Trump, con la guerra no – 20 de enero 2017

A esta hora exactamente corre frío por la espalda del planeta tierra. A esta hora el mundo sufre los remezones de un terremoto norteamericano llamado Donald Trump que, desde hace tres horas, es el nuevo presidente de los Estados Unidos.

Hay varios temas que generan temor, rechazo e incertidumbre. Y los voy a enumerar. Pero quiero empezar con el más grave de todos. Alertar que este magnate volvió a poner sobre el escenario mundial la posibilidad de una guerra nuclear con China. Los expertos dicen que los errores de las grandes potencias “suelen convertirse en grandes guerras”. Y una guerra comercial puede terminar tranquilamente en una guerra con todas las letras y con toda la sangre.

Hoy las diferencias son abismales pero en una insólita pirueta ideológica, aparece Trump que defiende la economía cerrada y el fundamentalismo proteccionista y el jefe máximo de China, y líder del Partido Comunista, Xi Jinping, que promueve la “economía abierta”. Parece una broma pero la taba se dio vuelta.

Eso solo ya merece el rechazo de todos los que queremos la convivencia pacífica y que repudiamos las carreras armamentísticas. Por eso dan ganas de decir: Trump, con la guerra, no. Con la guerra, no. Sería una hecatombe. Un retroceso en la civilización. Pero su actitud altanera y provocativa tiene al planeta en vilo.

Y el otro aspecto más repudiable lo expresó en una caricatura memorable en Clarín, el dibujante llamado “El Niño Rodríguez”: hay un muro que se supone es el que prometió construir en la frontera con México que está tapando a la Estatua de la Libertad que dice “good bye”. Una síntesis aterradora. Que la discriminación y el odio racial edifiquen muros contra los latinos, los musulmanes, los negros, los homosexuales, las mujeres o cualquier otro tipo de minoría es digno de la época medioeval. Y que se esté pensando en restringir las libertades individuales, la de prensa, entre otras resulta incomprensible. Oponerse a la Primera enmienda de la Constitución es negar que es el altar donde la libertad de expresión se sostiene en todo el mundo. Y Trump abrió frente de batallas con todo el mundo.

Pero hecha la ley, hecha la trump. Le recuerdo que este magnate ganó con legalidad en el Colegio Electoral pero Hillary Clinton sacó alrededor de 3 millones de votos más que él. Trump acaba de asumir con el más alto nivel de imagen negativa de la historia y eso que nunca en su vida ocupó ningún cargo público.

Es tan rechazado que más de 40 legisladores demócratas se negaron a ir a su asunción y que se esperan más de 200 mil mujeres en la calle y protestando. Grandes figuras del espectáculo y la cultura manifestaron claramente su rechazo: desde Robert de Niro hasta Madonna pasando por Meryl Streep. Michael Moore encabezó una marcha con un cartel gigante que decía “Frenen al régimen fascista de Trump antes que comience”. Hasta el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, estuvo presente.

Trump generó la grieta más grande de la historia política moderna en Estados Unidos. El odio y el revanchismo ahora están en la superficie. La culpa de todo lo malo siempre está afuera, en los diferentes y las minorías y en los medios de comunicación. Solo le faltó decir que “La CNN está nerviosa” o que “el New York Times miente” para ser igual a un kirchnerismo que en varios aspectos se pareció bastante. Hasta el nacionalista de derecha Guillermo Moreno dijo que Trump era medio peronista. Es verdad, Trump, también es nacional populista de derecha.

Tenemos que estar alertas por la posibilidad de un conflicto bélico de características letales y universales. Pero también porque cuando la potencia mundial se mueve, siempre impacta en nuestro país. Le recuerdo que Estados Unidos es el país que mayor inversión directa tiene en Argentina: casi 20 mil millones de dólares. Nosotros les vendemos biodiesel por mil millones de dólares, vinos por 245 millones y no mucho más.

En su discurso, Trump fue contundente. Dijo que Estados Unidos solo va a comprar y consumir lo que se fabrique en su país. Y que están cansados de enriquecer a otros países y a otros ejércitos. Se proclamó proteccionista contra los extranjeros que “robaron nuestras fábricas y el trabajo de nuestros obreros”. Lo dice él que tiene más de 100 empresas en 30 países.

