Cristina miente cuando dice que el gobierno la quiere proscribir. Todo lo contrario, el presidente Mauricio Macri y su equipo la quieren enfrentar y derrotar en las urnas. Sueñan con competir en Buenos Aires el año que viene y mostrar que aquella Cristina poderosa hoy no puede unificar al peronismo y tampoco resulta una candidata demasiado atractiva para los sectores más humildes del conurbano. Si Cristina no gana la senaduría, será su certificado de defunción política. Por ahora está vivita y coleando. La administración de Cambiemos sabe que si Cristina fuera encarcelada eso la convertiría en una suerte de mártir y la ayudaría en su estrategia de victimizarse.
Cristina miente cuando dice que es una perseguida política. Vacía de contenido esa categoría y una vez más humilla a los que verdaderamente fueron hostigados y desaparecidos o encarcelados por su pensamiento o su ideología. En este caso la ex presidenta es perseguida por la justicia que con muchas pruebas y argumentos la acusa de:
* Administración infiel que tiene una pena que va de 2 a 6 años. Es por la causa de dólar futuro que lleva el doctor Claudio Bonadío quien ya la procesó.
* Asociación ilícita que tiene una pena de 5 a 10 años. Hoy fue indagada por el juez Julián Ercolini y es probable que más temprano que tarde disponga el segundo procesamiento de la ex presidenta.
* Malversación de fondos ( 2 a 10 años), abuso de autoridad (1 mes a 2 años); lavado de dinero (3 a 10 años) y asociación ilícita nuevamente ( de 5 a 10 años) en la causa Hotesur que también tramita el doctor Ercolini.
* Enriquecimiento ilícito ( de 2 a 6 años de prisión) , falsificación de documento público ( de 1 a 6 años), cohecho, es decir coimas ( de 1 a 6 años) en el expediente de Los Sauces que maneja el doctor Bonadio.
* Lavado de dinero ( 3 a 10 años) en la Ruta del Dinero K que investiga el juez Sebastián Casanello . Y…
* Traición a la patria ( de 10 a 25 años de cárcel) por haber intentado encubrir a los terroristas de estado iraní que volaron la AMIA. Aquí también aparece el juez Claudio Bonadío.
Cristina miente cuando dice que no es amiga ni socia de Lázaro Báez. Puede ser que ella no haya sido amiga porque lo despreciaba por cuestiones más estéticas que éticas. Pero ella y su ex marido no solo fueron socios comerciales en por los menos 13 emprendimientos sino que todos los indicios que la familia Báez fue empleada de la familia Kirchner, es decir mucho más que testaferro. Los Kirchner enriquecieron a la familia Báez que fue una forma de enriquecerse a sí mismos. Llenaron de dólares sucios de la corrupción los bolsillos de Lázaro que se los devolvió en forma de megacoimas con alquileres de habitaciones que nunca utilizó y haciendo obras en los terrenos de Cristina que, la ex jefa del estado, nunca pagó. Además, el propio Lázaro construyó el faraónico mausoleo donde descansan los restos de Néstor y dijo que era un regalo a un amigo. Es, mas´, la última noche que estuvo vivo cenaron los tres: Néstor, Cristina y Lázaro.
Cristina miente cuando dice que las acusaciones de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques son un “disparate mayúsculo”. Por el contrario son escritos de una rigurosidad y minuciosidad infrecuente que demuestra el funcionamiento de un plan sistemático para saquear el estado mediante una asociación ilícita comandada primero por Néstor y después por ella. Ella acusa al gobierno de Macri de ser una “asociación ilícita terrorista” porque instaló el terror cuando llega la factura de gas o de luz y en realidad se trata de una necesidad producto de la bomba de tiempo que ella dejó con el festival de subsidios que pagamos todos los argentinos.
Cristina miente cuando dice que reclama una auditoria de toda la obra pública como si el hecho de que otros empresarios incluso Angelo Calcaterra primo de Macri, hubieran hecho negocios con el estado, eso le quitara la responsabilidad a Cristina. Ya se sabe qué para ocultar un elefante en la calle Florida hay que llenar de elefantes lugar.
