La turbia grieta de De Vido – 10 de septiembre 2019

¿Qué significa cerrar la grieta? ¿Bajar los decibeles de la discusión ideológica? ¿Evitar todo tipo de insultos y descalificaciones? ¿Buscar consensos mínimos y administrar con racionalidad los disensos? En eso estoy de acuerdo. Ninguna familia, ninguna empresa o país puede crecer sin cohesión. Para desarrollar con inclusión y en forma igualitaria a la Argentina, necesitamos tirar todos para un mismo lado y no ventear la energía en peleas fraticidas. En eso estoy de acuerdo.
Son necesarios los acuerdos de estado. Pero no todos pueden participar de ese proceso de reparación de las heridas. La condición previa es que queden afuera los corruptos y los golpistas. El cierre de la grieta no puede hacerse sobre la base de la impunidad. No se puede hacer borrón y cuenta nueva sobre los que cometieron graves delitos. Eso sería edificar la realidad sobre pilares de barro. Eso sería un engaño para que una vez más no haya juicio, castigo y condena para los ladrones de estado y los autoritarios que no respetan la ley ni la Constitución. ¿Se entiende? Le doy un ejemplo bien de actualidad. Yo no quiero cerrar ninguna grieta con Julio de Vido, por ejemplo. No tengo nada que hablar con un delincuente que fue el ministro de Planificación de Coimas, Lavados y afines del cártel de los Pinguinos. De Vido y los corruptos y golpistas no pueden tener en la mesa un lugar junto a los dirigentes honrados y los que proponen una democracia republicana. Cerrar la grieta con De Vido es igual a impunidad y a libertad para robar y enriquecerse ilícitamente. La señal sería nefasta para la sociedad. Si no hay premios ni castigos no hay país posible.
Tengo cientos de ejemplos semejantes. Lo pongo a Julio de Vido porque justo hoy está en el centro de la información por varios motivos.
Primero, porque el juez Luis Rodríguez resolvió elevar a juicio oral y público la causa más turbia del ex ministro más turbio. Don Julio y su banda robaron más de 176 millones de pesos. Igual que en otras estafas utilizaron a las universidades y fundaciones para evitar licitaciones y hacer contrataciones directas con sobreprecios y delitos. En este caso es la regional Santa Cruz de la Universidad Tecnológica Nacional. Se llevaron parte del dinero de todos que era para poner en valor la mina de Rio Turbio en Santa Cruz. En la puerta de la empresa, hay una estatua de Néstor Kirchner con los brazos abiertos que a esta altura es un símbolo de la bienvenida que le dieron a los malandras que se llevaron la plata en miles de valijas.
De Vido está preso hace más de dos años por esta causa que es un manual básico de corrupción. Hace unos días la Cámara Federal rechazó su pedido de pasar a detención domiciliaria en la mansión berlusconiana que tiene en Zárate. Primero porque recién cumple los 70 años el 26 de diciembre y segundo porque los informes de los médicos de la cárcel de Marcos Paz dicen que sus enfermedades y dolencias pueden ser perfectamente atendidas en la prisión. De Vido piensa lo contrario, por supuesto. Estaba esperando que la evaluación del Cuerpo Médico Forense fuera favorable por su diabetes insulino dependiente, hipertensión arterial y una enfermedad vascular coronaria que dice que lo aqueja. Pero esta mañana, en forma sorpresiva, Don Julio desistió del beneficio de pedir la continuidad de su prisión en su domicilio. Presentó una carta muy dura contra el juez Claudio Bonadio porque, según su comunicado “ordenó un estudio de manera compulsiva, sin respeto por la dignidad humana y sin que estuvieran sus peritos”. De Vido no aporta pruebas pero asegura que fue sometido a un trato: “inhumano, cruel y degradante”.
Hay que recordar que De Vido se presentó como primer candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en la lista del fascista Santiago Cúneo y sacó apenas 20.200 votos, algo asi como el 0,20% del padrón. Un fracaso y un papelón que habla del rechazo que provocan estas figuras.
Con ese señor no hay grieta que cerrar. Hay que cerrar bien las puertas del calabozo para que no salga y pague por sus delitos.
Porque De Vido fue el responsable de crímenes de lesa indignidad. El autor material. Pero está claro que la autora ideológica fue Cristina.
