La avenida del dinero K – 12 de enero 2017

A esta altura la ruta del dinero K es la avenida más ancha del mundo, como nuestra 9 de julio. Solo que esta es un orgullo urbano que el turismo sabe apreciar y la construcción de los Kirchner es una vergüenza universal de las dimensiones del glaciar Perito Moreno. Es que la codicia sin límites, la excitación por abrazar las cajas fuertes, el amor por las montañas de dólares sucios y termosellados y la bulimia por el poder y el dinero han convertido a Néstor y Cristina en un caso digno de estudio. No solamente porque lideraron los 12 años más corruptos de la historia democrática, también por la desmesura, la obsesión por el robo y la impunidad con la que se movieron en la seguridad de que jamás iban a abandonar el poder. Este es el talón de Aquiles de los autoritarios. Creen que la fiesta es para siempre. Y no se ocupan ni se preocupan en ocultar las pruebas y las huellas de todas sus estafas. De hecho, nunca hubo tanta corrupción pero tampoco nunca hubo tantas pruebas. La altanería los llevó a creer que eran eternos e intocables.
Todos los días hay un nuevo episodio que confirma las dimensiones colosales de las coimas y del robo de los dineros públicos.
Hoy el colega Daniel Santoro revela un informe riguroso de la Unidad de Información financiera que denuncia transferencias inexplicables por 70 millones de dólares entre Cristóbal López y Lázaro Báez que muy probablemente terminaron en los bolsillos ocultos de la familia Kirchner.
Se lo cuento de la manera más sencilla. Porque han utilizado sofisticados mecanismos de evasión y lavado y han apelado a empresas fantasmas paridas en Panamá y bancos ubicados en guaridas fiscales como Curazao, Bélice, Hong Kong y Antigua y Barbuda.
Los dueños del hipódromo de Palermo, Cristóbal y Federico de Achával fueron beneficiados escandalosamente entre otras truchadas cuando Néstor les prorrogó la concesión de las maquinitas tragamonedas por 22 años. Un negocio ilimitado que fue ratificado entre gallos y medianoche, un rato antes de dejar el poder y con la única obligación de colocar más maquinitas para facturar más millones. En los seis años posteriores estos muchachos se las arreglaron para que 70 millones de dólares les llegaran a Lázaro Báez, el socio, testaferro, amigo y empleado de Néstor y Cristina. ¿Qué tal? Iban a una cuenta de la empresa Teegan a nombre de Leandro Báez, uno de los hijos de Lázaro en Suiza y Alemania. Todo lo vehiculizaban mediantes una empresa offshore llamada Val de Loire, con sede en Las Vegas, como corresponde a todo el que se precie de amor al casino y la timba.
Le aclaro que estamos hablando de un informe oficial, no de un chisme ni de una versión. Estos datos la UIF se los aportó al juez Sebastián Casanello que volvió a confirmar la precisión de Jorge Lanata para apodarlo “Tortuga”. Porque la causa sigue engordando. Porque el expediente tiene miles de fojas y hay decenas de pruebas pero todavía el pescado está sin vender.
Los investigadores sospechas que los 70 millones de dólares es la descomunal coima que los zares de juego le pagaron a Néstor por los favores recibidos. Y para disimular lo hicieron a través de uno de los hijos de Lázaro.
En la trama aparecen Federico Elaskar y la Rosadita donde se contaron los millones de dólares y se fumaron los habanos mientras se tomaba whisky que todos pudimos ver por televisión. Y también el hermano del vicepresidente del Hipódromo de Palermo, Guillermo Ardissone, llamado Santiago.
Es el primer registro que se encuentra de operaciones entre Cristóbal y Lázaro quienes son enemigos íntimos. Cristóbal dice que es un empresario exitoso que aprovechó favores de los Kirchner y que los pagó como corresponde pero acusa a Lázaro de ser directamente un testaferro inútil.
Como si faltara algún dato de la sociedad entre los Kirchner y Lázaro hoy se supo algo más grave gracias al trabajo de los peritos de la Corte Suprema. Cuando Cristina compró el terreno del Chalten ya estaba construido y habilitado el hotel La Aldea que no fue incluido en su declaración patrimonial. El hotel era de Lázaro y Cristina se olvidó de mencionarlo entre sus propiedades. ¿Quién no se olvida que tiene un hotel más o un hotel menos? Sobre todo la familia que en un par de años y mientras estuvieron en la presidencia compraron los 4 hoteles que conforman su cadena. La adquisición fue realizada a través de Los Sauces S.A, la inmobiliaria de la familia de la arquitecta egipcia que están investigando el fiscal Carlos Rívolo y el juez Claudio Bonadío.
