El balance del año – 30 de diciembre 2016

Se termina este año 2016 cargado de noticias impactantes. Es el momento ideal para hacer un balance de sumas y saldos. Fue un año desde lo político, económico y social bastante complicado y con luces y sombras que me gustaría diferenciar. Lo mejor que nos pasó a los argentinos es que confirmamos que se puede gobernar este país sin actitudes autoritarias ni agresivas. El gobierno del presidente Macri no persiguió a nadie, dialogó con todos y jamás apelo a una actitud patotera o antidemocrática. Eso que debería ser lo normal, que es lo menos que se puede exigir de un gobierno republicano no fue así durante el reinado de los Kirchner y por eso reluce como el oro.
La otra gran diferencia con lo que tuvimos que soportar durante más de 12 años tiene que ver con la verdad y con la honradez. Otra vez tenemos estadísticas públicas confiables y desde el gobierno no se miente en forma sistemática ni se ocultan los inquietantes números de la pobreza, desocupación e inflación entre otros. Macri fue sincero incluso a la hora de despedir de su gabinete al ministro Alfonso Prat Gay. “No se sentía cómodo con mi esquema organizativo y le pedí la renuncia”.
Por ahora, no se han descubierto grandes casos de corrupción. Por ahora hay que seguir de cerca los temas de los Panamá Papers, el caso de Néstor Grindetti y de algún funcionario menor del ministerio de trabajo al que lo sacaron de una oreja ante la primera sospecha. En el caso de la Aduana y Juan José Gómez Centurión se lo separó y cuando se comprobó que, en principio, no había culpas, se lo restituyó en su cargo. Si comparamos con el gobierno de Cristina, en este aspecto, es el día y la noche. El día que amanece con transparencia y manos limpias y la noche de los gobiernos de Néstor y Cristina los más corruptos de la historia democrática.
El segundo procesamiento con un embargo de 10 mil millones de pesos para la ex presidente dispuesto por Julián Ercolini por asociación ilícita para saquear al estado, es el dato más contundente pero el primero de una larga serie que se viene. Y como si esto fuera poco la apertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra Cristina, Timerman y otros cómplices es una pésima noticia para quien tiene un destino de prisión. Igual que la primera condena de Milagro Sala, otro emblema de la violencia y la estafa hacia los más pobres.
Se pueden mencionar medidas, leyes y actitudes que nos sacaron del peor lugar en el mundo al que nos habían llevado los K. Hoy estamos lejos de Irán, Cuba y Venezuela y cerca de Estados Unidos, China, Alemania, Francia, Brasil, Chile y otros países razonables con los que podemos establecer relaciones comerciales de mutuo beneficio. El pago a los fondos buitres y la salida del cepo sin que hubiera ninguna turbulencia, nos hizo recuperar confiabilidad y el mundo nos devolvió la tarjeta de crédito. El éxito superlativo e histórico del blanqueo lo demuestra.
Ahora falta ver como utilizamos esos fondos. Porque aquí empieza la parte de las sombras y problemas que el gobierno de Macri no pudo solucionar o los empeoró en algunos casos. Hablo de un déficit fiscal monumental que hay que bajar casi como una cuestión de vida o muerte. De una inflación que empezó a bajar pero que todavía no está absolutamente controlada. De la destrucción de más de 100 mil puestos de trabajo y del aumento de la pobreza y del freno del consumo que hay que revertir cuanto antes con el tsunami de obra pública.
Es verdad que el gobierno hizo una inversión social de magnitud pocas veces vista. Aumentó la Asignación Universal por Hijo, la distribución en tres años de 30 mil millones de pesos a los movimientos sociales más cercanos al Papa y más lejanos a los conflictos violentos y la reparación histórica a los jubilados que es algo justo de toda justicia pero que además va a contribuir a que la rueda del crecimiento económico vuelva a ponerse en marcha con potencia.
En este primer trimestre del 2017 que está por comenzar el país necesita crecer aunque sea con cifras modestas del 3%. El mejor clima económico es fundamental para tranquilizar las protestas y las broncas y para generar un escenario que le permita ganar las elecciones de medio tiempo de octubre. Pero esos comicios claves van a ser parte de otra columna.
