Cristina hizo el Milagro – 25 de enero 2016

Que el gobernador Gerardo Morales, la diputada Elisa Carrió y el dirigente gremial Carlos “El Perro” Santillán hayan coincidido en sus acusaciones y condenas a Milagro Sala es el verdadero milagro que se dio en Jujuy. Y que la reacción de los seguidores de la dirigente presa haya sido tan pobre, tan débil y atomizada es otro dato novedoso de la realidad política.
Estoy hablando de Morales, Carrió y Santillán, tres dirigentes que no se quieren para nada entre si y que tienen una trayectoria y un pensamiento casi antagónico. Morales es uno de los radicales más peronistas en su forma de gobernar, Carrió es una republicana francotiradora contra la corrupción y las mafias y Santillán es un sindicalista clasista y combativo que supo formarse en el marxismo. Casi no tienen nada en común. Solo que los tres desprecian el autoritarismo del estado paralelo que construyó Milagro con el apoyo de Cristina y los millones en dinero negro que se robaron tanto una como otra.

Morales, Carrió y Santillán, hicieron declaraciones casi calcadas donde colocaron a Milagro Sala como la patrona del mal de Jujuy. La acusan con distintas precisiones de ser una ladrona de los planes y las ayudas a los más pobres, de haberse enriquecido en forma ilícita, de recibir dinero de los narcos bolivianos y de vender droga al menudeo y de tener en la Tupac, gente armada para extorsionar y en algunos casos asesinar a quien se atreviera a cruzarse en el camino.

Simultáneamente la reacción del cristinismo más sectario y pequeño burgués hizo exhibición de su debilidad. Hasta hoy no pudieron coordinar un acto realmente masivo donde participen intendentes ni gobernadores ni dirigentes de primera línea del gobierno que fue derrotado en las urnas. La resistencia la lideró en las calles y los cortes de ruta el grupo antidemocrático Quebracho. Ese es el tamaño de la sinrazón y de la acelerada marcha hacia el achicamiento de esos dirigentes sin votos que se cuelgan de la pollera de Cristina para tener algún cargo o algún papel en la vida política. Pusieron la cara perdedores seriales de elecciones: Martin Sabbatella, Andres Larroque, Gabriela Cerruti. Axel Kicillof, Luis D’Elía y Guillermo Moreno, entre otros dirigentes rechazados por su malísima imagen hasta por sus viejos compañeros peronistas. El escriba del Chaco, Mempo Giardinelli en una columna de hoy reta a los dirigentes kirchneristas que están en un silencio que aturde y les ordena que protesten y hagan algo frente a tanto atropello. Con nombre y apellido se dirige a Sergio Urribarri, Florencio Randazzo y Julián Domínguez y pone como ejemplo a su ex gobernador y mecenas de su fundación, Jorge Capitanich.

En Jujuy la paz social que reina es un símbolo del hartazgo que habían generado los aprietes y los delitos que cometió Milagro Sala mientras se sentía una gobernadora rodeada de impunidad y la protección de la presidenta de la Nación.

Hubo un tiempo que Milagro tenía 80 mil planes adjudicados y solo sacaba 40 mil votos. Un síntoma claro de que mucha gente le tenía pánico y se afiliaba humillada solo para conseguir una vacante en el colegio para sus hijos o para soñar de que algún día iban a escriturar la casa que habían levantado con ayuda de Milagro pero con sus propias manos y esfuerzo cooperativo.

Hoy en el acampe hay alrededor de 200 personas. Solo 8 cooperativas de 300 respaldan a Milagro. Una capacidad de convocatoria digna de un partido muy chico y testimonial. La cárcel y la pérdida del miedo por parte de la justicia le sacaron la careta poderosa a Milagro y apareció una mujer que no hizo más que ganarse enemigos gracias a su maltrato y altanería.

De las acusaciones de Morales, Carrió y Santillan, todas ellas grabadas y dichas de frente al periodismo y dispuestas a ser repetidas en la justicia, las más graves son la de los vínculos para comprar y vender drogas y el asesinato del militante social Lucas Arias. Santillán asegura que la propia Milagro le partió el cráneo en tres pedazos con un culatazo de un revolver, que eso fue en el despacho de un ministro de Eduardo Fellner y que la víctima después murió. Morales habla de otras dos muertes en las que la comandante de la Tupac fue autora intelectual, por lo menos. Se refiere al asesinato del luchador social, Luis “El Pato” Condorí al que un pistolero de la Tupac le metió un balazo mientras peleaban por la ocupación de un terreno. Milagro es tan responsable como José Pedraza lo fue del asesinato de Mariano Ferreyra aunque ella no haya disparado el arma. Y el otro crimen es el del militante radical, Ariel Velazquez al que balearon por la espalda en plena campaña electoral caliente y violenta.

