Señora oyente: le pido que suba un poco el volumen de la radio. Le pido que le preste atención a esta historia estremecedora que prueba, una vez más, que, si se quiere, se puede. Le quiero contar la epopeya de superación de Mauricio.
Todo empezó hace 21 años, María José Roldán recién había dado a luz. Le trajeron a su bebe y se lo pusieron sobre el pecho. Sin embargo, sintió que le pasaba un camión por encima. No podía parar de llorar cuando vio que su hijo, Mauricio tenía síndrome de Down.
Este domingo María José pasó uno de los días de la madre más felices de su vida. Mauricio, aquél bebe, fue a comprar el pan a la esquina y vino con un clavel en la mano para ella. Se abrazaron bien fuerte, como lo hacen siempre y se sumó Fátima, la hermana que tiene solo 14 años. Ya era un abrazo de familia, una montaña de amor inagotable. Fátima había preparado el desayuno y Mauricio se puso a cocinar al lado de su madre. En esa casa de Nuñez flotaba una magia muy especial. Como Mauricio que es un chico especial. Viven en otra sintonía. Siempre tienen una sonrisa en el gatillo. Hoy Mauricio Roldán está lleno de actividades e ilusiones. Va al colegio Ramsay a nadar junto a los chicos que participan en los juegos Paraolímpicos. El sábado a la noche en una fiesta tocó el bongó con su grupo musical que se llama “Saba daba du”. Y corre como un gran deportista en la Fundación Baccigalupo. Mauricio tiene en su memoria y en su mirada aquella maratón con la consigna “Corro por dos” en la que acompañó de la mano en los últimos 100 metros al atleta Pablo Pochettino quien llegó a la meta después de haber superado con gran esfuerzo los 42 kilómetros.
Mauricio viaja solo en colectivo. Es solidario con los que necesitan igual que su madre y colabora con el proyecto salteño de El Alfarcito que encabezó el padre Chifri que debería ser el próximo santo argentino después de Brochero. Es otro sacerdote que entregó su vida para los que más necesitan y menos tienen.
María José me dijo que el síndrome de Down no es una enfermedad, es una condición. Que ella le dice siempre a todas las madres que pasan por su misma situación que no se termina el mundo. Que comienza una vida distinta, llena de logros para su hijo pero en forma más lenta. Que hay que ayudar en la estimulación temprana y pasar los momentos tristes con cataratas de alegría y proyectos.
Hablando de proyectos, hay uno extraordinario que fue lo que llenó de felicidad a María José este domingo. Mauricio y varios chicos más formaron una pequeña empresa de catering de pizzas y empanadas. Se bautizaron “Los Perejiles”, como una ironía, dijeron, para que vean que “no somos tontos”. Hoy el proyecto que integran en todo el sentido de la palabra “integrar”, Franco Noseda, Pablo Gómez, Leandro López Padros y Mateo Kawaguchi funciona con un éxito tremendo. Fue tanto el éxito de Los “Perejiles” que tuvieron que sumar más manos a la obra. O manos en la masa. En tres meses cubrieron 50 eventos empresarios o familiares. Son un equipo maravilloso coordinado por Leandro y Kevin. Los muchachos tienen entre 19 y 24 años. Hay que ver con la eficiencia
que trabajan y como se divierten. Andan con las cofias en la cabeza para garantizar la mayor higiene. Visten unos delantales blancos y amasan con palos de madera y con una máquina. De vez en cuando la harina se levanta y les da un toque de nieve en sus caras. Están organizados como los mejores. Tanto para fabricar las pizzas y las empanadas como para hacer de mozos y cocineros y prestar el servicio para el que ya fueron contratados muchas veces. Los coordinadores celebran eso. Porque se podrían haber quedado en la primera parte y vender la mercadería que mantienen en el freezer. Pero quisieron demostrarle a la sociedad que los muchachos pueden trabajar. Los invitados a las fiestas en las que ellos hacen su tarea se admiran de la capacidad de trabajo, de cómo manejan el cuchillo y la calidad y calidez del trato que tiene con los clientes. Una de muzzarella y rúcula para allá. Dos de cebolla para acá.
Ya les han hecho notas en revistas y medios de Francia y Estados Unidos. Son un ejemplo de superación. Le meten para adelante con una garra que emociona. Querer es poder, dice la sabiduría popular.
