El cogote de Oyarbide – 8 de agosto 2018

El ex juez Norberto Mario Oyarbide cometió un sincericidio. Hoy confesó públicamente que cedió a una extorsión para dictar el sobreseimiento de los Kirchner en la causa por enriquecimiento ilícito del matrimonio presidencial.
Dijo textualmente: “Me apretaban del cogote para sacar la causa de los Kirchner”. Es decir que cerró la investigación sin investigar nada. Un delito grave que ocultó los delitos graves de Cristina y Néstor.
Tal vez un fiscal inicie una causa contra el ex magistrado por no haber denunciado el delito de extorsión tal como era su obligación por ser funcionario público. Tal vez alguien tome el toro por las astas y diga que esa resolución bajo amenaza de Oyarbide, puede considerarse una “cuestión juzgada írrita o fraudulenta”. Porque el vicio de la causa y el fallo es tan grave, que convierte aquella decisión en ilegal y trucha.
Ahora Oyarbide confirmó lo que todos sabíamos. Que se arrodilló ante los Kirchner e hizo lo que ellos le ordenaron. Fue un cobarde y un funcionario corrupto como todo el mundo sabe. Tal vez por eso los kirchneristas lo salvaron sistemáticamente de los 47 juicios políticos que tuvo en el Consejo de la Magistratura. Un ex integrante de ese organismo, el doctor Alejandro Fargosi recordó que incluso, los hombres de Cristina le propusieron votar en forma simultánea la destitución de Oyarbide y el juez Claudio Bonadío. Cambiar una cabeza por otra. Y Fargosi se negó diciendo que no eran figuritas, que eran jueces.
Con que cara habrá mirado Oyarbide hoy a Claudio Bonadío para decirle que nunca recibió coimas ni dinero sucio del gobierno de los Kirchner. Le recuerdo que cuando Bonadío fue perseguido durante el kirchnerismo, cuando recibió una amenaza de muerte y ataques e injurias hacia su familia más cercana, la causa cayó en el juzgado de Oyarbide. ¿Qué hizo este delincuente que debía combatir la delincuencia? Hizo una investigación formal, muy por arriba, como para no averiguar nada y que todo “siga/siga” igual sin que le pudieran reclamar nada reglamentariamente. Un presunto vivillo. Sorpresas te da la vida. Hoy estuvieron cara a cara, pero con los lugares cambiados a ambos lados del mostrador. Bonadio lo citó a declaración indagatoria y con el correr de los días, si Oyarbide no presenta pruebas de su inocencia, tal vez Bonadio lo meta preso o lo procese.
Apenas salió de Tribunales, Oyarbide le dijo a los colegas que ya nos vamos a enterar de quienes eran los que le apretaban el cogote. Mercedes Ninci le pidió que diera nombres y le sugirió: “¿Javier Fernández? Y Oyarbide contestó: “No sé, puede ser”. La versión es que también identificó al ex jefe de los espías, Jaime Stiusso.
Lo real es que no puede explicar porque aparece en tantas páginas de los gloriosos cuadernos de Centeno y porque se lo investiga como miembro de esta asociación ilícita destinada a saquear al estado cuya jefatura la ejercieron los dos ex presidentes que el sobreseyó producto de una amenaza. A confesión de partes, relevo de pruebas.
Oyarbide está metido en el peor de los pantanos. Son arenas movedizas de la justicia y por eso, mientras más se mueve, más se entierra. Además, pensó que lejos de los tribunales, ya nadie se iba a acordar de él pese a su corte de pelo teñido de rubio al estilo Lionel Messi o Flavio Mendoza.
Le recuerdo que el fiscal José María
Campagnoli denunció a Oyarbide. Y todo el mundo sabe que es un fiscal es muy serio y riguroso a la hora de las presentaciones. No utiliza adjetivos ni fuegos artificiales. Cuando se mete en un tema lo hace con pruebas e indicios firmes.
