Nisman, iluminar la oscuridad – 17 de enero 2017

Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.
Macri recibió en su propio hogar y con la calidez de su familia, a las hijas del muerto y juntos leyeron unas plegarias de paz y justicia que aportó el rabino Marcelo Polakoff. Hace un año que el actual presidente tomó varias medidas que apuntan a aclarar cómo ocurrieron los hechos y facilitar todo lo que los tribunales necesiten para llegar a la verdad.
Cristina y Macri. El día y la noche. El esclarecimiento y el ocultamiento. Dos actitudes absolutamente antagónicas. Así reaccionaron ambos frente a este magnicidio que conmovió a la Argentina y al mundo y del que mañana se cumplen dos años.
Cristina enojada y confusa pasó con la misma vehemencia de asegurar que era un crimen a decir que se trataba de un suicidio. Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.
Macri, sereno junto a su esposa e hija, saludó con afecto a Iara y a Kala, las hijas de Nisman, les prometió hacer justicia con la memoria de su padre y dispuso tres medidas que van en esa dirección. Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que sepan, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA que produjo 85 muertos. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.
Hoy hay una esperanza. Hay alguna posibilidad de que la luz de la verdad derrote a la noche del ocultamiento cómplice. Pese a los cientos de chicanas y maniobras de los encubridores de los encubridores, en dos semanas, el juez Ariel Lijo podrá investigar lo que Nisman denunció.
Cristina fue acusada de lo peor por Nisman. De haber encubierto a los iraníes sospechados de haber sido autores de aquel asesinato masivo de terrorismo de estado. La presidenta y su canciller, el traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial y petrolero, otros que tiene que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.
Para Sara Garfunkel, la madre, no hay dudas sobre lo que pasó: lo mataron. Para Iara, su hija, también. En una carta emocionante que escribió el año pasado la nena dijo que “se trató de un asesinato para infundir miedo a la gente porque ese es el objetivo de los terroristas”. Su, hija, en ese texto también dice que esa suerte de Satán que pintaron los funcionarios y periodistas K era “un ejemplo a seguir por su inteligencia, valor y dedicación. Estoy orgullosa de ser su hija. La valentía de él está ausente en los que lo atacan sabiendo que no se puede defender”.
Su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado está convencida de que se trató de un magnicidio sin antecedentes en la historia democrática, de un asesinato probado científicamente. Y de paso dijo que el papel de Cristina fue triste y vergonzoso.
Es que lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.
Esa tumba del cementerio de La Tablada está muy cerca del monumento a los muertos de la AMIA y la embajada de Israel. Esa tumba está cubierta de pequeñas piedras que es la manera que tienen los judíos de decir presente. Las piedras no se marchitan como las flores.
Hace dos años, el fiscal Alberto Nisman apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. Incluso ahora sospechan de que murió un día antes.
El rabino Polakoff, que fue el encargado de la ceremonia del entierro de Nisman, en la casa del presidente Macri citó al libro de los proverbios: “la esperanza que se demora, enferma el corazón”. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas? A Nisman lo quisieron vaciar de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? Aníbal Fernández llegó a pedir que metieran presa a la madre de Nisman y se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. Marcelo Moreno, el brillante columnista, escribió que los muchachos K utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”.
Los K nunca entendieron que nunca se pueden tapar las mentiras. Más temprano que tarde aparecen. No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad.
La prima de Nisman, Ana Garfunkel, en su libro titulado “In Memorian”, también dice que es imposible que Alberto se haya suicidado y aporta datos de la vida cotidiana para fundamentar su conclusión. Dormía con pijama, actualizó su curricullum de 100 páginas una semana antes.
El gobierno de Cristina pensó que ya había ganado y que el caso Nisman estaba irremediablemente muerto. Pero se equivocó. La mentira siempre despierta sospechas. Y no contaban con el periodismo que siempre va en búsqueda de la verdad por más profundo que la entierren. Es su trabajo, su razón de ser. Resucitar un caso para esclarecerlo. Todos nos merecemos saber la verdad. Pero, sobre todo, Alberto Nisman que como el Cid Campeador parece que, aún después de muerto, sigue ganando batallas. Tal vez un día Nisman vuelva y sea millones de verdades iluminando tanta oscuridad. Ese día vivirá en el corazón sano de los argentinos que recuperarán la esperanza. Y en todos los argentinos que queremos un país sin corrupción y sin impunidad. Hasta que las velas no ardan.

