Carrió y Gils Carbó – 26 de octubre 2016

Son dos mujeres que representan dos países. Son dos abogadas convertidas en las dos caras de la moneda de la Argentina que pasó y la que viene.
Elisa María Avelina Carrió, más conocida como Lilita, cumplirá 60 años dentro de dos meses y es una bandera de la lucha contra la corrupción y por la consolidación de una República igualitaria. En los últimos tiempos tomó distancia de su vieja relación con Jorge Bergoglio a quien nunca visitó desde que se convirtió en el Papa Francisco. Sigue fiel en su fe cristiana pero su rebeldía natural solo le permite subordinarse ante la inteligencia ética de Hannah Arendt.
Alejandra Magdalena Gils Carbó es de la misma generación. Tiene 58 años y también es divorciada. Es la jefa de operaciones de Justicia Legítima y la encargada de diseñar el plan sistemático de persecución a políticos y periodistas no kirchneristas y del blindaje que busca la impunidad de los funcionarios corruptos del kirchenrismo. Es la que mueve las piezas del ajedrez que el anterior gobierno instaló en el corazón de la justicia. Fortaleció su relación con el Papa Francisco y con su enviado en la tierra Argentina, Gustavo Vera pero solo se subordina a las órdenes de Cristina Fernández de Kirchner.
Son el agua y el aceite.
Lilita tiene un perfil alto y de sus declaraciones hace un arma política con la que dispara con una potencia capaz de hacer encarcelar a alguien o de bajar hasta el proyecto más consensuado aunque sea de su propia coalición política.
Alejandra se mueve en las sombras y se refugia en el silencio. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder pero difícilmente hable con el periodismo o haga alguna declaración.
Ambas son estrategas. Lilita diseña los planes para sepultar el modelo ladriprogresista y autoritario de Cristina.
Alejandra es la encargada de mantener viva y libre la llama del cristinismo en los tribunales. Ambas intentan hacer justicia a través de la política. El problema es que Lilita cobra para eso, es su tarea y Alejandra cobra para ser Procuradora, es decir una jefa de los fiscales independiente que trate de que se haga justicia sin importar la camiseta partidaria del victimario ni de la víctima.
Una tiene la obligación de ser militante. La otra tiene prohibido funcionar como lo hace más por conveniencia y fanatismo partidarios que por los hechos objetivos y las sentencias.
Los divide profundamente un hombre llamado José María Campagnoli. Alejandra intentó extirparlo de la justicia pero fracasó en su intento. Logró todo lo contrario a su objetivo: lo fortaleció y lo hizo un referente de excelencia profesional y honradez ante sus pares. Lilita sueña con que Campagnoli ocupe el lugar en el que está atornillada hoy Alejandra. Ella fue una de las principales defensoras frente al ataque del gobierno de Cristina y se apoyó en las movilizaciones que bancaron al fiscal de corbata floja, convicciones cristianas y físico potente de rugbier.
Son el día y la noche. La República y el populismo. La defensa de la decencia y la defensa de los corruptos. Es tan profunda la convicción democrática de Lilita que se opuso y dinamitó el acuerdo que estaba a punto de reformar el Ministerio Público Fiscal con el único objetivo de desplazar de su cargo a Gils Carbó. Carrió no puede verla y sabe que es la representante que Cristina dejó en el poder judicial. Pero no quiso convalidar un proyecto anticonstitucional y corporativo que cambiaba las leyes a medida de una personal o de una necesidad. Carrió no cree que sea correcto hacer kirchnerismo para sacar a una kirchnerista. Puso el grito en el cielo y desató un infierno en Cambiemos. Su sola definición, cambió el curso de los acontecimientos. Hoy nació muerto el proyecto de ley que habían consensuado con el peronismo no K y con Massa. Ella se opuso desde un principio y propuso el único mecanismo correcto para destituir a Gils Carbó: el juicio político.
El gobierno tuvo un comportamiento errático en su desesperación por reemplazar a Gils Carbó. Primero le habló con el corazón: le pidieron su renuncia. Y ella le respondió con el pragmatismo y los mató con indiferencia y la hipocresía de decir que respeta la Constitución pese a que su facción política jamás la respetó. Los populistas que no acataban ni los fallos de la Corte, de golpe, en el llano se transformaron en republicanos.