Le recuerdo que a fin de año, el juez Claudio Bonadío le dio una verdadera estocada de muerte al operativo ocultamiento de los bienes y la corrupción de la familia Kirchner. Cristina se creyó muy astuta en desapoderarse de forma fraudulenta frente al embargo de sus bienes.
¿Qué hizo Bonadío? Utilizó un mecanismo legal irreprochable: intervino judicialmente por seis meses “Los Sauces” y la “Sucesión de Néstor Carlos Kirchner”, dos sociedades que son pilares del entramado de enriquecimiento ilícito de la familia producto del plan sistemático para saquear al estado.
Como si esto fuera poco, el doctor Bonadío designó “interventores informantes” en empresas de Lázaro Báez, Cristóbal López y Osvaldo “Bochi” Sanfelice, el histórico socio de la familia presidencial.
Se han encontrado muchas operaciones donde no hay un cheque, una factura, una boleta de depósito. Nada por acá, nada por allá. Eso sí que fue magia y mafia. No hay un papel, no hay respaldo documental a varias operaciones sospechosas y millonarias.
Le recuerdo que “Los Sauces” tiene tres dueños: La mama y los dos hijos. La reina Cristina y los príncipes Máximo y Florencia. Ya lo hemos comentado varias veces. No solamente fueron corruptos y autoritarios. Además incineraron a sus hijos en el altar del enriquecimiento ilícito. Los hicieron participar en una asociación delictiva. Y eso, lo hicieron tanto los Kirchner como los Báez. Lázaro solo dejó afuera de los negociados a su ex esposa, Norma Calismonte que ahora le está reclamando en la justicia la división de bienes y dice que le corresponden 700 millones de pesos por lo menos.¿ La verdad? Fue tan inmenso el robo que ni Lázaro sabe lo que tiene. Más de 300 propiedades, mil vehículos. Record mundial de corrupción.
En Los Sauces hay algo increíble por lo burdo. Las propiedades solo tuvieron dos inquilinos: Lázaro y Cristóbal. Qué casualidad. Dos proveedores y concesionarios del estado pagando miles de dólares por alquileres a la familia presidencial. Eso solo es delito. Pero además eran alquileres altos, totalmente fuera de mercado. Y encima ni Lázaro ni Cristóbal necesitan alquilar propiedades porque tienen muchísimas.
Como si esto fuera poco, ahora sabemos que hubo pagos de 70 millones de dólares entre los inquilinos y que Cristina compró un terreno que casualmente tenía un hotel de Lázaro construido arriba. Parece humor negro: fue tanta obra pública que los Kirchner le dieron a Lázaro que al final hicieron una avenida más ancha que la 9 de julio. Antes era una ruta, pero ahora, es la avenida del dinero K.

Gobiernan los manteros – 11 de enero 2017

¿Quién gobierna la Ciudad de Buenos Aires? Las autoridades elegidas en forma legítima y democrática o un grupo de patoteros violentos autodenominados vendedores ambulantes?
Es muy triste decirlo pero hay que decirlo. Es nuestra tarea. Un grupo de capangas que conforman el eslabón intermedio de la cadena mafiosa de la venta ilegal y el contrabando, pusieron de rodillas al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
Una de las ciudades más importantes del mundo como Buenos Aires, y uno de los barrios comerciales más tradicionales como es Once, fueron el escenario donde se cometieron un rosario de delitos que no fueron castigados casi en ningún caso.
Vamos a explicar lo que pasó. Los que quemaron contenedores de basura y rompieron calles y veredas para desatar una lluvia de cascotazos contra la policía fueron los llamados “capos o capangas”. Son una especie de verdugos al servicio de la mafia de la venta ilegal y del contrabando. Son los encargados de reducir a la servidumbre a gente muy humilde que es super explotada y a la que le pagan alrededor de 200 pesos por día. Este grupo de más de 1.000 personas en Once se llaman jornaleros. Ellos son los más pobres, las víctimas de todo esto, los que realmente se rompen el lomo 14 horas por día para llevar unos pesos a su casa y darle de comer a su familia. A ellos hay que atenderlos, contenerlos, ayudarlos y ofrecerles un horizonte de dignidad laboral concreto.
