Charly x 65 – 21 de octubre 2016

Este domingo es especial para los argentinos que amamos a Charly García. Esta leyenda viva y padre fundador del rock nacional cumple 65 años.
Queremos tanto a Charly. Es cofundador cultural del argentino promedio contemporáneo. Es el responsable de gran parte de lo que somos. De lo mejor de nosotros. De nuestras ilusiones.
No me gusta engañarme a mí mismo. Sé que el Charly de hoy no es el mismo. Que esa cocaína de mierda le fue asesinando neuronas de su cerebro mágico. Que dio una gran lucha por sobrevivir acompañado de Palito Ortega y que pudo lograrlo. Charly está vivo y entre nosotros. Aunque su genialidad aparezca menos o en forma más lenta. Aunque nos provoque alguna hija de la lágrima.
Charly, en realidad Carlos Alberto García Moreno nació acá nomas, en Caballito. Tiene oído absoluto para todo. Se horrorizó cuando la dictadura instaló el terrorismo de estado y fusiló la libertad y a miles de compatriotas. Charly, con una lucidez inigualable, denunció con su melodía que los amigos del barrio pueden desaparecer.
Es el compositor más sui generis que hemos tenido y tenemos. De vez en cuando se asoma a los abismos y tararea la canción para su muerte. Es que nunca aprendió a ser formal y cortes, cortándose el pelo una vez por mes. Charly está zafando como puede.
A veces medio hinchado, otras con la lengua un poco pesada pero mantiene sus rayos de creatividad que dispara de vez en cuando. Hay que estar atentos a esos bigotes bicolores que son su marca en el orillo. Todavía suele pintar mamarrachos pop de colores en las paredes y sus uñas de rojo furioso. Say no more, le dice a sus amigos que lo cuidan y lo quieren. Hay que perdonarle casi todo como perdonamos nuestras propias miserias.
Charly tuvo el coraje de hacer pájaros en su máquina y de confesar como conseguir chicas y de escribir que ayer soñó con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión.
Hoy desperté cantando esta canción que fue escrita hace tiempo atrás… y es necesario cantar una vez más. Es nuestro inconsciente colectivo.
Charly es un producto bien argentino. Habla de lo que fuimos y de lo que somos. De nuestra historia y nuestra realidad. Hay por los menos dos o tres generaciones que se formaron, que bailaron y hasta que se aparearon con sus temas. Tiene una sensibilidad especial. Siempre está a punto de caerse y no se cae. Una vez su madre postiza, la Negra Sosa, en un reportaje me dijo, Charly tiene las patitas como alambres y siempre parece que se está por morir. Pero tiene una salud de hierro. Yo que me cuido me voy a morir antes. Ya vas a ver. Y Mercedes tuvo razón.
Charly no se murió a dios gracias. No abandonó. Sigue corriendo como puede la carrera de la vida aunque hubo momentos que su cuerpito flameaba al viento y con apenas 50 kilos. Pero sus teclados levantan vuelo cada vez que los acaricia.
Charly es un muchacho de barrio que se convirtió en una estrella y nos estrelló frente a una nueva estética. Es un creador nato con esos raros peinados nuevos. Tal vez uno de los artistas más importantes de todos los tiempos. Suele reírse de sí mismo y de sus entrevistadores. Tiene la ironía como herramienta de autodefensa. En un reportaje declaró:
– Soy neurótico, histérico y de personalidad esquizoide.
Siempre está cerca de la revolución porque él fue y es una revolución de la poesía y la melodía. A Charly lo llevamos puesto en nuestra materia gris. Sacamos de la galera una frase, una figura literaria, no quiero exagerar ni pretendo que le den el premio Nóbel pero es una suerte de nuestro Bob Dylan menos politizado. Aunque es un símbolo de paz, de energía rockera que demuele hoteles y hace promesas sobre el bidet. Compuso más de 800 temas, algunas obras de arte y pocas basuras. Es un Dios imperfecto de los escenarios. Un tipo capaz de tirarse a la pileta desde pisos muy altos y bajarse los pantalones para provocar como el buen francotirador que es. Sacude conciencias, rechaza lo establecido, provoca todo el tiempo a los políticamente correctos y eso nos ayuda a madurar y a abrir caminos y cerebros dogmáticos.
