Graciela Ocaña está tocando con las manos el cielo de la política. Después de una larga y coherente trayectoria fue la candidata más votada de las elecciones primarias. La siembra permanente al lado de los que más sufren y por la honradez y la transferencia, finalmente le permitió cosechar 3.240.499 votos. La legisladora de Confianza Pública, un partido muy pequeño que se sumó a Cambiemos fue la primera vez que encabezaba una lista con semejante responsabilidad. Confesó que cuando María Eugenia Vidal le confirmó que estaría al tope de la boleta de diputados, se largó a llorar de la emoción. Es que Ocaña, en su lucha permanente por la transparencia y las manos limpias sufrió amenazas de todo tipo porque se metió con pescados gordos de la corrupción.
Recuerdo cuando denunció la mafia de los medicamentos. O cuando se metió con los jerarcas sindicales de la CGT. Se la querían comer cruda porque ella aportaba datos, pruebas y números más que adjetivos. Querían aplastar a la hormiguita. Ocaña dio batallas homéricas y desiguales. Siempre fue una especie de David femenino con una piedra y una honda para derribar “a los Goliat” de la corrupción de estado. De esos funcionarios que cometen crímenes de lesa indignidad matando al robar los dineros del pueblo. Estuvo siempre al lado de los jubilados, cuidando sus bolsillos. ¿A cuántos jubilados habrá salvado de morir “la hormiguita”? ¿Cuánto dinero le hizo ahorrar al estado desde el PAMI, es decir a todos nosotros? Y nunca se calló ni fue tibia a la hora de las definiciones. Dijo en su momento que Hugo Moyano y Cristina deberían estar presos y le pidió a Alejandra Gils Carbó que si no tiene “el recato de renunciar que, por lo menos, de un paso al costado”.
Hay que saber valorar la gran elección que Ocaña hizo y el respaldo popular que logró. Sacó 11 mil votos más que Cristina. Y eso que la exitosa abogada que nunca ganó un juicio fue dos veces presidenta de la Nación y hace 20 años que está en los primeros planos de la política y al parecer iba a ganar por paliza y se iba a comer a los chicos crudos. Además, Cristina y Graciela, son absolutamente distintas. El día y la noche.
Cristina se hizo millonaria desde el estado, se enriqueció ilícitamente, fue y es soberbia y altanera.
Graciela tiene una pasar humilde y austero, se empobreció lícitamente en la política porque en la actividad privada podría haber ganado mucho más dinero y además es una mujer sencilla y respetuosa con todo el mundo. No se le recuerda un grito o una actitud destemplada o agresiva. Insisto, la hormiguita es diametralmente opuesta a la Abeja Reina.
Ocaña sacó 180 mil votos más que la economista Fernanda Vallejos su competidora directa de La Cámpora. Incluso, logró que la votaran 31. 600 personas más que a Esteban Bullrich que encabezó la lista de senadores nacionales.
La hormiguita fue bautizada así por su antigua amiga Elisa Carrió. Estuvieron un tiempo distanciadas pero son de la misma estirpe de mujeres corajudas que no transan con los ladrones de la política. Ahora recompusieron su relación afectiva. Lilita la bautizó así a Ocaña por su laboriosidad y su tamaño pequeño. Ella va juntando papeles, indicios, pruebas y luego hace acusaciones que casi en su totalidad son rigurosas. Recuerdo algunas que son emblemáticas. La del plan Qunitas, por ejemplo. ¿Se acuerda? Aníbal Fernández y otros estafaron a las mujeres más pobres y encima embarazadas. Les daban un kit para cuando tuvieran el bebe con cunitas que se desfondaban y productos de baja calidad que costaron una fortuna. Pagaron sobreprecios satelitales.
Otra denuncia muy celebrada por la oposición fue cuando puso sobre el tapete de tribunales las joyas que Cristina usaba y no había declarado. Aros, collares y brazaletes de oro y brillantes que cuestan fortunas y que no se sabe cuándo ni cómo las compró Cristina. Siempre tuvo todo eso oculto de su patrimonio pero muy exhibicionista en sus presentaciones. Cuando Ocaña hizo la presentación correspondiente en Comodoro Py, mágica e instantáneamente, la reina Cristina, dejó de utilizarlas y se desconoce su paradero. ¿Estarán en una caja fuerte? ¿Se las habrá prestado a Florencia y la hija no se las devolvió? ¿O las habrá vendido para donar ese dinero a alguna obra solidaria? No sabemos.