No solamente Carrió se opuso al mamarracho con la que se intentaba limitar el poder y el tiempo en el cargo de Gils Carbó. El presidente electo de la Asociación de Fiscales, el prestigioso Carlos Rivolo utilizó una metáfora demoledora: es como tirar un misil para matar una cucaracha y después quejarse porque se vino abajo el edificio.
Cree como la Asociación de Magistrados que hay que desplazar a Gils Carbó pero mediante el juicio político y no cambiar las reglas del juego de la procuración para hacerla menos independiente y más a tiro del poder político.
Es lo mismo que plantea Carrió. Ella fue la redactora del articulo 120 como como convencional constituyente. Allí se consagra que la procuradora será independiente, vitalicia, autónoma desde lo funcional y autárquica desde lo financiero. Por eso Lilita ya presentó un pedido de juicio político acompañado por el diputado Mario Negri, entre otros. La acusan de mal desempeño y de haber cometido delitos en el ejercicio de su cargo. Designó fiscales militantes en forma irregular. Hizo maniobras insólitas para beneficiar al oficialismo que se fue y perjudicar al oficialismo actual.
No es fácil para el presidente Macri reemplazar a Gils Carbó. Necesita mayorías calificadas de los dos tercios para investigarla y acusarla en diputados y para juzgarla y destituirla en senadores. Por ahora, la cámara alta tiene una fuerte presencia de legisladores camporistas que solo hacen lo que Cristina les ordena. Y Cristina ordena que Gils Carbó resista en su lugar y siga haciendo lo que está haciendo. Es decir malversar y prostituir el ADN de su cargo. Ella es la jefa de los fiscales y se comporta como una líder partidaria.
Elisa Carrió hace política y juega fuerte. Mucho más que el gobierno de Macri que tiene posturas más tibias y que evitan el conflicto. De hecho los dos únicos jueces kirchneristas y acomodaticios que ya no están son Norberto Oyarbide y Carlos Rozanski que no fueron destituídos como correspondía. Renunciaron para mantener una jugosa jubilación y eludir el proceso judicial y el oficialismo les acepto las renuncias. Lilita los quería echar. Igual que a Gils Carbó. Simbólicamente, son actitudes que tienen otra potencia.
Elisa Carrió pateó el tablero. Alejandra Gils Carbó espera agazapada. Una propone el futuro de la reparación republicana y la otra, apuesta al regreso al pasado cesarista. Lilita y Alejandra, son dos países distintos. La historia las juzgará y nos juzgará.

Una familia korrupta – 25 de octubre 2016

Tiene razón Margarita Stolbizer. Ella dice que Cristina debería estar día por medio en tribunales dando explicaciones por todas las causas de corrupción que la involucran a ella y a sus funcionarios y también a su familia. Le confieso que además creo que debería estar presa, más allá de los tiempos procesales. Hablo de lo mismo que dicen los fiscales Gerardo Pollicita y Juan Ignacio Mahiques en su rigurosa presentación y en la ampliación: hubo un plan sistemático para saquear al estado mediante una asociación ilícita cuya jefatura la ejerció primero Néstor y después Cristina. Eso está claro para la inmensa mayoría de la población. Ya llegará con sus tiempos la justicia. Pero hay cientos de pruebas tan evidentes del grosero enriquecimiento que a esta altura solo los fanáticos dudan de que Cristina y su familia hayan robado como nunca antes en la historia democrática argentina.
Los Kirchner hicieron cosas brutales en su camino delictivo. Cuestiones incomprensibles e irracionales aún con la lógica de los estafadores que tenían. Hablo por ejemplo de la dimensión del robo. No dejaron ministerio ni oficina pública sin prostituir. Son montañas de euros que no podrían gastar ni en varias vidas. ¿Por qué robaron tanto? Por dos temas que no son ideológicos. Se sintieron impunes, emperadores eternos y además el matrimonio padecía claramente una bulimia de poder y dinero. Por momentos uno siente que era lo único que les interesaba en la vida. Lo único que los excitaba: el poder y el dinero.
