Ojalá esta columna sirva como un abrazo solidario y agradecido a Nicolás Wiñazki. Ojalá estas palabras sirvan para decirle al querido Nico que estamos a su lado, que cuente con nosotros y que codo a codo y espalda contra espalda, vamos a defender la libertad de prensa y vamos a seguir denunciando a los delincuentes más corruptos del Kirchnerismo y a sus brigadas patoteras y violentas.
Nuestro compañero Nicolás fue agredido anoche a una cuadra del Congreso de la Nación. Le avisaron que se fuera por el Senado porque por la puerta de Diputados estaba “La Cámpora”. Pero apenas llegó al garaje para retirar su auto, cuatro cobardes comenzaron con el ataque. Primero lo insultaron. Después le tiraron una lata de cerveza que no llegó a destino. Y al final, los cuatro lo rodearon para sacarle el celular donde Nico los había filmado y uno le pegó en la cabeza.
Los jóvenes que son unos fanáticos antidemocráticos cometieron varios delitos. Es tragicómico que hayan acusado a Nico de “vende patria”, justamente los adoradores de Cristina y su cártel de la corrupción. Ellos vendieron la patria y se llevaron el dinero a su casa. En sus bolsos, en sus bóvedas. No hay antecedentes de un gobierno democrático como el de Cristina y Néstor que hayan cometido tantos delitos y que le hayan robado tanto dinero al pueblo. ¿Quién es el vende patria, entonces? Nico recién ahora pudo comprarse una auto con mucho esfuerzo, alquila su casa, mantiene a sus tres hijos con dignidad y eso que a sus 38 años ya es una estrella del periodismo, tal vez el mejor de su generación. Con coraje y astucia profesional reveló varios de los casos más obscenos de estafas realizadas desde el estado por funcionarios kirchneristas. Destapó el tema Ciccone, la ruta del dinero K, Hotesur y decenas más. Fue una pesadilla para los ladrones de estado. Solo con su inteligencia, con su ética a prueba de balas y con su computadora puso de rodillas a muchos poderosos que tiemblan cuando Nicolás los investiga. En “La Dueña”, el libro que escribió con su viejo, el gran Miguel, narró “la historia oculta de los negocios secretos, los vínculos personales y la salud de la mujer más poderosa, mas amada y más odiada de la Argentina”. Así dice la tapa, típicamente majuliana. Y Jorge Lanata, el padre periodístico de Nico, su maestro, escribió: “La dueña no es un libro, es una bomba”.
Los cuatro matones que agredieron anoche a Nico también le dijeron “oligarca” como si Lázaro, Cristóbal, el Caballo Suarez, Cesar Milani, Boudou y Ricardo Jaime o la mismísima Cristina, fueran carmelitas descalzas o austeros revolucionarios al servicio de los más humildes. La oligarquía kirchnerista hizo un daño terrible en este país. Sobre todo con el autoritarismo y el odio que instalaron. Lo más grave que ocurrió anoche es que estos sátrapas le dijeron a Nico: “Cuando volvamos, te vamos a matar”. ¿Escuchó bien? “Cuando volvamos, te vamos a matar”. Y yo les creo. Están tan enfermos de sectarismo, que si vuelven al poder serían capaces de asesinar. De hecho, los Montoneros que son el grupo que admiran y en el que abrevan, ya lo hicieron. Creyeron que el poder nacía de la punta del fusil y así nos fue a los argentinos. Al terrorismo foquista, suicida e infantil le siguió el terrorismo de estado de la dictadura militar y este país ingresó en su máxima tragedia y quedó herido de muerte y desapariciones. Cinco por uno, no va a quedar ninguno, gritaban. Y casi lo cumplen. Mandaron al muere a una gran parte de la generación. Los empujaron a una contraofensiva donde los mataban como moscas cada vez que cruzaban la frontera.
Ojalá los cuatro agresores de anoche sean identificados y paguen por el delito que cometieron. Ojalá la policía los encuentre y la justicia los castigue. Porque en el otro ataque que sufrió Nicolás, en el 2016, nunca hubo novedades. En La Plata estaba haciendo una nota y un troglodita le metió una trompada en el ojo y salió corriendo. Nunca se supo nada del agresor. Y eso que estaba filmado.