Muchos se preguntan qué hubiera pasado si Ocaña encabezaba la lista de senadores. Tiene un nivel de conocimiento muy superior al de Bullrich aunque la misma ética y decisión de jugar en el equipo de María Eugenia y Macri. Hace poco le hicieron una gran nota en Clarín y Ocaña tuvo una definición antológica. Dijo que “así como hay gente que en los OVNIS, hay gente que cree en Cristina”.
Con mucho esfuerzo Graciela se recibió de licenciada en Ciencias Políticas. Fue todo un logro. Es que su madre murió cuando ella tenía 5 años y su padre la abandonó. Ella fue criada por sus abuelos inmigrantes. María era analfabeta y el abuelo Eduardo jardinero. Criaron ocho hijos propios y después a Graciela. Eran pobres pero honrados. Les faltaba de todo menos dignidad y cultura del esfuerzo y la superación.
El primario lo hizo en una escuela de monjas y luego consiguió una beca de la municipalidad para terminar en secundario en el Normal de San Justo.
Hace seis años se casó con Juan Amado, su amado esposo que por suerte es todo lo contrario a Boudou. No tuvieron hijos por su propia decisión y a veces juntos practican Tai Chi en el Parque Rivadavia para relajar los cuerpos de tantas tensiones. Incluso tuvo que padecer la muerte por cáncer de su hermano del alma. No fue fácil su vida. Pero ilusiones y utopías no le faltaron. Admira a Nelson Mandela, San Martín y Belgrano, son tres figuras que todos los dirigentes políticos deberían imitar.
Suele jugar en sus pocos momentos libres con dos caniches que se llaman Mimi y Cathy.
La hormiguita soñó con ser una gran concertista de piano o con saber patinar con prestancia. Pero todo no se puede. Juan es sicólogo y ama la música. Saltaba en una pata cuando Graciela le regaló un saxo para su cumpleaños.
Graciela Ocaña, ahora va por el quinto mandato como diputada nacional. Integra el grupo de mujeres dignas que dignifican la política. Le dicen hormiguita pero es una leona a la hora de cuidar los dineros públicos y atacar a los funcionarios delincuentes.
Sacó más votos que todos. Incluso superó a Cristina. Es una buena noticia para la República. Ojalá este país tenga más Ocañas y menos Cristinas. Graciela Ocaña, la más votada de la Argentina, la hormiga que trabaja y ahorra y que además patea los todos hormigueros de los malandras que viven de nosotros. Está claro que hormiga mata buitres y zánganos. Y a veces, a pingüinos corruptos.
La escribana de la corrupción – 29 de agosto 2017
Mariano Martínez Rojas es el nuevo arrepentido de la corrupción kirchnerista.
Sus revelaciones dejaron muchas pistas para investigar a fondo la asociación criminal destinada a saquear el estado que lideró Cristina Elisabet.
Una de las informaciones de mayor impacto tiene que ver con el rol clave que jugó en el lavado de 2.000 millones de dólares la mujer de Guillermo Moreno.
La escribana Marta Amelia Cascales siempre tuvo un perfil bajo pero Martínez Rojas confirmó que ella era la armadora de todas las empresas fantasmas y la gran recaudadora. Cascales tiene un prontuario que certifica su íntima relación con Cristina Kirchner, con Julio de Vido y, lamentablemente, con el Papa Francisco.
La estafa millonaria se concretó con maniobras vinculadas a importaciones y dólares pagados al precio oficial de 6 pesos cuando el valor del blue era de 12. Cada uno de los miles de contenedores que entraba contrabando les daba una ganancia ilegal, solo con la divisa norteamericana, del 100 por ciento.
La compañera de Guillermo Moreno, quien era junto con los jueces corruptos los que autorizaban esas operaciones, fue la que diseñó sociedades truchas presididas en general, por jubilados o indigentes. Marta Cascales es la escribana del lavado de dinero.
Tuvo pocos momentos de gloria mediática. Primero cuando se comprobó que hizo la misma estafa al inscribir la empresa Meldorek, la que utilizó Sergio Schocklender y sus cómplices de las Madres de Plaza de Mayo para desviar fortunas que fueron a parar a sus bolsillos pese a que estaban destinadas a la construcción de viviendas populares.
Otros 15 minutos de fama los adquirió cuando le pegó un puñetazo a una señora en un restaurant vasco a donde estaban cenando con su concubino, Guillermo Moreno. Gente vinculada al campo, en pleno ataque a los productores agropecuarios, los criticó y Marta defendió a su hombre con la violencia de un golpe a la cara.