Carrió dijo que Milagro era millonaria, iba al Conrad en Punta del Este, tenía propiedades importantes y que además ejercía el contrabando de armas y que su organización tenía un parecido con las FARC, la organización guerrillera colombiana atravesada por la revolución socialista y los carteles de la droga.

El juez Gastón Mercau, que no fue designado por Morales, dijo que por ahora Milagro seguirá detenida en la cárcel de mujeres y que podría llegar a pasar 6 años en prisión.

Santillan dijo que está dispuesto a declarar todo lo que sabe ante la justicia y que tiene testigos de la relación de Milagro con la droga y como ella misma la vendía en las canchas de fútbol y citó a la investigadora Laura Echarren que se refiere al tema en un libro que publicó.

Morales, recién escuchamos el audio dijo que se trata de “una delincuente, jefa de una asociación ilícita” y que en Jujuy “no se criminaliza la protesta, si no la violencia”.

La última novedad es que un hijo de Milagro Sala amenazó en pleno centro de Jujuy al Perro Santillan y le dijo: “Te vamos a reventar”. Lo peligroso es que en general, los tupaqueros eran de cumplir con este tipo de trágicas promesas. Dice el Perro que la detención de Milagro por instigación a cometer delitos y tumultos es como Al Capone, cuando lo atraparon porque no había pagado los impuestos.

Lo más grave de todo es que este Milagro lo hizo Cristina. Ella fue la que ordenó empoderar y empapelar de dinero de todos los argentinos a Milagro Sala. Ella fue la que permitió que humillara al pelele de Eduardo Fellner ocupando su lugar de gobernador de facto y ella es la que deberá rendir cuentas a la justicia por tantos millones y millones que se entregaron sin papeles, mucho en negro, sin control, algo muy parecido a la tragedia corrupta en varios actos que protagonizaron Hebe Bonafini y los hermanitos Schocklender en eso que más que sueños fueron pesadillas compartidas. 

Milagro es culpable y responsable de muchas de las cosas de las que la acusan. La justicia deberá confirmarlo. Pero la responsabilidad o mejor dicho irresponsabilidad política fue la presidenta Cristina.

Nadie más pudo haber dado órdenes de ese tipo si no fue Cristina. Hay malversación de fondos y mal desempeño como funcionario público como mínimo entre otros delitos.

Milagro es la autora material de tantos atropellos. Pero Cristina es la autora intelectual. Cristina lo hizo. Ella hizo el Milagro de Jujuy.

El Einstein argentino – 22 de enero 2016

Primero le doy la información pura y dura: una investigación que hizo Thomson Reuters eligió a dos argentinos entre los científicos más brillantes del mundo.
Sandra Díaz una bióloga cordobesa para mayor orgullo mío todavía y Juan Martín Maldacena.

Yo le digo que es el nuevo Albert Einstein y que vivía a la vuelta de mi casa. Usted va a pensar que estoy loco, que se me disparó un chip. Pero le estoy diciendo la verdad y nada más que la verdad. Es más, se lo repito por si no lo escuchó: el nuevo Einstein vivía a la vuelta de mi casa.

¿No me cree? ¿Quiere que le dé más datos? Maldacena tiene 47 años. Nació en Caballito y supo estar en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a la física fundamental que consta de tres millones de dólares. ¿Escuchó bien? Tres millones de dólares. Le doy un dato para comparar. El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares. Pero esto no es todo. A los 30 años, Juan, recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. ¿Qué me cuenta? Podríamos hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard, porque allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa está trabajando este ex vecino del barrio de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.

Permítame que le cuente esta historia luminosa que nos debería hacer inflar el pecho de orgullo a los argentinos. Es una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva. Le hablo de Juan Martín Maldacena a quien deberíamos subir al podio más alto y otorgarle una medalla de oro gigante. Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si no estamos ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor como está formado y cómo funciona el universo. Una pavadita, ¿no?. Repito: como está formado y cómo funciona el universo. Y yo muchas veces no puedo programar el control remoto de la tele. Esa teoría fue bautizada “La conjetura de Maldacena” y logró unificar teorías que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica. Por eso le digo que el nuevo Einstein nació a la vuelta de mi casa en Caballito. Y porque es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.

