El pantano de Oyarbide – 13 de octubre 2016

El ex juez Norberto Mario Oyarbide está metido en el peor de los pantanos. Son arenas movedizas de la justicia y por eso, mientras más se mueve, más se entierra. En su momento renunció para evitar ser destituido. Lo hizo para no perder la jugosa jubilación. Además, pensó que fuera de los tribunales ya nadie se iba a acordar de él pese a su corte de pelo teñido de rubio al estilo Lionel Messi o Flavio Mendoza.
Pero hay un fiscal que es implacable. Que por honradez, ética profesional y excelencia académica es la contracara de Oyarbide. Hablo del doctor José María Campagnoli a quien el cristinismo y Alejandra Gils Carbó quisieron borrar de la faz de los tribunales. Al gobierno anterior y a sus cómplices siempre les molestó alguien independiente que cumpla su trabajo ya sea en la justicia o en el periodismo que investiga y no se arrodilla ante el poder de turno.
Campagnoli denunció a Oyarbide. Y todo el mundo sabe que es un fiscal es muy serio y riguroso a la hora de las presentaciones. No utiliza adjetivos ni fuegos artificiales. Cuando se mete en un tema lo hace con pruebas e indicios firmes.
Tal vez por eso, el fiscal federal Jorge Di Lello imputó de inmediato al impresentable de Oyarbide. Está acusado de enriquecimiento ilícito por la investigación preliminar de Campagnoli. Son dos personas que representan lo peor y lo mejor de la justicia. Oyarbide es un corrupto siempre al servicio del poder que con otros de su calaña logró que los argentinos masivamente desconfíen del Poder Judicial. Campagnoli es un funcionario honesto que siempre investigó a los corruptos no importa cual haya sido el cargo que ocupaban. Además de Oyarbide fueron imputados su pareja, el ex árbitro de básquet Claudio Blanco y el empresario Ariel Roperti. Desde que Oyarbide se puso de novio con Blanco, su patrimonio se incrementó de una manera geométrica y sideral sin ningún tipo de explicación. La sospecha es que las coimas y negociados iban a parar a las cuentas bancarias de Blanco para que Oyarbide pudiera disfrazarse de honesto. En criollo, esto se llama ser un testaferro en varias empresas. Roperti es la tercera pata de este triángulo de negocios parido en un coqueto restaurante de Puerto Madero a donde Oyarbide había montado una suerte de despacho paralelo donde almorzaba todos los días. Uno de los salones tenía una placa con su nombre y era su lugar privado. Tenía candelabros de cristal, una frapera de plata y muebles de estilo carísimo. Nunca el nivel de vida de Oyarbide se compadeció con su declaración jurada. Vivía como un príncipe entre saunas y placeres pero sus ingresos no alcanzaban para darse estos gustos. Ni las vacaciones en los hoteles más vip de Punta Cana, ni el famoso anillo de brillantes que dijo que lo había alquilado pero al parecer los libros contables de la joyería dicen que lo compró en 170 mil dólares. Veremos. Por ahora aparecieron 7 empresas más, varias que, ohh casualidad, tienen el mismo domicilio.
Hay muchas cosas que Oyarbide va a tener que explicar. Los 13 viajes a Estados Unidos de su pareja, por ejemplo. Y el exorbitante crecimiento patrimonial de Roperti quien también solía viajar al exterior con la pareja feliz. Roperti se divorció y pasó de vivir en el country Abril al Hotel Faena y suele moverse en BMW o un Porsche 911, además de un Mini Cooper. Tiene una casa en Cariló y varias cuentas en el exterior que reclama su ex esposa en el juicio por la división de bienes.
Sobre todas estas sospechas hizo su presentación el fiscal Campagnoli.
De Lello ya pidió varias medidas de prueba y en estos días el juez Sergio Torres resolverá en consecuencia.
Pero el tiro para la justicia es que no haya coronita para nadie y que ningún corrupto se la lleve de arriba. Que no haya impunidad para nadie y mucho menos para un ex juez federal que tanto hizo para favorecer a Menem y los Kirchner.
De esta manera se puede cerrar esa brecha de desconfianza que existe entre el ciudadano de a pié y los magistrados.
Oyarbide es el resumen de todo lo que no debe hacerse. Fue más un encubridor de la matriz corrupta del estado que una persona dedicada a impartir justicia.
