Más miedo a Insfrán que al Covid – 20 de enero 2021

Jamás voy a olvidar este audio terrorífico y fachista. ¿Se acuerda?
Es una nenita de 7 años que termina haciendo la ve de la victoria en un acto político en la pequeña localidad de Tacaaglé. Ustedes escucharon. La chiquita llama “Mi gran capitán a Gildo Insfran y dice que hay que votarlo porque el genera trabajo e igualdad. Es justamente lo que no hay en Formosa: ni trabajo ni igualdad.
Pocas veces se vió algo tan jurásico y reaccionario. Adoctrinamiento y culto a la personalidad. Jorge Lanata dijo que si algún día está en sus manos modificar el código penal, a este delito le daría diez años de cárcel. Firmo al pie. Esto define la calaña del personaje que gobierna Formosa con mano de hierro.
Por eso no me sorprende que muchos formoseños no se quieran hisopar. Es que le tienen más miedo al gobernador Gildo Insfrán que al virus de la pandemia. Es tan grave el maltrato que reciben en los llamados “Centros de Aislamiento” que el senador Luis Naidenoff los rebautizó como “centros de privación de la libertad”. Y además, el legislador de Juntos por el Cambio, presentó un habeas corpus colectivo por el “hacinamiento y las condiciones inhumanas” a las que son sometidas las personas que son internadas en esos lugares. El que más repercusión tuvo, es el estadio Cincuentenario. Allí se pudieron ver las protestas y las quejas desesperadas de gente que amenazó incluso con la posibilidad de prender fuego a los colchones. Un comportamiento carcelario en un lugar que se parece más a una prisión que a un sanatorio. El personal médico se niega a dar a conocer su identidad, los baños comunes son un foco de contagio, no hay suficiente distancia social y los tachos de basura desbordan nauseabundos.
El bloque de diputados nacionales de Juntos por el Cambio exigió que el Secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, explique esta irracionalidad en el Congreso y en forma inmediata.
La doctora Elisa Carrió reclamó la intervención federal de la provincia porque denunció que “hay gravísimas violaciones a los derechos humanos” y que ante la queja de los aislados, se apeló a la represión de las fuerzas de seguridad. Carrió aseguró que las condiciones de esos lugares “violan el tratado sobre la tortura y el derecho a circular” y que por eso va a exigir que representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realicen una inspección en el feudo de quien es conocido como el “Alfredo Stroessner formoseño”, en referencia al dictador que reinó durante 35 años en Paraguay.
Es casi imposible que Alberto Fernández ordene una intervención porque varias veces puso al gobernador Insfrán como “un ejemplo del modelo de funcionario que pretende para toda la Argentina”. Al escuchar semejante despropósito me dio ganas de gritar: “Socorro¡¡¡ o Argentinos, a los botes”.
El estado policíaco de Formosa mezcla en estos centros a personas que tienen distinta situación. Algunos están padeciendo en el cuerpo la maldición del Covid 19 y otros no tienen síntomas e incluso algunos, tienen resultados negativos. Pero siguen ahí y nadie les dá explicaciones. Bajo ese mismo techo hay mujeres, niños, ancianos, muchachos. Las mujeres duermen vestidas por temor a los abusos y no existe la palabra intimidad ni el respeto por la privacidad. Y las personas son llevadas sin su consentimiento, en contra de su voluntad, con la amenaza de acusarlas de cometer un delito. Y encima, es la única provincia donde los laboratorios privados no están habilitados para hacer el PCR. En el mismo lodo, todos manoseados. Graciela Neme es una concejal que fue electa en las listas del peronismo y que hizo una denuncia penal contra Gildo Insfran y el ministro que mayores responsabilidades (o irresponsabilidades, mejor dicho) tiene en todo esto.
