El gobierno de Cristina hizo con la Educación lo mismo que hizo en todos los rincones del estado: robar, mentir, dividir y degradar.
Aunque el actual ministro Esteban Bullrich diga que solamente fue “un error grave”, hoy la noticia es que el gobierno anterior también hizo trampa y malversó las estadísticas escolares para tratar de ocultar el desastre educativo que hicieron. Igual que en el INDEC donde, en lugar de bajar la fiebre rompieron el termómetro, en las prestigiosas pruebas PISA, los funcionarios K cambiaron la metodología y la cantidad de escuelas analizadas para simular que su gestión había mejorado la educación en nuestro país. Por eso Argentina fue excluida del ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Violaron el reglamento. Rompieron las normas. Humillaron al pueblo argentino porque nos hicieron pasar vergüenza ajena en el mundo académico.
No debería sorprendernos. Porque la educación también fue utilizada como un botín partidario.
A muchas universidades nacionales las convirtieron en verdaderas unidades básicas que además sirvieron para triangular dinero negro que Julio de Vido no quería que nadie pudiera controlar. Hay infinidad de casos probados, como el de las telenovelas, y el fiscal Guillermo Marijuan está investigando a las 52 universidades nacionales. Compraban a las autoridades con fondos y en otros casos potenciaban su fiebre de ideologitis, que es la inflamación de la ideología. Hay casos que son directamente burdos. La universidad de Lanús, por ejemplo que como tantas otras, le dio el título de doctora Honoris Causa a Cristina en un acto sin contenido académico y con miles de agitadores con la bandera y los fondos de La Cámpora. O la facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata. Es un caso para estudiar por lo grosero. Es un coto cerrado de lo más dogmático y jurásico del cristinismo. Los alumnos se quejan de que son calificados en los exámenes no por sus conocimientos y méritos como corresponde, si no por su grado de adhesión al kirchnerismo. Los exámenes no miden excelencia académica, miden fanatismo militante. Es triste que hayan bastardeado a las universidades que deben ser casas de altos estudios con el pluralismo y la diversidad como emblema. Las facultades deben preparar a los estudiantes para que tengan una cabeza abierta, para que puedan pensar libremente y en forma crítica y para que se formen en los valores y las ideas que ellos elijan. Tratar como corderitos e intentar lavarles el cerebro a los jóvenes es una violación a los derechos humanos típica de los líderes tiranosaurios que tanto admiran como Chávez, Fidel, Putin o el iraní Majmud Ammadinejad.
Por eso en esa facultad se le dio el premio a la libertad de prensa a uno de sus más grande violadores como Hugo Chávez. Por eso, allí es profesor, uno de los dirigentes más violentos como Fernando Esteche, comandante de Quebracho. Por eso, este adorador de las capuchas, los palos y las bombas molotov llevó a dar una clase magistral sobre el imperialismo al malandra de Amado Boudou que tanto conoce y ama a Estados Unidos y sus exclusivos lugares para esquiar como Aspen, según el mismo lo confesó cuando fue a ofrecerse a la embajada norteamericana como chupamedias de los yankys.
Sin dudas que la facultad de periodismo va a quedar en la historia por su discurso único y su falta de debate. Forman chicos para defender camisetas partidarias y no la verdad. Casi es una obligación ser de La Cámpora. Los desocupados que dejaron los vaciadores de Diego Gvirtz y Sergio Szpolsky en 678 y el resto del oligopolio K van a buscar un conchabo como profesores. Es una especie de aguantadero. De refugio hasta que pase la tormenta de Macri. Dictan cátedra de su pensamiento sesgado y dogmático bajo la supervisión de la consejal y decana de la facultad, Florencia Saintut. Entre las actividades académicas que hicieron en setiembre participaron los integrantes del elenco estable del para periodismo de estado que llegó a tener triple empleo.
El cierre estuvo a cargo de Hebe de Bonafini. Todo se desarrolló en el edificio “Presidente Néstor Kirchner” ubicado en Diagonal 113 de La Plata. Solo faltaron Máximo, Néstor Ivan y Jose Ottavis.