Pero hoy sabemos que Marta Cascales es más importante de lo que muchos pensaban en la estructura delictiva de la corrupción K. En sociedad con Alessandra Minnicelli, la esposa de Julio de Vido asesoró a Claudio Uberti, en la conformación de los fondos fiduciarios truchos que se hicieron con Venezuela para canalizar el dinero negro del chavismo. ¿Se acuerda de Uberti? Vino en el avión con Antonini Wilson y la valija de 800 mil dólares para la campaña de Cristina. Apenas salió del aeropuerto fue a Olivos a rendirle cuentas a Néstor Kirchner de lo que había pasado. Fue tan burdo su trabajo que Néstor lo expulsó de su entorno y nunca más se supo de sus actividades. Pero todo el soporte administrativo de lo que se conoció como la embajada paralela de Venezuela, un coto de caza de dólares de Julio de Vido, fue dibujado por su esposa y por Martita Cascales, su socia y pareja de Guillermo Moreno. Cascales tuvo varias reuniones con la gente de la empresa petrolera estatal venezolana para ajustar los detalles.
Alessandra y Martita, juntas fueron dinamita.
Fundaron Fonres, SA, una consultora precisamente para generar fondos fiduciarios y de inversión. Y recibieron fondos directa o indirectamente de ambos maridos. Le doy un par de casos. Oruga y Tostaki fueron las productoras cinematográficas debutantes que accedieron a un crédito del INCAA para filmar un panfleto llamado “El Pacto” que fue un instrumento para atacar a los dueños de Papel Prensa con todas las falsedades que utilizó el kirchnerismo. La miniserie se emitió en 2011 y fue protagonizada por varios actores K como Cecilia Roth, Federico Luppi, Cristina Banegas y Luis Ziembrowski. Fue un fracaso total y Mike Amigorena huyó despavorido después de un par de capítulos.
También hicieron algunos programas de televisión sobre comidas y recibían auspicios de empresas proveedoras del estado en el área de Julio de Vido y alimenticias cuyos precios debía controlar Moreno como secretario de Comercio.
El arrepentido Martínez Rojas dice que nunca tuvo “el disgusto” de conocer a Cristina pero le consta que la arquitecta egipcia estaba al tanto de todas las maniobras delictivas. ¿Escuchó bien? Dice que Cristina sabía todos los detalles de este verdadero robo a mano armada.
También participaron de estos negociados para enriquecerse ilícitamente el Mono Minnicelli, cuñado de De Vido y flamante preso que estuvo prófugo casi diez meses. Ahí hay una conexión con la mafia de los contrabandistas de la Aduana. Porque aparece liderando algunas operaciones Sug Ku Hwang, conocido como Míster Korea y ladrones al servicio de Gildo Insfrán, el señor feudal de Formosa o de Daniel Scioli como el titular de la lotería de la provincia, Luis Peluso. Todo esto lo dice frente a cámara Mariano Martínez Rojas que le compró a Sergio Szpolski dos medios de comunicación de inmensa pauta publicitaria y minúscula audiencia: Tiempo Argentino y Radio América. A propósito de Szpolski, lo filmaron esquiando en San Martin de los Andes disfrutando de la vida y del dinero que vació de esos medios. Dos cosas de Szpolski: dejó a muchos periodistas colgados del pincel y no les pagó un peso y la justicia todavía no lo convocó ni a tomar un café. ¿Quién y porque protege a Szpolski, el que más pauta publicitaria oficial recibió de Cristina?
Pero volvamos a nuestra nueva estrella: Marta Cascales. Fue directora de Enarsa y de Arsat, empresas que estaban bajo la órbita de Julio de Vido. Se convirtió en una experta en sociedades off shore y fuga de divisas. Y su novio se llena la boca hablando de la oligarquía. También fue la escribana de la operación Ciccone cuando Néstor Kirchner primero y Amado Boudou después, intentaron apropiarse de la fábrica de billetes.
Autoritaria y gritona, fue la encargada de llevar a Hebe de Bonafini al Vaticano para la entrevista con el Papa Francisco. Cascales es una antigua amiga de Jorge Bergoglio. Algunos dicen que compartieron la militancia en Guardia de Hierro allá por los 70. Pero una agrupación llamada “Católicos en Alerta” denunció que desde 2005, Marta administra parte de los fondos que recibe la iglesia católica. De confirmarse esto sería un verdadero peligro y un escándalo mayúsculo, como para poner el grito en el cielo.
