Hoy se hizo el acto central en reclamo de justicia a 26 años del atentado terrorista a la embajada de Israel. Hace un par de años, había un gigantesco globo ubicado en la esquina de Arroyo y Suipacha que decía: Acá había vida.
Parece que pasó un siglo pero, después de más de un cuarto de siglo la consigna del año pasado fue hacia adelante: “Paz sin terror”. Y la frase que articuló todo el homenaje y la exigencia de justicia de hoy fue “Solidaridad es memoria”.
Por primera vez desde el ataque a traición del terrorismo a la embajada, el acto se hizo en el Archivo de la Memoria, en la ex Escuela Mecánica de la Armada donde los argentinos recordamos el genocidio de Videla y compañía. Y también por primera vez el estado fue parte de los organizadores de las actividades. Por ley hoy es el día de la “Memoria y la solidaridad con la víctimas del atentado a la embajada de Israel.”
Aquella salvajada, aquel crimen de lesa humanidad produjo 29 muertos y 242 heridos y abrió las puertas al segundo atentado, dos años después en la AMIA y al tercer atentado a finales del kirchnerismo con el asesinato del fiscal Alberto Nisman. El hilo conductor se llama impunidad. La columna vertebral de esos tres hechos trágicos se llama complicidad y ocultamiento de estado. Son heridas que no cierran. Muertos que no descansan en paz. Es lo que la inmensa mayoría de los argentinos de todos los credos y todas las ideologías ansiamos construir: paz sin terror. Convivencia sin odio ni muertes. Diálogo sin violencia. En definitiva para decirlo con palabras de Domingo Faustino Sarmiento: civilización sin barbarie.
Mañana es shabat y por eso no ocurrirá lo mismo de todos los años: a las 14:50 no sonará, como un alarido de dolor la sirena con conmueve y convoca. Sonará pero no en la calle. Vibrará en nuestros corazones y en nuestra alma que es un agujero negro de luto. La vice presidenta de la Nación, Gabriela Michetti dijo que pese al paso del tiempo, para el actual gobierno, esclarecer estos hechos “es una prioridad”.
Es hora de contar la historia que le ya conté varias veces.
El día del horror multiplicado, mi hijo Diego tenía apenas dos añitos y estaba en pijama jugando en un living de Caballito con sus primas de Córdoba. Hasta en ese barrio se sintió como temblaba la tierra en ese terremoto de sangre y muerte provocado por los terroristas. Unos cuantos años después, fuimos a recorrer ese lugar con mi hijo. Me sentía con la obligación de contarle que había pasado aquel día en que sus juguetes se sacudieron en medio de sus risas de niño. Con la intención de perseguir la memoria, la verdad y la justicia le cuento lo que pasó el día que pisamos juntos ese lugar sagrado convertido en un cementerio colectivo.
Allí va:
– Papá, ¿Por qué me trajiste a esta plaza?
– No hijo…. esto no es una plaza.
– ¿A no? ¿Y esos árboles? ¿Y esos pájaros? ¿Y esa especie de lago que rodea este inmenso espacio vacío?
– Tenés razón, hijo. Parece una plaza pero no es una plaza. ¿O no ves que no hay hamacas ni toboganes?
– No entiendo… pá.
– Vení… vení …hijo, dame la mano. Vení… caminemos juntos por esta plaza que no es una plaza y yo te explico. Este es un lugar para mantener viva la memoria. Vos no te podes acordar porque hace 26 años, apenas tenías dos, pero aquí, en este lugar, la embajada de Israel desapareció de la faz de la tierra. Si… si algo parecido a lo que pasó en las Torres Gemelas en Nueva York: sin aviones pero con el mismo odio.
Uno va caminando lentamente de la mano con su hijo y es como si recorriera esos gigantescos descampados a los que quedaron reducidos algunos de los más tristemente célebres campos de concentración del nazismo. Uno camina por el silencio y hace equilibrio en el aire mientras siente que se le adhieren al corazón dolores interminables que le estrujan el pecho. No es para menos. Aquí en este suelo porteño de Arroyo y Suipacha hace 26 años había 29 vidas que ya no están.
Aquí hace 26 años se cometieron 29 asesinatos en un segundo. Porque todo tardó un segundo. El tiempo que uno tarda en pestañear les alcanzó a los asesinos masivos para terminar con la vida de 29 personas. La pentrita y el TNT hicieron estallar la vieja casona por los aires y millones de pedazos de la embajada de Israel volaron como papeles quemados que luego bajaron hecho polvo y escombros para sepultarlo todo.