Y si otros empresarios también participaron del sistema de sobre precios para pagar megacoimas deben dar explicaciones ante la justicia sin que nos importe su apellido ni su camiseta partidaria. En su afán de lavarse las manos, Cristina no duda en arrojar al precipicio a sus viejos aliados gobernadores y todos los jefes de gabinete que tuvieron. En eso involucró al propio ex juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni que se preguntó porque no citan al gobernador de Santa Cruz y a los jefes de gabinete que, desde 1994, son los encargados de ejecutar los presupuestos. Sería muy bueno que citaran a Daniel Peralta y también al renunciante Sergio Acevedo. Y por supuesto a los ex jefes de gabinete Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina, entre otros que deben conocer muy bien el tema.
Cristina miente cuando por boca de Zaffaroni dice que hay un sector de la justicia partidizada que junto a los medios de comunicación la quieren ver presa. La verdad es que Justifica Legítima fue la agrupación que se puso al servicio de la causa kirchnerista y que malversó su actividad que es la buscar la verdad sin que importe la camiseta ideológica. No importa que piense el ladrón. Sigue siendo ladrón. Justicia Legítima es la única organización dentro de los tribunales que actúa como militancia conducida por Alejandra Gils Carbó y Cristina que, muchas veces como en este caso, acusa a los demás de su propia actitud. Escupe al espejo.
Cristina miente cuando dice que hay un fraude electoral en ciernes con la boleta electrónica y que por eso Macri insiste tanto con el tema. En realidad el que primero aplicó ese sistema más transparente y veloz fue el peronista gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey. Y el robo de boletas y otras trampas y maniobras ilegales se produjeron a favor del Frente para la Victoria.
Cristina miente cuando declara que no tiene propiedades. Que solamente le queda un terreno baldío. Ella se insolventó en forma fraudulenta y cedió todos sus bienes a sus hijos con el fin de evitar que le embarguen los bienes y sean recuperados para el pueblo lo que es del pueblo. Falsificaron hasta la firma de Néstor. Cristina quiere despertar lástima porque no tiene casa propia cuando hasta hace un rato tuvo más de 70 millones que declaró y 27 propiedades. Hoy habría que hacer una campaña que diga “Un techo para Cristina”, pobre arquitecta egipcia no tiene ni un ranchito propio”. Hasta en eso miente y se victimiza.
Pero lo más grave es lo que dijeron en su nombre Hebe de Bonafini y Luis D’Elía en forma de canto callejero: “Si la tiran a Cristina al bombo va a haber quilombo”. ¿Qué significa eso? Que si la justicia decreta otro procesamiento o la prisión preventiva o la cárcel van a incendiar el país? ¿Esa es la amenaza? ¿Cómo va a ser el quilombo que van a armar? ¿Piquetes, barricadas, incendios, violencia callejera, agresiones y acción directa con toma de edificios? ¿Qué tienen pensado? ¿Qué clase de quilombo van a armar? ¿Piensan en derrocar al presidente constitucional? ¿Cuál es el límite?
Cristina miente. Pide la nulidad de la declaración indagatoria donde habló y no contestó preguntas. Lo mismo hizo después frente a los móviles. Habló de lo que quiso y se fue, como siempre. No resiste preguntas. No escucha. Ya lo dijo Zannini: “a Cristina se la escucha, no se le habla”. Cristina miente. Inventa un relato negador para autojusiticarse y se lo cree de tanto repetirlo. Ya le dije: Cristina miente. Chocolate por la noticia.
El Favaloro del cerebro – 28 de octubre 2016
A esta altura, creo que el doctor Facundo Manes es al cerebro lo que René Favaloro fue al corazón. Creo que Manes es el Favaloro del cerebro. Ambos son parte de la mejor producción de la educación pública en la Argentina. Tanto Manes como Favaloro fueron a formarse en la excelencia científica en el exterior pero volvieron a volcar toda su sabiduría a nuestra patria. Hay coincidencia también en su preocupación por construir una sociedad más igualitaria y próspera donde se pueda extirpar con precisión quirúrgica el cáncer de la corrupción y el autoritarismo.
