La caricatura K – 26 de marzo 2018

Aquí se queda la clara/ La entrañable transparencia/ de tu querida presencia/ comandante Che Guevara/.
El micrófono lo puso en movimiento Ignacio Copani con el acompañamiento de la voz grave de Adriana Varela. El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa se hizo cargo de ese himno cubano de Carlos Puebla. Se sumaron al coro Daniel Filmus, Jorge Taiana, Axel Kicillof y el periodista Gustavo Silvestre. Las voces cada vez más fuertes llenaron el aire de Le Clac, el restaurante de la Avenida de Mayo. Estaban inflamados de ideología, concentrados, como quien recita el padre nuestro en la Iglesia: Seguiremos adelante /Como junto a ti seguimos/
Y con Fidel te decimos:/Hasta siempre comandante.
Es insólito que a los kirchneristas todavía los excite la dictadura de los dinosaurios octogenarios que puso a Cuba entre los países con menos libertad y progreso del mundo.
En la marcha por la memoria del día del terrorismo de estado, el más trágico de la historia argentina hubo varias banderas del Che Guevara y muchos insultos a Macri calificándolo de basura de la dictadura. Pero la memoria es selectiva y profundamente manipulable: nadie habló del último detenido por sus violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar: el general Cesar Milani, al que Cristina y Nilda Garré, colocaron en lo más alto de la pirámide de las Fuerzas Armadas. ¿O Milani habrá sido ascendido por orden de Macri y no nos dimos cuenta? Porque además, está acusado de enriquecimiento ilícito. La manifestación, masiva como siempre, tuvo un enfrentamiento que ya es un clásico: Hebe Bonafini vs Estela Carlotto.
Es que la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, recibió el edificio de la tristemente célebre comisaría 5ta de La Plata, para construir la sede de un centro de la memoria. El acto tuvo mucho contenido porque en ese lugar estuvo secuestrada Laura, la hija de Estela y dio a luz a Ignacio Guido Montoya, su nieto recuperado. En esa catacumba también fueron despedazados los chicos de La Noche de los Lápices y estuvo detenido quien desapareció durante el gobierno de Néstor Kirchner, Julio Jorge López. Las fotos en los diarios muestran una imagen impensada: la gobernadora María Eugenia Vidal y Estela Carlotto, juntas, sonrientes, celebrando el traspaso del inmueble. Por eso Hebe de Bonafini, apelando a su histórico enfrentamiento con Carlotto, aprovechó para castigarla:
“recibir dinero de Vidal y abrir un centro con ella, es una bajeza única”. Hebe dijo eso y partió con su columna a la concentración acompañada en la cabecera no por Perez Esquivel, sino por Amado Boudou, un malandra de estado que pronto volverá a la cárcel por el caso Ciccone, el intento de apropiarse de la fábrica de hacer billetes. ¿Qué pensará Cristina de ese acercamiento entre Vidal y Carlotto? ¿Y Macri?
Porque Carlotto no aflojó ni un centímetro en sus críticas feroces hacia el presidente de la Nación: “Macri dijo que éramos un curro y mentirosos”, delante de los carteles que pedían la libertad de los presos políticos y de Milagro Sala. ¿A qué presos se referirán ¿ ¿A José López, Lázaro Báez y Ricardo Jaime? Otras pancartas aseguraban que a Santiago Maldonado lo mató el estado y el gobierno. Como si no estuviera probado que se ahogó en el río Chubut.
Carlotto también se rodeó en el escenario de dos recientemente liberados: Carlos Zannini y Luis D’Elía. Ambos se abrazaron con el estado mayor de La Cámpora encabezado por su comandante, Máximo Kirchner. Ambos señalaron a Macri como su carcelero y calificaron su detención como un ataque contra Cristina Fernández de Kirchner. D’Elía, democrático como siempre agregó que “hay que desalojar del poder a esta oligarquía” y que en la cárcel “solo están los pobres” y no hay “un pabellón que se llame Panamá Papers”.
Dentro de poco tiempo van a salir libres Fernando Esteche y Jorge Yussuf Khalil y, según dice la doctora Elisa Carrió, ya está en marcha el operativo para liberar a Julio de Vido. Su esposa, Alessandra Minnicelli (que también tiene preso al hermano, otro santo llamado Mono que integró la mafia de los contenedores de la Aduana) marcó distancias con Cristina de la que fue íntima colaboradora. La criticó por no haberla apoyado en los difíciles momentos que está pasando. Es más, dice Nicolás Wiñazky, que cuando De Vido vuelva triunfante y radiante a la Cámara de Diputados se cortará solo y armará un monobloque lejos de La Cámpora y Cristina y de la mano de Aníbal Fernández que también critica a la ex presidenta y a sus soldados camporistas.