Naidenoff asegura que se “violenta a dignidad humana y el derecho a la salud física, psíquica y moral. Se implementan medidas de un estado de sitio sin ponerle ese título”
La primera exigencia es que se permita a los ciudadanos realizar la cuarentena correspondiente en sus domicilios en línea con las recomendaciones de los expertos más rigurosos en la materia.
Pero Insfrán no escucha porque es un autoritario hecho y derecho. Ya estuvo en boca de todos con un fuerte repudio democrático y republicano cuando prohibió la entrada a la provincia a muchos de sus habitantes y los condenó a quedar varados en la ruta, abandonados, a la buena de Dios. Tuvo que intervenir la Corte Suprema de Justicia para que se terminara esa salvajada.
La concejal Neme dijo que Insfrán “tiene la suma del poder público y no existe el estado de derecho”. Es que maneja la provincia como si fuera de su propiedad. Insfrán comete delitos de lesa indignidad. Utiliza la policía antimotines como una fuerza de choque para disciplinar a los ciudadanos. Y los tratan como si fueran delincuentes y, en realidad, son pacientes que padecen situaciones aberrantes.
En su momento, la indignación se multiplicó cuando Alberto Fernández llenó de elogios a Gildo Insfrán. Lo trató como si fuera un estadista y es un señor feudal que hace 33 años está en el poder, 25 como gobernador y 8 como vice. Formosa es una de las provincias más pobres que supera en 6 puntos al promedio nacional. Es uno de los distritos con mayor exclusión, con fuerte presencia narco y con un altísimo grado de clientelismo y autoritarismo. El presidente Fernández abrazó, besó sin barbijo y habló maravillas de Insfrán como gobernante y como ser humano. “El no sabe todo lo que lo valoro, respeto y quiero”, dijo Alberto. Un romance incomprensible. Un tiro en los pies que se pegó Alberto. Y encima se prestó para todas las gastadas en las redes cuando dijo que “hay que darle tiempo para poner de pié y arreglar Formosa”. ¿Más tiempo todavía? Con 33 años no le alcanzó. ¿Poner de pie a Formosa? Gildo mantiene a la provincia postrada, en la lona, o debajo de la lona.
Esa actitud del presidente dio vergüenza ajena. Si este es el modelo de político que Alberto elige está muy lejos de ser como dijo un “liberal progresista”, como se auto percibió en una entrevista.
Gildo se formó en el peronismo derechoso y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina pretende representar. Con Insfran fue sepultada la alternancia. Se siente dueñode la provincia. Es un ejemplo de personaje antidemocrático y nada transparente. Alberto podría haber elogiado a Gustavo Béliz o Vilma Ibarra que nunca patotearon a nadie ni tienen ninguna causa por corrupción, o a alguno de los gobernadores justicialistas de la nueva generación. Pero no. Apostó a lo peor de la historia del pejotismo.
Gildo somete a los medios de comunicación con pauta publicitaria y con látigo y persecución a los que se atreven a hablar. Gana las elecciones por paliza porque la sumatoria de empleados públicos, 7 de cada 10 personas trabajan en el estado, planes sociales que reciben la mitad de las familias y paraguayos que hace cruzar al solo efecto de votar y cobrar un plan lo hace prácticamente invencible desde el llano. El mismo modelo que los Kirchner instauraron en Santa Cruz. Chavismo antes de Chávez.
Gildo no se privó de nada. Reformó la Constitución para que la reelección fuera indefinida. Es una especie de Francisco Franco del litoral, o un monarca que se hereda a si mismo.
Formosa es donde más creció la droga decomisada y por lo tanto es donde más creció la presencia de la droga durante la docena de años del kirchnerismo.
Gildo Dino Insfrán, fue fanáticamente menemista, duhaldista y también se verticalizó ante Néstor y Cristina. Hoy es el emblema del peronismo más retrógrado y violento.
Varios asesinatos de integrantes de la comunidad Qom lo confirman. Cada tanto se descubre una pista clandestina donde bajan aviones con cargas ilegales. Contrabando y crimen organizado, mafias narcos y reducción a la servidumbre de los más humildes. Muchísima mortalidad infantil y casi nada de actividad privada. Esa es la fórmula Gildo.