Pero la otra cuestión que no me entra en la cabeza la planteó con toda claridad la doctora Elisa Carrió. Es de perversos hacer delincuentes y cómplices a sus hijos. Es como si no tuvieran escrúpulos, ni estómago. Fueron padres sin alma. Involucraron a Florencia, a Máximo, a su mujer, Rocío García, a su sobrina Romina Mercado e incluso a quien podríamos llamar el tío Lázaro. Son tantos los negociados y el dinero negro que compartieron los Kirchner con los Báez que parecían de la familia. ¿Era necesario ensuciar a sus hijos? Entregarlos a las garras de la investigación judicial y periodística. ¿Qué clase de padres son que arrojan a sus hijos al infierno?
La denuncia de Stolbizer es muy clara en ese sentido. En un operativo burdo, que parece un robo a mano armada, a cara descubierta y a la luz del día: de golpe, de un día para el otro, Cristina se volvió pobre. Cedió todos o casi todos sus bienes a sus hijos para evitar que la justicia pueda embargarlos y recuperarlos para los argentinos que somos sus verdaderos dueños. Eso es un delito clarísimo que se llama “insolvencia fraudulenta” y que tiene una pena de hasta 3 años de prisión. El artículo 179 del Código Penal castiga a quien “en el curso de un proceso o después de una sentencia condenatoria, maliciosamente destruye, inutiliza, daña, oculta o hace desaparecer bienes de su patrimonio fraudulentamente para que disminuya su valor”. Eso es un vaciamiento, un engaño burdo a la justicia y a la sociedad hecho en la cara de todos. Eso es tomarnos de tontos. Subestimar a todos los habitantes de este país. Después de haberse enriquecido en forma inexplicable ahora simula ser indigente. Se hizo rica por afuera de la ley y se hizo pobre también por afuera de la ley. Eso solo es gravísimo. Estamos hablando que Cristina se sacó de encima todas sus casas de Calafate, Río Gallegos, sus lujosos departamentos de la Capital Federal y la cadena de 4 hoteles que no tenían antes de llegar a ser presidentes.
Todo eso lo hizo el 16 de mayo, tres días después de que el juez Claudio Bonadío le decretara su primer procesamiento por el escándalo del dólar futuro.
Y como si esto fuera poco, por decisión del Procurador del Tesoro, Carlos Balbín, ahora va a tener que devolver al estado el equivalente a diez meses de una de las dos pensiones extraordinarias y de privilegio que venía cobrando. Una por ser ex presidente aunque se la otorgó a ella misma durante su presidencia. Es tanta la codicia que no esperó a dejar de ser jefa del estado. Y la otra pensión que cobra es la de Néstor Kirchner. Son 332 mil pesos por mes. Ahora va a tener que elegir una sola pensión y devolver lo que cobró de más. Por esto hay una denuncia penal en el juzgado del doctor Luis Rodríguez.
Los Kirchner han sido tan desprolijos y tan soberbios que ahora casi todo se puede probar. Dejaron los dedos pegados en todos lados.
Máximo Kirchner puso la firma en balances truchos y recibió cheques de Lázaro por alquileres de habitaciones que nunca se ocuparon.
Rocío García, la madre de dos de los nietos de Cristina, está seriamente comprometida por el plan que se llamaba “Argentina sonríe” y que era para llorar por el nivel de barbaridades que se cometieron. Se compraron vehículos mediante contratación directa. Hay 4 millones de la caja chica con gastos suntuosos como carteras o servicios de Spa que no están justificados. Graciela Ocaña la denunció por fraude al estado. Para evitar los controles, igual que De Vido, triangularon con universidades que ni siquiera tenían la carrera de Odontología. Conchabaron en ese plan, entre otros a la madre del Cuervo Larroque, a la nuera de De Vido. Insólito nepotismo.
Florencia Kirchner no puede tocar los casi 5 millones de dólares termosellados que tenía en una caja de seguridad regalados entre gallos y medianoche por su madre. Están embargados. La hija cineasta aceptó ser protagonista de una película de terror. Tiene un sueldo bruto de más de 57 mil pesos por figurar en la gerencia de Los Sauces, Sociedad Anónima que solamente tiene un empleado, un fiel jardinero. La justicia le pidió a Florencia que presentara los recibos de sueldo. Y los presentó con dos burlas a los magistrados: no tenían ninguna firma y tenían un domicilio trucho. Papelón vergonzoso de la cineasta exitosa que según ese papel sin validez cobraba un plus por asistencia perfecta. Caradurismo ladriprogresista. El tío Lázaro y la abuela Cristina son socios en por lo menos 12 terrenos y propiedades. Hoy vive en un pabellón de la cárcel de Ezeiza desde hace 6 meses y mantiene su boca cerrada.