Tal vez por eso, el fiscal federal Jorge Di Lello imputó de inmediato al impresentable de Oyarbide. Está acusado de enriquecimiento ilícito por la investigación preliminar de Campagnoli. Son dos personas que representan lo peor y lo mejor de la justicia. Oyarbide es un corrupto siempre al servicio del poder que con otros de su calaña logró que los argentinos masivamente desconfíen del Poder Judicial.
Además de Oyarbide fueron imputados su pareja, el ex árbitro de básquet Claudio Blanco y el empresario Ariel Roperti. Desde que Oyarbide se puso de novio con Blanco, su patrimonio se incrementó de una manera geométrica y sideral sin ningún tipo de explicación. La sospecha es que las coimas y negociados iban a parar a las cuentas bancarias de Blanco para que Oyarbide pudiera disfrazarse de honesto. En criollo, esto se llama ser un testaferro en varias empresas. Roperti es la tercera pata de este triángulo de negocios parido en un coqueto restaurante de Puerto Madero a donde Oyarbide había montado una suerte de despacho paralelo donde almorzaba todos los días. Uno de los salones tenía una placa con su nombre y era su lugar privado. Tenía candelabros de cristal, una frapera de plata y muebles de estilo carísimo. Nunca el nivel de vida de Oyarbide se compadeció con su declaración jurada. Vivía como un príncipe entre saunas y placeres pero sus ingresos no alcanzaban para darse estos gustos. Ni las vacaciones en los hoteles más vip de Punta Cana, ni el famoso anillo de brillantes que dijo que lo había alquilado pero al parecer los libros contables de la joyería dicen que lo compró en 170 mil dólares. Veremos. Por ahora aparecieron 7 empresas más, varias que, ohh casualidad, tienen el mismo domicilio.
Hay muchas cosas que Oyarbide va a tener que explicar. Los 13 viajes a Estados Unidos de su pareja, por ejemplo. Y el exorbitante crecimiento patrimonial de Roperti quien también solía viajar al exterior con la pareja feliz. Roperti se divorció y pasó de vivir en el country Abril y el Hotel Faena y suele moverse en BMW o un Porsche 911, además de un Mini Cooper. Tiene una casa en Cariló y varias cuentas en el exterior que reclama su ex esposa en el juicio por la división de bienes.
Pero el tiro para el lado de la justicia es que no haya coronita para nadie y que ningún corrupto se la lleve de arriba. De esta manera se puede cerrar esa brecha de desconfianza que existe entre el ciudadano de a pié y los magistrados.
Oyarbide es el resumen de todo lo que no debe hacerse. Fue más un encubridor de la matriz corrupta del estado que una persona dedicada a impartir justicia.
En ese repugnante intercambio de favores, en el 2001, mientras las Torres Gemelas se derrumbaban producto del atentado terrorista, el Senado de la Nación con el voto de los menemistas salvó a Oyarbide del final de su carrera. Fue por el famoso caso de Spartacus, un lupanar que el juez debía denunciar por ilegal. Pero hizo todo lo contrario. Utilizó los servicios de un prostituto como un cliente VIP y encima lo filmaron. Oyarbide supo beneficiar a Carlos Menem en varias causas y el ex presidente supo mantenerlo en el cargo. Los Kirchner, imitaron a Menem y como en tantas otras cosas, hicieron lo mismo. Oyarbide los sobreseyó a la velocidad de la luz. Ahora confesó que fue bajo extorsión. Pero a partir de ese momento, Oyarbide pasó a ser El Niño mimado del gobierno que lo protegió una y mil veces. De hecho, Oyarbide batió todos los récords de acusaciones por mal desempeño y pedidos de juicio político. Tuvo 47 causas. Repito: ¡47! Sin embargo se mantuvo por años, exhibiendo sus trajes caros, sus moñitos elegantes, sus perfumes top y bebiendo champagne en distintos saunas. Es la imagen de la frivolidad.
