Nos han declarado la guerra.
¿A quiénes? A todos nosotros. A la inmensa mayoría del pueblo argentino que quiere vivir y trabajar en paz y en democracia.
Nos han declarado la guerra.
¿Quiénes son? Son grupos ultra minoritarios y violentos que están dispuestos a todo con tal de incendiar la República y las instituciones.
Nos han declarado la guerra.
Nosotros utilizamos como armas las urnas y el diálogo y la palabra racional que lleva a los disensos y a los consensos.
Ellos utilizan como armas las bombas molotov, las caras tapadas, los palos y las puñaladas que aterrorizan al ciudadano común y a su familia.
No han declarado la guerra.
Nosotros somos la esperanza de construir una sociedad más igualitaria y con más libertad que fortalezca los lazos solidarios y la convivencia plural entre distintos.
Ellos son el odio multiplicado y fomentan el caos y el autoritarismo con el objetivo de imponer sus ideas jurásicas que solo fomentan más muertes y terror.
Nos han declarado la guerra.
Nosotros, no nos tenemos que prestar a sus provocaciones ni entrar en actitudes revanchistas o vengativas. Hoy más que nunca hay que impulsar la participación masiva a través de las redes y organizaciones sociales y las movilizaciones como la que ya está convocada. Ojo, una aclaración: en principio estaba prevista para el sábado16 de setiembre, pero rápidamente se trasladó al sábado 23 de setiembre. El 16 es una fecha con connotaciones distintas: la terrorífica noche de los lápices y la revolución libertadora. Nadie quiso provocar ni mezclar los tantos. Ahora, insisto, la concentración será el sábado 23 de setiembre en todas las plazas del país. Las consignas son bien amplias y sencillas: en contra de los golpistas y la violencia y a favor de la democracia, la justicia y la paz. Más claro, imposible. Sin camisetas partidarias y con banderas argentinas.
Ellos van a seguir con sus ataques criminales y con el vandalismo en el gatillo. Es tarea de la justicia y las fuerzas de seguridad de la democracia, encarcelar, enjuiciar, castigar y condenar a los que se auto marginan del sistema y no se bancan haber perdido las elecciones y haber tenido que volver al llano, sin la posibilidad de aumentar los millones que se robaron.
Vamos a decirlo con toda claridad. La instigadora de todos los sucesos violentos se llama Cristina Elisabet. Su jefe de operaciones es Horacio Verbitsky. Ellos son los que fomentan la idea de que Mauricio Macri es un dictador que lleva al hambre popular, a
multiplicar los presos políticos y que ahora apuesta a la desaparición de personas. Un delirio. Un síndrome de abstinencia del poder que los lleva a una demencia peligrosa. Se dedican a dinamitar todo lo que no pueden conducir. Encienden la mecha del estallido social. Eso es lo que hace Hebe de Bonafini cuando dice que Macri lo mandó a matar a Santiago Maldonado. O cuando el cínico de Gerardo Romano dice “que hay un tufillo a Falcons verdes sin patentes chupando gente por las calles”. Tiene razón Julio Bárbaro. El caso Maldonado es una tragedia que la izquierda cheta transformó en farsa.
Sueñan con repetir el 2001. Para que Macri no pueda completar su mandato.
Ya son cientos los delitos que cometieron. De mayor o menor magnitud. El intento de satanización de la Gendarmería es una campaña sistemática y el colmo de la hipocresía. Lo instalan como la defensa de los derechos humanos con la complicidad irresponsable de Hebe y Estela Carlotto y lo hacen desde tres lugares insólitos.
Primero, Cristina, la jefa espiritual. Durante el terrorismo de estado no hizo nada por los detenidos desaparecidos. Ya se dijo miles de veces. Ya desafié a los K a que muestren un solo documento, una sola declaración o un habeas corpus durante la dictadura, e incluso, bien entrada la democracia. Cero en derechos Humanos. Millones en dinero que embolsaron rematando casas de deudores hipotecarios. Pero la hipocresía no termina ahí. Hay que recordar el silencio durante la desaparición de Julio Jorge López al que Hebe trató de guardia cárcel. Durante su segunda presidencia, Cristina, fue muy elogiosa siempre con los sacrificados gendarmes. Hay actos en los que los defendió a viva voz frente a “sectores políticos y gremiales que quieren generar hechos de violencia”. ¿Se acuerda? Anoche pasamos el video por la tele. Fue ella la que ordenó a la Gendarmería a llevar adelante el Proyecto X con el fin de combatir al terrorismo. Pero ahora empuja a que la fuerza sea atacada al grito de “a-se-si-nos”. El colmo del doble discurso.