En ese repugnante intercambio de favores, en el 2001, mientras las Torres Gemelas se derrumbaban producto del atentado terrorista, el Senado de la Nación con el voto de los menemistas salvó a Oyarbide del final de su carrera. Fue por el famoso caso de Spartacus, un lupanar que el juez debía denunciar por ilegal. Pero hizo todo lo contrario. Utilizó los servicios de un prostituto como un cliente VIP y encima lo filmaron. Oyarbide supo beneficiar a Carlos Menem en varias causas y el ex presidente supo mantenerlo en el cargo. Los Kirchner, imitaron a Menem y como en tantas otras cosas, hicieron lo mismo. Oyarbide los sobreseyó a la velocidad de la luz, sin pedir casi ninguna investigación patrimonial, de la acusación por enriquecimiento ilícito tanto de Néstor como de Cristina. Desde ese momento, Oyarbide pasó a ser El Niño mimado del gobierno que lo protegió una y mil veces. De hecho, Oyarbide batió todos los récords de acusaciones por mal desempeño y pedidos de juicio político. Tuvo 47 causas. Repito: ¡47! Sin embargo se mantuvo por años, exhibiendo sus trajes caros, sus moñitos elegantes, sus perfumes top y bebiendo champagne en distintos saunas. Es la imagen de la frivolidad. Una de las acusaciones más grave que tenía en el Consejo de la Magistratura fue que se había quedado de prepo con el expediente que sobreseyó a funcionarios kirchneristas acusados de haber recibido dinero de la mafia de los medicamentos para la campaña electoral de Cristina. ¿Se entiende lo escandaloso de este tema? Plata sucia, tal vez de los narcos de la efedrina, solventaron gran parte de los actos y la publicidad de Cristina. ¿Qué me dice? Encima, todo esto se puede vincular al triple crimen y a las últimas novedades que se fueron conociendo por el tema de la importación ilegal de efedrina que salpica a Aníbal Fernández y a los 4 hermanos Zacarías, y a la propia familia presidencial.
Otro de los sucesos increíbles de Oyarbide fue haber frenado 22 allanamientos en varias cuevas financieras porque se lo ordenó o se lo pidió el lugarteniente de Carlos Zannini. Se trata de Carlos Liuzzi quien también está siendo investigado. ¿Se da cuenta de lo que estamos hablando? Un juez que estaba en el teatro, por teléfono, le ordena a la Policía que suspenda un allanamiento en una financiera sospechada de ser una cueva de lavado de dinero. ¿Eso puede llamarse justicia? ¿Se le podía decir juez a Oyarbide?
Pero todo indica que le chupó las medias a todos los presidentes y ahora no es confiable para nadie. Todo indica que le queda poco tiempo en libertad a Oyarbide. Por ahora se está hundiendo en el medio de un pantano y esta vez y no hay nada ni nadie que lo salve. A Oyarbide en cualquier momento le cortan las piernas. Es que la pelota está asquerosamente manchada.

Yrigoyen por 100 años más – 12 de octubre 2016

La llegada de Don Hipólito Yrigoyen a la presidencia de la Nación fue parida por la democracia naciente. Fue una luz de esperanza producto del voto secreto, obligatorio y universal masculino que instaló la ley Saénz Peña.
Eso ocurrió un día como hoy, hace exactamente 100 años.
La caída de Yrigoyen, un 6 de setiembre de 1930 fue producto de un golpe fascista del general José Félix Uriburu y se convirtió en la matriz de todos los derrocamientos de presidentes constitucionales que envenenaron nuestra historia republicana.
Como suele ocurrir, Don Hipólito había cometido errores y la situación económica y social era complicada. Pero los militares lo voltearon por sus aciertos y no por sus fallas. Ese acto subversivo instaló la idea nefasta de que los uniformados eran los salvadores de la patria o que en los cuarteles estaban los bomberos que apagaban los incendios políticos. Así nos fue. Ese péndulo entre democracia y dictadura nos metió en el atraso y el subdesarrollo.
Aquella terrible inestabilidad se cortó para siempre cuando otro radical, heredero de Yrigoyen y Alem llegaba al gobierno en 1983. Se llamaba Raúl Alfonsín y tuvo que derrotar por primera vez en las urnas al peronismo en una elección libre para convertirse en el padre refundador de la democracia que con sus luces y sombras ya lleva 33 años y se quedará a vivir para siempre entre nosotros.