Fue tanto el océano de dólares sucios que robaron que alcanzó para todos y todas. De Vido robó para él y su familia. De Vido robó para la corona de la Reina Cristina y sus compañeros de celda, también robaron. La relación entre Cristina y don Julio nunca fue buena. Se despreciaban mutuamente. Pero eran socios en los negociados y las trampas. En su momento, don Julio quiso renunciar y Cristina, como una madrina de la mafia le dijo: “De acá solamente te vas preso o con los pies para adelante”. ¿Se entiende, no? Yo Cristina te hago meter en cana o te hago matar. No anduvo con vueltas la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y lo perdió varias veces. Cristina todavía no emitió una palabra, un sonido gutural, ni un emoticón, ni un tuit por De Vido. Los diputados camporistas lo dejaron solo y ni siquiera bajaron al recinto en aquel día aciago para el arquitecto del sistema de corrupción. Por eso De Vido perdió en su momento la votación para desaforarlo 176 a cero. Eso don Julio no se lo olvida jamás en su vida. Y Lali, su esposa hace responsable de eso a Cristina de la cual fue muy amiga.
Tal vez por eso, Cristina dijo que no pone las manos en el fuego por De Vido. Pero de nada vale que corra, el incendio va con ella.
Le recuerdo que el ex super ministro del matrimonio Kirchner fue condenado a 5 años y 8 meses de prisión en el juicio por el siniestro de estación Once. Es la primera condena efectiva que se le aplica a quien, además, se lo inhabilitó a perpetuidad para ejercer cargos públicos.
De Vido escuchó la sentencia desde la cárcel.
En su delirio mentiroso, el gerente general del cártel de la corrupción K aseguró que sufre “una perversa persecución política, mediática y judicial”.
A los K no les tembló la mano en embarrar de actitudes mafiosas aun los símbolos más sagrados como pueden ser los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo o los claustros universitarios. De hecho, entre la decena de causas que De Vido tiene en la justicia está la estafa de la Fundación Sueños Compartidos que fueron más pesadillas que otra cosa para que Sergio Schoklender, Abel Fatala y Hebe de Bonafini tengan que explicar lo inexplicable ante los tribunales.
No fue magia, fue mafia e impunidad kirchnerista.
Pero conviene recordar otras causas que nunca hay que olvidar: Gasoductos Odebrecht, Gas Natural comprimido, Renegociación de contratos ferroviarios, Subsidios a colectivos, Direccionamiento de la obra pública a su compañero de prisión: Lázaro Báez, Compra de trenes chatarra.
Y la última causa que es directamente alucinante por el nivel de impunidad que sentían. Escuche bien: don Julio, con su firma le pagó 70 millones de dólares a una empresa por la construcción de un gasoducto. Lo escandaloso es que del gasoducto no hay ni un ladrillo construido y que ese pago, repito de 70 millones de dólares, lo autorizó 8 días antes de irse del poder. Perdió la chaveta, la vergüenza y se quedó sin estómago. Ocho días antes de dejar el gobierno le regaló 70 millones de dólares a una empresa de Santa Cruz. ¿Qué me cuenta?
El contrato total era por 218 millones de dólares y se hizo sin licitación, ni auditorias, pero con sobreprecios y la obra nunca comenzó. Además ese contrato se firmó en 24 horas, dicen que es el que más rápido se firmó en la historia.
Estos muchachos de Cristina y Cristina no dejaron delito por cometer. Fueron el gobierno más corrupto de la historia democrática. Muchos artistas, defensores de los derechos humanos y universidades, lamentablemente, fueron utilizados como partícipes necesarios de varias estafas de este tipo. Algunos se dieron cuenta a tiempo y se eyectaron. Pero otros hoy siguen levantando las banderas de Cristina porque sueñan con convertir a la Argentina en la Venezuela chavista. Esa sería una novela negra, negra y sucia como la plata que robaron y lavaron con De Vido corrupción.
Con esos corruptos y golpistas no hay acuerdo posible. Solo que se sometan a la justicia. Eso es lo que corresponde. Con De Vido y los cientos de De Vidos que hubo en más de 12 años de cristinato, no quiero cerrar ninguna grieta. Nos separa un abismo de honradez y ética republicana. Todavía tengo esperanzas de construir un país menos turbio y más transparente. ¿Podremos?