No son discapacitados. Ya le dije alguna vez que me gusta esa frase que dice que el único discapacitado es el que no tiene corazón. Y los “Perejiles” tienen un corazón así de grande, como una grande de jamón y morrones. Son pura ternura. Hacen malabares con la levadura, el aceite, la sal, el horno y los moldes. Cada día tienen más autonomía. Lo dice con orgullo Leandro, que funciona como un monitor o un hermano mayor que es profe de educación física, psico motricista y acompañante terapéutico.
La mesa de acero inoxidable brilla después de la faena. Todo queda limpito como en un laboratorio. Parece una señal del destino. El primer trabajo lo hicieron el 9 de julio, el día de la independencia de nuestra patria y el día de su independencia personal. Fue un cumpleaños sorpresa a una de las madres que cumplía 50 años. Hoy “Los Perejiles” ofrecen sus servicios en Facebook. Juan Carr, el fundador de la Red Solidaria los puso en su muro y las redes explotaron.
Leandro da en la tecla cuando explica que el secreto es que el los guía pero no hace las cosas por ellos. Los ayuda a cruzar el puente pero no cruza por ellos. Es una excelente definición de educación. Empujarlos siempre, reemplazarlos jamás.
Allí están listos con las bandejas en las manos para servir sus manjares. Remera verde esperanza con el logo de la empresa, delantales negros con rayas blancas muestran y demuestran que pueden competir en cualquier trabajo. Que es una injusticia cruel discriminarlos. Se miran con picardía cuando reciben una propina. Pero son como los mosqueteros, todos para uno y uno para todos. Un amigo me dijo que podrían tirar la toalla y rendirse o usarla para secarse el sudor de la frente y seguir. Es como ese proverbio árabe que dice “quien quiere hacer algo, encuentra un medio. Quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa”.
El 31 de agosto se sumaron a la jornada solidaria “Frío Cero” y amasaron 100 pizzas para la gente en situación de calle. Ahora están por armar un Food Truck para seguir vendiendo comida. No tienen techo. Crecen todos los días como cualquier chico. Tienen los sueños intactos y una vida distinta. Este domingo, María José pasó su mejor día de la madre. Dicen que comer pizza y empanadas hechas por su hijo es la mayor felicidad. Es un perejil que se hace gigante. Es comida pero parece vida en estado puro.
En el día de la madre. Y en todos los días.
Mausoleo de la Korrupción – 17 de octubre 2016
Hoy se está discutiendo cual es la mejor manera de cambiar todos los nombres de edificios o lugares públicos que se llaman Néstor Kirchner. Hay cientos a lo largo y a lo ancho de la patria. Fue tan grande la obsecuencia y el culto a la personalidad, típico de los cesarismos de los señores feudales, que el ex presidente compite con San Martín y Sarmiento en la cantidad de bautismos de espacios que son de todos los argentinos y no solo de una secta partidaria.
En el Centro Cultural Kirchner, todo está bajo sospecha. La Sindicatura General de la Nación (SIGEN) detectó 21 irregularidades severas. Terminó costando más de 2.500 millones y eso que no lo terminaron y se tardó 78 meses cuando el plazo previsto era de 40.
El costo previsto era de 925 millones de pesos. Y le repito, se terminaron gastando casi tres veces más. Dijo Hernán Lombardi, que con lo que cuesta el CCKá que es la forma no kirchnerista de denominarlo, se podrían haber construido 24 Usinas del Arte, una en cada provincia. Sobreprecios insólitos, arbitrariedades de todo tipo, dos mil artistas militantes que no cobraron ni documentaron una deuda por 18 millones hicieron que la Sigen realizara la denuncia penal correspondiente. Varias veces desde este programa hemos dicho que es un verdadero despropósito que un templo de la cultura se llame Néstor Kirchner que fue alguien al que no se le conoce que haya leído algún libro fuera de un par de manuales políticos y que nunca demostró una inclinación especial por ninguna disciplina artística.
Hemos sugerido que se podría llamar Mercedes Sosa, María Elena Walsh, Jorge Luis Borges o directamente Centro Cultural Democracia o Bicentenario.
Pero hay algo más grave todavía que hoy potenció la actualidad con nueva información que aportó Lucía Salinas.