Charly cumple apenas 65 y tiene una actitud transgresora de 20 años. Y es un clásico. ¿Alguien duda que debe estar en el altar de nuestros músicos definitivos como Atahualpa, Piazzola, o Mercedes entre otros?
Charly no se miente ni nos miente.
Por eso lo quiero tanto. Charly es un sentimiento. Y una gigantesca ola de talento.
El mes pasado, estuvo en el recital homenaje a Raul Porchetto. El año pasado estuvo internado en la Fleni, como tantas veces que estuvo internado. Grabó 41 discos y siempre con su altura de 1, 94 metros. A los 2 años se enfermó de vitíligo y los problemas de pigmentación de la piel se quedaron a vivir en su bigote. Una vez dijo que todo pasó por los ataques de nervios que tuvo cuando sus padres se fueron de viaje a Europa y lo dejaron al cuidado de las institutrices. “Tenía 2 años y 32 mucamas”, dijo Charly. En el Instituto Social Militar “Dámaso Centeno” de Caballito estudiaba más a Jimi Hendrix que a San Martín y en el secundario conoció a Nito Mestre y le cambió la vida y nos cambió la vida con Sui Géneris.
En la dictadura le prohibieron dos temas: “Botas locas” y “Juan represión” La censura llegó hasta Montevideo donde también surgían los dictadores y fue preso. Varias veces lo llevaron a las comisarías. Una vez en Mendoza, le golpearon la puerta de la habitación al grito de “Abra, soy policía”. García abrió y le dijo: “Y que culpa tengo yo de que usted no haya estudiado”. Hizo escándalos de todo tipo. Rompió guitarras, rompió las reglas, rompió todo. A Galtieri le cantó casi como un ruego que “No bombardeen Buenos Aires” por la guerra de Malvinas. Y cuando los dictadores de Videla marchaban hacia el poder, el Luna Park se llenó de jóvenes rebeldes de pelo largo que fueron a decirle “Adios a Sui Géneris”. Cantaron canción para mi muerte y fue toda una premonición. A los 5 años ya tocaba a Bach y Mozart en el Conservatorio. A los 12 se había convertido en profesor de “Teoría y Solfeo”. Ganó un Grammy a la excelencia musical y bien merecido estuvo. Charly este domingo muchos argentinos que te debemos mucho te diremos “Feliz 65 y por 65 años más”.
Charly no es muy creyente que digamos. Escribió parte de la religión. Y por eso me permito decirle como si fuera el Papa, nuestro sumo pontífice del rock: Charly, rezo por vos.

De luto y de lucha – 20 de octubre 2016

Le confieso que ayer, durante todo el miércoles negro, no pude dejar de pensar en Lucía Pérez. La nena de 16 años que fue salvajemente drogada, violada, empalada y asesinada en Mar del Plata. No me entra en la cabeza que algún animal que no merece ser llamado hombre pueda cometer semejante aberración. Lucía Pérez es una bandera de luto pero también de lucha. En el último mes mataron a una Lucía por día en esta bendita Argentina que cuando pasan estas cosas malditas nos cuesta tanto entender.
Pensé en Serrat y esa canción tan dulce, esa carta de amor, dedicada a una Lucía.
Si alguna vez fui un ave de paso
lo olvide para anidar allá en tus brazos
Si alguna vez fui bello y fui bueno
fue enredado en tu cuello y en tus senos
si alguna vez fui sabio en amores
lo aprendí de tus labios cantores
si alguna vez ame si alguna día después
de amar amé fue por tu amor Lucia.
De tanto amor de Serrat a tanto odio de los asesinos de todas las Lucías. Fue conmovedor ese luto y esa lucha de ayer. Porque fue la expresión de un velorio colectivo y de una asamblea multitudinaria. Miles de mujeres vestidas de negro, con paraguas que se daban el pésame mutuamente pero que deliberaban y se juraban a sí mismas luchar hasta exterminar la violencia de género y los trogloditas criminales del machismo. Los carteles caseros lo decían todo. Lo gritaban en realidad, lo exigían: “No nos maten más”, “Juntas somos infinitas” y “Vivas nos queremos”.