El caudillo jurásico Insfran es un delincuente que le pagó 8 millones de pesos a Alejandro Vandenbruele para que lo asesorara en la refinanciación de la deuda de la provincia con la Nación. Eso solo ya es delito porque no puede intervenir una consultora privada entre dos organismos públicos. El ministro de Economía que debía favorecer a Insfrán con la refinanciación era Amado Boudou. ¿Lo conoce, no? Otro atorrante y malandra de estado. La factura que Vandenbruele le dió a Formosa era la número 3 y las dos anteriores habían sido anuladas en el formulario. The Old Fund, en ese momento, no tenía empleados ni experiencia en el tema. Pero mágicamente la refinanciación se hizo. Formosa pagó casi 8 millones pertenecientes a su pueblo. Alejandro, el empleado de Boudou, fue al banco cobró el cheque, lo transformó en dos millones de dólares y se los llevó en una valija. Y de inmediato devolvió como parte del retorno de la coima, dos millones de pesos a Martin Cortes quien en ese momento era presidente del Banco Provincial. La causa está repleta de pruebas. Pero como si esto fuera poco, Vandenbroele, como arrepentido dijo textualmente ante la justicia: “lo primero que hice para Amado Boudou fue cobrar la coima del gobierno de Formosa. En la repartija me tocaron 200 mil dólares”. No haré más preguntas, señor juez.
Insfrán es el Patrón del mal de Formosa. La democracia amañada no pudo parir todavía la república y esta causa tan grave que involucra a un gobernador y al ex vicepresidente sigue tramitando con una lentitud claramente cómplice. Es que fue prácticamente un asalto a mano armada y cara descubierta. Todos queremos verlos presos. O por lo menos que Dios y la patria se los demanden.

El espejo de Arturo Illia – 19 de enero 2021

Ayer se cumplió un aniversario del fallecimiento del ex presidente de la Nación, doctor Arturo Umberto Illia. Fue en 1983, el año en que otro radical como Raúl Alfonsín, se convirtió en el padre refundador de la democracia. A la capilla ardiente, instalada en el salón Azul del Congreso concurrieron, entre otros, el doctor Italo Luder que, 9 meses después sería derrotado en las urnas como candidato del peronismo. En ese momento la Unión Soviética amenazaba con instalar más misiles en Europa y Jorge Luis Borges, en Francia, recibía el collar de la Legión de Hono0r de manos de Francois Mitterrand.
No me permito dejar pasar ni una oportunidad para recordar a don Arturo.
Es tan angustiante la aparición cotidiana de ladrones de estado y de funcionarios absolutamente corruptos, que la única defensa que tenemos los ciudadanos honrados, es respirar el aire puro que dispara la figura de don Arturo. Uno se llena de frustraciones y bronca cuando ve que representantes de este gobierno son capaces que quemarse poniendo las manos en el fuego por corruptos de estado como Amado Boudou y Milagro Sala, entre otros. Y ni hablar de los campeones mundiales de las estafas de estado encabezados por Cristina, Lázaro y siguen las firmas.
Don Arturo fue todo lo contrario. Un espejo de la austeridad republicana y la ética en la política. Porque ese fue su extraordinario aporte. Así quedó instalado en la memoria colectiva de los argentinos.
Illia vivió en Europa durante un año, desde 1933 y pudo padecer en carne propia el surgimiento del fascismo de Hitler y Mussolini. Eso marcó para siempre su lucha por la libertad y en contra del horror criminal de todos los nazis. Llegó a dormir un par de noches en un calabozo de Berlín por negarse a saludar con el brazo en alto ante el paso de una patrulla de las SS. Don Arturo siempre fue un hombre de coraje. El extraordinario gobernador de Córdoba de aquel momento, don Amadeo Sabattini, estaba jaqueado por una posible intervención federal a su provincia. El radicalismo envió a Illia al norte argentino a negociar con peligrosos traficantes la compra de armas de rezago de la guerra chaco paraguaya para defender al gobierno constitucional y popular de “El Peludo Chico” como le decían a Sabattini por “El Peludo” que era Hipólito Yrigoyen.