Cuenta que el juez Sergio Torres está investigando quien pagó el Mausoleo donde descansan los restos de Néstor Kirchner. Hasta ahora se calcula que costó alrededor de 4 millones y medio de pesos y que fue un regalo de Lázaro Báez a su amigo, socio, cómplice y patrón. Pero todo está flojo de papeles. Todo es oscuro y sospechoso como todo lo que ocurre económicamente alrededor de este concubinato para la mega corrupción entre la familia Kirchner y la familia Báez. Le digo algo insólito: el juez no puede ubicar ni al arquitecto que hizo el monumento. Se llama Sebastián Elizate y huyó hacia Misiones de donde es oriundo y nadie sabe ahora donde está. El juez le quería hacer algunas preguntas. ¿Quién le pagaba mensualmente a los obreros y quien compraban los materiales que son carísimos? ¿Hay algún recibo al respecto? Por ahora no sabe no contesta. ¿Se habrán usado fondos públicos? ¿No tuvieron escrúpulos ni en el momento de un entierro? ¿Aprovecharon también para robar en el momento de la muerte de Néstor? Todo está en la etapa de investigación.
Hace 6 años que fue inaugurado y, ahora esta, cerrado entre otras cosas porque Lázaro hace 6 meses que está preso y se cansó de pagarle al personal de seguridad y de mantenimiento.
No quiero faltarle el respeto a nadie y mucho menos a una persona que está muerta y no puede defenderse. Pero también creo que la muerte no hace buenas ni angelicales a las personas públicas que, en vida, fueron dañinas. Y creo que Néstor Carlos Kirchner, fue el autor intelectual y material del plan sistemático para saquear al estado argentino, el jefe de la asociación ilícita forjada a tal efecto con familiares directos y testaferros y, como si esto fuera poco, fue responsable de un gobierno autoritario que quiso instalar el chavismo en la Argentina.
En el día de la lealtad peronista y con los diarios tapizados de solicitadas gremiales de agradecimiento al general Perón parido aquel 17 de octubre de hace 71 años, creo que debo yo también decir mi verdad sin silencios oportunistas. Mi verdad relativa, como diría el propio Néstor, porque nadie tiene la verdad absoluta. Ahi va:
Creo que ese faraónico mausoleo donde descansan sus retos es el símbolo máximo de la herencia que dejará el kirchnerismo en nuestro país. Más que una construcción de homenaje funerario es un monumento a la corrupción y a la desmesura, dos de las características del oficialismo que nos gobernó durante más de 12 años. Corrupción porque ese gigante de 11 metros de altura, de una hermosa piedra negra llamada pórfido patagónico con tecnología de punta para su seguridad, fue edificado, donado y custodiado por Lázaro Báez.
El aporte que hicieron periodistas independientes y rigurosos demuestra que el ex empleado bancario transformado en megamillonario en la década ganada por él, entre otros negocios turbios, pagó fortunas por habitaciones en los hoteles de los Kirchner que nunca utilizó. ¿Quién paga millones por habitaciones en hoteles de 5 estrellas y luego no utiliza ninguna? Me gustaría que alguien me dé un solo ejemplo de semejante operatoria típica del narco lavado de dólares. Hay otras pruebas que van a ir apareciendo. Carlos Pagni en La Nación dijo que varios de esos cheques, Máximo Kirchner los dejaba vencer y no los cobraba. Olvidadizo el muchacho. Estaba tan ocupado jugando a la play station que no iba a cobrar los cheques de Lázaro. Muy raro. Incomprensible desde el sentido común. Otra vez el desafío: que algún integrante de intelectuales a la Carta o relatores del relato como Victor Hugo o ex periodistas subsidiados por el triple empleo estatal encuentre algún caso similar. Alguien que paga habitaciones que no usa con cheques que el dueño del hotel no cobra. Son muy tontos o demasiado vivos. Y solo estoy contando una de las truchadas más groseras de esta historia.
El interior donde los restos de Néstor deberían descansar está hecho de piedra volcánica. Tiene vidrios antitumulto y cámaras de seguridad en HD que se puede controlar a distancia por internet. De hecho dice que Cristina lo hacía desde la Casa Rosada o la Quinta de Olivos.