Otro de los sucesos increíbles de Oyarbide fue haber frenado 22 allanamientos en varias cuevas financieras porque se lo ordenó o se lo pidió el lugarteniente de Carlos Zannini. Se trata de Carlos Liuzzi quien también está siendo investigado. ¿Se da cuenta de lo que estamos hablando? Un juez que estaba en el teatro, por teléfono, le ordenó a la Policía que suspendiera un allanamiento en una financiera sospechada de ser una cueva de lavado de dinero. ¿Eso puede llamarse justicia? ¿Se le podía decir juez a Oyarbide?
Le chupó las medias a todos los presidentes y ahora no es confiable para nadie. Todo indica que le queda poco tiempo en libertad a Oyarbide. Por ahora se está hundiendo en el medio de un pantano y esta vez y no hay nada ni nadie que lo salve. Hoy no hay nadie que lo agarre del cogote.

Boudou preso – 7 de agosto 2018

Esta es una noticia de alto impacto institucional: Amado Boudou está preso. Hace exactamente dos horas y media que el tribunal dispuso su inmediata detención luego de condenarlo a 5 años y 10 meses de prisión por coimero en el caso Ciccone. La justicia también dispuso aplicarle una multa de 100 mil pesos e inhabilitarlo en forma perpetua para ejercer cargos públicos. La sentencia también castigó con la cárcel a su cómplice José María Nuñez Carmona y a Nicolás Ciccone a prisión domiciliaria. Alejandro Vandenbruele quedó en libertad ya que fue condenado a dos años en suspenso. Así terminó el emblemático juicio contra el ex vicepresidente de Cristina Fernández.
Hoy es un día glorioso para la justicia y la ética argentina y un día negro para el ex vicepresidente de la Nación, Amado Boudou. Está entre rejas y nunca más podrá ser ni consejal siquiera.
Hace 5 meses, el alegato de la Oficina Anticorrupción fue demoledor por la cantidad y la calidad de las pruebas y los indicios aportados. Este malandra de estado estuvo sentado en el banquillo de los acusados por una de las causas más emblemáticas de la cleptocracia K.
Hablamos del intento de apropiación de Ciccone, la fábrica de billetes. El atorrante que se disfraza de revolucionario hoy dijo que esto era “una revancha de clase y una venganza del neoliberalismo”, como si él fuera un dirigente proletario.
Fue condenado por cohecho pasivo ( coimas, como dice la popular) y por negociaciones incompatibles con la función pública.
Esta vez en la calle no había nadie. Aturdía el silencio de la soledad. Nadie lo quiso acompañar. No había banderas de La Cámpora ni pancartas de Cristina, que no emitió ni un tuit en su apoyo ni le dijo Machirulo a nadie. Está claro que le soltaron la mano. Porque saben que fue condenado con todas las de la ley. Hay montañas de pruebas e indicios que confirmaron su culpabilidad y porque, además, aprovechó la muerte de Néstor Kirchner para robarle el negocio sucio. Fue el ex presidente el que le encargó a Boudou el operativo. Pero una vez que falleció, Amado ni tuvo tiempo para llorar a su jefe político y aceleró los tiempos para quedarse el con el tristemente célebre apodo del “Patrón de los billetes”. En el expediente se ve con mucha claridad como Amado le da velocidad al operativo sin esperar ni siquiera el entierro de Néstor. Tal vez pensó que la justicia iba a comprender ese dicho popular que dice “el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón”.
Boudou finalmente se llevó puesto también a José María Nuñez Carmona, su íntimo amigo que atendía en el ministerio como si fuera funcionario y al que le dieron 5 años y 6 meses de prisión.
Alejandro Vandenbroele, zafó porque confirmó muchos datos como arrepentido. Prendió el ventilador y confesó casi todo.
Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Gabriela Iñiguez son los tres jueces integrantes del Tribunal Oral Federal número 4 que pasaron a la historia.
El estado argentino pagó, es decir que pagamos todos, en abril del 2012, la friolera de 140 millones de pesos para comprarle billetes a Ciccone. En ese momento la empresa era de los tres atorrantes que se pasaron de vivos: Amado, Nuñez Carmona y Vandenbroele.
Seguramente en un juicio aparte aparecerá otro pescado gordo como el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray que jugó un rol clave en la asociación ilícita que armó el negociado.