Favaloro dijo que “ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio”. Manes se propone recoger esa bandera y llevarla a la victoria. No es casualidad que Manes sea el rector de la Universidad Favaloro y que su propia fundación Ineco, tenga una alianza estratégica con la Fundación Favaloro. La noche de la cena para juntar fondos para Ineco, estuvieron presentes tanto Roberto como Liliana Favaloro. René y Facundo se formaron en el pensamiento de las mayorías nacionales. Grandes admiradores y estudiosos de San Martín y Sarmiento, cada uno supo celebrar el huracán alfonsinista del 83 que trajo la primavera democrática para siempre. Manes, incluso fue presidente del Centro de Estudiantes de su colegio. Hoy recomienda como lectura básica para todos los argentinos el “Nunca Más”, el informe sobre el terrorismo de estado que prologó Ernesto Sábato. Fue el producto de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas que integró el cardiocirujano René Favaloro.
Ambos valoraron el rol del estado y la necesidad de ser grandes divulgadores en los medios para poner sus conocimientos al servicio de los más humildes. Saben que solo desde la ciencia y la sana política se pueden transformar los países para consagrar la justicia social, la integración y el progreso. Manes dice que Favaloro soñaba con estudiar en forma interdisciplinaria el corazón y el cerebro. Porque todo lo que le hace bien a uno le hace bien al otro: comer sano, la alegría, el amor, la gimnasia, el descanso y los desafíos intelectuales.
Tanto Favaloro como Manes fueron futboleros y populares. René como hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata, desde su barrio El Mondongo y Facundo como centrodelantero goleador en su club de la infancia en Salto. Jamás olvidaré que Favaloro decía “fulbo”, con una pasión que le encendía los ojos y le potenciaba la voz. Y de Manes dicen que la pisaba con talento dentro del área y que, perdón por el chiste obvio, era un jugador muy cerebral. Pensar que ese gran maestro que fue Renato Cesarini decía que el fútbol termina en los pies pero comienza en la cabeza. Después cuando Manes estudió en Cambridge deslumbraba a sus compañeros de la universidad con su gambeta endiablada. Ya había superado el asma que desde chico lo marcaba de cerca, como un stopper.
Sus compañeros le decían Goropo. Era el nombre de un payaso que solía integrar un circo en el que Manes y sus amigos hacían una changuita para ganarse unos pesos acomodando las sillas antes de la función.
Según el genio de Mario Bunge, Goropo hoy es “El padre de la neurología cognitiva”. En realidad como padre disfrutó de uno de los placeres más grandes de su vida: tomar los mates cebados por Josefina, su esposa y leerles a sus hijos, Pedro y Manuela, un libro maravilloso llamado “Ana, la de las tejas verdes” que incentivaba la imaginación y la creatividad de toda la familia Manes.
Su hijo se llama igual que su padre. Pedro fue un hombre del radicalismo bonaerense y un típico médico de pueblo que solía recetar una medicina no tradicional: la honestidad y la solidaridad.
No sé si Manuelita es un homenaje a la de María Elena Walsh que vivía en Pehuajó, pero podría ser debido a la admiración de Manes por quien instaló el juego de las palabras para todas las edades. Dice Manes que el juego, el optimismo y el prójimo son los mejores remedios para casi todas las enfermedades. Y que la soledad crónica mata más gente que el alcohol y la obesidad.
Facundo Manes se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y en Cambridge, de Magister en filosofía y doctor en Ciencias.
Es uno de los terrícolas que más conoce el cerebro en general y el de los argentinos en particular. Dice que el cerebro es un órgano social, el órgano más complejo del universo, el único que trata de entenderse a sí mismo, una máquina casi perfecta y lo describe con belleza poética en las palabras. Escuche: “el cerebro es el mayor órgano del sistema nervioso central y forma parte del centro de control de todo el cuerpo. Es responsable de la complejidad, origen y funcionamiento del pensamiento, la memoria, la emoción y el lenguaje. El cerebro tiene más neuronas que las estrellas que existen en nuestra galaxia”. Otro chiste obvio: Manes es un bocho.
Volvió a la Argentina a ofrecer su corazón y su cerebro en medio de la implosión social e institucional del 2001. Quiso que sus hijos se educaran en esta tierra y tal vez sin saberlo fue traído por el olfato. Pocas cosas lo emocionan más que ese aroma que despiden los tilos, esos árboles que le marcaban el paso a la calle principal de su pueblo.
Es católico aunque no practicante pero guarda entre sus fotos más queridas una con Jorge Bergoglio cuando le dio un premio antes de ser Papa y otra con César Milstein, premio Nobel argentino que se exilió del fascismo de Juan Carlos Onganía y de la Noche de los Bastones Largos. Le encanta citar una frase de otro Nóbel celeste y blanco, Bernardo Houssay: “Somos un país demasiado pobre para darnos el lujo de no invertir en ciencia”.