Por eso sostengo que el Mausoleo es un monumento a la corrupción, más allá del dolor genuino que expresan sus seres queridos y que yo respeto. Pero también creo que el mausoleo es un homenaje a la desmesura. Semejante autocelebración estalinista no la tienen ni Perón ni Yrigoyen, ni Alfredo Palacios y mucho menos Raúl Alfonsín, gente que hizo grandes aportes a la justicia y la libertad en nuestro país. Además Néstor no era un exhibicionista. Una de sus virtudes era la austeridad, o mezquindad según dicen sus enemigos. Pero no quería ni ropa cara ni zapatos de lujo ni relojes o autos exclusivos. Nobleza obliga, Néstor nunca hizo alarde de su riqueza incalculable. Ese estilo es más bien de su viuda, es Cristina la que no se conforma con lo sencillo o lo cotidiano. Ella si le da mucho valor a la elegancia y la majestuosidad. Se podría decir que Cristina lo hizo. O que Lázaro lo hizo. Pero todavía no sabemos quién lo pagó. Sospecho que todos nosotros.
San Brochero – 14 de octubre 2016
Santiago Olivera, el obispo de Cruz del Eje me pidió mi columna sobre el cura Brochero para publicar en la revista del Centro de Estudios Brocherianos. Lo tomé como una distinción que me llenó de orgullo. Y muchos fieles, sobre todo, cordobeses, me pidieron que corrigiera y aumentara esta opinión sobre nuestro santo celeste y blanco.
Hoy, Olivera está en el Vaticano junto a 37 obispos, 200 sacerdotes y más de mil peregrinos. Todos van a fijar en su corazón para siempre cuando este domingo, Francisco, el primer Papa argentino canonice al cura Brochero y lo convierta en el primer santo nacido y fallecido en nuestro suelo patrio. Ellos sueñan con que ese acto nos ayude a achicar la grieta, a ser más solidarios y ponernos la patria al hombro para sacar de la exclusión a nuestros hermanos más necesitados.
Yo también sueño eso. Que nos ilumine como Nación. Ya se cumplieron todos los pasos protocolares. El domingo es San Brochero.
El Vaticano ya certificó que médicos y teólogos no pudieron encontrar explicación científica a dos milagros producidos por el cura Brochero.
Se trata de dos chicos. La primera es una nena sanjuanina llamada Camila Brusotti que había quedado en estado vegetativo después de varias palizas a las que la sometieron su madre y su padrastro quienes, por suerte, luego fueron detenidos por delitos tan aberrantes. Pese al daño cerebral, hoy Camila tiene una vida normal y el domingo estará al lado del Papa.
El otro fenómeno fue la recuperación de Nicolás Flores. Tenía apenas 11 meses cuando sufrió un accidente automovilístico terrible. Tuvo 4 paros cardio-respiratorios y hasta perdió masa encefálica. La ciencia no puede comprender como es que Nicolás hoy habla y camina y eso que no tiene el hemisferio izquierdo del cerebro.
Muchas veces les conté que no soy una persona creyente. Que admiro profundamente a los que tienen fe y a los que canalizan esa fe en la construcción de una sociedad más igualitaria. Si me apuran me defino como agnóstico, es decir que no puedo probar la existencia de Dios, pero tampoco lo contrario. Tal vez ese escepticismo genético me haya convertido en periodista. Por eso estoy maravillado con el Papa Francisco. Por su actitud revolucionaria hacia adentro y afuera de la iglesia y por su sinceridad brutal. Me conmueve ver una persona que conocí, que hoy tiene tanto poder como humildad, al que muchos le llaman el Papa de los Pobres y que se dedicó por entero a la paz, la convivencia y la justicia social. Y por suerte, puedo separar del análisis el papel que Francisco juega en la política interna de la Argentina. Me duelen y no me gustan muchas cosas, pero me parecen menores, parroquiales, al lado de tanta misericordia universal.
Además, como buen jesuita, es un intelectual de altísimo vuelo. Publicó un texto extraordinario llamado:
“Carta del Papa a los no creyentes”. Es una respuesta a las preguntas que el fundador del diario “La República” le hizo sobre la fe. Eugenio Scalfari es otro intelectual de aquellos, pero de izquierda y ateo. Como no come vidrio, publicó ese texto al que definió como “escandalosamente fascinante” en la tapa de su diario.
Allí el Papa, dice entre otras cosas que “la autoridad de Jesús es diferente porque no tiene como fin ejercitar un poder sobre los otros, sino servirlos, darles libertad y plenitud de vida”. Yo de inmediato pensé en José Gabriel del Rosario Brochero.