Miguel, su padre, en aquel momento escribió en Twitter:
“Desbocado y a traición una bestia golpeó en la cara a Nico mientras estaba trabajando. Ni olvido ni impunidad”. Pero hubo olvido e impunidad.
Por eso la de anoche no fue la única apretada que sufrió Nico. Pero ojalá que sea la última.
No creo que esto se detenga si los dirigentes políticos del cristinismo no repudian lo que sucedió. Cristina no lo hizo nunca. Jamás le dijo a su tropa que sean pacíficos y no apelen a los golpes. De hecho Julio Bazán de TN tuvo que padecer algo mucho más grave. Lo podrían haber matado porque le tiraron brasas ardientes en la cara y tuvo que ser internado. Sin embargo Leopoldo Moreau, el que llevó al radicalismo al resultado más humillante de su historia, se negó a repudiar aquella agresión y la justificó. Solo en este país un intolerante y un cuatro de copas que no representa a nadie, puede ser el presidente de la Comisión de Libertad de Expresión como es actualmente. Un títere llamado Jorge Capitanich, en el 2015, rompió el diario Clarín ante las cámaras de televisión ofuscado por una nota de Nicolás Wiñazki sobre el caso Nisman.
Nicolás ama la libertad y por eso fue detenido en el aeropuerto de Caracas por los servicios secretos del chavismo. Le hicieron pasar un momento muy desagradable junto a Jorge Lanata.
Como se ve, para Nicolás no fue fácil cumplir con su sagrada tarea de informar. Tuvo que pagar costos muy altos. Anduvo 8 meses con dos policías de custodia. Su auto apareció envuelto en alambre de púa.
Hoy queremos y debemos abrazar a Nicolas Martin Wiñaski. Es un gordo bueno al que todo el mundo quiere. Ama las lapiceras, las corbatas, un día me regaló una y los tangos de Goyeneche y Edmundo Rivero tanto como a los Rolling Stones y Sumo. Estudió letras y lee con placer a Gay Talese. Es un hijo de tigre. Su viejo es profesor y licenciado en Filosofía, escritor, ensayista y maestro de periodistas. En su larga dedicatoria del libro “Fueron por todo” escribió lo siguiente: “A todos los que se animaron estos años a denunciar casos de corrupción. Los persiguió el Estado. Nunca voy a olvidar eso. Tampoco a quienes pusieron la cara para defender a delincuentes y atacar a los honestos: gracias, ahora sabemos quién es quién”.
Este país muchas veces es el reino del revés, como decía María Elena Walsh. Nadie baila con los pies, un ladrón es vigilante y otros es juez y que dos y dos son tres. Anoche Nicolás tuvo que salir de la escena en patrullero, como si fuera un delincuente. Justo él que es la imagen de la honradez. Y los verdaderos delincuentes se fueron como panchos por su casa. En Hipólito Yrigoyen y Combate de los Pozos, a metros del Congreso de la Nación.
Hay que abrazar a Nicolás. Es querible, carismático, desbolado, siempre anda con carpetas y papeles que luego van a parar a tribunales y ponen en dificultades a los que nos robaron durante más de 12 años.
Nicolás Wiñaski es un periodista de investigación que enorgullece nuestro maravilloso oficio. Es una gigantesca piedra en el zapato de los malandras de estado. Es un compañero de trabajo y un ejemplo para todos. Un abrazo gigante para Nicolás. Y para sus atacantes cobardes, como dijo Miguel. “Ni olvido ni impunidad”. Que así sea.
Chau Ballestero, chau – 9 de mayo 2018
Acaba de sonar un tiro para el lado de la justicia. El juez Jorge Ballestero (a) Paty renunció a su cargo en la Cámara Federal Porteña. Lo hizo mediante una escueta nota dirigida al ministro de justicia Germán Garavano. Es una muy buena noticia para la inmensa mayoría de los argentinos que quieren que se termine la corrupción y la impunidad en nuestro país y que los corruptos vayan a la cárcel y devuelvan los dineros que le robaron al pueblo.