Desde el punto de vista político creo que el balance es regular. Si bien se hizo mucho es muchísimo lo que falta. El gobierno no cree demasiado en las formas políticas tradicionales y apuesta más a las redes sociales y cierto marketing. Yo estoy convencido de que necesita ampliar sus bases de sustentación y multiplicar el grupo demasiado sectario que maneja el estado. Darle más espacio y voz a determinados radicales aliados y de otros socios de Cambiemos y ver de qué manera va sumando dirigentes independientes o de otras fuerzas políticas que pueden aumentar la representatividad de un gobierno absolutamente legítimo y legal pero que como ganó por tan poco margen, tiene mayor fragilidad de la aconsejada para afrontar problemas de una magnitud extraordinaria que dejó como herencia maldita Cristina y sus cómplices. A problemas extraordinarios creo que corresponden remedios extraordinarios.
Con el tema del impuesto a las ganancias se demostró que muchas veces falta amplitud, muñeca y cantidad de legisladores. Gobernar sin tener mayorías parlamentarias obliga al gobierno a ser extremadamente generoso en su chequera de obras públicas con gobernadores y mientras tanto la deuda sigue creciendo.
Otro gran revés fue el tema del tarifazo. Por diversos motivos de mala praxis y subestimación de la política el gobierno pagó un costo político como si hubiera realizado un tarifazo brutal y un ajuste.
tremendo cuando no hizo ninguna de las dos cosas.
La gran asignatura pendiente no es del poder ejecutivo ni legislativo. Es la justicia la que está en deuda con la mayoría de la sociedad que reclama cosas muy simples: juicio, castigo y condena. Que los que robaron vayan presos como corresponde para que la señal contra los ladrones sea muy potente y que devuelvan la fortuna que le robaron al pueblo. Aquí en general todavía hay demoras incomprensibles. Algunos jueces han avanzado a buen ritmo, otros se sentaron arriba de las causas porque protegen a Cristina y un tercer grupo está despertando ahora. El 2017 debe ser el año del cierre de las causas más graves y de su elevación a juicio oral y público. Veremos si se hace justicia. Y si se cierra esa brecha de falta de credibilidad que se abrió entre los magistrados y los ciudadanos comunes.
Entre las luces no nos podemos olvidar del cumplimiento de promesas electorales como el levantamiento de algunas retenciones y la mejoría de la relación de Macri con el Papa Francisco.
Nadie duda que todavía nos falta mucho para volver a ser una sociedad normal. Hemos naturalizado los delitos de la inseguridad cotidiana que han sido reconocidos y combatidos pero donde todavía falta muchísimo. O el crecimiento del consumo de droga y de los carteles de los narcotraficantes. También es cierto que una asignatura pendiente tiene que ver con el espacio público y la ocupación permanente de grupos, muchas veces, pequeños que cortan calles y rutas sin que sean sancionados. Acá hay que empezar seria y democráticamente sin reprimir en forma salvaje pero si a que el estado con inteligencia vaya restableciendo el orden como en todos los países del mundo. Solo en Argentina hay tantos cortes eso nos hace aumentar hasta el infinito el mal humor social, las posibilidades de un accidente y los costos económicos que se pagan.
La reunificación de la CGT coloca un interlocutor válido, mucho más representativo que las CTA y con cierta racionalidad a la hora del debate y las medidas de fuerza.
Es una lástima que los dinosaurios de los gobernadores feudales y otros especímenes parecidos hayan volteado la posibilidad de la reforma electoral. Tener aunque sea una boleta única de papel hubiera evitado las trampas que hacen los grandes aparatos políticos que perjudican a los partidos chicos y a la gran mayoría de argentinos independientes.
Yo sé que todo no se puede hacer de un día para el otro ni en un año. Por ahora las esperanzas y expectativas son positivas. Brindo por eso, señor oyente. Porque los mejores sueños y esperanzas de los argentinos se puedan concretar el año que viene. Es por el bien de todos. Y para el mal de ninguno. Felicidades.

El pensamiento de Macri – 29 de diciembre 2016

Esta mañana, Marcelo Longobardi, Willy Kohan y Diego Leuco le hicieron una rigurosa entrevista al presidente de la Nación, Mauricio Macri. Durante una hora, el jefe de estado anticipó algunas informaciones importantes y explicitó su pensamiento en los temas más trascendentes de la Argentina.