A los jefes de la mafia hay que perseguirlos legalmente, allanarle los galpones donde tienen depositada toda la mercadería trucha, decomisarla y meterlos presos. Para eso hay que quebrar la alianza que estos pistoleros tienen con algunos integrantes de la policía que miran para otro lado, liberan la zona y cobran coimas.
Y a los del medio, a los capangas, también hay que castigarlos con todo el peso de la ley. Cometieron todo tipo de delito. Son como barras bravas. Son lo que entregan lo robado o lo contrabandeado para que sea vendido, los que controlan a los jornaleros, los que intimidan a los comerciantes y los que cortaron como quisieron la calle Pueyrredón y encima se resistieron a la autoridad con piedras que hirieron a policías. Son bandas peligrosas con las que no se puede negociar nada. Tienen que ir presos.
Estos son los que desataron el caos y se erigieron como dueños de la ciudad. Levantaban el dedito en asambleas de tres o cuatro decenas de personas que resolvían violar todas las normas de convivencia y plantarse como dueños y señores del espacio público que es de todos.
Ellos son los autores materiales de la estafa. Los autores intelectuales, los que nunca aparecen facturan más de 6 millones de pesos por día. No se trata de pobres muchachos. Pobres son los que atienden los puestos. Pero toda la movida está quebrando a los comercios de la zona. Facturan 6 millones de pesos menos por día, tienen que cumplir con las reglas lo que les significa pagar impuestos, trabajadores en blanco, alquileres, luz, etc, etc. Y aquí otra vez el hilo se corta por lo más delgado. Los que pierden su trabajo porque los negocios están quebrados son los empleados de comercio.
En ambas veredas hay gente inocente muy perjudicada: los trabajadores. Los que ponen el esfuerzo y el sacrifico cotidiano y se quedan con las migajas.
A esta hora se espera una propuesta del gobierno de la ciudad. No hay nada que pueda calmar a los contrabandistas. Solo que les permitan seguir robando. No es tan complicado para el estado recuperar el manejo de la calle y dar la señal de que son capaces de proteger a los ciudadanos honestos que cumplen las leyes.
Nadie les pide represión salvaje. Lo ideal es lo que pasó ayer: es decir que vayan sin armas letales. Pero con una buena cantidad de efectivos, con astucia e inteligencia táctica, con atacar a los dueños del negocio y no a los perejiles, se puede recuperar parte de lo perdido.
Porque fue mucho el daño. No solamente la pérdida económica de las calles cortadas y la falta de actividad. No solamente los contenedores y el gasto en policía y bomberos. No solamente la destrucción de veredas y contenedores. Lo más grave que destruyeron es la autoridad del gobierno. No sabemos cómo va a terminar esto. Pero si no se libera la calle, si no se elimina la venta ilegal en las veredas, si no se encarcela y procesa a los dueños y a los gerentes del negocio, nada se habrá solucionado.
El primer objetivo del poder político es conservarlo y demostrar que ejerce ese poder.
Entiendo que los gobiernos pacíficos, democráticos y dialoguistas como este tengan miedo al fantasma de Kosteki y Santillán. Temen que algún loquito infiltrado entre los lumpenes o entre los policías saque un arma y haga un desastre con el solo objetivo de dañar al gobierno. Pero eso se puede prevenir filmando todo y dando información todo el tiempo respecto de los pasos que las fuerzas del orden van dando.
Pero reconozco que es un alto riesgo el que se corre. Pero es mucho peor si no se hace nada y nadie ocupa el lugar de los que tienen que gobernar.
Si el gobierno pierde la calle ofrece una señal nefasta a la sociedad: que cualquiera puede hacer lo que se le dé la gana y que todo está permitido. Eso puede multiplicar el conflicto, que a rio revuelto la ganancia sea para los pescadores de Cristina que tienen como principal objetivo debilitar al gobierno de Macri y a los que responden a la coalición Cambiemos. No fue gratis la presencia de Hebe de Bonafini de ayer. Si el descontrol y la ausencia del estado escala, los resultados pueden ser mucho peores que intervenir con energía para hacer cumplir la ley. Dejar hacer es decirle a todos los provocadores de todos los palos que tienen la cancha libre para seguir avanzando.
