La fotografía es terrible y lo dice todo. En el encuentro de la Pastoral Social dos obispos les pegaron un reto y un sermón brutal en la cara a la gobernadora María Eugenia Vidal y a la ministra Carolina Stanley. No recuerdo algo semejante. Las dos mujeres, muy cercanas al Papa Francisco al que vieron hace muy poco tiempo en el Vaticano, se tuvieron que tragar un panfleto a favor del paro de hoy y de todos los paros y una crítica despiadada al gobierno de Macri. Los monseñores Jorge Lugones y Oscar Ojea, los representantes del Papa Francisco en la tierra argentina, acusaron al oficialismo de Cambiemos de “insensibilidad social”, respaldaron la medida de fuerza de la CGT y exigieron que “el ajuste no lo paguen los pobres”.
Cuando el Papa Francisco se convierte en el militante peronista Jorge Bergoglio conmueve incluso a los más fieles de los fieles católicos. El Papa ya movió todas sus piezas, cubrió todas las vacantes y transformó a la iglesia de este tiempo en una conducción que adhiere claramente al peronismo y a todos los populismos de la región.
Me produjo tristeza ver como María Eugenia Vidal aguantó estoicamente, con disciplina religiosa, el cachetazo conceptual que le pegaron los obispos. Los prelados concretaron una gran injusticia con sus palabras. O por lo menos demostraron una visión muy parcial y sesgada de la realidad. Vamos por partes. Si hay alguien sensible a los temas de la pobreza son María Eugenia y Carolina. Y esto es así desde su trabajo social en las villas y los barrios populares con su trabajo social desde las parroquias. Si hay alguien representativo en la Argentina es la gobernadora que ganó dos elecciones al presuntamente invencible peronismo bonaerense y que sigue ocupando el primer puesto en la tabla de posiciones en imagen positiva y en intención de votos en todo el país. Una de las dirigentes más representativas y queridas de la argentina fue vapuleada por dos autoridades elegidas entre cuatro paredes por el dedo sagrado del Papa.
Vidal es famosa en la Argentina por su coraje para enfrentar a las mafias de la policía, del servicio penitenciario, de las barras bravas del fútbol y las castas corruptas de los gremios y la política. No es casual que con tantas amenazas haya tenido que ir a vivir a una unidad militar con sus pequeños hijos.
Sin embargo, ni Lugones ni Ojea dijeron una palabra de ese combate por la democracia, la república y la decencia. No recuerdo a Lugones ni a Ojea haber dicho una sola palabra de condena o de crítica a Daniel Scioli que dejó la provincia fundida, perforada por la corrupción y multiplicada de pobres y excluidos.
No recuerdo a Lugones ni a Ojea decir una palabra de condena a Axel Kicillof que prohibió medir la pobreza para no estigmatizar a los que la padecen. Es decir, negar, ocultar el problema, hacer desaparecer de las estadísticas a los que más sufren.
No recuerdo a Lugones ni a Ojea hacer aunque sea una mínima crítica a Aníbal Fernández cuando dijo que en Argentina había menos pobres que en Alemania.
No recuerdo a Lugones decir una palabra de sus sobrinos, el ex intendente de La Plata, Pablo Bruera y su hermano Mariano que está preso por coimear a beneficiarios del plan Procrear.
No recuerdo ni a Lugones ni a Ojea, decir una palabra sobre la actitud patotera y extorsiva en negocios sucios de capitostes del sindicalismo peronista. Todo lo contrario, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, la mano derecha (en todo el sentido de la palabra “derecha”) del peronismo papal, organizó un congreso anti-mafias con Gustavo Vera y los Moyano en el gremio de los Moyano. Tragicómico. Es como organizar un seminario en contra de la violencia criminal e invitar a Robledo Puch para que exponga.
La iglesia de Francisco es casi una unidad básica en la Argentina. Es un error muy grave que le produce deterioro y rechazo aún en católicos de toda la vida.
