Kirchner no fue un prócer. Fue relato – 27 de octubre 2020

No quiero faltarle el respeto a Néstor Kirchner porque está muerto y no me puede contestar. No quiero ser ofensivo con su familia que hoy lo recuerda a 10 años de su fallecimiento. Frente al dolor por la pérdida de un ser humano hay que ser muy prudente. Creo que no hay muerte buena. Y yo no celebro la muerte de nadie.
Pero tampoco quiero dejar de cumplir con mi tarea que es buscar la verdad, siempre desde la mirada crítica hacia todos los poderes. No creo que la desaparición física transforme en ángeles o próceres a las personas que en vida no lo fueron. Y en estos años fueron muchos los homenajes y las declaraciones que en su afán de transformar a Néstor en un mito, malversaron la realidad. Los muchachos de La Cámpora cantan que Néstor no se murió, que Néstor vive en el pueblo, la puta madre que lo parió. La ilusión y la metáfora son parte de la militancia. Es lícito para darse ánimo frente a la adversidad. Pero la realidad es que Néstor se murió hace 10 años. “Entregó su vida por la patria, murió combatiendo”, dijeron varios de sus defensores más acérrimos. Aquí hay varias falsificaciones de los hechos que conviene aclarar. Néstor se murió en la cama y producto de una sumatoria de cuestiones médicas que el mismo no quiso atender. Sus rabietas envenenadas y sus constantes ataques no le dieron paz a su corazón y a su cerebro. Su estado se fue deteriorando y los médicos le advirtieron que debía modificar sus conductas obsesivas y vengativas. No hay nada de épico ni glorioso en eso de no cuidarse y forzar el cuerpo hasta el límite de lo razonable. Tal vez me equivoque, pero no lo veo a Néstor en los homenajes de abajo hacia arriba. Todo lo contrario, lo veo celebrado desde arriba, desde el aparato del estado como fue durante todos estos años. No hay grandes movilizaciones en las barriadas humildes, emocionadas por la ausencia de Kirchner. Es la verdad. La cosa fue de arriba hacia abajo. Impuesta desde el gobierno y no surgió como algo espontáneo del ciudadano de a pié.
Por eso, todo se bautizó Néstor Kirchner. Represas, calles, avenidas, plazas y hasta cuestiones más insólitas. Pusieron una estatua de Néstor en Santa Cruz, y esta mañana entronizaron en el CCK una copia que trajeron desde Ecuador. Le recuerdo que esta última fue retirada del edificio del Unasur por votación de los legisladores ecuatorianos que no quisieron tener un símbolo de la corrupción en su tierra.
Sin embargo, el presidente Alberto Fernández al final del acto, emocionado hasta las lágrimas dijo que lo único que le pedía a la vida es que Néstor Kirchner lo acompañara para siempre. Y confirmó que desde la presidencia va a intentar terminar lo que comenzó Néstor y siguió Cristina.
Pero todo, tuvo el empuje y el dinero que bajó desde el gobierno.
No creo para nada en esa idea que algunos quieren instalar que dice que Cristina es mala pero Néstor era bueno.
Alberto Fernández lo dijo muchas veces antes de ser presidente. Ahora dice que Néstor fue un genio. Y Cristina, también. Cambia, todo cambia. Por el contrario, creo que ambos formaron un sólido equipo para acumular dinero y poder con una codicia pocas veces vista. Han sumado millones y millones de dólares y cargos en todos los niveles del estado con una obsesión enfermiza. El momento en el que Néstor se abraza enamorado a una caja fuerte y entra en éxtasis, lo dice todo. ¿Se acuerda?
Hay decenas de investigaciones rigurosas de la justicia que prueban la asociación ilícita con la que se enriquecieron, saqueando al estado. Cristina y sus cómplices van a tener que explicar esto en por lo menos 6 juicios orales. Salvo que concreten su plan de poner la justicia al servicio de su impunidad. Están trabajando aceleradamente en eso.