Un gobierno sensato y republicano debe hacer cumplir la ley. Sin caer en ningún extremo. Ni en el salvajismo de la mano dura de ultra derecha ni en una actitud pasiva de pecho frío que huye de la situación y cae en el siga siga de Lamolina.
Soy un gran defensor de abrir las puertas de este país para todos los inmigrantes que quieran desarrollarse y progresar en paz. Pero hay algunos que aprovechan su condición de extranjeros e indocumentados para delinquir. A los que van por ese camino hay que deportarlos. Los argentinos no queremos delincuentes extranjeros. Ya tenemos suficientes con los nuestros. Queremos inmigrantes que vengan a ganarse el pan con el sudor de su frente y nos enriquezcan con sus costumbres y valores. Para ellos las puertas y el corazón estarán siempre abiertas.
Ojo que los daños más graves generados por los capangas han sido simbólicos. Han pulseado con el gobierno de la ciudad y la nueva policía y por momentos los han derrotado. Que ningún fanático de la violencia aproveche para fogonear una feroz represión. Pero que tampoco se caiga en el otro extremo de comentar los problemas desde la tribuna cuando fueron elegidos para solucionarlos.
En el poder no hay lugar para los tibios. Resolver los problemas de la gente y ser eficientes implica también garantizar la paz social y la convivencia plural. Se lo digo en dos palabras: hay que extirpar a los corruptos y los golpistas. Ellos no tienen lugar en la democracia que queremos ni en la democracia que necesitamos.

La luz de María Elena – 10 de enero 2017

Hoy se cumple un aniversario de la muerte de María Elena Walsh. Una de las pérdidas intelectuales y morales más importantes que sufrimos los argentinos en los últimos tiempos. Ahora que estamos saliendo de una etapa de oscuridad de más de 12 años, conviene convocar el recuerdo de su figura para que nos ilumine el camino con su talento y lucidez. Para que con su sensibilidad y honradez nos ayude a cometer la menor cantidad de errores. Para que nos ayude a refundarnos como patria.
María Elena revolucionó el lenguaje. Porque fue la primera en no tratar a los chicos como si fueran tontos. Fue la primera en sacarle el almidón escolar y severo a las canciones, en hablar jugando, en cantar divertido, en crecer con sonrisas. Por eso Manuelita con su nueva estética y su vieja ética quedó grabada a fuego en el corazón de las multitudes. Un día María Elena se marchó, igual que Manuelita. Tuvo dos viajes que la refundaron. Fue a Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez aquél de la literatura inolvidable de “Platero y yo”. Y a Europa de la mano de Leda Valladares para huir de un peronismo que le sonaba autoritario y para armar un dúo inolvidable de vidalas, de bagualas y de vinchas. En París se enriqueció lícitamente. Su sensibilidad y su espíritu se multiplicaron interactuando con George Brassens, Jaques Brel, Charles Aznavour, Ives Montand, Pablo Neruda y la mismísima Violeta Parra. Fue su propia serenata para la tierra de uno, una de las canciones más hermosas que se han escrito sobre estas tierras y sobre estas pasiones inmigrantes y criollas que en ella se mezclan. ¿Se acuerda? ¿Me permite?
“Porque me duele si me quedo/Pero me muero si me voy/Por todo y a pesar de todo, mi amor/ Yo quiero vivir en vos.
¿Me deja seguir?
“Por tu decencia de Vidala/ Y por tu escándalo de sol/Por tu verano de jazmines, mi amor/ Yo quiero vivir en vos…
¿Qué maravilla, no? Por el idioma de infancia, por tus antiguas rebeldías. Casi nadie modeló la ternura y la ironía para hacerla belleza como ella. Siente lo que pasa, presiente lo que pasará.
Mucho antes de que los dictadores argentinos inventaran la desaparición forzada de personas escribió: “Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui/Sola y llorando/Cantando al sol como la cigarra/ después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que viene de la guerra.
Dicen que cuando ella murió, se elevó al cielo como una bandera de libertad. Por eso si me permiten, me gustaría decirles que yo no creo demasiado en su muerte. Ni en la de María Elena ni en la muerte de la libertad. La historia demuestra que son llamas que arden para que la vida sea vida. Y que no se apagan jamás.
