El terrorismo atacó en Nueva York pero impactó en el corazón de Rosario. El peor atentado criminal desde las Torres Gemelas profanó el sur de Manhattan pero, la mayoría de los muertos, fueron rosarinos. Pocas veces la irracionalidad del fanatismo asesino produce un contraste tan marcado como este. Los argentinos estaban celebrando la amistad y la alegría de vivir. El uzbeko que los pasó por encima con una camioneta, actuó con el resentimiento de los que sienten alegría por matar.
De un lado las víctimas, tiradas en plena calle con sus bicicletas retorcidas y sus cuerpos mutilados. Eran 5 compañeros de un colegio secundario emblemático donde todos sabemos que se forjan amistades eternas. Estaban festejando que ya habían pasado 30 años desde que lograron egresar con orgullo y esperanza de progreso.
Del otro lado, el victimario, Sayfullo Saidov, un delirante de 29 años nacido en Uzbekistan al que los Estados Unidos le abrió las puertas y le dio la residencia y un trabajo digno. Pisó el acelerador de su potente vehículo durante 20 cuadras en uno de los lugares más tranquilos y hermosos de la ciudad, al lado de río Hudson, cerca de la estatua de la Libertad y muy cerca del memorial que recuerda cuando otro terrorista de estado llamado Bin Laden destruyó las Torres Gemelas con dos aviones y toneladas de odio racial. Como una mueca trágica del destino en aquel ataque salvaje murieron 3.000 personas de las cuales 5, también eran argentinos.
Yo estaba en Nueva York y el día anterior habíamos paseado con Diego y su madre por la plaza seca que estaba en el Word Trade Center. Al día siguiente vivimos en carne propia el aroma tenebroso de la muerte masiva y los ojos inyectados en pánico de las multitudes. El mundo ya no sería el mismo.
Hoy Argentina está de luto. Rosario en forma particular colocará sus banderas a media asta. Se escucha el desgarro conmovedor de toda la humanidad que apuesta a la paz y la convivencia plural. Hoy nos queda dar contención con nuestro pésame y solidaridad a las familias y los amigos de Hernán Mendoza, Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi. El único pecado que cometieron fue hacerle honor a la hermandad que da la convivencia durante tantos años en el Poli, como todos conocen al Instituto Politécnico Superior General San Martin. Allí la vida los unió entre exámenes, talleres y tornos, esperanzas, pizarrones y bailes de adolescencia con la mirada puesta en la búsqueda de la felicidad de una novia. Todos sabemos que el secundario es una de las mejores etapas de la vida. Los vínculos son indestructibles. Se hacen amigos hasta que la muerte los separe, como ocurrió ayer dolorosamente. Sigue internado en el hospital uno de esos mosqueteros rosarinos que se había ido a vivir a Estados Unidos, Martín Marro, que es un destacado investigador en bio tecnología. El resto, la mayoría eran arquitectos exitosos y padres. Ariel Erlij era un importante empresario inmobiliario y siderúrgico que les pagó el pasaje a algunos de sus amigos. La barra de diez muchachos había planificado con un año de anticipación este placentero viaje. Encontrarse con Martín y disfrutar de una de las ciudades más maravillosas y diversas del planeta. Nueva York es muchas cosas pero seguro que es un arcoíris de integración entre culturas, religiones y nacionalidades de todo el mundo y por eso se la conoce como la capital del mundo.
Rosario también es un símbolo de la cultura del esfuerzo de los inmigrantes y el trabajo creativo. Rosario siempre estuvo cerca y ahora más que nunca.
Le confieso que todavía no me entra en la cabeza el grado de inhumanidad de este hijo de puta que arremetió contra indefensos ciclistas al grito de Alá es Grande. Intuyo también el dolor de los que profesan el islamismo y que rechazan todo tipo de extremismo totalitario. Son millones por el mundo que después sufren las consecuencias de la discriminación. El uzbeko, que fue detenido de inmediato, llevaba en el asiento de atrás un texto donde proclamaba, como si fuera una hazaña, su ofrenda al ISIS, un Estado Islámico que como califato, prácticamente, ha dejado de existir. Pero estos chacales solitarios son muy difíciles de controlar sin afectar seriamente las libertades individuales.
Otra vez los adoradores de la muerte perforaron Nueva York.