Segundo, Verbitsky, el comandante “Perrito faldero”, que titula como una expresión de deseo forzada: “Macri ya tiene su desaparecido”. Justo Verbitsky quien, como conducción de Montoneros, apeló al asesinato y al secuestro como metodología y que encima, después, fue colaboracionista a sueldo de la Fuerza Aérea como denunció Gabriel Levinas en su libro “Doble Agente”.
Y tercero, entidades módicas, casi sellos de goma cooptados por el cristinismo como la Liga Argentina de los Derechos Humanos. Allí anda su titular, por las pantallas de la televisión kirchnerista levantando el dedito acusador. Histórico dirigente del Partido Comunista que durante la verdadera dictadura, la de Videla, Massera y sus cómplices, nos hablaban de conformar un gobierno de coalición cívico militar para evitar el pinochetismo. Gobierno de coalición con Videla. ¿No me cree? Lea los libros o vaya al Google. Eran repugnantes órdenes de Moscú que se ejecutaban mientras muchos militantes comunistas eran asesinados en estas pampas.
Hoy los extremistas encapuchados
atacan humildes puesteros del campo, concesionarias donde queman autos con empleados al lado, estaciones históricas de tren, e intentan copar instalaciones de la gendarmería a sangre y fuego. En el Bolsón fue un ataque a traición, con toda la cobardía que significa esconderse en una manifestación masiva y pacífica para desprenderse y sacar botellas de llamas de sus mochilas. El intento de copamiento de la mutual de los suboficiales de gendarmería en San Telmo y en Córdoba demostró un nivel de organización superior. Igual que los destrozos que produjeron en la Catedral y en el Congreso de la Nación y el parlamento bonaerense.
Pero lo más grave es el ataque a cuchilladas que sufrió Fernando Esteche.
El ex líder de Quebracho fue atacado a trompadas, pedradas y cuchillos por sus ex compañeros. Y digo que esto es grave porque si son capaces de intentar asesinar a quien fue su jefe hasta hace unos meses, que queda para lo que ellos consideran agentes de la derecha y la oligarquía.
La irracionalidad totalitaria se expresa a través de psicoanalistas como Alejandro del Carril o la que amenazó de muerte a la hija de Macri que ya está presa, periodistas que reclaman armas como Ingrid, docentes que quieren adoctrinar a chicos, artistas como Quieto el encubridor de Amado Boudou.
Y finalmente los cobardes que insultan y escrachan a periodistas como Daniel Malnatti o nuestro querido compañero Julio Bazán.
Vamos a decirlo con toda claridad. Todos los dirigentes políticos democráticos, los bloques parlamentarios, los gobernadores, los intendentes, todos los responsables de organizaciones no gubernamentales, sindicales, empresarias, confesionales, todas, deben expresarse y comprometerse públicamente a repudiar todo tipo de salvajismo violento y a respaldar las reglas claras que dicta nuestra Constitución Nacional.
Los fanáticos de la molotov y las caras tapadas no entienden razones.
Por eso la justicia, la política y la sociedad civil deben frenar con la ley en la mano pero con firmeza, la orgía de atentados que se va a ir incrementando.
Combatir a los golpistas que quieren incendiar la democracia no significa hacer justicia por mano propia ni copiar su metodología. Mientras enciendan más fuego antidemocrático, más pacificación y contención instituciónal hay que tener.
Nos han declarado la guerra.
Y tenemos que estar preparados. Practicar todos los días la defensa de las instituciones con nuestras mejores armas: el voto, la movilización y el diálogo pluralista. Usted elige: urnas o molotov.
Nos han declarado la guerra.
No alcanza con prender la luz roja de alarma. Tenemos que hacer algo. Entre todos.
Antes que sea demasiado tarde para lágrimas.
Cristina, más cerca de la cárcel – 1 de septiembre 2017
Cristina nunca estuvo tan cerca de ir a parar a la cárcel. El cerco judicial sobre ella, se fue cerrando hasta quedar al borde de un megajuicio que finalmente la condene y la lleve a prisión. Cristina está atrapada pero tiene una salida: ganar con amplitud en las elecciones del 22 de octubre. No es fácil. Es poco probable. Pero no es imposible. Le pido que me siga en el razonamiento. Cristina necesita sumar muchos de los votos que en las PASO fueron para Randazzo o para otros partidos que quedaron afuera de la competencia. Nada lo garantiza. Pero si eso ocurre ella podría acercarse al 40% de los votos. Y la batalla de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Esteban Bullrich tiene que ser titánica para superar ese porcentaje. El gobierno confía. Cree que mucha gente que no fue a votar, esta vez lo hará por Cambiemos. Y que un segmento de los que eligieron a Sergio Massa van a querer garantizar que Cristina salga segunda y por lo tanto, van a votar la boleta de Bullrich. Todas estas son conjeturas. Ya les dije que a las urnas las carga el diablo. Y más en comicios como estos que en la práctica funcionan como una segunda vuelta. Se polariza todo al máximo.