Otro punto saliente de los dichos del arrepentido a Nico Wiñazki es la participación central que tuvo Ricardo Echegaray en esta mega estafa de lavado. Hasta ahora, el que fuera jefe de la AFIP venía zafando con su perfil bajo. Pero está claro que en el caso Ciccone que va a juicio oral el 3 de octubre y en este, son muchas las explicaciones que va a tener que dar para no ir preso.
De todos modos lo más grave, lo que supera todas los peligros es la respuesta que Martínez Rojas dio frente a la pregunta de porque no regresaba a la Argentina. Dijo que tiene una valija con 72 kilogramos de documentación probatoria que le protege la vida y que no vuelve porque tiene miedo que lo asesinen. El juez que pidió su captura nacional e internacional ya dispuso que su familia tenga custodia. Pero esto es lo que hace correr frío por la espalda de la Republica. Si vuelvo me matan, confiesa. Y asegura que trabajó para esta banda criminal K y por eso, sabe cómo operan. Un arrepentido estafador kirchnerista tiene miedo de morir asesinado. Y está todo dicho. Tal vez Marta Cascales, la escribana del lavado y la corrupción pueda dar fe de esto.
Contra la violencia golpista – 28 de agosto 2017
Hay dos cosas que la democracia republicana no puede tolerar: los corruptos de estado y la violencia golpista. Sobre la cleptocracia que gobernó con el kirchnerismo durante más de 12 años hemos hablado mucho y seguiremos hablando porque todos los días hay una causa que se mueve y mil pruebas que se confirman. La verdad: cuesta encontrar un funcionario honrado en el gobierno anterior.
Pero hay algo muy grave que viene ocurriendo en cuenta gotas pero que se fue acelerando en catarata en los últimos tiempos. Hablo de los violentos, de los que producen atentados, agresiones directas, extorsiones, y ataques de todo tipo. El gobierno de Macri y los gobernadores deberían estar muy atentos ante esta situación. Porque los que apelan las bombas incendiarias saben cómo comienzan pero no saben cómo terminan. Es cierto que son grupos minúsculos repudiados por la inmensa mayoría de los argentinos pacíficos. Pero hay que encender una luz de alerta sobre el tablero de la democracia porque el odio puesto en acto puede generar un crecimiento geométrico de la violencia y terminar en tragedia. Ya nos pasó a los argentinos. No podemos permitir que nos vuelva a pasar.
¿A qué sucesos explosivos me refiero? Hay muchos y de distinta magnitud. Pero le nombro algunos:
• Un paquete bomba estalló en las manos de dos empleados de Indra, la empresa encargada del escrutinio provisorio.
• Al presidente Macri lo emboscaron varias veces y apedrearon el vehículo que lo trasladaba.
• A la gobernadora Vidal la intentaron intimidar con todo tipo de operaciones: ingresaron a su despacho y revisaron sus cajones, dejaron dos cartuchos en la puerta de su casa, intrusaron el domicilio de su jefe de gabinete Federico Salvai y varias agresiones más que la llevaron a tener que vivir con sus hijos en una unidad militar. En plena democracia.
• Las botellas con nafta y fuego y los palos y piedras con que atacaron a policías en el Congreso de la Nación.
• Quemaron la emblemática estación de El Maitén, incendiaron cascos de estancia y le dieron palizas a varios puesteros en la Patagonia.
• Lo último fueron las bombas molotov contra el senado bonaerense que quemaron muebles y mampostería, las piedras que rompieron los vidrios del despacho de Salvai y los bidones con nafta, pólvora y mecha que intentaron hacer volar por los aires a varios autos estacionados al lado del Ministerio de Seguridad que conduce Cristian Ritondo. Son los mismos que atentaron con fuego, piedras y pintadas insultantes a la Catedral o destruyeron la Casa de Chubut de esta Capital. O pusieron un artefacto explosivo en Círculo de Suboficiales de la Gendarmería de Córdoba.
• Por lo menos tres policías y dos gendarmes resultaron heridos con estos ataques planificados.
Insisto en que solo le estoy nombrando algunos hechos. Pero fueron muchos más. Amenazas de muertes telefónicas a las más altas autoridades de la Nación, hackeo de algunas páginas. La pregunta se cae de maduro:
¿Quiénes son estos salvajes antidemocráticos? ¿Quiénes utilizan los explosivos para tratar de imponer sus ideas? Digamos primero que esa gente debe ser capturada lo antes posible para que tenga su consecuente juicio, castigo y condena.