Claro que las queremos vivas, claro que nos queremos vivos y que juntos somos ciudadanos en movimiento que levantamos la guardia para defendernos y refundar la parte más oscura y repugnante de una sociedad que denigra a la mujer, que la somete y la reduce a la servidumbre. Por momentos siento que algunos varones han retrocedido a la vida de las cavernas, que han escupido a la civilización y que creen que pueden tener a una mujer en un puño con un puñetazo.
Hay que ser muy hijo de puta. Una mujer es una mina que amamos, nuestra vieja querida del alma, la hija que tanto miedo nos provoca cuando tarda en llegar de la facultad, la madre que nos sembró de hijos nuestra existencia, nuestra abuela de la sabiduría.
Fue tremendo el mensaje femenino por los altoparlantes del subte “B”: señores pasajeros cuiden sus pertenencias y también cuídennos a nosotras que no somos sus pertenencias”.
Fue un clamor nacional y en toda la región.
¿Que nos está pasando? ¿Cuál es el nivel de cobardía y de salvajismo de andar matando mujeres? ¿Cuántos casos por día hay de maltratos, de golpes brutales que terminan con la muerte femenina?
La Asociación Civil La Casa del Encuentro dice que pese a las marchas de ni una menos, a las campañas de concientización en los medios y a las nuevas leyes que son buenas, los femicidios siguen creciendo. En el 2008 se registraron 208 asesinatos y en el 2014 fueron 277. Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? ¿Alcanza con prohibir que el criminal se acerque?¿ Los botones de pánico y las tobilleras electrónicas pueden ayudar? ¿La policía actúa con la rapidez que corresponde?
Parecen películas de terror pero son realidades repugnantes y horrorosas. No me canso de decir que en cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: «Nunca más un femicidio».
Hay 55 denuncias por día. Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social. Todo el que sea víctima de violencia de género o conozca a alguien puede hacer la denuncia al teléfono 144 durante las 24 horas.
Son mujeres asesinadas por machos que, insisto, no merecen llamarse hombres. Son infames varones que avergüenzan al género y a la condición humana.
Estos energúmenos por lo general están cortados todos por la misma tijera. Responden al mismo patrón criminal. Primero les gritan a sus esposas, novias o amantes. Se sienten sus propietarios y no sus compañeros de afecto. Después les pegan, las humillan, las castigan con ferocidad, y les provocan un pánico que las paraliza.
Las escenas en el seno familiar son terroríficas. Ese puño repugnante contra la cara. La sangre que no para. Las hematomas. El cinto como látigo sobre las piernas. En general muchas mujeres por vergüenza o por temor no le cuentan a nadie que son víctimas permanentes de estos salvajes. A veces los únicos que se enteran son sus hijos que miran en silencio semejante violación de la ley y las mínimas normas de convivencia civilizada de las parejas.
Por eso siempre hay que llamar a los teléfonos contra la violencia familiar. Atienden las 24 horas y los 365 días del año. Y de inmediato tienen que hacer la denuncia policial correspondiente. No importa a que clase social pertenezca. La violencia de género ocurre en todos los segmentos económicos de la comunidad. Muchas veces los golpeadores se descontrolan con el alcohol o la droga. No los frenan ni los hijos en común ni los embarazos.
Todo el tiempo están mintiendo para justificar al tipo que tienen al lado. Les da mucho pudor confesar la verdad.
Ya están cansadas de mentir diciendo que se cayeron por la escalera, que un día resbaló, o de esconderse fingiendo que tiene depresiones los lunes y los martes hasta que se le vayan las marcas más visibles de los golpes.
Hay que comprender que hay miles de mujeres golpeadas. Y que los hijos son los testigos más desprotegidos. Y no hay que dejarlas solas. Hay que evitar que caigan en el desamparo. El estado, sus amigos y las ONG tienen que hacerse cargo. De zurcir sus heridas. De evitar que pasen cosas peores e irreversibles.