El lema de Obama fue “La esperanza vence al miedo”. Hoy se puede decir que el miedo parió a Trump y que el parió más miedo. Es que hay un hartazgo generalizado que castiga en todo el mundo a los burócratas que no quieren terminar con las inequidades y que solo les interesa llegar para empacharse de poder y dinero. Los salvajes populismos que crecen en muchos países se han convertido en falsos chalecos salvavidas en medio de una tormenta de desocupación, odio, droga y delito que asusta a mucha gente. En este caso, más de 57 millones de ciudadanos votaron por esta suerte de suicidio colectivo. Porque ese señor ya gobierna Estados Unidos y no Trumpalandia y tendrá el botón nuclear al alcance de su mano. Será el comandante en jefe de la potencia militar más poderosa de todos los tiempos.

A los populismos los carga el diablo. Todos comienzan con esperanza y terminan en estallidos autoritarios que asfixian las libertades. Se convierten en remedios que son peores que las enfermedades. Ojalá me equivoque pero si un presidente recibe la primera felicitación de la familia Le Pen y es apoyado por los nazis del Klu Klux Klan y Vladimir Putin, es realmente un peligro fascista.

Trump es un dinosaurio que llegó a decir que donaría 5 millones de dólares a una entidad caritativa si Barack Obama mostraba su certificado de nacimiento. Obama lo mostró y Trump tuvo que ponerse. Era la época en que decían que Obama era un negro marxista pro musulmán que ni siquiera era norteamericano”.

La legendaria revista Time publicó una foto en su tapa de un primerísimo plano de los ojos celestes y helados de Trump. Sobreimpreso aparecían 5 casilleros para llenar con un tilde. Los cuatro primeros estaban tildados, los que decían matón, showman, aguafiestas y demagogo. Quedaba todavía en blanco el casillero que decía: “presidente número 45 de los Estados Unidos”. Hoy, hace un rato, ese casillero recibió su tilde.

Muchos artistas, combatieron a Trump en favor de la libertad y la convivencia pero también en defensa propia.

Los mexicanos de Maná directamente fueron militantes. Su cantante Fer Olvera dijo que repudiaba todos los populismos autoritarios de derecha e izquierda. Que no quiere caudillos violentos como Hugo Chávez ni como Donald Trump al que definió como un hombre ignorante, farandulero y dañino para toda la humanidad.

Con ese mundo utópico sueño. Un planeta sin fascistas ni de derecha ni de izquierda. Con hombres que quieran construir una sociedad más igualitaria en el altar de la libertad más absoluta. Ni Chavez ni Trump. Ni Stalin ni Hitler.

La presunta comedia del magnate de pelo anaranjado es una tragedia nacional. ¿Se imaginan a este demagogo ignorante con el poder de decidir sobre una guerra? Insisto con el tema pero no hay nada más grave para el futuro de la humanidad. Muchos dicen que hoy es un día de duelo para el mundo, la paz y la diversidad. Hay que estar alertas. No hay que tener miedo. Pero hay que tener cuidado. Y darle una oportunidad a la paz, como quería Lennon.