En el plano docente los kirchneristas también dinamitaron la educación.
Ya le dije hace poco que me subleva que algunos dirigentes vivan eternamente atados a sus cargos sindicales. Por ejemplo Roberto Baradel, el de Suteba. Le interesa más apoyar a Cristina y a Sabbatella que educar a los pibes. No se pierde una manifestación en contra de Macri ni en contra de todo. Siempre está en primera fila. Tiene asistencia perfecta a todas las marchas. Ya hicieron seis paros. Y prometieron que el conflicto va a crecer el año que viene. Claro, hay elecciones. Y votos no tienen. De hecho su líder, Sabbatella perdió hasta en su distrito histórico de Morón. Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. No se puede tomar a los chicos de rehenes. Se llenan la boca hablando del pueblo y la educación pública y resulta que cada vez hay más deserción y ausentismo y cada vez más familias se llevan a sus hijos a colegios privados. Tantos paros y tantos palos en la rueda agotan la paciencia de cualquier padre. Son sindicalistas que defienden más su posición de poder y su carguito sindical que la estrategia de crecimiento educativo para producir una sociedad más igualitaria, para construir ciudadanía y generar mayor inclusión social. Estamos tocando fondo educativamente. Le doy los datos más brutales y preocupantes de la herencia kirchnernista:
Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.
El 54% de jóvenes de 15 años no logra comprender un texto simple.
El 67% de jóvenes de 15 años no logra resolver un problema matemático simple.
Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países medidos. Y sospecho que entre los docentes pasa lo mismo.
¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones. Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. Los datos del fracaso educativo de esta década aplazada dan vergüenza ajena y meten miedo sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo o en realidad sobre la forma en que estamos destruyendo a la sociedad. Educar para la mentira es educar para el fracaso de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Que es lo mismo que educar para el fracaso de la patria que viene.
Abanderados solidarios – 5 de diciembre 2016
María de los Milagros Aumada es hija de Adolfo y Zulma. Es una familia maravillosa formada en valores que vive en San Blas de los Sauces, un pueblito humilde de La Rioja. María de los Milagros, en la escuela, asistió a un taller de solidaridad y ayuda al prójimo. En ese momento y con solo 16 añitos se transformó en la líder de un proyecto cargado de humanismo al que se sumaron varios de sus compañeros del colegio José Manuel Estrada. A puro pulmón y coraje armaron lo que bautizaron “El Roperito Misionero”. Recolectan ropa en los barrios más acomodados y luego la arreglan, zurcen algún problema, clasifican y ponen en valor esas donaciones. Y después transformado con sus propias manos y su corazón, entregan esa ropa en los barrios con más necesidades. Ahora sumaron otra idea y hacen lo mismo con las zapatillas. “Calcemos a nuestro pueblo” se llama la movida de los que se quiebran en llanto cada vez que ven un riojanito descalzo. María de los Milagros, tal vez marcada por sus nombres bíblicos hizo el milagro de la solidaridad. Sacó fuerzas de su familia y su escuela y la llevó a las poblaciones que necesitan siempre de todo. Un simple par de zapatillas que para una chica de clase media puede ser algo cotidiano, para los más pobres de los pobres es un tesoro inalcanzable. Ella dice que la principal tarea que hace con su equipo de jóvenes es contagiar. Contagiar energía positiva que produce cambios concretos. Hacer el bien sin mirar a quien. Sembrar solidaridad y cosechar mejores ciudadanos. Hacer patria en un rinconcito de La Rioja y ayudar a refundar nuestra bendita Argentina.
