Le quiero contar algo curioso que me pasó. Dos amigos que no se conocen entre sí me mandaron el mismo poema. Uno de ellos está luchando a brazo partido contra un maldito cáncer y el otro cambió sus creencias históricas y saltó de la militancia política socialdemócrata a la devoción por el Cura Brochero. En el medio le pasó algo tremendo en su vida que prefiero no contar. Lo obligó a reciclarse. Decidió empezar una nueva vida.
Los dos andan por los 60 años. Cuando vi el título del poema ya me pareció un desafío apasionante. Se llama: “Lealtad con uno mismo”. Yo lo traduje al idioma de Litto Nebbia y dije: “solo se trata de vivir”. El autor de ese texto iluminado es Mario de Andrade, un escritor y musicólogo brasileño fundador de la corriente modernista de ese país.
De él, solo había leído “Macunaíma” allá por los 70. Era la historia heroica de un indio del Amazona que de alguna manera invade y derrota a la cultura europea. Leyendas, coloridos y fantasías de la mano de lo que se conoció mundialmente como el realismo mágico con Gabriel García Márquez. Después se hizo la película y los jóvenes de entonces nos prendíamos por horas en el debate de su contenido revolucionario. De paso mirábamos las chicas que luego iban a ser objeto de nuestros intentos de seducción. Teníamos el pelo largo y la rebeldía como bandera.
Macunaíma es considerada una de las obras capitales de la literatura brasileña.
Mario de Andrade fue un niño prodigio en el piano y leía en francés a Rimbaud cuando tenía edad para jugar a los autitos con sus amigos de la calle Aurora al 320 donde vivía en San Pablo. Hoy la biblioteca municipal de esa megalópolis lleva su nombre: Mario Raúl de Morais de Andrade.
Mario murió en 1945 y apenas tenía 52 años y una sabiduría y un talento fuera de serie. Hace 71 años que falleció de un infarto del miocardio y sin embargo escribió un poema que considero una suerte de hoja de ruta para ser feliz. Algunos dirán que es un poema de autoayuda. Yo creo en las cosas sencillas de la vida. En lo que Facundo Cabral pregonaba cuando cantaba: “vuele bajo porque abajo está la verdad”.
Le pido que escuche con atención este poema titulado: “Lealtad con uno mismo”. Vale la pena. No se va a arrepentir. Ahí va:
Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Lealtad con uno mismo.
¿Qué me cuenta? Una maravilla que me hizo reflexionar de tantas urgencias y ansiedades inútiles. Eso de correr para cualquier lado. De llegar siempre tarde a donde nunca pasa nada.
Creo haber aprendido de Mario de Andrade que hay que vivir intensamente lo que nos queda de vida sobre todo porque no sabemos cuánto nos queda de vida. Eso significa huir de burócratas que todo lo formatean como una estadística y que son capaces de medir hasta la bronca y los sentimientos. Basta de bancarse a los que hacen que hacen a los que fingen lo que no son. No tengo tiempo ni ganas de bancarlos. Me gané el derecho a mandarlos al carajo. Me tienen hartos los envidiosos, los que siempre se sienten mejores que los mejores pero que son un compendio de excusas. Esa cultura tan argentina que dice: Yo jugaba en las inferiores de Boca, Papa. Era mejor que Maradona. Pero mis viejos me mandaron a estudiar. A veces me canso hablar de lo que pasa y no de lo que nos pasa. O de lo que me pasa. Con esa receta que me dio el doctor Daniel López Rossetti: “Aumentar la dosis de sano egoísmo personal”.
Eso es que nuestra búsqueda es la utopía de encontrar nuestro lado más pájaro del alma. Y enseñarle eso a nuestros hijos. Para reírse de las torpezas que cometemos todos los días. Para celebrar que somos imperfectos. Para apostar a ser mejores en la ética y la estética. La belleza es un derecho humano. Y combatir a los corruptos es una obligación moral.
Andrade me hizo acordar de aquella reflexión que me ayudó a vivir. Dice así:
Cuando llegues a la cima:
Tómate un tiempo para disfrutar,
El camino ha sido largo y difícil;
Tómate un tiempo para ayudar a otros, mucho es lo que se te ha concedido;
Tómate un tiempo para compartir tu triunfo, quienes te aman también subieron a tu lado;
Tomate un tiempo para mirar de donde partiste, te juzgarás con menos severidad.
Tómate un tiempo para descansar un poco, hay una nueva cumbre por conquistar.