Nadie entendió porque el mundo se cayó encima de esos 29 seres humanos.
¿Quién se atribuye el poder sobrenatural de decidir quiénes deben morir y quienes no? ¿Quiénes son los fanáticos terroristas que arrancaron para siempre la respiración de 7 viejitas que sobrevivían sus últimos días en el hogar que está al lado de la parroquia, al frente de la embajada? ¿Eran conscientes que había 200 chicos en la escuela? ¿Supieron qué mataron al cura párroco? ¿Tendrán conciencia o el odio les clausura la sensibilidad eternamente y los convierte en robots, talibanes y blindados?
Hace 26 años que Buenos Aires se transformó en Manhattan o en Kabul o en Atocha o en Beirut. El corazón de esta ciudad desarmada y con la guardia baja fue apuñalado por la espalda. Fue el anuncio brutal de todo el terror que se venía en una Argentina que ya no sería la misma. Otro anuncio: el olvido es el primer paso hacia la impunidad y la impunidad es una tragedia que vuelve.
Hoy no hay un solo responsable. No hay culpables. Ni un detenido ni una pista. Nada. Solo duelo y luto. La causa judicial está tan muerta como aquellas 29 personas que mató la bomba. No sabemos pero sospechamos que tipo de fascista puso la bomba. Pero si sabemos quién mató la causa. Los que no investigaron. Los que trataron el tema con desidia, negligencia, desprecio por el dolor, falta de voluntad política y también – porque no decirlo – con complicidad.
Pero la luz inevitablemente triunfará sobre las tinieblas. Igual que hace 2.000 años cuando fue destruido el templo de Jerusalem y quedó intacto el candelabro de siete brazos. Igual que hace 26 años cuando se arrodillaron las paredes de la embajada pero quedó intacta la gigantesca araña que iluminaba el salón principal. Milagros de la luz en su doble condición de dar vida, dar a luz y de encontrar la verdad, echar luz, iluminar algo, descubrir.
La esperanza de justicia es lo último que se pierde. Mientras tanto las lágrimas del dolor se empecinan en tatuarse en nuestros brazos como los crueles números del holocausto.
– Papi, te quedaste callado. Se te humedecieron los ojos. ¿En que estabas pensando?
– No… nada, hijito. Pensaba si entendiste porque esto es mucho más que una plaza?
– Si Papá. Creo que entendí: es como un jardín donde crece la memoria. ¿No?
Exactamente eso. Un jardín de la memoria donde crece la vida y donde la muerte y el odio tienen prohibida la entrada por los siglos de los siglos… Amén.
Jones Huala, un peligro – 15 de marzo 2018
Facundo Jones Huala es un peligro. Pero la sociedad todavía no lo registró lo suficiente. Es violentamente antidemocrático y no respeta las leyes de este país porque ni siquiera se siente argentino pese a que nació en Bariloche hace 31 años. Alcanza con escuchar el audio de su arenga extremista para darse cuenta de la calaña de este personaje. Analicemos lo que dijo.
Desde la cárcel de Esquel, identificó al “huinca capitalista y su poder” como “nuestro enemigo” al que hay que “destruir”. Le recuerdo que Huinca significa “hombre blanco” o extranjero o “no mapuche”. Huala estaba enojado porque el juez Gustavo Villanueva había resuelto extraditarlo a Chile, cuestión que sus abogados ya apelaron.
Mientras un grupo de sus seguidores reventaba a pedradas y palazos a las fuerzas de seguridad que solo ponían sus escudos para defenderse, Huala los incitaba a la violencia colectiva. Les grita que “por la dignidad de nuestros antepasados hagan lo que tienen que hacer porque no vamos a dialogar más con esta basura asesina, con estos racistas opresores, que les chupan las medias a los gringos y a las multinacionales, a la Sociedad Rural, a esa manga de asesinos”.
Usa palabras mapuches para darles ánimo. “Nehuen” que significa firmeza y energía y le habla a sus Peñis (hermanos) desde el lugar de Lonko, jefe o cabeza.
¿Y qué es lo que tienen que hacer además de lapidar y apalear policías y gendarmes? Lo dice el mismo sin ningún tipo de disimulo. Les exige “piedra y fuego contra la opresión” y que se defiendan “con todo lo que tengan a mano”. Ya lo vamos conociendo mejor. Pero lo más sustancioso, llegó al final: gritó desaforado, “Viva La RAM, viva la CAM, viva la autodefensa y el sabotaje, hasta la victoria, hasta vencer o morir”.