Debe haber pocos sueños tan felices como ir con los compañeros del colegio a Nueva York a recorrer sus bellezas en bicicleta en una tarde de sol. Y reírse de sus torpezas de muchachos grandes que hace mucho no hacen deporte. Y recordar con carcajadas por las noches las viejas anécdotas de travesuras y entreveros con las chicas en el colegio que les enseñó en sus talleres casi todo lo importante que habían aprendido en la vida. Pocos sueños tan felices. Y terminó en la peor de las pesadillas. Por eso la cancillería está trabajando en la repatriación de los 5 cadáveres de nuestros compatriotas.
El Papa Francisco rezó para que “Dios convierta el corazón de los terroristas y libere al mundo del odio”.
Tiene razón el presidente Mauricio Macri cuando dice que no hay lugar para los grises en esta lucha contra el terrorismo. Todos los que amamos y defendemos la paz y el diálogo tenemos que tener una posición de condena activa hacia los que aman y defienden la muerte. Ningún crimen hace mejor a nadie ni mejora la vida de nadie.
Estos cobardes exterminadores son los enemigos de la humanidad. No dejan ningún lugar del mundo a salvo. Y nadie puede sentirse seguro nunca. En Niza mataron a 85, en Berlín a 12; en los dos puentes de Londres a 13; en Estocolmo a 5; en la hermosa Rambla de Barcelona a 13 y en Buenos Aires, entre la AMIA y la embajada de Israel, terminaron con la vida de 107 personas en un segundo macabro.
Son capaces de amenazar incluso la belleza acrobática y el deporte de elite de Lionel Messi o a Ronaldo y al propio mundial de Rusia. Matan multitudes a ciegas. No les importa quién sea el cadáver. Lo único que les importa es su totalitarismo que considera infieles y herejes a toda la humanidad que no se comporte como ellos.
Hoy miramos la foto de los muchachos con la camiseta blanca y la inscripción “Libre” y las dos caras de todo esto quedan absolutamente claras. De un lado la vida que tenemos que defender y del otro la muerte que tenemos que desterrar. Depende de nosotros. Hay que terminar con el terrorismo antes de que el terrorismo termine con nosotros.
Por eso hoy quiero invocar a modo de responso a Lalo de los Santos que está en el cielo del río Paraná esperando a estos rosarinos asesinados en Nueva York. Quiero apelar a su plegaria como un rezo laico por esa sangre derramada en Nueva York que manchó de dolor y horror a todos los argentinos.
Rosario es el Parque Independencia,
Un silencio que huele a poesía en el Rosedal.
Es el gris del cemento que arrulla un río somnoliento / que despierta al llegar un domingo de Ñuls y Central.
Rosario es el colegio, el Poli, y las rabonas/ una cita en aquel Sol de Mayo en función matinee.
Rosario es una ciudad que fue tomada por asalto por el horror y el dolor. Hoy todos somos rosarinos.
Adiós a Gils Carbó – 31 de octubre 2017
En los brindis de fin de año, en los deseos de prosperidad habrá que levantar una copa para celebrar el comienzo del fin de la justicia militante K y el nacimiento de una justicia independiente, de prestigio social y excelencia profesional.
Es que Alejandra Gils Carbó levantó la bandera blanca y se rindió. Tiró la toalla. Ella era a la justicia lo que Julio de Vido fue a la corrupción durante el kirchnerismo. Fue la jefa de operaciones sucias de Cristina. La autora material del escudo de impunidad que levantaron para encubrir a todos los funcionarios, cómplices y testaferros de la ex presidenta y su familia. Ella fue la que diseñó el plan de acoso y ataque judicial al presidente Macri, a sus funcionarios y a muchos periodistas independientes que cuestionaron el autoritarismo cleptocrático de Cristina y su banda.
Alejandra Gils Carbó tenía mucho poder. Prometió resistencia y venganza. Dijo que jamás iba a renunciar. Pero finalmente lo tuvo que hacer porque quedó herida de muerte política producto de tres acontecimientos.
El primero fue su procesamiento por parte del juez Julián Ercolini. Un hecho inédito. La procuradora general fue acusada de administración fraudulenta porque en la compra del edificio que funciona como sede de su organismo se pagó una coima de 8 millones de pesos y en ese delito está directamente involucrado quien fuera su mano derecha.