Todo el mecanismo de la estafa, fue idea y dirección de Néstor. Pero hace una década, cuando murió, fue Cristina la que heredó la fortuna y continuó con el plan sistemático de la cleptocracia, de los sobreprecios, las coimas y el lavado de dinero.
El robo del siglo comenzó desde el mismo desembarco de los Kirchner en la política santacruceña. Néstor, Cristina, sus hijos, testaferros y funcionarios más cercanos compraron terrenos muy valiosos en El Calafate a precio vil. Algunos pagaron 6 pesos el metro cuadrado. Un robo a mano armada del patrimonio público. El escándalo lo reveló a nivel nacional, cuando no, Jorge Lanata. Ya en ese momento comenzaron las usurpaciones VIP, como las llama el diputado Alvaro de Lamadrid. Para muestra basta un botón. Es tanta la voracidad ilimitada por el dinero que uno de esos terrenos, Néstor lo compró a 132 mil pesos y en corto tiempo, lo vendió en dos millones de dólares a la empresa Cencosud. Un pase de manos vergonzoso. Pero eso no fue todo. Esos 132 mil pesos Néstor los pagó con un crédito del Banco provincial en 12 cómodas cuotas. Y era el gobernador.
Los Kirchner utilizaron varios mecanismos hasta convertirse en la familia que más robó desde el poder municipal, provincial y nacional. El armado que mostró el cuaderno de las coimas es de una precisión de relojería. Pero a gran escala, el latrocinio, tuvo un pico con los tristemente célebres fondos de Santa Cruz. Entre pitos y flautas se hicieron más de mil millones de dólares que se esfumaron en el aire. Nadie vió nunca una boleta de depósito, un papel que demostrara en que bancos estuvo esa fortuna y que intereses recibió. Jamás hubo una rendición de cuentas. Todo fue oscuro y trucho.
Le aclaro que esos fondos, Néstor los recibió de Domingo Cavallo, ministro de economía de Carlos Menem. Y para que sepan los más jóvenes. Néstor compartió la boleta electoral en siete oportunidades con Menem y lo elogió como uno de los mejores presidentes. Ahora quieren llevar de candidata a diputada a su hija Zulemita.
Néstor apareció en el escenario nacional apadrinado por Domingo Cavallo y José Luis Manzano. Para los guardianes de hierro de La Cámpora, Menem, Cavallo y Manzano hoy son mala palabra y encarnan el neoliberalismo entreguista. Pero le estoy contando la verdad histórica. Está a tiro de Google. Quien quiera oír que oiga y quien quiera leer, que lea.
Es cierto que Néstor tenía mayor habilidad que Cristina como caudillo de los punteros políticos. Es verdad que era astuto para mover las piezas de los intendentes y gobernadores y disciplinarlos con látigo o billetera. Era alguien mucho más pragmático en el manejo de los porotos electorales. Pero eso no lo convierte en estadista ni mucho menos. Cristina ha sido mucho más dañina que Néstor en lo económico y en la multiplicación del autoritarismo. Su marido fue prolijo en las cuentas fiscales, en los superavit gemelos y al principio, con Roberto Lavagna, fue cuidadoso de los niveles inflacionarios. Cristina demuestra que la economía, siempre se le fue de las manos. Con el chiquitín Axel Kicillof en su momento y con Martín Guzmán, ahora. La hecatombe social actual, es un descontrol bañado con un relato presuntamente progresista, pero instaló los peores indicadores de pobreza, exclusión, desocupación y destrucción de empresas.
Cristina es peor que Néstor en la construcción política y en la economía. Pero eso no convierte a Néstor en un héroe por mas relato que inventen. Los niveles de autoritarismo con intenciones hegemónicas fueron paridos por Néstor y continuados por Cristina. Fue el que atacó a los medios de comunicación y la libertad de prensa con el “Clarín, estas nervioso”, la intimidación a cronistas o movileros o llamadas insultando a periodistas o a dueños de medios para pedir la cabeza de columnistas que lo criticaran.