María de los Milagros fue elegida “Abanderada joven de la Argentina Solidaria” por canal 13. Es la primera vez que premian a chicos menores de 18 años. Pero es la séptima ocasión en la que entregan el premio a los mayores. Esta vez quedaron 8 finalistas sobre 1.000 personas o proyectos que se presentaron. Cuando María Laura Santillán, la maestra de ceremonias de la transmisión televisiva, hizo pasar al ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, todos prestaron atención. Primero dijo que aunque medía dos metros de altura, Milagros, Mili lo hacía sentir muy chico. Después explicó que el alma solidaria y la educación comparten algo: para mucha gente son invisibles. Pero Milagros pudo hacer visible la educación de su familia y su escuela porque allí se forjó el proyecto y pudo visibilizar su propia alma solidaria al observar el alma de los más necesitados. Mili dijo algo parecido: que dar una mano o el corazón a un semejante es mirar más allá de nuestros ojos. Ver lo que muchos gobernantes no quieren ver.
Le cuento todo esto porque creo mucho en los espejos, en los ejemplos a imitar. Porque hoy es el “Día Internacional del Voluntario” y creo que estamos utilizando varias de las palabras y conceptos más hermosos que tenemos.
Abanderado es el que lidera. El que nos muestra el camino que flamea celeste y blanco. Es un emblema de los mejor que tenemos.
Solidario, como decía la Madre Teresa es aquel que quiere dar hasta que duela. Que es capaz de entregar su corazón todos los días.
Y voluntario es el que hace lo que le dicta su libertad. Ejerce su voluntad de no pasar gratis por la vida y de gastarla en la mejor de las causas que es que todos nuestros hermanos tengan igualdad de oportunidades.
La monjita Alicia Félix fue la ganadora entre los mayores. Nos hizo llorar cien veces con su institución que se dedica a acompañar a los enfermos terminales hasta el fin de sus días. Ella vive en Esperanza y otra vez allí un símbolo y una metáfora se esconde detrás de ese pueblo santafesino. La gente que sigue a Alicia está armada con caricias, sonrisas y contención. Dice que son medicinas que no se consiguen en las farmacias. Que todos los seres humanos la llevamos muy adentro, en el lado más pájaro de los sentimientos. A la monja de la Esperanza la votaron los ciudadanos comunes a través de internet. Más de 35 mil personas se sumaron con su aporte democrático a la elección. Porque los 8 abanderados son dignos de ser premiados, iluminados para que su ejemplo sea diseminado por todos los rincones de nuestra patria. Alicia, impecable con sus hábitos celestes y su crucifijo en el pecho, se dedicó a los cuidados paliativos. Tratan de acompañar en la despedida de la vida a los enfermos hasta el último suspiro. Todo se termina para el enfermo. Y todo comienza para el voluntario que le sostuvo la mano cuando se fue de este mundo. Hay que ser muy valiente para estar de esos dos lados de la vida. Del que se va y del que se queda.
No quiero dejar de mencionar al resto de los finalistas. Uno más generoso que el otro. El actor Diego Bustamante lo tenía todo económicamente. Vivía en Recoleta y se fue el pueblito salteño de Yacuy. Quiso ser como su ídolo, san Francisco de Asis y formó Pata Pila, la organización que combate la desnutrición infantil. Más de 250 chicos se salvaron de morir de hambre o de perder capacidades cerebrales. Dijo Diego que en ese encuentro acontece la vida.
Luz Vergara tiene “Familias Abiertas”. Son hogares de tránsito para chicos con problemas que después del afecto que reciben vuelven a sus lugares de origen biológico o son entregados en adopción. Los alimentan con afecto y tratan de satisfacer los intereses del chico.
Oscar Ghillione transita sus días por un sendero parecido. Apuesta con su grupo de voluntarios a la educación de calidad. Dijo algo que me estrujó el corazón y me hizo correr frio por la espalda. Contó que tiene 4 hijos. Dijo que si su familia fuera la Argentina, dos de ellos serían pobres y dos de ellos no terminarían la escuela. Y confesó que se niega a elegir una condena semejante para el hijo de cualquier hijo de vecino. Por eso los profesores dan clases en escuela vulnerables.
La idea de la cordobesa Ana Argento Nasser fue brillante y ligada a nuestro maravilloso oficio de los medios de comunicación. Produce spots publicitarios sobre valores en la voz de los propios chicos con capacidades especiales. Les ayuda a encontrar las herramientas para que puedan comunicar sus necesidades y también sus derechos.