El segundo cimbronazo, Gils Carbó lo sufrió cuando el juez Pablo Cayssails declaró inconstitucional el artículo que obligaba al juicio político como mecanismo de remoción de la procuradora. Eso no figura en la Constitución. Y esa resolución habilitó el camino para que, mediante un sencillo mecanismo de reforma de la ley del ministerio público, ella fuera destituída.
Y el último mazazo que recibió fue electoral. La paliza que Cambiemos le propinó al peronismo en general y a Cristina en particular.
Estos tres sablazos la dejaron sin respaldo político, sin argumentos legales, y acorralada por la investigación sobre un delito de corrupción. Fue too much, diría Cristina.
Le dieron jaque mate. Negoció quedarse hasta fin de año y tomarse licencia mientras tanto para poder jubilarse y poder ir a la segunda entrevista con el Papa Francisco que ya le envió su correspondiente Rosario.
Es el final del cerebro del sistema de impunidad kirchnerista, de la arbitrariedad de la fundadora de Justicia Legítima y de la máquina de producir imputaciones y ataques infundados contra quienes no se arrodillaron ante el altar de Cristina. Ella fue la titiritera de un estado mayor que más temprano que tarde entrará en el ocaso y fue la que hizo ingresar 860 militantes de La Cámpora para que tuvieran un centro de operaciones y sabotajes y cobraran jugosos sueldos para militar pagados por todos los argentinos. De paso inventaron otro gremio para desplazar a Julio Piumatto. Fueron por todo, tal como había ordenado la jefa espiritual.
Hay que decir que con su renuncia a plazo fijo se caen los 5 juicios políticos que tenía como espada de Damocles sobre su cabeza pero que continúa el juicio penal por la coima inmobiliaria que también pagamos todos los argentinos. No hay antecedentes históricos de una procuradora procesada. Es la jefa de los fiscales que fue investigada por un subordinado como Eduardo Taiano. El juez consideró que hay elementos suficientes para acusarla de ser la autora ideológica del armado de una licitación a medida que terminó con el pago de una coima de casi 8 millones de pesos. En la resolución de 200 páginas, el juez pone en evidencias varias mentiras y contradicciones de la procuradora que intentó culpar a su mano derecha de haber cometido ese delito. Ercolini habla de una verdadera “farsa” de “apariencia de legitimidad” y de “simulación” para violar en forma consciente y voluntaria los deberes de funcionario público”.
Ella es igual de tozuda que Cristina. Dijo que no se iba a tomar licencia ni iba a renunciar y que llevaría el caso al ámbito internacional. Laura Alonso, en su momento, la jefa de la Oficina Anticorrupción también le pidió que dé un paso al costado porque “le hace mucho daño a la justicia y a la Argentina”. Recordó que Gils Carbó en complicidad con el entonces titular de Unidad de Investigación Financiera hicieron zafar a Lázaro Báez del delito de lavado de dinero.
La doctora Elisa Carrió, fue la que sintetizo con mayor contundencia, el rol de Gils Carbó: “Utilizó su cargo para hacer negocios y para garantizar la impunidad de los que saquearon al país y que los más corruptos puedan seguir en libertad.”
Parte de la negociación con el gobierno la llevó León Arslanián. Es triste escuchar que un prócer que juzgó a las juntas militares y que está lleno de dinero y prestigio, muchas veces defienda a los peores de la sociedad y diga que Gils Carbó está acusada de “un delito imaginario”. Y encima hizo responsable a los medios de haber anticipado esta situación, cosa que se caía de maduro y que además, es parte del trabajo del periodismo.
Arslanian sabe que cada uno elige su destino. Del bronce de condenar a Videla y su banda criminal al barro de ensuciar la cancha para que Gils Carbó no vaya presa o se pueda retirar en forma cuasi elegante. El delito del que está acusada tiene una pena de 2 a 6 años de prisión.
El Colegio de Abogados que preside el doctor Guillermo Lipera hizo las presentaciones y consiguió el fallo del juez Pablo Cayssials que abrió un abismo a los pies de la procuradora que se creía eterna.
Ya en julio, Elisa Carrió dijo que Gils Carbó “es una delincuente que debería estar presa”.
De paso le recordó que ella suspendió al honesto fiscal José María Campagnoli para defender al actualmente detenido Lázaro Báez.
Gils Carbó dirigía una célula militante en tribunales que han logrado alrededor de cien imputaciones para funcionarios de Mauricio Macri y 5 para el presidente de la Nación. Algunas causas tienen cierta materia prima pero la mayoría están vacías, son puro humo, invento K.