A este país le faltan más políticos como don Arturo Illia. Gente que no meta la mano en la lata para enriquecerse en forma ilegal y que busque consensos y diálogo. Porque como dijo Alfonsín, si la democracia no es diálogo, es violencia.
Si lo sabrá don Arturo que hasta tuvo que sufrir un simulacro de fusilamiento. Justó el, que era un admirador del pacifismo de Ghandi y un practicante del yoga. Illia era un hombre del partido. Recorrió todos los rincones del país y todos los cargos. Fue senador provincial, vice gobernador y luego gobernador de Córdoba y diputado nacional.
El golpe que lo derrocó, es un golpe que todavía duele. El fascista de Juan Carlos Onganía volteó a don Arturo por todo lo bueno que estaba haciendo. Encima,al cerrar el camino de la democracia, los militares, le abrieron las puertas a la violencia de los civiles.
Mucha gente recuerda a ese médico rural con ponchito sobre los hombros que llegó a ser presidente de la Nación. Pero muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota una verdadera leyenda republicana. Pero que, además de atender a los pacientes, fue un gran colaborador de Salvador Mazza en la investigación y el cambio de la lógica para combatir el Mal del Chagas.
Llegó a la presidencia en 1963.
Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno (PBI) en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. “Tasas chinas”, diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos. Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363. Por primera vez se redujo la deuda externa. Firmó con Eduardo Frei, el presidente demócrata cristiano de Chile, un acuerdo para exportar sus productos desde cualquiera de los dos océanos. Pragmático sabía que la responsabilidad de los hombres de estado es cuidar las necesidades y el interés nacional, no la ideología.
El desempleo en 1965 era del 4,4%. Las proyecciones para el año 66 eran que el salario real iba a experimentar un aumento promedio del 15 por ciento. Promulgó la Ley de Salario Mínimo Vital y Móvil. El presupuesto en educación y salud aumentó un 24 % ¿Suena a otro planeta, no? Pero quiero ser lo más riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.
Le doy un dato más: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan de lucha que Augusto Timoteo Vandor (a) “El Lobo”, y el resto del sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad. Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores. Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera. Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy más facturan en el planeta, pese al gran crecimiento de las empresas punto com y las tecnológicas: los medicamentos y el petróleo. A Illia nunca le perdonaron eso. Nunca le perdonaron tanta independencia, ley de medicamentos, anulación de contratos petroleros tal como lo había prometido en la campaña electoral… Si hasta se opuso al envío de tropas a Santo Domingo. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones. A Illia no lo derrocaron los chistes irónicos ni la caricatura de una tortuga. A Illia lo derrocaron los militares reaccionarios cripto fascistas como Juan Carlos Onganía, los monopolios extranjeros y sus socios internos, los jerarcas sindicales, su debilidad de origen y la indiferencia de la mayoría de la sociedad que no salió a defender al Gobierno como se lo merecía. El mismo lo dijo: “A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean la Casa de Gobierno.