Las primicias estuvieron en el campo del turismo y la energía. Dijo que le van a devolver el IVA de los hoteles a los turistas extranjeros porque lo hacen todos los países de la región y eso nos va a dar mayor competitividad. Puso como ejemplo que hay 130 millones de chinos paseando por el mundo y que solo 30 mil vienen a la Argentina. “Si lográramos que vengan el 10 % podríamos multiplicar las fuentes de trabajo” en forma exponencial. Y lo mismo dijo de Vaca Muerta. Pronto anunciarán algo que va a revolucionar el empleo en Neuquén. Confirmó que no viajará a Davos pero que este año tiene visitas a China, Japón, Corea, Holanda y España entre otros países.
Reconoció que los números del INDEC son malos para la economía pero absolutamente creíbles y que en el 2017 vamos a crecer y “generar mucho trabajo de calidad que es mi obsesión” para apuntar a la pobreza cero.
Sobre la corrupción aportó un dato tremendo. Ratificó que quiere duplicar los 2.800 kilómetros de autopista que existen hoy. Y que ya están en marcha y por eso hay record de venta de asfalto. Pero lo impactante es que este gobierno paga entre 2 y 2 millones y medio de dólares el kilómetro de autopista y que Cristina pagaba 4,5 de promedio y en algunos casos, hasta 6 millones de dólares. Una locura. Esa diferencia es que ahora no hay coimas ni sobreprecios. ¿Se dan cuenta de la magnitud de lo que el kirchnerismo robó durante todos estos años?
Acerca del desplazamiento de Alfonso Prat Gay dijo que si bien había hecho una gran tarea, “nunca se sintió cómodo con el esquema de gobierno y por eso le pedí la renuncia”.
Reveló que, según sus propias encuestas tiene el apoyo de gran parte de la población y que es la gestión más valorada de América Latina. Simultáneamente confirmó que hay un tercio de los argentinos que están enojados con él y que, suponemos que en su mayoría son público cautivo de Cristina. A ese sector irreductible les tendió una mano. Les dijo que no quiere pelear y que su único objetivo es construir. El mismo mensaje fue para aquellos que apelan a métodos violentos o a cortes de calles para expresar sus protestas. A los estatales de Neuquén que lo escracharon, insultaron y apedrearon los llamó “minorías intolerantes que queremos dejar atrás”. Y aseguró que “están identificados, que actuaron con premeditación “y que espera que sean “condenados” con todo el peso de la ley, como corresponde. De todos modos reconoció que él también es responsable porque su custodia se esmera todo el tiempo pero que él se niega a perder el contacto directo con la gente: “Es un vínculo que me permite saber lo que piensan y lo que necesitan”.
Con el tema de los cortes permanentes y agresivos en la Ciudad de Buenos Aires, reveló que habló el tema con Horacio Rodríguez Larreta que se comprometió a poner límites y a tener un comportamiento distinto a partir del año que comienza.
El ingeniero Macri reconoció que en los temas de inseguridad, ocupación del espacio público en forma autoritaria y lucha contra los narcos no avanzaron todo lo que les gustaría. Acá apuntó hacia la justicia con puerta giratoria y poco activa que desmotiva a las fuerzas policiales. El presidente Macri, confía en que la nueva ley de flagrancia sea un instrumento que aporte a mejorar la actuación de los jueces y que se deje de proteger a los delincuentes.
Reiteró que no le gustan los superministros ni cree en los superpresidentes. Que ese camino transitado en el pasado no nos llevó a solucionar ningún problema clave.
Hablando de autoritarismo, fue contundente al definir a la ex presidenta Cristina como alguien que siempre tuvo el problema “de vivir en otro planeta y construir su propia realidad. Yo no persigo a Cristina. No presiono a la justicia. El poder judicial hoy funciona de manera realmente independiente.”
Sobre la condena y detención de Milagro Sala tuvo conceptos similares. Dijo que respeta el federalismo y a la justicia de Jujuy.
El presidente Macri dejó traslucir su estado de ánimo alegre y buen humor con un par de chistes y los elogios a Longobardi, Lanata y también al talentoso Juan José Campanella.
Pero tiró algunos conceptos mas profundos que parecen surgidos de cierta reflexión y meditación orient ak mixturada con la misericordia y solidaridad que pregona el Papa Francisco. Macri dijo que “la máxima paz y alegría que encuentra es cuando ejerce su capacidad de dar y ayudar a quien lo necesita” y que este año 2016 “ fue el más corto y el más largo de mi vida”. No eludió la papa caliente de los Panamá Papers. Recordó que presentó toda la documentación ante la justicia que demuestra que su declaración patrimonial no fue “maliciosa” y que si alguien de su familia no hizo algo como correspondía, que pague sus culpas ante la ley. Y finalmente sobre la relación con Elisa Carrió, contó que tiene con la diputada una relación muy linda y de profundo afecto aunque no escondió que tienen visiones y procedimientos distintos. Pero valoró la vocación de construir una República: “Ahí coincidimos un mil por ciento”.