Una obviedad: la peor de las democracias es mejor que la mejor de las dictaduras. Solo con más y mejor libertad, igualdad y democracia se pueden solucionar los problemas más graves que tenemos como país.
Pero nunca hay que olvidar lo que pasó para evitar que se repita. Uriburu fue la génesis de los Ramirez, Lonardi, Poggi, Onganía y los Videla, entre otros dinosaurios.
A Don Hipólito se la tenían jurada. No soportaban su condición de hombre del pueblo. Le decían “El Peludo”, despectivamente y exageraban las limitaciones que sus 78 años le imponían a su cuerpo y a su mente. La ultraderechista Liga Patriótica pegaba afiches que decían: “La renuncia o la guerra necesaria”. Todos chupamedias ideológicos de Hitler, Mussolini y Primo de Rivera.
En 1928 Hipólito Yrigoyen ganó su segundo mandato con 838 mil votos, casi el doble de lo que sacaron los del radicalismo antipersonalista, la fórmula Leopoldo Melo y Vicente Gallo que había juntado además a los conservadores y los socialistas independientes.
El diario “Crítica” que en ese momento apoyaba al gobierno, escribió que “ningún prestigio del pasado o del presente puede equipararse a su prestigio. Correligionarios que jamás lo han visto creen en sus virtudes como el creyente en Dios”.
Apenas 600 cadetes y 900 soldados y la ayuda sicológica de 20 biplanos volando sobre la Plaza de Mayo, cometieron el crimen institucional. Bombardeaban afiches contra don Hipólito. Fue muy pobre el levantamiento contra la Constitución pero la resistencia, hay que decirlo, fue casi inexistente. Unos francotiradores en la esquina de El Molino frente al Congreso y no mucho más.
Uriburu entró a la Casa Rosada con el manifiesto golpista redactado por Leopoldo Lugones en un bolsillo y con el capitán Juan Domingo Perón subido al estribo de su auto. Don Hipólito que ya estaba enfermo, terminó de enfermarse cuando vio que un grupo cargado de odio saqueó su humilde casa de la calle Brasil. Lo encarcelaron en una nave de guerra pese a su edad y lo confinaron en la Isla Martín García.
Aquel día Crítica vendió 483 mil ejemplares y al poco tiempo fue clausurado y Natalio Botana encarcelado junto a 33 redactores. Ese día empezó nuestra decadencia. Se decretó la ley marcial y hubo varios fusilamientos y torturados. Irracionales detuvieron a dos próceres: el general Mosconi y don Amadeo Sabattini. El hijo de Lugones organizó la Gestapo argentina e inventó la picana eléctrica con la que durante los 70 fue sometida a apremios ilegales su propia hija, Piri Lugones.
En 1953, Perón reconoció su error. Y elogió la figura de Yrigoyen como un líder nacional y popular contra la oligarquía.
Don Hipólito hablaba poco pero era muy claro. “Mi programa es la Constitución”, dijo. Apostó a multiplicar la educación pública, las leyes obreras, las cajas jubilatorias, ferrocarriles nuevos y control de los que pertenecían a los británicos, sostuvo la gloriosa reforma del 18 que proclamó la unidad de obreros y estudiantes y definió que “los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan”. Protagonizó un ciclo de crecimiento económico muy difícil de igualar en la historia argentina.
Varias veces tuvo que suspender sus estudios para ayudar en su casa. Trabajó como empleado de una tienda o en la empresa de tranvías.
Hijo de un comerciantes vasco francés, donó su sueldo a la Sociedad de Beneficencia y fue austero hasta el extremo y la contracara de Cristina Kirchner que usurpó un espacio de homenaje. Yrigoyen fue el creador de YPF y hoy se publicó el contrato secreto entre YPF y Chevrón que firmaron los ladriprogresistas, cargado de trampas y sociedades en paraísos fiscales para evadir impuestos y hacer un fenomenal negocio financiero. Los Kirchner fueron coherentes en la incoherencia. Nacionalistas en los 70, privatistas de YPF en los 90, luego estatistas de prepo en su gobierno y ahora cómplices de la multinacional Chevrón en un contrato inexplicable.
Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen fue el primer presidente electo y reelecto con la ley Saénz Peña y el primer derrocado por un golpe militar. Se puede decir que con él llegaron al gobierno las clases medias y populares a las que pertenecía pese a que no se puede negar la responsabilidad que tuvo en tres masacres brutales: la semana trágica, La Forestal y la Patagonia rebelde. De hecho nunca las condenó ni las mandó a investigar.