Votos mata cuadernos – 9 de septiembre 2019

Los argentinos estamos en graves problemas. No solo por la inflación y la pobreza que no bajan o la ocupación y el consumo que no suben. De esos dramas, podemos y vamos a salir. Lo más complicado es la degradación moral. El “roban pero hacen” que se multiplicó hasta el infinito. Hay 12.200.000 compatriotas que votaron a Cristina en las PASO y no les importó en lo más mínimo que sea la mujer que más delitos cometió durante más tiempo en la historia democrática argentina. A muchos les dio un poquito de vergüenza y por eso no lo confesaron ante las encuestadoras. Pero superaron ese pudor y pusieron en las urnas los millones de votos que le permiten a Cristina tener muchísimas posibilidades de volver al poder para completar su objetivo de ir por todo. Insisto que el “roban pero hacen” de Carlos Menem se multiplicó por mil. Quedó hecho un poroto. Eso habla de una sociedad degradada en sus valores éticos y morales y de una apuesta permanente al pensamiento mágico de que un salvador llamado Diego va a salvar a Gimnasia del descenso y una salvadora llamada Cristina va a salvar a Argentina del descenso social y económico.
Es un pensamiento que está siempre destinado al fracaso. Es una forma de facilismo y pereza, una manera de lavarnos las manos y mirar para otro lado. ¿Cuándo vamos a entender que para que las cosas salgan bien en Gimnasia o en Argentina hay que hacer las cosas bien? No hay atajos. Nada bueno se logra sin sacrificios y sin honestidad. Lo que viene de arriba y fácil, se va enseguida. Ya deberíamos saber que a caballo regalado hay que mirarle bien los dientes.
¿Cómo es posible que a 12.200.000 habitantes no les interese que Cristina tenga 13 procesamientos, (un record mundial para alguien que fue dos veces presidenta), varios pedidos de prisión preventiva y que no esté presa junto a su banda solamente por el blindaje que le da la impunidad de los fueros parlamentarios.
¿Hay cierto nivel de síndrome de Estocolmo? Esto de creer que los que nos sometieron a la cleptocracia y el latrocinio son los que nos van a llevar por el buen camino. Esto de confiar en el que prendió fuego al país para que apague el incendio es algo incomprensible.
Dentro de pocas horas, el juez Claudio Bonadío va a elevar a juicio la causa de los cuadernos que Cristina definía con sorna como “el expediente de las fotocopias”. Hoy esa causa es la más importante de la historia de la mega corrupción de estado en democrática. Y se conoce como la de “los cuadernos” pero actualmente está absolutamente probada por el testimonio de 31 imputados colaboradores.
El fiscal Carlos Stornelli, hizo un trabajo riguroso de 678 páginas, está repleto de medidas probatorias. Son 525 entre “oficios a organismos, informes de inteligencia, declaraciones testimoniales, pericias sobre computadoras o memorias telefónicas, allanamientos y lista de vuelos oficiales”, entre otras.
Gente de la máxima confianza y cercanía de Cristina, Néstor y Máximo, como su contador Víctor Manzanares y 30 arrepentidos más dieron testimonios de todos los mecanismos del robo y de las coimas y del colosal enriquecimiento ilícito de la familia Kirchner, del cártel de los Pingüinos y de muchos empresarios cómplices. Todas estas denuncias fundamentadas fueron certificadas por la prueba recolectada. Cada palabra fue corroborada por la realidad. No hubo inventos ni fantasías. Todas son dolorosas verdades que prueban un mecanismo gigante de una asociación ilícita para el cobro de coimas como no hubo jamás en este país y casi sin antecedentes en el mundo. Pero más de 12 millones de personas se niegan a creer esa verdad y creen las mentiras de que es un invento del imperialismo, los periodistas y los jueces. Hay que ser muy fanático para negar una realidad tan concreta. Es algo así como “mentíme, que me gusta”.
¿Qué más hace falta para que nadie dude de que Cristina no es inocente ni decente?
