridad. Las señales del Papa son seguidas con mucha atención y tienen una potencia tremenda desde el punto de vista educativo.
No creo que Francisco esté proponiendo una sociedad con corruptos y violentos. Todo el tiempo dice y hace lo contrario a nivel global. Pero cuando su corazoncito aterriza por estas pampas, con perdón, como dijo Stolbizer, “hace macanas”. Tal vez al Papa no se le podría pedir más de lo que hace. Es descomunal su tarea y con un coraje inédito. Insisto con lo que le dije al principio: es el argentino más importante de la historia. Pero eso no lo hace perfecto. Es Papa pero no es Dios.
Ojalá estas palabras sean tomadas como lo fueron en mi carta anterior. Con la intención de colaborar con otra mirada y para hacer un aporte a la pacificación nacional, a la convivencia y que apague los incendios de los odios y las broncas.
Hay que cuidar más que nunca al Papa. Y rezar por él. Y pedirle que él también nos cuide a nosotros y a nuestra frágil democracia. Y que rece por nosotros.