Todas estas imágenes bizarras y caricaturescas tienen como telón de fondo que distintas instancias de la justicia argentina están investigando si el juez Jorge Ballestero recibió una coima millonaria en dólares por liberar a Cristóbal López y por cambiarle descaradamente la carátula. La Corte Suprema quiere saber si Ballestero hizo bien en no llamar a sorteo y llamar por teléfono a Eduardo Farah para que integrara la Cámara. Farah dice que no recibió un peso pero en 20 horas votó por la libertad de Cristóbal. Hoy la AFIP apeló ese fallo escandaloso.
El clima judicial está tan enrarecido que se rumorea que también va a salir en libertad Lázaro Báez. Cristina dijo en una escucha telefónica que ella no lo había usado de forro. El valijero arrepentido Leonardo Fariña aseguró que los 24 imputados van a terminar condenados, y que cada uno de ellos jugó un rol para lavar dinero y sacarlo del país por orden de Lázaro y que en todo este proceso cleptocrático kirchnerista se movieron alrededor de 22 mil millones de dólares.
Una verdadera asociación ilícita liderada por Cristina para saquear al estado como dijo el fiscal Gerardo Pollicita.
El ciudadano común mira azorado y con una mezcla de bronca y desilusión lo que está haciendo una parte de la justicia con este festival de excarcelaciones. Ya salieron siete detenidos: Amado Boudou, José María Nuñez Carmona, Cristóbal López, Fabián de Sousa, Roberto Baratta, Carlos Zannini y Luis D’Elía.
El fiscal Germán Moldes definió como “sobreseimiento encubierto” el fallo que liberó a Cristóbal y Elisa Carrió acusó a Javier Fernández, un antiguo operador de los pantanos de tribunales como el ejecutor de estos operativos de libertad para todos y todos. Y alertó sobre el desplazamiento del fiscal Carlos Stornelli en el caso más que turbio de Rio Turbio.
El fiscal dijo esta mañana que “es una decisión insólita, inédita y grave institucionalmente” y agregó:” El juez se dedicó más a mirar con lupa lo que escribí yo que a investigar”. Tal vez por eso la Oficina Anticorrupción pidió el apartamiento del juez Rodríguez y la pronta restitución de Stornelli.
Todos los mecanismos de la impunidad se pusieron en marcha. Están tirando de la cuerda. Están poniendo a prueba al sistema democrático para ver si es lo suficientemente fuerte y astuto para salir del barro en el que lo han metido.
Finalmente la amenaza de sublevación. Dicen los kirchneristas que estuvieron con Rafael Correa cantando loas al Che Guevara que hay un plan Condor judicial para poner presos a todos los ex presidente como el propio Correa, Lula y Cristina. Y que si Cristina va presa, habrá un levantamiento popular parecido al 17 de octubre de 1945.
La senadora por la minoría no está tan convencida de eso. Y mientras tanto, recibe a Zannini, baja su perfil, reza y opera para que caiga el gobierno de Macri. Todos los cristinistas y su caricatura saben que la única forma de salvarse de la cárcel es que Macri sea destituido. Y trabajan esforzadamente para lograrlo.

Astiz y el golpe – 23 de marzo 2018

Mañana se cumple un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976, el día más trágico de la historia argentina. Aquel golpe de estado encabezado por el general Jorge Rafael Videla y su banda instaló el terrorismo de estado. No lo debemos olvidar nunca más. Muchos jóvenes que no vivieron en carne propia lo que fueron los campos de concentración, la tortura y la desaparición forzadas de personas, necesitan informarse sobre el tema porque marcó a fuego la historia del país. Hay un antes y un después de la maquinaria de la muerte que instalaron los militares desde el estado para responder a la locura guerrillera de los que utilizaron el asesinato como instrumento político. Aquel golpe todavía nos sigue golpeando. Más allá de los intentos oportunistas del kirchnerismo de apropiarse de la fecha o de la brutal indiferencia del presidente Macri y gran parte de su gobierno, siempre hay que mantener viva la memoria.
No quiero entrar en la polémica legal sobre si Alfredo Astiz debe ir a prisión domiciliaria o no, por el cáncer que padece. Solo digo que es injusto aplicar las mismas reglas a los presos comunes que a los que cometieron crímenes de lesa humanidad que son imprescriptibles por definición. Pero la aparición de la figura del “Angel de la muerte” en las fotos de los diarios me lleva a recordar quien fue este sanguinario sujeto.