Cuando se eleve la causa a juicio oral, el tribunal que salga sorteado deberá fijar la fecha del inicio. Es difícil que esto ocurra antes de fin de año. Por lo tanto Cristina deberá afrontar el juicio más grave de su vida como vice presidenta de la Nación, si ganan las elecciones o como senadora por la minoría, si Macri logra la muy difícil reelección.
A las órdenes de Cristina, el cártel fue liderado por tres organizadores: Julio de Vido, el gerente general, Roberto Baratta y Josesito López. A cargo del engranaje financiero, estuvo Ernesto Clarens y Carlos Wagner, fue el coordinador de todos los empresarios que participaron de la estafa. Le recuerdo que muchos de estos empresarios dicen que fueron obligados, extorsionados pero en muchos casos, ellos estaban felices de participar en esa cartelización nefasta. ¿Sabe por qué? Porque no estaban obligados a competir, ponían el precio que más le gustaba y le cargaban sobreprecios de hasta el 50% o más en algunos casos y de allí, salían las coimas, el retorno, o como usted las quiera llamar. ¿Se entiende? Los empresarios no pagaban las coimas de sus ganancias. De ninguna manera. La sacaban de los sobreprecios. Por lo tanto todos los argentinos pagamos esas malditas retornos.
La gran luchadora por la honradez, la diputada Graciela Ocaña, dijo hoy que todos los presos del kirchnerismo estafador van a salir libres el 10 de diciembre si Alberto asume la presidencia. Los detenidos en esta causa son 7: Julio de Vido, Roberto Baratta, Lázaro Báez, Cristóbal López, Fabián de Sousa, Oscar Thomas y en forma domiciliaria, con tobillera electrónica, Gerardo Ferrerya. También hay 172 procesados.
Estamos en un país con una fuerte instalación cultural del populismo facilista, corporativo y corrupto cuya religión es la trampa y la evasión. Por eso tenemos los dirigentes políticos que tenemos. Son paridos por nuestros riñones, a nuestra imagen y semejanza. No los importamos de Japón. Viven entre nosotros.
Como dijo Rodolfo Terragno: las mayorías pueden equivocarse. Pero aunque no tengan razón, tienen el derecho inapelable a imponer su voluntad. Eso no significa que no los critiquemos y vayamos contra la corriente. Si yo creo que Maradona es un remedio peor que la enfermedad para Gimnasia y que Cristina solo viene en búsqueda de impunidad y de eternizar a La Cámpora en el poder, debo decirlo con toda honradez intelectual. Tengo la obligación de analizar los resultados electorales pero también de expresar mis convicciones más profundas.
Llegó el fin de la instrucción en la causa de los cuadernos. Ya no hay nada que investigar. La justicia cree que está absolutamente probado que Cristina ahora y Néstor antes fueron los jefes de la asociación ilícita destinada a cobrar coimas durante años y por millones de dólares.
Esto es solo la punta del iceberg. La estafa de los pingüinos buitres al pueblo pobre de la patria tiene dimensiones colosales. Y en muchos casos, está probado que ese dinero sucio e ilegal iba a tres lugares básicamente: a la quinta de Olivos, al departamento de Juncal y Uruguay y a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Se sintieron tan impunes que dejaron los dedos pegados por todos lados.
Ya nadie puede dudar que Cristina fue la “jefa” que sucedió a Néstor, el jefe.
Está claro que cuando Néstor se murió, ella asumió la conducción política de su espacio pero también la gerencia administrativa de coimas, lavado y mega corrupción de estado.
Cristina está cercada legalmente. Encima le han descubierto 14 propiedades nuevas sin declarar. La mayoría, por alquiler o construcción, ligados a Lázaro Báez. Acaban de comenzar las indagatorias precisamente por la distribución de la obra pública y Cristina y Lázaro están asociados en el delito, aunque a ella la autorizaron a declarar en último día. Pero Cristina confía en que los votos derroten a los cuadernos. Que las urnas superen a la ética. En Misiones, al final de su acto, bailó una cumbia que dice que “Macri y Vidal ya fueron y que si vos querés, Larreta también”.
Todos los caminos de la corrupción conducen a Cristina. Ningún gobierno democrático cometió tantos delitos por tanto dinero y por tanto tiempo. Las pruebas que hay en todos los expedientes son demoledoras. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
En los cuadernos de Cristina está escrito que ella quedó atrapada y sin salida entre la posibilidad de volver al poder por la urnas, o ir a la cárcel por la verdad y la justicia. Del pueblo argentino depende.