Eso también ocurrió desde la génesis del kirchnerismo. Se dedicaron a demoler al periodismo independiente y cooptaron con plata y aprietes a la mayoría. Muy pocos, como los valientes integrantes de OPI Santa Cruz, se mantuvieron firmes pese a tantos ataques.
No creo que Néstor haya sido un santo y Cristina un demonio. Creo que ese matrimonio presidencial tuvo algunos logros en revalorizar la militancia política, en las asignaciones por hijo o en la ley de matrimonio igualitario, pero, que son igualmente responsables, de haber instalador el odio y la división entre los argentinos. En el plano de los derechos humanos hay que decir la verdad con todas sus aristas. Ese Néstor que bajó el retrato del genocida Videla es el mismo que ignoró el tema de los derechos humanos durante la dictadura y muy avanzada la democracia, mientras fue intendente y gobernador. Néstor se aprovechó de una nefasta ley de la dictadura y se dedicó a embargar las casas de los deudores como un abogado voraz y usurero.
Comprendo que para muchos jóvenes cristinistas y para Cristina este sea un día más importante que el 17 de octubre. Se cumple una década del fallecimiento del fundador del kirchnerismo que (parafraseando a Lenin) es la enfermedad infantil del peronismo. Aquel entierro fue una puesta en escena imponente y el mausoleo donde descansan sus restos, todo un símbolo. Por lo faraónico de ese edificio, al lado de las humildes tumbas de los santacruceños de a pie y porque el que lo construyó y luego lo custodió con seguridad privada, fue Lázaro Báez.
Santa Cruz siempre anticipó lo que se venía en la Argentina de Néstor y Cristina. Tres gobiernos de Néstor en la provincia y con el de Alberto, cuatro gobiernos a nivel nacional. La pobreza, la desocupación, el autoritarismo y la corrupción aumentaron significativamente, salvo pequeños períodos excepcionales. Esa es la gran enseñanza que nos dejan los K. Néstor no fue un prócer ni un santo. Fue relato.
Repito en el cierre lo que le dije al comienzo. No quiero ser irrespetuoso con una persona que está muerta, pero las cosas hay que decirlas. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

Alberto promueve las usurpaciones – 26 de octubre 2020

Ponen en peligro la paz social. Humillan a medio mundo, les mojan la oreja. Quieren desatar una guerra contra el campo, peor que la 125. Lanata la llama la 250, el doble que la 125. Intentan poner de rodillas a todos los que no apoyen su barbarie del nacional populismo autoritario.
Son usurpaciones de estado. Son políticas promovidas desde el estado.
Lo único que le funciona a este gobierno fracasado y mediocre de los Fernández, son las usurpaciones. Con violencia, complicidad de sectores piqueteros radicalizados y la presencia de funcionarios nacionales que garantizan el delito, por lo menos en 12 provincias argentinas que están padeciendo esta peligrosa provocación.
El presidente Alberto Fernández no sabe, no puede o mejor dicho, no quiere frenar la toma de tierras. Con su complicidad, las potencia. Su señal es antidemocrática porque no respeta la propiedad privada y viola la ley. Cristina calla pero otorga, porque sus voceras disfrazan esta apropiación de lo ajeno como un combate revolucionario y contra la violencia de género. Una farsa descomunal. Una mentira tan grande como los terrenos que roban. Los más conocidos son los de Guernica en la provincia de Buenos Aires, los de Villa Mascardi y Bariloche en la Patagonia o la estancia de los Etchevehere en Entre Ríos. Pero ya son innumerables y casi todos, se están consolidando ante la mirada asombrada de una población que todavía no puede creer tanta prepotencia de estado.
Pero frente a esas acciones, ya se produjeron las reacciones. En defensa propia, en medio de un diluvio, una multitud de productores agropecuarios de Entre Ríos, ayer construyó un banderazo federal histórico. Por sus consignas en contra de todo tipo de delitos rurales y en contra de los censuradores autoritarios, como el juez Raúl Damir Flores que quiso colocarle una mordaza a las víctimas. No solamente respaldó a los usurpadores. Encima, les prohibió a los usurpados que se quejaran. Un delirio. Flores fue recusado por “su inocultable e indisimulada parcialidad y falta de independencia, incluido cierto y preocupante nivel de desconocimiento jurídico permitiendo que se avasallen derechos y se vulneren garantías de raigambre constitucional”, dice el escrito de abogado de la familia Etchevehere. Se aceptó la recusación y ahora, hay una nueva jueza por sorteo, la doctora María Carolina Castagno.