María Eugenia Vidal dio números y explicaciones en su discurso prudente y respetuoso. Explicó que nunca un gobierno nacional ni provincial se ocupó tanto de los pobres y los planes sociales. Y que hace dos años que viene bajando la mortalidad materna en la provincia.
Pero los obispos hicieron oídos sordos. Ya tenían redactado el durísimo documento contra Macri y el capitalismo salvaje. No recuerdo una sola palabra de Lugones ni de Ojea de la dictadura salvaje y chavista de Nicolás Maduro. Allá hay crisis humanitaria y asesinatos y presos políticos a mansalva.
María Eugenia pudo haberse excusado y enviar a otro funcionario. Sin embargo fue y puso la cara. Y puso la otra mejilla frente al castigo de la jerarquía eclesiástica.
No recuerdo a los obispos haber dicho que “cuiden a María Eugenia” en su batalla por la justicia social y la honradez. No recuerdo que hayan dicho “Cuiden a Mauricio”, que sufre diariamente un ataque feroz y antidemocrático de los que como Moyano y Cristina quieren voltear al gobierno para no ir presos.
Lugones y Ojea son la fiel expresión del pensamiento del Papa. Al sumo pontífice se lo escuchó muy enojado en los últimos tiempos. Comparó el aborto con el nazismo en un verdadero despropósito cargado de bronca. Se metió con la ley de medios como si fuera un diputado del peronismo porteño y dijo falsamente que el rol monopólico de los medios actuales abre las puertas de una dictadura. Nunca desde 1983 estuvimos tan cerca de un pensamiento único y autoritario que durante el gobierno de Cristina. Bergoglio fue una importante víctima de esos ataques, pero hoy parece haber olvidado aquellos padecimientos producto de su rechazo a la figura de Macri. Es increíble que los curas argentinos solamente cuestionen al PRO por la media sanción de la legalización del aborto. Las principales figuras de ese partido, manifestaron su oposición. Pero muchos obispos solo ven la realidad con los ojos de su pensamiento partidario. Eso les hace perder una actitud ecuménica y abarcadora. Eso les fractura el afecto de muchos de sus seguidores y es un error desde todo punto de vista.
La iglesia siempre debe defender a los más humildes. Eso está claro y es positivo. Tiene que proteger a los que más sufren. Pero debe tener cuidado a la hora de mostrar a sus principales figuras con dirigentes políticos o sindicales corruptos y violentos. Es una mala señal que recibe la sociedad si hay rosarios y bendiciones para Hebe de Bonafini, Moyano, Milagro Sala y otros que tienen graves cuentas pendientes ante la justicia.
Uno de los obispos se quejó de la propuesta paritaria a los docentes bonaerenses. Actuó como delegado de Roberto Baradel y – otra vez – no dijo una palabra de tomar a los alumnos de rehén y cargar de intención partidaria las medidas de fuerza ni de la negativa a capacitarse o a castigar un nivel astronómico de ausentismo en las aulas.
Los obispos se aprovecharon de la presencia de Vidal. Si ella no hubiera ido, el encuentro, hubiese tenido casi nula repercusión. Ella fue a la apertura y la utilizaron como centro de sus críticas.
Fue curioso. En general, la iglesia llama a la concordia, al diálogo, a la reflexión y a la paz social. Esta vez, llamó al paro. Y tapó de críticas en la cara a la dirigente política que la mayoría de los argentinos eligieron como la mejor de estos tiempos de cólera.
Cuando la iglesia baja demasiado de lo celestial a lo terrenal y se mete en el barro de la política partidaria puede empantanarse. Fustigan modelos económicos a los que consideran injustos pero no proponen alternativas. ¿Qué país pondrían como ejemplo los obispos Lugones y Ojea? ¿Venezuela? ¿Nicaragua? ¿Bolivia?. Dicen que el gobierno deja de lado la pobreza como si la pobreza hubiera nacido en estos dos últimos años. Tal vez hay un enojo muy fuerte producto de que Macri abrió el debate sobre el aborto o de que Marcos Peña dijo que sostener a los obispos nos cuesta a todos los argentinos 130 millones de pesos.