La sobrina Romina de los Angeles Mercado no tuvo empacho en tener varios trabajos a ambos lados del mostrador. Por un lado fue empleada de Cristóbal López en su empresa financiera M&S y por el otro también fue directora de Hotesur la empresa hotelera de Cristina e hijos y además, cobró sueldos del Banco Nación y de la Procuración del Tesoro. Como si esto fuera poco, fue la representante legal de la sucesión de bienes de Néstor Kirchner.
En su irracionalidad, Cristina encima, quiere quedar como víctima de una persecución política y de la difamación de los periodistas a los que su abogado dice que le van a solicitar sumas multimillonarias por sus dichos. Ya falta poco. Dentro de seis días el juez Julián Ercolini le va a tomar declaración indagatoria es decir como sospechosa a Cristina. Es muy probable que después reciba su segundo procesamiento por no poder explicar lo inexplicable de su fortuna y la de todos los que la rodean. Pero lo más grave no está en los tribunales. Estará en su conciencia explicarse a sí misma como hizo para convertir a toda una familia en korrupta con K de Kirchner.

La sonrisa de Vidal – 24 de octubre 2016

María Eugenia Vidal ya se ganó un lugar en la historia política de la Argentina. Es la primera gobernadora mujer de la provincia de Buenos Aires y encima no pertenece a ninguno de los dos partidos históricos. Venció en el distrito más importante donde mandan (o mandaban) los barones del Conurbano y eso significó que la fórmula integrada por Aníbal Fernández y Martín Sabbatella protagonizaran la peor derrota electoral del peronismo que no perdía hace 28 años en ese territorio. Mañana se cumple un año de aquella elección que sorprendió a todo el mundo. Se ensayaron muchas explicaciones para semejante resultado. Hay un dato clave: María Eugenia fue tan buena candidata que sacó 500 mil votos más que Mauricio Macri. Y Aníbal fue tan malo que consiguió 300 mil sufragios menos que Daniel Scioli. Ella fue un fenómeno popular que hoy sigue creciendo casi hasta el 60% de imagen positiva y él se fue hundiendo tan profundamente que perdió hasta en su pago chico, en Quilmes, igual que Sabbatella que fue derrotado en Morón donde ganó, por esas curiosidades del destino, Ramiro Tagliaferro, el en ese entonces esposo y hoy ex, de Mariú como le dicen sus amigos.
¿Qué pasó hace un año? Varias cosas. Algunos definieron la batalla como entre la bella y la bestia. Otros dijeron que Aníbal fue una mochila de piedra por su brutal imagen negativa vinculada al narcotráfico, tanto que hasta el propio Papa Francisco operó para cerrarle el paso a La Morsa. Todo fue muy silencioso pero toda la estructura de la iglesia se puso al servicio primero de Julián Domínguez en la interna y después para que María Eugenia ganara aunque sin decirlo. Los colegios parroquiales, la estructura de catequistas y hasta los curas villeros en su mayoría confesaron que el Santo Padre les había dicho que Aníbal era poco menos que Pablo Escobar. Sus formas patoteras y los hechos de corrupción fueron una contracara muy marcada de una politóloga recibida en la Universidad Católica, de vida sencilla y honrada que siempre puso la cara y su sonrisa en todos los conflictos. Por eso el Papa la felicitó tanto en el último encuentro que tuvo con el presidente Mauricio Macri. Hay una sumatoria de causas que convirtieron a María Eugenia en la dirigente con mayor imagen positiva de la Argentina. Su calidez y firmeza para ejercer el poder. Su carisma y su capacidad de administración. No anda por la vida peleándose con todo el mundo pero cuando tuvo que decir que el gobierno de Scioli fue un desastre que le dejó la provincia quebrada, lo dijo. Sin embargo, su principal atributo según su mano derecha que es el ministro Federico Salvai, es que afronta los conflictos y que nunca se borra. Le pasó en la ciudad con los dramas del Indoamericano, el Borda o las inundaciones, por