Los carteles no tenían eufemismos. Iban al grano y a los bifes, como buenos productores de alimentos. “Fuera Grabois de Entre Ríos”, “No a la usurpación”. Una placa de la agrupación independiente “Campo + Ciudad” muestra en primer plano las cadenas y el candado en la tranquera y dice “Los de afuera, deberían estar adentro y los de adentro, deberían estar afuera”. Los invasores, liderados por Juan Grabois y Dolores, una hija de doña Leonor Barbero Marcial de Etcheverehe, dicen que van a construir una granja ecológica y cantan sus consignas setentistas y anquilosadas: “Ole le, Ola lá/ Proyecto Artigas para sembrar/ Reforma Agraria por la justicia social”.
Victoria Donda, Luana Volnovich y otras militantes cristinistas, respaldan la toma desde la defensa de género por Dolores, pero no dicen nada del robo al que someten a su madre, Leonor que, también es mujer. Ella le dijo a los movilizados de los banderazos que: “Mi hija no tiene derecho sobre el campo” y que los delincuentes están utilizando herramientas, efectos personales y hasta recuerdos de su marido fallecido como la colección de sombreros que tenía”. Una irritante violación de la intimidad. Leonor recibió el apoyo de Elisa Carrió porque es una “mujer grande atropellada por el kirchnerismo y por Grabois”. Leonor había dicho que: “vamos a estar orgullosos si nos llevan presos por defender nuestra propiedad. No tenemos miedo, vamos a estar contentos si se animan a meternos presos”.
Este gobierno incita y comanda el trabajo sucio. En el Sur los capos de las patotas incendiarias de los seudos mapuches que rompen todo y tiran piedras a la gobernadora, son los que dirigen en INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas)”, Magdalena Odarda y Juan Pilquimán.
En Guernica, según el propio Sergio Berni, participaron dirigentes del Movimiento Evita de Emilio Pérsico y hasta vieron en las negociaciones a un desquiciado ex comandante montonero Roberto Cirilo Perdía.
Y en Entre Ríos, estuvieron por lo menos, dos funcionarios: Gabriela Carpinetti del ministerio de Justicia, y Sebastián Correa, director de Economía Popular, del movimiento de Grabois. La ministra Elizabeth Gómez Alcorta se sumó a la agitación a favor de los usurpadores en línea con su condición de dirigente del espacio de Grabois y de abogada de Milagro Sala y Facundo Jones Huala.
Por si faltara algún funcionario implicado, hay que decir que la señora Dolores, la que permitió el ingreso al terreno, también es empleada del gobierno provincial. Pero Santiago Cafiero en un tuit dijo que no había ningún funcionario involucrado en ninguna usurpación. Está mal informado o quiere desinformar.
Pero hablando del rol del estado, dos altísimos funcionarios le dieron una insólita cobertura y excusa institucional a estos delitos que se multiplican. Santiago Cafiero, nada menos que el jefe de gabinete, la mano derecha del presidente, dijo que “No son delitos hasta que no haya un fallo firme de la justicia”. Una burrada legal que impulsa y promueve todo tipo de tomas. Incluso, si alguien quisiera, podría usurpar los hoteles y propiedades de Cristina en Puerto Madero o Calafate o las estancias del más grande terrateniente y ladrón de la Patagonia: Lázaro Báez. Pero no comen vidrio. ¿Cómo van a ocupar las propiedades de sus jefes?