San Martín nos puede unir – 19 de enero 2017

Hoy sería una hazaña impresionante. Se imaginan hace 200 años. El general don José de San Martín cruzó la imponente cordillera de Los Andes a un promedio de 3.000 metros de altura y con 5.200 soldados llenos de coraje y patriotismo pero con graves dificultades de todo tipo. Fueron constantes los problemas de alimentación, de traslado y de vestimenta que padecieron. Tenían 10 mil mulas, 1.600 caballos, 600 vacas, 22 cañones, 5 mil fusiles, 900 mil cartuchos, 1.100 sables y unos corazones así de grandes.
Es que el motor emancipador fue más fuerte. Liberar al continente era una utopía en marcha. Hace 200 años, a mediados de enero de 1817 partieron rumbo a Chile por los pasos de Los Patos, Guana y Uspallata. Eran la gente humilde capaz de darlo todo y esclavos que soñaban con que liberar América, también los iba a liberar a ellos. Y no se equivocaron los “queridos faluchos”, como les decía San Martín.
En la primera gran batalla, en Chacabuco, la estrategia del gran Capitán tuvo éxito: solo perdieron 12 hombres y lamentaron 20 heridos pero los españoles debieron sepultar a 500 de sus soldados y 600 fueron tomados prisioneros con su armamento.
Hay que rendirle homenaje a San Martín y a aquellos heroicos mendocinos, sanjuaninos, puntanos y riojanos que pusieron el pecho y se jugaron el pellejo al grito de “Viva la patria”.
Pasaron 200 años de aquella epopeya gloriosa. Hoy vivimos con quejas cotidianas y sin encontrar un rumbo para todos. En cada batalla los argentinos dejamos parte de nuestras mejores energías y en general no podemos encolumnarnos detrás de la idea de un país para todos. La grieta, el odio, la corrupción y el autoritarismo de los Kirchner nos dejaron un país en terapia intensiva.
Por eso la figura y las hazañas de San Martín nos pueden ayudar a cohesionarnos para pelear por más libertad e igualdad y poder extirpar a los ladrones y los golpistas.
Don José de San Martín es, por lejos, el argentino más grande de todos los tiempos, el padre de la Patria. Por eso hoy lo necesitamos más que nunca. ¡Qué bien que nos vendría en estos tiempos de cólera y twitter su sabiduría y su valentía! Qué bien que nos vendría que bajara del bronce o se escapara de los libros para darnos cátedra de cómo ser un buen argentino sin perseguir a nadie ni sembrar cizaña entre los hermanos. Porque todavía vive en el corazón de los argentinos. Porque todavía lo necesitamos para recuperar la confianza en nosotros mismos.
Hablaba un poquito con la zeta producto de los 25 años que pasó entre españoles y, por pedido de la tropa, no era extraño verlo al lado del fogón, cantando y pulsando la guitarra. Se hacía respetar y ejercía el mando con firmeza porque daba el ejemplo. Iba al frente y tenía una astucia militar incomparable.
Pero nadie le quitaba el placer de comer un puchero, charlando con el cocinero sobre los secretos de los aromas y los sabores o comer un asado a cielo abierto en plena cordillera de los Andes. Mientras, la cruzaba en mula, en caballo o en camilla en la más grande epopeya americana que se recuerde. Solía abrir los bailes con el minué porque era un prócer de carne y hueso. Y algunos dicen que don José tenía fama de don Juan.
San Martín, al revés de los Kirchner, era austero y honrado hasta la obsesión. Incluso le hizo quemar a su esposa Remedios los fastuosos vestidos de Paris que tenía porque decía que no eran lujos dignos de un militar. Manejó cataratas de fondos públicos y murió sin un peso. En su testamento se negó a todo tipo de funerales. La muerte lo encontró en el exilio, casi ciego, muy lejos de Puerto Madero en todo sentido. Permítame un comentario dolorosamente irónico: igual que ahora, ¿No? Usted me entiende.
Don José de San Martín fue un ejemplo de rectitud cívica en tiempos de traiciones, corrupción y contrabando. Enseñó a no discriminar predicando con el ejemplo: creó el regimiento número 8 de los negros y después les dio la libertad tal como se los había prometido. Estamos hablando de alguien que como primer acto de gobierno en Perú aseguró libertad de prensa y decretó la libertad de los indios y de los hijos de esclavos y encima redactó el estatuto provisional, un claro antecedentes de nuestra Constitución tan humillada durante demasiado tiempo. Su gran preocupación fue no concentrar el poder y por eso creo el Consejo de Estado y se preocupó para que el Poder Judicial fuera realmente independiente. Repito, insisto: Igualito que en la década ganada por los buitres pingüinos ¿No? Igual que Néstor y Cristina. Una de las enseñanzas más maravillosas que nos dejó tiene que ver con su rechazo al silencio temeroso generado por todos los autoritarismos: “Hace más ruido un solo hombre gritando que cien mil que están callados”. Y una de las máximas que le dejó a su hija Merceditas habla de amar la verdad y odiar la mentira.
Por eso, cuando nombro a San Martín me pongo de pié y lo venero. Y creo que hoy más que nunca nos puede servir cómo mensaje de unidad en esta Argentina partida. Porque San Martín vive eterno en el corazón de su pueblo. Grande entre los grandes. Es el argentino más amado por los argentinos.
Qué bien que nos vendría ahora ese San Martín convencido de que la educación era la forma más profunda de soberanía. Decía que la educación era más poderosa que un ejército para defender la independencia. Es que San Martín era un militar y un guerrero de una capacidad extraordinaria.
Pero también un demócrata cabal. El principal lema de la Logia Lautaro que el redactó dice textualmente: “No reconocerás como gobierno legítimo de la patria sino a aquel que haya sido elegido por la viva y espontánea voluntad del pueblo”. Las maestras del primario siempre nos recordaron que jamás desenvainó su sable contra sus hermanos ni por razones políticas y eso que varias veces se lo ordenaron. Disciplina, sí. Obediencia debida, no. En una carta que le mandó al caudillo santafesino Estanislao López que convendría leer en voz alta a nuestros hijos un par de veces al año le dice: “Divididos seremos esclavos”. Justo hoy que estamos tan enfrentados, tan fragmentados como sociedad. Su entrega hacia los demás se puede llevar como bandera hacia la victoria.
San Martín era el que se bancaba con un aguante increíble su solitaria lucha contra el asma y el reuma. El que se levantaba tempranísimo para poder tolerar sus úlceras gástricas que lo llevaban a fumar opio para calmar los terribles dolores que tenía.
Le sintetizo el tipo de dirigente que nos dejó San Martín con su ejemplo: Respeto por la libertad de expresión, independencia de poderes, austeridad republicana, honradez a prueba de bala, coraje y estrategia y un profundo amor para una patria de todos y para todos.
Y nuestros granaderos aliados de la gloria, inscriben en la historia, su página mejor, dice la Marcha de San Lorenzo. San Martín es el padre de la patria y nosotros, sus hijos, debemos honrar su memoria tratando de multiplicar sus valores y de construir una Argentina a su imagen y semejanza. Llegó la hora de ponernos de pié. Ya pasaron 200 años del cruce de Los Andes. Tenemos que hacernos cargo y juramentarnos. Es la ley de la vida. Sin nuestro padre tenemos que construir una patria justa para nuestros hijos. Porque San Martín es nuestro. Y nos puede ayudar a sacar los mejor de nosotros.

