Muy bien 10 en educación – 30 de junio 2017

Esta mañana nuestra bendita Argentina se sacó un Muy Bien en educación. En el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, nada menos, se presentó un proyecto maravilloso vinculado a esta epopeya que todos debemos protagonizar.
Confieso que siento cierto orgullo porque un primer y humilde empujoncito salió desde esta radio y desde esta columna. Fue el año pasado y se tituló: “Sembrar educación”. El diagnóstico era durísimo. Metía miedo por nuestro futuro. Decía que:
“La mitad de los chicos que empiezan el secundario no lo terminan. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100. Vamos a las encuestas y nos desayunamos que solamente para el 4% de los argentinos la educación es el principal tema de preocupación. Esta última es la peor noticia. Es malo el nivel educativo pero todavía peor que no nos importe. Yo comprendo que los ciudadanos de este país estén preocupados por la inseguridad, la inflación, el desempleo, la corrupción y la salud. Pero está muy mal que no nos demos cuenta que la falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.
Tenemos el calendario escolar para chicos que van a escuelas estatales más corto del planeta. ¿Escuchó bien? Nuestros hijos son los que menos días y horas de clase tienen. Los que padecen feriados extra large o ausentismo feroz entre docentes y también entre alumnos y paros que baten todos los records.
Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. Los datos del fracaso educativo de la década aplazada dan vergüenza ajena y nos asustan por el tipo de sociedad que estamos construyendo o en realidad sobre la forma en que estamos destruyendo a la sociedad que nos dejaron nuestros padres.
No es ninguna novedad que nuestros mejores años fueron los mejores años de la educación argentina. Fuimos ejemplo en el mundo. Tenemos 5 premios Nobel, tres de ellos en ciencias y Brasil, por ejemplo, no tiene ninguno. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, la Argentina se vino a pique. Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel.
Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se malgasta en educación se multiplica en inseguridad. Un ex ministro dijo que mantener a un chico preso un año en un instituto es más caro que pagar los 13 años de escolaridad. Soy un convencido de que la educación es el instrumento más maravilloso que se conoce para combatir la indigencia, la marginalidad, la pobreza, la desocupación, la droga y el delito. No hay debate ni desafío más importante. Don José de San Martín decía que la educación era el ejército más poderoso para pelear por nuestra soberanía. Por eso estoy convencido que debe ser un tema de estado y no de partido. Para convertirlo en una epopeya nacional de todos los argentinos sin distinción de ningún tipo. Solo los mal nacidos pueden oponerse a que cada hermano que habita esta patria tenga la posibilidad de igualar sus oportunidades con los demás y educarse. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. De convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. No podemos permitir que con un presupuesto realmente importante tengamos los malos resultados que tenemos. Se gastan fortunas en educación y los resultados son cada vez peores.
Yo tengo un sueño. Mucho más modesto que el de Martin Luther King, pero sueño al fin. Escuche, por favor:
Mi utopía es que convoquemos a una comisión asesora de los 10 expertos educativos más importantes de la Argentina sin distinción partidaria y que juntos trabajen para tener la mejor educación posible. Que juntos encontremos la manera de que los alumnos y los padres participen de una verdadera revolución del conocimiento y que los salarios se discutan con tiempo y racionalidad. Es probable, maestros y maestras, que ustedes mismos tengan interés en recuperar el prestigio social que tuvo el maestro en nuestra sociedad. Recuperar el respeto. Y para eso, sin persecuciones ni caza de brujas, deberíamos fomentar que cada uno cumpla con su rol específico, que nadie se aproveche de las licencias por enfermedad y que el aula vuelva a ser un templo del saber y de la transmisión de ese saber. De esa manera los jóvenes sentirán orgullo de ser maestros. ¿Qué le parece?
Mi sueño es que todos los argentinos comprendamos que no hay nada que genere mayor justicia social que la igualdad de oportunidades a la hora de educar. Estamos obligados a reflexionar sobre este agujero negro en el futuro de nuestro país. El 52% de los adolescentes no comprende lo que lee. Qué me cuenta?
Es increíble la fuga de chicos del sistema público al sistema privado y no solamente en los sectores ricos de la sociedad. Entre los más humildes también emigran a escuelas privadas, baratas como las parroquiales o vecinales, pero privadas al fin. ¿Que buscan que el estado no les puede dar? Mas días de clases, mejor enseñanza, mas disciplina sin perder la libertad creativa, premios que incentiven a los que quieren progresar y castigos para los que se tiran a chanta, no igualar para abajo, fortalecer a los docentes que se quieran capacitar más y mejor, a un secundario que vincule al muchacho con el mercado laboral y productivo y una inclusión mucho más temprana de nuestros hijos.
Hay que atender especialmente a los más chicos en las zonas más vulnerables. Hay cinco millones de chicos pobres. Se nos tendría que caer la cara de vergüenza. En los primeros años es donde se consolidan los mecanismos cognitivos y motrices. Nacen a la vida con una estimulación que los lleva a buscar el progreso a través de la cultura del esfuerzo y no de la dádiva. Nadie quiere emparchar el viejo sistema educativo. Cambió el mundo y la revolución tecnológica modificó la forma de asimilar conocimientos de los chicos.
Estas reflexiones despertaron la indignación y el interés de algunos empresarios y medios de comunicación que se propusieron hacer algo concreto al respecto. El Grupo Clarín, La Nación, el Banco Santander Río, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, el proyecto Educar 2050, la agencia Muchnik conforman el comité estratégico en el que tuvieron la generosidad de sumarme. Como padrinos de escuelas participan Despegar.com, Globant, Molinos Ala, Pampa Energía, Telecom, Toyota y el banco Santander Río. Hay argentinos exitosos y solidarios como Adrián Suar, Iván de Pineda y María Laura Santillán entre otros y el acompañamiento de Competir, Educatina, Educaria, Conciencia, YPF, BBDO, Fibertel, Samsung y Tinta Fresca.
Todos coincidimos en que se necesita una nueva educación con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Y el aporte de la sociedad civil. Un rediseño absoluto del sistema. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación debe ser prioridad nacional. Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también. Para sembrar ciudadanía y recoger una mejor democracia. Por la deserción cero. Más todavía, por la ignorancia cero. Muy Bien 10 por la iniciativa. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Ese color blanco de los guardapolvos, es el color de la esperanza.