Dice que uno de los secretos de los Estados Unidos es que invirtieron fortunas en ciencia básica. Y que cada dólar que pusieron lo multiplicaron por 140. De ese parto nacen los GPS, los chip, la internet.
Una de sus banderas dice: “el conocimiento genera sociedades más desarrolladas, más igualitarias y más pacíficas. Es el plan más efectivo en la lucha contra la pobreza y la exclusión”.
En todas sus conferencias en las universidades más prestigiosas del mundo dice que “la capacidad mental y los talentos nacionales son superiores a los recursos naturales, a la industria o a las finanzas”.
Propone una revolución humanista. Dice que hoy la multiplicación del conocimiento es un valor tan importante como fue la recuperación de la democracia en 1983. Quiere combatir a muerte la desnutrición infantil, porque es un crimen y una inmoralidad del presente y una hipoteca social para el futuro.
La Fundación Ineco investiga sobre varios de los temas más urgentes y profundos de la vida: el Alzheimer que crece a medida que la población envejece, la neurobiología de la toma de decisiones, las bases cerebrales de la agresión, los trastornos afectivos como la bipolaridad y la esquizofrenia, el autismo, la prevención y rehabilitación de los Accidentes Cerebro Vasculares, cuales son las cimientos del prejuicio social y la fisiología de la depresión y la ansiedad.
Manes es un héroe social que los argentinos debemos cuidar mucho más de lo que cuidamos a Favaloro. Es un, genio moderno, un hombre de ciencia al servicio del pueblo y de la patria. Sabe que cada persona es una construcción colectiva. Sabe que los argentinos lo estábamos esperando con los brazos abiertos. Porque resume lo mejor de nosotros: es el Favaloro del cerebro y de la Argentina que viene.
La muerte de Néstor – 27 de octubre 2016
No quiero faltarle el respeto a Néstor Kirchner porque está muerto y no me puede contestar. No quiero ser ofensivo con su familia que hoy lo recuerda a 6 años de su fallecimiento. Frente al dolor por la pérdida de un ser humano hay que ser muy prudente. Ya dije que no hay muerte buena. Y que yo no celebro la muerte de nadie.
Pero tampoco quiero dejar de cumplir con mi tarea que es buscar la verdad siempre desde la mirada crítica hacia todos los poderes. No creo que la desaparición física transforme en ángeles a las personas que en vida no lo fueron. Y en estos años fueron muchos los homenajes y las declaraciones que en su afán de transformar a Néstor en un mito, malversaron la realidad. Los muchachos de La Cámpora cantan que Néstor no se murió, que Néstor vive en el pueblo, la puta madre que lo parió. La ilusión y la metáfora son parte de la militancia. Es lícito para darse ánimo frente a la adversidad. Pero la realidad es que Néstor se murió hace 6 años. Entregó su vida por la patria, murió combatiendo, dijeron varios de sus defensores más acérrimos. Néstor es Perón, llegó a decir Edgardo Depetri. Aquí hay varias falsificaciones de los hechos que conviene aclarar. Néstor se murió en la cama y producto de una sumatoria de cuestiones médicas que el mismo no quiso atender. Sus rabietas envenenadas y sus constantes ataques no le dieron paz a su corazón y a su cerebro. Su estado se fue deteriorando y los médicos le advirtieron que debía modificar sus conductas obsesivas e hiperkinéticas. No hay nada de épico ni glorioso en eso de no cuidarse y forzar el cuerpo hasta el límite de lo razonable. Vamos a esperar que la historia y el tiempo vayan poniendo las cosas en su lugar. Yo tengo mis serias dudas de que Néstor viva en el corazón de los argentinos. No tengo registro de que su foto esté colgada en el dormitorio de los más pobres de los pobres como si estuvieron los retratos de Perón y su caballo pinto y de Evita en esa suerte de estampita rubia con rodete. Tal vez me equivoque pero no lo veo a Néstor en los homenajes de abajo hacia arriba. Todo lo contrario, lo veo celebrado desde arriba, desde el aparato del estado como fue durante todos estos años. Este es el primer aniversario de su muerte con su movimiento en el llano y un acto de su hijo Máximo en Villa Palito de La Matanza. El príncipe heredero como homenaje a la memoria de su padre presentó esta mañana 6 proyectos legislativos. Eso es todo. No hay grandes movilizaciones en las barriadas humildes emocionadas por la ausencia de Kirchner. Es la verdad. La cosa fue de arriba hacia abajo. Impuesta desde el gobierno y no surgió como algo espontáneo del ciudadano de a pié.