Ballestero es un personaje histórico de Comodoro Py. Carlos Menem lo designó a cargo del juzgado federal Nro 2 y el kirchnerismo lo ascendió a camarista. Se hizo más conocido por el ciudadano común cuando, mediante un fallo insólito que firmó junto a su compinche el doctor Eduardo Farah, dejaron en libertad a Cristóbal López y a su socio Fabián de Souza. Esa decisión generó una conmoción y un tsunami de bronca entre la mayoría de la gente. Fue tan fuerte la cuestión, que hasta el propio presidente Mauricio Macri dijo que se había indignado. La credibilidad de la justicia en todas las encuestas se cayó a pedazos. Porque no solamente excarcelaron a estos dos delincuentes que estaban presos. Encima cambiaron la carátula para que dejaran de ser acusados por lo que realmente hicieron es decir una defraudación al estado de 21 mil millones de pesos a valores de hoy. Pasaron a ser unos corderitos, acusados apenas de ser unos simples evasores.
Ese fue el objetivo que se logró a medias. Porque la mentira tiene patas cortas y en pocos días sus superiores corrigieron ese fallo y devolvieron a Cristóbal y de Souza a la cárcel y la carátula volvió a ser la original que habían resuelto el juez Julián Ercolini y el fiscal Gerardo Pollicita.
Aquella bronca ciudadana general del comienzo se expresó incluso a través de una manifestación de protesta en la que el prestigioso constitucionalista Daniel Sabsay y el presidente del Colegio de Abogados, Guillermo Lipera fueron los oradores que exigieron la independencia de la justicia.
Pero las cosas se complicaron para estos jueces cuando la doctora Elisa Carrió denunció que habían cobrado coimas para cometer semejante salvajada ilegal. La propia Corte Suprema de Justicia se vió obligada a reclamar una investigación sobre el patrimonio de Ballestero y sobre el mecanismo que utilizó para conformar la cámara sumando a Farah para poder desempatar con el voto de Leopoldo Bruglia que se opuso a esa incalificable operación.
La diputado Elisa Carrió conoce bien a Ballestero. Dicen que ella se lo comió en un Paty, jugando con las palabras y el apodo del magistrado que renunció hace unas horas. Es que Carrió y su amigo del alma de entonces, el diputado socialista Alfredo Bravo le hicieron dos pedidos de juicio político. Uno por el sospechoso comportamiento ético que tuvieron en la investigación de lo que se conoció como la mafia de oro y otro porque ni su patrimonio ni su nivel de vida se correspondían con sus ingresos. No podía explicarlo en aquel momento y mucho menos ahora.
En estos días fue el diputado Pablo Tonelli, Presidente de la Comisión de Disciplina y Acusación del Consejo de la Magistratura el que exigió que se revisaran sus declaraciones juradas en sus anexos tanto privados como públicos. Todos coinciden en que no puede justificar la fortuna que atesoró en estos años.
Frente a semejante embestida los jueces resolvieron huir de la Cámara y dejarla vacía. Eduardo Farah solicitó un traslado a otro fuero y Ballestero pidió licencia por problemas de salud y acaba de renunciar a su cargo. Dos menos. Dos jueces que mancharon la justicia y la pusieron al servicio de sus intereses y de sus amistades políticas. Le recuerdo que en su momento la sala que integraban Ballestero y Farah con el juez Eduardo Freiler era conocida como la sala K, en obvia referencia a los bien que le iba a los funcionarios en ese ámbito. Le recuerdo que Freiler, también enriquecido ilícitamente a la velocidad de la luz y con bienes de un verdadero magnate, debió irse producto del juicio político que lo destituyó.
Es verdad que Ballestero tiene un par de intervenciones quirúrgicas en su corazón. En poco tiempo le colocaron 8 stents. Pero también es cierto que presentó su renuncia como una forma de evitar el escarnio de una destitución y para no perderse la jugosa jubilación que le espera.
Una investigación de Nicolás Wiñazky reveló los contactos de Ballestero con el grupo Oil Combustibles, la empresa Indalo y sus dueños, Cristóbal López y Fabián de Souza. Un empresario que fue nexo entre Daniel Scioli y Cristóbal acompaño al juez a Uruguay por apenas un día y a España por tres días. Eso llamó la atención porque fue justo en momentos en que Ballestero se hizo cargo del expediente de Cristóbal y compañía. ¿Habrán ido a hacer algún depósito bancario?