Badía, a 5 años – 29 de junio 2017

Juan Alberto Badía era la imagen de la radio. Era la imaginación de los Beatles en el éter. Uno más de ellos que salió de Ramos Mejía y aterrizó en Liverpool. Su voz todavía nos rebota en el cerebro y en el corazón y dice así:

Imagina que no hay paraíso,
Es fácil si lo intentas,
Ningún infierno debajo de nosotros,
Arriba de nosotros, solamente cielo,
Imagina a toda la gente
Viviendo al día…

Imagínate Beto que hay mucho dolor aquí abajo. Que los músicos argentinos se sienten huérfanos. Que todas las radios están de luto desde hace 5 años por tu ausencia. Que los oyentes esperan que termine la tanda para volver a escucharte. Que Fernando Bravo, tu amigo del alma no puede con su alma.
En la revista Radiolandia le hicieron la primera nota. Cuando le preguntaron por sus sueños él dijo que le gustaría construir una trayectoria en la radio, que era lo que más amaba del trabajo. Eso lo superó con creces. Hizo una maratón que fue espejo y ejemplo para muchos. Cuarenta años jugando en primera. Entrevistó a Jorge Luis Borges y a Tita Merello pasando por Charly García y todos los músicos argentinos.

Todavía recuerdo tu cálida voz en el teléfono en febrero del 2011 el día que recé una columna que decía que Badía tiene compañía. Una vez más me contaste cuando fuiste a Colombia con Bravito y juntos hicieron los comentarios del aquel partido en donde River se jugaba la vida. Por suerte pude confesarte toda mi admiración. Yo te miraba en silencio mientras hacíamos el pase en radio del Plata y vos me trataste como si fuéramos compinches. Hasta fuimos a jugar al básquet al club Palermo. ¿Te acordás de las picadas que comíamos en el buffet? Después supe que hacías eso con todos. Que no hay a nadie en el mundo de la radio que no te quiera. Que no tenes enemigos. Que te la pasaste acercando posiciones, cerrando brechas, reconciliando gente, valorando la diversidad en el más amplio sentido de la palabra.