El cancherito de las motos Harley Davidson, es un icono del típico inmoral y chantapufi que se enriqueció en el estado. De hecho tiene otra causa muy grave por eso que está a cargo de Ariel Lijo y que involucra a parte de su familia y a su ex novia, Agustina Kampfer. Tiene varios procesamientos más en otras causas gravísimas como la coima de casi 8 millones de pesos que cobró del pueblo pobre de Formosa.
Finalmente todo llega. La justicia tarda pero llega. Un violador serial de leyes como Amado Boudou no tiene otro lugar que la prisión. Tal vez se encuentre nuevamente en el calabozo con varios viejos conocidos: Lázaro Báez, Jaime, José López, Cesar Milani y sigue la lista.
La de Ciccone es una de las causas más bizarras. Casi un record mundial. Hubo cientos de casos de corrupción de estado durante el reinado K. Pero afanarse la fábrica de los billetes, es como too much diría Cristina.
El ex vicepresidente, siendo ministro de Economía le compró el 70% de la empresa a Nicolás y Héctor Ciccone a cambio de salvarla de la quiebra a la que la había empujado el propio gobierno de Néstor. Una metodología bastante utilizada durante la era de los pingüinos buitres. Hostigar a una empresa o un empresario, perseguirlo con ferocidad y obligarlo a vender a precio vil.
Los 12 años de mayor corrupción de la historia democrática argentina tuvieron algunas aristas tragicómicas. Mutaciones impensadas.
Pero el de Amado Boudou sigue siendo el caso más extremo. Es bizarro e inédito en el mundo lo que pasó con los 600 mil dólares que se aportaron al principio. Cuando Cristina estatizó Ciccone para ocultar la salvajada que habían hecho, nadie se presentó a reclamar esos 600 mil dólares. Era dinero tan sucio que prefirieron perderlo que recuperarlo.
Boudou, en su sobreactuación por ocultar los delitos que cometió pasó de Alsogaray a Perón y de María Julia al Che Guevara. Un ortodoxo neoliberal se convirtió en un defensor de la patria socialista. Un amante de Estados Unidos en un tardío lector de Marx. En eso también aprendió de Néstor. Utilizar los símbolos de la izquierda y los derechos humanos como escudo para ocultar sus estafas y su enriquecimiento ilícito lleno de testaferros y truchadas. Durante un largo tiempo,
producía risa y vergüenza ajena ver a Aimé con las mechas largas y desprolijas, la barba y la estética progre, como si de verdad se creyera el heredero de Lenin y Evita. Comparte militancia y compartió la cárcel con Fernando Esteche y Luis D’Elía y el cree que eso limpia todo su pasado y todo su prontuario. Su discurso clasista y combativo lo transformó en un patético personaje, una caricatura trucha de Fidel Castro.
En su momento habló por radio Rebelde, la del piquetero amigo del chavismo, el castrismo y el negacionismo del holocausto de los iraníes más fanáticos. Amado no bajó de la Sierra Maestra para liberar a Cuba del dictador Fulgencio Batista. Bajó del médano 678 que tiene como domicilio en una de las malversaciones de documento público que hizo. No se internó en la Bolivia profunda para organizar la guerrilla campesina. Se fue a vivir a Puerto Madero, cerca de su comandante en jefe, Cristina Fernández de Kirchner. El gobierno de Macri celebra que estos impresentables que son rechazados por las grandes mayorías sean las caras visibles del cristinismo. Como al solitario Boudou, se hace trampa a sí mismo. No dejó delito por cometer. Pero está claro que se creyó el más vivo de todos para robar. Dejó los dedos pegados en todas partes. Pero se sintió impune. No hay una sola voz de peso en el peronismo o en el kirchnerismo que se levante para defenderlo. Veremos que hace Víctor Hugo Morales que fue citado por Boudou como testigo. ¿Lo defenderá el relator del relato? Experiencia tiene: se tragó cada sapo. ¿Se acuerda que Amado subió varias veces al escenario a tocar la guitarrita con su amigo Manu Quieto de La Mancha de Rolando? El cantante es tan obsecuente y tan agradecido por la cantidad de actuaciones que les pagó el estado, es decir nosotros y le debe tanto que dijo que Amado no es el mejor guitarrista que conoce, que le pone un 9 porque 10 son Pappo y Gustavo Ceratti? Hasta Juan Cabandié se sumó a la banda una noche de pura militancia musical. En otro recital, Amado subió con una remera que decía “Cristina Capitana”, mostrando que tiene la cara dura y la mano larga.