Era una Argentina invadida por sus fuerzas armadas. Habían asaltado el poder constitucional. En ese marco los grupos de tareas de la dictadura militar desaparecieron y asesinaron a Alice Domon y Leonie Duquet. Tal vez en ese operativo de las monjas francesas esté sintetizado todo el horror que instalaron en nuestra bendita Argentina.
Aquel lejano no tan lejano 8 de diciembre de 1977 en la parroquia de la Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal, hubo muchos chicos que rezaron el padre nuestro y tomaron la primera comunión. La iglesia se llenó de risas y travesuras. Pero cuando el sol se puso, otra luz de esperanza convocó a un grupo de argentinos sufrientes y luchadores que buscaban a sus hijos y familiares desparecidos.
Entre ellos estaban las dos monjas luminosas.
Leonie y Alice pertenecían a la congregación de hermanas de las misiones extranjeras dependiente de la diócesis de Toulouse, Francia. La primera vez que trabajaron juntas fue en 1967, en Morón. Enseñaban catecismo a los chicos con síndrome de down. Le pido que escuche bien este detalle que hace todo más incomprensible y trágico. Entre esos niños con dificultades neuro madurativas estaba el hijo de un oficial del Ejército, flaco y de piedra, llamado Jorge Rafael Videla. Una impresionante señal del destino.
Leonie dedicó toda su vida a ayudar a los pobres. Para probar su compromiso cristiano se fue a trabajar codo a codo junto a los indios en Malleo, al pié de la cordillera de los Andes. Alice comenzó su camino junto a los niños gitanos de Pau. Después se fue a vivir a Villa Lugano y se empleó como mucama. Comió sobras de basura junto a los más pobres de los pobres. Y hasta se sumó al esfuerzo de las Ligas Agrarias de Corrientes, pegadita a las taperas y a los menchos. Allí aprendió a andar a caballo y en poquito tiempo ya hacía las mismas tareas que los peones rurales.
Las dos se incorporaron de inmediato a la lucha por recuperar con vida a los desaparecidos.
El 8 de diciembre de 1977, el entonces teniente de Fragata Alfredo Ignacio Astiz, disfrazado de cordero, fingiendo que tenía un hermano desaparecido e infiltrado con el nombre de Gustavo Niño, tomó el camino de Judas y marcó con un beso a Alice para que la secuestraran junto a 7 personas más. Entre ellas estaban María Ponce de Bianco, la madre de Anita, mi antigua amiga, Esther Careaga y Azucena Villaflor, la madre que supo parir a todas las Madres de Plaza de Mayo. En el colmo del cinismo, los militares dijeron que se las llevaban por un tema de drogas. Dos días más tarde, los muy cobardes que se creían muy valientes, también se llevaron a Leonie.
Las dos monjas fueron torturadas y picaneadas desnudas en las catacumbas de la Escuela Mecánica de la Armada. Las dos fueron fotografiadas bajo un cartel de Montoneros con el burdo propósito de hacerle creer al mundo que esta organización las había matado. Aquel 8 de diciembre, que según el dogma de la iglesia dice que María, por un privilegio único fue preservada de la mancha original desde el primer instante de su concepción, los asesinos de uniforme mancharon de sangre los hábitos de una monja y la empujaron al precipicio de la muerte.
Las monjas, incluso después de muertas, les seguían dando pánico a los “gloriosos” héroes de la armada. Entonces, en una operación muy arriesgada que certifica su coraje ilimitado, llevaron sus cuerpos sin vida hasta el apostadero naval de San Fernando, las cargaron en una embarcación de la Prefectura, navegaron un rato y en un canal del Delta, las ataron con las cadenas del ancla y las tiraron al agua. Así de brutal. Así de impunes eran aquellos tiempos.
Algunas personas que se acuerdan recién ahora y levantan el dedito tienen patrimonios tan formidables como inexplicables. Por eso vale la pena recordar que tanto Alice como Leonie renunciaron a todo elemento material. Nunca cobraron un peso por nada. Se dedicaron de lleno a amar al prójimo como a sí mismas, a servir a los más necesitados. Entregaron todo y no pidieron nada. Jamás pertenecieron a un partido político ni ejercieron la violencia. Nunca en su vida empuñaron un arma, salvo el arma más poderosa de todas: la solidaridad.