La sabiduría de la vejez – 6 de septiembre 2019

Esté claro que la masiva marcha del 24-A, les dolió en el alma a los kirchneristas más fanáticos. No la esperaba nadie y ellos tampoco. Miles y miles de compatriotas salieron en forma espontánea a respaldar la República y la Justicia y a manifestar su preocupación frente a la posibilidad de que Cristina vuelva al poder y vaya por todo, tal como prometió. En sus intentos de bajarle la importancia a semejante concentración apelaron a todos sus insultos. Pero esta vez acusaron a muchos de los participantes del delito de ser viejos.
Eso provocó un texto anónimo que vale la pena reproducir:
“Son los viejos que te pueden salir de garantes en el banco porque son decentes.
Son los viejos que tienen factura hasta de la Spica que compraron hace 40 años y tienen todo a su nombre.
Son los viejos de “clase media”, que arrancaron comiendo fideos blancos y hoy tienen su casa, su auto o una vida digna después de romperse el lomo 40 o 50 años.
Son los viejos que hicieron los talleres o comercios donde hoy laburan los que laburan, o son los viejos a los que obligaste a cerrar sus negocios o talleres asqueados de tanto apriete para pagar coimas y mantener vagos.
Son gente decente que hizo lo poco que hoy queda en pie.
Son tipos que fueron con la tarjeta SUBE o en subte y que las 7 u 8 cuadras que tuvieron que caminar les dolieron y el frío les hizo mal pero igual fueron.
No los cargaron en micros, ni les pagaron el día, ni les tomaron lista, ni les dieron el refrigerio, ni le cobraron al patrón los del sindicato para después tirarles unos mangos.
No rompieron patrulleros.
No saquearon comercios.
No apedrearon policías.
No destruyeron la plaza… “porque la pagaron ellos”.
No remataron a palazos a policías desmayados por sus pedradas.
No pidieron que los mantengan sin trabajar, muchos de ellos son jubilados, tienen achaques y aún trabajan.
Muchos ganan muchísimo menos que un maestro promedio.
Son los que con su Anses te pagaron por años el Fútbol gratis.
Son los que te pagaron automovilismo para todos, computadoras para todos y planes para todos.
Son tus abuelos, tus tíos o tus papás, los que viste levantarse a las 4 am y volver a casa después de las 10 de la noche.
Son a los que vas a buscar cuando estás en el horno para que te salven, te salgan de garantes, te gestionen un crédito o a los que les pedís que te den una mano con tus hijos.
Son los que no duermen tranquilos si no pagaron un impuesto en fecha.
Es la gente decente que formó todo lo que ves a tu alrededor.
Son los que entendieron que “el derecho a una vivienda digna” era el derecho a romperse el culo para poder tenerla y no pidieron nunca que les den nada de arriba, solo pedían que los dejen trabajar y no los jodan.
Son los que compraron el terreno, los que hicieron el pozo del agua, y el pozo ciego ellos y levantaron las paredes con sus manos y hoy tienen el chalet nada lujoso pero digno.
Esa gente es la que te dijo basta.
La gente decente, de callos en las manos de muchos, muchos años.
Sean menos insolentes y cierren la boca.
Sólo por respeto a los mayores”.
Este texto, que circuló por las redes y no me pertenece me obligó a recuperar algunos conceptos que si me pertenecen y que van en el mismo sentido.
No puedo creer semejante prejuicio y discriminación que los especialistas llaman “viejismo”. Es la última de las discriminaciones “aceptadas socialmente”. Encima si tienen más de 45 y son mujeres, hay doble discriminación todavía. En Estados Unidos si además es negra, están en serios problemas. Y Si es gay, ni le cuento.
Pero nadie se atreve a poner un aviso clasificado que diga mujeres, negras o gays, abstenerse. En cambio si ponen avisos que dicen que más de 45 años no reciben.
La discriminación siempre es un veneno social. Por cualquier motivo. Pero además creo que es una torpeza cargada de ineficiencia. Porque los que actúan así no solamente están cometiendo el delito de discriminar sino que se pierden en muchos casos trabajadores impecables.