Frente a la confesión de partes, relevo de pruebas. Solito, con sus palabras, se muestra fuera del sistema y de las leyes de la paz y la convivencia.
Piedra, fuego y sabotaje es lo que vienen haciendo permanentemente. Por eso lo reclaman en Chile. Queman camiones y maquinaria vial o agrícola, cortan rutas y atacan a los puesteros de las estancias y a los gendarmes incluso con armas de fuego y toman tierras por la fuerza y no dejan entrar a nadie.
Ahí dice que viva la RAM y la CAM. La RAM es la Resistencia Ancestral Mapuche, una organización fundada y liderada por Facundo Jones Huala. La Coordinadora Arauco Malleco, (CAM) es la versión chilena del mismo movimiento que quiere fundar una nación mapuche y que son una minoría fanática y agresiva que no representa a la mayoría del pueblo mapuche que es pacífico, trabajador y que está absolutamente integrado a la vida democrática y que repudia el accionar de la RAM a las que califican como terroristas que quieren provocar la represión y deslegitimar su reclamo legal de tierras.
Huala viva a la RAM. Dicen que es su lonko. Pero extrañamente, grupos de izquierda radicalizada, del kirchnerismo lumpen y de la iglesia de Juan Grabois dicen que la RAM no existe, que es un invento del estado opresor y de los servicios de inteligencia para justificar la represión de los pueblos originarios.
Es insólito que esta gente diga que la RAM no existe cuando el propio Jones Huala la levanta como una bandera de lucha. Los incendios y las usurpaciones y la violencia hay que condenarlas fuertemente sin que interese cual es la víctima y cual el victimario. Juan Grabois y el obispo de Bariloche dicen que la RAM no existe. Y defienden a Jones Huala que dice “Viva la RAM”. Deberían ponerse de acuerdo en la táctica foquista que están utilizando. Y una reflexión política. Supongamos que la RAM no existe. ¿Por qué se oponen entonces a que sea combatida y sus miembros encarcelados desde el estado y con la ley en la mano? ¿Qué les preocupa si reprimen a algo que no existe o que son servicios de inteligencia que manda Macri?
Los verdaderos representantes del pueblo mapuche condenan todo tipo de violencia contra las personas y daño contra la propiedad y siguen reclamando por sus derechos. Ellos no quieren a los de la RAM. Rompen fuentes de trabajo al atacar a cualquier empresa que quiera invertir bajo la excusa de defender el medio ambiente. Atemorizan y alejan al turismo y la paz que son dos motores de la Patagonia productiva.
Una de las abogadas de Jones Huala es Elizabeth Gómez Alcorta, la misma de Quebracho y de Milagro Sala. Ella fue candidata en las listas de Cristina en las últimas elecciones. Grabois también apoya a Milagro Sala y hace que el Papa le envíe cartas y rosarios a ella y a Hebe Bonafini, entre otras. ¿Para cuándo el rosario a Jones Huala? ¿O los mapuches practican su propia religión con sus machis que son las líderes espirituales de la comunidad?
De la arenga de Huala falta comentar el delirio ultra más grande de este personaje que antes de ser líder de la RAM fue flogger, esa tribu urbana de caras lánguidas, fotos y peinados achatados. Su saludo de despedida, “hasta la victoria, hasta vencer o morir” es otra caricatura de los grupos guerrilleros castristas o guevaristas de los años 70.
¿Quién se cree Jones Huala que es? ¿Un nuevo Che Guevara o Fidel Castro?
Esta historia trágica tiene otra parte muy grave con tres nombres y apellidos: Matías Santana, Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.
Santiago Maldonado fue el tatuador que se solidarizó con el corte de ruta de la RAM y que terminó ahogado en el peligroso río Chubut. Horacio Verbitsky como comandante, el CELS como estado mayor, algunos organismos de derechos humanos kirchneristas y estos falsos representantes de los mapuches fueron los autores intelectuales y materiales del intento de tirarle un desaparecido al presidente Mauricio Macri. Eso hubiera coincidido con la caracterización que ellos tienen del actual presidente como basura y dictadura. Fogonearon en organismos internacionales y en los medios adictos que Maldonado había sido torturado y desaparecido por la Gendarmería de Macri. Una mentira grande como la Patagonia que repitieron muchos periodistas y artistas desesperados porque la realidad coincidiera con sus expresiones de deseo.
Incluso Matías Santana, uno de los soldados de Jones Huala, está acusado de falso testimonio. Dijo que había visto como la Gendarmería golpeaba y secuestraba a Maldonado. Todo eso parado arriba del caballo y con binoculares, que nunca aparecieron.