Yo entendí que Mario de Andrade y mis amigos que me mandaron el poema me estaban diciendo: “camina por la vereda del sol. Aprende que con poco se puede ser muy feliz. Y sobre todo que el secreto de la vida es ser leal con uno mismo. No mentirse ni engañarse. Hacer lo que se quiere y lo que se puede. No siempre lo que se debe.
La frase que más me conmovió del poema lo dice todo: Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
¿No le parece?.
Báez detonó a su familia – 2 de noviembre 2016
Tal vez sea el peor de sus pecados. Lázaro Báez, siguió el ejemplo de muchos otros corruptos del kirchnerismo y convirtió a sus hijos en delincuentes. Esa actitud perversa está hoy en el centro de la escena política. Es patético y humillante como la familia del reo que se encuentra detenido en Ezeiza no se pone de acuerdo ni en la estrategia judicial a seguir. Báez detonó a su familia. La incineró en el altar de los Kirchner solo para hacerse millonario con el dinero de todos los argentinos. Esa familia está quebrada en tres pedazos. Por un lado el jefe, Lázaro y su lugarteniente e hijo mayor Martín. Uno está preso y el otro está imputado y tiene la espada de Damocles sobre su cabeza. Martin en el 2013 declaró un patrimonio de 30 millones de pesos y dos años antes lo único que tenía eran deudas. Y no se sacó la lotería. Se dio todos los gustos el pibe. Autos de alta gama, dinero fácil, mujeres más fáciles todavía y la presidencia del club Boca de Rio Gallegos. En un acto de la institución se dio el lujo de llevar a la mismísima reina Cristina Fernández y al emperador que consolidó la mafia en el fútbol: don Julio Grondona.
La otra parte de la familia son los hijos más chicos. Luciana que es directora de Austral Construcciones, nave insignia del Holding Báez que acaba de iniciar su camino a la quiebra. Ya decretó el concurso de acreedores.
Después viene Leandro que fue titular en el directorio y también hizo una fortuna a la velocidad de la luz. Y tampoco se ganó la lotería.
Y por último está Melina, la más inocente o la menos culpable. Ella solo figuraba como empleada de Austral pero no tiene ninguna empresa a su nombre.
Los tres tienen como abogado a Santiago Viola y un manejo diferente de la causa. Ellos quieren que Lázaro se declare arrepentido y cuente toda la verdad: es decir que Néstor y Cristina son los dueños de la mayoría de los bienes que figuran a nombre de Lázaro y que fue pieza clave del plan sistemático para saquear al estado. Sus hijos le tienen bronca a Cristina porque ella está libre pese a que es la responsable y culpable de todo y su padre que sólo fue un engranaje, hace 6 meses que está encerrado.
La tercera parte de la familia es unipersonal. Es Norma Calismonte, una señora de barrio que se casó con un sencillo empleado bancario, con un monotributista y en diez años se encontró con un magnate acostado en su cama. La madre de los hijos de Báez no puede creer como su vida cotidiana estalló por los aires y sus seres queridos están ardiendo en tribunales y en los medios de comunicación.
Hasta las mafias italianas siempre le dieron un rol preponderante a la familia.
En la investigación de la ruta del dinero K, el juez Sebastián Casanello tiene detenido a Lázaro e imputado a Martin, el que aparece fumando habanos, tomando whisky y contando montañas de dólares sucios en el video de La Rosadita.
Pero también citó a los 4 hijos porque la Unidad de Investigación Fiscal descubrió que los muchachos eran gente ahorrativa y tenían 25 millones de dólares de empresas offshore radicadas en Panamá y Uruguay. ¿Cómo juntaron 25 palos verdes? Son sumas descomunales para cualquiera.
Las grandes novedades de estas últimas horas es que después que Cristina dijera que no es socia ni amiga de Lázaro, el abogado de los chicos la contradijo. El doctor Santiago Viola planteó con toda contundencia que en el expediente hay constancias de los negocios que tenían en común. Y la otra sorpresa la dio Lázaro a través de su abogado al decir que el juez Casanello lo intimidaba y que por lo tanto iba a declarar ante Daniel Rafecas. Además su línea de defensa se diferencia y quiere despegarse de Cristina. Dice que Báez nunca fue funcionario y que no se le puede hacer la misma acusación a quien como Cristina dirigió los destinos del país. El resto, todo copiado del discurso cristinista: hay persecución, no responde preguntas y presenta un escrito y pide la nulidad de la causa y que se perite toda la obra pública. Sería maravilloso. Y que caigan todos los corruptos sin que importe su camiseta partidaria.