Hasta los 15 años vivió en Avenida La Plata y Guayaquil. Juan es producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media que pudo enviar a su hijo a la universidad. Luis y Carmen, los padres de Juan le pudieron dar educación superior también a sus otras dos hijas. De aquel sueño de “Mi hijo el doctor” de Florencio Sánchez a esa utopía del progreso que es que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Y después en nuestra meca científica del Instituto Balseiro de Bariloche. Creo que historias como esta merecen ser contadas porque nos ayudan a levantar el ánimo entre tanta basura de inseguridad, corrupción y peleas políticas. Es como una forma de decir que podemos. Si alguna vez pudimos, podemos. Como dice el lema de la maravillosa expedición argentina de Atlantis: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

Es emocionante recordar cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría ante 2.000 científicos, uno más bocho que el otro. Tenía 30 años. Y los más grandes centros científicos del mundo lo querían fichar en su plantel. Estoy tentado de decir con perdón de la herejía que es un poco Einstein pero también un poco Maradona o Messi. Son números uno y sus apellidos empiezan con “eme”. Solo basta con decir ese apellido y entre los más grandes intelectuales saben que se está hablando de Argentina. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder. ¿Y cuando dio vuelta olímpica? Se lo trato de explicar con palabras sencillas tal como lo entendí yo que soy un humilde e ignorante mortal. Mi ex vecino de Caballito relacionó y unificó la “Teoría de la Relatividad” que describe el funcionamiento de objetos tan grandes como estrellas, galaxias o el propio universo con la teoría de la mecánica cuántica que analiza el comportamiento de los mundos infinitesimales como los electrones o los Quarks. Hasta ahí llego y no sigo porque me estalla el cerebro.

Juan es católico practicante y fue condecorado por Juan Pablo II igual que Steven Hawking y hace tres años ingresó como miembro a la Academia Pontificia de Ciencias.

Vive entre complejas ecuaciones, moléculas, el cosmos y los agujeros negros. Trabaja con papel y lápiz y la computadora la deja solo para contestar mails y navegar por internet. Pero Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folcklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una convención muy importante de estas mentes superiores, uno de la universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda? “Dale alegría a tu cuerpo Maldacena” y todos se sumaron al coro de la canción más popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fue la base de la campaña electoral de Bill Clinton. Dale alegría a tu teoría Maldacena, cantaban los muchachos. Dale alegría a la Argentina, Maldacena, podríamos cantar nosotros en estos tiempos de cólera. Aunque algún descreído diga: que va a cantar bien Maldacena si vive a la vuelta de casa.

No zafamos de Zaffaroni – 21 de enero 2016

No hace mucho escribí una columna titulada: “Por fin zafamos de Zaffaroni”. Celebraba que hubiera dejado de pertenecer a la Corte Suprema de Justicia. Pero me equivoqué. No zafamos nada de quien considero responsable principal de la doctrina de defensa de los delincuentes que existe en gran parte de los tribunales argentinos. El doctor Raúl Eugenio Zaffaroni sigue más activo que nunca en sus declaraciones de un infantilismo marciano increíble y en su heredero que es el doctor Alejandro Slokar.
Previsible, quien en su momento, hace mucho, comparó a Néstor Kirchner con Hitler y luego se hizo gran amigo de malandra de estado, Amado Boudou, ahora caracterizó al gobierno de Mauricio Macri como un virreinato del neocolonialismo que no cierra sin represión”. Y le exige a la dirigencia opositora que abandonen su silencio. Que no tengan miedo de ser acusados de golpistas porque lo mismo los van a acusar de golpista. Después propuso que el Congreso se autoconvoque.

Zaffaroni, tan elogiado por Hebe de Bonafini quien lo coloca casi en el altar de la Sierra Maestra junto a Fidel y al Che Guevara, arrancó su carrera jurando por los estatutos de la dictadura de Juan Carlos Onganía y posteriormente, fue designado por el terrorista de estado Jorge Rafael Videla y fue Juez Nacional en lo Criminal de Sentencia de la Capital Federal desde 1976 hasta 1984. Juró por el estatuto de los criminales de lesa humanidad. Por su despacho pasaron 120 habeas corpus de detenidos desaparecidos y no hizo lugar a ninguno. Con otro criterio, podría haber salvado alguna vida o calmado su conciencia que hoy se lo debe estar reprochando.