De Luther King a Trump – 16 de enero 2017

Hoy es feriado en Estados Unidos. Es el día de Martin Luther King y del servicio social comunitario. Son las 24 horas que los ciudadanos norteamericanos se toman para reflexionar y actuar en función de dos de los grandes valores: la no discriminación y la solidaridad. Es un día muy particular porque dentro de menos de 100 horas asumirá la presidencia de la Nación Donald Trump, un salvaje que fue apoyado por el Ku Klux Klan, la organización más repugnante y nefasta que propone la supremacía de la raza blanca. Los seducen las promesas xenófobas del magnate de pelo color zanahoria: La construcción del muro contra los mexicanos, la prohibición de ingreso a los musulmanes, la deportación de 11 millones de inmigrantes y tanto racismo multiplicado. El líder del partido Nazi Americano, Rocky Suhayda lo saludó para que no queden dudas: “Heil Donald Trump, el último salvador”. Una web fascista de Andrew Anglin le rogó que “hiciera nuevamente blanco a los Estados Unidos”.
Por eso hubo manifestaciones democráticas con banderas que decían “No nos moverán: para proteger el sueño de Martin y el legado de Obama”. Porque sospechan que el huracán reaccionario de Trump va a querer llevarse por delante todo los derechos y todos los avances. Obama llamó a sus votantes y a los de Hillary a convertirse en “Guardianes de la democracia”.
El sueño de Martin, tenía un grave problema: era negro. Se dio cuenta enseguida, apenas comenzó a caminar las hostiles calles de Atlanta en Georgia.
Martin era hijo y nieto de predicadores bautistas y eso, tal vez, lo ayudó a encontrar su camino para anunciarle al mundo que la discriminación y el odio racial eran de los pecados más grandes y más mortales. Porque muchos de sus hermanos negros eran asesinados cruelmente. Habían llegado como esclavos, y seguían siendo esclavos en los algodonales del sur.
Un día Martin en su seminario leyó un texto que fue como una iluminación. Se reveló ante sus ojos el pensamiento revolucionario y no violento del Mahatma Ghandi y enseguida salió al mundo a predicar a favor de la igualdad racial y social con un arma que creía imbatible: la palabra. Siguió la tradición de predicador de su padre y su abuelo pero salió de las iglesias y se desparramó por los barrios y los guetos de la marginalidad. Se convirtió en una suerte de Ghandi negro.

En poco tiempo Martin pasó a ser Martin Luther King, el rey de la resistencia activa y pacífica. Su figura imponente marchaba por las calles con pancartas de protesta. Se sentaba en las avenidas.
Un día, una costurera lo marcó para siempre. Era negra pero se llamaba Rosa, Rosa Park. Volvía de su trabajo con la espalda quebrada de tanto coser horas y horas y se quedó sentada en el colectivo. No le dio el asiento a un blanco como era obligación en Alabama y muchos otros estados hasta ese momento. Aunque usted no lo crea los negros no podían ir a las mismas escuelas o los mismos baños que los blancos. La idea de que los blancos eran superiores no solamente pudrió la cabeza podrida de Hitler. La Rosa negra, la costurera que dio el buen paso, Rosa Park se negó y por lo general cuando uno se niega a lo establecido desata una pequeña revolución. Porque le dice que no a la injusticia. Su cuerpo se quedó sentado pero su dignidad se puso de pié, erguida y desafiante. Cuestionó una orden, una reglamentación del tiempo de las cavernas.
La Rosa negra fue encarcelada por semejante desafío a la autoridad blanca. Y Martin Luther King y sus muchachos iniciaron un boicot feroz contra el transporte público hasta que un año después los soberbios fascistas se dieron por vencidos.
El histórico capo autoritario del FBI, Edgard Hoovert persiguió a Martin por cielo y tierra. Lo acosó con fotos y pinchaduras de teléfonos. Los nazis del Ku Klux Klan pusieron una bomba en la casa de Martin. ¿Y el cómo reaccionó? Salió a poner la otra mejilla. Como un Jesucristo negro. Pero se recibió de mito en aquel agosto de 1963, hace exactamente 50 años, una marea humana de mas de 250 mil personas marcharon sobre Washington y el mundo se conmovió.
Aquel discurso es una pieza literaria memorable cargada del mejor de los combustibles llamado esperanza. Esa bandera hecha de palabras anunciadoras de los nuevos vientos dijo: “ Yo aún tengo un sueño de raíces profundas. Todos los hombres han nacido iguales. Y sueño que un día, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, puedan sentarse juntos en la mesa de la fraternidad”. Aquel día, hace medio siglo, un tal Barack Obama comenzaba a ser el primer presidente negro de los Estados Unidos. Martin mostró su sabiduría cuando dijo: “ Nadie se nos puede subir encima si no encorvamos la espalda”. Otra: “ Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena”. De hecho el racismo no terminó. La ultraderecha sigue acusando a Obama de no ser norteamericano y utiliza caretas de mono para burlarse del presidente. La desocupación entre los afroamericanos es el doble que la de los blancos. Pero ahora, Obama se va y viene su contracara.