La gran pregunta es hasta cuanto aguantará el silencio y la omertá de Lázaro. Sus hijos les ruegan que diga toda la verdad y que ensucie a Cristina para salvarse él. Lázaro duda. Por momentos cree que pronto saldrá en libertad y no puede mostrar semejante traición a Cristina a la que le tiene pánico. Y por el otro tiene pesadillas que lo muestran en la cárcel por el resto de su vida con Cristina en libertad.
Es cierto que hay mucha impunidad todavía. Que muchas causas se engordan y dan vueltas en círculo en lugar de avanzar. Hay cierto hartazgo en amplios sectores de la población y en el propio ministro de justicia que llamó a los jueces a hacer bien y rápido trabajo. Para que manden a juicio oral lo que esté en condiciones y que produzcan condenas. Porque es cierto que los pescados gordos que están presos tienen más que ver con sus propios errores que con la celeridad y eficiencia de la justicia. Lázaro Báez intentó escapar en su avión. Ricardo Jaime es un confeso corrupto y José López un atorrante inútil al que agarraron con nueve millones de dólares que intentó esconder en el monasterio. Lo agarraron con las manos en la masa, infraganti.
Los ciudadanos reclaman algo bien democrático y republicano: juicio, castigo y condena. Para que todos los argentinos seamos iguales ante la ley y no haya ladrones con coronita. El que las hace las debe pagar es una regla de hierro de la democracia honesta. Mariana Zuvic siempre dijo que los Báez eran empleados de los Kirchner y anoche planteó que el monotributista del 2003 hoy es un potentado que multiplicó su patrimonio por 45.000%. Parece un chiste de humor negro. Pero es la mas cruda de las realidad.
Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Por los siglos de los siglos. Amen. No es el cartonero Báez. Lázaro se levantó y anduvo. Anduvo caminando derechito hacia la cárcel y de paso, detonó a su familia.
Obediencia De Vido – 1 de noviembre 2016
Julio Miguel de Vido fue el jefe de operaciones del plan sistemático para saquear el estado mediante una asociación ilícita comandada primero por Néstor Kirchner y luego por Cristina. Esta es la principal conclusión que sacaron los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques y por eso pidieron su declaración indagatoria. Es que el principal vehículo del robo, fue el direccionamiento de la obra pública con el consiguiente sobreprecio del cual el adelanto se transforma en coima o retorno, como a usted le guste llamarla.
Pero además de ser el jefe de operaciones, es decir el cajero, como bien lo bautizó muy tempranamente la doctora Elisa Carrió, fue el ministro garante de un silencio mafioso similar a la omertá. Por eso De Vido construyó en la justicia una coraza protectora para que nadie lo citara. Y aunque ese blindaje se rompió hace tiempo, De Vido sigue siendo un disciplinado engranaje al servicio de Cristina. Es verticalista en lo político y obediente en los negocios sucios. Es el símbolo de la obediencia debida. Muchos de sus compañeros de gabinete le dicen, mitad en broma, mitad en serio Obediencia de Vido.
Por eso ahora va a correr la misma suerte que Cristina. Si Cristina va presa, primero va a ir De Vido. Si Cristina se salva, el ministro que más tiempo acompañó a los Kirchner, también se salvará.
Hoy está parado en una ciénaga legal. Mas se mueve más se entierra. Es que todas las ollas que se destapan despiden el olor nauseabundo de la corrupción. Hoy está complicado porque su cuñado, el Claudio El Mono Minnicelli, está prófugo en una causa donde lo acusan de contrabando de contenedores. Una mafia que funcionaba en la aduana y en la cual el hermano de su esposa Alessandra está ubicado como lugarteniente del jefe de los corruptos, Oldemar Barreiro Laborda que se hacía llamar “El rey León”.
Pero eso no es todo. Hace unos días que Julio de Vido tiene que atajar varios penales por semana. La novela negra con Andrea del Boca que fue solo la punta del iceberg de un sistema de triangulación para que se dinero de todos no tuviera los controles suficientes. El ministerio de Planificación le transfería millones a varias universidades que a su vez lo entregaban a productoras audiovisuales para que hicieran series de televisión. Un escándalo que involucra a muchos. Pero más grave fue el descubrimiento de la compra grosera del material tecnológico más sofisticado del país para hacer efectos especiales con 72 cámaras. Quemó 94 millones de pesos en ese curro tan inexplicable como que fue comprando originalmente por una ortopedia de un amigo de Río Gallegos.
De Vido es un individuo con cara de piedra para negar todo. Aprendió de los Kirchner que al principio lo maltrataban como si fuese un esclavo. Cuentan ministros del gabinete del gobernador Kirchner que alguna vez Néstor lo cacheteó en público y lo mandaba a comprar cigarrillos.