Como si esto fuera poco nivel de complicidad, en 1980, escribió un manual llamado » Derecho Penal Militar» donde justificaba la «usurupación» de los militares en la función pública bajo determinadas circunstancias. Fue tan grave y condenable su comportamiento que las Madres de Plaza de Mayo lo incluyeron en una lista de 400 magistrados a los que calificaron de «partícipes necesarios» del genocidio que produjeron Videla y sus cómplices.

Pero su presencia en la vida nacional no termina en sus declaraciones jurásicas.

Tiene herederos, seguidores y delfines por todos lados: en las universidades y en la justicia. Quien más méritos hace para ser su sucesor es el doctor Alejandro Slokar, el presidente de la Cámara de Casación penal.

Algunos de los fallos y opiniones más escandalosos e indignantes de Zaffaroni sembraron de una mirada favorable a los victimarios y de falta de contención a las víctimas, criterio que flameó como bandera de esta década ladriprogresista. Algunas merodean la apología del delito. Aquella verguenza ajena de que un auto sustraído en la vía pública no es un robo porque puede ser que «alguien» lo haya abandonado y otro lo hubiera «encontrado». Se trataría apenas de «una apropiación indebida».

En el caso «Sánchez», Zaffaroni sostuvo que no se había probado que dos delincuentes detenidos mientras robaban a mano armada a varias personas tuvieran intención de hacer daño, porque como no efectuaron disparos no se podía demostrar que los proyectiles eran aptos, aunque el arma estaba cargada con balas de plomo que suelen perforar lo que impactan.

O esa humillación de la condición humana y del género en el tristemente célebre «Caso Tiraboschi». Afirmó que el sexo oral no constituía violación porque no era una forma de acceder carnalmente a la víctima. Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, «el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor».

¿Se da cuenta de semejante barbaridad? Yo no escuché a las mujeres que lideran “Ni una menos” que dijeran una palabra.

La prédica zaffaroniana de que casi todos los delincuentes son producto de » las injusticias del sistema capitalista», se hizo doctrina y dogma. Hoy muchos de los criminales reincidentes caminan por las calles porque “Justicia Legítima” se convirtió en una prolongación de su pensamiento y en un intento de domesticar a los jueces independientes.

En ese sentido, la columna de opinión de la doctora Diana Cohen Agrest hoy en el diario La Nación es demoledora. Está titulada “la filosofía de la impunidad” y da varios nombres e instancias jurídicas como responsables pero siempre aparece en el centro o en la conducción Alejandro Slokar, el nuevo Zaffaroni.

La doctora en filosofía a la que le asesinaron un hijo en la puerta de su casa denuncia que “la gran mayoría de los condenados por narcotráfico terminan absueltos y liberados por insólitas piruetas jurídicas”.

E l caso más grave y emblemático fue el de la liberación del criminal serial más importante de la historia argentina después de Robledo Puch. Se trata de una alarma que debe alarmar a los ciudadanos y a los funcionarios.

Se lo resumo: La Sala II de la Cámara de Casación Penal dejó en libertad a un asesino de cuatro personas. Y eso que estaba condenado a reclusión perpetua por tiempo indeterminado. Alejandro Slokar y Angela Ledesma aplicaron el principio de la ley más benigna y como ellos sostienen que la pena de prisión perpetua no puede exceder los 25 años, hoy tenemos en la calle caminando entre nosotros a un delincuente peligrosísimo. Se llama Guillermo Alvarez y le dicen “el concheto” porque integraba la “banda de los niños bien y porque venía de una familia de muy buen pasar económico. Es decir que ni siquiera tiene la excusa de que robaba por hambre. Al contrario lo hacía por el placer y la adrenalina que le daba el crimen. Mató a un empresario, a un jefe policial, a una joven estudiante y a un compañero suyo en la cárcel.

Y hoy está libre. A esa injusticia ilegítima muchos le llaman justicia. No se puede creer el daño que hizo Zaffaroni desde su torre de marfil académica.

Y todo eso aunque usted no lo crea lo hicieron en nombre del progresismo. No se sabe de qué izquierda hablan. En Cuba, o en Rusia hubiera fusilado a este “indeseable social” como suelen caracterizarlos. Y si lo hacen por el bien de los pobres es que jamás vieron un pobre de cerca ni caminaron sus barrios donde ellos y sus familias son los más perjudicados por los narcos y por todo tipo de delincuencia.

Estas malas noticias tienen una madre. Lamentablemente me equivoqué: no zafamos de Zaffaroni. Nos dejó un alumno como Alejandro Slokar que quiere superar al maestro. Que Dios nos ayude.