Cuando lo voltearon, se instaló el oscurantismo cultural más reaccionario que reprimía libertades y profesores con bastones largos, alargaba minifaldas, allanaba hoteles alojamiento y cortaba pelos largos de rebeldía. Seamos sinceros con nuestra verdad histórica. Aquel día, seguramente el más triste en la vida de don Arturo, cuando el general Julio Alsogaray le comunicó que lo destituían como presidente de la Nación, se tuvo que ir de la Casa Rosada rodeado por un pequeño grupo de amigos. Don Arturo llamó “salteadores nocturnos” a los sediciosos de Alsogaray y del coronel Luis César Perlinger. “Sus hijos se lo van a reprochar”, les vaticinó. Y la historia se los reprochó: un hijo Alsogaray se sumó a la guerrilla con el tiempo y fue abatido en un enfrentamiento armado en el monte tucumano durante la dictadura de Videla. Y Perlinger le pidió disculpas públicas a Illia y le agradeció la lección que le dio. Pero con el tiempo el coronel arrepentido sería un colaborador de la criminal insurrección armada trotskista del Ejército Revolucionario del Pueblo. El gobierno de Illia tuvo el primer planteo militar a los dos meses de haber asumido.
Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca más un presidente hizo lo que él hizo con los fondos reservados: no los tocó. Nació en Pergamino pero don Hipólito Yrigoyen le aconsejó que fuera a vivir a Cruz del Eje para llevar el radicalismo popular a los talleres ferroviarios. Allí, don Arturo, ejerció su vocación de arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política.
Todavía no habían llegado los tiempos de los vidrios polarizados y los guardaespaldas. La plata robada no se pesaba ni se escondía en bóvedas. No se cobraban altísimas pensiones vitalicias como las de Cristina y Boudou. A la luz de los Kirchner y su asociación ilícita, la figura de Don Arturo merece un monumento a la honestidad. Illia nació en un hogar de inmigrantes italianos. Sus padres se llamaban Emma y Martín. Su padre era chacarero. Don Arturo tuvo un Renault Dauphine que debió vender cuando dejó de ser presidente para pagarle una operación en la ciudad de Houston a Silvia, su esposa, que, de todas maneras, murió poco tiempo después.
A Don Arturo Umberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho más pobre de lo que entró y eso que entró pobre. Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia. Yo tenía 11 años cuando los golpistas y la brigada lanza gases de la Policía Federal lo arrancaron de la casa de gobierno. Mi padre que lo había votado y lo admiraba profundamente se agarró la cabeza y me dijo:
– Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan.
Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.

Nisman, el fantasma de Cristina – 18 de enero 2021

A seis años de su asesinato en Puerto Madero, hay que decir que el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir toda la vida a Cristina. Porque ella es responsable de su asesinato. Por acción o por omisión. Cada vez que la justicia avanza, el cerco se cierra más sobre Cristina y sus soldados más fieles. Hablo por ejemplo, de Juan Martín Mena, quien era el segundo jefe de los espías y ahora, es el Ministro de justicia en las sombras. Hablo del generalísimo César Milani, capo chavista de la inteligencia del cristinismo. Mientras las investigaciones se acercan a la verdad, Cristina se aleja la posibilidad de lavarse las manos.
En una hora aproximadamente, un sector de la sociedad civil y democrática se va a movilizar a la Plaza Vaticano para exigir juicio, castigo y condena para los autores, materiales e intelectuales del crimen de Alberto Nisman, un magnicidio considerado, el tercer atentado después de la voladura de la AMIA y la Embajada de Israel.
Para terminar con las mentiras de los mercenarios del relato K, hay que tener presente que la Cámara Federal, confirmó que el balazo en la cabeza de Nisman fue producto y consecuencia de la denuncia que el fiscal hizo cuatro días antes sobre Cristina y su banda. Estamos hablando del más grave de los delitos: el de haber encubierto a los iraníes autores del peor atentado terrorista de la historia argentina.
La propia Cristina confirmó telefónicamente con Oscar Parrilli que esa es la causa que más la preocupa. Todos la escuchamos.
Insisto: esto no es una opinión de un legislador opositor o de un periodista independiente. Esto son los camaristas que confirmaron las conclusiones del juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano.
En su resolución, el magistrado asegura que Cristina “impartió órdenes para beneficiar a los iraníes que asesinaron en forma masiva a 85 personas” y por eso la procesó, la embargó en 50 millones y le pidió al Congreso que le quiten los fueros para poder aplicar la prisión preventiva.