Hoy empieza otra historia para Boudou. Más tumbera y menos glamorosa. Se vino la noche para el patrón de los billetes ajenos. Y por eso Arde La Ciudad.

Los cuadernos de María Elena Walsh – 6 de agosto 2018

Hace días que estamos asfixiados por el barro nauseabundo de la corrupción de Cristina y su banda. Hace días que “los cuadernos las coimas K” nos envenenan la vida y la esperanza. Hace días que vengo haciendo editoriales sobre este tema y seguramente voy a seguir porque se trata de la investigación más importante de la historia sobre la colosal asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado.
Meter presos a todos los integrantes de la mafia que radiografían los cuadernos de Centeno y lograr que devuelvan el dinero nos ayudará a refundar la República. Por eso vamos a seguir durante mucho tiempo analizando y multiplicando estas denuncias tan rigurosas.
Pero de vez en cuando necesito salir de semejante oscuridad repugnante. Iluminar los días para rescatar las ilusiones. Hoy le quiero hablar de otros cuadernos. De la magia de María Elena Walsh que a los 17 años publicó su primer libro de poemas llamado: “Otoño imperdonable”. Es una gran posibilidad de respirar aire puro. Y salir aunque sea por un rato de ese túnel miserable de los que le roban al pueblo.
Hoy a las 20, en el maravilloso Teatro Colón, habrá un homenaje a la genialidad y a la sensibilidad humana de María Elena. Lo organiza el suplemento cultural de La Nación y se llama “Varieté Walsh”. Participa mucha gente brillante. Pero le nombro solamente a tres: Lino Patalano desde la cabeza del proyecto, Norma Aleandro desde la conducción y la actuación y Palito Ortega que compuso junto a María Elena esa belleza llamada “La canción del jacarandá”.
Lo trascendente es que a 8 años de su muerte, hoy María Elena, estará sobre el máximo escenario de los argentinos. Su espíritu, sus ojos azules, su combate contra todo tipo de solemnidades y almidones, su lucha a favor de todas las libertades como buena defensora de los derechos de la mujer de la primera hora.
Hoy se podrán saborear todos los platos exquisitos que supo cocinar María Elena. Nada de los humano le era ajeno. Por eso apeló a todos sus instrumentos: la poesía, la canción, las columnas de opinión, los cuentos, el teatro, la sátira, la literatura infantil, sus denuncias a los autoritarismos, el music hall. El gran amor de su vida, Sara Facio, aportó materiales desconocidos y reveladores.
Dicen que cuando María Elena murió, se elevó al cielo como una bandera de libertad. Por eso, si me permiten, me gustaría decirles que yo no creo demasiado en su muerte. Ni en la de María Elena ni en la muerte de la libertad. La historia demuestra que son llamas que arden para que la vida sea vida. Y que no se apagan jamás.
Yo le creo más a ella cuando dice que tantas veces la mataron, que tantas veces se murió y sin embargo está aquí resucitando. En eso creo. En que ella volverá y será millones de benditas mujeres de esta tierra que nos seguirán ayudando a ser felices y a pensar. No tengo dudas de que María Elena sigue estando al lado nuestro cada vez que la necesitamos para que navegue por nuestra conciencia y nos ayude a ver lo mejor y lo peor de nosotros. Ese fue, es y será siempre el gigantesco aporte inagotable de María Elena. A su talento para bordar letras y melodías o para darle a las palabras alas y colores como decía José Martí, le agregó esa capacidad para decir las cosas de frente, sin pelos en la lengua, con la polémica y el coraje en el bolsillo.