ejemplo. Nunca se escondió. Al revés de lo que hacía Cristina en ese momento que era mantenerse lejos de los grandes dramas sociales, María Eugenia les ponía el pecho y siempre encontraba una solución aunque no fuera definitiva. Cada vez que tuvo que enfrentar la adversidad avanzó y creció en su imagen. Ahora la pasa lo mismo. Está atajando mil penales y llena de desafíos en Buenos Aires. Sin embargo su imagen se mantiene bien arriba. Se podría decir que es la dirigente más amada y la más amenazada. Primero revolvieron su propio despacho dos policías que debían estar cuidando ese lugar. Y después, además de cientos de llamadas telefónicas crueles que anticipaban hasta su muerte, apareció un cartucho en su vieja casa matrimonial de Castelar y eso la obligó a vivir en la Base Aérea de Morón. A veces nos olvidamos pero a 33 años de democracia, la gobernadora del principal distrito, tiene que vivir en un cuartel, rodeada de militares. Es que está cumpliendo, según las encuestas con el principal mandato que surgió de las urnas: “Que combata a las mafias”. Y eso, nunca es gratis. Es sumamente riesgoso y por eso la gente le dice que se cuide y como contó Jorge Fernández Díaz le ponen estampitas y crucifijos en sus manos. Faltaría que le digan: “cuídate changuita”. Es que recién acaba de cumplir 43 años. Encima tiene 3 hijos, María, Pedro y Camila a los que no descuida ni en sus tareas más hogareñas y escolares. Entre las amenazas de la policía corrupta, los narcos asesinos o los penitenciarios atorrantes debe contarse también cuando invadieron la casa de Federico Salvai para no robar nada, el incendio abortado del ministerio de seguridad de Cristian Ritondo que tiene abajo un arsenal que hubiera hecho volar el edificio por los aires, el fuego que desataron para quemar expedientes con amenaza directa a la gobernadora en el Tribunal de San Martín, y hasta los balazos en la puerta del ministerio de Salud.
Los muchachos no andan con chiquitas. María Eugenia persigue todo tipo de delitos y les complica la vida. Por eso los corruptos la odian tanto y por eso la gente la quiere tanto.
El día que ganó dijo:” estamos haciendo historia. Hicimos posible lo imposible”.
Hoy tiene una responsabilidad gigantesca. Porque debe reparar tanto daño que se le hizo a los bonaerenses, sobre todo a los más pobres que no tienen trabajo, ni cloacas, ni seguridad ni futuro.
Allí está concentrando su tarea. Con 800 obras de mediano porte puestas en marcha en los municipios. Hablando con todos los intendentes, escuchando a todos los vecinos. Se metió tan a fondo en la refundación de la policía que ya exoneró a 1.800 que manchaban el uniforme. Todavía hay 2.700 presos en comisarías y hubo 120 asesinatos en ocasión de robo en lo que va del año. Puso dos civiles en lugares claves: en asuntos internos y al manejo de la caja. Hasta el kirchnerista Carlos Arslanián elogió sus medidas que intentan adecentar y profesionalizar a las fuerzas del orden. Porque no es un corrupto o un grupo. Es un sistema de corrupción en donde todo se tarifa. En lo político logró un acuerdo parlamentario con el Frente Renovador de Sergio Massa que le permitió sacar las leyes que necesitaba.
Mañana se cumple un año de una verdadera epopeya política. La que le permitió a Mauricio Macri ganar la presidencia de la Nación. Todavía queda muchísimo por hacer, hay demasiada gente que la está pasando mal, pero lo que ya se hizo fue una conmoción para el sistema político tradicional. Fue como patear el tablero de un kirchnerismo que se creía invencible. Tal vez eso explique la sonrisa de Vidal. Es optimismo y voluntad de cambio. Pero sin gambetear las dificultades y sin negar la responsabilidad que ella tiene para resolverlas. Si María Eugenia hace bien las cosas, sin robar, con desarrollo social y fuentes de trabajo para los que más necesitan, va a ser una pieza clave para cambiar la historia.