Para mí, vos, Bravito, Carrizo y Cacho Fontana estaban en el olimpo de los próceres de la radio. De los que reinventaron la magia de la comunicación. Primero me atravesó tu Flecha Juventud mientras yo celebraba la rebeldía del pelo largo, los vaqueros gastados y los dedos en ve. Con la música de los Beatles., por supuesto.
Graciela Mancuso, tu compañera inseparable para tirar paredes con los tonos y las melodías. Pobre Graciela, ella también fue a buscarte también en junio pero del año pasado.
Cuanto asombro por la filosofía pacifista cargada de humanismo de John Lennon que modeló nuestra ética de la solidaridad. Con todo eso crecimos juntos. Con tu extraordinaria capacidad para crear climas, para establecer una atmósfera de buena onda con el entrevistado. A veces pienso que con Juan Ramón, con semejante viejo, con ese maestro de locutores, no tenías otro destino que aferrarte a los micrófonos y vivir entre auriculares. Hijo de tigre. Hijo del ISER.
Seguimos de cerca esa batalla desigual que diste contra ese maldito cáncer que seguramente debe odiar la música, los medios y la alegría. ¿Quién lo hubiera dicho? Meterse con Juan Alberto Badía, que hijoputez. Con ese locutor gigantesco que formó generaciones y que jamás apeló al escándalo ni al trazo grueso. ¿Te acordás del día que empezaste en radio Antártida? ¿De tu primer aviso? ¿Del furcio que más te avergonzó? De tus grandes éxitos. Le abriste una puerta gigantesca en la tele a Marcelo Tinelli y él te devolvió la gentileza y el gesto de amistad. Te ganaste en buena ley 6 premios Martin Fierro y uno a la trayectoria con un discurso de agradecimiento que nos hizo llorar a todos. Sobre todo a tus hijos, a Bárbara, Natalia y Juan Agustín que deberán sentir orgullo genuino y eterno. Estabas abrazado a tu hermana Marisa. Ella te sostenía y toda la gente aplaudía de pie. A toda la industria de los medios audiovisuales se le estrujó el alma a verte tan optimista, tan íntegro, tan frágil. Siempre pensando en proyectos y laburando cien horas por día. Pero aprendiste al final que tenías que abrir las manos y permitirse recibir tanto afecto. Y eso fue aliviador.
Escuché que dijiste que era increíble la cantidad de gente que defendía tu vida como si fuera propia. Es cosecha merecida de tu siembra. Todo lo bueno que hiciste hoy te vuelve multiplicado.

Me consuela saber que nunca estarás solo. Que millones te estarán sintonizando porque igual que Bravito, tu domicilio es el aire. Que te esperaron John Lennon y el flaco Spinetta. Ahí fue el capitán Beto, flaco. Cuidalo. Aquel día te llevó una noticia como para dar la vuelta olímpica en el cielo. Volvieron a primera hace ya 6 años. Justo. Hay una banda roja que los envuelve. Un estadio de fiesta. Celebrando la vida de Badía y sus sesenta y cuatro años de ejemplo. Tal vez eso sea lo que más duele. Fue demasiado pronto, Juan Alberto. Cuando tenga sesenta y cuatro años, aun me seguirás necesitando, todavía me seguirás alimentando. Cuando sea más viejo y se me caiga el pelo. A los sesenta y cuatro lloramos tu despedida que es bien arriba, con la luz roja encendida eterna en tu homenaje:

Imagina
Tu puedes decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día te nos unas,
Y el mundo vivirá como uno solo, Beto querido.
El día del final, en el cementerio de Pilar, Alejandro Lerner comenzó tímidamente a entonar Let it Be. Y todos lo acompañamos con la garganta inundada. Fue un himno de despedida. Déjalo Ser. Todos te dejaron ser. Y vos nos dejaste ser a todos. Beto querido, te extrañamos. Que en música descanses. Y que una radio te acompañe por toda la eternidad.