No quiero ser irrespetuoso ni hereje. Respeto todas las religiones y todas las opiniones. Pero estoy convencido que es muy valiosa la frase de “zapatero a tus zapatos”. Los obispos a contener y ayudar a los más humildes desde la fe y las parroquias. Y los políticos a gobernar para construir una sociedad más igualitaria y con más libertad. Para esa tarea, por ahora y hasta el 2019, el pueblo argentino eligió a Macri y a María Eugenia Vidal. Por más que algunos obispos pongan el grito en el cielo.
Carta Abierta a Messi – 22 de junio 2018
Querido Lionel.
Le pido disculpas por el atrevimiento. No nos conocemos, jamás nos vimos. Pero el pueblo argentino necesita algunas respuestas. No soy quien para darle consejos a nadie y mucho menos a una estrella del fútbol mundial como usted. Pero, por mi experiencia periodística, creo que sería bueno para todos, para usted y para los millones de hinchas de la celeste y blanca que usted hablara.
Querido Lionel.
No es tan complicado. Usted se sienta rodeado de micrófonos y responde algunas preguntas. Insisto: el primer beneficiado va a ser usted. Porque va a sacar afuera toda esa tristeza y depresión que tiene su mirada y que contagia a todo el equipo. Por eso la primera inquietud es: ¿Qué le pasa Lionel? ¿Qué problema tiene? ¿Lo podemos ayudar en algo los argentinos de a pié para que usted deje de ser una pulga en Argentina y un león en Barcelona. ¿Qué hicimos para merecer esta versión tan mezquina de su talento?
Querido Lionel.
Con todo respeto. Le aseguro que hablar le va a hacer bien. Para aclarar las cosas. Para entender. Para terminar con los rumores y los dimes y diretes. ¿Qué le pasa Lionel? ¿Escuchó al Cholo Simeone? Un caudillo ganador que entraba a la cancha con el cuchillo entre los dientes y dejaba hasta la última gota de sudor en el campo de juego. ¿Escuchó que cree que Cristiano Ronaldo es mejor que usted? ¿Y a Fernando Niembro, lo escuchó? Fue letal su opinión. Lo invitó a que renuncie a la selección. Le dice que ya lo hizo una vez y le sugiere que es hora de pensarlo de nuevo. Niembro fue demoledor. Y lo acusa de armar el equipo con su barrita de amigos y no con los mejores jugadores. ¿Es cierto eso? ¿Es verdad que usted lidera un grupo de compinches caprichosos que hacen lo que quieren y no hay técnico ni dirigente que los pueda poner en caja? La verdad: no lo puedo creer. No le veo esa personalidad de liderazgo para conducir el equipo adentro de la cancha y tampoco las condiciones para ser el jefe de un grupo de alborotadores. Pero eso dicen. Que los técnicos anteriores huyeron de la selección porque no pudieron tomar una sola decisión.
Querido Lionel.
¿A Sampaoli lo trajo usted? ¿Fue usted el que sugirió el nombre de este muchacho descontrolado y sin pergaminos suficientes para ser el técnico de la selección? Sería bueno que lo diga. Y que cuente si ahora están conformes con Sampaoli o no. ¿Le hacen caso? ¿Hay disciplina? ¿O cada uno hace lo que se le canta las pelotas? ¿Son un equipo o un rejuntado de muchachos millonarios que ya no tienen hambre de gloria futbolística? Lo digo por el Kun Agüero, su amigo y compañero de habitación. Ayer fue despectivo con Sampaoli: “Que diga lo que quiera”, dijo con desprecio.
Querido Lionel.
De la cara y enfrente los micrófonos y así se podrá dar un baño de sinceridad. Hablemos a calzón quitado. ¿Ustedes se amotinaron anoche y resolvieron que Sampaoli no los dirija más y que lo haga Burruchaga? Es lo que dice un diario español y anoche lo planteó Nicolás Wiñazky? ¿Usted lo trajo y usted lo echa a Sampaoli? Hable, por favor. Ya estamos jugados. No tiene nada que perder. Estamos al borde del precipicio, rezando por un milagro.