En 1964, Luther King recibió el premio nobel de la paz. Pero Martin se recibió de martir en Memphis, Tenesse, en 1968. Iba a sumarse a una protesta de los basureros. Salió del hotel a las seis de la tarde y una maldita bala de fusil se le clavó en la yugular.
Martin Luther King pasó a ser una leyenda con solo 39 años.
Su vida dejó de ser pero sus ideas se quedaron a vivir para siempre y se derramaron por el planeta.
El predicador predicó con el ejemplo. Paz, resistencia y palabras contra el odio, la discriminación y las armas.
Martin se había dado cuenta al poco tiempo de nacer que tenía un grave problema: era negro. Aquella tarde negra fue asesinado por ser negro. Y el cielo se puso negro y las lágrimas también.
El riesgo que todos los norteamericanos democráticos ven hoy es que las ideas y la prédica de Luther King sean sepultadas por Trump. El mundo debería estar alerta ante el resurgimiento en todo el mundo del odio racial. Es la peor enfermedad social que existe: creer que alguien es superior a otro por el color de la piel. Debemos estar juntos. Como dicen las banderas: “No nos moverán”. No debemos permitir que vuelva la edad media.

La belleza no es violencia de género – 13 de enero 2017

“Mira que cosa más linda/más llena de gracia/es esa chiquilla/que viene y que pasa/con un dulce balancear/camino del mar/Moza de cuerpo dorado/por el sol de Ipanema/su balancear/es más que un poema/es la cosa más linda/que yo haya visto pasar.” (Fragmento de “Garota de Ipanema”, letra de Vinicius de Moraes, música de Tom Jobim, 1962, pieza fundacional de la bossa nova, inspirada en una jovencita a quien todos los días veían pasar por la famosa playa de Río de Janeiro)
En general, cuando los movimientos reivindicatorios, de la naturaleza que fueren, se radicalizan pueden correr el riesgo de extraviar o desnaturalizar sus verdaderos objetivos. Más aún: hasta podrían transformarse en una mala copia de sí mismos. Una causa noble, de consenso cada vez más extendido hasta volverse grito popular y conciencia colectiva (#niunamenos) es exactamente lo que es: plantarse frente a la brutalidad del femicidio que está haciendo estragos en la sociedad argentina. Hay que denunciarlo, hostigarlo y castigarlo hasta el destierro final. Pero si detrás de ese escudo indispensable se combinan cuestiones “de género” de espesura menor, quizá la prédica originaria resigne su eficacia.
La cosificación de la mujer tiende a ocupar el centro de este debate que ha enfermado de corrección política. Así mató al piropo gentil, aquella lejana galantería barrial hoy al parecer indicio irrefutable de un depravado al acoso. Un bocinazo es un ataque sexual latente. Y los concursos de colas playeras ya se rindieron. ¿Será cierto que premiar un trasero bullicioso y estéticamente bello es producto de mentes enfermizas que sólo piensan en la mujer como un objeto? Que los creyentes se preparen para otras Sagradas Escrituras. El Dios de la Biblia, se sabe, concibió al hombre “a imagen y semejanza” suya y de una costilla hizo surgir a Eva para que en sus días en el Paraíso Adán combatiera cierta soledad ontológica: “No es bueno que el hombre esté solo”.
Dos mil años después, los concursos de belleza son denunciados por “violencia de género” de “hombres necios” porque promoverían la bulimia, la anorexia y la depresión, cuestiones presentes en cualquier familia y no por concurso alguno. Llegan tarde a la protesta. Hace años que grandes firmas, y no sólo las de la moda, han reivindicado a su modo las rotundas redondeces renacentistas de las mujeres, contracara de tanta herejía de delgadeces. Traseros ultra pulposos como los de Jennifer López o Kim Kardashian son reverenciados por legiones y cada vez más mujeres los admiran. En confianza, si fuese por estos grupos exacerbados, Vinicius no hubiese podido escribir aquello de “mira que cosa más linda/más llena de gracia/es esa chiquilla/que viene y que pasa/con un dulce balancear/camino del mar…”, como reflexionó en Pasiones el periodista Hernán Firpo. Sería tachado de pervertido. Hace más de cinco siglos Miguel Angel esculpió el David, un mármol 5.500 kilos y 5 metros de alto. Sin él, el mundo sería menos bello. Si tienen dudas, mírenlo de atrás.