La verdad es que Maldonado murió ahogado y que otro ladero de Jones Huala, Lucas Naiman Pilquiman, lo dejó morir en un pozo del río y ahora va a tener que explicar ante la justicia porque hizo abandono de persona o porque se calló mientras el país buscaba a Maldonado por cielo y tierra.
Matías Santana apareció el otro día liderando a los salvajes que atacaron a la policía mientras el juez Villanueva anunciaba la extradición.
Y Rafael Nahuel es un joven mapuche que murió de un balazo y todavía falta saber quién y porque le disparó. Los amigos de Nahuel dicen que fueron los del grupo Albatros y que lo hicieron pese a que ellos estaban desarmados. Si eso es cierto y la justicia lo comprueba, el prefecto que disparó debe recibir el juicio, castigo y condena correspondiente. Pero hay algunos que dicen que los prefectos en realidad se defendieron de un ataque a balazos y solo respondieron de la misma forma. Y que el balazo ingresó por el costado de Nahuel porque esa es la manera de bajar de los cerros tan empinados. Veremos. La justicia investiga y espera pericias. No hay que apañar a nadie y castigar a los que matan. Es grave que un prefecto haya asesinado a un mapuche y es grave si esos mapuches estaban atacando a los uniformados con armas de fuego.
Los de la RAM, todavía no mataron a nadie de casualidad. Los vimos tirando bombas de nafta a los gendarmes del Bolsón. Facundo Jones Huala, una especie de subcomandante Marcos del subdesarrollo, una caricatura de combatiente propuso a lucha armada para construir un estado dentro de la Argentina. Un delirio total que también impulsa en Chile y por eso el gobierno de Michelle Bachellet pidió su extradición antes del cambio de presidente. Hicieron 77 atentados en Chubut, Rio Negro y Neuquén. Están asociados a residuos que quedaron de las FARC, y criminales similares que existen en Bolivia, y Perú. De hecho en esos tres países, en los consulados argentinos, hubo atentados con bombas molotov y pintadas pidiendo la aparición de Santiago Maldonado.
Hay mucha confusión por ahora con estos grupos y su relación con los anarquistas más zarpados. Son los que llenaron de bombas molotov y caos la plaza de Los Dos Congresos, la legislatura bonaerense y destruyeron, encapuchados la casa de Chubut en Capital.
Lo único seguro es que Facundo Jones Huala es antidemocrático y violento. Un delincuente que viola la ley. Un verdadero peligro.
La 125 x 10 – 14 de marzo 2018
Hay un campo de diferencia entre Macri y Cristina. Hablo de la actitud ante el mundo de la producción agropecuaria.
El actual presidente ama a los chacareros, entre otras cosas, porque de ese universo nacieron muchos de los votos que le permitieron ganar las elecciones. Y la ex presidenta, los odia porque a diez años de la lucha por la resolución 125, ahora podemos ver que este sector fue el primero que le propinó una triple paliza que la fue llevando a su decadencia política.
El presidente Macri estuvo en Expoagro, en San Nicolás y fue muy aplaudido por los anuncios que hizo teniendo en cuenta las terribles dificultades que están pasando por culpa de una sequía criminal para los que trabajan la tierra.
El Banco Central va a prorrogar los vencimientos de los créditos para que nadie quede en mora. El Banco Nación abrirá una línea de préstamos blandos para que sigan comprando maquinaria. Se van a anular por lo menos 7 registros y procedimientos burocráticos para que dejen de perder tiempo actuando como cadetes de trámites y lo utilicen en innovar, producir y exportar. La noche anterior, la gobernadora María Eugenia Vidal se los había anticipado: “No los vamos a dejar solos frente a la adversidad”, les dijo. Hay que comprender que el clima ultra seco fue un drama para muchos productores que podrían llegar a perder 5 mil millones de dólares, esto es un punto del PBI.
Macri los invitó a transitar juntos el camino de la normalidad y el crecimiento. Les pidió ayuda para que hablen con los gobernadores y juntos reparen los caminos rurales, muchos de los cuales están hechos pomada. Juró que ya habían reparado 5 mil kilómetros de ruta y que van a construir 13 mil más. Reiteró la idea de 20 años seguidos de crecimiento para ser no solo el granero sino también el supermercado del mundo. Y para agregar ese valor recordó la apertura del mercado chino para todos los cortes de carnes.
Finalmente habló de la nefasta 125 de Cristina. Dijo que eso quedó atrás porque este gobierno valora los cientos de miles de puestos de trabajo que el campo genera y aseguró que en el futuro próximo va a haber más baja de las retenciones porque son impuestos absurdos que entorpecen el federalismo y que no se pagan en ningún país del mundo.