Usurpan el terreno de un ex ministro de Macri y las municipalidades de Junín y Olavarría que gobierna “Juntos por el cambio”. Matan varios pájaros de un tiro. No van a Formosa donde hay tanta tierra sin producir, ni a La Matanza ni a otros distritos donde hay intendentes amigos y del palo. Es claramente una forma más de la venganza disfrazada de socialismo chavista.
Si lo de Cafierito fue una burrada, ni le cuento lo de Axel Kicillof. Todos los días se dispara balazos en los pies. Dijo que “los barrios privados y countries, “también son ocupaciones de tierras. No están habilitadas y no pagan impuestos. Son prácticamente ocupaciones de tierras”. Eso dijo textualmente. La cara de Axel es tan dura que no se le cayó de vergüenza. “Es la frase de un demente”, dijo Longobardi esta mañana. Esas tierras de los barrios cerrados, en general, se pagan fortunas. Es decir que no se toman. Se compran. Primer tema. Pero si hay algunos que no pagan impuestos o no están habilitados, los funcionarios tienen que hacer la denuncia judicial y que el estado se encargue de regularizar esas situaciones. Muchas veces no hay autorizaciones definitivas porque los funcionarios demoran todo y pisan los expedientes a la espera de una coima. ¿Axel cree que la toma de Guernica es igual a un barrio cerrado que no tiene todos los papeles en regla? Y si alguno no paga impuestos, es responsabilidad del estado cobrarles.
Volvieron peores. Aceleran a fondo por la impunidad de Cristina pero son absolutamente incompetentes para solucionar los problemas cotidianos de la gente. Hecatombe económica con indicadores sociales que se desploman y el dólar que vuelva, asesinatos y linchamientos producto de una inseguridad feroz y el horror de una cuarentena que no para de fabricar contagiados y muertos por el covid. No pegaron una.
Entre Ríos es la cuna de la Constitución Nacional y el federalismo. En pleno paraje de “El Quebracho”, Luis Etcheverehe dijo que no le tienen miedo ni a Cristina ni a Grabois. Estaba hablando en su nombre y en el de la inmensa mayoría de los productores agropecuarios y chacareros que están cansados de que Cristina los coloque siempre en el lugar del enemigo.
Los K, Grabois y sus grupos de tareas, siembran vientos y falsedades y hay mucho riesgo de que cosechen tempestades y realidades. Por eso hay tanta inquietud. Se metieron de prepo en una propiedad ajena y encendieron una mecha en un polvorín.
Por supuesto que todo esto es parte de un plan de esta tercera presidencia de Cristina, como dice Roberts. Y va en línea con la consigna papal que está predicando de “Tierra, Techo y Trabajo”. Juan Grabois vino recargado hace diez días del Vaticano. Ya le dije que Jorge Bergoglio lo considera el hijo que no tiene. Fue amigo de su padre, Pajarito Grabois en la militancia derechista del peronismo de Guardia de Hierro. Ahora Juancito es el único argentino que duerme bajo el techo de Santa Marta, que es la residencia del Papa. Ahora está por viajar de nuevo a Roma, para ser orador en un Congreso de líderes. Por eso, Jorge Fernández Díaz en su programa, se preguntó con coraje y sin pelos en la lengua, si el Papa piensa parar a este muchacho o iba a ser cómplice de lo que pase. Hasta que no digan lo contrario públicamente y sancionen a los funcionarios que participan de las tomas de tierras, Alberto, Cristina y su gobierno son los que promueven las usurpaciones. Nadie quiere que la sangre llegue al río. Pero hay algunos que tiran nafta al fuego para que se produzca un incendio social. Quieren dinamitar la convivencia pacífica. Es una aberración descabellada y una provocación inaceptable. El Papa debería poner el grito en el cielo.