Con su tío Leandro Nicéforo Alem y Aristóbulo del Valle fundó la Unión Cívica. Se recibió de abogado aunque nunca terminó la tesis y jamás ejerció. Fue comisario de Balvanera y docente designado por Domingo Faustino Sarmiento como presidente del Consejo Escolar de su barrio. Un revolucionario que participó en las revueltas de 1874 encabezada por Bartolomé Mitre y también en los tsunamis radicales de 1890 y 1893. Se levantó en armas contra el régimen conservador con una fuerza de 8 mil hombres que financió y condujo. Fue encarcelado y deportado a Montevideo en lo que fue su única salida del país en su vida.
Murió rodeado de su pueblo. Que se pierdan mil gobiernos pero que se salven los principios fue su lema rector. Fue misterioso y de un silencio enigmático. Casi no pronunció ni un solo discurso público. Inoculó en sus correligionarios el amor por la honestidad y las manos limpias y el respeto por la República. Tranquilamente lo podríamos definir como San Hipólito de la Democracia. Fue hace 100 años. Y hoy su ejemplo nos sigue guiando. Por 100 años más.

Para que no nos pase – 11 de octubre 2016

Ayer le hablé de los números, de esas cifras que marcan la temperatura de la descomposición social. La mezcla de justicia por mano propia y de inseguridad galopante es nefasta para la vida cotidiana y para el futuro de nuestros hijos.
Pero hoy le quiero hablar de las personas de carne y hueso. De nuestros hermanos argentinos que tienen un agujero negro en el alma y nos interpelan con su coraje que nos convoca a no quedarnos callados para que no nos pase lo que les pasó a ellos. Ese es el sentido último de la convocatoria que va a ocurrir en un rato en el Congreso de la Nación.
Son argentinos a los que el delito les arrancó una parte de su corazón y encima tienen la actitud solidaria de exigir y reclamar para que no nos pase a los demás lo que ellos sufrieron en carne propia.
Ellos conocen profundamente el dolor y el desgarro. Porque nadie se los contó. Lo llevan como pueden, como una mochila de luto permanente sobre sus espaldas y con una tristeza que les atraviesa la mirada. Se han hecho fuertes en la debilidad. Se han juntado codo a codo porque saben que son mucho más que dos para superar la soledad de la pérdida.
Son víctimas o familiares de víctimas de los delincuentes, de la inseguridad vial, de la ineficiencia y la corrupción del estado.
Dentro de un rato estarán presentes los que están ausentes producto de motivos evitables. Hoy volverán los que no vuelven.
Estará la estrella luminosa de Ángeles Rawson, Mumi, como le decía su familia que la adoraba. Estará en una pancarta con su foto que portará como estandarte su madre, Jimena Adúriz quien recién ahora se está poniendo de pié ante tanto desgarro. Hoy el asesino, el femicida de su hija, el portero Jorge Mangeri está preso pero nadie sabe hasta cuándo. Hay mucho juez sin corazón y sin estómago que siempre encuentra un motivo para liberar a un criminal. Chicanas legales, buena conducta, coimas, ideología falsamente progresista, siempre hay un motivo para soltar al que mató sin ningún motivo.
Hoy estará Isidro, el bebito que estaba en la panza de Carolina Píparo el día que los motochorros la atraparon en una salidera bancaria. Le quisieron robar unos pesos y le robaron la vida de su hijo que no tiene precio. Isidro siempre está presente en el alma de Carolina, en el recuerdo de muchos argentinos que sufrieron con ella ese calvario y en los reclamos que hoy se van a multiplicar por miles. Esta mañana Carolina se quejó de que muchos jueces siempre protegen a los delincuentes y se molestó con la ex presidenta Cristina porque, según dijo: “Ahora habla de inseguridad pero durante su gobierno, nunca la reconoció”.
Hoy estará Lucas Menghini, con su guitarra, madera noble su corazón y su hijita que no pudo disfrutarlo como padre. María Lujan Rey lo traerá de la mano. Para que nunca más la corrupción asesine gente y convierta a un tren como el del siniestro de Once en una tumba sobre rieles. Para que el triángulo de gremialistas, empresarios y funcionarios corruptos no se la lleve de arriba y pague con la cárcel el daño irreparable que causaron.