Los productores se fueron con música para sus oídos.
Tierra fértil. Así se podría definir la relación entre el presidente Mauricio Macri y el campo. En otro momento el jefe de estado recordó que este gobierno le sacó la pata de encima al campo y le tendió la mano. Es que el interior profundo y productivo cambió mucho como para derribar los prejuicios de otra época.
Ya no son más oligarcas concentrados, rentísticos e individualistas que desprecian la democracia. Es cierto que en el pasado tuvieron comportamientos golpistas y anti republicanos como cuando silbaron al presidente Raúl Alfonsín o apoyaron el golpe de 1976. Pero hoy cambió muchísimo eso. El campo es uno de cada tres trabajos, es innovación tecnológica de punta, es el sector más competitivo de la economía nacional.
El federalismo en serio es el que permite que no haya desarraigo y que cada hermano argentino trabaje en su tierra, con su familia y sus raíces y que no tenga que venir a las espaldas y los conurbanos de las grandes ciudades.
Hoy lo oligarcas son los jerarcas peronistas y gremialistas enriquecidos y blindados. Hoy Cristina y sus cómplices tienen más tierras y dólares que la gran mayoría de los productores del campo. No hay nadie más terrateniente que Lázaro Báez.
Esa tierra fértil deberá multiplicarse a lo largo y a lo ancho de la patria. Que estos valores de trabajo e innovación, de fraternidad entre todos y de apuesta al crecimiento con inclusión y en libertad se multiplique por todo el territorio. Que los sectarios, los corruptos y los golpistas tengan que mirar el partido desde afuera. Que hayamos aprendido de nuestros errores y apostemos a la convivencia pacífica y al debate constructivo y pluralista. Ojalá esa tierra fértil sea el anticipo del país que viene. Ojalá el odio y el resentimiento del cristinismo sea el país que se va. Ojalá.
Porque Cristina es todo lo contrario. Ella nunca pudo superar aquella triple paliza que recibió su gobierno por la 125.
Ella fue la responsable política de esa medida y de humillaciones como calificarlos de golpistas agrocargas y grupos de tareas o piquetes de la abundancia que utilizaron tanto Néstor como Cristina.
Y cuando hablo de la triple derrota que sufrió el gobierno por su infantilismo ignorante de la nueva revolución tecnológica del campo me refiero a las calles, con aquellas multitudinarias manifestaciones en el monumento a la Bandera en Rosario y a Los Españoles en Palermo. O el duro revés electoral que sufrieron en las elecciones cuando la lista encabezada por Néstor, Scioli y Massa perdió a manos de Francisco de Narváez. Y ni que hablar de aquella madrugada con el país en vilo cuando Julio Cobos pronunció ese voto no positivo que cambió todo. Fue un terremoto parlamentario para el gobierno. Los productores quieren bautizar este día como el del gobierno no positivo. ¿Se acuerdan que Cristina se enojó tanto que quiso tirarle el gobierno por la cabeza a los argentinos? Tuvo que intervenir telefónicamente Lula para que ella no presentara su renuncia porque “ este pueblo no nos merece, Nestor”, como dijo en ese momento. Cristina no se olvida más. Por eso su actitud revanchista. Porque tomó medidas de gobierno que perjudicaron al campo y no beneficiaron a nadie. Fueron solamente caprichos o la puesta en acto de aquella vieja consigna setentista y autoritaria de “Ni olvido ni perdón”.
Entre otras cosas, por eso el campesino quedó destruido. En muchos lugares, la política oficial parecía de tierra arrasada. Hicieron todo al revés de lo que indicaba el sentido común.
¿Eso fue progresismo o masoquismo? Eso fue dilapidar los mejores vientos de progreso en un siglo.
¿Quién podía aguantar sequías, inundaciones, maltrato, inflación, atraso del tipo de cambio y una asfixia impositiva que encima es regresiva, es decir que genera mayor desigualdad social? Y eso que tenemos la agricultura más competitiva del mundo y que somos el país que más granos producimos por habitantes en el planeta.
Una cosa es el campo afuera. Y otra es afuera el campo. Una cosa es tierra adentro y otra muy distinta es tierra arrasada. Así se podría definir la política de Cristina con el mundo de la producción agropecuaria: tierra arrasada.
Cristina volvió al llano y dejó nuestro país con menos carne, con menos leche, con menos trigo y menos maíz. Que dios y la patria se lo demanden.