Por eso revolucionó el lenguaje. Porque fue la primera en no tratar a los chicos como si fueran tontos. Fue la primera en sacarle ese protocolo severo a las canciones, en hablar jugando, en cantar divertido, en crecer con sonrisas. Por eso Manuelita con su nueva estética y su vieja ética quedó grabada a fuego en el corazón de las multitudes. Un día María Elena se marchó, igual que Manuelita. Tuvo dos viajes que la refundaron. Fue a Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez aquél de la literatura inolvidable de “Platero y yo”. Y a Europa de la mano de Leda Valladares para huir de un peronismo que le sonaba autoritario y para armar un dúo inolvidable de vidalas, de bagualas y de vinchas. En París se enriqueció “lícitamente”. Su sensibilidad y su espíritu se multiplicaron interactuando con George Brassens, Jaques Brel, Charles Aznavour, Ives Montand, Pablo Neruda y la mismísima Violeta Parra. Fue su propia serenata para la tierra de uno, una de las canciones más hermosas que se han escrito sobre estas tierras y sobre estas pasiones inmigrantes y criollas que en ella se mezclan. ¿Se acuerda? ¿Me permite?
“Porque me duele si me quedo/Pero me muero si me voy/Por todo y a pesar de todo, mi amor/ Yo quiero vivir en vos.
¿Me deja seguir?
“Por tu decencia de Vidala/ Y por tu escándalo de sol/Por tu verano de jazmines, mi amor/ Yo quiero vivir en vos…
¿Qué maravilla, no? Por el idioma de infancia, por tus antiguas rebeldías.
Casi nadie modeló la ternura y la ironía para hacerla belleza como ella. Siente lo que pasa, presiente lo que pasará. Mucho antes de que los dictadores argentinos inventaran la desaparición forzada de personas escribió: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui/Sola y llorando/Cantando al sol como la cigarra/ después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que viene de la guerra.
Descubrió el ADN de nuestro país cuando habló del Reino del revés. Nadie baila con los pies. Un ladrón es vigilante y otro es juez. Esa editorial cantada por todos la escribió hace casi 60 años y parece que fuera hoy.
Si hasta los trabajadores del INDEC, aprovecharon su melodía en su momento para quejarse cuando Guillermo Moreno los intervino porque dos más dos empezaron a ser tres.
Un día sacudió a la temible y blindada dictadura militar desde Clarín con un texto que pasó a la historia. ”Desventuras en el país jardín de infantes”, se llamaba. Y fue un golpe cultural demoledor al golpe militar. Y vino la democracia y vino Alfonsín que le ofreció un lugar en la política y otro en la tele junto a María Herminia Avellaneda. Y vino el peor de los dramas de 6 letras pero innombrable. Y ella le puso el cuerpo y las agallas para agarrar al cáncer a cachetadas y a los gritos. Lo maltrató, lo expulsó de su cuerpo, lo mantuvo a raya fuera de sus límites. Vade retro satanás. Y se puso de pié nuevamente, como La Cigarra. Y todos los argentinos dimos gracias a la desgracia y a la mano con puñal porque la mató tan mal y siguió cantando.
María Elena nos hizo mejores a todos. Nos hizo más felices y pensantes. Nos hizo más chicos y más grandes. Nos hizo más alegres y llorones. María Elena de la palabra, María Elena de la conciencia, María Elena de la decencia. Una vida militando en la imaginación no es poco. Una vida militando en la libertad lo dice todo. María Elena, nos hizo más y mejores argentinos, si eso es posible. Por eso está en el cielo de la argentinidad: con Borges, Gardel y Atahualpa Yupanqui.
Hay que recoger su nombre y llevarlo a la victoria. Para que los cuadernos de Centeno queden sepultados en el olvido y sus protagonistas presos. Y para que los cuadernos de María Elena se repartan como pan caliente por las calles. Y tal vez así, algún día dejemos de ser un país jardín de infantes lleno de corruptos y golpistas.