Querido Lionel.
No soy un patriotero barato pero nunca pude entender porque no canta el himno argentino. A todos nos emociona hasta las lágrimas? Es nuestro himno. El que cantan nuestros hijos en la escuela. El que nos hace sacar pecho y levantar la frente con hidalguía pese a todos los problemas que tenemos. Encima ayer, durante el himno, con todas las cámaras de televisión del mundo apuntando a su corazón, usted tenía el ceño fruncido, la mirada perdida y una mano recorriendo su frente como quien perdió el alma.
Querido Lionel.
Se lo digo con respeto. Y en la cancha se confirmó que había perdido el alma. Podría contar que le pasó. Deambuló al trotecito cansino durante el 84% del tiempo. Dicen las estadísticas que usted corrió como máximo a 25 kilómetros por hora y que Ronaldo lo hizo a 34. El rústico de Cavallero, el arquero, dio más pases que usted que es el presunto mejor jugador del mundo. No se le ocurrió pegar cuatro gritos y golpearse el pecho y pedir la pelota. Agarrar la lanza y salir a buscar la epopeya. Usted tenía que transmitir actitud y coraje y transmitió abulia para bajar los brazos.
Querido Lionel.
Mil disculpas. Tal vez le pasa algo que nosotros no sepamos. A lo mejor tiene problemas personales y eso lo saca de su eje. Si fuera así lo comprendemos. A todos nos puede pasar. Pero grítelo a los cuatro vientos. Diga la verdad. Hable. Sea sincero con nosotros. Lo vamos a comprender y tal vez podemos ayudarlo. Pero deje de ser un fantasma rodeado de las marcas comerciales más importantes del mundo y vuelva al potrero por 90 minutos el martes contra Nigeria. Necesitamos que la pise, que la muestre y la esconda, que le pegue de chanfle, que tire un sombrero, que la clave al ángulo, que de un pase de gol y que grite con la sonrisa de oreja a oreja.
Querido Lionel.
No le quiero cargar su mochila. Bastante pesada la tiene. Pero los chicos argentinos y los del mundo lo adoran. Ayer me cansé de ver pibes llorando no solo por la derrota que duele hasta los huesos. Lloraban porque lo querían ver a usted, querido Lionel. Y no lo vieron. No pateó un solo tiro al arco. No fue rebelde. No intentó cambiar las cosas. ¿Todavía le pesa que no pudo convertir el penal contra Islandia? Se lo vio resignado y ese es el peor mensaje que puede dar un deportista de elite que tiene una vida resuelta afectiva y económicamente. Se lo digo más claro todavía: si usted está bajoneado que se puede esperar de esos muchachos que van a laburar todos los días, colgados en el tren por poca guita, cagados de frío y con la responsabilidad de mantener un hogar. Esos son patriotas de verdad.
Querido Lionel.
Yo sé que usted es un genio del fútbol. Se cansó de batir records de goles, campeonatos y copas en España. ¿Y en Argentina? ¿Qué le pasa Lionel? Yo sé que la AFA es un desastre. Que Grondona instaló un mecanismo mafioso que exportó al mundo. Que el Chiqui Tapia produce vergüenza ajena. Que todo el proceso de Sampaoli fue un desastre por donde se lo mire. Le confieso que estoy en todos los sentidos en las antípodas de Sampaoli. Creo que es un pende viejo que la juega de progre y redondito, con tatuajes y disvalores de un kirchnerismo ladrón y autoritario. Desaforado le gritaba cagón en un croata al lado de la raya. Ya vimos como maltrató a un esforzado policía que cumplía con su trabajo, como lo humilló, borracho diciendo que ganaba 100 pesos.
Pero no quiero mezclar las cosas. Maradona también milita en ese populismo cleptocrático y también habla pestes de Sampaoli. Es que no le da el cuero. Vende humo bolivariano. Palabras rebuscadas y cero sacrificio y esfuerzo.