¿Taiana o Quetglas? – 28 de junio 2017

Son muchas las cosas que me indignan de la Argentina de hoy. Por ejemplo, la impotencia que tenemos como argentinos de resolver el tema del hambre y la pobreza de tantos hermanos cuando estamos en condiciones de producir alimentos para más de 15 veces los habitantes del país. Otra cosa que me enoja tanto que me cuesta controlarme en las puteadas: creo que es difícil encontrar ejemplos en el mundo de dirigentes políticos (no todos, por suerte) con niveles de corrupción colosales. Sobre todo los muchachos de la banda cristinista donde casi todos se hicieron millonarios y se llenan la boca hablando de los más humildes que es precisamente a quienes les robaron todo lo que tienen. Esa hipocresía de Cristina, Máximo, Florencia, Boudou, De Vido, Lázaro Báez, Ricardo Jaime y siguen las firmas, me parece patética. Insoportable. Es un cáncer que envenena la esperanza de progreso social y de mayor igualdad que tienen muchos jóvenes militantes de todos los partidos.
La tercera cuestión que me hacer hervir la sangre además del hambre y la corrupción es el autoritarismo que persigue y el odio que inocularon en la sociedad. Nos va a llevar años cerrar esa herida abierta en familias, compañeros de trabajo, vecinos y amigos. Me vuelve loco que a esa actitud soberbia y agresiva de Cristina traten de justificarla con la ideología del neopopulismo de Ernesto Laclau. Hay pensamiento, pero sobre todo hay malas personas. No es casual que ningún kirchnerista pueda dar el nombre de una sola amiga o amigo de Cristina. Ella no tiene amigos. Tienen empleados esclavizados o enemigos a triturar.
Esto de los empleados esclavizados me sirve para introducir otro tema que tal vez parezca menor porque no entra dentro del debate público pero que yo creo es fundamental: hablo de la dignidad de las personas. Del respeto por uno mismo. Y es aquí donde entran dos nombres que pongo solo a título de ejemplo: Jorge Taiana y Fabio Quetglas.
El ex canciller de Cristina la acompaña en la boleta de candidatos a senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires. Taiana, igual que su padre, fue alguien al que respeté por su estatura intelectual y porque pusieron el cuerpo y ambos estuvieron presos durante la dictadura militar. Pese a mi rechazo absoluto a la violencia armada e insurreccional, con la que jamás estuve de acuerdo, hago una diferencia entre los que pagaron con la cárcel durante el terrorismo de estado y los que como Horacio Verbistsky, por ejemplo, caminaron las calles de Buenos Aires con impunidad pese a que era el segundo de la inteligencia montonera junto a Rodolfo Walsh. Hay pruebas documentales de su relación con la Fuerza Aérea, de los sueldos que cobró de ellos durante el golpe y una fuerte sospecha de haber sido un doble agente. Pero este no es el tema que quiero profundizar. Luego de salir en libertad, Taiana siempre se comportó como un hombre afable, democrático y respetuoso del pensamiento de los demás. Me acuerdo que yo era columnista del diario Perfil cuando Cristina lo insultó y lo humilló con la ferocidad típica de Cristina. ¿Remember, el “soy yo pelotudo”, dicho a su principal mayordomo? En aquel momento escribí algo muy elogioso sobre Taiana. Hablé de su dignidad. De su hombría de bien por no aguantar agresiones gratuitas por parte de la presidenta. Ella reaccionó porque se enteró que el canciller había recibido a dos periodistas de Clarín para explicarles algunos temas como pasa con todos los periodistas de todos los medios y con todos los ministros del mundo. Pero para Cristina, Clarín era el diablo y trató a Taiana como un traidor y cómplice del diablo. Taiana le cortó la comunicación telefónica, renunció y se fue a su casa, como corresponde. La ofensa mayor fue cuando comparó a Taiana (una persona honrada hasta donde yo sé) con un malandra de estado como Amado Boudou. “Tenés que aprender de la lealtad de Amado que se la pasa atacando a Clarín”. Algo así le dijo Cristina. Me lo contó un amigo de Taiana que hoy se fue a la actividad privada.