Eso por un lado. Pero además hay otro vínculo. Karina Rubín es directora de una empresa satélite de Oil. ¿Quién es ella? Es la ex esposa de Fabián de Souza hoy en pareja con el doctor Carlos Morales que es socio de Julio César Ballestero (a) “Coco”, el hermano de Paty Ballestero. Es un dato para tener en cuenta. Y como si esto fuera poco, la pareja vive en un departamento de Madero Center que pertenece a Cristina Fernández de Kirchner, no sé si la ubica y obviamente son vecinos con Cristóbal. Todo queda cerca y en buena vecindad. Funcionó a full la Unidad Básica Puerto Madero del kirchnerismo. Hasta la Rosadita tuvo su lugar para contar miles de dólares sucios que hubo que lavar.
Hablando de vecinos, el juez que acaba de renunciar tuvo una mala experiencia en el Tortugas Country Club donde había alquilado y pagado dos años de adelanto. Otros socios lo escracharon y obligaron a que se fuera de ese barrio cerrado por la mala imagen de Ballestero que había vendido una mansión en el country Mayling.
El día que Ballestero y su cómplice Farah liberaron a Cristóbal y su socio, el ingenio de Rolo Villar fue demoledor. Cristóbal había dicho a los movileros en la puerta de su casa que había estado secuestrado. Rápido de reacción para editorializar con ironía, Rolo dijo que eso confirmaba que “habían pagado el rescate”. Es lo que sostiene Elisa Carrió que lo denunció ante la justicia.
Ballestero ya no será más juez y esa es una buena noticia producto de la reacción popular a través de las redes y de las marchas callejeras. De algo sirven las protestas ciudadanas. De algo sirve el compromiso ciudadano. Es cierto que hubiera sido preferible que Ballestero no pudiese jubilarse y que fuera sometido a juicio político para su destitución. Pero también es verdad que ese es un proceso largo y que de todas maneras los delitos que hubiera cometido no prescriben y se podrán investigar a fondo como está ocurriendo actualmente con Norberto Oyarbide.
El kirchnerismo intentó colonizar la justicia y utilizó varios mecanismos. La camiseta partidaria de Justicia Legítima, las órdenes de Alejandra Gils Carbó que tampoco está más y la corrupción y la extorsión. La derrota electoral de Cristina y su banda entre otras cosas posibilitó que lenta pero inexorablemente, la justicia vaya recuperando su honradez y su prestigio. Manos limpias, unas cortas y frente alta necesitamos de todos los jueces. Sin eso no hay República. Y sin República no tenemos futuro. Chau Ballestero, chau. La buena noticia es que Jorge Ballestero no es más juez. Será justicia.
Vade retro FMI – 8 de mayo 2018
Otra vez sopa. Parecía que la historia ya había superado esta idea nefasta de pedirle un crédito al Fondo Monetario Internacional. Son un grupo de burócratas que no acertaron nunca con las soluciones económicas y que, encima, les importa un carajo lo que pase con la democracia y los sectores más vulnerables. El Fondo es mala palabra. Lamentablemente el gobierno de Mauricio Macri acaba de tomar la peor de las decisiones. Más allá de sus buenas intenciones y de su expresión de deseo que esto sirva para fortalecer el desarrollo y el crecimiento y proteger a los más desprotegidos. Nunca nos fue bien con el Fondo. Nunca fue un bálsamo para nuestros problemas. Todo lo contrario, siempre sus recetas ortodoxas e insensibles fueron un remedio peor que la enfermedad. No creo en lo que dijo el ministro Nicolás Dujovne de que este Fondo es más buenito y que no va a exigir ajustes más drásticos y despidos masivos y que apoya el programa gradual de Cambiemos. Toda esta crisis logró que las mayores debilidades del gobierno de Macri afloraran a la superficie en forma descarnada. Una de ellas es que tiene muchos ministros de Economía y no tiene ninguno. No hay alguien de la espesura política y de la envergadura técnica que sea capaz de monitorear todos los botones de un tablero complejo donde hay que ir gambeteando con motricidad fina todas las bombas que dejaron Cristina y sus muchachos. Atomizadas las decisiones, muchas veces fueron contradictorias y chocaron entre sí.
Es cierto que somos muy vulnerables a la situación externa. Nuestra deuda es descomunal. Los vientos de los aumentos de las tasas en Estados Unidos o el crecimiento del precio del petróleo generan resfríos en los países de la región. A nosotros nos producen una pulmonía doble.