Si Cristina llega primera y logra entrar al senado con Jorge Taiana, los jueces federales van a refugiarse en la prudencia y lentitud. Las causas van a avanzar a paso de hormiga. Es triste decirlo pero es la realidad. No quiero engañar a nadie. Si Cristina queda como la única candidata a presidenta del peronismo para el 2019 y saca cerca de 3 millones y medio de votos, los magistrados tomarán nota de eso y serán muy pocos los que se van a animar a meter presa a Cristina.
Pero si ocurre lo contrario, es muy difícil que la ex presidenta mantenga su libertad ambulatoria. Si ella es derrotada por primera vez y pierde su invicto y los resultados provinciales son más o menos los mismos de las PASO, vamos a ver a una arquitecta egipcia detenida. La debilidad política de Cristina Elisabet potencia su juicio, castigo y condena. Y su fortaleza política debilita las posibles sanciones. No son los fueros que seguro va a tener. Es el tamaño de su poder político el que frena o acelera los expedientes. Insisto: no debería ser así. Pero es así.
Desde el punto de vista estrictamente legal, Cristina está en el horno. Se le viene la noche. Todos los caminos conducen al penal de Ezeiza donde la esperan viejos amigos, socios, testaferros y cómplices.
Para argumentar esto con hechos concretos vale la pena hacer un repaso de su situación legal. Jamás en la historia una ex presidenta tuvo tantas causas por corrupción, tan avanzadas y con tantas pruebas.
El resumen es feroz.
Cristina tiene tres procesamientos y va camino al cuarto. Pero lo más peligroso para ella es que están dadas todas las condiciones para unificar expedientes en una gran megacausa donde estaría acusado de los peores delitos.
Vamos por partes:
1) La denuncia de Nisman. Está sospechada de traición a la patria por haber intentado mediante un plan criminal darle impunidad y encubrir a los terroristas de estado que volaron el edificio de la AMIA y asesinaron en un instante a 85 personas. Estamos hablando del tenebroso pacto con Irán que firmó un traidor al pueblo judío como Timerman. El fiscal ya pidió su declaración indagatoria.
2) La causa por la Obra Pública. Cristina está procesada y embargada por 10 mil millones de pesos. La causa tiene 794 fojas y 220 pruebas. Se la puede castigar con 3 a 15 años de prisión por más de mil millones de dólares de sobreprecios y por ser miembro preponderante de esa asociación ilícita.
3) Los Sauces. El juez Claudio Bonadío la procesó por enriquecimiento ilícito y pago de coimas. Florencia, la hija sigue sin cobrar el sueldo como directora de esta sociedad acusada de lavado de dinero. Aquí se le embargaron los más de 5.600.000 dólares que tenía termosellados en el banco. Recuerdo que Los Sauces que movía fortuna con Lázaro y Cristóbal tenía un solo empleado: Ramón Ángel Díaz que no es el ex técnico de River. Es el jardinero de la familia.
4) Dólar futuro. Esta causa es la más avanzada de todas. Ya fue elevada a juicio oral. Veremos a la patrona del mal sentada en el banquillo de los acusados por haber perjudicado al estado ( es decir a todos nosotros) en 77 mil millones de pesos. Tiene un embargo de 15 millones.
5) Hotesur. Fue llamada a declaración indagatoria y es casi seguro su posterior procesamiento. El juez Julián Ercolini la investiga por lavado de dinero. Nadie puede explicar los alquileres mentirosos que Lázaro Báez y Cristóbal pagaron en habitaciones de hotel, propiedades y terrenos.
6) La ruta del dinero K. Es conocida popularmente como la causa de “La Rosadita” y de los delincuentes contando millones de dólares por las cámaras de televisión mientras fumaban habanos y tomaban whisky. Aquí aparecen personajes tristemente célebres como Leonardo Fariña, Federico Elaskar, Fabián Rossi y otros estafadores. Este es el delito precedente que explica el lavado de dinero.