Una entrevista independiente y valiosa de las que jamás ofreció Cristina. Intercambio de opiniones y preguntas no obsecuentes conformaron un servicio a la comunidad que respetó el rol crítico que tiene que tener el periodismo.
Macri cree que su palabra y la verdad es la viga central del entramado que lo relaciona con una gran porción de la sociedad. Y no ignora que la inflación no termina de doblegarse y que la pobreza y la desocupación han crecido. Ese es su gran desafío: demostrar que se puede construir un país más sincero, más republicano y federal pero también más igualitario. Solo la verdad nos hará libres, decía San Martin. Pero la pobreza cero es lo que va a garantizar la gobernabilidad y la alternancia para siempre. Y para eso, todavía falta mucho, Aunque vayamos por el camino correcto.

CFK: infelices fiestas – 28 de diciembre 2016

Cristina está pasando las peores fiestas de su vida. De todos lados llueven los misiles de las investigaciones contra su gobierno, el más corrupto de la historia democrática. Ni la Navidad ni el arbolito le trajeron los regalos de buenas noticias para la ex presidenta. Todo lo contrario:
Recibió un presente griego. Un mazazo que la hiere de muerte política. El juez Julián Ercolini la procesó por la matriz corrupta en la distribución multimillonaria en dólares de la obra pública. Dice textualmente el juez que la ex presidenta es «Miembro preponderante de una asociación ilícita con una trama criminal de una complejidad inusitada»
Es el segundo procesamiento de Cristina. La ex presidenta ya tiene uno firme por la causa dólar futuro que le propinó el juez Claudio Bonadío.
Pero este es mucho más grave por donde se lo mire. Y no solamente porque el doctor Ercolini, también ordenó un embargo por la friolera de diez mil millones de pesos que está en relación con la magnitud de los delitos cometidos. Según el riguroso trabajo del juez basado en la presentación de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, la anterior jefa del estado podría ir a la cárcel “acusada de asociación ilícita para ejecutar un plan sistemático para saquear al estado”. Estamos hablando de una pena que podría llegar hasta los 15 años de prisión.
Esa es la peor noticia que podría recibir Cristina. La posibilidad de ir a prisión donde ya está Lázaro Báez, su socio comercial, empleado, cómplice y testaferro y algunos funcionarios de su gobierno como José López, que también fue procesado.
Cristina en su tuit de Nochebuena brindó por la libertad para todos y todas. Se supone que lo de todas, lo dijo por Milagro Sala y en defensa propia anticipada. ¿Y todos, por quien lo dijo? Cristina cree que Lázaro, Jaime y José López, entre otros reos que están en Ezeiza son blancas palomitas que deben quedar en libertad?
¿Lázaro, Jaime y López son también presos políticos según su retorcida mirada inflamada de ideología y pánico?
Desde las redes sociales la ex presidenta reaccionó como si estuviera perdida en otra realidad y no comprendiera la dimensión histórica de lo que determinó la justicia.
La resolución de Ercolini tiene 800 páginas, 220 pruebas y aporta 2.200 cheques. Denuncia sobreprecios de 1.000 millones de dólares. ¿Escuchó bien? Estos muchachos nos robaron a todos los argentinos pero sobre todo a los más pobres, 1.000 millones de dólares. Por eso el juez reclama que esto se encamine lo antes posible hacia el juicio oral y público.
Cristina se defendió diciendo que la “asociación ilícita es una figura penal creada por los gobiernos de facto para perseguir a los dirigentes populares? Mezcló todo sin inocencia y se preguntó si también van a procesar al 54% de argentinos que la votó.
Vale la pena separar la paja del trigo y aclarar. Cristina no es una perseguida política. Está padeciendo la persecución penal por los delitos de corrupción más graves de la historia democrática. Sus ideas políticas no tienen nada que ver. Es corrupción en estado puro. Mega choreo para decirlo en cordobés básico.
Es perseguida por la justicia que con muchas pruebas y argumentos la acusa de administración infiel, asociación ilícita en dos causas, malversación de fondos, abuso de autoridad; lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, falsificación de documento público, cohecho, es decir coimas, lavado de dinero y como si esto fuera poco, traición a la patria, que tiene una pena de 10 a 25 años de cárcel por haber intentado encubrir a los terroristas de estado iraní que volaron la AMIA.