Gils Carbó era un verdadero peligro institucional. Porque llenó de odio, revanchismo y militancia K un cargo que debería ser independiente. Eso es antidemocrático y desestabilizador.
Son institucionalmente graves las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para designar y trasladar fiscales a dedo y consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.
El otro dolor de cabeza que tuvo Alejandra Gils Carbó es internacional. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es una entidad de mucho prestigio que nuclea a 40 países y difundió un duro informe sobre la actuación de Gils Carbó donde cuestiona su extrema politización y diversas irregularidades en la designación de fiscales.
Gils Carbó a través de Carlos Gonella benefició a Lázaro Báez. La procuradora se movía en las sombras. Movía los hilos e hizo uso y abuso de su poder. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla era una necesidad de la democracia para consolidar la República. Era una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Fue en defensa propia. Porque sin justicia, no hay República.
Gils Carbó entró por la ventana de la política luego de que Cristina y Amado Boudou humillaran a Esteban “El Bebe” Righi, el anterior procurador, que jamás dijo una palabra en su defensa.
Gils Carbó se va por la ventana de la corrupción, acorralada por la justicia y aislada políticamente. Adiós a Alejandra Magdalena Gils Carbó. Otra poderosa cristinista que se va derrotada a su casa. Triste, solitario y final.
Convivencia religiosa – 30 de octubre 2017
Pasa de todo hoy en la Argentina. En unos minutos vamos a hacer una entrevista sobre la renuncia de Gils Carbó.
En un rato vamos a repasar y analizar todos los anuncios que hizo el presidente Macri. Fue un acto en donde propuso los cimientos del nuevo país que tenemos que construir entre todos.
Pero ahora, si me permite, yo le quiero hablar de otro acto en mi querida provincia de Córdoba. Porque en esa Argentina que soñamos, más igualitaria y con mayor libertad, hay muchos disvalores que desterrar, pero también hay otros valores maravillosos que tenemos los argentinos y que hay que fortalecer y mostrar al mundo con orgullo.
Hablo de esa emocionante convivencia alegre y profunda, que existe en nuestro país entre los representantes y los practicantes de distintas religiones. Es una cosecha luminosa que hemos recogido después de muchos años de siembra.
Hoy se declara a América Latina y el Caribe como “Zona de convivencia inter religiosa”. Así como lo escucha. La región apuesta a la paz con toda su energía. Y no solo como un don que viene del cielo. Como una construcción de los hombres de fe para todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar este suelo generoso en esta parte del planeta.
Cuatro organizaciones representantes del cristianismo, judaísmo y el islam, rubrican un documento que tiene como objetivo potenciar el trabajo conjunto y anunciar al mundo esta buena nueva. De este lado de la humanidad estamos en condiciones de hacer una exportación no tradicional que no va en barcos ni en contenedores: se llama convivencia pacífica activa e integradora.
Líderes de distintas experiencias religiosas hacen este aporte invalorable desde Córdoba, el corazón que late por todos en la Argentina. Dicen que no se quieren sentar a esperar soluciones milagrosas, y eso que son hombres de profunda fe, para fortalecer mucho más todavía estas raíces comunes que ayuden a blindar la región para que no importe conflictos de otras partes del mundo y que por el contrario, exporte el mensaje ecuménico de que la convivencia es posible.
En un rato, en el Centro Cultural Córdoba, con la presencia de Claudio Avruj, Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación y del gobernador Juan Schiaretti, entre otras autoridades, firmarán el documento: el Consejo Episcopal Latinoamericano; el Congreso Judío Latinoamericano; el Consejo Latinoamericano de Iglesias, y la Organización Islámica para América Latina y el Caribe. En una parte de la llamada “Declaración de Córdoba” se plantea que la región “es un ámbito bendecido con una enorme pluralidad de culturas, ideas, razas e idiosincrasias, nos sentimos obligados a aportar a nuestras sociedades un modo de vincularnos desde una mayor fraternidad como criaturas que portamos lo sagrado y puro de la vida”. En la primera parte de esta declaración también son autocríticos y reconocen que “ha habido épocas y zonas con distintos grados de incomprensión entre nuestras comunidades”.