Hay que decir que el gobierno más corrupto de la historia democrática involucró a sus hijos y a sus familias. De hecho la familia Kirchner y la familia Báez explican por sí solas una inmensa parte del dinero robado al pueblo de la Nación. Hay otros malandras y ladrones. Ya le dije que es difícil encontrar algún funcionario honesto en los 12 años de kirchnerato. Pero la sociedad Kirchner-Báez se llevó una gran parte del botín. Hay registradas más de 15 operaciones de compra y venta de propiedades y terrenos entre la familia ex presidencial y la familia ex testaferros. Estamos hablando de la máxima autoridad de la Nación y el principal proveedor del estado. Solo en Santa Cruz, Lázaro recibió 52 contratos por 46 mil millones de pesos. Groseros negociados. Burdos. Repugnantes.
Por eso Máximo, el príncipe heredero no puede explicar su fortuna ni los gastos de 56 mil pesos por día que acusa de consumo. A vos no te va tan mal gordito…
Lo de Lázaro es directamente descomunal. Tiene 418 propiedades que suman 263 mil hectáreas, 13 veces el tamaño de la Capital Federal y cerca de un millar de vehículos, dos aviones. Pasó de cajero de banco a magnate en diez años. Aumentó su patrimonio en un 12.127%. En el 2003 tenía 800 mil pesos declarados. Ahora ya se le descubrieron 2.547 millones. Record mundial de delincuencia.
Desde lo estrictamente judicial Cristina no tiene escapatoria. Gracias al gran trabajo de un grupito de periodistas y de fiscales y jueces. Desde el punto de vista político el pueblo tiene la palabra. El 22 de octubre tiene una cita histórica con las urnas. Vox populi, vox Dei.
Hartos de Cristina – 31 de agosto 2017
Harto ya de estar harto, ya me cansé
de preguntar al mundo porqué y porqué,
la rosa de los vientos me ha de ayudar
y desde ahora vais a verme vagabundear,
entre el cielo y el mar
vagabundear.
Esta sabiduría es del genio de Serrat.
Nosotros, digo, la mayoría de los argentinos también nos cansamos. También estamos hartos de estar hartos.
Estamos hartos de que todos los días aparezcan pruebas contundentes del gobierno más corrupto de la historia democrática. Se robaron montañas de dinero y sumas siderales. No dejaron delito por cometer. Cristina, Máximo, Florencia, Lázaro, Cristóbal, Jaime, López, Boudou, De Vido, Hebe, Fatala, Baratta, D’Elía, Echegaray, Marta Cascales, Sergio Szpolsky, Héctor Timerman, Aníbal Fernández, Diego Gvirtz, Sancho, Sanfelice, Gils Carbó, Freiler, Caballo Suárez… y siguen las firmas. La lista es infinita. Ya le dije: cuesta encontrar un funcionario honesto en más de 12 años de gobierno. Basta.
Estamos hartos.
Estamos hartos de que quieran convertir al presidente Mauricio Macri en un dictador, cuestión que no resiste el menor análisis. Ahora, los irresponsables traficantes de la historia lo quieren transformar en una suerte de Videla que secuestra y hace desaparecer artesanos. Como dijo Mario Negri. Eso es producto de la locura y el fanatismo que los desespera cuando ven que el poder está cada vez más lejos de sus sucias manos. “Abstinencia demencial de poder”, dijo el diputado cordobés. Los muchachos que no tienen problema en banalizar y vaciar de contenido del terrorismo de estado son capaces de cantar: “Macri, basura/ vos sos la dictadura”. Cristina y Néstor fueron exitosos abogados a la hora de rematar y quedarse con las casas de humildes deudores que no podían afrontar las cuotas. Eran usureros hechos y derechos. No presentaron un solo habeas corpus, no hicieron un solo acto repudiando la dictadura bien entrada la democracia y con Néstor como gobernador. Y acusan a Macri de ser la dictadura cuando no hay un solo elemento que lo vincule a los criminales de lesa humanidad. A los chicos de La Cámpora se lo digo con respeto por la verdad histórica. Sería mucho más preciso gritar: «Milani, basura/ vos sos la dictadura». Allí si tienen a alguien con las manos manchadas en sangre por torturas y desapariciones que ahora está preso y que fue encumbrado como máximo jefe militar por un kirchnerismo que en su delirio veía en el a un futuro Hugo Chávez.
Pienso en Mark Twain y su demoledora frase: “Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”.
Estamos hartos.
Estamos hartos de que todos los días malversen la información y traten de meternos en una pelea de vida o muerte por todos los temas. El fanatismo es hermano de la ideologitis, que es la inflamación de la ideología. La desesperación porque la mayoría del pueblo argentino les da la espalda y no los quiere ver más en el gobierno, los lleva al extremismo peligroso y repudiable de reclamar armas, de hablar de guerra civil o de apelar a la violencia de las bombas molotov y las caras tapadas. Solo hay que darse una vuelta por twitter para encontrar energúmenos que quieren prender fuego a todo. Hay una periodista y escritora llamada Ingrid que, pobre, no acusa peso en la balanza. Hay un cantante mediocre apellidado Quieto, encubridor del malandra de Amado Boudou con el que manchan de plata negra más que Rolando.