Este texto de Osvaldo Pepe me representa. No es habitual que yo utilice una columna de un colega para reflejarla en este espacio. Pero en este caso comparto cada coma, cada opinión y cada giro literario. Por eso me permito apropiarme simbólicamente de ella.
Solo me gustaría agregar algunas otras reflexiones de mi propia cosecha para generar las más apasionada y sana de las polémicas que se pueda lograr.
Quiero decir que un grupo muy minoritario que lleva su pensamiento al extremo hacer alarde de su postura de izquierda revolucionaria pero han terminado, como suele ocurrir, con los ultras a la derecha.
Dice el poeta Mario Trejo: “De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo/de la derecha cuando es diestra/ y de la izquierda cuando es siniestra”. O aquel talentoso mendocino, Armando Tejada Gómez, cuando planteó poéticamente que “como el mundo es redondo, si uno se corre mucho a la izquierda, termina abrazado a la derecha”.
Todas las marchas contra la violencia de género y los despreciables femicidios, tienen consignas y objetivos que comparto absolutamente. Pero siempre aparece un grupito zarpado que se mete cruces en la vagina o que ensucia la Catedral con pintadas delirantes y lunáticas y que se ven a sí mismas como libertarias y anarquistas. Muchas veces se roban las imágenes de la tele y las fotos de los diarios y pasan a ser el eje de la manifestación de miles y miles de mujeres sensatas y corajudas que pelean por lo que tienen que pelear.
Estas muchachas le hacen mucho mal al colectivo Ni Una Menos. Expulsan a mucha gente que se asusta frente a semejante locura. Pero más allá de eso hay ciertos pensamientos que de tan sobreactuados terminan ocupando el lugar opuesto al que quieren ocupar.
Hay minorías que son capaces de condenar cuadros como “La Maja desnuda” o esculturas como “La Venus de Milo”, solo porque se trata de mujeres desnudas. Por favor. De todos lados se vuelve menos del ridículo.
Muchos años, mucha sangre, sudor y lágrimas les llevó a las mujeres poder tener la libertad de mostrar su cuerpo. Los pinochetistas en Chile y la dictadura de Videla fueron capaces de meter presos a chicas por el solo delito de usar minifaldas. Esa era una lucha liberadora. Los sectores más conservadores y reaccionarios, en algunos casos ligados a lo más ultramontano de las religiones combaten eso. No quieren que las mujeres muestren la belleza y la sensualidad, porque no, de los cuerpos más livianos de ropa. Resulta que ahora en pleno 2017, otras mujeres pelean porque esos cuerpos se oculten. No quieren que las chicas desfilen en bikini en los concursos de belleza. No quieren que haya concursos de belleza. Con el argumento de que eso cosifica a la mujer caen en pensamientos medioevales de los que querían ponerles túnicas hasta el piso a las mujeres porque consideran que una teta es la representación de satanás. No es cierto. No está comprobado que una mujer en bikini en la playa o en una pasarella genere violencia de genero ni perversión alguna. Lo perverso y autoritario es querer ocultar, tapar, censurar. Además, desde el punto de vista filosófico, pregunto: ¿Desde cuándo la belleza genera violencia? ¿Desde cuándo ocultar y tapar algo es progresista? Y mucho menos ahora que, como bien dice Pepe en su columna, por suerte, todos los que generan tendencias han revalorizado las mujeres robustas y los rollitos que tanto nos gustan a muchos.
Finalmente me gusta poner el ejemplo de la fiesta popular de la Vendimia en Mendoza. Cada chica representa a un departamento con su cultura, sus raíces, sus sueños y también con su belleza. Con los distintos tipos de belleza. A Algunos les gustan más flacas, a otros más rellenas. A muchos les gustan las morochas bien morochas o las rubias. Hay diversidad y es una diversidad que hay que celebrar. Y lo mismo pienso para los hombres. No me parecen mal los concursos de míster Universo. Que son musculosos inalcanzables para los terráqueos pelados y gorditos como yo? Y qué problema hay.
Ojo con levantar el dedito y condenar todo como si cualquier cosa fuera un impulso a los femicicios. No banalicen el tema, no lo vacíen de contenido porque el tema es grave y hay que tratarlo con valentía pero también con racionalidad y sentido común. En este tema como en casi todos los temas de la vida, los extremos son malos. Muchos grupitos que juegan a ser vanguardia, en realidad juegan para ellas. Se defienden a sí mismas. A sus posturas sectarias.
Me niego a aceptar que la belleza genere violencia. Me niego a aceptar que las minorías autoritarias nos quieren enseñar a vivir.