Las vidas de Alice y Leonie son un espejo para que se miren muchos jóvenes que a veces tienen los valores cambiados y creen más en un teléfono celular o en la frivolidad del individualismo. En esas monjas hay un ejemplo ético. Los franceses no olvidaron y Alfredo Astiz, el ángel de la muerte, el que después se rindió cobardemente en Malvinas, fue juzgado en ausencia en Paris y condenado a cadena perpetua. En Suecia, hicieron lo mismo, por la desaparición de la joven Dagmar Hagelin. El cuervo de los ojos de hielo siempre se ensañó con las mujeres.
Las madres, por el contrario, se convirtieron en una bandera ética para el mundo civilizado porque jamás intentaron ejercer la justicia por mano propia. Solo pedían juicio, castigo y condena a los culpables. No querían impunidad. Y finalmente, después de mucho batallar, lograron que el Tribunal Oral Federal 5 condenara a Astiz y a otros 11 genocidas a penas de prisión perpetua. Eran el símbolo de ese campo de concentración llamado ESMA que se convirtió en un centro de exterminio. Pasaron por allí más de 5 mil detenidos desaparecidos y solo sobrevivieron 100. Así funcionó la maquinaria criminal del terrorismo de estado. Astiz, cruzado por una mueca sobradora, y varios lunares en la cara, casi como estigmas, tuvo tiempo para una provocación final: se colocó una escarapela argentina en su solapa. Nada podrá limpiar su conciencia sucia. Nada podrá dañar la emoción de haber derrotado a la impunidad. El ángel de la muerte está en la cárcel. Alfredo Astiz es un ave de rapiña que sobrevuela la conciencia nacional. No olvidar es el primer mandamiento. Memoria, verdad, justicia y condena, el único camino. Hasta que el golpe deje de golpear.

Weinberg por Gils Carbo – 22 de marzo 2018

Inés Weinberg de Roca y Alejandra Gils Carbó son el día y la noche. El futuro luminoso de la justicia que necesitamos y el pasado oscuro de la justicia que despreciamos. La doctora Weinberg fue propuesta por el presidente Mauricio Macri para ocupar el cargo de Procuradora General de la Nación en el que se jubiló velozmente Gils Carbó para intentar evitar la posibilidad de ir presa.
Repito, son el día y la noche.
Weinberg de Roca tiene una trayectoria profesional de excelencia y no se le conoce una sola mancha ni sospecha en su impecable legajo. Se recibió de abogada a los 21 años en la Universidad de Buenos Aires y se doctoró en la de La Plata. Después hizo su especialización en derecho internacional en el mundialmente prestigioso Instituto Max Planck de Alemania. Fue cesanteada por la dictadura militar por su defensa de los derechos humanos. Fue durante 6 años jueza en el Tribunal de Apelaciones de Naciones Unidas e integró el Tribunal Penal Internacional de Ruanda que juzgó el genocidio de la mayoría étnica Hutu sobre el pueblo Tutsi. Hoy es presidenta del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.
Gils Carbó, todo lo contrio. Fue a la justicia lo que Julio de Vido fue a la corrupción durante el kirchnerismo. Fue la jefa de operaciones sucias de Cristina. La autora material del escudo de impunidad que levantaron para encubrir a todos los funcionarios, cómplices y testaferros de la ex presidenta y su familia. Ella fue la que diseñó el plan de acoso y ataque judicial al presidente Macri, a sus funcionarios y a muchos periodistas independientes que cuestionaron el autoritarismo cleptocrático de Cristina y su banda.
Inés, como le dicen sus amigos, es hija de inmigrantes alemanes, habla 4 idiomas, escribió varios libros y tiene el apoyo incondicional de la doctora Elisa Carrió. No pertenece a ningún grupo político partidario y ostenta un nivel de autonomía absoluta. El juez Roberto Gallardo que es el enemigo número uno de Macri en la ciudad dijo de Weinberg de Roca que, si bien “no compartimos posturas filosóficas ni política” reconoció que la jueza “en muchos expedientes demostró su equidistancia, equilibrio e independencia”.
Alejandra, como le decía su comandante en jefe, Carlos Zannini, fue un durísimo ariete K en los tribunales, diseñó y supervisó la distribución estratégica de los fiscales de Justicia Legítima, agrupación de la que fue fundadora. Se tuvo que ir por tres motivos muy poderosos.
El primero fue su procesamiento por parte del juez Julián Ercolini. Un hecho inédito. La procuradora general fue acusada de administración fraudulenta porque en la compra del edificio que funciona como sede de su organismo se pagó una coima de 8 millones de pesos y en ese delito está directamente involucrado quien fuera su mano derecha.