Este blindaje a la diversidad se hace en Córdoba porque la experiencia del Comipaz es de las más profundas, duraderas y sólidas que existen. Este Comité Interreligioso por la paz, tiene el empuje del padre católico Pedro Torres, el rabino Marcelo Polakoff, el imán Alí Badrán, y el pastor Noberto Ruffo pero al que también adhieren representantes armenios, ortodoxos, luteranos y de la comunidad Bahai.
Argentina es una tierra sin graves conflictos étnicos o religiosos. Energúmenos que discriminan e intolerantes hay en todos lados. Pero en este país tenemos el orgullo de haber construido el Instituto de Diálogo Interreligioso que es un ejemplo de pluralismo y de convivencia pacífica. Y el Papa Francisco, cuando era el cardenal Jorge Bergoglio fue una suerte de protector y multiplicador de este tipo de construcciones sociales. Ellos son el emergente de las raíces profundas que fueron tejiendo los inmigrantes en esta bendita tierra de trabajo. Y de la igualdad de oportunidades que fue abriendo la escuela pública. Esos picados en los recreos, en el patio del colegio en donde la delantera del equipo la integraban el rusito Samuel y el turco Ibrahim. Esos gloriosos cumpleaños de pibes cuando se mixturaban los colores de la piel y las clases sociales. El negrito Juan, el tano Francesco y el gallego Pepe. Todos bajo el mismo techo. Todos edificando su futuro de movilidad social ascendente y entreverando culturas, religiones, comidas y tradiciones. Uno enriqueciendo su mirada con la experiencia del otro.
Esa Argentina crisol de razas, ese progreso motorizado con nuestra sangre, sudor y lágrimas y con las manos callosas de nuestros abuelos se convirtieron en los cimientos de este orgullo que podemos exhibir al mundo. Es bueno predicar con el ejemplo. Respetar y valorar las mezquitas, al Muro de los Lamentos, la Vía Dolorosa, el Santo Sepulcro y Belén, los lugares sagrados para todos. Plantar árboles en común. Sembrar la cultura del encuentro, esa sociedad de hermanos que tanto necesitamos aquí y en todos lados. El Papa en Buenos Aires fue el primer cardenal en visitar el Centro Islámico y la DAIA. Fue el impulsor de la escuela de vecinos, de la jura de la bandera en común de los chicos de todas las creencias.
Cada uno reza por lo que cree y no intenta convencer al otro. Respeta al otro en su integridad como ser humano y comparte temas que todos defienden: la solidaridad, el bien común, los derechos, todas las libertades de pensamiento y de culto. Esto demuestra que no todo está perdido. Que podemos pelear por el mejor de los milagros: la integración. El fin de la discriminación. Sería el fin del odio racial. El amanecer de un nuevo planeta llamado convivencia. Es la contracara del nazismo que creía en una raza superior. Es la celebración de que todas las razas somos superiores. Y que todos somos iguales ante la ley y ante Dios. Hoy tiene mucha vigencia esta batalla cultural porque la xenofobia está resurgiendo en muchos países del mundo.
Una buena manera de celebrar la vida es darle una mano al que, por suerte, es diferente y por suerte es semejante. Porque un día podremos decir que el milagro de la paz nació en la Argentina. El milagro de Jorge Mario, el hijo de un ferroviario del barrio de Flores que un día se transformó en el Papa Francisco, en el sumo pontífice de los pobres y la paz. Y el milagro de que otros dos compatriotas, el rabino Abraham Skorka y el líder islámico Omar Abboud, lograron abrazarse frente al Muro de los Lamentos para apostar por un mundo que no tenga que lamentar más guerras ni violencias. Son tres amigos de Buenos Aires. Se pasaron horas y horas tomando mate. Días enteros hablando de religión, de cómo hermanarse cada vez más en la convivencia. Discutían hasta de fútbol y de tango. Esos tres amigos del alma que le rezan a tres dioses distintos pudieron abrazarse profundamente y enviar la mejor de las señales a la humanidad. La que dice se puede. Se puede enriquecerse con el pensamiento y la fe del otro. Se puede sentir al otro como un hermano de la fe aunque recorran textos sagrados distintos.
Esos tres porteños lo lograron. Ese abrazo tardó dos mil años pero llegó. Estuvo en las tapas de casi todos los diarios del mundo. Los tres con la cabeza cubierta. Los tres hablando en castellano. Los tres con pasaporte argentino. Ese es el milagro de la paz. Una apuesta a la paz universal que nació acá a la vuelta y está recorriendo el planeta. Por los siglos de los siglos.