Estas son las consecuencias más brutales del tenebroso pacto que firmó Héctor Timerman con Irán por orden de Cristina. El ex canciller falleció y por eso, prefiero no cargar las tintas pero, hasta su ex jefa política, Elisa Carrió lo acusó de haber “traicionado a su pueblo”.
Otro cachetazo judicial para Cristina es que la Cámara avaló el informe pericial de la Gendarmería que confirma que Nisman fue asesinado en el baño por dos victimarios, uno manipuló el arma y el otro movió el cuerpo. Dicen que hasta por la morfología de las gotas de sangre es posible establecer que hubo otras personas. Lo golpearon y le fracturaron el tabique nasal y lo drogaron con Ketamina para vencer su resistencia”.
Es esta pericia minuciosa y certera la que el presidente Alberto Fernández quiere voltear. Por eso dijo, en su momento, sin que se le cayera la cara de vergüenza, que ese trabajo carecía de todo rigor científico” y que “era ridículo”.
Una mentira tan grande como el crimen. En la pericia, hicieron su aporte más de 40 expertos en criminología, en medicina legal, balística, acústica, video, planimetría, rastros y expertos en microscopios electrónicos y cromatógrafos. Y fue firmada por los dos más grandes maestros de la criminalística nacional: Osvaldo Raffo y Julio Ravioli. Puro prestigio profesional.
Rápida para los mandados, la ministra de Inseguridad, Sabina Fréderic ya ordenó que se revisen los protocolos de ese trabajo histórico que hizo la Gendarmería. En su desesperación por salvar a Cristina, son capaces de hacer cualquier cosa.
En una despreciable cabriola que pegó en el aire, Alberto Fernández como en tantos temas, pasó de acusar a Cristina a ser su cómplice. Como si no tuviera estómago ni escrúpulos, el presidente designado, dijo en forma contundente en 2015 que nadie pensaba en la Argentina que el fiscal Nisman se había suicidado. Incluso agregó que “la primera que no piensa eso es Cristina”. Un periodista le preguntó sin vueltas: ¿fue suicidio u homicidio? Y Alberto contestó sin dudar: homicidio. Ahora, con la misma seguridad respondió que está “convencido que se trató de un suicidio”.
Oportunista, en una macabra panquequada, Alberto, en su momento fue a la estremecedora marcha que convocaron los fiscales, para pedir el esclarecimiento de ese crimen brutal. ¿Está arrepentido Alberto de haber participado de aquella convocatoria masiva de los paraguas y la indignación bajo la lluvia?
Ese es el valor de la palabra y de las convicciones de Alberto. En este tema y en muchísimos más.
El balazo de la pistola Bersa explotó en el cerebro de Nisman el domingo 18 de enero de 2015 a las 2:46 hs de la madrugada. Nisman no tenía rastros de pólvora en sus manos, el tiro entró por una zona donde no se disparan los suicidas, borraron sus registros del celular y alguien ingresó a su computadora después de su muerte.
El doctor Pablo Lanusse nos dijo que los restos de pólvora no estaban en la mano de Nisman, porque quedaron en la mano del asesino. Y de paso hizo dos presentaciones lapidarias contra el presidente de la Nación denunciando su intromisión en una causa penal en trámite y eso no lo puede hacer porque la Constitución Nacional se lo prohíbe. Lanusse, abogado de Sara Garfunkel, la madre de Nisman consideró esto de “gravedad institucional” porque el jefe del estado “ejerce una clara presión sobre la causa y amenazó con nombre y apellido a los jueces Irurzun, Ercolini, Geminiani y Hornos que (nada casualmente) son los que intervinieron en el pacto tenebroso firmado con Irán y en el asesinato de Nisman. Y agregó que encima, todavía postula como jefe de todos los fiscales al juez Rafecas que “intentó sepultar la denuncia de Nisman cuando su cadáver todavía estaba tibio”.