El segundo cimbronazo, Gils Carbó lo sufrió cuando el juez Pablo Cayssails declaró inconstitucional el artículo que obligaba al juicio político como mecanismo de remoción de la procuradora. Eso no figura en la Constitución. Y esa resolución habilitó el camino para que, mediante un sencillo mecanismo de reforma de la ley del ministerio público, ella fuera destituída.
Y el último mazazo que recibió fue electoral. La paliza que Cambiemos le propinó al peronismo en general y a Cristina en particular.
Estos tres sablazos la dejaron sin respaldo político, sin argumentos legales, y acorralada por la investigación sobre un delito de corrupción. Fue too much, diría Cristina.
Inés Weinberg de Roca ahora debe superar todo el mecanismo por la Constitución para ser designada como Procuradora. Recibió hace unas horas el ofrecimiento del presidente Macri y ahora debe someterse a un riguroso examen y a audiencias públicas. Se abre un período de impugnaciones para que todo el mundo investigue su pasado y su actuación. Y si alguien encuentra algo inconveniente, ella deberá dar explicaciones. Necesita además, una mayoría calificada de votos en el Senado de la Nación. Los dos tercios de los legisladores. Por lo tanto tiene que conseguir el respaldo de 48 de los 72 representantes. Eso llevado al campo estricto de los números significa que sin el apoyo de, una parte, del bloque del Peronismo Federal no kirchnerista que encabeza Miguel Pichetto, le resultará imposible. Pichetto dijo que mirarán todo con una lupa gigante y está bien: es lo que tienen que hacer. Pero también es ecuánime decir que con esa lupa gigante, muchos de ellos, votaron a dos manos a Alejandro Gils Carbó.
Gils Carbó fue la titiritera de un estado mayor que más temprano que tarde entrará en el ocaso y fue la que hizo ingresar 1.500 militantes de La Cámpora para que tuvieran un centro de operaciones y sabotajes y cobraran jugosos sueldos para militar pagados por todos los argentinos. Fueron por todo, tal como había ordenado la jefa espiritual.
La doctora Elisa Carrió, fue la que sintetizo con mayor contundencia, el rol de Gils Carbó: “Utilizó su cargo para hacer negocios y para garantizar la impunidad de los que saquearon al país y que los más corruptos puedan seguir en libertad.”
Inés Weinberg de Roca no tiene relación alguna con los servicios de inteligencia ni con los actuales jueces y fiscales. Es alguien absolutamente incontaminado de las mañas de la justicia que tenemos. Es la persona ideal para meter el bisturí a fondo entre los fiscales y empezar una nueva historia donde no importe el padrinazgo político de nadie, donde no corra el dinero sucio y las extorsiones y los fiscales tengan un solo interés: perseguir la verdad y a los delincuentes y hacerlo con la mayor eficiencia y sin compromiso con nadie. Se abre una esperanza de refundar una parte por lo menos de la cuestionada justicia que tenemos.
Alejandra Gils Carbó continúa involucrada en el juicio penal por la coima inmobiliaria que también pagamos todos los argentinos. No hay antecedentes históricos de una procuradora procesada. Es la jefa de los fiscales que fue investigada por un subordinado como Eduardo Taiano. El juez consideró que hay elementos suficientes para acusarla de ser la autora ideológica del armado de una licitación a medida que terminó con el pago de una coima de casi 8 millones de pesos.
El delito del que está acusada tiene una pena de 2 a 6 años de prisión. Ya en julio del año pasado, Elisa Carrió dijo que Gils Carbó “es una delincuente que debería estar presa”.
Gils Carbó era un verdadero peligro institucional. Porque llenó de odio, revanchismo y militancia K un cargo que debería ser independiente. Eso es antidemocrático y desestabilizador.
Son institucionalmente graves las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para designar y trasladar fiscales a dedo y consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.
Gils Carbó entró por la ventana de la política luego de que Cristina y Amado Boudou humillaran a Esteban “El Bebe” Righi, el anterior procurador, que jamás dijo una palabra en su defensa.
Inés Weinberg de Roca si entra, lo hará por la puerta grande de los consensos democráticos y de una foja de servicio intachable. Y con la inmensa responsabilidad de poner fin a la justicia militante K y parir una justicia independiente, de prestigio social y excelencia profesional que cierre la brecha de desconfianza que hay con los argentinos.
Gils Carbó es el pasado y la corrupción
Weinberg de Roca ¿Será el futuro?