Se fue al llano, pero siguió militando en el kirchnerismo porque está convencido de que ese es el mejor camino hacia la patria socialista. Creo que se equivoca de acá a la luna pero es su derecho. Lo hizo con perfil bajo un tiempo hasta que se sumó a la conducción del Movimiento Evita. Los muchachos de Emilio Pérsico (otra persona honrada con la que no comparto ideología) resolvieron apoyar a Florencio Randazzo. Sin criticar demasiado a Cristina decidieron que para mejorar al peronismo y ayudar a los pobres, había que buscar renovación de liderazgos y tomar distancias de La Cámpora que los había ninguneado hasta la provocación. De pronto, Cristina, en 15 minutos de palos a Mauricio Macri convenció a Taiana de volver a su lado. Le ofreció la candidatura a senador y no le pidió perdón. En 12 años hablé con más de 100 personas que frecuentaron a Cristina y todos coinciden en que el pedido de disculpas o el reconocimiento de un error, no entra en su cabeza. A Cristina no se le habla, se la escucha, inmortalizó Carlos Zannini. Ella jamás se equivoca. Es perfecta. Quien quiera seguir a su lado solo tiene que acatar órdenes. La verdad es que me sorprendió Jorge Taiana. No esperaba semejante agachada. Una panquequeada, un borocotazo de la peor calaña. Dejó colgados del pincel a los del Movimiento Evita que lo bancaron y con el “verso” de la unidad “desunió” a su agrupación y corrió a arrojarse en los brazos de quien lo maltrató como ningún civil lo había maltratado nunca. Y eso es lo que no admito en política. Caben todas las ideas y los matices. El pluralismo y el debate nos enriquecen. Pero no me banco los dirigentes que pierden la dignidad por un cargo o por disciplina partidaria o por enfrentar a Macri o por lo que sea. El que se deja mojar la oreja no se puede defender y mucho menos va a poder defender a los habitantes de la provincia de Buenos Aires. El respeto por uno mismo es anterior a la ideología. Es fundante de la persona. Es el alma y lo huevos que nos constituyen. Después podemos equivocarnos o acertar, ser peronistas, radicales, macristas, socialistas, lo que usted quiera. Pero yo votaré y respetaré siempre al dirigente que no se deje tocar el culo por nadie. No quiero peleles en los puestos dirigentes. No quiero chupamedias acríticos en ningún partido. Los desprecio sin fijarme cual camiseta partidaria tienen puesta. El felpudismo no me va. En ningún orden de la vida. No me gusta arrodillarme ante nadie y mucho menos hacer arrodillar a alguien.
Otros esbirros de Cristina escribieron y vociferaron que Fabio Quetglas es candidato a diputado de Cambiemos porque es columnista de Alfredo Leuco. Primero hay que corregir: fue columnista durante el año pasado. Y segundo hay que contestar con la verdad: Fabio se ganó ese lugar por su formación académica, su ética y su histórica militancia radical que comenzó por amor a Alfonsín. Es probable que su trabajo en radio Mitre lo haya hecho más conocido. Pero las listas están llenas de celebridades inútiles. Fabio es un tipo brillante y de una actitud solidaria infrecuente. Abogado de 52 años, es uno de los urbanistas que más sabe de desarrollo territorial en la Argentina. Por eso es el titular del post grado de la UBA y consultor de intendentes y gobernadores de diversos partidos. Viene de un hogar humilde y es humilde y querido por todos sus compañeros. Tiene un Master en Gestión de Ciudades en la Universidad de Barcelona y otro en la de Bologna. No fue elegido candidato por ser un periodista militante, como maliciosamente dijeron los periodistas militantes. Fabio es un hombre que revaloriza la política y despierta esperanza. Y jamás se quedaría al lado de alguien que lo insultara como un perro. Tienen dignidad y con eso me alcanza.