La meritocracia de Houssay – 23 de octubre 2020

Le propongo que nos tomemos un respiro, señor oyente. Le sugiero que abramos una ventana que nos permita respirar un poco de aire puro. Son tan oscuras y preocupantes las noticias en todos los planos, que uno se siente asfixiado sin que (por ahora) lo haya atacado el covid. Pero como le dije ayer, la pandemia de autoritarismo chavista, venganza y búsqueda de la impunidad hace crujir el sistema republicano y nos envenena el alma. Por eso es tan necesaria un poco de luz, para no volvernos locos en la oscuridad. Y para salir de la hecatombe económica y del fracaso sanitario de este gobierno nada mejor que apelar a nuestros mejores héroes de la meritocracia. Para refugiarnos un poco en esos ejemplos y no bajar los brazos pensando que en este país no hay salida y que todos somos patoteros o ladrones como muchos de los que integran el gobierno. Hay un país mejor. Hay una Argentina distinta y uno de esos emblemas es Bernardo Houssay.
No me canso de repetir que si yo fuera maestro, hoy les hablaría a los chicos (aunque sea durante 5 minutos) sobre la vida y obra de Bernardo Alberto Houssay. Un día como hoy pero de 1947, recibió el premio Nobel de Medicina. Fue el primer latinoamericano en recibir semejante distinción en la categoría “Ciencia”. Supo decir que “la ciencia no es cara, cara es la ignorancia”.
Por eso le digo, que si yo fuera docente me gustaría exorcizar (aunque sea por un rato) tanto Juan Grabois y Luis Délía, tanto Cristóbal López corrupto y tanto Lázaro Báez y Cristina, socios para la gran estafa nacional.
Me gustaría contrarrestar tanta desesperanza y desilusión que anda por ahí, reptando entre nosotros mientras el dólar sigue subiendo descontrolado y los depósitos siguen bajando. Me gustaría mostrar la contracara de tanto chanta y delincuente. Es para decirnos a nosotros mismos que hay otra Argentina que podemos construir con otro tipo de argentinos que por suerte también existen.
Es que Houssay fue mucho más que un ejemplo. Fue un milagro.
Ese 23 de octubre como hoy, ese día histórico en que recibió el anuncio, Houssay estaba trabajando en su humilde laboratorio junto a su discípulo Luis Federico Leloir quien con el tiempo, también recibiría el Nobel pero de Química. Fue toda una señal.
Houssay era un niño con talento especial. A los 13 años terminó el bachillerato, a los 17 se recibió de farmacéutico y a los 23 de médico. ¿Escuchó bien? A los 13 el secundario, a los 17 fue farmacéutico y a los 23 médico y con diploma de honor. ¿Qué más se puede agregar? Su cerebro era un océano de neuronas y su corazón estaba construido con toneladas de sentimientos humanitarios. Eso es meritocracia en estado puro aunque a los Fernández no les guste. El genio de Houssay lo explicó así: “Para una voluntad firme, nada es imposible, no hay fácil ni difícil; fácil es lo que ya sabemos hacer, difícil lo que aún no hemos aprendido a hacer bien.”
Bernardo Houssay se dedicó a lo que él llamaba “El patriotismo práctico”, mucho más eficiente que los discursos y las escarapelas. Se dedicó a la investigación y a la docencia. Era austero como todos los grandes. Nunca tuvo auto y con un sueldo modesto mantuvo a su familia de siete integrantes. Nació y murió pobre. En sus épocas de estudiante y trabajador, caminaba 100 cuadras por día porque su familia no tenía unas chirolas para el colectivo.
Tuvo un rechazo visceral por el autoritarismo y por eso tuvo problemas en 1943 cuando el gobierno militar dispuso expulsar a todos los profesores de la universidad que habían firmado un manifiesto anti oficialista y el, por supuesto, lo había firmado.
Con disculpas por mi ignorancia, me gustaría decirles que el Premio Nobel lo ganó porque estableció la relación entre la acción de las hormonas y la glándula hipófisis. Dicen los que saben que, a partir de ese momento, comenzó a entenderse el cuerpo humano como un sistema que se auto regula.
Pero lo más importante es que fue un genio celeste y blanco que nos llenó de orgullo. Por su decencia y por su docencia; por su humildad y por su amor a la ciencia. Estaba convencido que ningún país progresa si no tiene investigación. Y por eso fue el inspirador de la creación del Conicet, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, organismo del que fue su primer presidente hasta su muerte en 1971.