Cada 30 horas una Lucía Pérez es asesinada a manos de un conocido directo de la víctima. O que en el 93% de los casos el crimen lo comete la pareja o ex pareja. Son números que hablan de ese drama cotidiano.
En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, las pobres mujeres se llegan a preguntar si las culpables no son ellas. Hasta tanto llega la humillación que ella, la víctima, llega a dudar de su condición. Llegan a pensar que por su culpa él golpeador, pasaba de ser un ángel a ser un demonio.
Por eso tienen que asesorarse con un abogado y hacer la denuncia. Saber que están dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. Nunca Más.

Gildo, el Sr Feudal – 19 de octubre 2016

La información pura y dura dice que la Gendarmería Nacional detuvo un camión con 2.543 kilos de marihuana que venían de Paraguay con rumbo a la ciudad de Mendoza. Impresiona ver los 3.729 paquetes de droga o ladrillos, como se dice en la jerga, esparcidos por el suelo. Estaban escondidos entre zapallitos y por eso quedaron detenidos el chofer y 6 personas más. Dos toneladas y media de marihuana es un decomiso de los más importantes. Pero lo trascendente es que la propietaria del camión es Liliana Mabel Tijera Insfrán, sobrina del gobernador.
Esto es grave por donde se lo mire. Porque toda la familia del jefe provincial está sospechada de enriquecimiento ilícito y de fuertes vinculaciones con el narcotráfico en la provincia más pobre de la Argentina. De hecho, Liliana y su pareja tienen una flota de camiones y autos de alta gama que la convierten en millonaria, pero además, tiene un supermercado en Laguna Blanca, donde nació Gildo Dino Insfran, este señor feudal stalinista que gobierna la provincia hace 21 años más 8 en los que fue vice gobernador. Es casi el dueño de Formosa. Tiene casi la suma del poder público. Somete a los medios de comunicación con pauta publicitaria y con látigo y persecución a los que se atreven a hablar. Gana las elecciones por paliza porque la sumatoria de empleados públicos, planes sociales y paraguayos que hace cruzar al solo efecto de votar y cobrar un plan es prácticamente invencible desde el llano.
¿Cómo logró ser gobernador durante 21 años y vice en 8? Porque reformó la Constitución para que la reelección sea indefinida. Hay ley de lemas y un clientelismo feroz que convierten a la provincia casi en una monarquía.
El camión con los más de 2.500 kilos de marihuana fue interceptado cerca de Clorinda. Y este también es un dato a tener en cuenta para los investigadores de la penetración tremenda de la cocaína en la provincia. Formosa es donde más creció la droga decomisada y por lo tanto es donde más creció la presencia de la droga durante la docena de años del kirchnerismo.
Le cuento un solo dato. Para muestra basta un botón. Cerca de Clorinda también se dio vuelta una camioneta del gobierno. Patente oficial y vales de nafta estatales. Manejaba Pedro Bareiro que es un funcionario de Gildo Insfran en el área de frontera. La camioneta transportaba 51 kilos de cocaína de máxima pureza. Dicen que eran 59 kilos y el resto quedaron en el camino como peaje. Pero lo cierto es que Bareiro tenía en su poder una agenda del senador Jose Mayans que pertenece al Frente para la Victoria, y que era un gran aportista a la campaña electoral de Gildo. Puso 600 mil pesos en varias elecciones y es apenas un humilde empleado público. ¿De dónde sacó tanto dinero? ¿Es la droga la que financia la política formoseña? Como si esto fuera poco hay que decir que el hijo de Bareiro también es funcionario de la Aduana de Clorinda y que el hermano es comisario de la ciudad. ¿Qué me cuenta?
Gildo Dino Insfrán, hijo de Ascensión que era conocida como doña Pochó y que falleció a los 95 años, tuvo un gran desgarro es su vida cuando su hijo de 17 años se suicidó con un tiro en la cabeza.