Todos recordamos aquella patética cadena nacional que Cristina ofreció toda vestida de blanco y en una silla de ruedas como apostando a victimizarse.
En este tema Cristina fue y vino, varias veces. Dijo que fue un suicidio y después un asesinato. Dijo que se enteró por uno pero después por otro. Un verdadero chiquero declarativo igual que el que Sergio Berni protagonizó en el escenario del crimen.
Cristina no fue capaz ni de darle el pésame a la familia del fiscal. Cero condolencias. Todo lo contrario, ordenó demoler su prestigio y matar nuevamente al muerto pero esta vez con mentiras, y con presunta información de su vida privada. Aníbal Fernández fue el jefe del “Operativo basura” de toda la maquinaria estatal que incluyó el pedido de que metieran presa a la madre del fiscal Nisman. Hace unos días, la justicia empezó a hacerle caso y embargaron las cuentas bancarias de la familia del fiscal asesinado.
Los esbirros de Cristina utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”. Más o menos lo mismo que dijo Leopoldo Moreau que batió todos los records de antisemitismo al vomitar brutalidades que ni fachos históricos como Alejandro Biondini, se atrevieron a decir. El año pasado, escribió el siguiente tuit, digno de un tacuara musoliniano: “El invento del asesinato de Nisman fue una de las operaciones de marketing mejor concebida a nivel global. La empujaron el Estado de Israel, la derecha norteamericana, los fondos buitres y los socios locales de ese club”.
Quisieron instalar que Nisman era imprevisible, un tiro al aire, pero fue un tiro en su cabeza.
El peor escenario para Cristina fue cuando la Cámara confirmó que Nisman fue asesinado por la denuncia que hizo sobre ella. Los jueces aseguraron que “Nisman no se suicidó ni fue inducido al suicidio. Que no estaba loco ni tenía miedo”. Al contrario, estaba eufórico y contento porque en unas horas iba a exponer toda su investigación ante el Congreso de la Nación.
Ojalá estas palabras sirvan de consuelo para la familia del fiscal, sobre todo, para
sus dos jóvenes hijas, Iara y Kala.
Cristina comete errores, entra en pánico y actúa como culpable cada vez que este tema vuelve al escenario público.
En el caso de Carlos Zannini salta a la vista que, según Antonio Stiuso, fue el encargado de comunicarle a Nisman la orden de Cristina: “dejá de investigar a Irán”. Orden que, dicho sea de paso, Nisman no cumplió y por eso terminó como terminó.
Julio de Vido tendrá que dar explicaciones sobre el posible intercambio de petróleo con Irán o la triangulación con Venezuela para abastecer el plan nuclear de quienes aún hoy niegan el holocausto. Muchos creen que esta transa repugnante de impunidad por apoyo nuclear es lo que explica el inexplicable viraje de 180% de Cristina en este tema. Pasó levantarse de las sesiones de Naciones Unidas cuando hablaba el representante de Irán a firmar un pacto tenebroso y secreto con ese gobierno.
Delia Sisro, coautora con Waldo Wolff del libro “Asesinaron al fiscal Nisman. Yo fui testigo”, dijo el año pasado en Entre Ríos que “Cuando borraban las huellas de su casa, nos dejaban las marcas a todos los argentinos” y que “En un país en el que nos enorgullecemos de la lucha por la justicia y no de la venganza, en el que no pedimos la pena de muerte ni para el mas nefasto de los dictadores, ni para los probados torturadores, el fiscal Nisman murió en cumplimiento de su función”. Y finalmente aseguró que “Toda la sociedad argentina sigue sangrando por la herida de su bala”.
Es que los K, nunca entendieron que la mentira siempre despierta sospechas. La verdad siempre resucita, por más profundo que la entierren. La verdad no se suicida ni se puede sepultar. Por eso Nisman es una bandera de lucha contra la impunidad. Es un faro de luz contra la oscuridad. Nisman presente: hoy y siempre.