¿Se da cuenta a dónde apunto? La edad cronológica es una forma jurásica de juzgar a las personas. Conozco pocas personas con la inteligencia, actitud, lucidez y capacidad corporal para colgarse artísticamente de techos y paredes como nuestro compañero de radio, el doctor Alberto Cormillot. Y tiene 80. Hace poco dijo que: “Se ve al viejo como un enfermo, senil, asexuado, pasado de moda, discapacitado, sin derecho y sin pertenencia. Además, se lo considera como gasto para la sociedad y que no contribuye en ella porque no produce. De alguna forma se lo ve como una persona que no tiene los mismos derechos que el resto”.
Si estudiamos un poco, descubriremos que en el 2050 habrá más personas mayores de 60 años que menores de 14. Se está produciendo un cambio fenomenal y no hay que subestimarlo. Y mucho menos despreciar a los que cumplen años. La vida cada vez se prolonga más gracias a los avances científicos y la natalidad es cada vez menor culpa de la locura de la vida moderna y su hiper actividad.
La vejez nos iguala. Es el lugar al que vamos a llegar todos. Y solo si tenemos buena salud y suerte. Es raro, pero el viejismo se discrimina a si mismo, pero con anticipación.
Hay que registrar este nuevo envejecimiento saludable, exitoso, productivo e inclusivo. Tener más de 60 o 70 no es igual a retiro o a jubilación. Hay millones de ejemplos de que es una etapa donde la gente suele hacer lo que quiere en el trabajo y en el amor.
Mucha gente llega con dificultades económicas brutales y ese tema de la jubilación no se puede ignorar y hay que denunciar. Pero hoy le quiero hablar de otra cosa. Del viejo como una persona que se descarta, muchas veces demasiado rápido y equivocadamente. A mí me gusta decirle viejos como le digo a mis viejos, a mis padres, porque lo hago con cariño y respeto. No es peyorativo. Pero es un tema tan complejo que ni siquiera encontraron un nombre para esas personas que denominan adultos mayores, integrantes de la tercera edad, o con horribles términos como ancianos, longevos o esa palabra cruel: gerontes.
No se preocupen por la edad, es un estado mental. Tienen sabiduría, experiencia en miles de batallas y un gran equilibrio a la hora de tomar decisiones. Hay miles de ejemplos en todos los países y todos los días.
Algunos sociólogos dicen que esta es la próxima batalla inclusiva que se viene: “La revolución senior”. Hay que combatir los prejuicios y abrir las cabezas. Hay mentalidades conservadoras que atrasan siglos.
En Argentina, más de un cuarto de la fuerza laboral tiene más de 50 años.
Una consultora explicó que “8 de cada 10 trabajos, búsquedas laborales excluyen explícitamente a mayores de 45 años”. Estamos todos locos.
Los mails y las redes son insumos que utilizan cada vez personas de mayor edad. No están fuera del mundo tejiendo escarpines en una mecedora o paseando el perro del vecino. Más allá de que algunos lo quieran hacer y están en todo su derecho.
Hay una cuenta matemática curiosa. Una encuestadora europea consultó a las personas sobre a qué edad considera que una persona es vieja. En general todos dicen un número que suele ser la raíz cuadrada de su edad más 8 años.
Por ejemplo, si le preguntan a un chico de 9 años, dice que los que tienen 24 son viejos. Pero si la persona consultada tiene 36 dice que a los 48, ya sos viejo.
Mayores de 60, somos 6 millones en nuestro país. Y todavía se asocia a valores negativos como la enfermedad o la dependencia. Más del 70% de los mayores de 60 están más sanos que una lechuga y ocupan gran parte de los puestos de conducción de la mayoría de las empresas, organizaciones sociales o clubes o en oficinas gubernamentales.
Varias de las personas más geniales que conozco superan esa edad. Santiago Kovadloff o Marcos Aguinis, por ejemplo.
O Palito Ortega o Serrat, o Los Rolling Stones o Paul Mc Cartney que cada día cantan mejor.
A aquellos que se pierden de contratar a gente maravillosa y eficiente por el prejuicio de un número en el DNI les digo en pocas palabras: la vejez es sabiduría y juventud acumulada. Viejos son los trapos.
Viejo es el viento y sigue soplando.