Nació en una casa del barrio porteñísimo de Almagro. Esa casa, hoy es un museo. No quería homenajes, placas ni monumentos, pero hay una plaza y un hospital municipal que lleva su nombre y llegó tan alto, que hasta un asteroide y un cráter de la luna, fueron bautizados con su apellido. Sus padres, Clara Lafont y Alberto Houssay eran dos de los 20 mil franceses que vivían en esta bendita ciudad que, por esa época, tenía una población de 437 mil habitantes, incluyendo Flores y Belgrano que recién habían sido cedidos por la provincia de Buenos Aires.
Al joven Bernardo le trajo problemas su incansable lucha antifascista y, repito, en 1943 lo expulsaron de todos sus lugares de trabajo junto a otros 150 profesores que repudiaron el lugar que los nazis tuvieron durante el gobierno en ciernes de Juan Domingo Perón. También es cierto que sus posturas contrarias al gremialismo estudiantil le generaron muchas polémicas y algunos disgustos. Houssay estaba convencido que la universidad debía ser el centro de la actividad intelectual superior y que por eso cumplía un papel social de la jerarquía más elevada. Los claustros eran sagrados. Un templo del conocimiento y la innovación. Una vez dijo que la función de la universidad “consiste en crear conocimientos, propagarlos, desarrollar y disciplinar a la inteligencia y formar hombres más selectos por su cultura, excelencia académica y capacidad”. En su museo se pueden ver cartas amarillentas de las mentes más brillantes del planeta que luego de hacerle alguna consulta, terminaban el texto diciendo: Un abrazo para usted y otro para el doctor Leloir”.
El joven Bernardo fue back del equipo de rugby de la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina. La Unión de Rugby le debe a Houssay que las actas de la institución se hayan empezado a escribir en castellano, porque hasta la incorporación de su club, se redactaban en inglés.
Desde el punto de vista científico el doctor Houssay tuvo todos los reconocimientos posibles, además del Nobel. Fue miembro honorario de las Academias de Ciencias más prestigiosas del mundo como las de Madrid y Nueva York. Tuvo cientos de propuestas para irse a trabajar al exterior pero, él, siempre contestaba lo mismo:
– La ciencia no tiene patria. Pero el hombre de ciencia, si la tiene. No acepto ir a los Estados Unidos y no pienso dejar mi país porque aspiro a luchar para contribuir para que alguna vez lleguemos a ser potencia mundial científica de primera clase.
Si se levantara de su tumba ahora, creo que se volvería a morir, pero de vergüenza ajena.
El día que recibió el Nobel por su descubrimiento de la hormona reguladora del azúcar y al ver que el periodismo argentino estaba muy censurado por el peronismo, dijo que esa distinción era un tiro por elevación al gobierno argentino. Lo dijo con mucha ironía:
– No hay que confundir las cosas pequeñas como Perón con las cosas grandes como el Nobel.
Se imaginan que de gorila y oligarca para arriba, le dijeron de todo. Pero no tenía pelos en la lengua, tenía coraje para decir lo que pensaba y por eso yo lo admiro tanto.
Sus pasiones eran el laboratorio, la cátedra, la justicia y la libertad.
El día que cumplió 80 años, un periodista le preguntó:
– ¿Se siente viejo, doctor? Y él contestó:
– Solo es viejo quien no ve cosas nuevas todos los días.
Su vida es un testimonio pero también un espejo en donde mirarnos. Es un amuleto contra la Argentina trucha de los chantas, los corruptos y los autoritarios que tanto mal nos hizo y nos sigue haciendo a los argentinos.
La memoria del doctor Houssay es un talismán al que tenemos que aferrarnos para construir un país mejor para nuestros hijos. Con más ciencia y menos ignorancia. Con más austeridad franciscana y menos frivolidad. Con más honradez y menos corrupción. Con más meritocracia y menos acomodados. Un país que se ponga de pié y sea admirado en el mundo. Como el doctor Bernardo Houssay, que ojalá nos ilumine.