Pierre Herrouet, nació en Francia y se quedó a vivir en Salta. Inventó un hornito ecológico que elimina toda posibilidad de humo tóxico para que puedan producir su comida y algunos productos para vender. Es un emprendimiento desde la Puna y desde las familias que aprender a utilizar, fabricar y reparar esas cocinas mágicas que no envenenan el aire ni la gente.
Victoria Viel Temperley y sus colaboradores no se mueven de al lado de los enfermos de cáncer mientras reciben el terremoto de la quimioterapia. Se conectan con lo sano de su espíritu mientras se cura la parte enferma del cuerpo.
Eduardo “Coco” Derigo es un abogado que armó equipos de rugby en las cárceles. Y allí con el sacrificio, la disciplina y el juego en equipo de la pelota ovalada hizo que la reincidencia bajara de 60 a 5% entre los que se prenden en los scrum y el tercer tiempo. En 18 cárceles aprende que con un tackle pueden voltear a un grandote. Y aprenden que se puede cambiar. Ser honesto y trabajar. Formar una familia y reinsertarse en la sociedad.
Todos recibieron una estatuilla muy representativa. Un corazón hecho con la cinta con los colores de nuestra bandera. Por eso son abanderados. Son la vereda del sol de la Argentina. Hay millones de ciudadanos como ellos. Solo hay que saber mirar. Son los que cambian el miedo por la esperanza. Son faros. Son los que van adelante. Los que llevan la bandera solidaria. Si queremos, podemos ser sus escoltas. Es por el bien de todos.
La solidaridad es un pan dulce – 25 de noviembre 2016
Hay momentos en que uno se intoxica con el veneno que todos los días arrojan Cristina, Lázaro Báez y sus soldados de La Cámpora. Hay momentos en donde conviene abrir una ventana de aire fresco para confirmar que no todos los dirigentes o funcionarios son iguales. Que hay muchos que tienen sensibilidad, grandeza, buen trato y nos transmiten esperanza en lugar de diseminar bronca, corrupción y palos en la rueda.
Por eso hoy le quiero contar la historia de un grupo heroico de compatriotas que se cayó cuando la Argentina se derrumbó pero que decidió levantarse con su propio esfuerzo, militando en la cultura del trabajo cooperativo. Hoy La Juanita es un faro de luz. Muchos creen que allí se producen remeras, guardapolvos, los mejores pan dulces del mundo o que se reciclan computadoras. Y en parte, tienen razón. Solo en parte. Porque es cierto que todas las manos todas generan esos productos. Pero la edificación más grande que han levantado es la capacidad de juntarse y avanzar colectivamente. Hoy tienen hasta un call center donde trabajan 22 personas que antes eran vendedores ambulantes o empleadas domésticas. Hay que verlas, felices, con aire acondicionado y frente a sus computadoras. O los servicios digitales que prestan a distintas empresas. Un emocionante. Con problemas o peleítas como en todos lados. Pero con un objetivo de libertad absoluta que solo se consigue cuando todos se convierten en uno y uno se transforma en todos. En la Juanita nada se pierde, todo se transforma y se multiplica como los panes y los peces. Amanece que no es poco. Es el milagro de la dignidad.
Venga conmigo. Lo quiero invitar a un viaje a la esperanza. Vamos juntos al corazón pobre de La Matanza, a Gregorio de Laferrere. Allí donde se fabrica la dignidad y la solidaridad. Allí donde no hay resentimientos y se combaten los prejuicios. Donde un grupo de argentinos patriotas levantaron con sus propias manos y con el sudor de su frente la cooperativa La Juanita. Tienen una energía renovable y perfumada porque su motor funciona a Flores. A Toty Flores, la génesis del fundador y a Silvia Flores, la utopía en marcha. El padre y la hija son el eje de una comunidad que resolvió pelearle a las injusticias con las mejores armas de la integración y la educación.