Querido Lionel.
¿Eso lo afecta en algo? Si es asi, sería bueno que lo grite. Ya estamos llegando al final de la obra de teatro. El telón está a punto de caer. Está claro que usted no nos pudo regalar una copa del mundo como si hicieron Menotti, Kempes y Maradona. Pero bueno, no siempre se puede. No lo condeno por eso. Solo le pido que explique porque no estuvo e la cancha. Que hable, que se saque esa careta de pantriste que nos comunica sufrimiento. Si la está pasando mal sería bueno que lo diga. Que diga porque. Tal vez eso lo ayuda a liberar esa carga y a nosotros nos permite ayudarlo.
Querido Lionel.
Con todo respecto. Piense en los argentinos. Necesitamos una alegróa. De futbol somos. Y estamos hechos pelota.
Día de la bandera – 20 de junio 2018
Me gustaría arrancar con una pregunta en este día de la bandera tan particular. Es un día triste, casi de bandera a media asta porque la democracia fue cercenada por grupos minoritarios y violentos que lograron su objetivo: que el presidente Mauricio Macri no participara del acto en Rosario. Estamos hablando de un jefe de estado elegido democráticamente que le gano al peronismo tres elecciones consecutivas. Les guste o no su política, para cambiar las cosas de raíz deberían ganar las elecciones y no romper todo, generar caos e incendiar la convivencia pacífica. Entre los que eligen las caras tapadas, los palos, las bombas molotov y las piedras hay grupos extremos de la izquierda que nunca logra el apoyo de más del 2 o 3% de la población y del kirchnerismo que no está del lado de la libertad y la honradez. Solo quieren derrocar a Macri para que Cristina y Hugo Moyano no vayan presos como corresponde.
Hoy todos los argentinos debemos recordar a Manuel Belgrano el creador de nuestra enseña patria que dijo “Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria. Me conformaría con ser un buen hijo de ella”.
Los soldados de Cristina no dicen una palabra del militar que fue el emblema del chavismo castrense que quisieron instalar y no pudieron: hablo del general César Milani. Ese es el tamaño de la diferencia de los valores que defendemos quienes creemos en la democracia y los que fogonean el populismo autoritario. Para poner bien en claro esto, nos ayudamos con una comparación entre el general Belgrano, el líder de la inmensa mayoría de los argentinos y Milani, el general que nos quisieron vender como nacional y popular y era un genocida y un ladrón.
De Belgrano a Milani. Son dos apellidos que identifican la caída libre de nuestros valores y de nuestras esperanzas. De Belgrano a Milani. De la gloria a Devoto. Dios los cría y la actualidad los amontona.
El sueño de Belgrano fue que esa bandera fuera el símbolo de la unión nacional que integrara a nuestro pueblo, llena de orgullo y bizarría.
Milani sigue preso y cada día se le acumulan más causas. Está acusado de delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Además, el periodista Hernán Capiello descubrió una escucha que señala al general cristinista como el culpable de haber creado una red de espionaje ilegal para extorsionar periodistas independientes y políticos opositores.
Fue denunciado en Tribunales por haber aumentado partidas presupuestarias en forma indebida para incorporar personal en forma irregular y para comprar materiales tácticos y tecnológicos de última generación. Algunas de esos aparatos sofisticados y carísimos no aparecen por ningún lado. ¿Lo estarán utilizando los K en la conspiración contra Macri?
De Belgrano a Milani. Ambos fueron generales del Ejército Argentino y sin embargo representan valores absolutamente antagónicos. Belgrano y Milani son como el día y la noche. La cara luminosa y la cara lastimosa de nuestras Fuerzas Armadas.
El general Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González, es el emblema de la patria que soñamos y necesitamos construir con aquel ejemplo de cuando triste la patria esclavizada, con valor sus vínculos rompió.
El teniente general Cesar Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, es el ícono del país fracturado, saqueado y espiado que dejaron más de 12 años de kirchnerismo feroz.