Una de las mujeres más populares y queridas de la Argentina, Susana Giménez, se lo dijo con todas las letras y con mucha valentía: “De ninguna manera voy a recibir a la ex presidenta CFK, sería como traicionar mis principios y mis ideas”. Y después agregó: “Jamás se habló de plata, pero jamás. ¡Sería más asqueroso todavía¡”. Un par de datos anecdóticos para agregar. Al tuit de Susana tenía 37 caracteres más para agregar. Podría haber agregado un “Co-rrec-to” que solo tiene 8 letras. Y la última. Es tanto el rechazo visceral que Susana tiene por Cristina le tiró con un plumero a la imitadora Fátima Florez que se apareció haciendo de Cristina. Fue cuando Jorge Lanata estuvo invitado al sketch de la Casa de Rosada con Gasalla y Su.
Ayer, en el acto de La Plata, Cristina dijo, muy suelta de cuerpo y con la cara de acero que este era un gobierno con una “inmensa, inaudita e inédita concentración de poder” y que eso los puede haber llevado a desaparecer a Santiago Maldonado. Si alguien tuvo casi la suma del poder público en la Argentina fue Cristina, con amplias mayorías parlamentarias a las que sometió a la esclavitud, con mayoría de gobernadores y con la oposición muy dividida. Por eso la mejor respuesta la dio Patricia Bullrich: “Que Cristina nos acuse de concentración de poder es como si Stalin acusara a Gorbachov de ser stalinista”.
Estamos hartos.
Estamos hartos de quieran colonizar y adoctrinar todo lo que se les ponga adelante. Eso los hace tan sectarios que el ciudadano común que trabaja, estudia o busca hacerlo y que quiere vivir en paz y ser feliz, se aleja de estos muchachos enfervorizados que agitan y se agitan como masturbadores ideológicos. El daño cultural que periodistas, artistas y maestros cristinistas han hecho a nuestro país no tiene nombre. Muchos años nos va a costar cerrar esa herida, esa fractura social expuesta. Bajarle línea a los chicos en la escuela es utilizarlos como botín de guerra. Es haber estafado la misión principal del educador que es ayudar a generar mentes abiertas, plurales, con espíritu crítico y no robotitos que repitan como loros: “Vamos a volver” o “Aguante Cristina”. Ahora se quejan porque censuran a los maestros que solamente quieren llevar la realidad a las aulas. Muchachos y muchachas militontos les pregunto: ¿Qué dirían entonces si docentes macristas (que también los hay) preguntaran a sus alumnos que piensan del robo de dinero que Hebe de Bonafini hizo en complicidad con Sergio Schocklender? ¿O si creen que la relación entre las familias Kirchner y Báez es complicidad por el delito o hay otra calificación? ¿Les parecería bien introducir esta realidad al debate de los alumnos.
Bien dijo el ministro Alejandro Finocchiaro: “CTERA es al gremialismo docente lo que fue el kirchnerismo a la Argentina: la degradación total.”
Por eso, esa respuesta masiva del “Con nuestros hijos, no”, me pareció una extraordinaria reacción por la velocidad y contundencia.
Otra vez el Nano.
“Es hermoso partir sin decir adiós
serena la mirada, firme la voz,
si de veras me buscas, me encontrarás,
es muy largo el camino para mirar atrás
qué más da, qué más da,
aquí o allá”.
Estamos hartos.
Según el diccionario de la Real Academia, estar hartos significa no aguantar más la desmesura, el delirio de la mentira y la simulación. Estamos repletos, nos han saturado y empachado buscando oligarcas y gorilas por todos lados. Nos han agotado. Nos envenenaron la vida cotidiana diciendo que ellos son la patria y nosotros los enemigos. Nos quieren enseñar a vivir y nos tratan como chicos: esto es bueno y esto es cada. Nos levantan el dedito desde una supuesta superioridad moral cuando son en su mayoría delincuentes seriales y patoteros antidemocráticos. Ellos se la saben a todas. Se lo digo en criollo: nos tienen los huevos al plato.
Estamos hartos.
Estamos hartos de Cristina y sus cómplices. Me sumo con entusiasmo al alarido social que por las redes dice “Con mis hijos, no”. Y, si me permiten, le agrego algo más: “Con nuestros hijos, no. Y con nosotros, tampoco”.