En pleno terremoto del sálvese quien pueda, los piqueteros del MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) de la Matanza hicieron un gesto revolucionario y pacífico: le dijeron no a los planes asistenciales y al clientelismo que los encarcela. Decidieron no rendirse jamás, no bajar los brazos pero no cambiar dignidad por votos. Cada uno se la arreglaba como podía para darle de comer a sus hijos y para subsistir. Los del MTD del Toty Flores eligieron otro camino más largo tal vez, mas sacrificado seguro, pero infinitamente más profundo y definitivo. El camino de los valores.
De la revalorización de los mejores sentimientos y comportamientos que tenemos los seres humanos. Decidieron actuar en defensa propia ayudándose ayudando a los demás. Crecer como seres humanos y dejar de depender de los humores, los caprichos y la arbitrariedad de los punteros políticos de los Kirchner. Saltaron el abismo y se pusieron a reconstruir los lazos solidarios. Desde abajo, ladrillo por ladrillo, tomados de la mano, afrontando con alegría y coraje todas las dificultades. Y no pararon nunca de crecer.
Por algo el logotipo que los identifica en su orgullo es una mano tendida que florece. La tarea cotidiana que realizaron se convirtió en un espejo donde mirarse. En un imán que incita a integrarse y a participar.
Es el milagro de la dignidad. Por eso Martín Churba se empeñó en capacitarlos en el arte del diseño. Por eso Maru Botana les reveló los secretos de sus mejores manjares y le enseño el oficio de amasar el mejor de los pan dulces, el de la solidaridad.
Por eso el maestro, Oscar Alvarado, antes de morir les dejó lo mejor que tenía. Y solo estoy nombrando a algunos pero son cientos los que se sintieron convocados por la potencia que transforma gente con necesidades básicas insatisfechas en ciudadanos plenos. Solo hay que darse una vuelta por la cooperativa para sentirse contagiado por esa experiencia. Los cimientos son los valores. Nada se regala. Todo se logra por esfuerzo propio. Las computadoras son recicladas por la gente del barrio que fue capacitada para eso y que a su vez capacita a otros. La idea es que todos los vecinos y sus hijos puedan estudiar, trabajar o divertirse con esas viejas computadoras puestas en valor. Se les cobran precios accesibles y en varias cuotas. Y si no pueden pagarlas, las pagan con su trabajo para que la rueda productiva y educativa siga girando. Y así pasa con las serigrafías y esas remeras que exportaron a Italia con la consigna que en el pecho dice “La fibra de la dignidad”. O esos guardapolvos que se vendieron a Japón con diseño made in La Juanita. O ese jardín de infantes donde nacen los arcos iris que no cobra un centavo a nadie pero obliga a que los padres y las madres participen del proceso pedagógico de sus hijos. Potencian el aprendizaje. Le dan solidez a la familia.
Se plantan con su identidad en la tierra como las mejores raíces. Como ese árbol de eucaliptus que les dio sombra desde siempre y que ahora les da aliento y les abre los pulmones. Con esas ramas eternas que mezclan sus hojas para convertirse en techo de las mejores asambleas.
Por eso la más grande de las utopías que tenían se hizo realidad y nosotros pudimos acompañarlos en esa marcha contra la dependencia y la sumisión. Y así surgió después de grandes esfuerzos y manos callosas y espaldas partidas, la escuela primaria, “Crecer en Libertad”, que es un verdadero modelo de como la solidaridad puede transformarse en cemento. Ese edificio escolar se llenó de sol y sabiduría y un día nació el mayor de los tesoros que es la igualdad de oportunidades para todos.
Los argentinos estamos hartos del roba pero hace. Eso tiene patas cortas como la mentira. Igual que el clientelismo que te deja cautivo del que te da un plan cuando quiere. Hay otra Argentina posible. Por eso es tiempo de levantar la bandera de La Juanita. Son hombres y mujeres que luchan toda la vida y por eso son imprescindibles. Ellos no roban pero hacen. Son lo mejor de una patria que viene.