Nisman, presente, ahora y siempre – 18 de enero 2017

Nisman presente/ ahora y siempre.
Dentro de una hora, en la plaza de Mayo, una movilización reclamará verdad y justicia por Alberto Nisman. Muchos de sus compañeros fiscales van a exigir de frente a la oficina donde trabajaba que se investigue a fondo que es lo que realmente pasó y que no haya impunidad para nadie. También van manifestar su esperanza porque finalmente se abrió la causa por la que perdió su vida. O por la que entregó su vida, mejor dicho. Hay que tener el coraje bien puesto para denunciar a la presidenta de un país y su canciller de encubrir a los terroristas de estado que produjeron el atentado más grave de la historia argentina con la voladura de la AMIA.
Allí estará nuestro querido compañero Federico Andahasi. Y eso es un orgullo para todos los que integramos este programa, Pero esta columna es una forma también de estar presente. Me gustaría estar en ese acto como un ciudadano más acompañando a la multitud, a los fiscales y a la familia. Pero debo hacer mi programa de radio. Por eso, ojalá estas palabras, sean interpretadas como una forma de decir “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.
Si la acusación de Nisman fue la más grave que se le puede hacer a una presidenta y al canciller de su gobierno, la acusación de la madre de sus hijas, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, es directamente un alarido contra la impunidad. Es de una gravedad institucional insuperable.
Anoche en Los Leuco en TN y esta mañana con Marcelo Longobardi en Mitre, la ex esposa de Nisman dijo que “el gobierno anterior se comportó como un verdadero grupo de tareas, más propio de una dictadura que de una República.” ¿Escuchó bien? Después vamos a poner el audio al aire. ¿Se da cuenta de la gravedad de esta imputación? Una jueza federal que trabaja en la justicia desde que tenía 20 años dice que el gobierno de Cristina se manejó como un grupo de tareas, típico de una dictadura. Demoledor. Por eso ella habla de magnicidio probado científicamente por sus peritos. De ninguna manera cree que se trató de un suicidio.
El fiscal general ante la Cámara Criminal y Correccional, Ricardo Saenz dijo que su colega fue víctima de un “homicido incalificable”.
Y el diputado del PRO y ex vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolf lo resumió de manera contundente: “El gobierno de Cristina se comportó como si quisiera matar al fiscal antes de su muerte y después, como si lo hubiera matado.”
Es que a la hora de ensuciar y demoler la imagen de Nisman, antes y después del balazo en la cabeza y con el objetivo de tapar la investigación y buscar impunidad, los tres poderes del estado kirchnerista actuaron en forma coordinada. Fue un plan ejecutado con la verticalidad castrense de un grupo comando. O grupo de tareas como dice la doctora Arroyo Salgado.
El fiscal general Germán Moldes dijo que vio muchas causas por suicidio en su larga carrera pero que todas se resolvían en 60 o 90 días. Hoy también será orador en el homenaje de Plaza de Mayo.
Creo que los periodistas y la sociedad podemos hacer una humilde contribución y es no olvidar. Decir las verdades por más duras que sean. Alguna vez se lo definió como el muerto Número 86 de la AMIA. Para la colectividad judía, Nisman fue un mártir y no un suicida.
Un héroe. Por eso está sepultado en un lugar de honor en el cementerio y no en los márgenes como acostumbra hacer la religión que considera al suicidio como un atentado contra Dios.
Antonio Stiuso, el ex espía preferido de los Kirchner, en su explosivo testimonio acusa directamente a Cristina y sus cómplices de ser responsable por acción u omisión de la muerte que conmovió a la Argentina y al mundo.
Conociendo a los personajes, el testimonio exclusivo de la declaración de Stiuso ante la justicia conseguido por Daniel Santoro da explicaciones muy verosímiles y contundentes.