Yo no dudo que Macri nos esté diciendo la verdad. Pero creo que está profundamente equivocado y que el mejor equipo de los últimos 50 años debe poner a los titulares, como dijo con ironía y certeza Alejandro Borensztein.
Es cierto que muchos sectores de la oposición se han comportado con demagogia y con mezquindad electoral. Es cierto que Cristina y su banda no tienen otro objetivo que convertir a Macri en De La Rúa y sueñan con que huya en helicóptero de la Casa Rosada. Solamente un 2001 puede hacer volver a Cristina al poder y salvarla de la cárcel. Mientras el país tenga racionalidad y los números de la pobreza y la desocupación sigan bajando como hasta ahora, aunque sea lentamente, las ex presidenta solo tiene destino de presidiaria.
Volver al FMI es un manotazo de ahogado que difícilmente pueda ayudarnos. Ojalá me equivoque. Pero fue una decisión tomada entre gallos y medianoche con una alta carga de desesperación y si se me permite, de amateurismo. Le subieron el precio.
El Fondo no nos va a regalar el dinero. Tal vez las tasas sean más baratas como dice Dujovne, aunque tengo mis dudas. Caputo dijo que nos estábamos endeudando al 4% y que ya tenía el 85% del financiamiento para este año en el bolso. ¿Qué pasó entonces? ¿Quién miente?
Además, no es tan grave lo que viene de afuera. No hay que poner las culpas en los vaivenes económicos externos. La herencia maldita de Cristina es brutal. Pero precisamente por eso, se necesitaban acuerdos políticos y sociales que no se hicieron. Por eso había que aumentar la base de sustentación política pero el gobierno siempre rechazó esta idea con una cuota de soberbia.
Un economista muy importante me dijo que esto era un “papelón de los inútiles que están en economía con el presidente”. Y le aseguro que el que lo dijo es más macrista que Macri. Dice que su impericia le comió una parte de la imagen positiva al presidente.
Si algo faltaba para unir a toda la oposición en contra era esta decisión. Volver al Fondo es darle pasto a las fieras de Cristina. Y se corre el riesgo de abandonar las políticas desarrollistas y sensatas que estaban mejorando la situación del país.
Dujovne repitió como un autómata lo que parecía una fórmula: Esto es para cuidar a la sociedad y a los que menos tienen. Lo dice con una frialdad técnica que asusta.
Por ahora no hay datos concretos. No se sabe el monto que se le va a pedir al FMI ni que tasa de interés vamos a pagar ni que condicionamientos van a poner. Solo se sabe que la directora habló con Dujovne y con Macri y que comenzaron las negociaciones. Algunos hablan de pedir 20 mil millones de dólares pero es todo especulación por ahora.
Estamos ante una tormenta creada por el grupo de economistas de Macri.
El gobierno está pasando por su peor momento. Con el terremoto cambiario, en poco tiempo, perdió 6 mil millones de dólares, más del 10 % de las reservas. Con la sequía, perdió otros 6 mil millones de dólares de las cosechas. Pero lo más importante es que perdió una porción de su credibilidad, una parte de la confianza que un sector de la población había depositado en él. Eso aparece claramente en todas las encuestas serias. La caída de su imagen positiva y su intención de voto. Pero está claro que en los últimos días perdió la iniciativa política y fue corriendo detrás de los acontecimientos.
Hace un mes el debate en el oficialismo era quien iba a ser la compañera de fórmula de Macri para lograr la casi segura reelección en el 2019. Algunos proponían a Carolina Stanley. Otros decía que había que repetir la fórmula con Gabriela Michetti. Sin embargo hoy, producto de errores económicos no forzados, de falta de muñeca y vocación política y de cierta soberbia a la hora de expulsar distintos funcionario de gran nivel, el debate es otro. La pregunta no es quien será la compañera de Macri en la reelección. La pregunta hoy es como hará para ganar en primera vuelta porque en un balotaje podría llegar a perder y de qué manera va a recuperar con firmeza el timón del rumbo que lleve a la Argentina a salir de años de atraso y populismo autoritario y cleptocrático.
El camino hacia el 2019 ya era muy angosto y se hizo más angosto todavía. Las bombas de tiempo que dejó el cristinismo son infinitas y algunas ya empezaron a explotar.