Pensé en ese verdadero gladiador del evangelio que a lomo de su mulo “Malacara”, con su poncho y su cigarro colgando de los labios fue capaz de cruzar una suerte de Cordillera de los Andes de Córdoba como son las Altas Cumbres para integrar a esos gauchos perdidos en sus necesidades básicas en medio de la humildad de sus ranchos.
Para los cordobeses, el cura Brochero siempre fue un orgullo, sin distinción de camisetas religiosas. Aun los que no somos creyentes valoramos ese ejemplo de entrega hacia los demás aún en el lecho de muerte. Porque de tanto compartir el mate y la vida con los enfermos se contagió la lepra que para aquella época era el nombre del horror. Se quedó ciego, sordo, absolutamente pobre. Dicen los historiadores que como buen hombre de campo, experto en las tareas agrícolas, puteador y corajudo, se despidió de la vida con un rosario en sus manos y diciendo: “Ahora tengo puestos los aparejos, estoy listo para el viaje”. El paisaje emocionante de Córdoba que de tan bello parece una pintura religiosa, fue una suerte de pesebre para este nacimiento. El alumbramiento ocurrió en Santa Rosa del Río Primero, donde hoy viven aproximadamente 9 mil personas. Bautizaron así a esa localidad en homenaje a Santa Rosa de Lima la primera santa latinoamericana consagrada. Otra vez el milagro de la curiosidad. En ese lugar nació quien será el primer santo totalmente argentino, como si se tratara de una señal del destino. Brochero, cursó en la universidad de San Carlos, junto a Miguel Juárez Celman quien después sería presidente de nuestro país. En 1867 el cura Brochero se bancó la epidemia de cólera que casi dejó desierta la ciudad de Córdoba. Movió cielo y tierra para socorrer a los enfermos. El cura gaucho que está en los cielos y a punto de cumplir eso de que santificado sea su nombre, murió
en Villa del Tránsito, un pueblito colgado del cielo y las montañas que luego cambió su nombre por el de Villa Cura Brochero.
El cura Brochero es una bandera de los mejor de los argentinos. De los que tienen o no tiene fe. De los creyentes o de los agnósticos. Porque además de la palabra de Dios, llevó a esos lugares hostiles, en el 1.800, el progreso social. Ese parece ser, su verdadero milagro. Gracias a su fe y a su empuje y valentía se construyeron colegios, 200 kilómetros de caminos, un dique, varios pueblos, un ramal del ferrocarril, la estafeta postal con el telégrafo y hasta un acueducto para conectar el río Panaholma con las acequias. Eso rompió tanta discriminación y aislamiento de esos campesinos que estaban tan cerca de Dios y tan lejos de las autoridades.
El Papa Francisco, otro cura gaucho si se me permite la herejía, dice en su carta a los no creyentes que “La fe cristiana no marca la separación insuperable entre Jesús y los demás. Nos dice que en Él, todos hemos sido llamados a ser hijos del único padre y hermanos entre nosotros”.
El cura Brochero era un pastor con olor a oveja. Decía que la vida de los muertos está en el recuerdo de los vivos. Pasado mañana se convertirá en santo aunque entre los más pobres de Córdoba hace rato que Brochero está en el altar de los grandes y en las estampitas de la esperanza. He visto ponchos que dicen: “Brochero: apóstol de la caridad”.
Francisco, le dice al editor de “La República” que “ La Iglesia, créame, no obstante su lentitud, sus infidelidades, sus errores y los pecados que pudo haber cometido y puede aún cometer en aquellos que la componen, no tiene otro sentido ni fin sino el de vivir y testimoniar a Jesús: Él que ha sido enviado por Abba «a traer a los pobres la alegre noticia, a proclamar a los prisioneros la liberación y a los ciegos la vista, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor».
Me apasiona el debate por un futuro mejor. No soy fácil de convencer. Creo más en lo que veo y en la ciencia. Soy duro para entender las abstracciones que habitan el cielo de las plegarias. Pero creo en los que creen. Creo en los que rezan y hacen. Creo en seres humanos de la dimensión de Jorge Bergoglio y José Brochero. Hoy uno es Papa y el otro, este domingo será santo. Sigo sin ser creyente pero creo que con personas como ellos, el mundo tiene cura.