De Vido en su caradurez llegó a mentirnos descaradamente en la cara a todos los argentinos y decir que Josesito López, el de los 9 palos verdes y el monasterio, no era su mano derecha. Después se conoció el video que dice exactamente lo contrario: él lo presenta como su mano derecha. Es que de tanto mentir, se hace una gigantesca bola de falsedades que luego cuesta justificar. El archivo y la realidad los condena.
Resulta que Obediencia de Vido ahora se hace el payador perseguido. Repitió como loro el mismo verso de Cristina ayer. Que hay una persecución. Que la quieren proscribir. Por supuesto que presentó un escrito. Se negó a declarar porque no pueden responder preguntas. No pueden explicar lo inexplicable.
De Vido ya que estaba en el juzgado de Julián Ercolini se hizo un tiempito y pasó por el de Sergio Torres para declarar en la causa de LAFSA la línea aérea pingüina que jamás voló en 10 años y, sin embargo, todos los argentinos pagamos los sueldos de 100 azafatas, 10 pilotos, gerentes, personal de rampa y empleados administrativos. Y eso que nunca tuvo aviones. Es el típico realismo mágico del ladriprogesismo de matriz santacruceña.
Hoy la diputada Margarita Stolbizer se refirió a Cristina pero es una forma de caracterizar el modelo trucho que gobernó más de 12 años. Dijo que Cristina miente con alevosía. Y Graciela Ocaña dijo que la ex presidenta miente abiertamente. El doctor Carlos Rívolo, presidente electo de la asociación de fiscales, aseguró que hace muchos años que ejerce y “siempre, los políticos que están en el banquillo de los acusados denuncian una persecución política”.
Ni Cristina ni De Vido son originales. Están atrapados sin salida y eso los preocupa demasiado. Por eso quieren tirar del mantel. Por eso no se bancan el funcionamiento independiente de la justicia ni de las instituciones republicanas. Necesitan debilitar hasta la asfixia al gobierno de Macri para salvarse de la cárcel.
El humorista Sendra definió a Cristina como “una imputada exitosa”. Ayer ella, acompañada de Horacio Fontova, Fernán Mirás, Teresa Parodi y Fernando Esteche entre otros militantes dijo que sus ingresos eran de 300 mil pesos aunque reconoció que le están pidiendo que devuelva una parte. Es que cobró en forma indebida dos pensiones durante todo este tiempo: la suya como ex presidenta y la de su marido muerto. Y eso no está permitido. Lo que sí está permitido en una declaración indagatoria es mentir. Y tanto Cristina como don Julio hicieron uso de esa facultad de mentir. Tienen experiencia y entrenamiento en el tema. El payador perseguido sabe de versos. El cajero sabe dibujar los libros contables y las facturas truchas. El gerente de compra de voluntades y licenciado en sobreprecios, coimas y retornos está jugado. Es tan grosero su comportamiento y su falta de escrúpulos que la mismísima María Luján Rey contó que quisieron comprarle su silencio en nombre de De Vido. Una semana después de que hubieran enterrado a Lucas Menghini Rey, atrapado entre vagones en el siniestro de Once, fue uno de los Olazagasti a ofrecerle trabajo, un auto o lo que quisiera para que se sumara a la complicidad del gobierno. María Luján Rey los echó de su casa. Los ladrones creen que todos son de su condición. De Vido está procesado por la muerte de 51 argentinos en esos trenes corruptos.
La Venezuela chavista fue otra puerta abierta a la delincuencia de estado de Julio de Vido. Desde Antonini Wilson hasta Claudio Uberti pasando por la compra de gas con sobreprecios y las bicicletas financieras con dólares bolivarianos negociados en el mercado negro. Julio de Vido está cada día más cerca del abismo. Su prontuario cada vez es más voluminoso y su libertad está cada vez más comprometida. El futuro de Julio de Vido está cada día más turbio. Está acosado por tres procesamientos de la justicia y embargos por más de 1.000 millones de pesos. Y seguramente esto es solo el comienzo de sus múltiples recorridos por tribunales. Un verdadero festival de corrupción del rey de la chequera que llegó a manejar la friolera de 740.560 millones de pesos.
Josesito López, Ricardo Jaime, dos de sus subordinados y Lázaro Báez, el principal beneficiado de obras públicas lo esperan en un pabellón de Ezeiza. Seguramente tienen mucho para conversar de los viejos tiempos donde el dinero brotaba de la tierra y de las privaciones de los argentinos más pobres. Por eso no me canso de decir que fueron mucho más carroñeros que simpáticos. Obediencia debida de la peor calaña. Más buitres que pingüinos.