Son palabras que deben ser certificadas con hechos. Pero si se comprueban, dejan a Cristina, Timerman y otros al borde del juicio por obstrucción de justicia y encubrimiento de terroristas y traición a la patria.
Los kirchneristas dicen que Antonio Stiuso es un mentiroso impresentable que tiene vínculos con los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes.
Puede ser. Yo no pongo las manos en el fuego por Stiuso. Pero Stiuso fue el preferido de Néstor Kirchner. El que se lo presentó a Nisman para que trabajaran juntos. El que le ordenó que lo espiara al Papa Francisco cuando era arzobispo de Buenos Aires. ¿Qué quiero decir con esto? Que Stiuso no cambió. Siempre fue así: un topo profesional ligado a servicios de todo tipo. Pero no fue amigo de Macri, o de Margarita Stolbizer ni nació de un repollo. Todo el poder que tuvo para extorsionar jueces, disidentes o periodistas fue otorgado por Néstor Kirchner. De hecho, cuando Gustavo Béliz denunció a Stiuso, Néstor Kirchner le soltó la mano y lo tiró bajo un camión. Eyectó de su gabinete a Béliz y se quedó con Stiuso.
En la parte más contundente de sus acusaciones, Stiuso dice que a Nisman lo mataron grupos kirchneristas vinculados a comandos venezolanos e iraníes con el apoyo de antisemitas confesos como Luis D’Elia y Fernando Esteche. De hecho Nisman había sido condenado a muerte por una Fatwa, que es una orden religiosa de eliminar a un hereje o un infiel. Ayer, el fiscal Carlos Rívolo reveló que todos los fiscales que intervinieron en este tema también habían sido condenados con una Fatwa por Irán.
Quedará para la historia la actuación del juez militante Daniel Rafecas que fue funcional al gobierno de turno y no tuvo ni siquiera la dignidad de abrir una denuncia tan grave. La podría haber abierto por un par de semanas y luego desestimarla por falta de mérito o por carecer de seriedad. Pero no se atrevió a contradecir a sus compañeros kirchneristas y mató la investigación antes de que naciera. El fantasma de Nisman también va a perseguir toda la vida al doctor Rafecas aunque haya hecho grandes aportes al estudio del nazismo y el holocausto. Son dos momento y dos situaciones distintas
Santiago Kovadloff con su profunda sabiduría, escribió que “encubrir un delito de lesa humanidad, también es un delito de lesa humanidad.” A Nisman le violaron reiteradamente la intimidad de sus computadoras y sus celulares y lo vigilaron y lo persiguieron todo el tiempo. Stiuso declaró bajo juramento que después del asesinato de un servicio de inteligencia llamado El Lauchón Viale y del ataque a balazos a Javier Fernández, un operador K en la justicia, Alberto Nisman dijo “el próximo soy yo”. ¿Qué archivos se borraron de sus notebooks? ¿Qué mentiras se incorporaron a sus discos rígidos? ¿Se cambiaron las fechas y los días? ¿Quién colocó tres pendrives en su computadora? ¿Quién dispone de la tecnología para meter un virus troyano en su teléfono y aprovechar para espiar hasta sus conversaciones más íntimas? Stiuso asegura que el ex general César Milani tenía los equipos más sofisticados para pinchar teléfonos y computadoras. Y que hubo agencias de inteligencia privadas que fueron contratadas por el kirchnerismo para hacer un seguimiento ilegal de Nisman. Alberto Nisman tenía miedo que Alejandra Gils Carbó lo echara de su puesto. Ella es la jefa de los fiscales y principal operadora actual de Cristina en la justicia. No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad. Estoy seguro que esos hijos de puta fueron los que lo mataron. Porque la píldora del suicidio no me la trago. Y hay que buscar la verdad. Y nada más que la verdad.
No hay otra forma de construir el país que soñamos para nuestros hijos. Con la verdad como cimiento. Solo la verdad nos hará libres.