Políticamente se lo puede ubicar en la derecha peronista violenta de los 70 y luego fue fanáticamente menemista, duhaldista y también se verticalizó ante Néstor y Cristina. Insfrán no tuvo empacho en transar con Carlos Kunkel pese a que ocupan u ocupaban las dos puntas del espectro ideológico. Pero eso si, ambos cantan la marchita con el mismo fervor. Gildo es una suerte de símbolo de lo peor y más retrógrado del peronismo que no se quiere renovar ni democratizar. Maneja su provincia con mano de hierro y con terror. Varios asesinatos de integrantes de la comunidad Qom lo confirman. El cacique Félix Díaz, que quiso enfrentarlo, fue perseguido sistemáticamente y tuvo que venir a Buenos Aires para hacer oír su voz. Jorge Lanata con su programa logró que la Fundación Conin abriera un pozo de agua en una localidad que la necesitaba para subsistir y los esbirros de Gildo fueron a tapar ese pozo por pura venganza, resentimiento y falta de solidaridad con los que más sufren.
Gildo quiere eternizarse en el poder. Ya lleva casi 30 años. Y quiere seguir como si fuera una dinastía. Cada tanto se descubre una pista clandestina donde bajan aviones con cargas ilegales. Contrabando y crimen organizado, mafias narcos y reducción a la servidumbre de los más humildes. Esa es la fórmula Gildo. En junio del año pasado, por estos micrófonos, yo le conté esto:
Ante un escribano público, Gildo Insfran, le ordenó a un funcionario de su gabinete que grabe un programa de radio llamado «Mano a Mano» que conduce el doctor Gabriel Hernández y su esposa en FM Fantasía. Dos días después, casi como si todo fuera una cama preparada, una suerte de emboscada, un oyente anónimo salió al aire con un mensaje muy crítico contra el gobernador. Hasta ahí algo que ocurre todos los días en todas las radios. El oyente no se identificó y a propósito de unas declaraciones que había hecho Nora Cortiñas, dijo que compartía lo dicho por la Madre de Plaza de Mayo línea Fundadora y que efectivamente, «Insfran era un genocida con los pueblos originarios» y que incluso había tenido que ver con la muerte de su propio hijo.
El conductor del programa pasó a otro tema y no hizo ningún comentario. Otros medios reprodujeron eso que sucedió. Y el cuasi emperador formoseño inició una querella contra todos los que habían mencionado el tema.
El intento de censura es claro. La trampa también. Se suma a la censura y la autocensura. Pero lo más grave de todo es que una jueza llamada Giselle Verónica Drovandi, condenó a los periodistas a pagar una multa/ indemnización de dos millones de pesos. Un despropósito autoritario plasmado en un fallo que es un antecedente muy grave para las instituciones republicanas. Los argumentos de la jueza Drovandi son descabellados, insólitos y claramente militantes de Insfran al que caracteriza como un gobernador de «una trayectoria intachable». No recuerdo que exista un fallo tan vergonzoso en lo político y tan frágil en lo jurídico.
El caudillo jurásico Insfran es un delincuente que le pagó 8 millones de pesos a Alejandro Vandenbruele para que lo asesorara en la refinanciación de la deuda de la provincia con la Nación. Eso solo ya es delito porque no puede intervenir una consultora privada entre dos organismos públicos. El ministro de Economía que debía favorecer a Insfrán con la refinanaciación era Amado Boudou. ¿Lo conoce,no? Otro atorrante y malandra de estado. La factura que Vandenbruele le dió a Formosa era la número 3 y las dos anteriores habían sido anuladas. The Old Fund, en ese momento, no tenía empleados ni experiencia en el tema. Pero mágicamente la refinanciación se hizo. Formosa pagó casi 8 millones pertenecientes a su pueblo. Alejandro, el amigo de Boudou, fue al banco cobró el cheque, lo transformó a dólares y se los llevó en una valija. Y de inmediato devolvió como parte del retorno de la coima, dos millones de pesos a Martin Cortes quien en ese momento era presidente del Banco Provincial.
Insfrán es el Patrón del mal de Formosa. La democracia amañada no pudo parir todavía la república.
El fiscal federal Carlos Rívolo pidió indagar tanto a Insfran como a Boudou por ese asalto a mano armada y a cara descubierta. Todos queremos verlos presos. O por lo menos que la patria se los demande.