Tal vez sea la hora de relanzar el gobierno. De oxigenar el gabinete con nuevas figuras, de empezar a hacer política ampliando la coalición, de comunicar en serio y dar la batalla en los medios con gladiadores de Cambiemos que expliquen didácticamente y defiendan todas las decisiones.
A este gobierno no le sobran funcionarios de gran capacidad de gestión. Y le faltan decenas de cuadros políticos que puedan prever y anticiparse a situaciones negativas, generar nuevas alianzas y diseñar escenarios superadores que le den más potencia al gobierno y más nafta para llegar al 2019 y aprobar esa vergonzosa asignatura pendiente que tenemos institucionalmente los argentinos: que ningún presidente no peronista haya terminado su mandato en tiempo y forma.
Pero no puede darse el lujo de no contener en su espacio a dirigentes muy útiles como Alfonso Prat Gay, Carlos Melconian, Alberto Abad, Ernesto Sanz, Ricardo Buryaille, Isela Constantini, Emilio Monzó o Miguel de Godoy. En lugar de sumar figuras a su elenco de gobierno, en lugar de abrir sus puertas y sus dogmas, se cierran cada vez más sobre lo conocido y eso le hace cometer cada vez más errores.
Lo digo con todas las letras: creo que el presidente Macri está demasiado jugado a las decisiones de una sola persona: Marcos Peña. Todos los debates o miradas diferentes terminaron con el alejamiento del gobierno y del espacio de quienes osaron disentir con “los ojos” de Macri. Eso es por lo menos sectarismo. Muchos dicen que también, altanería. Macri debe abrir todas las puertas a los hombres de buena voluntad que quieran colaborar con este momento histórico. No tiene que cerrar nada.
Peña es un hombre inteligente, honrado y capacitado pero cada vez más encerrado en sus certezas e impenetrable para las miradas divergentes.
Es tan blindada la gestión que cada tanto se le retoban dirigentes del Pro y también por supuesto del radicalismo y la Coalición Cívica. Ayer estuvieron reunidos con sus aliados y no les dijeron una palabra de volver al Fondo.
Todo lo que Mauricio Macri perdió en intención de voto no lo sumó ningún dirigente. Por ahora no hay ningún liderazgo competitivo en el peronismo. Pero las crisis son fabricantes de candidatos ganadores. El kirchnerismo, aún en su apogeo perdió en el 2009 con un casi ignoto Francisco de Narváez y eso que en la otra boleta estaban Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa. Cuando la bronca crece, cuando las crisis se hacen recurrentes, el ciudadano siempre encuentra un instrumento para castigar al oficialismo y hacer oír su reclamo.
Una puntal mediática de Cambiemos como Mirtha Legrand acaba de decir que se siente desilusionada y defraudada por este gobierno. Eso es simbólicamente grave porque significa que la comunicación oficial fue tan mala que no pudo convencer ni a Mirtha Legrand que vamos por el camino correcto.
Hoy Macri es lo menos malo. Pero alguien debería pagar por haberle hecho decir que ya había pasado lo peor. O que era fácil derrotar a la inflación. Dejaron pasar dos momentos de gran fortaleza política como sus triunfos electorales para convocar a acuerdos de estado como el tema energético o la reforma laboral, por ejemplo. Ahora desde la debilidad y con la campaña electoral que se lanzará después del mundial, la convocatoria es mucho más complicada.
El gobierno tiene que ponerse el casco y entrar en operaciones. Dar ejemplos de austeridad franciscana incluso exagerados, mostrar hiper actividad, exhibir y defender sus logros que son muchos y dar todas las batallas culturales y mediáticas para derrotar a la demagogia destituyente de un cristinismo que sabe que la única posibilidad que tienen de volver al poder es produciendo un 2001. Y en eso están: poniendo trabas y zancadillas a cada rato. Cristina sabe que ella y su cartel de corrupción solo se pueden salvar de la cárcel con un Macri debilitado y con un país en ruinas. Esa es su principal tarea. La de Macri es todo lo contrario. Ayudar a parir un país nuevo, productivo, con menos pobreza y desocupación y con una ciudadanía detrás de la epopeya de convertirnos en una verdadera República. Sin mafias ni golpistas. Con progreso y libertad. Y sin el Fondo Monetario Internacional. Vade retro, satanás.