Hoy estará nuestro querido colega José Luis Cabezas. El chabón bravo, ese fotoperiodista monumental que tuvo los huevos y la habilidad de fotografiar al mafioso de Alfredo Yabrán. Habrá cámaras de reporteros gráficos apuntando al cielo y globos negros para que nadie olvide a nuestro colega que se jugó la vida por nosotros y por una sociedad lejos del crimen organizado. Hay Gladys, la hermana de José Luis, dirá que la impunidad es una tragedia que vuelve y que hay que proteger la vida y la libertad de expresión. Que saber todo lo que pasa en una sociedad no es un derecho de los periodistas, es un derecho de los ciudadanos y una obligación nuestra. Todos gritaremos “Cabezas presente” y a todos se nos escapará una lágrima en homenaje y un gesto de bronca porque uno de sus asesinos dio cátedra en la facultad de periodismo de La Plata, igual que Fernando Esteche.
Hoy estará toda la familia Bagnatto acompañando a Matías, el único sobreviviente. La masacre de Flores se llamó a que Fructuoso Álvarez González le prendió fuego a la casa de los Bagnatto y mató a los padres, dos hermanos y un amigo. El criminal salió en libertad y amenazó a Matías con incendiarlo a él también y completar su odio asesino. Por suerte, Matías puso el grito en el cielo y hoy Fructuoso volvió a la cárcel.
Nilda Gómez es la madre de una de las 194 víctimas de Cromagnón. Tal vez la mayor tragedia producida por causas no naturales. Nadie olvidará tanta muerte joven como la de Mariano que no pudo completar su carrera de abogado. Su madre estudió y se recibió en homenaje a su hijo.
Hoy estará en el Congreso el recuerdo de Kevin Sedano que fue atropellado por un automovilista en la Avenida Libertador a la altura de Vicente López. Su madre, Vivian Perrone es un ejemplo de lucha sin desmayos que jamás bajó los brazos para mantener en alto la memoria de su hijo.
No faltará la imagen de Ana María Domínguez en el recuerdo de Roberto, su esposo que lucha contra los femicidios como el que sufrió ella. Ni los carteles con la carita joven de Axel Ayala que fue asesinado para robarle el auto. Tenía un hijo de 7 años y lo liquidaron de un tiro en el corazón. María Esther, su madre nunca deja de pasar la oportunidad para pedir justicia y repudiar la impunidad para que su hijo pueda descansar en paz.
O esa carita inocente de Arian que con sus 5 añitos fue asesinado mientras estaba jugando en la vereda de su casa de Lomas del Mirador. Cecilia, su madre coraje, cuenta que uno de los tiros de los delincuentes le pegó a Arian que pese a cinco operaciones que le hicieron, finalmente murió. Hay que ver su foto con el guardapolvo del jardín y su sonrisa. No se pueden evitar las lágrimas que estremecen.
O Nicolás que con 23 años perdió su vida por un teléfono celular que dos motochorros le quisieron arrebatar en Lomas del Mirador cuando volvía de la facultad. Claudia, su madre, no olvidará nunca su doble condición de víctima. Ella fue víctima del delincuente que mató a su hijo y del estado que no supo protegerla ni acompañarla en el peor momento de su vida.
Inseguridad, Injusticia e Impunidad son tres palabras brutales que juntas multiplican las muertes y el horror. La sociedad que se moviliza y reclama siempre tiene más posibilidades de construir un futuro menos cruel que los que se callan y aceptan mansamente derrumbarse en su dolor individual. Y el resto de los argentinos tienen la obligación moral de acompañar en el duelo, en el sentimiento pero también en la acción colectiva que trate de extirpar la impunidad de nuestra querida tierra.
Alertar es necesario. Prevenir es curar. Participar es una manera de construir en forma colectiva los valores republicanos y pacíficos que necesitamos para desarrollar el país que queremos para nuestros hijos.
Argentina sangra y hay que parar urgente la hemorragia. Ellos que sufrieron y sufren tanto nos quieren ayudar. A ellos, a los que les pasó les debemos mucho. Entre otras cosas que nos quieran proteger y evitar que nos pase lo mismo. Solidaridad en estado puro frente al desamparo que ellos sufrieron. No pagan con la misma moneda ni buscan venganza. Siembran hermandad y quieren cosechar justicia.