Los responsables tienen distintos orígenes. Por un lado están las mafias que el gobierno de Vidal está desarticulando. Hablo de la policía acostumbrada a cobrar coimas y cometer todo tipo de delitos con sus uniformes y armas reglamentarias. Hablo de extorsiones, trata de personas, vínculos con los narcos, torturas, abusos de poder. Sólo en lo que va del año, la limpieza que hacen Vidal y Ritondo ya sancionó a 3.141 policías y a 195 de ellos los llevó a la cárcel. No es poco. Desde que asumieron el gobierno, se han abierto 15 mil expedientes con muchos castigos y suspensiones. Se compara su nivel de vida con las declaraciones juradas y sus ingresos y aparecen policías enriquecidos con sueldos medianos o bajos. Hay que sumarle las mafias del servicio penitenciario y las de La Salada. Ahí hay lavado de dinero, contrabando, aprietes de patota barras brava de todo tipo y coimas. Son muchos los negocios ilegales que María Eugenia cortó de un sablazo y por eso, los perjudicados odian a esta gobernadora. Porque son negociados y estafas históricas que les permitían tener un nivel de vida de ricos y ahora se cortó. Los anteriores gobiernos eligieron mirar para otro lado, pactar con las mafias o ser cómplices para repartir el botín. Ahora se cortó toda recaudación ilegal. A las mafias se las persigue legalmente; no se las apaña. Esto es parte del cambio que Cambiemos prometió. Es una batalla colosal y peligrosa pero indispensable.
Por algo tuvieron que desplazar en estas horas al mismísimo jefe de inteligencia de la policía bonaerense.
Pero otra gran parte de la violencia fue ejecutada por pseudo anarquistas y auto titulados mapuches que no representan y que, por el contrario manchan, a ese pueblo originario noble y trabajador. Todos tienen contacto con La Cámpora, las Madres de Plaza de Mayo y a Elizabeth Gómez Alcorta, como abogada en común con Quebracho y Milagro Sala.
Su líder, Facundo Jones Huala, una especie de subcomandante Marcos del subdesarrollo, una caricatura de combatiente propuso a lucha armada para construir un estado dentro de la Argentina. Un delirio total que también impulsa en Chile y por eso el gobierno de Michelle Bachellet está pidiendo su extradición. Hicieron 77 atentados en Chubut, Rio Negro y Neuquen. Están asociados a residuos que quedaron de las FARC, y criminales similares que existen en Bolivia, y Perú. De hecho en esos tres países, en los consulados argentinos, hubo atentados con bombas molotov y pintadas pidiendo la aparición de Santiago Maldonado.
Por supuesto que Maldonado debe aparecer y que es responsabilidad del estado encontrarlo y garantizar las protestas pacíficas de todos los sectores. Pero los más extremistas que rodean a Cristina y ella misma aprovechan este drama para acusar al gobierno de Macri de ser poco menos que el Videla que lo hizo desaparecer a Maldonado. Un despropósito y una locura que necesitan para que su inflamación ideológica coincida con una realidad que sueñan y desean pero que no es verdad.
Si la gendarmería o cualquier otra fuerza de seguridad, detuvo, hirió, apresó o peor aún, mató a Maldonado debe ser castigada con todo el peso de la ley. Pero hay que probar que eso fue así. No se puede castigar a nadie por sospechas o expresiones de deseos incomprensibles. No hay un solo dato preciso. Y eso que se secuestraron computadoras y teléfonos de 65 gendarmes. Estela Carlotto y varios de sus pares, acusan a Patricia Bullrich casi de haber secuestrado ella o Macri a Santiago Maldonado. Están profanando una vez más conceptos sagrados. Están banalizando y vaciando de contenido lo que pasó en la dictadura, con miles de detenidos desaparecidos, torturados y asesinados en campos de concentración.
Se les nota demasiado su desesperación por lastimar la investidura presidencial. No terminan de comprender que el pueblo votó otra opción y no al chavismo kirchnerista que nos llevaba al colapso de Santa Cruz.
Una vez más quiero hablar de Alerta Roja sobre el tablero democrático.
Tanto los uniformados resentidos y vengativos como los mesiánicos que se creen vanguardias revolucionarias contribuyeron a la peor de las tragedias argentina que fue el terrorismo de estado. La inmensa mayoría de los argentinos está harto de los violentos golpistas de todo tipo y de los ladrones de estado. La inmensa mayoría quiere construir un país en paz, más igualitario y con más libertad. Sin corruptos ni criminales.