Yo le creo más a ella cuando dice que tantas veces la mataron, que tantas veces se murió y sin embargo está aquí resucitando. En eso creo. En que ella volverá y será millones de benditas mujeres de esta tierra que nos seguirán ayudando a ser felices y a pensar. No tengo dudas de que María Elena sigue estando al lado nuestro cada vez que la necesitamos para que navegue por nuestra conciencia y nos ayude a ver lo mejor y lo peor de nosotros. Ese fue, es y será siempre el gigantesco aporte inagotable de María Elena. A su talento para bordar letras y melodías o para darle a las palabras alas y colores como decía José Martí le agregó esa capacidad para decir las cosas de frente, sin pelos en la lengua, con la polémica y la valentía en el bolsillo.
Descubrió el ADN de nuestro país cuando habló del Reino del revés. Nadie baila con los pies. Un ladrón es vigilante y otro es juez. Esa editorial cantada por todos la escribió hace más de 50 años y parece que fuera hoy. Es un ensayo sobre lo que somos. Si hasta los trabajadores del INDEC aprovecharon en aquel momento su melodía para quejarse porque ahora parece que dos y dos son tres. Música contra las brutalidades de un patotero llamado Guillermo Moreno.
El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta nos confirmó aquí en radio Mitre que el Ministerio de Educación se va a instalar en los terrenos de la villa 31. Que ese edificio va a ser el eje de un polo educativo que va a tener escuelas primaria y secundaria y un jardín de infantes. Y que todo esto será la avanzada de un proyecto para integrar a los habitantes de la villa, para sumarlos y dejar de estigmatizarlos, para incluir definitivamente a esas 43 mil personas que viven en casillas precarias algunas de las cuales tienen hasta seis pisos. No importa la caracterización ideológica que usted haga del gobierno de Cambiemos: esa es una medida progresista en el más puro sentido de la palabra. Esa es una decisión igualitaria que beneficia a todos los habitantes de la ciudad pero, especialmente a los que más sufren. La noticia no tuvo una gran cobertura de los medios pero yo creo que es una de las mejores que hemos registrado en los últimos tiempos. Pero, como si esto fuera poco, la frutilla del postre, es el nombre. ¿Sabe cómo se va a llamar el moderno edificio del ministerio de Educación que se construir en la villa 31? ¿Sabe cómo van a bautizar a ese avance monumental? ¿Cómo dice? Néstor Kirchner. No señor. No lo diga ni en broma. Eso era antes. El edificio se va a llamar María Elena Walsh. Y esta es la mejor noticia de todas. Porque además del rol del estado que fomenta la igualdad de oportunidades la señal que se da con el nombre es casi la mejor síntesis que podemos encontrar los argentinos de educación, cultura y honradez. María Elena Walsh es todo eso y mucho más. Y esta idea me motiva otra idea. Por extensión, el barrio, la villa 31 debería llamarse también María Elena Walsh. ¿No le parece? Sería la mejor hada madrina para que cuide a todos los chicos que a pesar de las dificultades quieren aprender y progresar.
Un día el coraje de María Elena sacudió a la temible y blindada dictadura militar desde Clarín con un texto que pasó a la historia. ”Desventuras en el país jardín de infantes”, se llamaba. Y fue un golpe cultural demoledor al golpe militar. Y vino la democracia y vino Alfonsín que le ofreció un lugar en la política y otro en la tele junto a María Herminia Avellaneda. Y vino el peor de los dramas de 6 letras pero innombrable. Y ella le puso el cuerpo y las agallas para agarrar al cáncer a cachetadas y a los gritos. Lo maltrató, lo expulsó de su cuerpo, lo mantuvo a raya fuera de sus límites. Vade retro satanás. Y se puso de pié nuevamente, como La Cigarra. Y todos los argentinos dimos gracias a la desgracia y a la mano con puñal porque la mató tan mal y siguió cantando.
Nos hizo mejores a todos. Nos hizo más felices y pensantes. Nos hizo más chicos y más grandes. Nos hizo más alegres y llorones. María Elena de la palabra, María Elena de la conciencia, María Elena de la decencia. Una vida militando en la imaginación no es poco. Una vida militando en la libertad lo dice todo. María Elena, nos hizo más y mejores argentinos. Necesitamos su luz más que nunca. Y tal vez, algún día dejemos de ser un país jardín de infantes.