Por eso todo se bautizó Néstor Kirchner. Represas, calles, avenidas, plazas y hasta cuestiones más insólitas. Pero todo tuvo el empuje y el dinero que bajó desde el gobierno.
Muchos dirigentes sobreactúan y exageran las condiciones de Néstor y ocultan sus fracasos para quedar bien con Cristina y ver si pueden mojar algún lugar en las listas que la viuda ya empieza a confeccionar para el año que viene o porque quieren salvar su propio pellejo político porque lo apoyaron con fanatismo hasta el último día.
No creo para nada en esa idea que algunos quieren instalar que dice que Cristina es mala pero Néstor era bueno. Creo que ambos formaron un sólido equipo para acumular dinero y poder con una bulimia pocas veces vista. Han sumado millones de dólares y cargos en todos los niveles del estado con una obsesión enfermiza. Ahora hay un informe riguroso de la justicia confeccionado por los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques que precisa el plan sistemático para saquear al estado mediante una asociación ilícita comandada primero por Néstor y luego por Cristina.
Creo que en algún momento la sociedad realizará un balance más equilibrado de las virtudes y los defectos de Néstor. Lejos del chupamedismo de los Gvirtz y lejos de la oposición ciega a todo lo que pasó en estos años. Ese equilibrio para mirar lo que pasó en más de doce años con casi la suma del poder público, nos permitirá ser más maduros como sociedad para diseñar la década que viene. Es cierto que Néstor tenía mayor habilidad que Cristina como caudillo de los punteros políticos. Es verdad que era astuto para mover las piezas de los intendentes y gobernadores y disciplinarlos con látigo o billetera. Era alguien mucho más pragmático en el manejo de los porotos electorales. Pero eso no lo convierte en estadista ni mucho menos. Cristina ha sido mucho más dañina que Néstor en lo económico y en la multiplicación del autoritarismo. Su marido fue prolijo en las cuentas fiscales, en los superavit gemelos, nunca jugó con los dólares porque sabía que era jugar con fuego y al principio, con Roberto Lavagna fue cuidadoso de los niveles inflacionarios. Cristina demuestra que la economía se les fue de las manos. Que es un descontrol bañado con un relato presuntamente progresista pero que instaló los peores indicadores en mucho tiempo.
Cristina es peor que Néstor en la construcción política y en la economía. Pero eso no convierte a Néstor en un prócer. Los niveles de autoritarismo con intenciones hegemónicas fueron paridos por Néstor y continuados por Cristina. La malversación estadística y las patoteadas de Guillermo Moreno, la edificación de la mayor matriz corrupta de que se tenga memoria en el estado tiene la firma de Néstor en sociedad con Cristina. No creo que Néstor haya sido un santo y Cristina un demonio. Creo que ese matrimonio presidencial tuvo algunos logros en revalorizar la militancia política, en las asignaciones por hijo, en la ley de matrimonio igualitario, en la potencia que se le dió al consumo popular pero que son igualmente responsables de haber instalador el odio y la división entre los argentinos. En el plano de los derechos humanos hay que decir la verdad aunque sea contradictoria. Ese Néstor que bajó el retrato del genocida Videla es el mismo que ignoró el tema de los derechos humanos durante la dictadura y muy avanzada la democracia, mientras fue intendente y gobernador. Hoy dicen las pintadas que Néstor es el viento que todo lo empuja o que el cambio es irreversible. Nublados por la renta que reciben como funcionarios y que muchos temían perder, algunos fueron capaces de decir que Después de Perón y Néstor viene Máximo. A tanto llega el fanatismo de pensar que alguien que no trabajó nunca ni administró un kiosco pueda manejar los destinos de la Nación. No quiero ser irrespetuoso pero las cosas hay que decirlas. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Ni Kirchner fue Perón ni Cristina es Evita y mucho menos, Máximo será su heredero. Y sanseacabó.