Milani fue el preferido de Cristina, el amigo de Hebe de Bonafini y el socio de Guillermo Moreno. La justicia lo considera integrante de los grupos de tarea del terrorismo de estado. Y con poder suficiente como para obstruir la investigación o fugarse si fuera necesario. Encima la investigación por la desaparición del soldado Agapito Ledo en Tucumán sigue avanzando a paso redoblado.
Belgrano dijo que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples. Combatió contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Defendió la libertad de prensa y la modernización y trajo de Europa las ideas más avanzadas de soberanía y emancipación.
Milani también está procesado por enriquecimiento ilícito. No pudo explicar de dónde sacó el dinero para comprar una mansión de 1.150 metros cuadrados en La Horqueta, uno de los barrios más caros de San Isidro. Mintió descaradamente sobre un préstamo de 200 mil dólares que nunca se hizo.
Belgrano nació en cuna de oro y murió en la más terrible de las miserias. Se fue al cielo de la historia vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. El mármol de una cómoda de su casa sirvió de lápida para identificarlo. Sus restos descansan en el atrio del convento de Santo Domingo y su monumento fue construido con el aporte del pueblo. En la función pública se empobreció lícitamente.
Milani tuvo y tiene como amigos a fascistas criminales violadores de los derechos humanos como Eduardo Enrique Barreiro, el comodoro Luis Fernando Estrella y el coronel Marcelo Oscar Granitto. Según la escucha que se conoció en la investigación que el fiscal Alberto Nisman hizo de Cristina, Milani llegó a ser el máximo espía con estructura propia gracias a su amistad tan peculiar con Nilda Garré.
Belgrano fue un progresista moderno. Protegió siempre a los más desprotegidos, a los más humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Apostó al progreso y al bienestar de la gente. Le dio a la tierra el carácter de generadora de riquezas e inventó el impuesto a las tierras improductivas.
Milani, descontrolado y delirante, quiso fundar un ejército chavista pero hoy es empresario en chacinados y embutidos. Tiene un par de pancherías en sociedad con otro patotero derechoso pero civil llamado Guillermo Moreno. Tal vez haya encontrado su lugar en el mundo justo unos meses antes de que la justicia lo condene a la cárcel. Por ladrón y por golpista.
Belgrano fue un hombre culto, una suerte de renacentista. Pasó por Salamanca y Valladolid, hablaba y leía perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Redactó junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Combatió en las invasiones inglesas y se hizo general de la Nación porque la patria lo necesitó pese a que su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista.
Milani representa la máxima claudicación del kirchnerismo en el tema de los derechos humanos. No solamente por su actuación repudiable durante la dictadura.
Belgrano donó sus sueldos para levantar la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Les salvó la vida a la esposa y a la hija del general San Martín. Belgrano cohesiona a los argentinos detrás de su ejemplo. Es una figura indiscutida como emblema del país que queremos. La etimología de la palabra bandera lo dice todo: viene de banda, de lazo que amarra, que nos liga y nos mantiene abrazados en forma estrecha. Nos une en nuestra identidad. Es el espejo en donde todos los dirigentes políticos deberían mirarse. Una bandera de austeridad republicana.
Debo pedir disculpas por esta comparación incomparable y porque todas las comparaciones son odiosas. Pero estos dos generales cargados de nombres propios nos muestran la cumbre y la decadencia de las ideas, las capacidades estratégicas y militares y también de la moral y la ética. De Belgrano a Milani, nuestra patria describió una parábola descendente que nos alejó de nuestras mejores utopías y nos acercó peligrosamente al país del autoritarismo cleptocrático que tanto daños nos hizo. De Belgrano a Milani. ¿Cómo hicimos para caer tanto? ¿Qué hicimos para merecer esto? ¿Qué general defienden los que no quieren que un presidente democrático participe de un acto? ¿De qué patria nos hablan?
De la patria de todos o de la patria de los corruptos y los ladrones. La bandera de Belgrano o de Milani. El pueblo elige.