Y nada puede decir de un magistrado como Julián Ercolini que fue designado en su puesto en pleno gobierno kirchnerista. No era de la servilleta de Corach. Fue de la servilleta de Esteban Righi.
Pero el procesamiento y el embargo de Ercolini no es la única mala nueva de este fin de año de infelices fiestas.
El estallido del caso Odebrecht le pega de lleno también a Cristina y a su fiel cajero histórico, Julio de Vido. Ella se reunió dos veces en un mes con el mismísimo Marcelo Odebrecht en la Casa Rosada sin que se conocieran los motivos del encuentro. El poderoso empresario está en la cárcel de Curitiba condenado a 19 años y en proceso de delación premiada. Es decir que mientras acusa con pruebas a gente que está por arriba de él, puede aspirar a una reducción de la pena. Ya tiró abajo del camión de los sobornos millonarios a Lula y Temer. ¿Hará lo mismo con Cristina? Declaró que en este país pagaron la fortuna de 35 millones de dólares de coimas debidamente registradas en sus libros contables.
De Vido no gana para disgustos. Dicen que su salud y su estado de ánimo están frágiles. Tiene a dos subordinados presos: Jaime y López. Ahora se sumó Roberto Baratta al trencito de investigados que conducía don Julio hacia los destinos que le ordenaba Cristina. Hasta su cuñado Claudio “El Mono” Miniccelli sigue prófugo y su hijo Facundo es una punta del ovillo que lleva a su socio, Jorge “El Corcho” Rodríguez, quien fue uno de los lobistas de Odebrecht en Argentina y le produjo dos discos al hijo de don Julio.
Pero esto no es todo lo malo en el futuro próximo de Cristina. Difícilmente tenga y feliz y próspero año nuevo. Esta vez se dio vuelta la taba.
Claudio Bonadío no descansa ni da puntada sin hilo. Había dispuesto monitorear judicialmente la inmobiliaria de Osvaldo “El Bochi” Sanfelice donde Máximo Kirchner supo ser socio. La UIF (Unidad de Información Financiera) lo enganchó con un movimiento de 4 millones de dólares en 6 meses que no puede explicar. La empresa “Idea SA” de Sanfelice gerencia tres de los hoteles de la cadena de Cristina que antes administró Lázaro Báez.
Hay que recordar que el juez Claudio Bonadío dió una verdadera estocada de muerte al operativo ocultamiento de los bienes y la corrupción de la familia Kirchner. Cristina se creyó muy astuta en desapoderarse de forma fraudulenta frente al embargo de sus bienes. Una cosa que hizo en forma grosera fue transferirle 5 millones de dólares a su hija Florencia. Son los famosos fajos termosellados de la caja de seguridad que levantaron olas de indignación y la siguiente pregunta: ¿De dónde sacó esa fortuna una chica tan joven que nunca trabajó? Le recuerdo que esos codiciados billetes verdes pero sucios están congelados y la justicia por ahora no permite moverlos hasta que se sepa toda la verdad y nada más que la verdad.
¿Qué hizo Bonadío? Utilizó un mecanismo legal irreprochable: intervino judicialmente por seis meses “Los Sauces” y la “Sucesión de Néstor Carlos Kirchner”, dos sociedades que son pilares del entramado de enriquecimiento ilícito de la familia.
Cristina miente cuando dice que el gobierno la quiere proscribir. Todo lo contrario, el presidente Mauricio Macri y su equipo la quieren enfrentar y derrotar en las urnas. Sueñan con competir en Buenos Aires el año que viene y mostrar que aquella Cristina poderosa hoy no puede unificar al peronismo y tampoco resulta una candidata demasiado atractiva para los sectores más humildes del conurbano. Si Cristina no gana la senaduría, será su certificado de defunción política. Por ahora está vivita y coleando. La administración de Cambiemos sabe que si Cristina fuera encarcelada eso la convertiría en una suerte de mártir y la ayudaría en su estrategia de victimizarse. Hoy en el día de los inocentes estamos hablando de una Cristina claramente culpable. Autoritarismo, soberbia y corrupción, son los tres pilares del gobierno de Cristina. La que hoy tiene infelices fiestas. Y que nadie le diga: “Que la inocencia te valga”.